PERSPECTIVAS_ Trabajadoras del hogar: de eso no se trata

La negativa de algunos “patrones” a reconocer a las personas trabajadoras del hogar como sujetas de derechos, al tiempo que las mantienen en condiciones como ausencia de contratos, prestaciones, descanso y salarios justos, equipara esos abusos con la trata de personas en su modalidad de explotación laboral.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en 2021 el total de empleados en el servicio doméstico era de 2.2 millones, de los cuales 90.6 por ciento era mujer; corresponde a 9 por ciento de la fuerza laboral de este sexo. Alrededor de 300 mil fueron despedidas durante la pandemia.

Tendencialmente, trasladaron a los estratos más desfavorecidos el costo económico del confinamiento.

Según datos del IMSS, para febrero de este año solo 43 mil 823 personas trabajadoras del hogar habían sido afiliadas a la institución. Es decir, menos de 3 de cada 100 trabajadoras y trabajadores del hogar tiene seguro social. Ignoramos, además, cuántas personas no han podido defenderse laboralmente ante la desigualdad con que se impuso la distribución de aquel costo pandémico y la lenta rehabilitación del sistema de justicia laboral.

El salario que perciben es de 254 pesos diarios en promedio y sus jornadas laborales exceden las 12 horas con mucha frecuencia. Es un tema de desarrollo, desigualdad, clasismo y racismo.

Desde la época colonial, indígenas y esclavos africanos recibieron una escasa o nula remuneración por la labor doméstica —pagada la mayoría de las veces en especie u obligados a abastecerse de productos de las tiendas de raya—, sin horario y sin cubrir necesidades básicas de alimento y salud. Estamos ante vestigios de esa época 200 años después de la Independencia.

Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 (Enadis), elaborada por el Inegi, la mitad de ellas asegura que el principal problema radica en la falta de prestaciones y 9 de cada 10 considera que su trabajo no es valorado.

Podríamos estar ante una de las más ignoradas modalidades de la trata de personas, la de explotación laboral. Hay personas retenidas en casas clasemedieras y acomodadas donde se contamina su consentimiento y se les niegan derechos.

En deuda histórica con las personas trabajadoras del hogar tenemos la oportunidad de impulsar su justa valoración. Desde Ciudad de México, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, modela ese avance con iniciativas como la app “Dignas” y la presentación, este domingo, de la Cooperativa para el Desarrollo Integral de las personas trabajadoras del hogar, un proyecto concebido por la activista Marcelina Bautista con el respaldo de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la capital nacional, a cargo de José Luis Rodríguez Díaz de León.

La trata de personas se combate visibilizando todas sus modalidades. Si hay sospechas de maltrato, abuso o franca explotación, se puede reportar de forma anónima y gratuita a la Línea y Chat Nacional Contra la Trata de Personas que opera 24/7 el Consejo Ciudadano de la capital, a través del 800 5533 000. 

Salvador Guerrero Chiprés** Presidente del consejo ciudadano para la seguridad y justicia de ciudad de méxico. twitter: @guerrerochipres

CON INFORMACIÓN VÍA MILENIO

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