México evoca a las víctimas del covid-19 en un Día de los Muertos atípico

Ciudad de México, 31 oct (Sputnik).- Los mexicanos preparan sus “calaveritas” y altares con arreglos florales rituales en sus casas para el tradicional Día de los Muertos, esta vez marcado por el covid-19, que obligó a las autoridades a cerrar los cementerios, donde las familias acostumbran a reunirse en torno a sus difuntos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que, a cambio de las tradicionales visitas a los panteones, donde las familias cenan y algunas hasta pasan la noche en veladas con música, bebidas y comida que eran del agrado de sus muertos, el Gobierno celebrará un duelo nacional de tres días, en memoria de los fallecidos por covid-19.

“Mañana (por el sábado) empieza el luto de tres días, el homenaje a quienes han perdido la vida por el covid”, dijo el viernes el mandatario al anunciar que suspendía sus actividades hasta el próximo martes.

El sábado 31 de octubre “ya se terminan de montar las ofrendas del Palacio Nacional que están dedicadas a los difuntos”, anunció.

Sin embargo, pidió que las ceremonias de recordación se celebren en la intimidad de la familia.

“No se puede ir a los cementerios; además, es muy triste la situación porque muchos no pudieron ver a sus familiares, a sus difuntos, por esta terrible pandemia”, que obligó a limitar los velorios y prohibió las despedidas de pacientes graves en los hospitales.

El jefe de Estado consideró fundamental que las profundas tradiciones sincréticas, prehispánicas y católicas, se conserven.

“Que estén con nosotros presentes nuestros difuntos, con las costumbres que vienen de lejos, los caminitos de flores, los altares”, adornados con dulces y panes con formas de calaveras, añadió.

LIMITANDO UNA TRADICIÓN ANTIGUA

En al menos 15 de los 32 estados mexicanos las autoridades han ordenado el cierre de los panteones desde el 31 de octubre hasta el 2 de noviembre, para evitar las aglomeraciones que caracterizan esta celebración sincrética, que mezcla la religiosidad católica con antiguas costumbres indígenas, para evocar la memoria de los fallecidos.

“¿Saben ustedes de los altares de muertos?; ¿de cómo se adornan, lo que se pone en los altares, el pan, lo que le gustaba a la difunta o al difunto? No perdamos eso, eso es una tradición que viene de lejos”, subrayó el presidente.

Los evangelizadores observaron los rituales de los pueblos originarios, en particular el uso de la icónica flor color amarillo y anaranjada de cempasúchil; la tradición se fue mezclando con el catolicismo.

Pero ahora, el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, justificó las drásticas medidas adoptadas para marcar la celebración este año.

“Es una tradición importantísima, pero corremos el riesgo de hacernos parte de quienes pierden la vida, o contribuir a que otros seres queridos la pierdan”, alertó el principal vocero para la pandemia.

En las casas de los más de 90.000 mexicanos que según los registros oficiales han fallecido por el coronavirus, habrá nuevas fotos que agregar a los floridos altares multicolores con velas que se arman en los hogares.

Viandas y música dan la bienvenida a los difuntos que por una jornada regresan del más allá, para vivir en la memoria de quienes les sobreviven.

NUEVOS RIESGOS

El aumento en las cifras de contagiados en los últimos días ha trasladado al mundo virtual las actividades de esta conmemoración, que junto con la navidad es una de las dos mayores festividades nacionales en México.

A partir del sábado, los mexicanos que así lo deseen podrán colocar fotos de sus seres queridos en una página de internet, http://www.ofrendainfinita.cdmx.gb.mx, o podrán compartirlas en redes sociales con la etiqueta #ofrendainfinita.

En tanto, los propietarios de comercios se quejan de una drástica disminución en las ventas de panes de muerto, flores anaranjadas, casi fluorescentes, que se colocan para marcar el camino de retorno de los muertos a casa.

El viernes muchos mexicanos se adelantaban a asistir a los cementerios anticipándose al cierre que se producirá desde este sábado y hasta el próximo martes, una vez concluyan las celebraciones.

Sin embargo, el acceso se realiza en forma limitada y sólo se autoriza el ingreso de hasta tres personas por familia, todos con cubrebocas y con restricciones al acceso de comidas y bebidas tradicionales.

En la capital mexicana, cuya alcaldesa, Claudia Sheinbaum, anunció el lunes que dio positivo al covid-19, se ha cancelado también la celebración del Desfile de Muertos, en el que circulaban gigantescas carrozas con figuras con calaveras vestidas de gala, llamadas Catrinas, y las comparsas alusivas a la festividad.

Sheinbaum dijo el viernes que las autoridades de la capital permanecerán vigilantes ante la posibilidad de que se presente un aumento de los contagios tras el fin de semana prolongado del día de los muertos y sea necesario adoptar medidas de restricción.

La alcaldesa sin embargo afirmó que hasta ahora, aunque las cifras de contagios han crecido en la capital mexicana, se mantienen muy por debajo de las que se presentaron en mayo, cuando la ciudad vivió su primer pico de la pandemia.

En el Día de Muertos, México no quiere que los festejados crezcan en número. (Sputnik)

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