PERSPECTIVAS_ Amarrar a Televisa o soltar a Telmex para nivelar la TV de paga, ¿qué será mejor para el IFT?

Transcurrieron ya seis meses desde que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) resolvió, a través de su Autoridad Investigadora (AI), que Grupo Televisa es un agente con poder sustancial de mercado en la televisión de paga de 35 municipios del país. Es decir, Televisa es una empresa que podría influir en ese segmento de negocio con prácticas comerciales a su favor y presionar las operaciones de todos los otros competidores que también participan en el mismo sector, afectando así la competencia y concurrencia de actores.

El regulador IFT ha confirmado que sería en el primer trimestre del año 2022 cuando presentará la regulación “especial” que aplicará a Televisa en ese particular negocio de esas 35 plazas, pero entonces el mercado de la televisión de paga no será el mismo que en 2019 o 2020, cuando la Autoridad Investigadora comenzó a sospechar el posible poder sustancial de la compañía tras una compraventa de activos de video y fibra de Axtel ocurrida a fines del 2018; ni el mismo seis meses después de aquel 18 de noviembre de 2020 en que se atrevió a señalar otra vez a la televisora con esa denominación.

Esto lo recuerda bien el IFT, porque fue por una argumentación parca en este sentido, entre otros elementos, que el equipo jurídico de Televisa consiguió tirar en marzo del 2018 una primera denominación de poder sustancial de mercado en televisión de paga, pero a escala nacional que el IFT había anunciado una noche de viernes de abril de 2015 y de manera muy discreta a ciertos medios de comunicación.

Grupo Televisa, en lo que toca a esta parte, reconoce que se le viene encima una política regulatoria que impactaría las operaciones de todas sus empresas de televisión restringida —Izzi Sky, principalmente— con cobertura particular en aquellas 35 localidades y por eso se ha adelantado ya con la interposición de recursos legales en contra de la resolución P/IFT/181120/436 del 18 de noviembre de 2020, porque sabe que en la revancha del regulador podría venir, en el peor de los escenarios, una política de revisión tarifaria de sus servicios, como en algunos casos ya padece también el agente económico preponderante del sector; inclusive, que podría obligársele a la separación contable.

Históricamente, Televisa había sido el primer cablero de México con su marca Cablevisión, pero luego de un ambiente cambiante hacia la convergencia que vivió la industria de telecomunicaciones por el que aparecieron nuevos actores como Dish o Totalplay, y la televisión abierta que entró en una etapa de ingreso con altibajos —de los que más se nutría entonces la compañía—, más la reforma sectorial de telecomunicaciones que siete años después de su construcción ha podido agregar más de 5 millones de nuevas suscripciones netas de TV de paga, fue que Televisa se arrojó a comprar varias cableras regionales y a crecer orgánicamente por todo el país a través de la marca consolidada Izzi Telecom, y al mismo tiempo intentó reforzar la operación de Sky con servicios agregados de voz e Internet, porque en los últimos años esa empresa no ha dejado de perder clientes en las mediciones netas.

A excepción de su participación en la cablera TVI, que no está claro en sus reportes financieros cuánto dinero le costó, Grupo Televisa gastó 23,450 millones de pesos en la compra de marcas como Cablemás, Cablecom o Telecable, para crecer en televisión restringida por ese camino; y sólo entre los años 2015 y 2020, invirtió 1,174.4 millones de dólares en la construcción de nuevas redes propias para ofrecer al consumidor desde allí nuevos paquetes de servicios de múltiple play (voz fija, voz móvil, banda ancha, video y streaming), que significaron un susto para Megacable, el otro rival histórico del negocio fijo.

En poco más de una década, Grupo Televisa lleva invertidos, al menos, 2,480 millones de dólares a su brazo de telecomunicaciones fijas, según los informes de la compañía a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Lo anterior y la configuración también de productos innovadores como Izzi TV y otros no tanto como el OTT Blim, dieron a Televisa el resultado de atender más de 13 millones 200,000 suscripciones de televisión restringida, el 64.46% del mercado nacional hasta el tercer trimestre del año 2020, independientemente de las tecnologías o marcas desde las cuales esa empresa se muestra al consumidor.

Y desde la compra nacional de 227,802 clientes residenciales de video, voz e Internet y también de 4,432 kilómetros de redes fijas sobre fibra óptica que fueron de Axtel, la empresa Televisa incrementó notablemente su participación de mercado en 35 localidades del país, colocándose allí con una participación de entre el 64.2 y casi el 80% del mercado de televisión de paga de 35 esas localidades, que son ahora las que acercan a Grupo Televisa hacia una regulación especial y que ponen al IFT ante el aprieto de regular y de qué modo a Televisa o de allanar el ingreso de nuevos actores, por ejemplo, de permitir que alguna empresa de América Móvil ingrese al mercado de la televisión de paga en esos 35 lugares, llamados por el regulador como “mercados relevantes”.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones valorará entonces en su definición de política regulatoria sobre el poder sustancial de Televisa, la conveniencia de imponer lo que significaría una barrera para esa compañía y que ésta se ampare además ante el Poder Judicial contra cualquier resolución del IFT o que, por el contrario, quite la veda y le permita al otro gigante de la industria entrar a competir, por lo menos, donde Televisa es sobradamente dueña del mercado de TV de paga.

El discurso del IFT, dentro y fuera de México, ha sido en lo que va de sus siete años de vida aquél de no imponer, sino de quitar barreras y que sea la misma industria, a través de sus inversiones y productos innovadores, quien habilite la competencia del mercado.

“Cuando existe concentración o demasiado poder de mercado de uno de los agentes, es importante definir si las causas son acciones propias del agente o derivadas de las condiciones naturales del mercado. Y este es el punto focal de las políticas de competencia. A veces, los reguladores intentan colocar restricciones al agente, aunque lo más adecuado es crear condiciones para que otros agentes puedan ingresar y competir en igualdad de condiciones. Esto último, sería lo más adecuado en este caso en particular. Facilitar o permitir la entrada de otros actores traerá beneficios a los consumidores, ya que podrán tener mayores opciones a elegir o mejores precios derivados de la misma competencia. Y este debe ser el objetivo final de cualquier decisión que tomen los reguladores”, platicó Gerardo Mantilla, analista en Artifex Consulting y tiempo más atrás, regulador de telecomunicaciones de Venezuela.

Grupo Televisa no tiene anulada a su competencia, porque, incluso, en materia de inversiones a despliegues de red, Megacable invirtió más dinero en 2020 que esa compañía en fijo: un total de 8,080 millones de pesos, el doble que Izzi Telecom en el año; y también invirtió 500 millones de pesos más a redes que Izzi en el primer trimestre del 2021.

Pero factores como la salida de Axtel del negocio masivo, las dificultades financieras de Maxcom para crecer en el segmento residencial, la estrategia de Totalplay de ir primero hacia las plazas donde pueda conseguir más rápidamente el retorno de su inversión, un StarTV que recién comenzó a operar y un Telmex que tiene impedida la distribución de video, son una combinación de causas que han hecho de Televisa una marca con demasiada participación de mercado, quizá sin esperarlo.

Mientras la Autoridad Investigadora hacía su trabajo de investigar a Televisa, radicada en los expedientes AVC-002-2018 y AI/DC-002-2019, la empresa Claro TV S.A. de C.V. solicitaba al mismo tiempo al IFT la concesión para comenzar a desplegar productos de video por todo México.

Esta compañía —propiedad de América Móvil, sobre la que no pesa alguna política regulatoria conocida por ser AMX empresa preponderante y que hace unos meses se fusionó con Claro Sat y que de paso consiguió una autorización para vender capacidad satelital en el país— tiene prometida una primera inversión de 6,029 millones de pesos (302 millones de dólares) para construir y contratar redes ya instaladas por donde enviar al consumidor productos de video, si el regulador IFT le habilita una concesión para este fin.

En su promesa, Claro TV dijo que contrataría capacidad a la Red Compartida, un proyecto del Estado mexicano que es respaldado por el IFT, y que compraría también capacidad de fibra óptica a Telmex o al brazo mayorista de Telmex, la Red Nacional Última Milla, nueva empresa que igual es resultado de la política regulatoria del IFT para Teléfonos de México.

Telmex, en solitario, insiste cada año en que se le permita ofrecer productos de video al consumidor. Ante la prohibición expresa escrita en su título de concesión y hasta que el regulador defina que esta compañía acreditó la totalidad de obligaciones establecidas en la regulación de preponderancia, la telefónica no ha podido cumplir ese sueño. Sin vulnerar la regulación del IFT, Telmex formalizó en 2019 una alianza comercial con Netflix para meter a ese OTT en sus paquetes de Infinitum y recién hizo lo propio con Disney+.

Teléfonos de México afirmó en su último reporte financiero que cuenta con los recursos suficientes para vender televisión de paga y otros productos de video, además de una red de fibra óptica que supera los 300,000 kilómetros de extensión y resumidamente, la de mayor tamaño en el país. La inversión de esta empresa sumó 16,942 millones de pesos en todo 2020, el doble de lo invertido por Megacable y cuatro veces más que Izzi, pero sólo para poder vender servicios de voz y banda ancha, esto en el mercado masivo.

En el Instituto Federal de Telecomunicaciones se ha considerado recientemente esa posibilidad de permitir a Telmex entrar por fin al negocio de la televisión, por primera vez en 31 años desde que se privatizó esa telefónica. Pero esta determinación no derivaría directamente de una política regulatoria que responda al poder sustancial de Televisa, aunque sí una decisión ayude a la par a equilibrar la competencia en la televisión de paga y que de paso ayudaría a una compañía, Telmex, que lleva un lustro con pérdidas financieras, demostrables con sus reportes en la BMV, al permitírsele acceder a una nueva fuente de ingresos.

Además, en distintas sesiones del pleno del IFT y resoluciones de diferentes años, comisionados de este órgano autónomo explicaron a sus colegas porqué una entrada de Telmex a la televisión volvería más competitivo ese mercado. Incluso, en resoluciones derivadas de revisiones a la política regulatoria que aplica a las empresas de América Móvil se ha comentado cómo pudiera beneficiar al consumidor y al equilibrio del mercado el hecho de que Telmex distribuya contenidos de televisión de paga.

Alrededor de 14 millones de personas habitan en los 35 mercados relevantes donde Televisa fue hallada empresa con poder sustancial. Ellos son los directamente afectados en la calidad de la prestación del servicio y los precios. En caso que la televisión restringida haya perdido su equilibrio allí.

Para el resto de competidores queda valorar qué le convendría más: estirar su cartera de inversiones y mejorar sus ofertas para alcanzar algún día a Televisa o pensar los pros y contras de que Telmex distribuya televisión, aunque eso implique que entonces Telmex, quizá, pueda comprar Dish.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

México | Medidas asimétricas de Televisa afectan competitividad en TV

Megacable aseguró que las medidas asimétricas impuestas por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) a Televisa como preponderante en radiodifusión no cumplen el objetivo de hacer un mercado más competitivo.

“Las medidas impuestas al Agente Económico Preponderante en Radiodifusión no cumplen su propósito de hacer un mercado más competitivo, al no ser medidas equitativas, no discriminatorias y convenientes”, informó Megacable en el comentario enviado a la consulta pública del regulador.

La empresa tapatía indicó que los concesionarios de televisión restringida que forman parte de Televisa adquieren contenidos exclusivos, “dejando en desventaja de competitividad en el mercado, misma que no es regulada por la autoridad”.

A septiembre del año pasado, Televisa contaba con 64.46% del mercado de televisión de paga en el país, mientras que Megacable tenía 16.41% del negocio, indican cifras del regulador.

El IFT llevó a cabo una consulta pública para conocer la opinión de los interesados sobre la efectividad en términos de competencia de las medidas impuestas a Televisa como preponderante en radiodifusión.

En contraste, Televisora de Navojoa, filial de Televisa, opinó que han compartido “diligentemente” los Contenidos Audiovisuales Relevantes con otras concesionarias interesadas.

“Sobre esto no ha habido quejas o reclamos, se evidencia que las medidas impuestas han sido efectivas y se comprueba que el Agente Económico Preponderante en Radiodifusión se ve impedido de adquirir de forma exclusiva contenidos audiovisuales de alta popularidad para audiencias, o que incurra en otra conducta con efectos similares”.

Por otra parte, propuso no imponer medidas asimétricas adicionales a Televisa en tiempos de publicidad o en términos y condiciones de comercialización de esta, porque, de acuerdo con la televisora, esto no asegura mayor competencia ni mayor bienestar a los usuarios finales.

La empresa subrayó que agregar cualquier medida debe evaluarse “cuidadosa y exhaustivamente”, considerando que hasta ahora no hay evidencia de que imponer medidas adicionales en el tiempo de emisión de publicidad a disposición del preponderante o a las modificaciones en los términos y condiciones en los espacios publicitarios que se pueden comercializar, se traduzca en mejora del mercado o de la prestación a servicios como tal.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

Telmex ya no es preponderante fijo

La nota es que Telmex ya no es preponderante en banda ancha fija y está a punto de dejar de serlo en telefonía fija desde junio de 2020.

La regulación asimétrica en materia de preponderancia en el sector de las telecomunicaciones cumple siete años en marzo de 2021. En una industria tan dinámica, lo mínimo que esperamos de un regulador moderno y prospectivo como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es que su regulación sea flexible y se adapte a los cambios del mercado.

La regulación es la acción y efecto de ajustar, poner en orden algo, reglar el funcionamiento de un mercado o determinar normas.

La regulación es como una perilla que cada cierto tiempo el IFT hace girar para apretar o para suavizar las medidas impuestas en marzo de 2014 al agente económico preponderante en telecomunicaciones (Telmex-Telcel).

Cuando el IFT ordenó la separación funcional de Telmex y la creación de dos empresas mayoristas separadas de las empresas minoristas, el IFT decidió darle varias vueltas a la perilla para endurecer la regulación.

Ahora el IFT resolvió someter a consulta pública los parámetros para determinar la libertad tarifaria mayorista en 63 municipios. Es decir, en esas zonas geográficas Telmex podrá determinar libremente las tarifas a sus competidores para el acceso al bucle o infraestructura local. Esos operadores contratan el acceso a la red fija y la capacidad mayorista a Telmex a tarifas reguladas e impuestas por el IFT.

Posteriormente, los competidores revenden el servicio de Internet fijo a sus clientes bajo su propia marca, ofertas y promociones. La idea es que ahora las tarifas en esos 63 territorios se definan bajo criterios de libre mercado, por tratarse de municipalidades altamente conectadas y rentables.  

Lo anterior es un reconocimiento de que la competencia y las condiciones de mercado en la banda ancha fija han cambiado en al menos 63 localidades del país, por lo que el IFT estaría en condiciones de girar un poco la perilla para aliviar la regulación.

Según datos del Banco de Información de Telecomunicaciones del IFT, en diciembre de 2013 en México había 12.4 millones de accesos de banda ancha fija: 71% correspondían a Telmex, 13% a las empresas cableras de Grupo Televisa, 7% a Megacable, 1% a TotalPlay y el 8% restante se distribuía entre diez proveedores de servicio de Internet con menor participación.

Aquí viene el cambio: para el segundo trimestre de 2020 se registraron 20.4 millones de accesos de Internet fijo, un incremento de 64% con respecto a 2013, de los cuales 48% correspondieron a Telmex, 25% a Grupo Televisa, 16% a Megacable, 10% a TotalPlay y el 10% restante se repartió entre 15 operadores minoritarios.

Según datos públicos aportados por las empresas, podemos afirmar que a junio de 2020 América Móvil dejó de ser preponderante en el servicio fijo de acceso a Internet, al pasar de 71 a 48% de participación de mercado. Esta es una noticia relevante. Por cierto, Telmex también estaría a punto de dejar de ser preponderante en el servicio fijo de telefonía, pues al segundo trimestre de 2020 la empresa tenía 50.7% del mercado de telefonía fija.

Recordemos que se considera agente económico preponderante a quien en la prestación de servicios de telecomunicaciones tiene una participación nacional mayor a 50%, medido este porcentaje por el número de usuarios o suscriptores.

Podemos criticar la pertinencia de una regulación como la preponderancia, pero ya cumplió su objetivo: reducir la participación de mercado de Telmex en el servicio de banda ancha fija. Ahora el IFT puede suavizar la perilla regulatoria y comenzar a demostrar que es una institución flexible. No es alarmante sino festejable aligerar las medidas de preponderancia, porque cumplieron su cometido. No es deseable que la preponderancia sea a perpetuidad porque inhibe las inversiones y la expansión de redes de banda ancha. 

¿Dónde radica la flexibilidad? El IFT identificó que de un total de 2,457 municipios existentes en México, 1,619 (65.9%) cuentan con accesos de banda ancha fija. Mediante criterios definidos por el propio regulador, el IFT encontró que en 63 municipios Telmex tiene una participación de mercado menor a 50%. Además, esas 63 regiones cuentan con altos o muy altos niveles de penetración del servicio de Internet fijo (más de 75 accesos por cada 100 habitantes).

Otra variable es que en las 63 municipalidades (en 24 estados de la República) tienen presencia tres o más operadores de red, de los cuales al menos dos ofrecen servicios a través de fibra óptica (particularmente, Telmex y TotalPlay). Al menos uno de los operadores distinto a Telmex tiene una participación de mercado mayor a 20%.

Estos 63 municipios (entre los que se encuentran 10 alcaldías de la Ciudad de México) agrupan 28.5% de los hogares y 27.4% de la población total del país. O sea, de manera conjunta acumulan 9.5 millones de accesos de banda ancha fija, de los cuales 41.9% pertenecen a Telmex, 28% a Grupo Televisa, 15.9% a Megacable y 14.2% a TotalPlay.

Finalmente, en este conjunto de municipios Telmex registra 40.3% de sus accesos en el país, mientras que para las empresas de cable de Grupo Televisa representan 52.6% de sus accesos totales, para Megacable 46.8% y para TotalPlay 68.9% de sus accesos.

Un regulador flexible identifica mercados en competencia y deja que las propias fuerzas del mercado y las preferencias de los consumidores seleccionen al mejor proveedor. Es la primera vez en siete años de preponderancia que el IFT busca actuar de forma flexible, porque no se justificarían medidas rígidas cuando las condiciones han cambiado. Ahora los competidores claman porque no se aligeren las medidas de preponderancia y los porcentajes que ellos mismos impulsaron en la reforma constitucional. Habría que recordarles una frase de Oscar Wilde: “ten cuidado con lo que deseas porque se puede convertir en realidad”.

Con información de Jorge Bravo* vía El Economista

* El autor es Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

Preponderancia, lejana a realidad, dicen expertos

Las medidas asimétricas y la figura de preponderancia en el sector de telecomunicaciones del país están fuera de lugar, dijo Jorge Fernando Negrete, presidente de Digital Policy and Law.

Las preponderantes en telecomunicaciones y radiodifusión, es decir América Móvil y Televisa, respectivamente, no se encuentran en las mismas circunstancias de 2013, cuando se decidió su carácter de dominantes.

“En 2013 era un mercado saliendo de tecnología 3G y entrando a 4G, donde la regulación en competencia era más restrictiva, y se cometió el enorme error de inventarse la figura de preponderancia, que castiga el tamaño, pero no prácticas anticompetitivas”, destacó el presidente de Digital Policy and Law.

Este martes, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dio a conocer las nuevas medidas asimétricas que América Móvil debe seguir por tratarse de un agente económico preponderante en telecomunicaciones.

En tanto, las reglas para Televisa, preponderante en el segmento de radiodifusión, se encuentran pendientes debido a que la revisión bienal forma parte de un litigio en proceso.

Actualmente el mercado mexicano está concentrado en todos sus segmentos, pues prácticamente se cuenta sólo con AT&T, que da servicio a Movistar, y entre ambas tienen poco más de 40 millones de usuarios. La cifra supera al total de usuarios del mercado colombiano, donde coexisten siete empresas operadoras.

“Esto habla de que el sistema de preponderancia está restringiendo el crecimiento y la innovación”, subrayó Negrete.

Por su cuenta, Ramiro Tovar, analista en telecomunicaciones, coincidió en que limitar la oferta comercial del preponderante detiene la innovación.

“Veo que son prácticas comerciales en un entorno de competencia entre operadores y si se restringe la forma en que las empresas se disputan a usuarios, y se quitan instrumentos para competir, se tendrá poca innovación comercial”, explicó.

Por otra parte, mencionó que las medidas asimétricas relacionadas con los usuarios de servicios móviles pueden parecer pro-competitivas, pero al analizarlas no necesariamente es así.

“Toda medida regulatoria tiene costos y beneficios, entonces lo importante debe ser que en la resolución del instituto de la revisión bienal se expongan los beneficios y costos de las medidas”, subrayó el analista.

Sobre todo, es importante contar con la justificación de las mismas, agregó Tovar, porque queda la duda respecto a si algunas de las medidas responden a algún problema.

Con información vía El Universal