La corrupción era el sistema

Entre las muchas deficiencias del sistema político podemos encontrar la utilización de la corrupción como método de operación para hacer política y gobernar, sin embargo, en la actual nueva normalidad política que se esta viviendo en el país, puede entenderse que la corrupción era el sistema y no, que en el sistema se usaba la corrupción.

Las revelaciones hechas por Emilio Lozoya en sus declaraciones y señalamientos, que extrañamente fueron filtradas por medio de redes sociales, indican que la putrefacción del sistema político, burocrático y gubernamental era sumamente avanzada en todos los niveles, desde el presidente, hasta el funcionario más humilde insertado en el organigrama.

La pretensión más ambiciosa del gobierno encabezado por el Presidente López Obrador o dicho de otra forma, la bandera más emblemática de esta administración es la de erradicar la corrupción del sistema; sin embargo, no solo se trata de erradicar las practicas que corrompen a funcionarios y esquemas gubernamentales, sino que, se trata de erradicar y construir mecanismos que no permitan el retorno de prácticas sucias y que dañan al país.

Esta lucha por exhibir a los corruptos que involucrados en negocios sucios y sobornos emitidos en este caso por la constructora Odebrecht y confesados por Emilio Lozoya, han provocado una tormenta política entre los actores involucrados y con ello, los intentos de revertir esto en contra de López Obrador, por ejemplo, con la difusión de videos en los que se puede observar a su hermano, Pio López Obrador recibiendo “bolsas con dinero en efectivo” por parte de un personaje que hoy es funcionario público.

Lo anterior es clara muestra del incremento en el enfrentamiento entre las principales fuerzas políticas del país, con esto queda al descubierto la confrontación de proyectos políticos que pretenden instalarse para definir el camino que como Estado y nación debe de seguirse, en todos los frentes, es decir, no solo en la visión política, sino en lo económico y en el desarrollo.

En medio de la pandemia, la exposición de los actos y corruptelas de las administraciones federales anteriores, ha sido un referente para lograr comprender el camino que pretende seguir el actual gobierno, así como, la pretensión de reencarrilar y reconstruir el pacto social con actos judiciales para resarcir el daño hecho en contra de la sociedad, es decir, que el actual gobierno busca la recuperación de recursos robados por políticos involucrados en casos de corrupción en las pasadas administraciones.

El escandalo que se ha derivado de las revelaciones ofertadas por Lozoya, no es en sí lo ejecutado, sino que, prácticamente en todos los actos del gobierno de Peña y Calderón, en todos los niveles de gobierno había el involucramiento de corruptelas y negocios en paralelo a los proyectos productivos del Estado.

La clase política mexicana, ha demostrado ser parte de un proceso sistemático de decadencia, generando un desgaste social que ha afectado y empeñado el futuro del desarrollo nacional de una manera beligerante, aunado a que el sistema neoliberal solamente a dejado un rastro de rezago y pobreza, así como, la privatización y desmembramiento de las empresas productivas del estado, dejando en el desamparo a los trabajadores de distintos sectores como el energético, salud y educación.

La voracidad destructora de la clase política en nuestro país, es causa de la descomposición social que hoy se refleja en el crecimiento de los índices de violencia y criminalidad, ya que la impunidad con la que se maneja el sistema de justicia deja un mensaje claro: no hay castigo contundente a crímenes de alto impacto, además de que el tráfico de influencia que se maneja en la clase empresarial en complicidad con la política, permea en todos los ámbitos de la sociedad, dejando a su paso un sesgo de impotencia, es por lo anterior, que las acciones que actualmente esta emprendiendo el Presidente López Obrador en contra de los cuadros políticos involucrados en sobornos, desfalcos y corruptelas en general, es fundamental para replantear el camino del país en corto plazo.

La restitución del daño, aunado al restablecimiento del estado de derecho debe ser la meta que el actual gobierno debe trazarse para que los esfuerzos emprendidos tengan un resultado fructífero y que se refleje en la recomposición del entramado del tejido social. El paso a seguir después de restablecer un pacto social efectivo, es la erradicación del neoliberalismo, impulsando políticas públicas, sociales y económicas equitativas y eficientes, que realmente recuperen el carácter de cobertura universal, por ejemplo, en la conectividad y acceso a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), donde se establezca que el mercado no es el único beneficiado, sino que, como derecho humano fundamental sea una meta el que todas y todos los mexicanos tengan acceso a las mismas.

El caso Lozoya no solamente es un asunto judicial, sino que, se ha transformado en un caso de justicia y resarcimiento del daño al pueblo.

Israel Quiñones – @IsraelQDigital

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