Imperioso seguir trabajando para erradicar violencia de género

Los índices de violencia en los lugares de trabajo y en contra de las mujeres han aumentado en el mundo, lo cual ha propiciado una disminución en el índice de la productividad y ausentismo, rotación de personal, mayor número de incapacidades y casos de deserción, además de impactar la salud física y psicológica de quienes se enfrentan a espacios hostiles, por lo que es de suma urgencia abordar estos temas y crear mejores condiciones laborales.

“En México el 80 por ciento de los trabajadores han padecido algún tipo de violencia psicológica, maltratos, insultos o gritos, y según algunas investigaciones, el riesgo de sufrir algún tipo de violencia en el trabajo es mayor para las mujeres dado que se concentran en las ocupaciones más expuestas como la docencia, el trabajo social, la enfermería, banca, el comercio minorista, además del trabajo informal”

Por ello en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se trabaja para ser una institución vanguardista no sólo desde el punto de vista técnico y regulatorio, sino también en ser socialmente responsables en temas de respeto a los Derechos Humanos, crear condiciones de equidad de género, así como ambientes laborales libres de violencia o de acoso en contra las mujeres.

“Esto es un tema relevante para el IFT, porque refrenda nuestra visión en favor del liderazgo y acceso en condiciones de igualdad para todas las mujeres, por eso trabajamos en forma constante y decidida por mantener una institución innovadora, vanguardista, no sólo en temas de telecomunicaciones y radiodifusión, no sólo en lo técnico, sino también en donde somos socialmente responsables como es el respeto a los Derechos Humanos y en la promoción de la igualdad”.

En el contexto del conversatorio, “El acoso y la violencia laboral a la luz del Convenio 190 de la OIT”, Javier Juárez Mojica, presidente del IFT, detalló que en el instituto se realizan talleres que buscan generar conciencia sobre la importancia de la igualdad de género, prevención de la violencia con enfoque de género, discriminación en al ámbito laboral, machismos cotidianos, transversalidad de la perspectiva de género, entre otros.

De igual forma el órgano regulador ha emitido pronunciamientos en contra de la violencia laboral, así como establecido diversas políticas internas que promueven la igualdad entre mujeres y hombres, convocatorias para ocupar plazas vacantes dirigidas particularmente a profesionistas mujeres, así como talleres de liderazgo.

Juárez Mojica precisó que la ratificación y firma del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual cobró vigencia desde el pasado 25 de junio de 2021, contribuye a tener un marco regulatorio que permita prevenir, remediar y eliminar el acoso en el ámbito laboral, incluido la violencia y el acoso por razón de género.

Al participar en el conversatorio, la senadora Patricia Mercado, explicó que el Convenio 190 de la OIT, protege del acoso a todas las personas en el mundo laboral, aunque las mujeres en particular realizaron un trabajo muy intenso para que tomara vigencia.

Recordó que el Convenio 189 también es relevante pues está relacionado con las trabajadoras domésticas, el cual está vigente y que incluso propició reformar la Ley Federal del Trabajo para reconocer los derechos de este gremio, además de publicarse apenas en el Diario Oficial de la Federación la Ley del Seguro Social para garantizar los derechos de este sector conformado por más de 2 millones de mujeres dedicadas a este ámbito laboral.

“La lucha de las mujeres ha sido relevante por alcanzar mejores salarios, estabilidad laboral, protección frente al despido, seguridad social, pues las mujeres ocupan los espacios más informales, es decir, sin derechos sobre todo luego de la pandemia, además de conciliar cómo se consideran las tareas de cuidados (en el hogar), y del trabajo remunerado, dos actividades que realizan y que contabilizan más de 40 horas de trabajo”.

El apoyo de las guarderías para las mujeres que trabajan también ha sido clave, “las mujeres conseguimos el trabajo y que el Estado nos pongan estos espacios tan necesarios”.

Las mujeres además de cuidar su integridad, y preservar su salud psicológica, deben enfrentar diversos desafíos si tratan de conseguir un empleo, un ascenso o mejor salario, pues no son pocos los casos que deben enfrentar peticiones de favores sexuales a cambio de poder conseguir estos derechos.

Haber logrado la firma y vigencia de estos Convenios (189, 190 de la OIT), ha representado dar un paso adelante muy importante, ya que gran parte de los casos de acoso y violencia están normalizados, y cuando son denunciados se le califica a la mujer de “histérica”, en lugar de una persona que denuncia un acto ilegal que le resta posibilidades de desarrollo laboral.

Tampoco son pocos los casos de mujeres que han tenido que luchar con estructuras de poder, alianzas, pactos patriarcales que buscan proteger “entre unos y otros”, a los acosadores y a quienes consienten estos actos ilegales, terminando en el despido laboral, y estigmatizadas las víctimas.

Datos del INEGI mostraron que en 2018 el mayor número de casos de violencia y acoso se dieron en el ámbito laboral, al detalle indica que más de 95 mil personas tuvieron que abandonar su empleo ese año por situaciones en “violencia laboral”, siendo la gran mayoría mujeres.

“Casi 300 mil mujeres sufrieron una agresión sexual con contacto físico, besos, manoseos, arrimones, tan comunes en los lugares de trabajo. A 178 mil de esas mujeres (en ese mismo año), las castigaron por rehusarse a sostener relaciones sexuales, además que el acoso y la violencia en contra de las mujeres, sirve como un elemento para mantener la segregación horizontal en ciertos empleos”.

Por todo ello es imprescindible seguir actuando en contra de todo este tipo de prácticas ilegales y que claramente van en detrimento de los Derechos de las mujeres, la reflexión es lo relevante de salir de la “normalización de este tipo de actos”, del aprendizaje colectivo, de la capacitación permanente en los sindicatos, las empresas y las instituciones para erradicar este tipo de temas nocivos para la sociedad en su conjunto.

El ámbito digital no escapa a esta nociva tendencia, pues a pesar de ser trabajo bien remunerado, las mujeres «no le entran» por el miedo al acoso o violencia que pueden sufrir, esto pone de manifiesto que el costo por acceder a los derechos que tienen está siendo muy alto para su salud física y mental.

CON INFORMACIÓN VÍA CONSUMO TIC

Conoce la historia de las tres hermanas Mirabal y su influencia en el 25N: día internacional contra la violencia de género

Este 25 de noviembre se conmemora el día internacional contra la violencia de género, donde se realizan actividades para exigir justicia y erradicar cualquier tipo de agresión contra las mujeres en el mundo.

Este día también es para recordar a las hermanas Mirabal, quienes fueron tres activistas políticas que resistieron al dictador de República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo.

Trujillo estuvo frente al poder en República Dominicana por 30 años y se habla de violaciones a derechos humanos, así como desapariciones forzadas a sus opositores.

Las mujeres que desafiaron a Trujillo en República Dominicana

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron opositoras del régimen y lideraban el Movimiento Patriótico 14 de junio, lo cual las hizo ir a la cárcel en varias ocasiones.

La más conocida de las hermanas era Minerva, a quien Trujillo intentó seducir sin éxito y por la cual sentía un rencor, debido a que en una ocasión lo rechazó en medio de la pista de baile y le dio una bofetada.

«Lo rechazó también de manera política y Trujillo lo sintió. Se cuenta que tras la bofetada, ella le dijo que no le gustaba su gobierno» cuenta una de las hijas de Minerva al periódico El País.

El 25 de noviembre de 1960, Trujillo envío a su escuadrón a asesinar a las hermanas. El grupo paramilitar mató a golpes a Minerva, María Teresa y a Patria.

Para encubrir el crimen, el escuadrón metió en un jeep los cuerpos de las hermanas y lo lanzó a un barranco.

Nunca se creyó que se tratara de un accidente y se habló del asesinato de «las mariposas» —como se les conocía también a las hermanas—, el cual originó la caída de Trujillo en el poder.

«Las mariposas» se convirtieron en un símbolo contra la trata, la violencia sexual, económica y psicológica; el acoso y la mutilación genital. Fueron un símbolo contra la violencia de género.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte», dijo Minerva, luego de amenazas de muerte, según El País.

Reconocimiento del día internacional contra la violencia de género

Desde 1981, los países latinoamericanos conmemoraban este 25 de noviembre como el día contra la violencia de género, en honor de las tres hermanas asesinadas el mismo día pero de 1960.

Pero no fue hasta 1999 cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declararon el 25 de noviembre como el día internacional contra la violencia de género.

Con información vía Business Insider

25 de noviembre y nos siguen asesinando

En una reciente entrevista con InSightCrime, María Salguero, directora del Mapa Nacional de los Feminicidios, señaló que el 63% de estos crímenes fueron perpetuados por el crimen organizado. Como en un contexto de guerra, el cuerpo de la mujer en México también se ha convertido en una mercancía muy lucrativa: arma de venganza y de control territorial. La disputa por los territorios se escribe también en el cuerpo de las mujeres.

Mientras que entre el 16 de marzo y el 30 de abril, el Mapa reportó 405 casos de feminicidio —basados en las notas de prensa, en ausencia de información oficial completa— las cifras de la Secretaría de Seguridad Pública hablan de 144 casos. No realizar investigaciones adecuadas ni llevar a los responsables ante la justicia envía un mensaje de que asesinar o violentar mujeres está permitido en la práctica.

Además de la violencia feminicida, subsisten otras formas de violencia contra las mujeres expresadas en múltiples desigualdades que, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, vale la pena reiterar:

Las mujeres en México dedican 2.5 veces más a las tareas domésticas y al trabajo de cuidado que los hombres, lo que representa un promedio de 40 días destinados para tal fin, sin ninguna remuneración; mientras que la media para los hombres es de 16 días, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los hombres en México tienen un ingreso medio anual 54.5% más alto que sus pares mujeres, situando al país en la brecha salarial más pronunciada entre sus miembros.

La Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) advierte que, únicamente, el 15% de las mujeres recibirá una pensión contributiva, es decir, 8 de cada 10 no lo hará.

Por su parte, la ONG Reinserta denuncia que las mujeres cumplen de media hasta 5 años más de condena que los hombres por el mismo delito.

Y así podría seguir enlistando, largamente.

La violencia no es casual ni coyuntural; en una sociedad cimentada en la desigualdad, la violencia contra las mujeres es legitimada y reproducida por todas las instituciones, incluidas las del Estado. No se equivoca el presidente López Obrador cuando apunta al capitalismo como responsable y a una estrategia general de atención a los sectores más vulnerables con miras a la reducción de la desigualdad. Pero sí se equivocan él y su gobierno en la desestimación de la gravedad de esta emergencia nacional que imposibilita tomar acciones concretas y eficaces en el corto y mediano plazos.

Los machos siguen protegidos por la impunidad, mientras sin resultados, desde las instituciones del Estado intentan frenar con punitivismo penal esta cacería de brujas. El sistema encuentra todos los días nuevas maneras de humillarnos y asesinarnos. Ojalá el “gabinete más feminista de México” encuentre y defienda otras tantas más para protegernos.

Con información vía Milenio

Pandemia no paró lucha; la violencia contra las mujeres no cesa, pero no callan

Ni las 37 mil 294 mujeres muertas por coronavirus ni la violencia machista que ha asesinado al menos a 704 mexicanas ni las detenciones arbitrarias ni el acoso callejero ni los encapsulamientos policiales han logrado detener el movimiento feminista que se ha vuelto a reinventar en tiempos de la covid-19, citando la canción de Vivir Quintana, les sembraron miedo, les crecieron alas.

El SARS-CoV-2 trastocó todas las esferas de la sociedad mundial, para muchos implicó retos de salud, laborales, económicos y emocionales, pero para las 63.9 millones de mujeres que habitan en México (51.1% de la población nacional) ha significado también el reto de sortear la violencia de género y machista que las ha aquejado históricamente.

Tan sólo de marzo a julio, el periodo de la Jornada Nacional de Sana Distancia y el inicio de la nueva normalidad, la Red Nacional de Refugios brindó acompañamiento, atención integral y protección a 23 mil 303 personas a través de los Refugios Integrantes, Centros de Atención Externa, Casas de Emergencia, Casas de Transición, vía telefónica y a través de las redes sociales. Esto significa un incremento del 71 por ciento de atenciones en comparación con el mismo periodo de 2019. 

De enero a septiembre, el número 911 registró 531 mil llamadas de emergencia por violencia familiar, ocupando el tercer lugar de las llamadas procedentes por incidentes de seguridad, detrás de las denuncias por personas agresivas (644,144) y de personas sospechosas (575,249).

Por su parte, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta de enero a septiembre 704 feminicidios y dos mil 150 homicidios dolosos contra mujeres.

Grupos feministas, organizaciones civiles y madres trabajadoras, entre otras víctimas, hacen frente común en su lucha para acabar con la violencia de género y cuentan a Excélsior sus experiencias.

SIN PISTA DEL ASESINO DE PAMELA

Maicha Pamela González Matilde cumplió 16 años el 5 de mayo, pero su cumpleaños lo celebró dos días antes, el domingo 3. Por el trabajo de Eleocadia, su mamá, no hubiera podido celebrarlo entre semana. Recibió como regalo una bocina bluetooth para que escuchara su música en un puesto de dulces que su mamá le abrió en su casa.

Seis días después, el 9 de mayo, fue normal la rutina de la casa ubicada en la comunidad otomí de San Diego Alcalá, municipio de Temoaya, Estado de México. Eleocadia salió a trabajar y Pamela se quedó a atender el puesto en el que su mamá había invertido sus ahorros de dos mil pesos para que no se arriesgara a ir a trabajar en tiempos de pandemia.

“Yo me despedí de ella, me dijo que regresara pronto porque ella vendía sus hot dogs y sus chicharrones preparados, pero ya no tenía las cosas que iba ocupar más tarde y me dijo: ‘mamá trata de apurarte, es más vete con mi hermano, para que te apures pronto y regreses pronto porque voy a ocupar las cosas que te encargué’”.

“Me dice un compañero que le había hablado mi patrón, que cerrara pronto, en cuanto él fuera por mí que ya estuviera cerrado el negocio. ¿qué le pasó a Pame?’, le pregunté a mi patrón —quien fue avisado del hecho por la prima de Eleocadia—; me dice:’ es que la mataron, no estoy seguro, mataron a tu niña’. Yo me impresioné tanto, me enojé mucho, me dio mucha tristeza, no lo podía creer”, contó.

Eleocadia regresó a su casa para confirmar la terrible noticia; el hallazgo lo hizo una prima suya que llegó de visita a la casa, empezó a buscar a Pamela, que pensó se estaba escondiendo de ella; encontró a la pequeña dentro de un tambo en el cuarto de baño.

“Me siento desesperada, quisiera ser maga para adivinar quién fue el que le hizo daño a mi hija, igual para estar tranquila con el niño porque nada más nos estamos cuidando de qué puede pasar, porque no sabemos quién realmente lo hizo, a lo mejor hasta puede pasar a comprar, sospechamos de todo mundo, o sea, no podemos estar tranquilos”, dice angustiada.

“Canción sin miedo nos conecta”

Del 7 de marzo al 24 de noviembre el video oficial de Canción sin miedo sumaba seis millones 810 mil 936 reproducciones en el canal oficial de la cantautora, compositora y maestra normalista Vivir Quintana. El tema fue interpretado por primera vez en el Zócalo capitalino, acompañado del coro de mujeres El Palomar y la chilena Mon Laferte.

“Es un parteaguas en mi carrera, a mí me llena de mucha emoción que haya cada vez más mujeres y más hombres acercándose a mi música, lamento mucho que sea por este tema, pero también creo que es un tema que nos conecta muchísimo con hermanas de otros países, porque es un problema que tenemos a nivel mundial”, dijo Vivir en entrevista con Excélsior, quien en sólo nueve horas escribió la letra.

“Significa para mí un cambio radical en mi forma, incluso de ver las cosas, del 7 de marzo hacia ahorita yo ya no soy la misma mujer que se paró en el Zócalo a cantar con Mon Laferte y El Palomar.

“Ha sido un momento súper crucial en mi carrera, pero también ha sido un momento de mucho crecimiento emocional, de mucho crecimiento personal, porque no es lanzar solamente una canción al mundo y ya quedarte de brazos cruzados en tu casa a ver qué sucede, es estar respaldando todos los días el discurso y estar respaldando todos los días lo que dice la canción”, señala.

Hasta ahora Vivir sólo ha recibido buenos comentarios por su canción.

Considera que las formas de protesta de cada mujer no debieran ser cuestionadas o insultadas. “Siempre dicen: no son las formas y no son las formas y no son las formas… y bueno, le pregunto yo a la gente, ¿entonces cuáles son las formas de manifestarse?, yo realmente estoy con todas esas mujeres y las apoyo totalmente; cuando te dicen, sabes qué, acaban de matar a tu mejor amiga, a tu mamá, acaban de asesinar a tu hermana, acaban de encontrar descuartizada tu hija, ¿tú crees que en ese momento vas a pensar: déjame ver si éstas son las formas de manifestarme?

Arussi Unda: nos veíamos imparables

“Este año ha sido una locura, lo empezamos desde el movimiento feminista con muchísima fuerza el 8 de marzo que fue el Día Internacional de la Mujer se hicieron marchas históricas, al día siguiente paramos, nos veíamos imparables, poco después del paro de mujeres se viene la pandemia. Desde los colectivos y las organizaciones eso nos agarró un poco como en curva, porque tuvimos que empezar a idear nuevas formas de organizarnos, nuevas formas de hacer llegar ayuda, de manifestarnos, cada quien en lo que milita y en las actividades que hace, tener que reducirlas a un plano digital, hay veces que es muy difícil, sino es que casi imposible”, recuerda Arussi Unda, vocera de la colectiva Las Brujas del Mar.

“Entre compañeras de otras colectivas platicamos que justamente como estuvimos limitadas muchísimo tiempo al plano digital, había veces que se sentía que no estábamos haciendo nada, justamente porque no podías como tocar, ver, todo quedaba como en el espacio digital; pero al mismo tiempo toda esta articulación, todo este nuevo espacio a conquistar, por así decirlo, nos ayudó, por ejemplo, en el tema de la represión de Ecatepec, o de Cancún, en donde rápidamente sabíamos todo lo que está pasando y justamente por estas redes que estamos creando, orilladas básicamente a hacerlas, porque no había cómo activar de otra manera”, añade.

“Lo más difícil para el movimiento es como no hay recursos, como no hay refugios, y realmente que el gobierno ni siquiera lo reconoce, que la persecución básicamente es a las feministas y no a los feminicidas, que siguen asesinando mujeres”, lamentó.

Mujeres trans, las otras víctimas

“Uno de los momentos más complicados fue cuando el gobierno de la Ciudad de México decidió cerrar todos los establecimientos no esenciales y esto obligó a que muchas mujeres trans que ejercen el trabajo sexual en calle fueran desalojadas de hoteles, de las pensiones, de las casas habitación donde vivían, y eso generó obviamente una situación de vulnerabilidad para ellas”, lamenta Natalia Lane, activista por los derechos de las personas transgénero.

“Es importante reconocer que la pandemia vino a reforzar el sistema de desigualdad que constantemente determina que las mujeres trans no tengan las mismas condiciones, ni que gocen del mismo ejercicio de sus derechos humanos en el campo educativo, laboral. Con la iniciativa Haciendo Calle el Centro de Apoyo a las Identidades Trans salimos a las calles a acompañar a estas hermanas, a través de despensas, de víveres, de productos de higiene personal, para cubrir las necesidades más inmediatas”, recuerda.

“Muchas también tuvieron que regresar al clóset y destransicionar:  me refiero a que muchas empezaron a vivir situación desde violencia transfóbica”, lamentó.

María Elena Ríos espera justicia aún

Habían transcurrido 14 días de la Jornada Nacional de Sana Distancia (6 de abril), cuando se dio a conocer la captura de Javier Vera Carrizal,
exdiputado y empresario, señalado como autor intelectual del ataque con ácido contra María Elena Ríos. La joven saxofonista oaxaqueña dice que fuera de eso su caso se encuentra estancado por la pandemia.

“El proceso legal prácticamente está parado ya que los juzgados siguen sin laborar de la manera en que suelen hacerlo, ha sido muy tedioso ver cómo afecta esta enfermedad al proceso, porque sigue alguien afuera, sigue alguien como si nada, que es el último agresor y que pues al parecer no lo buscan, no sé qué sucede, si se les olvida, si definitivamente no tiene la capacidad la fiscalía de Oaxaca para poder detenerlo”, lamenta.

“Lo terrible es que no soy la única, día con día hay más casos; y yo estoy de acuerdo con que es importante el sector salud, pero creo que también es muy importante que se le siga dando seguimiento a los procesos legales que han quedado afectados a raíz de la pandemia.

“Me da mucha impotencia saber que el quinto agresor está libre”, dice.

UNIDAS PODEMOS, DICE ERIKA

“Para nosotras, quienes hicimos la toma y quienes seguimos permaneciendo aquí adentro, pues significa mucho: una es un icono para todas las mujeres, para toda el movimiento feminista; dos, es una casa refugio; y tres, también es algo que queremos demostrarle a todas estas instituciones y al gobierno que las mujeres unidas podemos hacer muchas cosas para bienestar de este país y más que nada también para bienestar de nuestras mujeres que hemos sido violentadas”, señala Erika Martínez, mamá de una niña víctima de abuso sexual.

“Nunca van a ser las formas porque no estamos dentro de los lineamientos que existen, pero quiero decirles que nosotros llegamos hasta estos puntos porque nosotros ya seguimos los lineamientos; el siguiente proceso puede ser pintar, rayar, quemar y aún así no se visibiliza lo que estamos exigiendo”, agrega.

“Lo que estamos exigiendo, el único punto que nosotros estamos pidiendo para entregar este edificio —Okupa Cuba, Casa de Refugio (sede nacional de la CNDH)— , si así lo quisieran, es la erradicación de la violencia hacia las mujeres y los niños.

“Pero estamos viendo que es más fácil para el gobierno callar a un grupo de mujeres, proponiendo una negociación, por ejemplo, que yo entregue este edificio a cambio de un crédito de vivienda y un trabajo para que pueda pagar.”

Huérfanos a causa de feminicidios

En abril, la asociación Los Machos nos Matan en México inició una campaña para visibilizar a otros afectados por la pandemia y por la violencia machista: los huérfanos por feminicidio.

“Buscamos la forma, hubo una mamá que dijo ‘ni la pandemia nos callará’ y es verdad, buscamos la forma para que podamos seguir reclamando el grito de justicia y así también la sociedad se entere de lo que está pasando”, dijo a Excélsior Gabriela Amores, integrante de la asociación.

“El proyecto fue sensibilizar, frases de lo que no podríamos hablar, sí podríamos decirlas por letra, la letra fue lo que cada una de las compañeras plasmó lo que quería decir, lo que sintió, lo que quería reclamar: decidimos ponernos las frases en nuestros cubrebocas que nos vieran, que a la mejor nuestra voz estaba silenciada por el covid-19, pero nuestro activismo nunca”, señala.

El Protocolo Nacional de Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes en Condición de Orfandad por Feminicidio contabilizó 796 niñas, niños y adolescentes de 26 estados.

VIOLENCIA DIGITAL, EN LA AGENDA

El jueves 5 de noviembre fue aprobada la Ley Olimpia en el Senado. Olimpia Coral Melo, su creadora, espera sea ratificada en la Cámara de Diputados para que sea una realidad convertirla en ley federal. Por eso ante todo para ella el 2020 es esperanza.

“Cambio y esperanza, porque hace algunos años decirle violencia digital era sinónimo de locura, era sinónimo de que nosotras no teníamos razones, éramos las culpables, éramos revictimizadas y al menos que hoy en México se le diga a esta violencia por su nombre violencia digital, y además se le dé una pena a quien ejerza la violencia sexual en internet pues es mucho, y más cuando uno lo vive y cuando uno lo siente y que cuando una intentó buscar justicia o que intentó buscarle una identidad a esta violencia fue negada”, dijo.

“La Ley Olimpia no es la panacea; venimos a poner en la agenda justamente eso, que las violencias digitales no solamente son las violencias sexuales, que son todas aquellas violencias relacionadas con las nuevas tecnologías de la información”, señaló.

Con información vía Excélsior

Demandan a la UNAM efectiva política contra las agresiones

Colectivos estudiantiles y alumnas de distintas escuelas y facultades sostienen que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no hace efectivo su discurso de cero tolerancia a la violencia de género.

En el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se conmemora hoy, alumnas y activistas organizaron anoche el mitin virtual #UNAMResuelveYa para exigir una efectiva política contra estas agresiones.

Antes del mitin, grupos de mujeres organizados en las escuelas de la UNAM, que han encabezado paros y protestas contra la violencia de género, demandaron en varios mensajes atención y sanción efectiva a las agresiones machistas.

Las Mujeres Organizadas de la Facultad de Ingeniería señalaron que en la práctica no se han cumplido las demandas hechas hace un año en el pliego petitorio de la asamblea de la facultad, que establecían puntos claves de atención inmediata con personal capacitado en los casos de violencia de género, atención sicológica adecuada y resolución de denuncias.

En un pronunciamiento suscrito por colectivos de otras escuelas, como las Mujeres Organizadas de la Facultad de Sicología, añadieron que en la universidad hay un discurso vacío, de cero tolerancia al hostigamiento y al acoso sexual dentro de los espacios universitarios, mismo que no está respaldado por los hechos.

En tanto, la UNAM iluminó anoche de naranja la biblioteca central, en Ciudad Universitaria. Anunció que celebrará este miércoles más de 150 actividades orientadas a eliminar la violencia contra las mujeres, entre talleres, conversatorios, webinarios, acciones colectivas en entornos digitales, presentaciones artísticas, programas de radio, convocatorias y recursos informativos. El programa de actividades se puede consultar en https://coordinaciongenero.unam.mx/.

La institución indicó que en los pasados cuatro años ha recibido mil 350 quejas por violencia de género. En el año anterior se recibieron casi el doble que en 2016, cuando se puso en marcha el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género.

Con información vía La Jornada

Violencia contra ellas, pandemia en la sombra

En busca de descanso, la anestesióloga costarricense María Cedeño Quesada viajó sola un fin de semana de julio pasado en su vehículo a una playa del sector central del litoral de Costa Rica en el océano Pacífico y se hospedó en un hotel que, por efecto del Covid-19, quedó casi vacío en esos días. El paseo terminó en la fatalidad: la mujer, de 43 años, murió tras sufrir agresiones sexuales y los tres presuntos feminicidas, ligados al hotel, están presos.

El caso sacudió a Costa Rica —con datos oficiales de 366 feminicidios de 2007 a 2020— y recordó el sombrío panorama que viven las mujeres en este 2020 en América Latina y el Caribe: asesinato, tortura, suicidio, violación sexual, aborto inseguro, explotación sexual comercial, agresión doméstica, embarazo infantil, juvenil y no deseado, marginación socioeconómica y migración forzada.

El escenario surgió al recordarse hoy, por primera vez en una pandemia, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La fecha, creada en 1999 por la ONU, remite a los asesinatos en 1960 de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal en República Dominicana por repudiar al dictador Rafael Trujillo, quien gobernó en ese país de 1930 a 1961.

Las voces coinciden: la emergencia sanitaria aumentó los casos de agresiones en contra de ellas. “No hay nada que celebrar”, adujo la italiana Annalisa Melandri, de la (no estatal) Comisión de Derechos Humanos de República Dominicana. “La violencia contra las mujeres tampoco disminuye. El mal que hay que combatir de raíz es el machismo”, dijo Melandri a EL UNIVERSAL.

Una “tortura” es que, ante embarazos indeseados por violación, centenares de miles de mujeres se exponen al aborto inseguro, recalcó. El Fondo de Naciones Unidas para la Población reveló que, en 2020, la tasa de natalidad por cada mil niñas de 15 a 19 años llegó a 95 en Venezuela; 92 en Nicaragua; 89 en Honduras; 79 en Guatemala; 76 en Panamá; 74 en Guyana y El Salvador; 72 en Paraguay y 71 en Bolivia, Ecuador y México. Chile, con 26; Uruguay, con 36, y Trinidad y Tobago, con 38, ocuparon puestos inferiores. Belice con 64; Surinam con 57; Haití con 55; Argentina con 54; Brasil con 53; Cuba y Jamaica con 52; República Dominicana con 51; Costa Rica con 59 y Perú con 44 estuvieron en los intermedios.

Es sólo uno de los tipos de violencia contra la mujer que proliferó este año. La pandemia dio a muchos hombres una ventaja: ya no tenían que esforzarse para ais- lar a sus víctimas; el virus lo hizo por ellos. “El tapabocas no nos calla, vivas nos queremos”, rezaba la pancarta de argentinas que, en medio de la pandemia, protestaron este año por la violencia de la que son víctimas. La violencia contra la mujer en Latinoamérica no ha parado de crecer en los últimos años. Los asesinatos de mujeres en México pasaron de 3 mil 752 en 2018 a 3 mil 893 en 2019, según el (estatal) Instituto de Estadística y Geografía.

Colombia reportó 6 mil 770 mujeres víctimas de asesinatos, suicidios, accidentes de tránsito y otros en 2018 y 2019, según cifras oficiales. De enero a septiembre de 2020 y por esas causas, murieron mil 907 y, sin saldo fatal, 57 mil 382 sufrieron violencia interpersonal e intrafamiliar, delito sexual o percances viales, aseguraron.

Guatemala, El Salvador y Honduras registraron 7 mil 993 feminicidios de 2015 a 2019 y Perú con 600 de 2013 a 2018, de acuerdo con documentos oficiales. Sólo en los primeros meses de confinamiento se registraron 12 feminicidios y 226 violaciones, de las cuales 132 eran menores de edad. Todas ellas en aislamiento, confinadas y desprotegidas ante sus asesinos o violadores, de acuerdo con datos de Naciones Unidas.

Informes estatales puntualizaron que Chile superó los 20 feminicidios de enero al 15 de junio de 2020 y que, de las 44 de 2019, la menor tenía 17 años y la mayor 85. Estudios independientes precisaron que Argentina alcanzó 255 de enero a octubre de este año, con 275 en 2018 y 327 en 2019, y que Nicaragua, con 59 en 2018, sumó 69 de enero al 12 de noviembre de 2020. A consulta de este diario, la argentina Elena Reynaga, presidenta de la (no estatal) Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, destacó que por la crisis sanitaria “la gente estuvo encerrada y hubo mucha violencia familiar contra las mujeres”.

En su declaración con motivo del Día de Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres, se refirió a las formas de violencia que han sufrido ellas en estos meses como “la pandemia en la sombra”. Subrayó: “Hemos visto cómo el mundo entero respondió ante la pandemia por coronavirus, poniendo manos a la obra… La violencia que los hombres ejercen contra las mujeres es también una pandemia; precede y sobrevivirá al virus. También necesita de una respuesta global y coordinada que cuente con protocolos de aplicación”.

Con información vía El Universal