Falta de pago ‘asfixia’ a maestros de escuelas de tiempo completo

A finales de septiembre, el profesor Blas Alexis Figueroa cambió los materiales didácticos por pintura, martillos y soldaduras. Lo hizo por necesidad.

El director de la escuela primaria de tiempo completo “General Emiliano Zapata”, ubicada en el ejido Sombrerete, a dos horas de la ciudad de Mexicali, Baja California, recibió su último sueldo en agosto, por lo que debió emplearse en un taller de carrocería para poder subsistir.

La falta de pago también afectó a los otros cuatro profesores que laboran junto con él en la escuela multigrado, donde atienden hasta 35 estudiantes, hijos e hijas de trabajadores agrícolas.

La autoridad educativa estatal no le ha informado de manera oficial qué ocurrirá con el Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC), que tan solo en Baja California atiende a más de 80 mil niños de educación básica en alrededor de 515 planteles, con jornadas de entre 6 y 8 horas diarias.

Simplemente, asegura, se les dejó a su consideración mantener las clases a distancia, debido a que el impago sería de manera indefinida.

“Desafortunadamente tuve que buscar la manera de subsistir y hay que aprovechar cualquier oportunidad y ahora resano autos. Por parte de la autoridad no hay una información clara, así que seguimos como podemos”, lamentó.

Primero fue el recorte presupuestal al programa, al pasar de 9 mil 500 millones de pesos en 2019 a 5 mil 100 millones de pesos para este 2020 y ahora su posible desaparición, lo que ha provocado que alrededor de 137 mil docentes adscritos al PETC estén padeciendo falta de pagos en sobresueldo o, incluso, la totalidad de su salario, como en el caso del maestro Alexis Figueroa.

Pero la afectación no solo es en la nómina del PETC, sino en el apoyo para la inclusión y la equidad que recibían año con año las escuelas y que iba de los 60 hasta los 90 mil pesos, para la adquisición de material didáctico y en algunos casos complemento de los comedores escolares.

El plantel del maestro Figueroa regularmente recibía este apoyo en septiembre, pero hasta ahora no se ha entregado.

Pese a esto, el director no ha dejado del todo a sus alumnos y al término de su jornada en el taller automotriz, procura visitar la comunidad de la escuela para recoger tareas y estar en comunicación con los estudiantes, quienes en su mayoría carecen de internet. Posteriormente reparte los trabajos entre sus docentes.

Su conclusión es clara: “Es muy triste porque están ahorcando un programa que es fundamental para niños, padres y maestros. No solo los niños reciben un alimento, que a veces es el único del día, sino están en un lugar seguro mientras sus padres trabajan y nosotros como docentes tenemos un empleo”

“Yo les diría que apoyen el programa, que indaguen todos los beneficios que brinda”, manda un mensaje a las autoridades.

Quizá los daños al PETC no sean tan visibles por ahora debido a que las escuelas están cerradas, no hay clases presenciales y los estudiantes están en sus casas, pero los maestros ya están padeciendo la falta de pago, pese a que ellos no han abandonado su responsabilidad docente, advirtió Sandra Creixell, directora de Estudios Jurídicos de Mexicanos Primero.

Alrededor del 61 por ciento de los recursos del programa se destina al pago de compensaciones.

Hasta ahora, los secretarios de Educación estatales de Colima, Nayarit, Morelos, Quintana Roo, Yucatán, Durango, Coahuila, Hidalgo, Baja California Sur y Nayarit han informado la suspensión temporal del programa, debido a que no han recibido los recursos por parte de la federación y sus entidades no cuentan con la capacidad para cubrir los sueldos.

Al iniciar noviembre, el secretario de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, garantizó la continuidad del programa para 27 mil planteles y en beneficio de más de 3 millones 500 mil estudiantes de todo el país.

Sin precisar montos, el funcionario sostuvo que durante meses, la SEP ha gestionado la continuidad de los programas de Escuelas de Tiempo Completo, Fortalecimiento a la Excelencia Educativa y Carrera Docente.

Días antes, durante su comparecencia con motivo de la glosa del segundo informe de gobierno, Moctezuma Barragán sostuvo que el PETC contaría con alrededor de 5 mil millones de pesos, provenientes del Programa La Escuela es Nuestra (LEN), el cual está enfocado a la mejora de la infraestructura escolar.

No obstante, para Mexicanos Primero, solo son promesas que no se garantizan en documentos oficiales y, a pocos días de que venza el plazo para la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, no hay una formulación clara de la continuidad del programa.

Incluso, no sería conveniente que a un programa que acostumbraba ser tan robusto y efectivo para prevenir la deserción escolar, se le destinen recursos de otra estrategia como LEN, ya que no existirían reglas de operación claras y carecería de transparencia, consideró Sandra Creixell.

“Incluso con esos 5 mil millones de pesos que se plantean no serían suficientes. Lo que se busca es recuperar el programa en sí. Si vemos las reglas de operación, el objetivo es llegar a 40 mil escuelas y estamos en 27 mil , pero con recortes no se va a alcanzar ninguna meta.

“Al final es una serie de contradicciones y falta de información absoluta. El Secretario de Educación Pública y los Secretarios a nivel local han manifestado la importancia de mantenerlo, pero por otro lado tenemos el Proyecto de Presupuesto de la Secretaría de Hacienda que no lo reconoce, y hasta ahora no hemos tenido una explicación sobre por qué desaparece, si es un tema de austeridad o qué, no hay nada”, reclamó.

​Mientras esto ocurre, Irvin Alan Valadez, director y profesor de educación especial de un Centro de Atención Múltiple (CAM) en San Luis Río Colorado, Sonora, junto con sus 14 docentes, ha tenido que hacer ajustes en sus gastos debido a que desde junio dejaron de recibir el sobresueldo por la adscripción al PETC.

Sin embargo, los profesores no han dejado de atender a los 146 alumnos del CAM, con diversas discapacidades.

“Piensan que como no estamos presentes en las escuelas no estamos trabajando, pero la verdad es que desde casa cumplimos más horas, más porque se trata de niños con autismo, ceguera, sordera, discapacidad motriz, de quienes estamos permanentemente atentos, incluso a veces de manera presencial en sus hogares.

“Las autoridades no alcanzan a dimensionar lo que se está perdiendo”, lamentó.

Con información vía Milenio

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