PERSPECTIVA_ La e-democracia en México, realidad posible bajo ciertas condiciones

La idea de un México digitalizado hace pensar en bienes y servicios a través de aplicaciones móviles o incluso en el metaverso; sin embargo, es necesario pensar en otros conceptos que relacionan a la tecnología con la política y la interacción con los ciudadanos, como la e-democracia.

En el documento “La política digital en México. Derechos, ciudadanía y gobierno”, Perla Carolina Gris Legorreta y Fernando Rocha Rosario destacaron que la incorporación de la tecnología en la política ha motivado al menos desde la segunda mitad del Siglo XX, la creación de conceptos con los que se puede reconocer la innovación técnica en la actividad gubernamental y ciudadana.

El uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) para eficientar la provisión de bienes y servicios públicos no es su única contribución, ya que “han sido objeto también de un uso más sofisticado para ampliar y mejorar la interacción entre autoridades y ciudadanos”.

Los expertos analizaron tres casos: República de Malta, como el país con mejor desempeño en términos de gobierno electrónico en Europa; Islandia, por su experiencia en el uso de crowdsourcing para elaborar una nueva constitución; y Brasil, con el voto electrónico, para un entendimiento más preciso de los alcances y limitaciones de esta modalidad en el ejercicio democrático.

En el capítulo “La transición hacia la e-Democracia: Lecciones para México” del documento del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, los autores destacan que se requieren ciertas condiciones para transitar hacia un uso efectivo y establecer relaciones de intercambio entre los distintos actores que participan en el espacio público.

Una condición necesaria es la existencia de infraestructura tecnológica que, por una parte, posibilita la automatización de procesos y servicios, y por otra, el establecimiento de canales de interacción entre distintos actores. Sin embargo, la existencia de infraestructura tecnológica per se no garantiza la adopción efectiva del gobierno electrónico ni de la e-democracia.

Si bien el gobierno electrónico es una una herramienta que busca simplificar y aumentar la eficiencia de sus tareas y, con base en esto, se establece una relación “top-down” entre gobierno y ciudadanía; la participación electrónica representa una interacción más compleja, al involucrar relaciones tanto “top-down” como “bottom-up” entre el gobierno y la ciudadanía.

“Esto amplía la capacidad de injerencia de los ciudadanos al trascender del ámbito de los servicios públicos a la capacidad de involucrarse en distintas etapas del proceso de políticas públicas… Más allá del uso de las TIC en distintos procesos gubernamentales, la e-democracia implica múltiples niveles de utilización que pueden derivar en un mayor nivel de interacción entre sector público, privado y social”.

Asimismo, recalcaron que la literatura también hace referencia a la libertad del Internet, siendo una condición necesaria de la e-democracia para garantizar la libre interacción entre ciudadanos y gobierno.

El gobierno electrónico, la participación electrónica y, en un nivel de mayor desarrollo, la e-democracia funciona con condiciones específicas, las cuales trascienden la mera disponibilidad de infraestructura tecnológica.

“Requieren, según sea el modelo, la digitalización estratégica, la reglamentación que otorgue certidumbre a los actores en sus interacciones digitales, un internet libre, la promoción de la utilización de las TIC y la posibilidad de canales electrónicos para que los ciudadanos, con un menor costo de participación y mayor eficiencia, incidan en los procesos decisionales de las autoridades”.

CON INFORMACIÓN VÍA CONSUMO TIC