TENDENCIAS_ La industria de electrodomésticos quiere microchips hechos en México para solucionar la disrupción a sus cadenas de suministro

La crisis de semiconductores ha impactado a la industria automotriz de México. Y esta misma escasez está causando problemas a los fabricantes de electrodomésticos. Pero esta industria está buscando que México aumente la autosuficiencia de microchips para disminuir la dependencia con Asia, señaló Betsabé Rocha, directora general del clúster de electrodomésticos del Estado de Nuevo León.

Los productores de electrodomésticos también están enfrentando altos costos en insumos básicos como resinas y acero. Los cuellos de botella en China ocasionados por una política de tolerancia cero al Covid-19 están afectando a la cadena de suministro de esta industria.

«La demanda se fue al cielo, y las plantas actuales no se dan abasto con lo que tenemos», indicó Rocha. Por lo tanto, la industria manufacturera mexicana está volteando hacia la opción de aumentar la producción mexicana de microchips y otros insumos para depender menos de Asia.

«Las empresas se están dando cuenta que no pueden depender tanto de las compañías de Asia, de donde provienen el 60% de los insumos. Tienen que empezar a sustituir, reemplazar y buscar alternativas para salir adelante para buscar la continuidad de las operaciones», añadió.

Menor dependencia de Asia, para una industria mexicana altamente rentable

Rocha indicó que la demanda de microchips se mantendrá fuerte en los próximos años. Incluso Estados Unidos ya está planeando invertir en su capacidad para producir de semiconductores, debido a que tomaría por lo menos dos años solucionar el problema de suministro con China.

Y México se encuentra entre los cinco principales países exportadores de electrodomésticos. Una demanda que aumentó por la recuperación en Estados Unidos, el principal mercado destino, sobre todo por los estímulos fiscales que se otorgaron a las personas para salir de la crisis que ocasionó la pandemia. Esto logró mantener a flote a la industria de electrodomésticos en México a pesar de los problemas en las cadenas de suministro y el confinamiento sanitario de 2020.

«Este año no fue fácil, pero no fue tan malo para nosotros como lo fue para otros sectores», señaló Rocha. Aunque durante el «gran confinamiento» de abril y mayo de 2020 a causa de la pandemia, también redujeron su producción, lograron mantenerse activos debido a que sus productos son vistos como esenciales.

Por ejemplo, en productos como calefacción y aires acondicionados, que en algunas zonas son de uso básico por climas extremos. También se mantuvo como actividad esencial aquellas compañías que fabricaban equipos de refrigeración de uso médico. «Una vez que se recuperó la actividad en el resto de 2020, tuvimos meses que inclusive fueron mejores que en 2019», indicó.

CON INFORMACIÓN VÍA BUSINESS INSIDER MÉXICO

ACTUALIDAD_ Atención emocional, reto de maestros ante regreso a clases presenciales

Este lunes miles, quizá millones, de estudiantes de educación básica regresan a las aulas y muchos cargarán problemas psicoemocionales derivados de los efectos de pandemia de covid-19, que los docentes deberán afrontar como primera barrera para avanzar en la recuperación de aprendizajes.

No obstante, los recursos humanos y materiales son pocos. Las Unidades de Apoyo a la Educación Regular (USAER) son las instancias encargadas de brindar apoyo a las escuelas y docentes para atender no solo casos de educación especial, sino problemas psicológicos y de contención emocional.

Pero en el país sólo existen 4 mil 600 USAER, en su mayoría en las zonas urbanas, para atender a las más de 200 mil escuelas de educación básica en el país.

De éstas, el 45 por ciento, unas 2 mil 70, cuentan con la estructura completa para atender de manera integral a las escuelas: director, maestro de educación especial, psicólogo, maestra de comunicación y trabajadora social; de acuerdo con un análisis de la organización Mexicanos Primero.

Si bien los docentes siempre han atendido en aulas las problemáticas de comportamiento y reciben capacitación para procurar conductas y ambientes saludables, los saldos de la pandemia son fuertes entre los niños y jóvenes, pues cargan con procesos de duelo por la pérdida de algún familiar, violencia intrafamiliar, estrés y ansiedades, anticipó Laura María Ramírez Mejía, directora de activación de agentes de Mexicanos Primero.

En una encuesta realizada recientemente por esta organización entre 2 mil hogares del sur del país, se encontró que el 92 por ciento de las familias reportó haber perdido algún familiar como consecuencia de la pandemia, lo que impactó en la salud emocional de los estudiantes.

En tanto, el 33 por ciento de los estudiantes que dijeron sentirse deprimidos está cursando el segundo de primaria, de éstos, el 23 por ciento son niñas.

“Están empezando su trayectoria académica, empezaron la primaria cuando empezó la pandemia y ahora en su segundo año de primaria se sienten deprimidos. El impacto que tiene a futuro, vamos a tener que intervenir para que esta generación de niños y jóvenes darles contención. Y en el presente, los niños tienen que volver a su rutina, tareas, aprendizaje”, explicó Ramírez Mejía.

El estudio “Equidad y regreso” también encontró que 25 por ciento de los padres de familia identificaron que sus hijos tienen dificultad para concentrarse; el 92 por ciento de los niños  y jóvenes reportó sentirse preocupado de que suceda algo malo en la familia; el 65 por ciento reportó tener miedo; el 31 por ciento manifestó no sentirse seguro; 16 por ciento contestó que “nadie los quiere”; y el 2.4 por ciento respondió “me odio”.

La especialista en educación expuso que el rezago en las USAER proviene desde antes de la pandemia, no obstante, pese a la emergencia sanitaria, la autoridad educativa federal no las fortaleció con más personal o recursos.

Lo ideal, expuso la directora, es que existiera una USAER por cada supervisión escolar y en el país hay 15 mil supervisiones.

“Hacen falta más de 10 mil unidades para atender de manera adecuada a las escuelas del país y a sus docentes y alumnos, así como sus necesidades emocionales y de educación especial”, dijo.

“Es mucha incertidumbre, no sabemos cómo van a llegar los alumnos”

En los 11 años que la maestra en educación especial Claudia Segura  tiene como integrante de la Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva (UDEEI) número 50, ubicada en San Lorenzo Tezonco, alcaldía Iztapalapa, jamás había atendido, en poco más de un año, a 40 estudiantes que tuvieron problemas de conducta y actitudes depresivas por la pérdida de un familiar a consecuencia del covid-19.

La UDEEI, como se le denomina a la USAER en la Ciudad de México, ha sido una herramienta fundamental para brindar apoyo a los docentes y las familias de los estudiantes en esta época de pandemia. Pero su unidad está incompleta, carece de psicólogos, maestros del lenguaje y director; sólo es ella con seis maestras más en educación especial que atienden a siete escuelas de la zona, con importante nivel de marginación.

Pese al confinamiento escolar, la profesora nunca dejó de dar apoyo emocional. Ante la creciente demanda de atención, las guías de orientación que le brindó la Secretaría de Educación Pública (SEP) no fueron suficientes y recurrió a cursos de tanatología y otras capacitaciones que cubrió con su propio dinero.

“Hablan de cursos en línea, pero cuando uno se tiene que enfrentar a casos graves faltan las herramientas para brindar una adecuada atención, es por eso que siempre buscamos cursos, cada quien busca sus libros, en internet, lo que encuentra”, lamentó.

Sólo así pudo ayudar a Diana, una niña de sexto año de primaria, cuyo padre falleció por covid-19, tras lo cual se retrajo.

La mamá debió seguir saliendo a trabajar, la hermana mayor se dedicó también a trabajar y estudiar, por lo que Diana comenzó a quedarse sola, dejó de entrar a sus clases y hacer tareas. Cuando la maestra llamó la atención a su madre, ésta advirtió que la niña ya presentaba conductas suicidas, pues la niña presentaba laceraciones en sus brazos.

“Se hizo la canalización con un especialista y poco a poco hemos visto mejoría, también para la mamá, ahora la niña habla más del tema y sus emociones”, relató.

Héctor Manilla, director de la USAER 89 en Tepanco de López, en Puebla, vive la misma situación. Sin psicólogos, maestros de comunicación ni trabajadora social, debe atender a seis primarias y dos telesecundarias, en las cuales los estudiantes han tenido que enfrentar pérdidas de familiares, divorcios y maltratos.

“Es mucha incertidumbre, no sabemos a qué realidad nos vamos a enfrentar, cómo van a llegar los alumnos. Tratamos de prepararnos, pero el reto es grande. Las USAER sobrevivimos de la caridad y la buena voluntad de la gente. Si ustedes preguntan a maestros, seguramente le dirán que somos los maestros que trabaja en la bodeguita, debajo de las escaleras, porque en algunas escuelas no tenemos ni una oficina para planear, atender”, contó.

El profesor atiende escuelas en una zona donde la mayoría de los padres de familia se dedican al campo y no cuentan con recursos para aportar a los planteles, por lo que los docentes deben poner de su bolsillo para adquirir libros y capacitación adicional.

Lizeth Vidal, es la única psicóloga para atender diez escuelas en Santiago Miahuatlán, Puebla. Integrante de la USAER 70, la profesional también ha tenido que atender decenas de casos de estudiantes en duelo, así como manifestaciones de ideas suicidas, a quienes les ha procurado la adecuada canalización.

“En este regreso, lo primero será atender la parte emocional para dar paso a la recuperación de aprendizajes, porque para poder aprender, es necesario estar bien mentalmente, estar bien con mis emociones”, afirmó.

CON INFORMACIÓN VÍA MILENIO

La pobreza laboral volverá al nivel prepandemia a finales de año: Coneval

De continuar la tendencia actual, para el último trimestre de este año el país podría volver al nivel de pobreza laboral que se registró antes de la pandemia de covid-19, considera José Nabor Cruz, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). No es que ese rango sea bueno, pero es mejor al que tenemos ahora.

En el primer trimestre de 2020, el 35.6% de la población se encontraba en pobreza laboral. Es decir, que los ingresos que recibían por su trabajo o actividad no les alcanzaba para comprar el equivalente a una canasta básica. Ese porcentaje se traduce en más de 44.8 millones de personas.

Según la última medición del Coneval, para el segundo trimestre de este 2021, de abril a junio, la tasa de pobreza laboral se ubicó en 38.5%, un poco más de tres puntos porcentuales por encima de lo reportado a inicios del año pasado. Es decir, que había más de 49 millones de personas en esas condiciones, más de 4 millones de personas más que antes de la crisis económica.

Sin embargo, al comparar el horizonte actual con el de principios de 2021 o, peor, con el segundo trimestre del año pasado, la tendencia es de recuperación, subraya en entrevista el titular del Coneval. “Afortunadamente, cuatro trimestres después del punto más álgido de los niveles de pobreza laboral”, ha disminuido la población en esos problemas.

Con base en la información de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), en el segundo trimestre de 2020 —de abril a junio—la pobreza laboral “rondó el 50% de la población”. Y el punto más álgido ocurrió en mayo, precisa, momento en el que se estima que había más de 60 millones de personas en esa situación.

La política gubernamental de aumento al salario mínimo, el incremento en la masa salarial —o sea, la suma de lo que ganan todas las personas trabajadoras—e incluso reformas como la de subcontratación permitirán reducir el número de personas en pobreza laboral, estima.

Si la covid lo permite

Otra señal que el funcionario encuentra para calcular que para el periodo octubre-diciembre de 2021 la pobreza laboral estará más cercana al 35% es el número de empleos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó para julio.

En el reporte que Coneval dio a conocer la semana pasada no incluyen estos datos, pero de junio a julio de este año más de 1.3 millones de personas se sumaron a una ocupación o regresaron a las actividades que les permiten generar ingresos.

No obstante, el también investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es cauteloso. “También dependerá de las condiciones sanitarias de la tercera ola de esta pandemia”. Si logramos mantener la reapertura de las actividades económicas, como se ha hecho la mayoría de las entidades federativas, podríamos realmente asegurar la mejora, pondera.

Pero, “aun con el golpe tan fuerte en el mercado laboral entre abril, mayo y junio del año pasado, ya vemos signos de recuperación a más de un año”, insiste. Se ha alcanzado “en un periodo relativamente corto a lo esperado. Pensábamos que la recuperación podría tardar un par de años, al menos”.

Una muestra clara, dice, es lo que ocurrió en Quintana Roo y Baja California, “que habían tenido incrementos fuertes en la pobreza laboral y ya están retornando a niveles cercanos a los que tenían antes de la pandemia”.

Con 3.7 y 3.5 puntos porcentuales, respectivamente, fueron la segunda y tercera entidad que más redujeron sus tasas en comparación con la que tenían a principios de este año. Hidalgo fue la primera, con una disminución de 6.8 puntos.

Pero lo que el economista resalta es que esos dos estados tienen como una de sus principales actividades económicas el turismo, una de las industrias más afectadas por las medidas de confinamiento. Por lo tanto, el avance que tuvieron “significa que la actividad turística se está recuperando. Ha sido de los sectores más retrasados en su recuperación”.

Factor salario mínimo y reforma de outsourcing

En esa pandemia, algunos negocios optaron por reducir el salario a su personal, muchos lo hicieron para sobrevivir y no hacer despidos. Este fenómeno “se puede observar indirectamente” en el reporte del Coneval, comenta el funcionario.

El número de personas trabajadoras que le declararon al Inegi ganar menos de 1 salario mínimo “se apuntaló desde el tercer y cuarto trimestre de 2020 y esto continuó al segundo trimestre de 2021. También hay un incremento de quienes ganan un salario mínimo, representan casi 40% de la población económicamente activa.

En el primer trimestre de 2020 más de 12.3 millones de personas percibían menos de un salario mínimo; para el segundo trimestre de 2021 suman más de 14.2 millones de personas.

Es necesario, considera el titular de Coneval, mejorar las políticas públicas para reducir la población cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir lo más básico. Hay algunas que ya están dando resultados, como el aumento del salario mínimo para 2019, 2020 y 2021.

En la mayoría de los estados de la frontera norte estos incrementos de salario mínimo, que han llegado a 213 pesos diarios, son un factor para que sus niveles de pobreza sean menores al 30% de la población, sostiene José Nabor Cruz.

“En un contexto de la inflación generalizada, que ronda el 6%, es una nota a destacar que el poder adquisitivo de los trabajadores se ha podido sostener por el incremento de los ingresos laborales reales (2.9%), así como de la masa salarial” de 3.1 por ciento.

Y si la inflación es de 6%, el aumento al salario mínimo para 2022 deberá ser superior, pues este año el Congreso aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo para asegurar que cada incremento esté por encima del promedio anual del alza de precios al consumidor.

El funcionario dice también que en la siguiente ENOE, el Inegi “reportará un mayor incremento de empleos formales derivado de la reforma en materia de subcontratación. Lo que estamos esperando es que incida positivamente en reducir los niveles de pobreza laboral, aunque eso lo veremos más en pobreza multidimensional”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

SFP prioriza de nuevo trabajo a distancia ante alza de Covid-19

Ante el aumento de casos de Covid-19, la Secretaría de la Función Pública (SFP) determinó enviar nuevamente al trabajo a distancia y al home office en ciertos casos a funcionarios públicos del país.

La SFP publicó este martes en el Diario Oficial de la Federación una modificación al artículo primero del acuerdo por el que se determinan los criterios para la administración de los recursos humanos de las dependencias y entidades de la Administración Pública, publicado el 30 de julio de 2021, en el que se había determinado que los funcionarios públicos que tuvieran un esquema completo de vacunación, deberían retornar a las labores presenciales.

En la modificación publicada se establece que, en caso de riesgo por contagios en los centros de trabajo o que el servidor público presente síntomas del virus, a pesar de tener las dos dosis de vacunación, se podrá priorizar el trabajo a distancia en aquellos casos que sea posible y no se altere el debido cumplimiento de las funciones de las dependencias federales.

Se podrán alternar días de trabajo presencial y a distancia entre el personal que integra las distintas unidades administrativas, procurando asegurar en todo tiempo las medidas sanitarias recomendadas por la Secretaría de Salud.

También se podrán establecer horarios escalonados para la asistencia a los centros de trabajo.

De acuerdo con la SFP, podrá hacerse uso de las tecnologías de información y comunicación para la realización de sesiones y reuniones de trabajo, acciones de capacitación y similares a efecto de minimizar el traslado, contacto y riesgo de contagio entre las personas servidoras públicas.

Y se establecerá disponibilidad en el horario laboral de servicios preventivos de salud, medidas de higiene, filtros de supervisión y sana distancia, así como los insumos necesarios.

Estas medidas entran en vigor este mismo martes, de acuerdo con la SFP.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

TENDENCIAS_ Las empresas se enfrentan a la gran pregunta sobre el trabajo: ¿volver a la oficina… o no?

Dieciséis meses después de que el nuevo coronavirus trastornara el trabajo administrativo, las empresas estadounidenses se están moviendo hacia un cambio que se perfila como incierto en el mejor de los casos o caótico en el peor. Las campañas de vacunación se están acercando a sus límites y parece que COVID-19 se volverá endémico.

Eso llevó a que las principales empresas estadounidenses se unieran alrededor de septiembre para poner en práctica sus nuevos planes de trabajo en la oficina, híbridos o remotos, incluso cuando la variante delta de rápida propagación aumenta las complejidades.

Más allá de decidir dónde deben ubicarse los empleados, existen cuestiones espinosas de mantener la cultura, permitir la flexibilidad y actualizar las políticas para que los más afectados por la pandemia, las mujeres y las minorías, no se queden atrás. “Las políticas no se han adaptado en absoluto a la realidad y todavía no sabemos cuál será la realidad”, dice Laurie Bienstock, directora de la consultora Willis Towers Watson.

Aunque docenas de grandes corporaciones han comenzado a delinear sus expectativas, están adoptando un enfoque cauteloso sobre el momento. Muchos no comenzarán sus planes de regreso a la oficina hasta después del feriado del Día del Trabajo en EU. Y algunos no han fijado una fecha. Las preocupaciones sobre las variantes y el aumento de las tasas de infección en algunas áreas podrían retrasar los programas. Apple dijo el 19 de julio que retrasaría el regreso a la oficina hasta octubre como muy pronto debido al resurgimiento global.

Los planes varían, con compañías como Ford y Salesforce.com adoptando acuerdos flexibles, y bancos como Bank of America, Goldman Sachs y JPMorgan Chase se mantienen firmes en que los trabajadores estén en la oficina cinco días a la semana. El modelo híbrido, con trabajadores que llegan al menos parte de la semana, parece ser el más popular. En una encuesta realizada por el consultor Grant Thornton LLP a más de mil 500 trabajadores estadounidenses, el 79 por ciento dijo que quería flexibilidad y el 40 por ciento dijo que buscaría otro trabajo si se vieran obligados a estar en sus escritorios a tiempo completo, según Tim Glowa, director de Grant Thornton para servicios de capital humano. Un tercio de esos trabajadores dijeron que ya estaban buscando activamente otro trabajo.

En una encuesta separada de Grant Thornton a directores financieros, más de un tercio dijeron que esperaban que su empresa regresara a una semana laboral estándar de cinco días, revelando una brecha con las expectativas de sus trabajadores. “Va a haber algo de tensión”, dice Glowa. “Es importante darse cuenta de que se trata de algo más que averiguar qué es el híbrido y qué empleados van a la oficina un martes frente a un viernes”.

Una fuerza laboral híbrida presenta desafíos que no existían cuando la mayoría de la gente trabajaba en el mismo espacio todo el tiempo. Los gerentes deberán asegurarse de que los compañeros de equipo mantengan la comunicación y puedan tener la cantidad adecuada de tiempo cara a cara. Tendrán que alejarse de las medidas de rendimiento de pasar horas sentados. Los líderes también tendrán que considerar cómo asegurarse de que los miembros de grupos subrepresentados no se queden atrás si se reúnen de forma remota.

La incertidumbre significa que muchas empresas utilizarán el resto de este año para probar sus ideas y es posible que no completen un despliegue a gran escala del regreso a la oficina hasta 2022, dice Willis Towers Watson Bienstock. Las empresas deben comprender lo que quieren sus empleados, evaluar qué trabajo realmente se puede hacer de forma remota y también determinar si los gerentes están preparados para el turno, dijo.

Más de las tres cuartas partes de los empleadores encuestados por Willis Towers Watson en marzo y abril dijeron que un ambiente de trabajo flexible será importante, pero un poco más de la mitad aún no había desarrollado un plan de este tipo para su fuerza laboral.

Puede resultar costoso para las empresas que quieran volver al modelo de oficina prepandémico, dice Bill Ziebell, director ejecutivo de la división de consultoría de beneficios y recursos humanos de Arthur J. Gallagher & Co. La política en la oficina deberá agregar beneficios como bonificaciones para que los trabajadores se queden y cubran los costos de reemplazar a los que se van. Los bancos ya están aumentando el salario de los banqueros junior y otorgando miles de dólares en beneficios, como las bicicletas Peloton y los productos Apple que ofrece Jefferies Financial Group, incluso las empresas que adoptan la flexibilidad pueden tener que trasladar sus recursos de beneficios a diferentes áreas, como tratamiento de salud mental, bienestar financiero y jubilación.

A través de sus encuestas, Tinypulse, una empresa de Seattle que ayuda a los empleadores a realizar encuestas sobre las opiniones de sus trabajadores, ha descubierto que los empleados que se encuentran totalmente remotos son los más agotados, pero pocos quieren estar en la oficina a tiempo completo, y el ideal es uno a tres días a la semana, dice David Niu, director ejecutivo y fundador.

Las mujeres con hijos tenían menos probabilidades de favorecer el regreso a la oficina, y los padres con parejas estaban más interesados en ello, un reflejo de la incertidumbre en torno al cuidado infantil. Todos los trabajadores sintieron que eran tan productivos en casa como en la oficina, por lo que será difícil para cualquier empresa convencer a los empleados de que la oficina es imprescindible, todos los días. “Me resulta difícil creer que alguna vez volveremos al status quo” de la oficina prepandémica, dice Niu.

Muchos de los empleados enviados repentinamente a casa para trabajar en laptos desde sus mesas de la cocina el año pasado pasaron por las cinco etapas del dueloy ahora tendrán que hacerlo nuevamente cuando regresen, dice Dennis Baltzley, un psicólogo industrial que es el global jefe de desarrollo de liderazgo en el reclutador y consultor Korn Ferry. Los empleadores deben saber dónde se encuentran sus trabajadores en el proceso y elaborar estrategias con ellos. “Hemos pasado por la madre de todos los cambios”, dice Baltzley. “Lo mejor que podemos hacer es ayudar a las personas a prepararse para lo desconocido”.

EN POCAS PALABRAS: Las empresas que reconsideren su fuerza laboral deberán considerar la flexibilidad que el 79 por ciento de los empleados estadounidenses dicen que buscan.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO

Pandemia dejó sin ingresos a un millón de trabajadores informales: experta

Los meses más críticos de 2020, de marzo a junio, durante la crisis sanitaria por la pandemia de Covid-19, dejaron de participar en el empleo informal 1.1 millones de trabajadores en la Ciudad de México, “lo que representa casi la mitad de personas que se encuentran en esta condición y eso los ha puesto en una grave situación para obtener un ingreso”.

En el texto Consultoría técnica para estudio sobre mínimo vital, elaborado por la investigadora Berenice Ramírez López para la organización Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (Wiego, por sus siglas en inglés), se indican las condiciones que padeció ese sector de la población.

Otro aspecto que señala el informe es que los trabajadores formales que fueron suspendidos temporalmente, a algunos les pagaron, a otros les cancelaron el sueldo con la promesa de recontratación, otros pudieron hacerse del seguro de desempleo que otorga el gobierno capitalino –cuyos recursos destinados para 2020 se agotaron en agosto por la cantidad de solicitudes–, mientras a los no asalariados los apoyaron con mil 500 pesos en dos ocasiones, afirmó la investigadora al dar a conocer el reporte.

Por su parte, Tania Espinoza, coordinadora de Wiego, se manifestó por reglamentar el derecho a un ingreso mínimo vital de emergencia, previsto ya como una prerrogativa humana en la Constitución local, dado que la pandemia representó un golpe sin precedentes a la actividad laboral en México, en donde de acuerdo con el estudio “hubo mayor impacto entre las personas trabajadoras con empleo precario, informal y sin seguridad social, alcanzando 56 por ciento en el país y 47 en la Ciudad de México”.

En su oportunidad, Nashieli Ramírez, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos local, aseveró, que “no tendríamos excusa para poder hacer realidad el cumplimiento de lo que plasma la Constitución”.

Agregó que ante un escenario que requería atención previa, “hoy estamos ante uno más recrudecido que necesita de mayor atención en relación con los rezagos económicos generados por el Covid-19”.

El artículo 9 de la Constitución Política local reconoce el mínimo vital como un componente a una vida digna, mientras el 55 de la Ley Constitucional de los Derechos Humanos y sus garantías en la Ciudad de México “articula con la Ley de Desarrollo Social las condiciones que este derecho tendrá en los planes y programas”.

Asimismo, “la Constitución establece las garantías presupuestarias para el derecho mínimo vital; no obstante, esto no ha sido aplicado”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Deben gobiernos recuperar su papel en el desarrollo y no dejarlo al mercado: expertos

Al participar en un foro sobre los cambios normativos que deben seguir tras la pandemia, académicos e investigadores indicaron que el modelo económico debe cambiar a fin de que el Estado fomente el desarrollo de infraestructura, como el sector salud, cuyas carencias, afirmaron, contribuyen a la crisis económica.

En el foro A 12 meses de la pandemia, ¿cómo construimos una nueva normalidad justa y equitativa?, convocado por el Observatorio Académico de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor en economía Arturo Huerta explicó que la emergencia sanitaria ha mostrado que en los años recientes las políticas en el mundo han privilegiado el sistema financiero y se relegó el sistema de salud.

Por ello debe reformarse el sistema económico para que los Estados recuperen su participación en el desarrollo en lugar de dejarlo al mercado. Subrayó que en México se ha emprendido una política de austeridad fiscal para frenar el gasto a fin de que no aumente la deuda. No obstante, consideró que esta acción tiene efecto contraproducente, ya que detiene el crecimiento y, lejos de su objetivo, no detiene el incremento de la deuda pública.

Tras la emergencia sanitaria, agregó, habrá un crecimiento diferenciado entre quienes están retomando el control de su moneda para financiarse con ella y poder invertir y gastar, y aquellos países, como el nuestro y muchos países de Latinoamérica, que no tenemos control de la moneda, no nos podemos financiar con ello, y seguimos con políticas de austeridad fiscal.

Gustavo Gordillo, doctor en desarrollo económico y especialista en políticas sobre seguridad alimentaria, apuntó que modificar los programas gubernamentales para enfocarse en pequeños productores fue un acierto del gobierno federal, pero indicó que no se deben atender por separado la parte urbana y la rural.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Covid-19 impulsa uso de laptops, smartphones recuperan crecimiento

La cantidad de dispositivos PC (portátiles y de escritorio), tabletas y teléfonos móviles en uso a nivel mundial sumará un total de 6.2 mil millones de unidades en 2021, tras un crecimiento de 2.3 por ciento respecto al año anterior, impulsado en parte por el crecimiento de tabletas y laptops, y la recuperación en el mercado de smartphones, según el más reciente informe de Gartner.

“Con el trabajo remoto convirtiéndose en trabajo híbrido, la educación en el hogar transformándose en educación digital y los juegos interactivos moviéndose a la nube, tanto los tipos como la cantidad de dispositivos que las personas necesitan, seguirán aumentando”, dijo Ranjit Atwal, director senior de investigación de Gartner. 

En 2022, la base global de dispositivos instalados está en camino de alcanzar los 6.4 mil millones de unidades, un 3.2 por ciento más que en 2021. Si bien el cambio al trabajo remoto exacerbó el declive de las computadoras de escritorio, por otro lado impulsó el uso de tabletas y computadoras portátiles.

En 2021, la cantidad de computadoras portátiles y tabletas en uso aumentará un 8.8 por ciento y un 11.7 por ciento, respectivamente, mientras que se espera que la cantidad de computadoras de escritorio en uso disminuya de 522 millones en 2020 a 470 millones en 2022.

Por su parte, Gartner considera que la confianza de los usuarios está regresando en el mercado de los smartphones que había reportado caídas en envíos y por número de  dispositivos instalados en años anteriores.

Aunque la cantidad de teléfonos inteligentes en uso disminuyó un 2.6 por ciento en 2020, la base instalada estos dispositivos está en camino de volver al crecimiento con un aumento del 1 por ciento en 2021.

“Con más variedad y opciones, y teléfonos inteligentes 5G de menor precio para elegir, los consumidores han comenzado a actualizar sus smartphones o feature phones”, dijo Atwal. Además de su papel en actividades económicas o educativas, estos dispositivos también han permitido a las personas comunicarse y compartir momentos de manera remota mientras se mantienen las medidas de distanciamiento social.

Al considerar los cambios en los patrones de uso y consumo de los dispositivos a partir de los efectos de la pandemia por Covid-19, Gartner espera que los trabajadores utilicen cada vez más una combinación de dispositivos propiedad de la empresa y de su propiedad que se ejecutan en Chrome, iOS y Android, lo que aumenta la complejidad del servicio y la asistencia de TI.

“La conectividad ya es un problema para muchos usuarios que trabajan de forma remota. Pero a medida que la movilidad regrese a la fuerza laboral, la necesidad de equipar a los empleados para que sean capaces de trabajar en cualquier lugar con las herramientas adecuadas será crucial. La demanda de computadoras portátiles conectadas 4G/5G y otros dispositivos aumentará a medida que aumente la justificación comercial”, dijo Atwal.

Con información vía DPL News

Deja “home office” cansancio y desesperación

El trabajo a distancia tomó por sorpresa a muchos mexicanos. Unos no se adaptaron, otros mejor renunciaron y algunos más están desesperados por la mayor carga de tareas y el estrés. Esas son las secuelas del home office tras un año de confinamiento por la pandemia del Covid-19.

El director general del Centro de Formación Integral y Perfeccionamiento Directivo (ICAMI), vinculado al IPADE, Alfonso Aguilera, dijo a EL UNIVERSAL que si bien hubo beneficios de laborar desde el hogar, también se generaron problemas.

De acuerdo con una encuesta entre directivos y mandos medios de empresas para medir los retos del teletrabajo durante la contingencia sanitaria, 5% de los empleados no se adaptaron a realizar actividades a distancia y 35% padecen desesperación.

Aguilera comentó que los empresarios se dieron cuenta que el teletrabajo llegó para quedarse y al menos 40% de los trabajadores ya no regresarán a oficinas, porque las mismas empresas dejaron de rentar los inmuebles.

Por ejemplo, “los primeros meses fueron interesantes, regresar a casa fue una dinámica bien aceptada por la gente”, al no haber horas de traslado tuvieron más tiempo y se la otorgaron al trabajo, a labores del hogar y al cuidado de los hijos”, detalló.

Sin embargo, poco a poco se registraron problemas de todo tipo, laborales, familiares y económicos, porque al ver que la pandemia duraría más, en algunas empresas se hicieron ajustes en sueldos; no se respetaron horarios laborales, por lo que hubo personas que comían frente a las computadoras; para otras el cuidado de los hijos se añadió a las tareas diarias, por lo que se les dificultó participar en juntas.

A nadie se le dio un curso de inducción sobre qué era el home office, así que en un principio algunos dijeron que padre voy a estar en mi casa, pero con el tiempo hay quienes ya ven efectos adversos y esto no nos gusta, indicó.

Además, hay trabajadores que laboran más, problemas familiares, divorcios y se redujo el tiempo de calidad para los hijos: “Hemos visto familias que ya tenían problemas y ahora se están disolviendo. Incluso, en las que no los tenían, surgieron conflictos en su forma de relacionarse porque no estaban acostumbradas a un alto tiempo de convivencia, y donde había problemas, con tanta demanda de tiempo y estrés se están fracturando”, expuso.

Difícil entorno

De 5% que no se adaptó hubo quienes no se conectaron en línea, no se reportaron a sus trabajos, se les dificultó cuidar a los hijos y laborar, tuvieron un enfermo en casa, no supieron manejar la tecnología, así que hubo dos soluciones, algunos renunciaron y a otros la empresa les cambió las labores que desarrollaban.

De la proporción de encuestados al borde de la desesperación por una excesiva carga de trabajo, una gran mayoría argumenta tener cansancio extremoangustia, problemas de sueño, lo que ya los llevó a tener conflictos familiares y en el trabajo.

El directivo dijo que este tipo de personas, sin una plática previa, son los que renuncian.

“Un 35% está al borde de la desesperación, el trabajador se pone a llorar porque lleva cansancio extremo, y no es que la empresa no atienda el problema, es que no lo está comunicando.

“De las renuncias que se dan, une 10% es gente que tiene otra propuesta y se va”, precisó.

Con información vía EL Universal

Pandemia empujó a 13 millones de personas de la clase media a la pobreza laboral

Las personas que mejor ganaban antes de la pandemia de Covid-19 se mantuvieron prácticamente en esa situación, igual que quienes tenían los ingresos laborales más bajos. Sin embargo, aquellas que con su trabajo lograban de vez en vez sacar la cabeza del agua se ha vuelto a hundir: las que pertenecían a las clases medias.

De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), más de 13 millones de personas con ingresos medios y altos cayeron al grupo de menores ingresos. Se trata de población que, en general, ganaba lo suficiente para vivir bien, sin apuros graves pero tampoco en la riqueza, y que ahora “pasó a la pobreza laboral”, indicó Rodolfo de la Torre, director especialista en desarrollo social con equidad de ese organismo.

La semana pasada el CEEY presentó el cuarto número de su boletín Movilidad Social en el Mercado de Trabajo. En conferencia de prensa en línea, De la Torre informó que, respecto al 2019, en el 2020 hubo más personas que descendieron de nivel socioeconómico y menos trabajadoras y trabajadores que lograron ascender. Es decir, más gente quedó atrapada en la pobreza laboral.

El año pasado, la movilidad considerada de “no pobre a pobre” bajaba de “no pobre a pobre” incrementó a 20 por ciento. En 2019 esa población representaba el 17% y en 2018 era el 18 por ciento. Al mismo tiempo, el que subió de pobre a no pobre fue menor; en 2020 fue de 16%, mientras en 2019 llegó a 19 por ciento.

Lo que esto nos muestra es “la poca estabilidad de los ingresos laborales” que tenían las personas en México y que se ahondó en 2020 por la covid-19, explicó Roberto Vélez Grajales, director ejecutivo del CEEY.

Mujeres, atrapadas

La suspensión de diferentes actividades económicas fueron la causa de un aumento de 4% en la pobreza laboral, explicó Rodolfo de la Torre. Casi el 24% de la población económicamente activa dejó de buscar trabajo, “y los aún empleados redujeron su ingreso”, indica el reporte.

Pero no sólo el cierre de muchas industrias influyó en la falta de ingresos laborales y en el aumento de la pobreza. No al menos para las mujeres. El incremento del trabajo del hogar y de cuidados agravó la situación de cientos de miles de ellas.

A inicios de 2020 había 5.5 millones de mujeres que, aunque necesitaban o deseaban trabajar, no podían buscar un empleo porque ya tenían un trabajo no remunerado en casa. Para finales del año esa población llegó a 5.8 millones. Pero “en el pico más alto” de la crisis, de julio a septiembre del año pasado, eran 6.4 millones de mujeres, informó Rocío Espinosa, analista del CEEY.

Previo a la covid-19, en total, había 7.2 millones de personas excluidas del mercado laboral por la inseguridad, la baja escolaridad, la falta de experiencia laboral, embarazo o el cuidado de otras personas. De ellas, 75% era mujer. Al cierre de 2020 esa población de hombres y mujeres subió a 7.8 millones, dijo la investigadora. El momento más difícil fue el tercer trimestre, cuando habían 8.6 millones en esa condición.

Recomendaciones de política

En esta cuarta entrega del boletín, las y los especialistas del CEEY se centraron en los efectos del coronavirus en el ámbito de la movilidad laboral. Para ello se basaron en los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

En el primer año de la pandemia, hubo una ligera baja en el grupo de personas en condición de “pobreza persistente”. La población que, al menos a lo largo de un año, no logra salir de la precariedad continuó a la baja por tercer año consecutivo: en 2018 era el 24%, para 2019 se redujo a 23% y en 2020 llegó a 22 por ciento.

Del otro lado de la pirámide, la población considerada como “no pobre persistente”, es decir, que se mantienen en una estabilidad económica debido a sus altos ingresos laborales creció a 43 por ciento. En 2019 representaba 42% y en 2018, 41 por ciento.

“La pandemia generó considerables desigualdades. Pero algunas personas lograron mejorar su actividad económica porque se dedican a la venta de alimentos o de productos no afectados por la pandemia”, explicó Rodolfo de la Torre.

Con información vía El Economista