PERSPECTIVA. Identidad digital: qué es y por qué hay que protegerla

El concepto de identidad digital puede sonar difícil de entender, pero es algo que la mayoría de personas tiene, y es bastante valiosa.

Cada vez que una persona accede a su cuenta de correo, a una red social, a un servicio financiero digital o a una aplicación de transporte es necesario verificar la identidad del usuario para autorizar el acceso a los bienes o servicios.

Entonces es, en esencia, cualquier dato personal existente en línea que tenga. Existen dos procesos importantes en la identidad digital; la autenticación y la autorización.
La identificación se define como el acto de indicar la identidad de una persona o cosa. Por ejemplo, yo soy Pepito Pérez, identificado con cédula 123456, o digo ser pepitoperez@correo.com.

Por otro lado, la autenticación es el acto de probar la identidad de un usuario del sistema informático. Yo compruebo que soy Pepito Pérez pues mi apariencia física corresponde a aquella registrada en mi cédula de ciudadanía; o pruebo que soy el titular de la cuenta de correo pepitoperez@correo.com pues la contraseña ingresada corresponde con aquella registrada previamente.

En cuanto a la autorización, esta se define como la función de especificar derechos o privilegios de acceso a los recursos. Por ejemplo, una vez se verifica que Pepito Pérez es quien dice ser en los datos ofrecidos, se le otorga acceso a su cuenta bancaria para realizar giros, depósitos, etc., o al correo electrónico pepitoperez@correo.com.

Con base en lo anterior, cabe hacer las siguientes precisiones en el contexto colombiano para no caer en imprecisiones y en confusiones con los conceptos. En el país, la Registraduría Nacional del Estado Civil entrega la cédula de ciudadanía a las personas que cumplen los requisitos –en ese sentido, cumple la función de identificar a los colombianos ante el Estado–, la cual puede ser física o digital.

Entonces, estas herramientas pueden ser usadas en el proceso de identificación previo a una autenticación, pero, dicen expertos, no son en sí un mecanismo de autenticación, el documento por sí solo no es suficiente.

Esto se puede ilustrar con una escena cotidiana. Cuando se accede a una discoteca, en la entrada, generalmente, se solicita la cédula de ciudadanía para verificar la mayoría de edad.

Sin embargo, esto no es suficiente para permitir el ingreso. Quien administra el ingreso debe verificar que la foto incluida en el documento coincida con la persona que lo presenta, y para esto se contrasta la apariencia física de la persona con la fotografía incluida en la cédula de ciudadanía. Esto es un proceso de autenticación cotidiano, y de ser exitoso, se autoriza el ingreso.

Por otro lado, puede darse también el caso de que en un proceso de identificación digital no se utilice la cédula de ciudadanía, sino el correo electrónico o el celular de un usuario.

Esto sucede en servicios como correo electrónico, redes sociales y servicios de software en la nube, donde el identificador base no es un documento de identidad, sino el correo electrónico –en donde se verifica la identidad con un enlace–. Este dato de identidad es luego autenticado contra una contraseña secreta que sabe el usuario. Y de ser exitoso este proceso, se autorizará el acceso.

En ese sentido, los diferentes documentos que tienen los ciudadanos son tan solo uno de los muchos elementos de identidad que se pueden presentar para solicitar un acceso, pero que después se deben autenticar. No es un mecanismo de autenticación.

Al entender esto, explican expertos, confundir estos dos conceptos generará un altísimo riesgo de robo, fraude o suplantación de identidad, ya que se pretende autorizar acceso sin verificar la identidad del usuario.

Por ejemplo, en el plano comercial, implicaría que solo usando un documento de identidad de un tercero se podría acceder a todas las cuentas privadas en portales de venta en línea, facilitando así el robo, fraude o suplantación de identidad, y los sobrecostos que esto implicaría para un portal de comercio electrónico.

De acuerdo con el documento de Medidas de Seguridad en el Tratamiento de Datos Personales de la SIC, solo el 15 por ciento de las empresas analizadas tienen un nivel de implementación igual o superior al 76 por ciento en sus medidas de seguridad para el manejo de datos personales de sus usuarios.

Por lo que es importante también que se creen nuevos servicios digitales en los que se priorice la seguridad del usuario.

Esa prioridad del usuario es clave para que sea este el soberano de su información personal, para que no se pierda el control de su autenticación digital y se generen mayores vulnerabilidades y riesgos para la privacidad.

Con información vía DPL NEWS

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