PERSPECTIVAS_ Desde el Congreso buscan impulsar el golpe blando contra AMLO

Con la abierta colaboración del Instituto Nacional Electoral (INE), empresarios encabezados por Claudio X González Guajardo y Gustavo de Hoyos y partidos políticos de oposición –PRI, PAN y PRD– buscan por todas las vías posibles hacerse de la mayoría de las curules en la Cámara de Diputados. El objetivo: impulsar desde el Congreso parte de las estrategias encaminadas a debilitar al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y es que a los impulsores del llamado golpe de Estado blando, ganar las elecciones el próximo 6 de junio les daría cuatro recursos fundamentales: 1) controlar el presupuesto federal de los siguientes 3 años y, con ello, acotar tanto el gasto social como la austeridad republicana; 2) frenar leyes y reformas progresistas que hasta ahora han combatido efectivamente a través del sistema judicial, con centenas de amparos; 3) promover con éxito sus contrarreformas neoliberales, como ocurrió en los sexenios pasados, y echar atrás aquellas legislaciones que les son desfavorables; y 4) en su momento, podrían intentar destituir al presidente López Obrador, como ha ocurrido en la experiencia latinoamericana de los golpes de Estado.

Respecto de este último punto, el doctor en filosofía política José Gandarilla Salgado, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, advierte que hasta ahora el Ejecutivo federal “ha sido muy cuidadoso para no incurrir en una circunstancia que permitiese que el Legislativo tuviera ocasión de iniciar un proceso como el que ya ocurrió en otros países. El más significativo es la destitución de Dilma Rousseff, en Brasil, justamente al amparo de una situación en donde el asunto de la corrupción fue un elemento fundamental. No se puede instrumentar de esa manera acá en México porque la bandera de la lucha anticorrupción es una de las más legitimadas por López Obrador”.

No obstante, recuerda que a Roussef “le adjudicaron un proceso de corrupción cuando era lo que estaba combatiendo: la corrupción persistente del sistema anterior, que ahora está claramente demostrada y que comprende a la propia actuación del poder judicial brasileño, pues el juez que llevó todo el tema de Lava Jato, Moro, está en el punto de mira”.

El descontento de las cúpulas

En el avance del golpe blando, buscar el control del Congreso es el siguiente paso. Para el doctor Gandarilla Salgado, en México “los grupos afines al anterior régimen, los intelectuales que habían sido favorecidos por el antiguo régimen están instrumentando una estrategia que busca romper la obtención de mayoría por parte de la alianza que ganó las elecciones en 2018. Es decir, ya están actuando como si estuvieran en una situación postelectoral de 2021 y que les hubiese otorgado a ellos, si no una condición legislativa más favorable, al menos la obtención de una situación en la que Morena no pueda tener una mayoría legislativa, con el fin de tratar de frenar cualquier iniciativa legislativa que pretenda cambiar ordenamientos fundamentales en el país”.

Por su parte el doctor en derecho Mario Santiago Juárez advierte que esta estrategia se debe a que los cambios emprendidos por el gobierno federal han generado malestar en las cúpulas. Esto es que la oposición al presidente López Obrador es abiertamente empresarial: “tenemos por primera vez en la historia revolucionaria unos partidos –PRI, PAN y PRD– que están apoyados por los empresarios que [en el pasado] sacaban la mejor tajada del presupuesto público”.

Ejemplo de ello fue el llamado que hizo a la ciudadanía, el 30 de mayo, el empresario González Guajardo de “mandar al carajo” a Morena en las próximas elecciones. Durante el cierre de campaña de la derechista Margarita Zavala –esposa del expresidente Felipe Calderón–, pidió que se vote por los candidatos del PRI, el PAN y el PRD, impulsados por su plataforma llamada Sí por México.

El también fundador de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad dijo que se necesitan políticos que enfrenten al “mal gobierno” de López Obrador, por lo que pidió que cada persona lleve a otros cinco votantes con esta intención.

Para el profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, Mario Santiago, se trata de los “damnificados de las políticas públicas [que] se van aglutinando, y es cierto que está ahí latente la tentación de hacer movimientos antidemocráticos, contrarios a lo que plasma nuestra Constitución y que son el principio democrático, y que sabemos que México es un República democrática”.

El doctor experto en derechos humanos advierte que “estos grupos hablan de que el gobierno va en contra de las instituciones, pero son ellos los primeros en atentar contra éstas. Un ejemplo clarísimo es intentar diezmar el poder que tiene el Congreso, cuando el Congreso es la representación del pueblo, y el Ejecutivo fue designado de forma directa por los ciudadanos. Entonces, las decisiones que toma el presidente las toma durante 6 años y la legislación, la Constitución, son los únicos límites al poder del Ejecutivo, pero nada dice que los empresarios pueden oponerse por otra vía que no sea la democrática a las decisiones soberanas del Congreso y del Ejecutivo”.

Agrega que “la ventaja que tenemos es que el gobierno actual, el presidente, lo tiene clarísimo: hay gente muy cercana a él que sabe y toma referente lo que pasó en Bolivia, lo que pasó en Brasil, lo que pasó en Ecuador, y sabe cuáles son las formas de actuar de la derecha que está tomando una postura antidemocrática cuando ellos son, precisamente sus voceros [Enrique] Krauze, [Héctor] Aguilar Camín, los que defendían la democracia cuando les convenía, porque cuando tenemos un gobierno democrático de izquierda ahora ya no les gusta el poder democrático”.

El pasado 31 de mayo, esos y otros intelectuales del viejo régimen –como Roger Bartra–, acompañados de empresarios –entre ellos nuevamente González Guajardo– y académicos de derecha publicaron un desplegado (“Manifiesto por la república, la democracia y las libertades”) en el que llamaron a votar contra lo que denominaron “el retroceso populista y autoritario”. Los 480 “abajo firmantes” escribieron: “voten con sentido estratégico y opten por las candidaturas más competitivas, de tal manera que no se diluya la votación opositora”.

La votación opositora de la que hablan pretende encumbrar en el Poder Legislativo a tres partidos con plataformas totalmente distintas en una amalgama incongruente: un partido de extrema derecha como el PAN, unido al de centro derecha PRI y a uno supuestamente de izquierda, el PRD.

Para la doctora en lingüística y académica de El Colegio de México, Violeta Vázquez-Rojas, “los partidos políticos desdibujaron totalmente su ideología, entonces no hay algo así como ‘bueno, el PRD está luchando estas batallas y el PRI está por defender a sus corporaciones históricamente fundadas, o el PAN está por defender sus valores conservadores’. No. Hay un total desdibujamiento de ideologías en los partidos, y si los partidos no tienen ideología, ¿entonces qué son? Pues no son nada, son máquinas de captar votos nada más. Entonces me parece que ése sí es un indicio de que no se trata de una pluralidad democrática, se trata de una conformación de un frente antigobierno elegido popularmente. Por otro lado, la colusión de estos partidos –ya sin ideologías– con los grandes capitales, como los que representa Claudio X González, pues son una vista descarada de que sí estamos ante este tipo de estrategia de golpe blando”.

Según el politólogo estadunidense Gene Sharp, el golpe blando emplea técnicas no frontales ni violentas para desestabilizar y consta de cinco fases para derrocar a gobiernos progresistas democráticos: 1) ablandar a la sociedad a través del malestar y la desesperanza; 2) deslegitimar las acciones gubernamentales por medio de la difusión de mensajes adversos, ofensas y noticias falsas; 3) promover constantes movilizaciones de protesta; 4) emplear rumores para generar escenarios de falsa carestía y, con ello, señalar la incompetencia del gobierno e iniciar juicios injustos contra los gobernantes; y 5) fracturar las instituciones para que los procesos judiciales contra los gobernantes avancen, los medios de comunicación los apoyan y los gobiernos finalmente caen.

La investigadora Vázquez-Rojas resalta que este gobierno fue electo democráticamente. “No es un gobierno que se impuso por el poder económico: es una lucha democrática de 18 años y que está ahora enfrentando el golpe contra mayoritario, tanto de los medios de comunicación como de los jueces, que ésa es otra parte también muy característica de los golpes blandos”.

Agrega que otra señal del golpe blando “es el uso de términos sumamente beligerantes para describir el estado actual de la libertad de expresión: ‘el presidente ataca’, ‘los ataques del presidente’, ‘el linchamiento del presidente’. El linchamiento es una cosa horrible, el linchamiento es atentar contra la integridad física de una persona, una turba y sin un juicio de por medio, es un fenómeno muy específico, muy dramático, y decir que el hecho de que el presidente conteste una crítica es un linchamiento, o que llame conservador a un periodista es un linchamiento me parece que son hipérboles que se utilizan para normalizar un ambiente de… no quiero usar la palabra polarización porque esa también se usa para todo, un ambiente de fricción en el que se representa al gobierno como autoritario, como un gobierno intolerante, etcétera. Entonces creo que eso también coincide con esa definición de Gene Sharp de la estrategia de defender la libertad de expresión que se encuentra bajo una supuesta amenaza, pero es una amenaza solamente en la retórica de los adversarios del presidente”.

La doctora Patricia Pozos, profesora de la Facultad de Economía de la UNAM, advierte que previo a las elecciones “los actores del golpe blando están subiendo el tono en términos de utilizar estrategias como, por ejemplo, los amparos o el INE que está súper en contra de todas las campañas de los candidatos de Morena. Por ahí están subiendo el tono en términos de bloquear todas las estrategias de Morena al ver que estas campañas [como la del Frena] tal vez no están teniendo el impacto tan fuerte como esperaban. Por ejemplo, el plantón en el Zócalo cuando pusieron ahí todas las casas de campaña y que salían en sus autos las caravanas a exigir la salida de López Obrador, al ver que eso no ha pasado han buscado otras estrategias y creo que ya encontraron un camino a través del Poder Judicial para detener, por medio de amparos legales las reformas que propone Andrés Manuel”.

Agrega que “una forma de distinguir a la oposición de quienes fraguan el golpe blando es la historia de cómo se han movido en otros momentos, qué es lo que hacían antes, cómo se han visto afectados con el cambio ahora de Andrés Manuel y cuál es su posición social: algo que está en juego es la lucha de clases. Por un lado, es claro el pueblo, la pobreza, la desigualdad, digamos todo lo que se está peleando para tener una mejor condición como trabajadores, y por otro lado, creo que sí hay una clase empresarial que también está luchando por sus prerrogativas, por continuar con sus negocios. Sí se ve qué es lo que quieren y cómo han actuado en el pasado, ahí es donde uno puede ir distinguiendo quiénes son los que están detrás y por qué lo hacen”.

El doctor Mario Santiago advierte que hay que subrayar que tanto el gobierno como el Congreso son democráticos. “Los que están ahí fueron elegidos, se respetó la voluntad popular y, por lo tanto, lo que salga del Congreso tiene que ser tomado con todo el respeto al legislador, que no es otra cosa que el pueblo representado. Y que si por una vez en muchos años los diputados, los senadores están representando a la mayoría que está en contra de la desigualdad, que está en contra del saqueo, de que los grandes empresarios no paguen impuestos, pues así es. Ésa es la construcción de un Estado más democrático. Y si en cerca de 3 años de gobierno ya hay medidas que ni siquiera son radicales, sino son simplemente las justas, se está poniendo la derecha muy muy violenta, pues tanta virulencia sólo se explica cuando hay muchos intereses de por medio”.

La oposición

En el avance del golpe blando, los partidos de oposición juegan un papel central. El doctor en ciencias políticas y sociales Mario Alberto Zaragoza Ramírez apunta que el nexo de Sí por México con el PRI, el PAN y el PRD es inusitado y supera la ficción. “Esta alianza tiene nombre y apellido: su principal impulsor es Claudio X González, a través de sus fundaciones y de esta asociación ya denominada Sí por México, que agrupa y abraza a todos los otros integrantes de esta alianza”.

El académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM explica que “no hay ningún problema en que un grupo opositor se conjunte, se amalgame y digan: ‘somos opositores al gobierno de López Obrador’. El problema de este grupo es que se asume y se presenta como imparcial, y los medios como Reforma han presumido su imparcialidad y que no están comprometidos políticamente y, sin embargo, si uno lee los titulares se sabe que Reforma y otros, como Latin Us, están jugando un papel en este mismo entramado. Creo que no es que esté necesariamente mal que exista esta alianza, sino que se haga pasar por imparcial; que esta alianza de medios, políticos, asociaciones civiles se hagan pasar por asociaciones neutrales que no quieren incidir en la agenda pública, cuando su discurso público tiene una posición tan firme enfrente de las políticas del gobierno actual.  Y eso igual lo podemos ver cuando su estrategia electoral es revivir personajes ignominiosos del pasado y que de pronto quieren ponerle voces frescas, y entonces a aparece Diego Fernández de Ceballos o Santiago Creel, y uno piensa: éstos realmente fueron por todas sus figuras políticas pasadas de moda para tratar de renovar una campaña que no les está favoreciendo, una campaña que no les está resultando”.

Frenar el golpe blando

En manos de la ciudadanía está frenar, en las urnas, esta fase del golpe de Estado blando. Para el maestro en finanzas y exdirector de la Escuela de Inteligencia para la Seguridad Nacional, Jorge Retana Yarto, “la primera cuestión que se debe hacer es mantener la mayoría en el Congreso. ¿Qué cosa le hicieron al Partido de los Trabajadores en el cambio democrático en Paraguay? Le quitaron a sus aliados, le quitaron a los partidos que estaban aliados con el partido del presidente, les quitaron a esos aliados y los empezaron a dejar en una minoría legislativa. Entonces es fundamental que en la próxima elección Morena, logre esa mayoría y hacer sólida la alianza con los partidos, aunque algunos de los postulados de esos partidos no nos gusten, pero van a jugar un papel muy importante en la mayoría que necesita Morena”.

Agrega que si Morena no logra la mayoría legislativa, al presidente López Obrador le será mucho más difícil sacar sus iniciativas adelante, “y van a tratar de sabotearle sus alianzas. Desde ahora vemos que a veces el Partido Verde se mueve en un sentido y a veces en otro y no podemos esperar mucho de éste, pero es necesarísimo mantener la mayoría legislativa y seguir impulsando el planteamiento de una reforma al sistema electoral para evitar este tipo de cuestiones como las que hoy vemos de parte del árbitro [el INE], y la reforma al Poder Judicial. Son cuestiones fundamentales”.

Aún si se logra la mayoría, el experto en temas de seguridad nacional considera que la oposición continuará buscando debilitar al gobierno, pues actualmente el nivel de aceptación del presidente anda en poco más de 60 por ciento. “Si no logran debilitarlo tanto como para derrocarlo sí prepararán el debilitamiento para buscar que en la nueva elección presidencial no gane el candidato de esa misma tendencia”.

Por su parte el doctor Gandarilla Salgado considera que en la estrategia que siguen los promotores del golpe blando en México “no se apreciaría que la estrategia pudiese concluir con un desconocimiento pleno de la figura presidencial, sino con una batalla que le pretenda arrebatar la iniciativa y al cancelar la posibilidad en el ámbito legislativo, como en el judicial, si pensamos en las cuestiones de la propia reforma judicial que se pretende con la actual Suprema Corte, tendríamos una estrategia de un golpe blando muy particular porque lo que intentaría sería frenar las posibilidades de que la mayoría de las iniciativas fundamentales que estaría tratando de instrumentar López Obrador en la segunda parte de su mandato se vieran bloqueadas simple y sencillamente porque no tendría la mayoría legislativa para hacerlo”.

Frenar la intención del sector empresarial de controlar la Cámara de Diputados también protegería el presupuesto. El doctor Mario Santiago Juárez observa que en estos primeros 3 años de gobierno el presupuesto público se ha dirigido “a políticas sociales y no, por ejemplo, a las compras millonarias, fraudulentas, corruptas de medicamentos; no se está gastando en la subvención de empresas energéticas o se intenta bajar este gasto público en estas empresas”.

Añade que “el presupuesto tiene que tener una perspectiva de derechos humanos y, en ese sentido, los derechos económicos, sociales, culturales tienen prioridad. Entonces, hablamos ya de educación de salud, de vivienda, de dinero para las pensiones, seguro de desempleo, bueno, construir un estado de bienestar. Y esto no tiene nada que ver ni con el comunismo, ni con el socialismo, son ideas que se construyeron después de la Segunda Guerra Mundial y que tanto México, como Europa, como Estados Unidos en su momento siguieron. Es la construcción de un Estado donde las personas tienen lo básico para tener una vida digna, eso es lo único que se pide, una vida digna que millones de mexicanos no tienen”.

Respecto de los actores que buscan recuperar el control del presupuesto en su propio beneficio, el experto en derechos humanos advierte que son “los que ganaban y lucraban con el viejo presupuesto, los que recibían dinero por cada número de presos; también las empresas trasnacionales, las mineras, por ejemplo, que pueden explotar, contaminar, saquear los minerales del país y además pagando ínfimos impuestos porque los gobiernos corruptos de los sexenios anteriores les permitían quedarse en México a través de dádivas: ‘mira, yo te dejo 2-3 millones y tú me dejas explotar una mina de miles de millones de dólares’; es decir, por migajas los políticos corruptos vendieron el país, eso es así”.

CON INFORMACIÓN VÍA CONTRALÍNEA

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