Televisa formará con Univisión nuevo negocio para crear y distribuir contenido

Televisa anunció que combinará sus activos de contenidos con Univisión, lo que dará lugar a una nueva empresa de producción audiovisual y de streaming que facturará 4,000 millones de dólares anuales, con la mira en un mercado de 600 millones de espectadores hispanohablantes.

El nuevo emprendimiento ─del cual Televisa será el mayor accionista─ será denominado Televisa-Univisión y contará con el respaldo y participación accionaria de empresas especializadas en inversiones tecnológicas como la japonesa SoftbankThe Raine GroupGoogle y Forgelight (esta última ya era socia de Televisa junto con Searchlight, Liberty Global en Univisión).

Televisa-Univisión se dedicará a la producción y distribución de contenidos y lanzará una nueva plataforma de video OTT, apalancada en la biblioteca de programación de Televisa (más de 300,000 horas) y en su capacidad de producción (86,000 horas en el 2020).

“La ‘librería’ de contenidos que suman ambas empresas abarcará más de 300,000 horas de programación, convirtiéndose en el depositario más grande de contenidos y propiedad intelectual en español del planeta”, dijo Televisa en un comunicado.

Como parte del acuerdo, Televisa recibirá de Univisión 4,800 millones de dólares y su participación accionaria en la nueva entidad será de 45% –previamente su participación en Univisión era de 36 por ciento. Televisa utilizará los recursos de la transacción, para reducir sus pasivos (a menos de 2.0x) y continuará expandiendo su negocio de telecomunicaciones.

El pago consta de 3,000 millones de dólares en efectivo, 750 millones en acciones ordinarias de Univisión y 750 millones de dólares en acciones preferentes de la Serie B, con un dividendo anual del 5.5 por ciento. El resto se deriva de otras contraprestaciones comerciales.

Televisa-Univisión alcanzará ventas conjuntas estimadas de unos 4,000 millones de dólares y un EBITDA por 1,600 millones de dólares, con un margen cercano al 45%, tras las sinergias derivadas de la operación.

“La suma de los activos en materia de producción y distribución de contenidos de ambas empresas a través de radiodifusión (TV abierta), televisión de paga, digital y transmisiones por internet (streaming) son altamente complementarios y permiten crear un ecosistema sin paralelo para atender la creciente demanda de contenidos”, afirmó Televisa.

El acuerdo plantea también que Emilio AzcárragaBernardo Gómez y Alfonso de Angoitia formarán parte del Consejo de Administración de Televisa-Univisión y este último será el presidente ejecutivo de su Consejo de Administración. Wade Davis, presidente de Univisión estará al frente de la nueva empresa global de contenidos, una vez obtenidas las autorizaciones.

Sin cambios, y permaneciendo bajo administración directa de Grupo Televisa quedarán las empresas concesionarias de radiodifusión y su infraestructura, las empresas de telecomunicaciones (izziBestelSky y otras), sus instalaciones de producción, PlayCity, Editorial, Intermex, el Estadio Azteca, el Club de Fútbol América y otros negocios, así como la producción de los espacios informativos del grupo.

La familia Azcárraga también perfila la creación de una nueva área estratégica, la cual se dedicará exclusivamente a la creación y producción de contenido noticioso, informativo y cultural. Televisa-Univisión subcontratará servicios a esta nueva área.

Una vez que se cierre la transacción, Televisa dejará de consolidar los resultados de su segmento de Contenidos, que el año pasado generó 32,613 millones de pesos, equivalente a 31.2% de sus ingresos totales del 2020 (en el 2019 esa cifra fue de 33 por ciento).

Digitalización y streaming, la apuesta

La operación de la nueva empresa será financiada, inicialmente, con una aportación de 1,000 millones de dólares de la nueva inversión de capital en las acciones preferentes Serie C por parte de SoftBank GroupGoogle y The Raine Group, junto con el actual inversionista de Univisión, Forgelight.

Televisa-Univisión tendrá como visión estratégica su transformación digital para conquistar el mercado de “streaming” en español, para lo cual lanzará una plataforma conjunta con un mercado potencial de 600 millones de personas que hablan ese idioma, de los cuales 128 millones son mexicanos y 61 millones son hispanos que viven en los Estados Unidos”, agregó Televisa.

Recientemente, Televisa y Univisión ya se habían asociado para la creación de unidades de negocio como TUDN y Televisa Studios, las cuales han sido “rentables y exitosas en términos de audiencia”, de acuerdo con la empresa mexicana.

La operación ya fue autorizada por los respectivos Consejos de Administración, se espera que concluya en 2021, al obtener las autorizaciones oficiales respectivas, en México y los Estados Unidos. Mientras eso sucede, las operaciones de las áreas generadoras de contenidos en Televisa seguirán a cargo de la actual administración.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Ante la CIDH, organizaciones de sociedad civil advierten sobre riesgos para la moderación de contenido y presentan soluciones

En histórica audiencia temática de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre Moderación de Contenidos en Internet y Libertad de Expresión con representación multisectorial, representantes de asociaciones de derechos digitales destacaron la oportunidad que la Comisión plantee parámetros para que la moderación de contenido en línea sea compatible con estándares de derechos humanos.

Aunque no todos los participantes comparten cómo debería ser la solución -regulación pública, autorregulación o corregulación- hubo consenso que la situación que nos encontramos, con gran poder de agentes privados en definir qué circula en las redes, no es sostenible y que son necesarios cambios en el ecosistema a partir, incluso, de la acción de la CIDH.

La presidenta de la Comisión, la chilena Antonia Urrejola dijo, en la apertura de la audiencia de oficio, que «el hemisferio se encuentra en un punto de inflexión caracterizado por el deterioro generalizado del debate público», a que el Oficial Senior de Derechos Humanos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Scott Campbell, añadió que vivimos un proceso, sin vuelta ,de migración de las plazas públicas para el medio digital. Para ello, en este escenario, las empresas no pueden estar solas para definir las reglas, afirmó, aunque las regulaciones estatales deben ser hechas con mucho cuidado para que no impacten negativamente la libertad de expresión.

Campbell presentó seis puntos que deben orientar el proceso regulatorio, entre los cuales la necesidad de enfocarse en los procesos de plataformas, y no en los contenidos, y exigir que la revisión de moderaciones se haga por personas, una vez que  es necesario tomar en cuenta los contextos en que los contenidos son creados.

El representante de Naciones Unidas  también defendió mayor transparencia de plataformas acerca de la moderación de contenidos y llamó a los Estados a ampliar las informaciones disponibles a la población acerca de los pedidos de remoción de contenido. Además, señaló que las plataformas deben ofrecer instrumentos de apelación, pero que la palabra final debe ser de una Corte independiente.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por su parte, defendió «la autorregulación de las empresas informativas privadas y, por extensión, también de las plataformas digitales» sin embargo, indicó que estas «deben crear mecanismos más eficientes de rendición de cuentas sobre moderación de contenidos, cancelaciones y buenas prácticas» y frisó que las regla de moderación sean sometidas a controles previos de cumplimiento de estándares de derechos humanos.

Partidario de que las empresas no pueden ser agentes de censura o de violación al derecho a la libertad de expresión, Eduardo Bertoni, Representante de la Oficina Regional para América del Sur del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), consideró que es necesario cambiar la llave de discusión de “más moderación” para “más información y educación mediática”. El ex Relator para la Libertad de Expresión de la CIDH sugirió que la Comisión haga un esfuerzo de formulación de parámetros para la moderación de contenido de acuerdo con los principios de derechos ya establecidos en la región.

Gustavo Gomez, Director Ejecutivo de OBSERVACOM, destacó el escenario distinto que tenemos hoy, en que las acciones de empresas privadas pueden afectar a la libertad de expresión como nunca antes, lo que trae nuevos desafíos a los defensores de derechos humanos. “Algunas empresas, además de intermediarios, se convirtieron en gatekeepers. Algunas empresas controlan el acceso a la conexión Internet, a despecho de la neutralidad de red, por ejemplo, y lo mismo pasa en la capa de plataformas de contenidos”. Según Gómez, la humanidad nunca tuvo un problema como éste. Así que no basta la  autorregulación. Para un control democratico y garante de derechos de las personas, es necesario también una regulación pública. “Elaboramos una propuesta que no obliga a las plataformas a moderar contenidos. No queremos que los Estados obliguen a las plataformas a ser policías, pero tampoco que ellas sean policías privadas por decisión propia. Así que proponemos una regulación centrada en procesos”, dijo, haciendo referencia al documento “Estándares para una regulación democrática de las grandes plataformas que garantice la libertad de expresión en línea y una Internet libre y abierta”.

Desde México, Luis Fernando García, de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), destacó que la CIDH está en condiciones de crear estándares que puedan superar la dicotomía entre una posición de Estados autoritarios y la negación del impacto que las empresas con poder dominante en Internet tienen sobre los derechos humanos. Para que podamos avanzar en un escenario de control a estas plataformas con mucho poder es necesario tener medidas obligatorias de interoperabilidad y tener el cuidado de que una regulación no consolide posiciones de dominancia de algunos actores privados, agregó.

A pesar que el centro de la audiencia de moderación se enfocó en los intermediarios de la capa de contenidos, Agustina del Campo, recordó que, además de redes sociales, proveedores de infraestructura para telecomunicaciones también son considerados intermediarios y pueden moderar lo que se ve en la red. “Debemos recordar que la Sección 230 se aplica ampliamente a los intermediarios”, dijo. La Directora del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información (CELE) también señaló que “los estándares internacionales de derechos humanos están pensados ​​desde la perspectiva estatal, por lo que la traducción a prácticas privadas no es sencilla”. Y, por fin, destacó que la CIDH tiene la oportunidad de ofrecer estándares para abordar la cuestión de la moderación de contenido en línea.

Para añadir informaciones acerca de las experiencias en curso con objetivo de desarrollar modelos de moderación que estén en harmonía con la legislación internacional de derechos humanos, Catalina Botero presentó el funcionamiento del Consejo Asesor de Contenidos de Facebook, del cual es integrante, e hizo un llamado para aproximación de interlocutores externos como OBSERVACOM, la CIDH y la Relatoría de Libertad de Expresión de ONU y -si son creadas iniciativas semejantes de otras empresas – también con ellas. “Con este diálogo vamos a poder transitar por el camino adecuado para tener un buen modelo”.

También participaron de la audiencia los representantes de las empresas Google, Facebook y Twitter, que presentaron algunas de sus iniciativas para mejorar la respuesta a las presión por una moderación de contenido adherente a los principios de derechos humanos.

Al cierre, el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, Pedro Vaca, retomó el tema del debate público y agregó la alfabetización digital y moderación de contenidos en el internet, como parte de la agenda a futuro. Vaca será quien conducirá el proceso de consulta que la Comisión ha iniciado con esta audiencia convocada de oficio.

Con información vía Observacom