Megaproyectos para relanzar economía mexicana despegan cargando escepticismo

Ciudad de México, 11 jun (Sputnik).- El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador ha relanzado cuatro grandes proyectos de infraestructura -una refinería, un aeropuerto y dos sistemas ferroviarios-, como palancas para enfrentar el desempleo que dejará la pandemia del covid-19, a contracorriente de numerosas voces escépticas, incluso desde las izquierdas.

Uno de los líderes más influyentes el tres veces candidato presidencial de centroizquierda, Cuauhtemoc Cárdenas, quien fue mentor de López Obrador y antecesor en el Gobierno de la Ciudad de México, dijo en un foro público que el Gobierno debería plantearse suspender esos proyectos y dedicar los millonarios recursos a atender mejor los efectos directos de la enfermedad epidémica.

“Hay que superar la crisis sanitaria y para esto habría que buscar todos los recursos que sean posibles e incluso, diría yo, pensar en diferir los megaproyectos y tomar esos recursos”, indicó Cárdenas en el foro sobre el llamado “Estado de Bienestar”.

En el mismo sentido se pronunciaron organizaciones indígenas y ambientalistas, partidos de la oposición y del privado Instituto Mexicano para la Competitividad.

López Obrador ignoró esos llamados y realizó bajo tormentas y sobre mareas una singular gira por seis estados del sureste mexicano para supervisar la construcción de la refinería del puerto petrolero Dos Bocas y dar “banderazo de salida” a las obras ferroviarias del turístico Tren Maya y la rehabilitación del corredor férreo interoceánico para restablecer el transporte de carga entre los puertos de Coatzacoalcos, Golfo de México, y Salina Cruz, en Océano Pacífico.

MEGAPROYECTOS ARROLLADORES

El aeropuerto que construyen militares costaría 4.000 millones de dólares y las cuatro grandes obras de infraestructura costarán más de 18.000 millones de dólares y podrían generar unos 80.000 empleos directos y unos 720.000 indirectos.

Comunidades indígenas, que se han opuesto a ese tren y han acudido ante la justicia para presentar recursos de amparos judiciales para impedir el comienzo de obras del Tren Maya, se mostraron contrariadas por la actitud presidencial.

“Es una violación a los derechos reconocidos internacionalmente, pues las comunidades indígenas no están enteradas del proyecto como tal”, señaló a Sputnik la abogada Magdalena Gómez, investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional y especialista en derecho aborigen.

“Las comunidades mayas no se oponen sólo a unas vías y a un tren moderno, sino a un proyecto más complejo” que trastocaría, por ejemplo, el “modelo ejidatario” (propiedad comunitaria de la tierra) y el uso que las comunidades de la península de Yucatán le han dado ancestralmente a su territorio, para favorecer la inversión hotelera y el turismo, dependientes de grandes grupos internacionales.

Ese ferrocarril de turistas y carga prevé hasta 6.000 millones de dólares en inversión pública y privada, pero “ha sido factor de confusión y distorsión, el cambio en el uso de las tierras lo están manejando bajo la manga”, señaló la autora, entre otros, de un estudio sobre “La naturaleza del derecho indígena” en México.

El Gobierno ha insistido en que el proyecto no sólo beneficiará al turismo sino que permitirá una mejor conexión del sureste mexicano, tradicionalmente marginado del proceso de industrialización que se ha dado en zonas del centro, oeste y norte del país.

APUESTA PETROLERA

La refinería de Dos Bocas, que costará 8.000 millones de dólares, busca romper la dependencia del suministro de 70 por ciento de gasolinas y petrolíferos importados, sobre todo desde EEUU.

A pesar de su producción petrolera, el país no cuenta con la suficiente capacidad para refinar la totalidad de crudo, pero en tiempos de precios petroleros en el suelo parece una apuesta destiempo.

Pese a la emergencia sanitaria, la cartera federal de Salud decretó que contratistas de las industrias del acero, cemento y vidrio sigan suministrando insumos y que deben cumplir con sus contratos en los tiempos acordados con los cuatro megaproyectos.

Los nuevos lineamientos indican que esos sectores solo podrán tener “actividad mínima”. Aquellas que tengan contratos con el Gobierno deberán continuar con las actividades que les permitan cumplir con los tiempos establecidos con los compromisos de corto plazo en proyectos prioritarios del Gobierno federal.

Según una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, el acuerdo establece que también deben cumplirse “los contratos existentes considerados como indispensables para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad”.

La rehabilitación del Tren Transísmico depende de al menos cinco contratos con Ferrocarriles del Istmo, y el Tren Maya tiene al menos un contrato activo de ingeniería básica firmado en diciembre.

La senadora opositora Minerva Hernández, del Partido Acción Nacional (PAN, centroderecha), dijo a Sputnik que el Gobierno comete un error al insistir en “obras que tienen problemas de inviabilidad financiera y social”.

Hernández coincidió con la apreciación de Cuauhtémoc Cárdenas en que en el actual momento los proyectos del actual gobierno demandarán recursos que deberían destinarse a propósitos de mayor prioridad, como el fortalecer el sistema de salud.

“Lo correcto sería destinar esos recursos a atender los daños provocados por la pandemia de covid 19” puntualizó.

La construcción del Aeropuerto de la base militar Santa Lucía contaba con más de 16,600 empleados civiles, la refinería Dos Bocas con más de 4.000 que laboran 24 horas diarias. (Sputnik)

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