El home office es una necesidad ante la pandemia; sin embargo, solo 25% de los empleos en México pueden adoptar esta modalidad

A pesar de las múltiples ventajas que el home office está ofreciendo en esta pandemia, también ha evidenciado una enorme situación de desigualdad entre los trabajadores que pueden realizar sus labores desde casa y aquellos que no pueden hacerlo por falta de acceso a la tecnología.

En México, esta brecha es mucho mayor que en otros países de la región, pues se estima que sólo el 25% de los trabajos en el país se pueden realizar a distancia, según datos del informe “¿Cuántos trabajos pueden hacerse desde casa?” realizado por académicos de la Universidad de Chicago.

Pero no es una situación que solo se presente en nuestro país, pues el estudio encontró que en Estados Unidos, por ejemplo, 37% de los trabajos se pueden realizar en casa y en Reino Unido y Suiza, solo 40%. Es así que aunque pareciera que estas brechas son propios de un país o de una región, la realidad es que es una problemática que se ha dado a nivel global.

El poco acceso al trabajo a distancia es una problemática social

Para los investigadores determinar “la proporción de trabajos que se podrían realizar en casa es un insumo importante para predecir el desempeño de la economía durante este o períodos posteriores de distanciamiento social”, refieren en el estudio.

Pero también es importante para que los gobiernos y los sectores empresariales pongan cartas en el asunto. Para Andrea Rojas, Head de Recursos Humanos en Runa, plataforma de nómina y gestión de Recursos Humanos, “la importancia de detectar esta brecha también radica en que tanto empresas como gobierno centren sus esfuerzos y colaboren para reducir el impacto del Covid-19 y crear empresas más sólidas, trabajadores con mejores condiciones laborales y economías más resilientes ante la crisis”.

Esta problemática es algo que preocupa a todos, ya que impide que más trabajadores tengan acceso a empleos desde casa, un modelo que es fundamental en un escenario de pandemia, el cual ha cobrado la vida de 1.2 millones de personas en todo el mundo.

El home office no es para todos

Alicia Bárcenas, secretaría ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señaló durante el Informe especial Covid-19 N⁰ 7 que, a pesar de que las tecnologías digitales han sido esenciales para el funcionamiento de la economía y la sociedad durante la crisis de la pandemia, no todos han tenido acceso a ellas.

“Las brechas de acceso condicionan el derecho a la salud, la educación y el trabajo, al tiempo que pueden aumentar las desigualdades socioeconómicas”, ya que sólo los trabajadores con mayor estrato social tienen acceso a estas tecnologías y por ende pueden trabajar desde casa.

El acceso a internet y banda ancha con velocidad adecuada también determina las posibilidades de que un empleado pueda o no hacer home office. Esta desigualdad es muy evidente entre un país y otro, pero incluso dentro de una misma nación se puede detectar diferencias significativas entre las zonas rurales y urbanas.

En México, esta desigualdad es evidente, pues de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares de 2019 (ENDUTIH), en el país solo 20.1 millones de hogares (56.4% del total nacional) disponen de conexión a Internet.

El estudio también arrojó que de esa mitad de la población, la mayoría pertenece a las clases sociales más altas, pues encontró que sólo el 19% de los hogares de estrato socioeconómico bajo tiene conexión a internet, en tanto, las familias con nivel socieconómico alto esta cifra asciende a 90%.

El acceso a la red y las nuevas tecnologías no es igual para todos

De acuerdo con la CEPAL, las familias con menos recursos destinan un porcentaje importante de sus ingresos para cubrir el costo del servicio de banda ancha móvil y fija, que se estima que es de entre 12 y hasta 14% de sus ingresos.

Además de estas problemáticas, cabe destacar que debido a la dinámica misma de empleo, una buena parte de los trabajadores no pueden realizar sus actividades desde casa, como aquellos que dependen de la interacción física o el sector del comercio informal.

Al respecto, el organismo ha señalado la necesidad de atacar la informalidad y proteger a esos trabajadores incorporándolos al sistema formal, permitiéndoles el acceso a los esquemas de salud y brindándoles mejores condiciones laborales; ya que luego del Covid-19, el porcentaje de puestos de trabajo que pueden migrar al home office está positivamente vinculado al nivel del PIB per cápita y mejores ingresos, según análisis del Fondo Monetario Internacional.

A nivel sectorial, la probabilidad de hacer home office para sectores mejor pagados del mercado como los servicios profesionales, científicos, educativos y financieros es superior al 80%, mientras que para sectores como la industria manufacturera o construcción, (donde los sueldos suelen ser menores), las posibilidades de hacer home office son menores al 5%.

Lo anterior habla de la necesidad de replantear la forma y condiciones de trabajo que se requieren para la nueva normalidad.

“Brindar a los trabajadores las condiciones adecuadas que contribuyan a su bienestar profesional y les permita seguir laborando con seguridad, no sólo tendrá impacto en su productividad y finanzas personales, sino también a nivel de empresas y crecimiento económico para los países”, puntualiza la especialista en Runa.

Con información vía Business Insider

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s