TENDENCIAS_ Crecimiento, inflación y empleo: ¿qué le espera a América Latina para el 2023?

En su reciente Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, el organismo económico de Naciones Unidas, advirtió que el año 2023 tendrá una menor tasa de crecimiento en comparación con 2022. Esto como consecuencia de las tendencias de crecimiento global, influenciadas por el conflicto en Ucrania y las posteriores sanciones a Rusia, las presiones inflacionarias, el endeudamiento y la reducción del empleo formal.

Mientras que a nivel mundial la economía culminará el año con 3,1 % de crecimiento en 2022, se espera que este alcance 2,6% el próximo año, durante el cual seguirán aumentando los precios de los bienes energéticos y los alimentos de forma considerable.

Dentro de las economías avanzadas, emergentes y en desarrollo se espera una inflación de 4,4% y 8,1%, respectivamente. Ambas tasas son más bajas que las de 2022 aunque son superiores a las tasas promedio previas a la pandemia.

El crecimiento de América Latina

En la región se estima un crecimiento de 3,7% para 2022, cifra bastante mayor frente al 1,3%, esperado para 2023, lo que refleja la reducción del «efecto rebote», que tuvo protagonismo en 2021.

La CEPAL advierte además que la región experimentará un crecimiento menor durante la década comprendida entre 2014 y 2023. El crecimiento dentro del decenio podría llegar a 0,9%, cifra que sería menor de la «década perdida» de los años ochenta, donde la tasa llegó al 2%.

Una inflación persistente

Según el balance, en la región la inflación descenderá al menos 1,6 puntos al cierre del 2022 pese a que se registró un aumento de los alimentos que llegó a alcanzar 12,5%, el valor más elevado desde la crisis financiera mundial. La energía en cambio, ha tenido una tendencia a la baja desde su mayor inflación en noviembre de 2021 con 17,6%.

Sin embargo, advierte la CEPAL, en 2023 puede esperarse una inflación con cifras por encima de las registradas en la región antes de la pandemia por COVID-19.

Exportaciones e importaciones

Durante 2022 la región expandirá hasta 20% el valor de las exportaciones de bienes, cifra menor al crecimiento registrado en 2021, que alcanzó el 28%. Según la CEPAL esta desaceleración responde en mayor medida al aumento de los precios que del volumen exportado.

En cuanto a las importaciones, estas crecerán 24% en 2022, y en línea con las exportaciones, el aumento será consecuente en mayor medida del alza de precios de las importaciones y en segundo lugar del aumento del volumen importado.

Sin embargo, en términos de intercambio dentro de la región, el organismo advierte de una caída de 3,4%, consecuencia del aumento del precio de las exportaciones e importaciones, en 14% y 18%, respectivamente.

Empleo e informalidad

La reducción de la creación de empleo formal, acompañada del aumento de la informalidad y la pérdida de salarios reales afecta la región.

Durante 2022, los mercados laborales continuaron recuperándose tras los efectos de la pandemia por COVID-19. Desde la máxima tasa de desocupación alcanzada durante el tercer trimestre de 2020 (11,5%) se redujo en el segundo semestre de 2022 al menos 4 puntos (7%). En este último tiempo se crearon puestos de trabajo y se revitalizó el sector de comercio, turismo, hostelería, servicios, así como la industria manufacturera.

Sin embargo, la informalidad regional se disparó en el primer semestre de 2022, llegando a 48,8%, valores superiores a los arrojados en 2021 e incluso en 2020. Asimismo, los salarios reales cayeron: la mediana regional del salario real promedio disminuyó 0,6% en el segundo trimestre del 2022.

Deuda Pública

Otro de los factores económicos que incidió en la realidad económica de la región es el nivel de endeudamiento de los Gobiernos latinoamericanos. En promedio, América Latina y el Caribe mantuvieron una deuda de 51,2% del PBI (Producto Bruto Interno) hasta septiembre de 2022, cifra que disminuyó aunque no significativamente respecto a 2021, año en que se alcanzó una deuda de 53,1%.

Asimismo, según el documento, «las necesidades de financiamiento externo para 2023 se ubicarán en torno a los 571.000 millones de dólares para la región», debido a que los países deberán asumir compromisos de deuda externa por un valor de 462.000 millones de dólares. y deberán «financiar un déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos que se estima en unos 109.000 millones de dólares».

CON INFORMACIÓN VÍA SPUTNIK NEWS

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