TENDENCIAS_ ‘Los cursos en línea me rescataron del desempleo’: crece la cifra de mujeres que estudian online

Covid-19 golpeó con fuerza a las mujeres en todos los ámbitos de su vida, desde la intimidad de sus hogares hasta en niveles laborales. Liliana Arreola, de 40 años y madre de dos niños de 10 y 14 años, se quedó sin empleo en noviembre de 2020, después de trabajar una década en Aeroméxico.

Aunque sabía que la liquidación era una posibilidad, tenía la esperanza de que no le tocara a ella. No tenía un plan B. Sin empleo y con tiempo libre, en enero de 2021 comenzó a tomar cursos en línea. “Desde entonces me he dedicado a reinventarme y a prepararme con cursos de todo. Pasé de ser godín a estar en casa y buscar qué estudiar y qué hacer”, recuerda. No te pierdas: Atender desigualdades y reducir brechas de género es imperativo para la economía: Inmujeres

En la pandemia, las mujeres vieron en la educación online una alternativa para prepararse. Así lo demuestra el Informe sobre Mujeres y Habilidades, de la plataforma global de aprendizaje Coursera, que indica que las mujeres en México están aprendiendo en línea a tasas más altas que antes de la emergencia sanitaria. En 2021 representaron el 56% de los nuevos estudiantes, cifra mayor a la registrada en 2019, cuando el porcentaje fue de 52%.

“Las mujeres, en general, tienen vidas complicadas con hijos, responsabilidades en casa, labores y múltiples cosas que deben realizar al mismo tiempo. La pandemia ha influenciado negativamente, por lo que muchas se han visto en la necesidad de mejorar sus habilidades y seguir adelante, encontraron en la educación en línea una muy buena opción”, dice Betty Vandenbosch, directora de contenido en Coursera, en entrevista exclusiva para La-Lista.

 ‘Ya no pude parar’

Para Arreola, la experiencia de aprender en línea fue satisfactoria, porque podía estar en la comodidad de su casa con sus hijos. Desde la primera clase en línea ya no se detuvo.  

Hasta ahora ha tomado seis cursos de distintos temas, como marketing digital, reiki, numerología y tarot terapéutico.No te pierdas: La-Lista de recomendaciones de grupos civiles contra el impacto de la pandemia en mujeres

“Pensaba en tomar cursos para trabajar y ganar dinero, después llegó la idea de emprender, pero encontré que mi mejor arma iban a ser los conocimientos que pudiera darle a las personas a través de mis servicios”, afirma Arreola. 

Vandenbosch explica que la tendencia a interesarse cada vez más en la educación en línea generará un círculo positivo: traerá como consecuencia mayor preparación, mayores posibilidades de insertarse en el mercado laboral y autonomía económica. 

Antes de la pandemia, Arreola no hubiera podido tomar estos cursos por su ritmo de trabajo, no le daba espacio ni energía para hacerlo. “Tomarlos en línea se me hacía algo impersonal, hasta que nos alcanzó la pandemia y no hubo otra opción. Estos cursos me rescataron”, señala. Hoy le dedica de dos a cuatro horas diarias por las mañanas para prepararse. “Mi mejor momento para estudiar es cuando ellos (sus hijos) están en clases; a veces es un poco volverte loco pero lo importante es hacer equipo con tu familia”.

De acuerdo con el informe de Coursera, hay una tendencia por aprender habilidades de comunicación, emprendimiento, liderazgo y gestión, además de técnicas empresariales como probabilidad, estadística, finanzas y contabilidad.   No te pierdas: Reducir la brecha digital es clave para empoderar a las mujeres, señala la ONU

“Necesitan un empujoncito para ir hacia adelante, muestra de ello es que las mujeres están tomando certificaciones a nivel básico para trabajos digitales a una mayor tasa que antes de la pandemia, lo que les permite entrar a puestos y participar en la economía sin tener un título universitario o experiencia”, dice Vandenbosch, quien prevé que esta tendencia no será pasajera.

Para la directora de Coursera, el futuro está lleno de oportunidades. “Entre más personas, especialmente mujeres, estén interesadas en prepararse podrán recomendar a otras y, aunque apenas comiencen su carrera o se encuentren al cuidado de las familias, deben tomar el tiempo para sí mismas, porque cuando tienen aprendizaje además de apoyarse a sí mismas también lo hacen a las personas que las rodean”.No te pierdas: La brecha salarial de género: la constante que pone en desventaja a las mujeres mexicanas

Lo que Arreola ha aprendido en los cursos le ha generado ingresos durante el desempleo, pero no deja de pensar en volver al trabajo formal y continuar con su preparación. “A veces es muy difícil buscarnos un tiempo por todas las responsabilidades que tenemos, pero si nos tomamos un espacio para algo que alimenta el alma y el corazón, no solo nos enriquece, sino también a los que están a nuestro alrededor. Fácil no es, pero la vida nos pone estos retos para transformarnos de una forma inesperada”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA LISTA/THE GUARDIAN

Más de 1.1 millones de mexicanos han retirado de su Afore por desempleo

Entre enero y julio de 2021, un millón 115 mil 920 mexicanos en desempleo retiraron de su Administradora de Fondos para el Retiro (Afore) un monto de 12 mil 407.9 millones de pesos, lo que representó una cifra sin precedente para un periodo similar desde que la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) tiene registros, es decir, enero de 2005.

Ante el rezago que aún se registra en la creación de empleo formal en México desde el inicio de la crisis sanitaria, el retiro parcial por desempleo de los ahorradores para el retiro registró un crecimiento de 17.5 por ciento con respecto a los primeros siete meses de 2020; mientras que el total de trabajadores que retiraron –11.5 por ciento de sus recursos acumulados– registró un alza de 11.9 por ciento en el periodo de referencia.

De acuerdo con cifras de la Consar, que preside Abraham Vela Dib, el monto promedio por retiro ascendió a 11 mil 119.1 pesos en los primeros siete meses del año.

Las disposiciones que hicieron los trabajadores de su ahorro en la Afore por desempleo en enero-julio de 2021 superaron el monto de todo 2019, cuando retiraron de su cuenta individual 12 mil 30.8 millones de pesos; toda vez que acumula en los primeros siete meses del año 61.85 por ciento de la cifra que sacaron los ex trabajadores en 2020, de 20 mil 60.4 millones, según cifras de la autoridad.

El monto retirado de los mexicanos en desempleo de su cuenta Afore sigue subiendo lentamente, de ahí que, tanto ahorradores como el monto del retiro por desempleo, tocaron su nivel más alto del año en julio, con 176 mil 924 ex trabajadores, que retiraron de su Afore un monto de mil 903.4 millones de pesos.

Al cierre de julio pasado, 70 por ciento de los retiros parciales por desempleo están concentrados en las Afore de Coppel, con 21.3 por ciento; Azteca, 17.9 por ciento; XXI Banorte, 17.7 por ciento, y Citibanamex, 13.7 por ciento.

PensiónISSSTE e Inbursa son las Afore que registran la menor tasa de crecimiento en el monto retirado en los primeros siete meses del año, con 0.2 y 2.5 por ciento, respectivamente.

Si bien el trabajador (50 días de desempleado) puede hacer uso de retirar parcialmente recursos de su Afore si tiene al menos 2 años de cotización y, por lo menos 3 años, con una cuenta Afore abierta, el cuentahabiente debe tomar a consideración que se le descontarán semanas de cotización y su ahorro para el retiro disminuirá.

Los planes de pensiones de las 10 Afore que operan en el país alcanzaron un patrimonio sin precedente en julio, con un ahorro de los trabajadores administrado de 4 billones 990 mil 449 millones de pesos, que representan 21 por ciento del PIB nacional. Sin embargo, se quedó aún corto para tocar el récord de 5 billones de pesos.

Según Consar, el rendimiento histórico del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) fue de 11.18 por ciento nominal; la ganancia real en los 24 años del sistema fue de 5.45 por ciento en julio, mientras la inflación registra una tasa anual de 5.81 por ciento en el séptimo mes del año.

El portafolio de los fondos generacionales, mediante los cuales las Afore invierten los recursos de los trabajadores, tenían el 51.16 por ciento en valores gubernamentales; el 15.18 por ciento en deuda privada nacional; mientras que en renta variable internacional, 13.76 por ciento.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Despedirán a subcontratados 22% de empresas

A poco más de un mes de que venza el plazo de la reforma que prohíbe la subcontratación, 22 por ciento de las empresas despedirá al personal que actualmente labora bajo este esquema, reveló la consultora OCCMundial.

La nueva legislación entró en vigor el pasado 24 de abril y se estableció un plazo de 90 días para que las empresas cumplan con la obligación de integrar a los empleados en insourcing y outsourcing a su nómina principal y mantener su salario y todas sus prestaciones actuales, además de reconocer su antigüedad. De lo contrario, se harán acreedoras a multas que van desde 250 hasta 5 mil Unidades de Medida de Actualización (UMA).

De acuerdo con una encuesta entre 500 compañías del país, OCCMundial –que recluta a personal vía web– indicó que 24 por ciento de empleadores “podría contratar a unos cuantos trabajadores”, mientras que 22 por ciento señaló que “no existe ninguna probabilidad de absorber al talento para incorporarlos a la plantilla”, por lo que vencido el plazo prescindirán de ellos.

En contraste, sólo 16 por ciento afirmó que sí podrán emplearlos directamente como colaboradores propios. 38 por ciento de las empresas mencionó que no cuentan con trabajadores bajo el esquema outsourcing, lo que mantiene sus operaciones y esquemas de contratación sin cambio alguno.

Respecto al cumplimiento del plazo para contratar a los empleados subcontratados, 46 por ciento de las compañías no se siente completamente segura de conseguirlo, “pero están trabajando en ello”; 37 por ciento dice estar lista y con la documentación necesaria para lograrlo, y 17 por ciento dijo que le falta conocimiento a detalle de la reforma “para poder tomar decisiones definitivas”.

Según el mismo sondeo, 42 por ciento de las empresas opera con trabajadores de manera presencial; 23 por ciento en home office, y 35 por ciento lo hace a través de un esquema híbrido (casa-oficina).

Asimismo, el optimismo por recuperarse económicamente avanza de forma gradual: 58 por ciento informó que está mejorando su situación; 26 por ciento lo logrará a finales de año, y 16 por ciento dice que será hasta 2022.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Profundiza la pandemia la brecha de desigualdad en los ingresos

La crisis derivada de la pandemia amplió la brecha de desigualdad de percepciones en México. El ingreso laboral de 20 por ciento de la población que más recursos obtiene es equivalente a 50 veces lo que recibe el quintil, o quinta parte del total de los habitantes del país, con el ingreso más precario, muestran datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) actualizados al cuarto trimestre del año pasado y trabajados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Eso significó ampliar una brecha que ya era holgada. Quienes ganaban menos ahora perciben mucho menos; quienes ganaban más, después de los primeros meses de la crisis se embolsan un poco más. En el tercer trimestre de 2019, el ingreso laboral de la población con más recursos fue 29 veces más amplio que el de la quinta parte que menos percibió por su trabajo.

A partir de los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo se determinó que 20 por ciento de la población con menores ingresos laborales percibió en promedio 94.36 pesos al cierre del año pasado, lo que refleja una caída de 40.5 por ciento respecto a los 159.72 pesos registrados en el último trimestre de 2019.

Entre quienes percibían los ingresos laborales más altos, en promedio 4 mil 662.93 per cápita, el indicador aumentó a 4 mil 726.67 al cierre del año pasado; es decir, una variación de 1.4 por ciento anual.

Con estos datos en ingresos laborales, el coeficiente de Gini –indicador que refleja mayor desigualdad entre más se acerca a uno– pasó de 0.488 a 0.513, muestra la información del Coneval.

La Organización Mundial del Trabajo recalca que los ingresos laborales son “fundamentales para comprender la desigualdad”, dado que fungen como la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población; a diferencia de los ingresos de capital, que benefician a los más acaudalados.

El año pasado, con una disminución de 40.5 por ciento en los ingresos de los trabajadores que menos perciben, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores –ejemplo de las ganancias de capital– cayó 0.8 por ciento con datos del cierre.

Especialistas explicaron que pese al incremento de 20 por ciento en el salario mínimo el año pasado, la magnitud en la caída de la actividad económica afectó toda la estructura laboral; sumado a ello, más de la mitad de los trabajadores se encuentran en la informalidad.

César Salazar, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, explicó que el año pasado se precarizó el empleo, incrementaron los trabajadores que fueron al mercado informal con salarios menores y con jornadas laborales distorsionadas; mientras los incrementos salariales suelen aplicarse donde sí hay una obligatoriedad de subirlos; es decir, en el sector formal y entre quienes ganan el mínimo.

No quiere decir que la política de incrementos salariales no sirva, “tendrá un impacto”, pero no funciona como “efecto faro”, detalló. “Un incremento de 10, 15 y 20 por ciento no implica que toda la estructura de los salarios se va a incrementar en ese porcentaje (…) El empleo formal es el que se beneficiará en mayor grado, pero todas las estructuras salariales del mercado informal, no hay forma de regularlas”.

A parecer de Miguel Chelius, director del Observatorio de Salarios de la Ibero Puebla, los incrementos en el salario mínimo de los últimos años detuvieron “un poco el deterioro de las condiciones laborales” el año pasado. Sin embargo, el efecto de dicha alza “fue opacado” porque el de Covid-19 en la actividad económica “ha sido devastador”.

En adelante, vienen al menos dos años más de recuperación y por ello las alzas en el salario mínimo no se verán en los grandes números, pero sí de soporte para que no se agudice la precarización. “Realmente, tanto los salarios como las políticas de transferencia han evitado una crisis social mayor, pero es muy profundo el deterioro de las condiciones económicas en el país”, aseguró.

Recalcó que “en México los salarios son muy bajos” debido a una distorsión fabricada por las empresas, así que el alza salarial es una política necesaria; pero a la presión de que el mercado laboral recupere las condiciones de 2019, se sumará la población que no ingresó a la fuerza de trabajo el año pasado ni éste. El desafío debe ser dar mejores condiciones para todos estos trabajadores.

Con información vía La Jornada

Se pierden 2.4 millones de trabajos en 2020 por crisis

En el año anterior 2.4 millones de personas perdieron su empleo a causa de la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19 y los más afectados fueron los trabajadores de restaurantes y hoteles e informales.

Fue una caída histórica, al menos desde que hay registros disponibles, a partir del 2005. En la crisis de 2008 se perdieron sólo 450 mil empleos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOEN) del Inegi, el número de personas ocupadas pasó de 55.7 millones en el cuarto trimestre de 2019 a 53.3 millones en el cuarto trimestre de 2020.

Por tipo de trabajo, se perdieron 684 mil formales y un millón 669 mil informales, por lo que éstos últimos representaron 71 por ciento del total.

Por tamaño de empresa, en micronegocios se perdieron 914 mil, 39 por ciento del total, y en los pequeños establecimientos fueron 417 mil, 18 por ciento del total.

Por actividad económica las mayores bajas fueron en restaurantes y servicios de alojamiento, donde 769 mil personas perdieron su empleo; en la industria de la manufactura la cifra fue de 464 mil, seguido de servicios diversos con 488 mil 622 mil y el comercio con 282 mil 995 mil.

Por el contrario, el sector de gobierno y organismos internacionales incrementaron en 145 mil 941 puestos laborales, seguido de la construcción que registró un aumento de 46 mil 664 puestos.

“La pandemia afectó en mayor medida a los pequeños negocios y empresas de servicios debido a que las restricciones sociales, impuestas para tratar de contener la propagación, limitaron o anularon su principal flujo de ingreso que es el consumo físico de las personas”, señaló Carlos Hernández, analista sénior de Masari Casa de Bolsa.

El economista agregó que la pandemia “llegó en un momento donde muchos agentes económicos de este tipo no estaban preparados, ya sea en términos financieros u operativos, por lo que el impacto fue todavía mayor”.

Clave, la vacuna

Para Hernández, los factores a los que estará condicionada la recuperación económica, y por tanto, el empleo, será la velocidad de la vacunación, la contención de la pandemia, el arrastre económico de EU y cualquier eventual catalizador que pudiera surgir de manera interna en forma de estímulos.

“Las afectaciones estuvieron concentradas en sectores como los servicios, comercio, restaurantes y alojamiento temporal, que dependen de la interacción personal, y como resultado el impacto se reflejó naturalmente en el empleo y la magnitud de este choque fue acentuada por la ausencia de apoyos fiscales, que hundieron aún más a las empresas en esta crisis”, dijo Alejandro Saldaña, subdirector de análisis económico de Ve por Más.

Añadió que la recuperación del mercado laboral estará sujeta a varios factores como “la reapertura de la economía, el control de los contagios y el despliegue de la vacunación; después de estos factores podríamos ver una mejoría en el empleo en general y en especial en el sector servicios, pero una clara recuperación estaría sucediendo hasta el tercer trimestre”.

Con información vía El Financiero

PERSPECTIVA. Las mujeres en el mercado laboral padecían obstáculos… y llegó la pandemia a empeorarlo todo

La participación femenina en el mercado laboral se mantuvo en crecimiento durante 15 años. Las remuneraciones de las mujeres y su acceso a prestaciones y puestos de liderazgo, también. Pero el tiempo fue insuficiente para igualar la situación respecto a los hombres. Y entonces vino la pandemia de coronavirus. Su persistencia ha implicado obstáculos importantes para esta positiva tendencia en términos de igualdad. 

Las problemáticas laborales como el desempleo, la subocupación, la informalidad y la precariedad del trabajo se han intensificado de forma importante para las mujeres. Adicionalmente, la desproporción con la que las mujeres realizan tareas domésticas no remuneradas respecto de sus pares hombres se intensificó con los confinamientos pandémicos. 

En términos laborales los meses más difíciles fueron abril y mayo: la tasa de participación laboral femenina se contrajo cerca de 10 puntos porcentuales pasando de 45 a 35%, de acuerdo con cifras desestacionalizadas del Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

El proyecto ECOVID-ML levantado por el Inegi durante abril, mayo, junio y julio para medir el impacto de la pandemia reveló que sólo en abril cerca de 13.6 millones de mujeres fueron expulsadas del mercado laboral, pero declaraban disposición para trabajar si tuvieran una oferta.

Al corte de diciembre del 2020, el año terminó con una recuperación laboral importante, con una tasa de 41% de participación laboral femenina. La tasa de desempleo femenina cerró el año en 4.3%, después de haber tocado niveles de 5.7% en los peores meses. Esta situación muestra que, paulatinamente, las mujeres fueron reintegrándose al mercado laboral, pero en diferentes puestos, con distintas remuneraciones y bajo nuevas dinámicas. 

Más mujeres en la informalidad y con sobrecarga laboral 

La recuperación de los empleos se ha dado principalmente bajo dos líneas: el trabajo informal y el sector del comercio. Y, a diferencia de sus pares hombres, la situación laboral de las mujeres no sólo fue impactada por la crisis económica; el nuevo esquema de educación a distancia ha sido determinante en los cambios de sus dinámicas de trabajo. 

En medio del colapso de muchas empresas y negocio en el país, el empleo formal (los afiliados a instituciones de seguridad social como el IMSS y el ISSSTE) ha eliminado miles de plazas. La alternativa de los hogares para generar ingresos ha sido el comercio de mercancías y servicios al por menor, especialmente para las mujeres. 

Al cierre del 2020 cerca de la mitad de las mujeres que trabajan son informales, de acuerdo con datos desestacionalizados del Inegi. Esto implica que 5 de cada 10 trabaja bajo esquemas que limitan su acceso a derechos laborales como prestaciones sociales, remuneraciones establecidas, contrato de trabajo o incluso acceso a instituciones de salud. Por su parte, cerca del 25% de las mujeres que trabajan lo hacen en el comercio minorista.

Adicionalmente, la pandemia se llevó miles de negocios o empresas de mujeres que daban empleo a otras personas; al corte de diciembre eran 82,361 empleadoras las que salieron de ese grupo. Sólo medio millón de mujeres entre una población de 65 millones tienen la posibilidad de dar trabajo a terceros, para los hombres esta cifra es casi tres veces mayor. 

El primer año con Covid-19 cerró también con una cifra importante de precariedad laboral femenina: 31% de las mujeres ocupadas perciben como máximo un salario mínimo, alrededor de 3,700 pesos cada mes. Esta cifra se reduce a 18% para la población masculina.

La ECOVID-ML del Inegi también mostró que la pandemia golpeó con más fuerza los negocios de las mujeres, por dos razones principales: la mayoría de las trabajadoras por cuenta propia tiene un negocio que no cuenta ni siquiera con un local, y la mayoría tiene negocios que son exclusivamente para la subsistencia familiar. 

Los datos reflejan una exacerbación de las problemáticas laborales de género que ya existían antes de la pandemia y una complicación mayor para resolverlas: las mujeres ya eran un grupo laboralmente vulnerable; la crisis las alejó de los empleos formales, de las ocupaciones mejor pagadas y de los sectores con mayor nivel de profesionalización. 

Esta situación también puede entenderse en gran medida porque a la par de la crisis económica y laboral, todo el sistema educativo paró las actividades presenciales, y las mujeres se han tenido que convertir en las principales guías escolares de los niños y adolescentes. 

De acuerdo con las cifras de la ECOVID-ML casi el 60% de las mujeres encuestadas había mudado sus actividades laborales a su casa y de ellas el 34% declaró que su jornada de actividades de limpieza y cuidados había aumentado con la pandemia. Esta situación refleja que, aunque muchas mujeres se integraron a la informalidad o al sector del comercio por necesidad de ingresos, algunas otras pudieron haberlo hecho voluntariamente como respuesta a la necesidad de tener más tiempo disponible para los quehaceres domésticos, cuidado de menores o adultos mayores, monitoreo de familiares enfermos o incluso guía escolar ante la ausencia de clases presenciales. 

El 2020 cierra con una recuperación casi total de la participación laboral femenina que se registraba antes de la pandemia, pero aunque muchas mujeres han vuelto a trabajar, las condiciones en las que lo hacen se han modificado de manera importante: menos mujeres cotizan en el IMSS e ISSSTE, más mujeres tienen puestos informales en las calles con riesgos laborales y hasta sanitarios, más mujeres conservan sus empleos pero tienen una jornada extra en casa sin pago, más mujeres emprendedoras cerraron sus negocios y más mujeres perciben ingresos bajos. 

A la espera de la vacunación y posteriormente de una reactivación económica, el mercado laboral mexicano, todavía resiente el impacto de la pandemia.

Con información vía El Economista

Pandemia arrasa con 255 millones de empleos: OIT

La pandemia de coronavirus hizo perder el equivalente a 255 millones de empleos en el mundo, cuatro veces más que durante la crisis financiera de 2009, cuando quebraron varios bancos de inversión en Estados Unidos, informó ayer la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el conjunto de 2020 “se perdieron 8.8 por ciento de las horas de trabajo en todo el mundo, respecto del cuarto trimestre de 2019, lo que equivale a 255 millones de puestos de tiempo completo”, subrayó.

Si no se consideran los recientes planes de apoyo económico, estas pérdidas masivas provocaron una caída de 8.3 por ciento de los ingresos laborales mundiales, es decir, 3.7 billones de dólares o 4.4 por ciento del producto interno bruto mundial, precisó la OIT en su séptimo informe dedicado al impacto de la pandemia en el mundo laboral.

Para el organismo, sin embargo, el impacto de la pandemia en el desempleo se subestima, pues 71 por ciento de estas pérdidas de puestos laborales (81 millones de personas) fue a consecuencia de “una salida de la fuerza de trabajo, más que del desempleo propiamente dicho; es decir, se produjo una salida del mercado por no poder emplearse, debido tal vez a las restricciones de la pandemia o porque las personas afectadas dejaron de buscar un trabajo”, consideró.

Desde que se detectó el Covid-19 en China, a finales de 2019, la pandemia ha sumido al mundo en una grave crisis económica, además de provocar más de 2.1 millones de muertes y 100 millones de contagios.

Escenarios de recuperación

Para 2021, la OIT pronosticó que en la mayoría de los países “habrá una recuperación relativamente sólida en el segundo semestre, luego de que los programas de vacunación comiencen a surtir efecto”; pero advirtió que esa será “lenta, desigual y aleatoria” si los responsables políticos no toman las medidas correctas.

La OIT planteó tres posibles escenarios. El caso de referencia vaticina una pérdida de 3 por ciento de las horas de trabajo en el mundo, siempre y cuando la pandemia esté bajo control y aumente la confianza de los consumidores y de las empresas.

Las regiones más afectadas serían América, Europa y Asia central. y señala también “una recuperación dispar y no sostenible, con desigualdad e inestabilidad al alza que agravarían la crisis”.

Con información vía La Jornada

De cada cuatro que perdieron su trabajo por el Covid sólo uno no lo ha recuperado

De cada cuatro personas que perdieron su trabajo en abril, con el inicio de la contingencia por Covid-19, sólo uno no logró recuperarlo una vez terminado 2020, muestra el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De 12 millones 460 mil trabajadores que dejaron de emplearse con el confinamiento, ocho meses después 2 millones 916 mil no habían regresado a sus ocupaciones.

Sólo en diciembre se necesitaban 11 millones 890 mil puestos de trabajo para cubrir desempleados abiertos, subocupados que buscan un trabajo adicional y a la población no económicamente activa (PNEA) disponible para trabajar, exhibe la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva generación (Enoen).

De acuerdo con los datos, en diciembre el ritmo de la recuperación en el país cedió, se redujo la población económicamente activa (PEA), los ocupados en la informalidad y lo hizo también el desempleo, pero sólo para abultar la proporción de personas que no buscan trabajar.

De hecho, la PNEA absorbió a la mayor parte de quienes perdieron o dejaron su trabajo con el confinamiento. Hasta los datos más recientes, contiene a 43.5 por ciento de la población en edad de trabajar.

En diciembre, de los 42 millones 451 mil personas que se encontraban en la PNEA, uno de cada cinco estaba dispuesto a trabajar en caso de que le ofrecieran un empleo, no lo hizo porque ya desistió de buscar un empleo, como fue el caso de 205 mil 481 personas, pero lo más extendido es el desencanto.

Entre las personas que no trabajan ni buscan un empleo, 9 millones 208 mil prefiere no intentarlo porque considera que no tiene posibilidades de encontrar algo dada la coyuntura. Esta situación es 37.5 por ciento más alta entre mujeres que entre hombres.

Por otro lado, la PEA –que se compone de los ocupados y desempleados que buscan activamente un trabajo– durante diciembre registró la salida de 425 mil personas respecto de noviembre, como resultado hay 2 millones 514 mil personas menos en el mercado laboral que en marzo pasado, antes de la pandemia en México.

Asimismo, al cierre del año se registraron 330 mil 745 desempleados menos que en noviembre, dando como resultado un total de 2 millones 88 mil personas que a pesar de esforzarse por encontrar un trabajo no lo logró, al tiempo que también cayó en 95 mil 20 el número de ocupados, informó el Inegi.

Menos personas buscan ocuparse

Como resultado, la tasa de desempleo bajó de 4.4 por ciento registrando en noviembre a 3.8 por ciento en diciembre, y los ocupados pasaron de 95.6 a 96.2 por ciento. Ello no refiere una recuperación del mercado laboral, sino que hay menos personas buscando activamente un empleo.

En el mismo diciembre, la sub-ocupación registró a 7 millones 477 mil trabajadores en esa condición, menos que los 8 millones 424 mil de noviembre. No obstante, estas personas con necesidad o tiempo para trabajar más, pero para las que el mercado de trabajo no tiene capacidad, es 47 por ciento más alto que en marzo, antes de la pandemia.

El Inegi también informó que la población que trabaja en la informalidad, ya sea que su empresa no le reconoce derechos laborales o a que el negocio en el que se ocupa no es formal, fue de 29 millones 504 mil en diciembre, 289 mil 473 menos que en noviembre.

Pese a la baja, más de la mitad de los trabajadores de México, 51.1 por ciento, trabajan en la informalidad, es decir, sin reconocimiento patronal, sin regulación de actividad y sin derechos laborales.

Con información vía La Jornada

PERSPECTIVA: Desempleo se acentúa en personas con estudios universitarios

En los últimos 20 años el desempleo ha crecido en mayor medida entre las personas con estudios universitarios o de bachillerato, en comparación con quienes cuentan únicamente con educación básica.

Mientras en el año 2000 casi 17 por ciento de los desocupados tenían estudios universitarios, en 2020 representaron 27 por ciento, de acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) actualizadas al tercer trimestre del año pasado, es decir, después del mayor impacto de la pandemia en cuanto a la pérdida de fuentes de trabajo.

Los desocupados con educación media superior pasaron de 13 por ciento en 2000 a 22 por ciento el año pasado.

El perfil laboral nacional emitido por la dependencia en el presente mes indica que, en contraste, el nivel de desocupados que cursaron la primaria bajó del 31 a 14 por ciento en 20 años; en tanto la desocupación de trabajadores con nivel de secundaria bajó de 36 a 35 por ciento en el mismo periodo. También, el grado de desempleados sin instrucción bajó de 3 a uno por ciento.

Desocupados, 2.7 millones

Además, en el reporte se indica que al cierre del tercer trimestre del año pasado había 2 millones 769 mil 491 personas desocupadas por 51 millones 11 mil 33 que estaban ocupadas, de las cuales 35 millones 36 mil son asalariados, 11 millones 369 mil son trabajadores por cuenta propia, 2 millones 396 mil son empleadores y 2 millones 210 mil no reciben pago, en ocasiones porque laboran en negocios familiares.

Entre la población en edad de trabajar, hay 43.1 millones de personas catalogadas como población económicamente no activa.

La red de organizaciones civiles Acción Ciudadana Frente a la Pobreza estimó que al concluir 2020 en el país había en realidad cerca de 6 millones de trabajadores desempleados, ya que cuando alguien deja de buscar empleo por varias semanas en las cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía no son considerados en esta categoría.

Con información vía La Jornada

Se pierden 69 mil empleos en diciembre; alistan recuperación

En diciembre pasado se perdieron 69 mil empleos en la capital, 3 mil menos que los 72 mil reportados en el mismo mes de 2019, informó el gobierno capitalino, al señalar que el mejor remedio para la reactivación de la economía es la vacunación contra el Covid-19.

Por lo pronto, agregó, como parte de la estrategia se impulsa a las industrias de la construcción y manufacturera, y para el segundo semestre se prevé lanzar un programa muy intenso para promocionar el turismo local.

Como han dicho los organismos internacionales y el secretario de Hacienda (Arturo Herrera Gutiérrez), lo que buscamos es que, en la medida de lo posible, las personas vulnerables puedan ser vacunadas en los primeros meses del año, por lo menos en los primeros cuatro; de tal manera que esto va a ser el mejor remedio para que pueda reactivarse la economía, expresó.

La administración capitalina destacó que con la pandemia, la caída más importante en este rubro ocurrió en abril, mayo y junio, y partir de ahí se registró una recuperación.

Abundó que hay que esperar los datos de enero de este año para saber la condición de la ciudad en materia de empleo, independientemente de que se trabaja en el fortalecimiento del plan de reactivación económica para la capital.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, de 647 mil 610 empleos formales que se perdieron el año pasado, 6.4 por ciento correspondieron a la capital del país, que se ubicó como la cuarta entidad con más fuentes de trabajo perdidas.

En abril y mayo se registró la mayor caída de plazas formales en la Ciudad de México, con 105 mil 804 y 57 mil cuatro, respectivamente.

Ante la segunda declaratoria del semáforo epidemiológico en color rojo en la Ciudad de México, el gobierno capitalino puso en marcha dos programas: uno de apoyos económicos de 2 mil 200 pesos a trabajadores del sector restaurantero, de los cuales hasta el lunes se habían entregado 14 mil 555, y otro de créditos de 10 mil pesos a micro y pequeñas empresas, para el cual ese mismo día se tenían 13 mil 68 solicitudes.

Con información vía La Jornada