Big Tech y regulación necesaria

Durante muchos años los países invirtieron en la construcción de redes telefónicas, siendo uno de los distintivos de las empresas de este sector, el que fuesen propiedad de los estados; uno de los casos emblemáticos es British Telecom en el Reino Unido, sin pasar por alto, que algunos países, mediante procesos de fusión o nacionalización se hicieron de empresas de este ramo, llevando los servicios a sus habitantes.


Fue al inicio de la década de los ochentas del siglo pasado, bajo el impulso del neoliberalismo, que se desencadenó una oleada de privatizaciones de empresas telefónicas, esto, bajo el argumento de que los gobiernos no tendrían los recursos suficientes y necesarios para hacer frente a las fuertes inversiones que se requerirían para los procesos de modernización y digitalización de dichas empresas.


La infraestructura de telecomunicaciones es el principal activo para la provisión de los servicios, y por tanto lo que amerita la mayor inversión para mantener a una empresa en niveles competitivos y de satisfacción a sus clientes, sin embargo, el acelerado avance tecnológico con su principal disruptor que es el Internet ha traído consigo una diversidad de servicios, mismos que desde hace algunos años son montados y transitan por las
infraestructuras de telecomunicaciones (TELCOS) sin que las empresas que los proveen, conocidas con el acrónimo GAFA´s (Google, Amazon, Facebook, Apple) paguen centavo alguno, aumentando sus márgenes de ganancias y significando ello, un fuerte deterioro económico para las dueñas de la red.

Estos gigantes tecnológicos llamados BIG TECH, tienen presencia mundial y son actualmente las empresas con el mayor valor en el ámbito financiero, en buena medida derivado de que no pagan impuestos en la mayoría de los lugares en los que ofrecen sus servicios.


Algunos países pretenden establecerles una tasa impositiva que iguale condiciones entre las empresas originarias del ramo, que sí cumplen con sus obligaciones tributarias y las BIG TECH; así como captar recursos que podrían tener como destino la implementación de programas de impulso a la ciencia y tecnología, la innovación tecnológica y desarrollo de habilidades digitales de la Población, insumos éstos para la inserción en los trabajos del futuro.


En enero de 2019, durante los trabajos del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza (WEF), el tema central fue “Globalización 4.0: Delineando la arquitectura global de la Cuarta Revolución Industrial” y dentro de ello se debatió sobre las pretensiones de fijar un impuesto digital a las BIG TECH y se concluyó que es necesario, por lo que se debe trabajar en ello.


De igual forma, Chile evalúa que este sea por aproximadamente un 19% a los servicios digitales de empresas que operan fuera del país.


El gobierno francés ante la falta de un pacto global, ha emitido una normativa que prevé una tasa de 3% a los ingresos de servicios digitales para todas las tecnológicas que tengan un volumen de negocios de más de 750 millones de euros en todo el mundo y de 25 millones en Francia, lo que ha motivado la inconformidad del Presidente Trump, ya que no está de acuerdo en la tasación de estas empresas, en buena medida Norteméricanas.


Establecen que el impuesto es motivado por la trasnacionalización de la economía; de igual forma se comprometen a reembolsar a las empresas involucradas la diferencia entre su tasa y el nuevo esquema de tasación internacional que se gesta.


En esa tesitura, pero con aplicación en el ámbito internacional y obligada al igual que el WEF, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) por mandato del G7 trabaja en un esquema fiscal internacional y como resultado publicó en de octubre de 2019 un documento en el que propone introducir nuevas reglas para
gestionar el aspecto fiscal de las grandes multinacionales, que actualmente pagan impuestos sobre sus ganancias comerciales sólo si tienen presencia física en el territorio.


El trabajo plantea la construcción de un enfoque conjunto, que aborde los retos de la digitalización de la economía, buscando dar un giro a este modelo y propone que grandes empresas como Google o Apple paguen impuestos allí donde estén sus usuarios, sin considerar donde estén situados sus establecimientos.

La OCDE generó una hoja de ruta para este tema, considerando someter a consulta pública su propuesta en noviembre de 2019, para lograr un enfoque conjunto en enero pasado y una solución consensuada a finales de 2021, sin embargo estos tiempos no sean podido cumplir por diferentes circunstancias y actualmente la pandemia por COVID-19 ha venido a representar un obstáculo más.


Estos acontecimientos motivan dos preguntas: ¿sin la presión internacional ejercida sobre el tema, el G7, el WEF y la OCDE estarían trabajando en esta propuesta? ¿Las tecnológicas en contubernio con el G7 se están curando en salud para evitar tasas impositivas diferentes o más altas?


Luis Escobar Ramos
Twitter @luisesc67

Un comentario sobre “Big Tech y regulación necesaria

  1. La idea está bien, pero se tiene que mejorar.
    Pensar como no transfieran el costo del impuesto al usuario final.
    Como sucede con el impuesto a los servicios de telecomunicaciones como el del celular

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