García Luna, entre demoras del juicio y petición de extradición

El juicio de Genaro García Luna en Nueva York, quien cumplirá un año preso este miércoles, podría no ocurrir. No por la pandemia del COVID-19, que redujo los juicios al mínimo, sino porque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador lo quiere de regreso en México.

La Embajadora Martha Bárcena presentó nota formal al Departamento de Estado solicitando la extradición de quien fuera el hombre fuerte del gobierno de Felipe Calderón, de acuerde con fuentes diplomáticas consultadas en esta capital. La solicitud expone la causa probable que avala el inicio del tramite que, de acuerdo al protocolo, es para una orden de detención provisional con fines de extradición al margen de si el requerido está o no preso.

Cesar de Castro, defensor de oficio de García Luna, no respondió mi solicitud de comentario. Para los departamentos de Estado y Justicia es tabú comentar sobre extradiciones.

La semana pasada, la FGR mandó la petición a la Secretaría de Relaciones Exteriores, la cual la remitió a la Embajada de México en Washington. A su vez, la legación formalizó la solicitud mediante nota firmada por Bárcena el domingo a las 3 de la tarde y entregada el mismo día a la cancillería estadounidense.

No se sabe si y cuando el gobierno estadounidense actual o el que tome posesión el 20 de enero de 2021, aceptará extraditar a un presunto delincuente de gran calado, al ex funcionario mexicano de mayor nivel jamás juzgado en Estados Unidos por presunta asociación delictuosa internacional para distribuir e importar cocaína a cambio de sobornos millonarios del Cártel de Sinaloa.

El Departamento de Justicia puede argumentar que los cargos de enriquecimiento ilícito por los que lo requiere México, son más débiles que los que enfrenta en la Corte del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York. También contraponer que cuando fue detenido, García Luna era residente legal de Estados Unidos y había solicitado la ciudadanía estadounidense.

De acuerdo con los especialistas, la extradición de García Luna es un escenario no imposible pero improbable en el corto plazo. Es difícil que Estados Unidos acepte repatriarlo sin ser juzgado antes y sin cumplir al menos parte de la sentencia en Estados Unidos. De ser hallado culpable de los cinco cargos que se le imputan, puede ser sentenciado a 10 años o cadena perpetua.

Generalmente, las peticiones de extradición son burocráticas, tardadas y complejas. La nota al Departamento de Estado es sólo el primer paso. La dependencia a cargo de la diplomacia estadounidense puede pedir mayor información sobre la “causa probable” y tardar meses antes de remitirla al Departamento de Justicia, al que corresponde evaluar los méritos legales de la petición con base en el expediente judicial de la FGR.

Recluido en el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn desde su detención en Texas el 9 de diciembre de 2019, el operador de la sangrienta guerra a las drogas de Calderón dice ser inocente. Se ha negado a negociar con la fiscalía, lo que presagia que, de no ser extraditado antes, habrá juicio. Los fiscales neoyorquinos llevan un año preparándolo con base en una multitud de pruebas incriminatorias, así como en el testimonio de múltiples testigos. Tan solo la semana pasada, informaron que a la fecha han proporcionado a la defensa 950 mil páginas de documentos probatorios y miles de grabaciones.

No es la falta de evidencia lo que está retrasando el juicio sino la pandemia del coronavirus, que ha azotado con furia en Nueva York. En una audiencia de procedimiento ayer lunes, en la que el tema de la extradición no fue mencionado porque se solicitó en la víspera, de Castro informó que García Luna fue puesto en aislamiento y cuarentena desde el 20 de octubre—hace más de seis semanas–por lo que no ha tenido oportunidad de revisar pruebas.

Con excepción la audiencia donde se declaró no culpable ante el juez federal Brian Cogan, a cargo del caso, el resto de vistas ha sido virtual y esporádico. Las peticiones iniciales de García Luna de salir bajo fianza y de libertad condicionada por temor a contraer Covid19, fueron rechazadas por la corte, la cual previó que huiría a su país natal, donde es protegido por políticos influyentes. Resulta paradójico que, contrario al argumento de la corte neoyorquina, el gobierno de México use la vía diplomática para que regrese a México al regazo de Calderón.

La semana pasada, los fiscales del caso pidieron a Cogan proteger durante tres meses parte de las pruebas—grabaciones, registros de propiedades públicos y financieros, y fotografías—porque, de darse a conocer, se revelarían las identidades de posibles testigos, exponiéndolos a ser objeto de hostigamiento y violencia por parte del acusado y sus cómplices.

“Al gobierno le preocupa que si la cooperación de esos posibles testigos fuera revelada prematuramente o sus identidades identificadas en la actual coyuntura del caso, el acusado y sus cómplices podrían emprender campañas de hostigamiento, intimidación y violencia contra ellos y/o miembros de sus familias antes del juicio, con el fin de castigarlos por su cooperación, y disuadirlos a testificar contra él”, argumentó Seth DuCharme en una moción ante la corte (carta al juez Brian Cogan, firmada por Michael Robotti, 01/12/2020).

Cogan respondió que decidiría en dos o tres semanas si acepta o rechaza la moción de mantener sellada parte de las pruebas.

La presunta intimidación de testigos evoca imágenes de Michael Corleone. En una de las escenas más célebres de El Padrino II, el ex-mafioso Frank Pentangeli, recién desempacado de Sicilia, ve aterrado a su hermano rodeado de guaruras de Michael Corleone. Angustiado, Pentangeli, quien termina suicidándose mientras estaba bajo custodia del FBI, decide no testificar contra la familia Corleone por temor a que mataran a su hermano.

A no ser que haya un acuerdo político con el gobierno de Trump antes de la transferencia de poderes, parece inverosímil que el Departamento de Justicia pida a la corte de Nueva York dar carpetazo al caso García Luna para entregárselo en bandeja de plata a México. Pero luego, lo mismo se creía del general Salvador Cienfuegos, quien fue repatriado impso facto tras una componenda secreta entre los dos gobiernos. Por ahora, lo que está en la agenda de la corte del juez es seguir con los preparativos del juicio del hombre que se ganó el desprecio de los mexicanos por su exceso de poder y prepotencia.

Con información vía Sin Embargo

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