La pobreza laboral volverá al nivel prepandemia a finales de año: Coneval

De continuar la tendencia actual, para el último trimestre de este año el país podría volver al nivel de pobreza laboral que se registró antes de la pandemia de covid-19, considera José Nabor Cruz, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). No es que ese rango sea bueno, pero es mejor al que tenemos ahora.

En el primer trimestre de 2020, el 35.6% de la población se encontraba en pobreza laboral. Es decir, que los ingresos que recibían por su trabajo o actividad no les alcanzaba para comprar el equivalente a una canasta básica. Ese porcentaje se traduce en más de 44.8 millones de personas.

Según la última medición del Coneval, para el segundo trimestre de este 2021, de abril a junio, la tasa de pobreza laboral se ubicó en 38.5%, un poco más de tres puntos porcentuales por encima de lo reportado a inicios del año pasado. Es decir, que había más de 49 millones de personas en esas condiciones, más de 4 millones de personas más que antes de la crisis económica.

Sin embargo, al comparar el horizonte actual con el de principios de 2021 o, peor, con el segundo trimestre del año pasado, la tendencia es de recuperación, subraya en entrevista el titular del Coneval. “Afortunadamente, cuatro trimestres después del punto más álgido de los niveles de pobreza laboral”, ha disminuido la población en esos problemas.

Con base en la información de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), en el segundo trimestre de 2020 —de abril a junio—la pobreza laboral “rondó el 50% de la población”. Y el punto más álgido ocurrió en mayo, precisa, momento en el que se estima que había más de 60 millones de personas en esa situación.

La política gubernamental de aumento al salario mínimo, el incremento en la masa salarial —o sea, la suma de lo que ganan todas las personas trabajadoras—e incluso reformas como la de subcontratación permitirán reducir el número de personas en pobreza laboral, estima.

Si la covid lo permite

Otra señal que el funcionario encuentra para calcular que para el periodo octubre-diciembre de 2021 la pobreza laboral estará más cercana al 35% es el número de empleos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó para julio.

En el reporte que Coneval dio a conocer la semana pasada no incluyen estos datos, pero de junio a julio de este año más de 1.3 millones de personas se sumaron a una ocupación o regresaron a las actividades que les permiten generar ingresos.

No obstante, el también investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es cauteloso. “También dependerá de las condiciones sanitarias de la tercera ola de esta pandemia”. Si logramos mantener la reapertura de las actividades económicas, como se ha hecho la mayoría de las entidades federativas, podríamos realmente asegurar la mejora, pondera.

Pero, “aun con el golpe tan fuerte en el mercado laboral entre abril, mayo y junio del año pasado, ya vemos signos de recuperación a más de un año”, insiste. Se ha alcanzado “en un periodo relativamente corto a lo esperado. Pensábamos que la recuperación podría tardar un par de años, al menos”.

Una muestra clara, dice, es lo que ocurrió en Quintana Roo y Baja California, “que habían tenido incrementos fuertes en la pobreza laboral y ya están retornando a niveles cercanos a los que tenían antes de la pandemia”.

Con 3.7 y 3.5 puntos porcentuales, respectivamente, fueron la segunda y tercera entidad que más redujeron sus tasas en comparación con la que tenían a principios de este año. Hidalgo fue la primera, con una disminución de 6.8 puntos.

Pero lo que el economista resalta es que esos dos estados tienen como una de sus principales actividades económicas el turismo, una de las industrias más afectadas por las medidas de confinamiento. Por lo tanto, el avance que tuvieron “significa que la actividad turística se está recuperando. Ha sido de los sectores más retrasados en su recuperación”.

Factor salario mínimo y reforma de outsourcing

En esa pandemia, algunos negocios optaron por reducir el salario a su personal, muchos lo hicieron para sobrevivir y no hacer despidos. Este fenómeno “se puede observar indirectamente” en el reporte del Coneval, comenta el funcionario.

El número de personas trabajadoras que le declararon al Inegi ganar menos de 1 salario mínimo “se apuntaló desde el tercer y cuarto trimestre de 2020 y esto continuó al segundo trimestre de 2021. También hay un incremento de quienes ganan un salario mínimo, representan casi 40% de la población económicamente activa.

En el primer trimestre de 2020 más de 12.3 millones de personas percibían menos de un salario mínimo; para el segundo trimestre de 2021 suman más de 14.2 millones de personas.

Es necesario, considera el titular de Coneval, mejorar las políticas públicas para reducir la población cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir lo más básico. Hay algunas que ya están dando resultados, como el aumento del salario mínimo para 2019, 2020 y 2021.

En la mayoría de los estados de la frontera norte estos incrementos de salario mínimo, que han llegado a 213 pesos diarios, son un factor para que sus niveles de pobreza sean menores al 30% de la población, sostiene José Nabor Cruz.

“En un contexto de la inflación generalizada, que ronda el 6%, es una nota a destacar que el poder adquisitivo de los trabajadores se ha podido sostener por el incremento de los ingresos laborales reales (2.9%), así como de la masa salarial” de 3.1 por ciento.

Y si la inflación es de 6%, el aumento al salario mínimo para 2022 deberá ser superior, pues este año el Congreso aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo para asegurar que cada incremento esté por encima del promedio anual del alza de precios al consumidor.

El funcionario dice también que en la siguiente ENOE, el Inegi “reportará un mayor incremento de empleos formales derivado de la reforma en materia de subcontratación. Lo que estamos esperando es que incida positivamente en reducir los niveles de pobreza laboral, aunque eso lo veremos más en pobreza multidimensional”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Programas sociales moderaron el aumento de la pobreza: Coneval

Aunque la pobreza moderada y la extrema aumentaron en México –en gran medida por el efecto de la pandemia de Covid-19–, los programas sociales ayudaron a atenuar el fenómeno y a evitar que el nivel de rezago aumentara más, explicó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Al dar a conocer los resultados de la medición mutidimensional de la pobreza para el periodo 2018-2020, el secretario ejecutivo del organismo, José Nabor Cruz Marcelo, reportó que el porcentaje de población en general que se encuentra en situación de pobreza aumentó de 41.9 por ciento (51.9 millones de personas) a 43.9 por ciento (55.7 millones). Por otro lado, la cifra de mexicanos que se encuentran en un escenario de precariedad extrema se elevó de 7 por ciento (8.7 millones de personas) a 8.5 (10.8 millones).

En conferencia de prensa virtual, el especialista indicó que lo anterior pudo ser más grave sin las transferencias económicas que significaron los programas sociales.

El número de ciudadanos en pobreza moderada (con ingresos insuficientes para adquirir la canasta básica alimentaria y carecen de alguno de los seis indicadores de derechos sociales básicos) hubiera llegado a 45.9 por ciento de la población; es decir, a 58.2 millones de habitantes, sin los esquemas de ayuda.

En tanto, la precariedad extrema (recursos insuficientes para comprar la canasta básica alimentaria, sumado a tener tres o más carencias sociales), hubiera afectado a 2 millones de personas más para llegar a 12.8 millones de mexicanos. Pese a lo anterior, los consejeros del Coneval advirtieron que los subsidios sociales no alcanzaron a cubrir las pérdidas por ingresos salariales que generó la pandemia, y aludieron que debe revisarse el funcionamiento de dichos esquemas de ayuda con el propósito de que se enfoquen verdaderamente en quienes más los requieren.

Por lo que se refiere a porcentajes de la sociedad privados de determinados servicios sociales, el mayor nivel de rezago es en atención a la salud que pasó de afectar a 16.2 por ciento en 2018 a 28.2 por ciento en 2020, lo que representó un alza de 12 puntos porcentuales.

La insuficiencia en el acceso o rezago educativo también subió (0.25 por ciento de 2018 a 2020) y por acceso a alimentación nutritiva y de calidad (0.31 por ciento más en el mismo lapso).

En contraposición, algunas carencias sociales disminuyeron en el periodo referido, como el de calidad y espacios de la vivienda y servicios básicos en la vivienda (1.7 por ciento menos en ambos casos), así como el acceso a la seguridad social (1.4 por ciento menos). La baja en este último rubro se relaciona, en buena medida, con los programas sociales de ayuda a las personas adultas mayores. No obstante, dicho aspecto sigue siendo el que tiene la incidencia más alta en 2020, con 52 por ciento de la población que adolece de seguridad social.

Quintana Roo, el más afectado

Al desglosar los resultados por entidad federativa, el organismo documentó que Quintana Roo fue uno de los estados en donde más aumentó la pobreza en sus diversos aspectos, al pasar de 30.2 por ciento de su población en 2018 a 47.5 por ciento en 2020. También es la entidad donde más aumentaron la pobreza extrema (6.8 por ciento) y las carencias por acceso a seguridad social y alimentación nutritiva, así como la cantidad de población con ingresos económicos insuficientes.

Otras entidades en donde las carencias aumentaron de forma sensible fueron Baja California Sur (de 18.6 a 27.6 por ciento) y Tlaxcala (de 51 a 59.3 por ciento).

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

PERSPECTIVAS_ No puede esperar la lucha contra la pobreza laboral y alimentaria

La pandemia ha puesto a la humanidad en medio de una de sus peores crisis contemporáneas, pues lo que comenzó como una cuestión de salud hoy en día ha cobrado un impacto importante en materia de economía, empleo y pobreza.

Desafortunadamente, además de las consecuencias en términos sanitarios y de pérdida de vidas humanas, los mercados emergentes y las economías en desarrollo se han vuelto más vulnerables a los efectos económicos que ha generado la pandemia.

Cabe recordar que, apenas transcurridos unos meses de la emergencia, el Banco Mundial refirió que ésta repercutiría en la oferta y en la demanda de productos básicos como resultado del estancamiento del crecimiento económico. La situación que se ha presentado en cada país ha dado fe de ello y, como era de esperarse, las naciones menos desarrolladas han sido las más golpeadas en ese sentido, pues los efectos se han dado en la medida en que cada país ha podido responder a la crisis.

El comercio minorista, el sector del esparcimiento, las actividades recreativas y los servicios de transporte han sido de los más afectados en México, debido a las medidas de confinamiento obligatorio y a las restricciones, pero la situación ha golpeado de manera generalizada a la mayoría de los sectores productivos y, en consecuencia, a la economía del país y de miles de familias.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza laboral pasó de 35.6 a 39.4% entre el primer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2021. Esto quiere decir que el porcentaje de personas que no pueden cubrir una canasta básica alimentaria con sus ingresos aumentó casi un cuatro por ciento. Entre las entidades más afectadas está la Ciudad de México, donde se registró la mayor pérdida de empleos entre marzo de 2020 y el mes de abril de este año.

En ese sentido, resulta fundamental el diseño y la puesta en marcha de medidas para garantizar un ingreso para los desempleados, a través de un seguro de desempleo o ingreso básico temporal, como ya lo han implementado otros países. Asimismo, resulta necesaria la formulación de un esquema para garantizar el acceso a una canasta básica alimentaria a las familias afectadas, a fin de evitar que el costo en términos económicos agudice el problema de nutrición y pobreza alimentaria en nuestro país.

Como siempre, los más pobres son los más vulnerables y, en ese sentido, es necesario respaldar a las familias de escasos recursos que han perdido su fuente de recursos y que necesitan contar con herramientas para solventar sus necesidades básicas de alimentación.

Debemos ser empáticos y emprender el apoyo en favor de quienes más lo necesitan, pues se trata de sacar adelante el país y ver más allá de la emergencia sanitaria. Es momento de analizar las oportunidades que en este contexto se presentan para mejorar los derechos sociales de la población, con atención primordial a las personas de bajos recursos y contribuir a que la economía se recupere de manera más rápida y sostenida.

CON NINFORMACIÓN VÍA EXCELSIOR

Pandemia afectará las oportunidades de empleo de los jóvenes: Coneval

La alta participación de los jóvenes en los sectores económicos más afectados por la pandemia, impactó de manera negativa en sus niveles de ingreso, acceso a servicios de seguridad social y coberturas ante riesgo de pérdida de empleo, que aunado a la alta incidencia de desempleo, colocó a este sector de la población como uno de los más vulnerables frente a la crisis, afectando sus oportunidades futuras de empleo.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) cerca de 45 por ciento de la población joven ocupada laboraba en los sectores más afectados por el Covid-19 durante 2020, principalmente los dedicados al comercio al por menor, y los de servicios de hotelería y restaurantes, además del de servicios personales y el empleo doméstico, entre otros.

Indicó también que fue uno de los sectores más afectados durante el cierre de empresas o en los ajustes al interior de éstas para enfrentar la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria. Ya en 2018, el porcentaje de jóvenes sin acceso a la seguridad social era alto, con 67.2 por ciento, lo cual representa 10 puntos por arriba del promedio de la población adulta sin dicha seguridad, situación que se agravó el año pasado.

Además, consideró que las condiciones económicas y sociales derivadas de la pandemia tienen un impacto directo en la salud y bienestar mental de la población en general y de los jóvenes en particular. Esto a causa del estrés familiar, el aislamiento social, la interrupción de la educación, el riesgo de violencia doméstica y la incertidumbre en torno al futuro.

Entre las recomendaciones emitidas para atender a este sector, el Coneval propone proveer un ingreso mínimo para los jóvenes que perdieron su empleo a partir de las medidas de confinamiento obligado por el Covid-19, además de generar mecanismos con los sectores privado, público y social que incentiven el reingreso laboral de esta población.

Con información vía La Jornada

Las cifras revelan la profunda deuda del país con las mujeres en salarios, seguridad, educación…

 Miles de mujeres conmemoraron su día en medio de marchas en las plazas y protestas en las redes sociales para recordar que México aún tiene una deuda con ellas en lo social, educativo y económico. Así lo expresaron hoy durante las manifestaciones y así también lo confirman los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con el “Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018”, del Coneval, el porcentaje de mujeres en esta situación se ubicó en 42.8 por ciento mientras que en los hombres fue de 41.4 en el año 2018, y aunque la diferencia no es grande, los 30 indicadores que abarca el estudio arrojan una brecha en los derechos a la salud, seguridad social, educación, alimentación, vivienda, trabajo, así como los ingresos y las características de los hogares.

Por ejemplo, la brecha entre mujeres y hombres en la tasa de participación económica aún persiste y se acentúa en situación de pobreza. En 2018, la participación de las mujeres a nivel nacional se ubicó en 52 por ciento, mientras que en los hombres fue de 83 por ciento.

En cuanto al trabajo no remunerado, para las mujeres se ubicó en 27.8 horas semanales en 2018 y para los hombres fue de 15.2.

“Nosotros nos hemos centrado en recalcar la importancia de la independencia económica de las mujeres”, dijo en entrevista María Ayala, coordinadora en Investigación en Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. “Creemos que el que la mujer no tenga autonomía económica las pone en un lugar de vulnerabilidad y ante cierto tipo de violencia”.

Debido al contexto de la pandemia, la disminución de la Población Económicamente Activa (PEA) de mujeres fue mayor respecto de la PEA de hombres, ya que entre el tercer trimestre de 2019 y 2020 disminuyó en 9.7 por ciento, situándose en 20.2 millones al final de este periodo, mientras que la PEA de hombres decreció en 4.0 por ciento al ubicarse en 33.6 millones.

Para el cuarto trimestre de 2020 si bien se observa una mayor participación económica para mujeres y hombres, en las mujeres la recuperación fue menor, de acuerdo con las cifras del Inegi.

INGRESO LABORAL

Si bien el nivel salarial en México es bajo tanto para mujeres como hombres, en contextos de pobreza y por género se deteriora aún más. De acuerdo con el Coneval, en 2018 el ingreso laboral mediano para las trabajadoras y trabajadores que no estaban en situación de pobreza se ubicó en 30.8 y 34.2 pesos por hora, mientras que en situación de pobreza fue de 12.4 y 16.9 pesos, respectivamente. Durante el periodo de estudio (2008-2018), estos niveles presentaron variaciones de menos de cinco pesos por hora.

Aunado a los bajos niveles salariales, las mujeres perciben en promedio una menor remuneración con respecto a los hombres, independientemente de su situación de pobreza y nivel de escolaridad. En 2018 a nivel nacional por cada 100 pesos percibidos por un trabajador, una trabajadora recibió 90 pesos. Esta razón se mantuvo prácticamente sin cambios durante el periodo de estudio y en 2008 se ubicó en 87 por cada 100 pesos.

Para el Coneval, la desigualdad de ingresos laborales es un fenómeno complejo que combina problemas estructurales que incluyen al sistema educativo y su correlación con el mercado laboral, así como la falta de redistribución de las responsabilidades familiares y la discriminación laboral por razón de género.

En 2018, las mujeres en situación de pobreza recibieron 73 pesos por cada 100 pesos retribuidos a los hombres. En ausencia de pobreza la diferencia se redujo a 90 pesos por cada 100.

Con información vía Sin Embargo MX

Pobreza laboral alcanza a 40% de mexicanos: Coneval

Comprar leche, huevo, pollo, pescado, frutas, verduras y otros productos de la canasta básica es cada vez más difícil para los mexicanos, pues 40.7 por ciento de la población no tiene un salario que le permita comprar lo indispensable para vivir.  

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reveló que la situación se agravó desde el cuarto trimestre de 2019 cuando 37.7 por ciento de los mexicanos no tenían suficiente para comer. Las cosas empeoraron con la pandemia y en el cuarto trimestre de 2020 el porcentaje subió a 40.7. 

El aumento en el porcentaje de mexicanos que con su trabajo no le alcanza para comer a escala nacional fue de 3.4 puntos porcentuales, lo cual se vio reflejado en un incremento de la pobreza laboral en 24 de las 32 entidades, destacando Quintana Roo, con un incremento de 14.7; Tabasco y Ciudad de México, con 10.4, y Baja California Sur, con 9.1 puntos porcentuales.

También detectó que entre el cuarto trimestre de 2019 y su similar de 2020 disminuyó la población ocupada con acceso a los servicios de salud por prestación laboral; por sector económico, en restaurantes y servicios de alojamiento hay una reducción anual de 22.9 por ciento; en servicios diversos, 9.9 por ciento, y en el de la construcción, de 8.8 por ciento. 

Entre los factores que explican el incremento de la pobreza laboral están la disminución anual del ingreso real de los trabajadores, es decir, que por cada 100 pesos que ganaban, su salario se redujo 2.5 pesos. Esto sumado al aumento en los precios de la canasta básica que alcanzó 6.1 por ciento en las zonas urbanas y 7.6 por ciento en las rurales, lo que resultó en el empobrecimiento de los mexicanos.m{1248087}

A esta precarización de los salarios hay que sumar que la inflación anual fue de 3.5 por ciento, que encareció los productos, es decir, la gente gana menos y los productos cuestan más.

El Coneval reportó que entre el tercer y cuarto trimestre de 2020 hay una recuperación en el poder adquisitivo del ingreso laboral per cápita al aumentar de mil 675.21 pesos a mil 773.43, lo cual se traduce en una disminución del porcentaje de la población en pobreza laboral de 44.5 por ciento a 40.7.

Coneval refirió que el aumento del ingreso laboral se da principalmente en el primer quintil de ingresos laborales, es decir, 20 por ciento de la población con menores ingresos laborales per cápita pasó de 31.60 pesos a 94.36 entre el tercer y cuarto trimestre de 2020.

Con información vía MILENIO

PERSPECTIVA: Acuérdense de conectar a los indígenas

Terminé de leer Cuando Moctezuma conoció a Cortés, de Matthew Restall (Taurus, 2019). El libro cuyo subtítulo es “La verdad del encuentro que cambió la historia”, recalca con crudeza lo que ya se sabe pero siempre se minimiza: pueblos enteros de indígenas fueron masacrados, quienes sobrevivieron fueron esclavizados y las mujeres fueron forzadas a la servidumbre sexual por los conquistadores. El 8 de noviembre de 2019 se recordarán 500 años de ese encuentro. A cinco siglos de distancia los pueblos originarios siguen siendo los damnificados de la traumática historia de México, ahora en derechos digitales, de conectividad y acceso a los servicios de telecomunicaciones.

El 9 de agosto fue el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En México, la población indígena es de 11.1 millones de personas (9.9% de la población del país), la cual cuenta con 88% de cobertura móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G). Este porcentaje es 11% superior al 77% de cobertura en 2017, según los diagnósticos de Cobertura del Servicio Móvil en los Pueblos Indígenas del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

Un dato más preciso señala que 82% del total de las localidades con presencia de población indígena cuenta con cobertura móvil 3G; pero sólo 40% de esas localidades tiene acceso a redes 4G. Si bien existe cobertura móvil, no significa que los indígenas estén suscritos o tengan acceso efectivo al servicio y sus beneficios. Además, carecer de redes 4G implica no tener Internet veloz ni acceso a aplicaciones, contenidos y servicios relevantes para sus comunidades.

Según el Consejo Nacional de Población (Conapo), 53.9% de las viviendas donde el jefe o jefa es hablante de lengua indígena cuenta con teléfono fijo o celular. Por cierto, es un mito que las viviendas de indígenas no tienen electricidad, pues 98% de ellas cuenta con el servicio.

Estas cifras indican que los operadores de telecomunicaciones han hecho su trabajo al desplegar e instalar redes en pueblos y comunidades indígenas. Pero falta el acceso efectivo a Tecnologías de la Información y la Comunicación como smartphones, a servicios de voz y datos, a redes Wi-Fi terrestres y satelitales, a programas de alfabetización digital y a servicios digitales de educación, salud, gobierno electrónico y proyectos de emprendimiento comunitario impulsados por las TIC.

Por eso llama la atención la demagogia de las instituciones en estudios que abordan el elemento indígena. El diagnóstico del IFT-INPI reconoce la “riqueza histórica y cultural que da sentido de pertenencia e identidad a la Nación”. Otros documentos de instancias nacionales e internacionales expresan ideas semejantes, pero las acciones han sido muy lentas para que los indígenas salgan de la pobreza y se sumen al desarrollo y la economía nacionales, que hoy tienen a Internet como su habilitador.

El reciente Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 del Coneval revela que 71.9% de la población indígena (8.3 millones de personas) se encontraban en situación de pobreza hasta 2016. Además, 85.1% de las mujeres indígenas en zonas rurales se encuentran en esa situación, así como 56.5% de jóvenes indígenas (12-29 años) en zonas rurales y 40.6% en zonas urbanas.

En cuanto a carencias sociales, 31.6% de la población indígena tiene rezago educativo, 15.1% no tiene acceso a servicios de salud y 77.6% carece de seguridad social. Además, 23.2% de los hablantes de lenguas indígenas son analfabetas; este porcentaje se eleva a 29.5% si son mujeres. ¿Por qué no utilizar las TIC para aliviar esos rezagos?

El Coneval recomienda “implementar políticas públicas dirigidas a los pueblos indígenas que contribuyan a mejorar sus capacidades para que compitan en el mercado laboral y así, además de impulsar el empleo de calidad, puedan acceder a la seguridad social”.

En materia de salud, el Coneval refiere: “implementar y escalar esquemas de atención que permitan reducir los obstáculos en el acceso a los servicios médicos con el objetivo de disminuir los rezagos en la satisfacción del derecho a la salud. Estos esquemas pueden considerar (…) tecnología de apoyo para el desarrollo de telemedicina”. ¿Por qué los “estrategas y planificadores digitales” no atienden las recomendaciones del Coneval?

Coincide que los estados con más pobreza, que a su vez tienen mayor población indígena, son los menos conectados. Oaxaca y Chiapas tienen un porcentaje de pobreza de 70.4 y 77.1%, su porcentaje de población indígena es de 65.7 y 36.1%, el de hablantes de lenguas indígenas de 32.2 y 27.9% y la penetración de telefonía móvil de apenas 70 y 65%, respectivamente.

El INPI cuenta con un Programa de Infraestructura Básica para la Atención de los Pueblos Indígenas. El objetivo es que “los habitantes de las localidades indígenas elegibles superen el aislamiento y dispongan de bienes y servicios básicos, mediante la construcción de obras de infraestructura básica en materia de comunicación terrestre, electrificación, agua potable y saneamiento”.

El INPI podría modificar las bases del programa y firmar acuerdos interinstitucionales para incorporar las telecomunicaciones móviles y de banda ancha como infraestructura básica. ¿Qué mejor servicio que las comunicaciones inalámbricas y el Internet móvil para superar el aislamiento? No sólo para la vida cotidiana, también para situaciones de emergencia y desastres naturales.

Los indígenas han demostrado habilidades innatas que no justifican su aislamiento y discriminación. Por ejemplo, son culturas orales; este simple hecho podría suponer que el tráfico de voz se incremente en dichas comunidades. La proliferación de teléfonos celulares en Finlandia hizo que sociedades tradicionalmente silenciosas se soltaran a hablar. En México, 7.3 millones de personas de tres años o más son hablantes de alguna lengua indígena, o sea, 6.5% de la población. Lo interesante es que de ese total, 7.1 millones también habla español, es decir, 81% de los indígenas son bilingües y otro tanto trilingües cuando emigran a Estados Unidos. Además son creativos y emprendedores, aunque actualmente sus negocios sean de supervivencia.

500 años de pisotear los derechos de quienes eran los legítimos dueños de estas tierras hoy mexicanas ya es más que suficiente. Desde 2013 además tienen el derecho de acceso a las TIC y la banda ancha. ¿También les vamos a arrebatar ese derecho?

Con información de Jorge Bravo vía El Economista