Política pro homine

Durante los últimos 10 meses lo seres humanos hemos sido testigos de una serie de acontecimientos que son producto de la pandemia ocasionada por el Covid-19, misma que ha venido a cambiar nuestra vida, acelerar procesos, visibilizar deficiencias y pensar en posibles cambios, entre otros.

En el ámbito económico se ha pretendido culpar a la pandemia de los decrecimientos del producto interno bruto de los países, cuando es muy claro que, siendo objetivos, en el mundo ya se hacía notar desde hace dos años que la economía mundial estaba pasando por un proceso, en principio de desaceleración y con el riesgo latente de caer en recesión, es decir signos inequívocos del agotamiento del modelo neoliberal y globalizador que ha provocado a través de su ola privatizadora: aumento de la desigualdad, pobreza, desempleo, mala distribución de la riqueza, sistemas de salud precarios, aumento de la brecha educativa y digital y la precariedad de las personas de la tercera edad, entre otras consecuencias.

Adicionalmente esto se ha agudizado con la caída de los precios del petróleo, el Brexit del Reino Unido y un tema central y fundamental que es, la disfrazada guerra arancelaria entre los Estados Unidos y China, cuyo verdadero fondo es la pugna entre estos países por el control y supremacía del estándar 5G, que significará para quien salga avante el control del mundo vía la tecnología.

Lo ya comentado hace evidente que en el ámbito económico ya transitábamos un largo camino recesivo y que el COVID 19 solamente ha venido a acelerar dichos procesos.

En cuanto al entorno político, pero sobre todo en lo que concierne a los gobernantes de los diferentes países y niveles de gobierno, estos serán uno de los damnificados del Covid-19 al verse, en la mayoría de los casos, evidenciada su incapacidad para hacer frente a este tipo de eventos mediante acciones coordinadas entre países, lo que permitiría, por supuesto, resultados relevantes para todos. De tal manera que estamos por vivir en el corto y mediano plazo procesos de cambio de gobernantes en los que seguramente los electores cobrarán la factura a quienes no están mostrando su capacidad. Es a todas luces claro que, en el contexto político se requieren profundos cambios, debido a que el asunto no es coyuntural y se hace necesaria una solución de carácter estructural en razón del entramado jurídico–político, estructuras de partido, participación ciudadana y responsabilidad de electores.

En lo relativo al aspecto social, la pandemia nos ha llevado de manera obligada a permanecer en el encierro, situación inusual para la mayoría de los humanos; con las implicaciones y afectaciones propias de la escasa convivencia familiar, las económicas para un gran porcentaje de la clase trabajadora que no cuenta con un empleo formal que le posibilite palear la situación y las de salud al mantenernos estáticos, lo que es fuente propicia de enfermedades; en términos generales la pandemia nos ha sacado de la cotidianidad en que vivíamos.

Culturalmente, cada país ha hecho valer sus identidades y arraigos para efecto de enfrentar y superar esta adversidad en las mejores condiciones, aunque vale la pena destacar que desde mi punto de vista el aspecto cultural aunado a una buena estrategia sanitaria está haciendo la diferencia entre los países en cuanto al número de contagios, recuperación e infortunadamente los fallecimientos.

Ante el panorama anteriormente expuesto y que muchos están llamando “La nueva normalidad” y a la que yo denomino “Realidad obligada”  espero que las sociedades trabajemos arduamente y en lo inmediato en los siguientes tareas:

  1. Es necesario el rediseño o construcción de un nuevo contrato social sobre la base de un modelo económico que fomente el desarrollo de los pueblos y una justa distribución de la riqueza.
  1. La humanidad deberá realizar una profunda reflexión sobre los acontecimientos que estamos viviendo para ubicar en su justa dimensión nuestras debilidades y fortalezas, para lo cual sugiero una retrospección que nos lleve a ubicar nuestra esencia, necesidades, alcances, pero sobre todo nos permita discernir cual es el rol que jugamos en este planeta, mismo que debe ser el de colaboración, construcción y preservación del mismo. Ello nos llevará en consecuencia a situar los aspectos humanos como los bienes más preciados del hombre y dentro de ello como pilar fundamental la salud, en lo individual y colectivo, visto esto como punto de partida para el desarrollo de los pueblos.
  2. Los organismos internacionales, gobiernos y sociedad deberemos trabajar arduamente invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en la realización de un diagnóstico sobre el estatus que guardan los sistemas de salud, para en consecuente refundarlos bajo una óptica que es coincidente con lo mencionado recientemente por el presidente francés Emmanuel Macron, que dijo: “La salud es el bien fundamental y más preciado del ser humano y por lo tanto debemos reencauzar los sistemas de salud, poniendo en el centro al ser humano y no el negocio que han encontrado los privados en él”.
  1. Aunado a lo anterior, es de justa y vital importancia que los organismos sanitarios mundiales y continentales, en conjunto con los gobiernos lleven a cabo un minucioso proceso de revalorización de las profesiones ligadas a la salud, se contemple de manera seria la perspectiva humana de estos profesionales, pero también la mejora de sus condiciones económicas, sociales y laborales en beneficio de la sociedad en su conjunto.
  • La pandemia nos ha permitido a la sociedad darnos cuenta que muchos de los artículos y servicios que comúnmente adquiríamos no son en realidad necesarios, lo que provocará que muchas empresas se vean obligadas a reconfigurarse o cambiar de giro en la búsqueda de su subsistencia, lo que hará necesario un trabajo conjunto de gobiernos, iniciativa privada y organizaciones de trabajadores en la búsqueda de viabilidad no sólo de las empresas, sino de las economías mismas.
  • Como efecto tecnológico ya encaminado, y acelerado por la pandemia, seguramente se modificarán procesos de trabajo, con la posibilidad de desaparecer algunos puestos cuyas funciones ya no son primordiales, pero también se crearán nuevas actividades; ante lo cual las empresas y sindicatos deberán negociar y acordar la recualificación y desarrollo de nuevas habilidades en los trabajadores.
  • La contingencia sanitaria vino a mostrar a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto la importancia de contar con empleos dignos, que, por supuesto brinden la seguridad social, aspecto que ha sido fundamental para los trabajadores y sus familias que gozan de ella, pero en contra parte ha dejado de manifiesto el grado de indefensión para quienes no cuentan con estos beneficios, lo que obliga a diseñar e implementar política pública al respecto.
  • Así mismo, es básico destacar que es la primera ocasión que la humanidad enfrenta una pandemia con grandes avances tecnológicos, lo que ha permitido desde la rápida difusión de la información, hasta la utilización e implementación de dispositivos para la detección y atención de la emergencia sanitaria; con base en lo anterior, todo desarrollo y avance tecnológico deberá estar ubicado en la utilidad para las personas y no las personas utilizadas por la tecnología.

Al tiempo………….

Luis Escobar Ramos

@LUISESCOBARRAM6

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