Profundiza la pandemia la brecha de desigualdad en los ingresos

La crisis derivada de la pandemia amplió la brecha de desigualdad de percepciones en México. El ingreso laboral de 20 por ciento de la población que más recursos obtiene es equivalente a 50 veces lo que recibe el quintil, o quinta parte del total de los habitantes del país, con el ingreso más precario, muestran datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) actualizados al cuarto trimestre del año pasado y trabajados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Eso significó ampliar una brecha que ya era holgada. Quienes ganaban menos ahora perciben mucho menos; quienes ganaban más, después de los primeros meses de la crisis se embolsan un poco más. En el tercer trimestre de 2019, el ingreso laboral de la población con más recursos fue 29 veces más amplio que el de la quinta parte que menos percibió por su trabajo.

A partir de los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo se determinó que 20 por ciento de la población con menores ingresos laborales percibió en promedio 94.36 pesos al cierre del año pasado, lo que refleja una caída de 40.5 por ciento respecto a los 159.72 pesos registrados en el último trimestre de 2019.

Entre quienes percibían los ingresos laborales más altos, en promedio 4 mil 662.93 per cápita, el indicador aumentó a 4 mil 726.67 al cierre del año pasado; es decir, una variación de 1.4 por ciento anual.

Con estos datos en ingresos laborales, el coeficiente de Gini –indicador que refleja mayor desigualdad entre más se acerca a uno– pasó de 0.488 a 0.513, muestra la información del Coneval.

La Organización Mundial del Trabajo recalca que los ingresos laborales son “fundamentales para comprender la desigualdad”, dado que fungen como la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población; a diferencia de los ingresos de capital, que benefician a los más acaudalados.

El año pasado, con una disminución de 40.5 por ciento en los ingresos de los trabajadores que menos perciben, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores –ejemplo de las ganancias de capital– cayó 0.8 por ciento con datos del cierre.

Especialistas explicaron que pese al incremento de 20 por ciento en el salario mínimo el año pasado, la magnitud en la caída de la actividad económica afectó toda la estructura laboral; sumado a ello, más de la mitad de los trabajadores se encuentran en la informalidad.

César Salazar, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, explicó que el año pasado se precarizó el empleo, incrementaron los trabajadores que fueron al mercado informal con salarios menores y con jornadas laborales distorsionadas; mientras los incrementos salariales suelen aplicarse donde sí hay una obligatoriedad de subirlos; es decir, en el sector formal y entre quienes ganan el mínimo.

No quiere decir que la política de incrementos salariales no sirva, “tendrá un impacto”, pero no funciona como “efecto faro”, detalló. “Un incremento de 10, 15 y 20 por ciento no implica que toda la estructura de los salarios se va a incrementar en ese porcentaje (…) El empleo formal es el que se beneficiará en mayor grado, pero todas las estructuras salariales del mercado informal, no hay forma de regularlas”.

A parecer de Miguel Chelius, director del Observatorio de Salarios de la Ibero Puebla, los incrementos en el salario mínimo de los últimos años detuvieron “un poco el deterioro de las condiciones laborales” el año pasado. Sin embargo, el efecto de dicha alza “fue opacado” porque el de Covid-19 en la actividad económica “ha sido devastador”.

En adelante, vienen al menos dos años más de recuperación y por ello las alzas en el salario mínimo no se verán en los grandes números, pero sí de soporte para que no se agudice la precarización. “Realmente, tanto los salarios como las políticas de transferencia han evitado una crisis social mayor, pero es muy profundo el deterioro de las condiciones económicas en el país”, aseguró.

Recalcó que “en México los salarios son muy bajos” debido a una distorsión fabricada por las empresas, así que el alza salarial es una política necesaria; pero a la presión de que el mercado laboral recupere las condiciones de 2019, se sumará la población que no ingresó a la fuerza de trabajo el año pasado ni éste. El desafío debe ser dar mejores condiciones para todos estos trabajadores.

Con información vía La Jornada

Se pierden 2.4 millones de trabajos en 2020 por crisis

En el año anterior 2.4 millones de personas perdieron su empleo a causa de la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19 y los más afectados fueron los trabajadores de restaurantes y hoteles e informales.

Fue una caída histórica, al menos desde que hay registros disponibles, a partir del 2005. En la crisis de 2008 se perdieron sólo 450 mil empleos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOEN) del Inegi, el número de personas ocupadas pasó de 55.7 millones en el cuarto trimestre de 2019 a 53.3 millones en el cuarto trimestre de 2020.

Por tipo de trabajo, se perdieron 684 mil formales y un millón 669 mil informales, por lo que éstos últimos representaron 71 por ciento del total.

Por tamaño de empresa, en micronegocios se perdieron 914 mil, 39 por ciento del total, y en los pequeños establecimientos fueron 417 mil, 18 por ciento del total.

Por actividad económica las mayores bajas fueron en restaurantes y servicios de alojamiento, donde 769 mil personas perdieron su empleo; en la industria de la manufactura la cifra fue de 464 mil, seguido de servicios diversos con 488 mil 622 mil y el comercio con 282 mil 995 mil.

Por el contrario, el sector de gobierno y organismos internacionales incrementaron en 145 mil 941 puestos laborales, seguido de la construcción que registró un aumento de 46 mil 664 puestos.

“La pandemia afectó en mayor medida a los pequeños negocios y empresas de servicios debido a que las restricciones sociales, impuestas para tratar de contener la propagación, limitaron o anularon su principal flujo de ingreso que es el consumo físico de las personas”, señaló Carlos Hernández, analista sénior de Masari Casa de Bolsa.

El economista agregó que la pandemia “llegó en un momento donde muchos agentes económicos de este tipo no estaban preparados, ya sea en términos financieros u operativos, por lo que el impacto fue todavía mayor”.

Clave, la vacuna

Para Hernández, los factores a los que estará condicionada la recuperación económica, y por tanto, el empleo, será la velocidad de la vacunación, la contención de la pandemia, el arrastre económico de EU y cualquier eventual catalizador que pudiera surgir de manera interna en forma de estímulos.

“Las afectaciones estuvieron concentradas en sectores como los servicios, comercio, restaurantes y alojamiento temporal, que dependen de la interacción personal, y como resultado el impacto se reflejó naturalmente en el empleo y la magnitud de este choque fue acentuada por la ausencia de apoyos fiscales, que hundieron aún más a las empresas en esta crisis”, dijo Alejandro Saldaña, subdirector de análisis económico de Ve por Más.

Añadió que la recuperación del mercado laboral estará sujeta a varios factores como “la reapertura de la economía, el control de los contagios y el despliegue de la vacunación; después de estos factores podríamos ver una mejoría en el empleo en general y en especial en el sector servicios, pero una clara recuperación estaría sucediendo hasta el tercer trimestre”.

Con información vía El Financiero

PERSPECTIVA. Las mujeres en el mercado laboral padecían obstáculos… y llegó la pandemia a empeorarlo todo

La participación femenina en el mercado laboral se mantuvo en crecimiento durante 15 años. Las remuneraciones de las mujeres y su acceso a prestaciones y puestos de liderazgo, también. Pero el tiempo fue insuficiente para igualar la situación respecto a los hombres. Y entonces vino la pandemia de coronavirus. Su persistencia ha implicado obstáculos importantes para esta positiva tendencia en términos de igualdad. 

Las problemáticas laborales como el desempleo, la subocupación, la informalidad y la precariedad del trabajo se han intensificado de forma importante para las mujeres. Adicionalmente, la desproporción con la que las mujeres realizan tareas domésticas no remuneradas respecto de sus pares hombres se intensificó con los confinamientos pandémicos. 

En términos laborales los meses más difíciles fueron abril y mayo: la tasa de participación laboral femenina se contrajo cerca de 10 puntos porcentuales pasando de 45 a 35%, de acuerdo con cifras desestacionalizadas del Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

El proyecto ECOVID-ML levantado por el Inegi durante abril, mayo, junio y julio para medir el impacto de la pandemia reveló que sólo en abril cerca de 13.6 millones de mujeres fueron expulsadas del mercado laboral, pero declaraban disposición para trabajar si tuvieran una oferta.

Al corte de diciembre del 2020, el año terminó con una recuperación laboral importante, con una tasa de 41% de participación laboral femenina. La tasa de desempleo femenina cerró el año en 4.3%, después de haber tocado niveles de 5.7% en los peores meses. Esta situación muestra que, paulatinamente, las mujeres fueron reintegrándose al mercado laboral, pero en diferentes puestos, con distintas remuneraciones y bajo nuevas dinámicas. 

Más mujeres en la informalidad y con sobrecarga laboral 

La recuperación de los empleos se ha dado principalmente bajo dos líneas: el trabajo informal y el sector del comercio. Y, a diferencia de sus pares hombres, la situación laboral de las mujeres no sólo fue impactada por la crisis económica; el nuevo esquema de educación a distancia ha sido determinante en los cambios de sus dinámicas de trabajo. 

En medio del colapso de muchas empresas y negocio en el país, el empleo formal (los afiliados a instituciones de seguridad social como el IMSS y el ISSSTE) ha eliminado miles de plazas. La alternativa de los hogares para generar ingresos ha sido el comercio de mercancías y servicios al por menor, especialmente para las mujeres. 

Al cierre del 2020 cerca de la mitad de las mujeres que trabajan son informales, de acuerdo con datos desestacionalizados del Inegi. Esto implica que 5 de cada 10 trabaja bajo esquemas que limitan su acceso a derechos laborales como prestaciones sociales, remuneraciones establecidas, contrato de trabajo o incluso acceso a instituciones de salud. Por su parte, cerca del 25% de las mujeres que trabajan lo hacen en el comercio minorista.

Adicionalmente, la pandemia se llevó miles de negocios o empresas de mujeres que daban empleo a otras personas; al corte de diciembre eran 82,361 empleadoras las que salieron de ese grupo. Sólo medio millón de mujeres entre una población de 65 millones tienen la posibilidad de dar trabajo a terceros, para los hombres esta cifra es casi tres veces mayor. 

El primer año con Covid-19 cerró también con una cifra importante de precariedad laboral femenina: 31% de las mujeres ocupadas perciben como máximo un salario mínimo, alrededor de 3,700 pesos cada mes. Esta cifra se reduce a 18% para la población masculina.

La ECOVID-ML del Inegi también mostró que la pandemia golpeó con más fuerza los negocios de las mujeres, por dos razones principales: la mayoría de las trabajadoras por cuenta propia tiene un negocio que no cuenta ni siquiera con un local, y la mayoría tiene negocios que son exclusivamente para la subsistencia familiar. 

Los datos reflejan una exacerbación de las problemáticas laborales de género que ya existían antes de la pandemia y una complicación mayor para resolverlas: las mujeres ya eran un grupo laboralmente vulnerable; la crisis las alejó de los empleos formales, de las ocupaciones mejor pagadas y de los sectores con mayor nivel de profesionalización. 

Esta situación también puede entenderse en gran medida porque a la par de la crisis económica y laboral, todo el sistema educativo paró las actividades presenciales, y las mujeres se han tenido que convertir en las principales guías escolares de los niños y adolescentes. 

De acuerdo con las cifras de la ECOVID-ML casi el 60% de las mujeres encuestadas había mudado sus actividades laborales a su casa y de ellas el 34% declaró que su jornada de actividades de limpieza y cuidados había aumentado con la pandemia. Esta situación refleja que, aunque muchas mujeres se integraron a la informalidad o al sector del comercio por necesidad de ingresos, algunas otras pudieron haberlo hecho voluntariamente como respuesta a la necesidad de tener más tiempo disponible para los quehaceres domésticos, cuidado de menores o adultos mayores, monitoreo de familiares enfermos o incluso guía escolar ante la ausencia de clases presenciales. 

El 2020 cierra con una recuperación casi total de la participación laboral femenina que se registraba antes de la pandemia, pero aunque muchas mujeres han vuelto a trabajar, las condiciones en las que lo hacen se han modificado de manera importante: menos mujeres cotizan en el IMSS e ISSSTE, más mujeres tienen puestos informales en las calles con riesgos laborales y hasta sanitarios, más mujeres conservan sus empleos pero tienen una jornada extra en casa sin pago, más mujeres emprendedoras cerraron sus negocios y más mujeres perciben ingresos bajos. 

A la espera de la vacunación y posteriormente de una reactivación económica, el mercado laboral mexicano, todavía resiente el impacto de la pandemia.

Con información vía El Economista

Pandemia arrasa con 255 millones de empleos: OIT

La pandemia de coronavirus hizo perder el equivalente a 255 millones de empleos en el mundo, cuatro veces más que durante la crisis financiera de 2009, cuando quebraron varios bancos de inversión en Estados Unidos, informó ayer la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el conjunto de 2020 “se perdieron 8.8 por ciento de las horas de trabajo en todo el mundo, respecto del cuarto trimestre de 2019, lo que equivale a 255 millones de puestos de tiempo completo”, subrayó.

Si no se consideran los recientes planes de apoyo económico, estas pérdidas masivas provocaron una caída de 8.3 por ciento de los ingresos laborales mundiales, es decir, 3.7 billones de dólares o 4.4 por ciento del producto interno bruto mundial, precisó la OIT en su séptimo informe dedicado al impacto de la pandemia en el mundo laboral.

Para el organismo, sin embargo, el impacto de la pandemia en el desempleo se subestima, pues 71 por ciento de estas pérdidas de puestos laborales (81 millones de personas) fue a consecuencia de “una salida de la fuerza de trabajo, más que del desempleo propiamente dicho; es decir, se produjo una salida del mercado por no poder emplearse, debido tal vez a las restricciones de la pandemia o porque las personas afectadas dejaron de buscar un trabajo”, consideró.

Desde que se detectó el Covid-19 en China, a finales de 2019, la pandemia ha sumido al mundo en una grave crisis económica, además de provocar más de 2.1 millones de muertes y 100 millones de contagios.

Escenarios de recuperación

Para 2021, la OIT pronosticó que en la mayoría de los países “habrá una recuperación relativamente sólida en el segundo semestre, luego de que los programas de vacunación comiencen a surtir efecto”; pero advirtió que esa será “lenta, desigual y aleatoria” si los responsables políticos no toman las medidas correctas.

La OIT planteó tres posibles escenarios. El caso de referencia vaticina una pérdida de 3 por ciento de las horas de trabajo en el mundo, siempre y cuando la pandemia esté bajo control y aumente la confianza de los consumidores y de las empresas.

Las regiones más afectadas serían América, Europa y Asia central. y señala también “una recuperación dispar y no sostenible, con desigualdad e inestabilidad al alza que agravarían la crisis”.

Con información vía La Jornada

De cada cuatro que perdieron su trabajo por el Covid sólo uno no lo ha recuperado

De cada cuatro personas que perdieron su trabajo en abril, con el inicio de la contingencia por Covid-19, sólo uno no logró recuperarlo una vez terminado 2020, muestra el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De 12 millones 460 mil trabajadores que dejaron de emplearse con el confinamiento, ocho meses después 2 millones 916 mil no habían regresado a sus ocupaciones.

Sólo en diciembre se necesitaban 11 millones 890 mil puestos de trabajo para cubrir desempleados abiertos, subocupados que buscan un trabajo adicional y a la población no económicamente activa (PNEA) disponible para trabajar, exhibe la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva generación (Enoen).

De acuerdo con los datos, en diciembre el ritmo de la recuperación en el país cedió, se redujo la población económicamente activa (PEA), los ocupados en la informalidad y lo hizo también el desempleo, pero sólo para abultar la proporción de personas que no buscan trabajar.

De hecho, la PNEA absorbió a la mayor parte de quienes perdieron o dejaron su trabajo con el confinamiento. Hasta los datos más recientes, contiene a 43.5 por ciento de la población en edad de trabajar.

En diciembre, de los 42 millones 451 mil personas que se encontraban en la PNEA, uno de cada cinco estaba dispuesto a trabajar en caso de que le ofrecieran un empleo, no lo hizo porque ya desistió de buscar un empleo, como fue el caso de 205 mil 481 personas, pero lo más extendido es el desencanto.

Entre las personas que no trabajan ni buscan un empleo, 9 millones 208 mil prefiere no intentarlo porque considera que no tiene posibilidades de encontrar algo dada la coyuntura. Esta situación es 37.5 por ciento más alta entre mujeres que entre hombres.

Por otro lado, la PEA –que se compone de los ocupados y desempleados que buscan activamente un trabajo– durante diciembre registró la salida de 425 mil personas respecto de noviembre, como resultado hay 2 millones 514 mil personas menos en el mercado laboral que en marzo pasado, antes de la pandemia en México.

Asimismo, al cierre del año se registraron 330 mil 745 desempleados menos que en noviembre, dando como resultado un total de 2 millones 88 mil personas que a pesar de esforzarse por encontrar un trabajo no lo logró, al tiempo que también cayó en 95 mil 20 el número de ocupados, informó el Inegi.

Menos personas buscan ocuparse

Como resultado, la tasa de desempleo bajó de 4.4 por ciento registrando en noviembre a 3.8 por ciento en diciembre, y los ocupados pasaron de 95.6 a 96.2 por ciento. Ello no refiere una recuperación del mercado laboral, sino que hay menos personas buscando activamente un empleo.

En el mismo diciembre, la sub-ocupación registró a 7 millones 477 mil trabajadores en esa condición, menos que los 8 millones 424 mil de noviembre. No obstante, estas personas con necesidad o tiempo para trabajar más, pero para las que el mercado de trabajo no tiene capacidad, es 47 por ciento más alto que en marzo, antes de la pandemia.

El Inegi también informó que la población que trabaja en la informalidad, ya sea que su empresa no le reconoce derechos laborales o a que el negocio en el que se ocupa no es formal, fue de 29 millones 504 mil en diciembre, 289 mil 473 menos que en noviembre.

Pese a la baja, más de la mitad de los trabajadores de México, 51.1 por ciento, trabajan en la informalidad, es decir, sin reconocimiento patronal, sin regulación de actividad y sin derechos laborales.

Con información vía La Jornada

PERSPECTIVA: Desempleo se acentúa en personas con estudios universitarios

En los últimos 20 años el desempleo ha crecido en mayor medida entre las personas con estudios universitarios o de bachillerato, en comparación con quienes cuentan únicamente con educación básica.

Mientras en el año 2000 casi 17 por ciento de los desocupados tenían estudios universitarios, en 2020 representaron 27 por ciento, de acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) actualizadas al tercer trimestre del año pasado, es decir, después del mayor impacto de la pandemia en cuanto a la pérdida de fuentes de trabajo.

Los desocupados con educación media superior pasaron de 13 por ciento en 2000 a 22 por ciento el año pasado.

El perfil laboral nacional emitido por la dependencia en el presente mes indica que, en contraste, el nivel de desocupados que cursaron la primaria bajó del 31 a 14 por ciento en 20 años; en tanto la desocupación de trabajadores con nivel de secundaria bajó de 36 a 35 por ciento en el mismo periodo. También, el grado de desempleados sin instrucción bajó de 3 a uno por ciento.

Desocupados, 2.7 millones

Además, en el reporte se indica que al cierre del tercer trimestre del año pasado había 2 millones 769 mil 491 personas desocupadas por 51 millones 11 mil 33 que estaban ocupadas, de las cuales 35 millones 36 mil son asalariados, 11 millones 369 mil son trabajadores por cuenta propia, 2 millones 396 mil son empleadores y 2 millones 210 mil no reciben pago, en ocasiones porque laboran en negocios familiares.

Entre la población en edad de trabajar, hay 43.1 millones de personas catalogadas como población económicamente no activa.

La red de organizaciones civiles Acción Ciudadana Frente a la Pobreza estimó que al concluir 2020 en el país había en realidad cerca de 6 millones de trabajadores desempleados, ya que cuando alguien deja de buscar empleo por varias semanas en las cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía no son considerados en esta categoría.

Con información vía La Jornada

Se pierden 69 mil empleos en diciembre; alistan recuperación

En diciembre pasado se perdieron 69 mil empleos en la capital, 3 mil menos que los 72 mil reportados en el mismo mes de 2019, informó el gobierno capitalino, al señalar que el mejor remedio para la reactivación de la economía es la vacunación contra el Covid-19.

Por lo pronto, agregó, como parte de la estrategia se impulsa a las industrias de la construcción y manufacturera, y para el segundo semestre se prevé lanzar un programa muy intenso para promocionar el turismo local.

Como han dicho los organismos internacionales y el secretario de Hacienda (Arturo Herrera Gutiérrez), lo que buscamos es que, en la medida de lo posible, las personas vulnerables puedan ser vacunadas en los primeros meses del año, por lo menos en los primeros cuatro; de tal manera que esto va a ser el mejor remedio para que pueda reactivarse la economía, expresó.

La administración capitalina destacó que con la pandemia, la caída más importante en este rubro ocurrió en abril, mayo y junio, y partir de ahí se registró una recuperación.

Abundó que hay que esperar los datos de enero de este año para saber la condición de la ciudad en materia de empleo, independientemente de que se trabaja en el fortalecimiento del plan de reactivación económica para la capital.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, de 647 mil 610 empleos formales que se perdieron el año pasado, 6.4 por ciento correspondieron a la capital del país, que se ubicó como la cuarta entidad con más fuentes de trabajo perdidas.

En abril y mayo se registró la mayor caída de plazas formales en la Ciudad de México, con 105 mil 804 y 57 mil cuatro, respectivamente.

Ante la segunda declaratoria del semáforo epidemiológico en color rojo en la Ciudad de México, el gobierno capitalino puso en marcha dos programas: uno de apoyos económicos de 2 mil 200 pesos a trabajadores del sector restaurantero, de los cuales hasta el lunes se habían entregado 14 mil 555, y otro de créditos de 10 mil pesos a micro y pequeñas empresas, para el cual ese mismo día se tenían 13 mil 68 solicitudes.

Con información vía La Jornada

Pandemia ha eliminado 646 mil empleos formales

La pandemia de COVID-19 y su impacto en la economía dejó una pérdida de 646 mil 890 empleos formales en 2020, la mayor cifra de bajas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) desde la crisis de 1995 conocida como el “error de diciembre”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó que en diciembre de 2020 se perdieron 277 mil puestos de trabajo, cifra que resultó menor a la pérdida de empleos récord observada en 2019 y la más baja para el mes desde 2014.

Con el dato de diciembre que compartió el presidente en un video a través de su cuenta de Twitter, se puede estimar de forma preliminar que en todo 2020 se perdieron un total de 646 mil 890 empleos, la mayor cifra en los registros del IMSS desde 1995, cuando se eliminaron 814 mil puestos.

Asimismo, los empleos que se habrían perdido en todo el año pasado son casi cuatro veces más que los que se perdieron en la recesión de 2009, pues en ese año se dieron de baja 171 mil 713 plazas formales.

Los empleos formales que se habrían perdido en todo el año anterior, se quedaron por debajo del rango estimado por el Banco de México, ya que el banco central previó una baja de trabajadores asegurados en el IMSS de entre 700 y 850 mil plazas.

Los datos preliminares muestran que al cierre de año, el número de trabajadores registrados en el IMSS fue de 19 millones 775 mil, 3.2 por ciento menos que en 2019, y esta fue la primera cifra negativa desde la crisis de 2009.

Bajas no son solo outsourcing

El presidente López Obrador atribuyó la pérdida de empleos al outsourcing, al argumentar que es una forma de contratación de las empresas para evadir pagos de aguinaldos y prestaciones.

“Íbamos muy bien, como se dice en mi pueblo, ‘tan bien que íbamos’. En la pandemia perdimos un millón de empleos y llevábamos 600 mil recuperados, pero en diciembre que es un mes atípico desde que está el famoso outsourcing, la subcontratación, se despide a muchos trabajadores inscritos en el Seguro Social para no pagarles prestaciones y aguinaldo. Perdimos por ese motivo 277 mil empleos en diciembre”, expuso.

Sin embargo, expertos consultados por El Financiero señalaron que no todas las bajas de diciembre son atribuibles a la subcontratación, sino que se trata de la combinación de los impactos económicos de la pandemia y la ausencia de una política para estimular el empleo formal.

José Luis de la Cruz, director general del IDIC, sostuvo que el dato de diciembre refleja el cierre de ciclos de producción y de ventas de fin de año, mientras que el dato global de 2020 es resultado de optar por la estrategia de no endeudamiento y no apoyos fiscales.

“Se optó por entrega de apoyos asistenciales en lugar de buscar incentivos para que se conservaran empresas y empleos, y en ese aspecto creo que la pérdida de empleos refleja que si bien no hubo un costo para las finanzas públicas porque no hubo deuda ni programas de rescate, sí hay un costo laboral que se va a traducir en costo social”, afirmó.

Jesuswaldo Martínez, investigador del Instituto Belisario Domínguez del Senado, aseguró que “la gestión de la política pública no logró revertir una tendencia de debilidad del empleo iniciada desde 2018 y lo peor de todo es que no se instrumentaron medidas fuertes, drásticas y decisivas para contrarrestar el impacto de la crisis iniciada en abril por la pandemia”.

Jorge Sales Boyoli, coordinador del Comité de Derecho Laboral de la ANADE, señaló que no hay una correlación seria con los datos disponibles sobre la pérdida de empleos en diciembre a causa de la subcontratación, “se pasa por alto una variable que todos los años ocurre que es estacionalidad y trabajos temporales que ya venían de estar afectados”.

Elías Micha, de TallentiaMX, apuntó que la caída de empleos en diciembre sucede desde hace más de 20 años, “es equivocado atribuir este fenómeno al outsourcing, está comprobado que este fenómeno obedece a una estacionalidad de larga duración vinculada con ciclos económicos, la asignación del presupuesto público y la creación de trabajos temporales en octubre y noviembre”.

Con información vía El Financiero

Por outsourcing, se pierden cada año 100 mil empleos

Cada año, entre diciembre y enero, se pierden en la Ciudad de México alrededor de 100 mil empleos debido al esquema de outsourcing (terciarización o subcontratación), por medio del cual las empresas cierran contratos cada tres meses, pero en particular en estas fechas, entre otras cosas para no dar aguinaldo, afirmó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Al dar a conocer el avance en el registro de trabajadores para la entrega de apoyos emergentes para mitigar la afectación por el cierre de actividades, la mandataria indicó que esta pérdida de empleos es histórica, pues se ha dado en los 15 años recientes.

A su vez, la secretaria del Trabajo y Fomento al Empleo, Soledad Aragón, refirió que el año pasado, antes de la pandemia, en diciembre se perdieron 70 mil empleos y en enero 35 mil.

“Entonces, seguramente va a haber pérdida de empleos este mes y en enero, y responde a los ciclos económicos. A ello se sumará, evidentemente, el impacto de la emergencia sanitaria”, reconoció.

Normalmente en febrero se inicia la recuperación, pero todo dependerá del tránsito hacia el semáforo naranja, indicó.

Ayer, las autoridades capitalinas informaron que se han recibido 34 mil 526 registros de trabajadores del sector restaurantero que solicitan el apoyo emergente de 2 mil 200 pesos que otorgará la administración capitalina a partir del 4 de enero de 2021.

Sheinbaum resaltó que siguen abiertas las convocatorias para recibir uno de los cuatro apoyos que se otorgarán: apoyo emergente de 2 mil 200 pesos para 100 mil trabajadores del sector restaurantero; 50 mil microcréditos de 10 mil pesos para micro y pequeñas empresas; adelanto del pago para útiles y uniformes de Mi Beca para Empezar y condonación del impuesto sobre nómina a comercios del Centro Histórico.

El secretario de Desarrollo Económico, Fadlala Akabani, precisó, a su vez, que los registros que se tienen hasta el momento están en proceso de validación e incluyen a todo el personal vinculado al sector gastronómico. “Los oficios van desde administrador de restaurante, chefs, baristas, parrilleros, taqueros, hostess, ayudantes de meseros y ayudantes de cocinero; en fin, toda la gama. Son alrededor de 32 oficios diferentes vinculados al sector gastronómico de la ciudad que van a ser beneficiarios con estos 100 mil apoyos de 2 mil 200 pesos en una sola exhibición”, detalló.

Con información La Jornada

Inegi: subocupación y desempleo crecen por primera vez en 6 meses

Por primera ocasión en seis meses, el número de personas desempleadas y subempleadas aumentó en noviembre, de acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el número de personas que no realizó ninguna actividad ni buscó hacerla fue de 2.4 millones, mientras las subempleadas, que son aquellas que están ocupadas, pero tienen la necesidad y disposición de trabajar más tiempo, fue 8.4 millones.

Esta última cifra es mayor si se compara con los 5.1 millones de personas subocupadas que había en marzo, cuando la pandemia de Covid-19 inició en el país.

En su cuenta de Twitter, Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México (BdeM), resaltó el avance de ambos datos, pues muestran la evolución de la recuperación del mercado laboral tras el impacto de la pandemia del covid-19. Comentó que las cifras publicadas por el Inegi no son buenas noticias, pues ambos indicadores aumentaron.

Ricardo Aguilar Abe, analista de Invex, señaló que la recuperación del empleo en México ha sido dispar, con ganancias en sectores que fueron muy afectados al inicio de la pandemia y con algunas pérdidas en sectores que comenzaron a recuperarse antes.

Agregó que se prevé que el desempleo se mantenga por encima de 4 por ciento en los siguientes meses e incluso puede acentuarse si las restricciones de movilidad por la pandemia se aplican en otras entidades, además de la Ciudad de México, estado de México y Morelos.

“La recuperación económica definitivamente reactivará el empleo; no obstante, es poco probable que la tasa de desocupación regrese a los niveles prepandemia en 2021”, puntualizó.

Desaceleración

Después de sumar cuatro meses de avance, en el undécimo mes del año 226 mil personas salieron de la población económicamente activa (PEA).

Julio Santaella, presidente del organismo, señaló que la tasa de participación fue menor al ubicarse en 56.8 por ciento, cuando se compara con el 57.4 por ciento reportado en octubre y es inferior respecto de noviembre del año pasado, cuando se encontró en 60.5 por ciento.

Aunque el número de trabajadores empleados en la industria de la construcción incrementó 266 mil, en diversos sectores de servicios se perdieron 307 mil empleos, esto a pesar del crecimiento de 351 mil personas en los restaurantes y servicios de alojamiento.

La reducción de puestos de trabajo es el resultado de la merma que ha sufrido el sector servicios derivado de la contingencia sanitaria, apuntó el Inegi.

Durante noviembre la población ocupada fue de 53 millones, cifra similar a la de octubre del mismo año. La cantidad de hombres ocupados en ese mes fue de 32.5 millones, que significó 110 mil menos, mientras la población femenina agregó 75 mil para ubicarse en 20.5 millones.

Santaella destacó que la cifra aún se encuentra 3 millones por debajo de la ocupación registrada en noviembre del año pasado.

El Inegi destacó que la informalidad en el mercado laboral continuó con una tendencia al alza, pues incrementó en 142 mil el número de trabajadores cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, de tal forma que sumó 29.8 millones de personas.

Esto se explicó por el descenso de los ocupados dentro del sector informal que pasó de 14.9 millones en octubre a 14.8 millones en noviembre, así como el aumento de los ocupados fuera del sector informal de 14.7 millones a 15 millones en el mismo periodo.

El Inegi señaló que el número de trabajadores que laboran de 35 a 48 horas semanales cayó 487 mil.

En contraste, el número de personas ocupadas que trabajan menos de 15 horas semanales aumentó en 346 mil.

Santaella también hizo notar que en noviembre el número de personas que percibe hasta dos salarios mínimos aumentó 0.1 por ciento, mientras los que ganan más de dos salarios mínimos disminuyó 0.2 por ciento.

Con información vía La Jornada