Talento y política pública, factores esenciales para incrementar la inversión en tecnología

México debe acelerar el desarrollo de talento local si quiere incrementar su participación en la cadena de valor tecnológica global, y aprovechar el momento actual de crecimiento de la industria de semiconductores en Estados Unidos, coincidieron representantes de Intel y la academia.

Durante la visita al Guadalajara Design Center de Intel (GDC), su director Jesus Palomino destacó que el campus fue un logro de colaboración entre el gobierno, academia y la industria, y señaló que se requiere de la generación de talento local para formar este círculo virtuoso de atracción de inversión y generación de más talento.

“El talento es la base a construir. Lo primero es cómo ayudamos a eso, pero la segunda es hablar más del talento de cada región, lo que hacen las startups o los centro de investigación, socializar los éxitos del talento nacional. Es importante que la plática del talento, tecnología e innovación sea común”, señaló.

Al respecto, Francisco Medina Gomez, director del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco (COECYTJAL), relató su experiencia para diseñar la actual política jalisciense de innovación, ciencia y tecnología, y consideró que para fomentar la investigación en ciencia y tecnología se debe construir una política a nivel estado para atraer inversiones, que permita la formación acelerada de talento desde la industria para la industria, pero siempre en colaboración con la academia.

Recordó la importancia de haber contado con fondos a través del ProSoft y el Programa de Estímulos a la Innovación (PEI), que en conjunto aportaron fondos por 20 millones de dólares a tres años, con lo que se logró la formación del campus en el que actualmente se encuentra el Guadalajara Design Center (GDC) de Intel, que en su momento reportó una inversión inicial de 300 millones de dólares.

“Es el mayor retorno sobre la inversión de cualquier programa de atracción de inversiones en la historia de América Latina”, afirmó.

Destacó que Intel no es la única con una fuerte presencia en Guadalajara con actividades de I+D+i, ya que otras compañías como Continental y Bosch para electrónica automotriz y Oracle en tecnologías de la Información, aportan en su conjunto una inversión equivalente al 50 por ciento del presupuesto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Medina advirtió, sin embargo, que existe una “falta crónica de talento, no sólo en Guadalajara”, sino a nivel nacional. Aunque cada año se incorporan hasta 4 mil ingenieros, se estima que hay una brecha de hasta 8 mil, por lo que la principal preocupación del sector debería ser cómo impulsar el talento. También existe un gran rezago en el aprendizaje del inglés, a pesar de que México cuenta con mayor número de estudiantes de inglés que cualquier país de América Latina.

En ese sentido, Ramón Parra, director del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), coincidió en la importancia de mantener una puerta abierta a las iniciativas de las empresas enfocadas en el talento y la diseminación de conocimiento.

“El gobierno puede entrar con una visión de desarrollo de industria de largo plazo. Fondos como el Cinvestav necesitan estar fondeados por el gobierno para mantener una puerta abierta para responder las necesidades”, mientras que las empresas funcionan como ejes vinculantes para establecer objetivos comunes y forman sinergias con las instituciones educativas locales, agregó.

Respecto a cómo pueden aprender otros países de la región, señaló que aunque se han compartido experiencias como Argentina o Ecuador, los gobiernos locales no han sido receptivos o se ha fallado en la implementación de la política pública. En ese sentido, recomendó que “se debe identificar un líder que crea en el poder de las tecnologías, buscar con quién sí puede trabajar”.

En entrevista con DPL News, Isaac Ávila, director de relaciones con gobierno de Intel México, detalló que la compañía, en conjunto con la industria y academia, han presentado algunas iniciativas al Poder Legislativo para impulsar la integración de México a las cadenas globales del sector de tecnología.

Indicó que existe una clara necesidad de incrementar la inversión en ciencia y tecnología desde el 0.5 por ciento actual del PIB, a un porcentaje cercano a entre uno y 1.5 por ciento. Asimismo, se han presentado iniciativas para el desarrollo de talento local, donde la industria puede trabajar de la mano con los centros de investigación nacionales y aportar experiencia, currículos y programas de estudio. Otros temas centrales giran alrededor de la generación y acceso a energía, así como a facilidades a la importación-exportación.

“Estamos en un momento muy importante para México y la región en general. Nosotros solamente somos un puente para llevar estas oportunidades, no solamente a legislativos; lo hacemos constantemente con los gobiernos, lo hacemos con la Academia y lo hacemos con la industria”, explicó.

Cinvestav se suma al University Shuttle Program

Durante la visita al GDC, Intel anunció que Cinvestav Guadalajara fue seleccionado como el primer centro de investigación en América Latina para integrarse al University Shuttle Program del fabricante que permite acceso a tecnología, kits de diseño, y hasta fondos para transformar una idea de diseño de chips en un producto final.

“Esperamos que se genere talento, impulsar la presencia del segmento de semiconductores en la región y atraer más oportunidades”, añadió Jesús Palomino, director del GDC.

“Es necesario que subamos en la cadena de valor agregado, que no sea sólo mano de obra, sino neuronas”, explicó, por su parte, Ramón Parra, director del Cinvestav.

Según Parra, la oportunidad se encuentra en la generación de valor del segmento electrónico en los automóviles, que actualmente representa aproximadamente el 5 por ciento del costo del automóvil, pero subirá a cerca de un 30 por ciento en 2030 y a más del 50 por ciento en 2050.

“Esto representa un reto, pero también una oportunidad para preparar gente que tome esos empleos que serán bien remunerados. El tamaño de la oportunidad es enorme, podremos generar nuevos productos en México y diseminar conocimiento en América Latina”, destacó.

CON INFORMACIÓN VÌA DPL NEWS

“¡No más ciencia precaria!” Investigadoras piden a Conacyt abrir más plazas

“Hay colegas que les da pena porque en su familia los ven como que no pueden conseguir chamba”, dice Minerva Ante Lezama, doctora en Psicología Social por la UNAM con estudios postdoctorales. “A mí mi papá me dijo hace un par de semanas que por qué estaba aquí en la ciudad, sola, que mejor me regresara, que él me mantenía”, dice con un dejo de desesperación y enojo. 

“¡Papá, perder mi autonomía económica después de tantos años es lo peor que me podría pasar! Eso jode mucho. He puesto mucho esfuerzo y corazón en todo lo que he hecho: el doctorado, el posdoctorado, el activismo, mi trabajo como profesora o con colectivos y comunidades, todo para no tener certeza de poder pagar la renta el siguiente mes”. Como ella, hay miles de científicos e investigadores en el país con todos sus títulos atravesados en la garganta porque no pueden encontrar una plaza de investigación.

De esos miles, un grupo de cerca de doscientas investigadoras e investigadores en México, distribuidos por todo el territorio, se organizaron para manifestar su inconformidad ante la falta de oportunidades de trabajo y derechos laborales a través de una carta que entregaron a la Presidencia de la República, al Conacyt y a las dos cámaras del Congreso de la Unión para demandar atención. También la publicaron en la página de Change.org, donde ya tiene más de 15 mil firmas. 

Minerva Ante.

A pesar de que este es un problema casi histórico, las más recientes acciones del Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología, institución encargada de la política de desarrollo científico en el país, han agravado la situación, acusa este grupo de jóvenes investigadores. Desde 2014, el Conacyt desarrolló un programa que a pesar de haber sido señalado por usos incorrectos y malversaciones, se convirtió en el anhelo y la puerta a la estabilidad laboral para miles de investigadores en el país: Cátedras Conacyt.

El programa, dirigido a personas con estudios de doctorado y posdoctorado, creaba un convenio de investigación con una Universidad que prestaba las instalaciones requeridas para realizar el proyecto de investigación mientras que el pago a los investigadores asignados (alrededor de 36 mil pesos mensuales) corría a cargo del Consejo. 

Sin embargo, ese programa emitió su última convocatoria en 2019 y no se retomó hasta el 2021, cuando la administración actual decidió lanzar una nueva convocatoria para un programa bajo otro nombre: Investigadoras e Investigadores por México. 

Mientras que Cátedras Conacyt aceptaba alrededor de 500 investigadores cada año, el primer corte de resultados de Investigadores e Investigadoras, publicado en noviembre del año pasado, no otorgó más de 30 plazas ante las solicitudes de casi 4 mil investigadores. 

Ninguno de los cientos de científicas y científicos que integran el grupo de la carta esperaba enfrentar una situación como esta hace 10 o 15 años, cuando la mayoría decidió iniciar en el camino de la investigación científica. 

“Mis formadores tenían una estabilidad económica y laboral bastante buena, eran Profesores a Tiempo Completo con condiciones loables y un salario muy digno”, dice Erick Martínez, ingeniero químico con estudios de doctorado, que optó por la alta especialización científica como una buena carrera. “Pero en ese lapso de 15 años México cambió y las oportunidades se redujeron. Jamás pensé que llegaríamos a uno o tres porciento de aceptación de proyectos de investigación”, dice respecto a la taza de resultados del primer corte de Conacyt. 

Erik Martínez

A partir de ese primer corte, el Conacyt ha ido cambiando las fechas de la convocatoria del programa y prorrogando la entrega de resultados que no se ha hecho con mucha transparencia, a tal grado que un grupo de investigadores aplicantes tuvieron que hacer una solicitud de información gubernamental para saber que hasta el momento han sido aceptados 106 proyectos. Sin embargo, la directora del Consejo, María Elena Álvarez-Buylla, aseguró en un mensaje en redes sociales que se habían entregado mil 233 plazas, aunque no se tiene más información al respecto. 

Un cambio radical

Después de un año sin noticias sobre la continuidad del programa de Cátedras (durante los cuales sus beneficiarios denunciaron despidos injustificados y otras arbitrariedades) el Conacyt anunció la convocatoria del programa que le daría continuidad: Investigadoras en Investigadores por México. El llamado fue como una carrera contra el tiempo imposible de resolver. 

“Ahora el investigador proponía el proyecto y al proponerlo debía presentarlo a una Universidad con la que tuviera una cercanía, un vínculo. Porque los papeles que pedían para concursar era ni más ni menos que la carta firmada por el rector o el representante legal de la universidad. Era muy difícil tener en ese tiempo una carta del rector que avalara. ¡En dos semanas!”, cuenta sobre la convocatoria Emma Ortega, lingüista y doctora en humanidades.

Además de la firma, la convocatoria pedía alinear las metas de la investigación con los Programas Nacionales Estratégicos, los Pronaces, 10 temas que engloban problemas urgentes del país a los que la ciencia podría darles solución. 

“Ahí fue cuando yo me empecé a quejar, porque mi proyecto se articulaba con el Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad Veracruzana, pero no con los Pronaces. Leí el documento fundacional de la Universidad, entrevisté a la compa que fundó el proyecto. Yo pensé que ya estaba todo muy amarrado con la institución, pero cuando tengo que amarrarlo con los Pronaces no encontré nada que fuera combatir la violencia de género. Donde yo logré incorporar mi propuesta fue en un apartado de seguridad que va enfocado a algo más general, pero muchos veíamos que estos Pronaces eran constrictores”, explica Minerva. 

Fueron muy pocos los que logramos la firma del rector, la de un investigador que avalara el proyecto y el plan de trabajo según los requerimientos. Esos pocos pensaron que ya estaban del otro lado en la convocatoria. Sin embargo, a los meses de haber suscrito a la convocatoria, los resultados dejaron fríos a los aplicantes. En un primer corte, el Conacyt aceptó menos de 30 proyectos y anunció que continuaría la revisión de más proyectos, sin dar una fecha de corte o de aviso futuro. 

En ese momento Minerva puso un mensaje en un grupo de Facebook que se había formado como un centro de ayuda externo a Conacyt para la aplicación al programa. Según cuenta, el mensaje decía algo parecido a esto:

“Compañeros, yo me siento así como fragmentada, como que no sé si seguir esperando que me asigne una cátedra o sigo aplicando a cuanta cosa me encuentro, aunque eso también me desgasta. No sé si aceptar una clase más porque estoy juntando un salario con cachitos de clases, pero qué tal que me sale la Cátedra y tengo que decirles que no”. El comentario, cuenta, tuvo cientos de likes y un chorro de comentarios dejaron a Minerva pensando: “Güey, en todo el país estamos como en un sentimiento de desesperanza, de no me valoran, de no tengo chamba”.

El grupo de Facebook era un quilombo de quejas, chistes, memes, vacantes y ofertas de empleo entre los que un día surgió una publicación fenomenal. Era una propuesta de Angélica Ledesma, economista con un doctorado en Ciencias Sociales que se tradujo en un llamado para salir de las quejas y encaminar las energías a una acción concreta. 

La carta planteó la esperanza de que se hiciera algo con todos los proyectos que sí habían sido aprobados por el Conacyt pero que no habían sido aceptados como parte de algún programa de investigación. “Yo no quiero un pinche salario magnánimo de los que daban, yo lo que quiero es un salario digno y decoroso, un pinche acceso a servicios de salud, porque a los 35 ya cualquier dolor te espanta”, reprocha Minerva. 

“No queremos los 30 mil que ofrece una Cátedra, o un sueldo de investigador a tiempo completo, de esos que solo tiene tres materias. Queremos trabajar. Para los que hacen investigaciones de infraestructura pesada como laboratorios, pues sí necesitan esas condiciones, es lo que piden: déjenos estar en un lugar donde podamos seguir haciendo investigación”, añade Emma. 

“Queremos que Conacyt nos explique cómo es que si no han acabado de evaluar ya hay tres cortes de resultados. ¿Y qué va a pasar con todos los que fueron evaluados satisfactoriamente pero no han sido aceptados? ¿Qué solidaridad se puede mostrar a las científicas y científicos que estamos en el desempleo?”. 

Según el Conacyt el apoyo a mexicanos con estudios de doctorado se ha traducido en la entrega de 5 mil163 becas para estancias posdoctorales desde 2019 a la fecha; sin embargo, como explica Minerva, una estancia de estas no es un empleo fijo: 

“El posdoc es una curita frente al desempleo y sí está bien chida la paga, está bien chida la beca, pero es como decir que pasas de la precarización a que te paguen súper bien un año o dos y luego otra vez a la precarización porque no hay plazas, a ser de ese 75 por ciento del profesorado en las universidades mexicanas que enseñamos por menos de 100 pesos la hora. Con todas estas condiciones de precariedad general, sí es una ilusión y la Cátedra es un poco algo así, pero de mayor duración».

Emma Ortega.

La encuesta del desazón

Para concretar la carta que entregaron este miércoles 15 de junio, este grupo tuvo no solo que aprender a coordinarse, sino también a hacer frente a la frustración y el enojo que los ahoga. 

“Notamos que en el chat, en el Facebook y en las reuniones virtuales había una necesidad muy muy grande de desahogo, de contar casos particulares de cómo han sufrido violencia en los centros laborales, académicos y de cómo han estado enfermando”, cuenta Emma.

Así, para hacer un espacio en el que se pudieran desahogar estos sentimientos, las investigadoras abrieron un formulario en Google, cuyos resultados esperan puedan dar lugar a un foro en donde puedan encontrar líneas más puntuales sobre el desarrollo de violencia y acoso académico que según sospechan, son generalizados en el país.

Los resultados de la encuesta arrojaron respuestas como éstas: “Me siento fracasada… soy muy buena pero no me dan oportunidad… me considero creativa… soy muy insegura… estoy en un súper momento pero sumida en una situación de sobrevivencia… me cuesta participar cada vez más en las convocatorias por tanto rechazo… No soy lo suficientemente buena…”.

“En esta comisión quisimos unificar fuerzas pero hacer un diagnóstico sobre las situaciones que vivimos que van desde experiencias de injusticia, que están tremendas, o situaciones como que no hay plazas, que nos despiden injustificadamente, que no nos renuevan los contratos, hay acoso, trabajo no remunerado, discriminación por edad, por sexo, y hasta por embarazos”, explica Emma.

Un nuevo horizonte contra la violencia en la ciencia

“La chinga y la chamba la hemos hecho las morras: Escribir los documentos, redactar las cosas, revisar, corregir, estar a las 12 de la noche, hacer el change-punto-org, la encuesta esta. Eso es muy fuerte”, cuenta Minerva como antesala a un problema mayor. “Tiene sentido. Hace un año unas compas hicieron un análisis de la proporción de hombres y mujeres en candidaturas y los tres niveles del Sistema Nacional de Investigadores. En las candidaturas había mitad hombres y mujeres, en el nivel uno se empezaba a cargar a los hombres y en el tercero eran puros hombres. Por eso era esperable que quienes estemos más presentes, más representadas, seamos las mujeres”.

MInerva.

El comentario de Minerva sale a colación después de varios ejemplos del anecdotario de historias del horror de científicos precarizados en México, una colección de la recién creada tradición oral de estas investigadoras. 

“Los procesos de injusticia y violencia académica son históricos y por mucho tiempo hemos hablado en susurros de ellos, muchos que hemos hecho doctorados y posdoctorados nos hemos encontrado con esta desigualdad histórica y yo diría que hasta patriarcal”. Por eso, tanto ella como Emma creen que este grupo puede ser el germen para una nueva manera de crear conocimientos científicos. 

“Como investigadores no estamos unidos”, añade Emma. “En cambio en los laboratorios, en la carrera de investigación se fomenta un espíritu de unión casi endogámica para forzar la producción y asistir a congresos, como una forma de entrenar desde la competencia, desde lo individual y de fomentar los egos, los grupos y las lealtades: La competencia como un valor”. 

“Mucha banda tiene esa formación más hegemónica y este proceso ha sido pedagógico en ese sentido. Cuando estábamos en la segunda asamblea y estábamos viendo lo de la carta, Emma dijo yo pongo mi depa para que le caiga alguien. Dije yo también y un compa de San Luis dijo yo voy, alguien más: yo pongo varo para la vaquita, alguien se ofreció para ser tesorero. Esas son pedagogías que muchos no iban a conocer sin esta emergencia”. 

Ese mismo espíritu las llevó a imaginar maneras de producir conocimiento científico, de existir como investigadoras fuera o en colaboración con el Estado, pero no con a través de convocatorias turbias como esta.

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LABORAL_ Incumplen pago a trabajadores del Conacyt

“Cuatro Centros Públicos de Investigación del Conacyt no recibieron el aumento pactado del 1.8% a sus prestaciones económicas correspondientes al año 2021, mismo que fue acordado con los sindicatos de trabajadores y autoridades correspondientes en la revisión salarial del Contrato Colectivo de Trabajo”, denunció el ingeniero Manuel Escobar Aguilar, secretario general de la Federación Nacional de Sindicatos del Sector de Ciencia y Tecnología (Fenasscyt).  

“Es el caso del Centro de Investigación Científica de Yucatán; el Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada; El Colegio de Michoacán y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, no se les realizo su pago a las prestaciones del ejercicio 2021, violentando con ello el derecho que tienen de recibir estos beneficios”.

“Otros centros de Investigación del Conacyt, ocho de ellos, utilizaron sus fondos propios provenientes de los recursos autogenerados para cubrir este compromiso con los trabajadores, con la premisa de que les serían devueltos a estas instituciones, por parten de Hacienda y a la fecha no lo han pagado, lo que podría ocasionar problemas financieros internos”.

“La SHCP debió haber sufragado en tiempo y forma, los acuerdos de los Centros de Investigación con sus sindicatos, pero no lo cumplió, en un hecho inédito. Por lo anterior, exhortamos a la SHCP autorice recursos a los centros afectados para cumplir con el mandato CCT 2021 y se regularicen los pagos de los trabajadores. Negarse a respaldar dichos acuerdos de los CCT produciría un daño patrimonial y jurídico a los trabajadores”, sentenció Manuel Escobar, secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Sutinaoe).

“El líder sindical de la Fenasscyt informó que acudirán a la Cámara de Diputados para reunirse con la Comisión de Ciencia y Tecnología e Innovación, entre otras instancias y convocar a la SHCP a atender y buscar soluciones de fondo a este tipo de problemas que se presentan cada año, donde, como en este caso, no se entiende una aparente falta del Ejercicio Presupuestado en el PEF 2021, ya que dicho aumento en las prestaciones de estos Centros Públicos de Investigación estaba debidamente establecido en el ejercicio fiscal anual”.

CON INFORMACIÓN VÍA MILENIO

Conacyt no ofrece alternativas a agricultores sobre glifosato, señalan

La recomendación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) de reducir en 50 por ciento la importación de glifosato respecto al año anterior es preocupante porque no da alternativas viables a los agricultores para sustituir al herbicida y afectará negativamente la productividad en el campo, señalaron las asociaciones Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos (UMFFAAC) y Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología (Proccyt).

En un comunicado señalaron que esta medida puede acentuar aún más la tendencia a la baja del superávit agroalimentario que de acuerdo al Banco de México disminuyó 43 por ciento en 2021 con relación al año anterior, así como una mayor reducción de la superficie total cosechada que bajó 7.1 por ciento en el ciclo 2020-2021 respecto al anterior.

El presidente de la UMFFAAC, Luis Eduardo González Cepeda, dijo que la recomendación del Conacyt no tiene respaldo científico porque no precisa las investigaciones en las que se basa la medida.

Por su parte, Cristian García de Paz, director ejecutivo de Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología, Proccyt, dijo que el Conacyt “no tiene los recursos suficientes para realizar investigación científica seria para la búsqueda de alternativas al glifosato”.

Consideró “inaceptable que la instancia responsable de coordinar la investigación científica en el país, ni siquiera haya convocado a la industria de agroquímicos para sumar esfuerzos en la búsqueda de alternativas al glifosato”.

Ambos directivos coincidieron en la necesidad de que la política agrícola se base en la ciencia “y no en prejuicios contra una industria que ha hecho posible que el país sea una potencia agroexportadora, y que ha establecido un permanente compromiso para coadyuvar al desarrollo del campo mexicano y así logar una de las metas centrales de la administración actual, que es la autosuficiencia alimentaria”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Conacyt advierte que ‘grupos de interés se oponen al cambio’ en el CIDE; estudiantes convocan paro indefinido

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) aseguró que el proceso para elegir al nuevo director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) se ha desarrollado de manera “transparente y abierta a la comunidad, con estricto apego a la legalidad y la normativa prevista en el Estatuto General” de la institución.

En un comunicado difundido el domingo, el Conacyt anunció que el proceso concluirá este lunes 29 de noviembre, durante la sesión del Órgano de Gobierno del CIDE, con los doctores Vidal Llerenas Morales y José Antonio Romero Tellaeche, actual director interino, como los únicos candidatos registrados.

El Consejo acusó que al interior del CIDE “existen grupos de interés que se oponen al cambio y transformación de la institución”, aunque confió “en la fortaleza del Centro y las convicciones profundamente democráticas de su comunidad a favor de la pluralidad, la tolerancia y el respeto a la legalidad”.

El Conacyt hizo un llamado a la comunidad del CIDE “a no caer en provocaciones” y verificar la información que circula en redes sociales y medios de comunicación. Lo anterior, ante las voces “públicamente reconocidas” que han criticado la forma en la que se ha llevado el proceso, “algunas con el propósito de presionar y suspender la designación del nuevo Director General del CIDE en contra de la normativa que regula el proceso y otras genuinamente preocupadas por el futuro de la institución”.

La institución aseguró que las autoridades responsables observaron el debido proceso en la presentación de los planes de trabajo de ambos candidatos ante la comunidad del CIDE y “en la amplia auscultación en la que participaron investigadoras e investigadores, técnicos, personal administrativo y estudiantes, así como en el proceso de examinación llevado a cabo por el Grupo de Auscultación Externa (GAE), donde intervinieron integrantes del Consejo Directivo y del Comité Externo de Evaluación del Centro, además de titulares de los CPI del Conacyt y un representante de la comunidad académica del CIDE, que fungió como meticuloso observador”.

El CIDE, uno de los 26 Centros Públicos de Investigación (CPI) bajo la coordinación del Conacyt, inició el proceso de renovación de su director el pasado 15 de octubre, cuando se emitió la convocatoria formal para el registro de candidatas y candidatos a ocupar el cargo. El registro cerró el pasado 5 de noviembre.

“El Conacyt está convencido de que el país y la reivindicación del interés público nacional requieren de instituciones académicas renovadas y plurales, en donde todas las voces sean escuchadas, por lo que se promoverán espacios colegiados de trabajo y expresión para que el CIDE y su comunidad tengan las mejores condiciones para desarrollar al máximo su potencial, fortaleciendo el desarrollo de la ciencia con plena libertad de investigación y de cátedra, para el beneficio del pueblo de México”, finaliza el comunicado.

Por su parte, la comunidad estudiantil anunció en redes sociales que, ante la negativa a ser escuchados y reconocidos por el Conacyt y las autoridades del Centro, decidió por votación ir a un paro indefinido y tomar las instalaciones la mañana de este lunes 29 de noviembre.

Los estudiantes convocaron a los medios de comunicación a cubrir el acto, en el que darán a conocer su posicionamiento. Posteriormente realizarán una concentración y asegurarán las instalaciones.

En las últimas semanas, la dirección interina del CIDE ha enfrentado acusaciones de despidos injustificados, de intentos de coartar la libertad de cátedra y de expresión al interior de la institución. Acusan al director José Antonio Romero Telleache de conducirse de forma autoritaria, mientras éste ha señalado que se trata de una “campaña de desprestigio” por parte de los medios de comunicación.

CON INFORMACIÓN VÍA ARISTEGUI NOTICIAS

ACTUALIDAD_ Informe UNESCO sobre la ciencia refleja la necesidad de inclusión y una transición ecológica

Dieron inicio las actividades de la Semana Nacional de Conocimiento, un esfuerzo por recordar al público en general la importancia de la ciencia en nuestras vidas y para el desarrollo de los países. Como primer evento se llevó a cabo la presentación del Informe UNESCO sobre la ciencia: La carrera contra el reloj para un desarrollo más inteligente. Esta es la primera ocasión que se presenta en América Latina y el Caribe.

El encargado de presentarlo fue Frédérick Vacheron, representante de la UNESCO en México, quien explica que hay dos tendencias importantes en el mundo: La primera es sobre la transición ecológica y digital, la segunda, la necesidad de una ciencia más incluyente.

Dijo que el informe hace alusión a esta forma de desarrollo más inteligente impulsada por tecnologías digitales, como la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas, el big data y blockchain; mismos que convergen con la biotecnología, nanotecnología y las ciencias cognitivas para formar la base de la cuarta revolución industrial o industria 4.0

Otra idea principal alrededor del informe fue explicar cómo la pandemia ha puesto a la ciencia en el centro, indicó que nos ha subrayado tres importantes lecciones: Que todos estamos profundamente interconectados, “nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo”. Que las mismas actividades humanas impulsan el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, “con ello aumenta el riesgo de pandemias”. La tercera discusión es la importancia vital de la ciencia para buscar soluciones junto con la diplomacia científica, fundamental para poner el conocimiento, los métodos, datos y pruebas científicas al alcance de todos; aumentar la colaboración científica y abrir los conocimientos a los actores sociales más allá de la comunidad científica.

Ciencia, sinónimo de modernidad y desigualdades

Vacheron explica que la ciencia se ha convertido en sinónimo de modernidad y competitividad económica, pero su futura competitividad dependerá de la rapidez con la que se consiga hacer esa transición de manera paralela. “Desde 2015 los países han ajustado sus políticas nacionales en función de la agenda 2030 y están inmersos en una transición gradual hacia economías verdes, con sistemas de producción y consumo más inteligentes a medida que aumenta la relación costo–beneficio de las energías renovables, los proyectos se multiplican”.

Sin embargo, una realidad es que numerosos gobiernos no saben cómo conciliar la preservación de los mercados y los acuerdos, por lo que la transición aún es insuficiente; con datos de 2018, más del 80% de la producción de energía seguía basándose en el carbón.

Otros datos que hacen difícil la transición, es saber que el 80%  de los países sigue invirtiendo menos del 1% del Producto Interno Bruto en Investigación y Desarrollo (I+D). Mientras que a nivel mundial hubo un crecimiento de más del 19% del gasto mundial en I+D, en América Latina éste disminuyó a un promedio de 0.6% del PIB”. En México bajó la inversión de 0.44% en 2014 a 0.31% en 2018; según los datos del 2020 esto aumentó solamente a 0.37 %, aún lejos de alcanzar el objetivo establecido en la propia Ley de Ciencia y Tecnología.

“Los niveles de inversión del gobierno son demasiado bajos”, aunado a ello, el sector público es el que financia entre el 80 y 90% del gasto en I+D.  Agregó que por otro lado, el número de investigadores ha aumentado más rápido que el gasto correspondiente, lo cual reduce los fondos disponibles para cada investigador; en el periodo de análisis el número de investigadores creció tres veces más rápido (13.7%) que la población global (4.7%).

A nivel mundial la tasa de colaboración científica internacional aumentó del 22 al 24%, pero esta media oculta grandes disparidades entre grupos de ingresos y países; por ejemplo muchos países siguen importando tecnología prefabricada en lugar de adaptarlas o desarrollar las propias, “este es uno de los retos políticos más importantes”.

También el tema de género es central. Hoy las mujeres representan el 33.3% de los investigadores en el mundo, “sin duda es un aumento, pues apenas hace cinco años era 28%, sin embargo esa evolución no permite decir que se ha superado la brecha de desigualdad”. América Latina ocupa el segundo lugar de mujeres investigadoras con el 49.8%, sin embargo en México es de 37 por ciento.

“Las mujeres no deben perderse los trabajos del futuro”. Las Naciones Unidas anticipan que las mujeres perderán cinco puestos de trabajo para uno ganado a través de la industria 4.0, en comparación con tres puestos que perderán los hombres por cada uno ganado.

El panorama mexicano

Estos son algunos de los  aspectos que resalta específicamente el informe para México:

La política socioeconómica ha privilegiado un nuevo modelo de desarrollo con enfoque en los programas sociales.

La ausencia de una política industrial sugiere que la economía mexicana seguirá dependiendo de las exportaciones de petróleo y manufacturas asociadas con las cadenas de valor globales, así como de las remesas.

Se quiere conectar la ciencia con los desafíos locales, para ello su nueva iniciativa titulada Programas estratégicos nacionales (Pronaces), asigna fondos a proyectos de investigación con un enfoque en temas sociales a nivel local. El proyecto está coordinado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pero  2019 representó solo el 1.1% del presupuesto del Consejo.

Desde 2019, el gobierno ha vuelto a una visión lineal de la innovación que minimiza el papel vital que juega el sector empresarial en la innovación. Una consecuencia de este cambio de política ha sido que el Conacyt ya no financia emprendimientos comerciales privados.

En 2020, el gobierno decidió eliminar por completo los fondos sectoriales sin realizar ninguna evaluación sólida para justificar su desaparición. Esto provocó frenos en la intensidad de la investigación y ha ido disminuyendo de manera constante.

En 2018, el presupuesto tocó un mínimo del 0.31% del PIB. En 2020, el Congreso aprobó una regla que prohíbe cualquier caída adicional en el gasto público en investigación hasta que se alcance el objetivo del 1% establecido en la Ley de Ciencia y Tecnología.

Algunos otros documentos normativos ya aprobados por el Congreso reflejan una centralización gradual del poder de decisión y los recursos del Conacyt. Por ejemplo, los nuevos Estatutos internos aprobados en 2020 han eliminado el carácter autónomo del organismo encargado de asegurar los vínculos entre el sector público y las comunidades científica, técnica, académica y empresarial, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

En el informe 2020 participaron más de 70 personas provenientes de 52 países, está divido en 26 capítulos y 736 páginas, aquí se examina cómo los países están utilizando la ciencia para construir un futuro inteligente, tanto en el plano ecológico como en el digital, agregando datos sobre las publicaciones científicas y patentes, además de estudiar el impacto de la Covid-19 en la investigación y la innovación mundial.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Posible investigación a la UNAM divide a políticos afines a AMLO

Senadores de Morena platearon una posible investigación a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un hecho que ha dividido incluso a los simpatizantes del actual gobierno.

Mientras que la Fiscalía General de la República (FGR) busca por tercera vez que se ejerza acción penal contra más de una treintena de científicos mexicanos a quienes acusa de operaciones con recursos de procedencia ilícita, delincuencia organizada y peculado, el senador morenista Armando Guadiana Tijerina planteó que se investigue a fondo los recursos otorgados a la UNAM.

Si bien el hecho de la investigación a los científicos del Conacyt levantó una serie de críticas por parte de la comunidad académica e incluso el rector de la UNAM, Enrique Graue, calificó el acto como un despropósito, lo cierto es que el planteamiento de investigar a la máxima casa de estudios del país causó resquemor incluso al interior de Morena, el partido creado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Este jueves 23 de septiembre, Guadiana Tijerina aseveró que se debía fiscalizar a las universidades autónomas, entre ellas la UNAM, que forma parte de las instituciones de educación pública y alberga en sus aulas a más de 360.000 estudiantes.

¿Quiénes han salido a defender a la Universidad Nacional? Sputnik Mundo te cuenta.

El senador morenista Ricardo Monreal y una de las caras más conocidas en la política mexicana por su cercanía con López Obrador aseveró que la petición de Armando Guadiana no es un posicionamiento general del grupo parlamentario de Morena en el Senado.

El legislador aseveró que con el llamado a investigar a las universidades que reciben recursos públicos se viola su autonomía y recordó que él forma parte del cuerpo docente de la UNAM.

«Como universitario no puedo negar la cruz de mi parroquia, soy de la UNAM y siempre voy a defender a la UNAM», dijo Monreal, quien cuenta con una maestría y un doctorado de dicha universidad.

«No soy juez, no quiero asumir ese papel, ni tampoco soy Ministerio Público, no soy fiscal, pero eso no evita expresar mi solidaridad con ellos y desear que todo se aclare muy rápido en beneficio de la UNAM, de ellos, de sus familias», agregó el senador.

Quien también pintó su raya de la propuesta de Guadiana Tijerina fue Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), ente que se acuerdo con el senador morenista debería ser el cargado de investigar a la universidad.

En su cuenta de Twitter, Nieto compartió un corto pero tajante posicionamiento y aseveró que la UIF fue no fue creada para investigar a instituciones académicas, sino a quienes malversan fondos.

CON INFORMACIÓN SPUTNIK MUNDO

AMLO sobre Conacyt: «Antes el presupuesto era 300% más pero no les llegaba a los investigadores»

En conferencia de prensa desde Palacio Nacional, el mandatario señaló que el recorte de alrededor de 11% en los recursos que serán destinados al Conacyt el próximo año no significa quitar protección a los científicos mexicanos, pues durante su administración, aseguró, el dinero sí llega a los becarios y no se queda en las esferas de la intelectualidad.

«Si pertenecían al grupo de Krauze o Aguilar Camín era más que suficiente para tener buenas calificaciones, becas, premios», apuntó.

De acuerdo con el presidente de México, al igual que en otras dependencias, en el Conacyt había mafias en donde se estancaban los recursos los cuales no llegaban a donde debían.

«Podríamos hablar que el presupuesto era 200, 300% más pero no les llegaba a los investigadores», aseveró López Obrador.

Por esta razón, indicó que la reducción al presupuesto destinado a la ciencia no será significativa.

«No es cierto, no va a afectar porque antes la mayor parte del presupuesto se lo robaban», sentenció.

El mandatario mexicano aseveró que el trabajo de la titular del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, es «de primera», pues a diferencia de los antiguos titular del consejo, ella sí es científica y no política.

CON INFORMACIÓN VÍA SPUTNIK MUNDO

«No queremos huelga ni aumento salarial, queremos certeza laboral»: Siintracátedras

El Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (Siintracátedras) realizó una manifestación virtual en la que también dieron a conocer los resultados de la negociación con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), iniciada en junio pasado y que en días recientes ha descalificado las demandas del sindicato al negarse a hacer efectivo su derecho a la contratación colectiva.

Denunciaron que después de dos meses de sentarse a dialogar con la Secretaría del Trabajo, la propuesta de contrato colectivo presentada a Conacyt no ha sido tomada en cuenta para una negociación bilateral; contrario a ello, el Conacyt presentó en las audiencias una propuesta que consiste en la modificación de la normativa que rige el programa de Cátedras, específicamente los lineamientos y el Estatuto de Personal Académico (EPA) bajo la suposición de que se aceptarían estas condiciones de trabajo.

La contratación del programa Cátedras Conacyt durante 2014 fue de 342 personas, para 2020 se hicieron solo 7 contrataciones. “Estas cifras evidencian una pausa en la apertura anual de convocatorias y un desmantelamiento paulatino del programa, pues también la tasa anual de despidos se incrementó en un 633% en 2019 con respecto a 2015 (…) Las principales causas, evaluaciones que se usan como mecanismos punitivos para rescindir los contratos”, dice Mateo Mier y Terán Jiménez Cacho, secretario general del sindicato.

A pesar de que el Consejo ha reiterado su disposición al diálogo, dijeron que el proceso por el cual se han realizado las modificaciones a esta normativa no es congruente “con un espíritu de escucha a la comunidad académica”.

Detallaron que las reuniones con Cátedras fueron convocadas a través de YouTube sin que existiera la posibilidad de diálogo real entre las autoridades y los investigadores; “hasta la fecha no se sabe a través de qué mecanismos se incorporaron las propuestas enviadas por correo electrónico de parte de la comunidad académica”.

Además, las 1,273 cátedras contratadas hasta el momento, seguirían regidas por la normatividad anterior “o peor aún en un limbo normativo que dará margen a mayor discrecionalidad”. Esta situación, dicen, no solo genera incertidumbre entre las cátedras acerca de las condiciones que rigen su trabajo científico sino que preocupa también por su carácter regresivo en términos de garantías para el trabajo académico y derechos laborales.

Saraí Miranda Juárez, secretaria de Relaciones Exteriores de Siintracátedras expresó que después de una revisión exhaustiva por comisiones de trabajo del sindicato, concluyeron que los nuevos lineamientos de Cátedras y el EPA conservan y acentúan la vulneración de los derechos humanos laborales de las cátedras, no cuentan con perspectiva de género y son unilaterales. Por eso insisten en su derecho legítimo para la firma de un contrato colectivo de trabajo, pues consideran que es la única vía legal para establecer relaciones bilaterales en la definición de sus condiciones laborales.

El 10 de agosto, Carlos Martínez Tarelo, subdirector de Evaluación y Seguimiento del Programa Cátedras Conacyt, indicó que no estaban en condiciones de negociar un contrato colectivo de trabajo por situaciones ajenas a sus facultades y del propio Conacyt y lo citan: “No es el momento para hacerlo en un corto plazo”.

Esto es el Siintracátedras

Durante la manifestación virtual de este jueves, Vera Camacho, secretaria de Finanzas, explicó que son una organización gremial de 308 trabajadoras y trabajadores de la ciencia, organizada de manera autónoma e independiente, con solicitudes por ratificar y en franco crecimiento, esta cifra la coloca como una de las agrupaciones con mayor base sindical dentro del sector de CTI. Por ahora, 54% de sus agremiados son hombres y 46% mujeres, entre 33 y 50 años de edad.

Eligen a sus representantes a través de mecanismos demostrativos y toman decisiones colectivas en asambleas y reuniones de trabajo, las personas que integran el sindicato fueron seleccionadas mediante concursos abiertos por el Conacyt a partir de 2014 y obtuvieron una plaza con rigurosos mecanismos de selección y evaluación.

Decidieron organizarse en el marco de la reforma a la Ley General del Trabajo de 2019, que establece mayores garantías para la libertad sindical y la defensa de los derechos laborales.

Siintracátedras cuenta con registro ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social con fecha del 20 de febrero de 2020, que los reconoce como trabajadores del Estado regidos por el apartado A del Artículo 130 Constitucional. Este registro los habilita para negociar legalmente con Conacyt sus condiciones laborales y para representar al sector de Cátedras en el marco de las leyes vigentes.

Las investigaciones de los catedráticos giran en torno a temas como: sociedad, salud, energía, desarrollo tecnológico, ambiente, conocimiento del universo y desarrollo sustentable. Más de la mitad (58%) pertenece al Sistema Nacional de Investigadores nivel 1, 24% está en el nivel de candidatos, 16% en proceso de obtención o reingreso y el 2% en nivel 2. El sueldo bruto de los Catedráticos es de 30,676.06 pesos sin un aumento desde el 2014 y que en términos reales ha sufrido una pérdida constante frente a la inflación.

Algunos de los reclamos durante la reunión:

La desaparición del programa es paulatina, bajo despidos injustificados, justificados y cerrando la convocatoria al ingreso de nuevos catedráticos.

Hay presiones para publicar, pero no apoyan económicamente las investigaciones. Denuncian casos de hostigamiento laboral.

La presión para mantenerse en el programa es muy alta y eso genera ansiedad. En el caso de las mujeres se acentúa cuando son madres, por lo que las científicas reclaman el derecho de hacer ciencia en condiciones de igualdad.

Las evaluaciones se hacen sin conocer la situación en la que se desarrollan los proyectos, en algunos casos carecen de internet, equipos básicos de laboratorio, ni insumos, personal administrativo, personal de apoyo en campo y en laboratorio, ni con estudiantes… Pero cada año se les exige titulación de estudiantes y producción de artículos científicos.

En muchos lugares no existe la infraestructura y/o los insumos necesarios para cumplir con los objetivos de las cátedras, mismos que en muchos casos tienen que ser alcanzados con recursos propios de los catedráticos.

«Nos evalúa la institución, nos evalúa el Conacyt y debemos permanecer al SNI o nos despiden».

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Académicos exigen al Conacyt voz y voto en cuerpos colegiados

Dirigentes sindicales del sector científico señalaron que entre los principales desafíos en materia laboral se incluye la inestabilidad en los puestos de trabajo; los bajos salarios y la falta de representatividad en los órganos tomadores de decisiones, por lo cual demandaron que en el proyecto de iniciativa de la Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (LGHCTI) se incluyan modificaciones que permitan a los académicos tener “voz y voto” en los cuerpos colegiados.

En el segundo día de trabajos de las Mesas de Diálogo Los Derechos y Garantías de las y los Trabajadores del sector de HCTI, convocado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Miguel Olmos, coordinador de Relaciones y Vinculación de la Federación Nacional de Sindicatos del Sector de Ciencia y Tecnología (Fenasscyt), destacó la necesidad de impulsar la homologación salarial y contractual de los 26 Centros Públicos de Investigación (CPI), con la finalidad de que se garanticen condiciones laborales y salariales, medida que implicaría una inversión estimada en un monto superior a 3 mil millones de pesos.

Alza salarial a científicos, técnicos y administrativos

Agregó que otro de los retos es mejorar el ingreso salarial no sólo de los científicos y personal técnico, sino también de los trabajadores administrativos de los CPI, pues los incrementos al salario “se han mantenido por debajo de la inflación, con una pérdida estimada de 6.15 por ciento de 2015 a 2021”, y destacó que sólo el año pasado la reducción real de los ingresos fue de 3.15 por ciento.

Por su parte, Mateo Mier y Terán, secretario general del sindicato de los jóvenes Cátedras Conacyt, rei-teró su llamado al consejo para suscribir un contrato colectivo para los investigadores adscritos al Programa de Cátedras Conacyt, pues aseguró enfrentan inestabilidad laboral, además de que sus puestos de trabajo están sujetos a que permanezcan en el Sistema Nacional de Investigadores y a aprobar evaluaciones discrecionales.

Miguel Ángel Salgado, secretario de Trabajo y Conflictos del Sindicato Nacional de Trabajadores del Conacyt, llamó a todos los científicos, académicos, técnicos y personal administrativo a “buscar beneficios colectivos y no sólo para unos cuantos, porque también debemos defender a nuestras instituciones”. Reconoció que uno de los principales desafíos es garantizar la estabilidad en el empleo en el sector y el acceso a mejores salarios para todos sus trabajadores.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA