‘Un escándalo de Estado’: piden investigar vínculos de Macron con grupo de presión de Uber

Emmanuel Macron se enfrenta a las peticiones de que se realice una investigación parlamentaria, después de que los Archivos de Uber revelaran sus extraordinarios esfuerzos como ministro de Economía francés durante el mandato de su predecesor en la presidencia, François Hollande, para ayudar a la empresa estadounidense de taxis a ejercer presión en contra del sector de los taxis.

Los políticos de la oposición francesa, tanto de izquierda como de extrema derecha, aprovecharon los informes sobre las reuniones secretas no declaradas y la promesa de un “acuerdo” negociado por Macron dentro del gobierno para ayudar a Uber.

Las revelaciones incluidas en los Archivos de Uber –un caché de 124 mil documentos de la compañía filtrados a The Guardian y que fueron compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación– aparecen en un momento difícil para los centristas de Macron, quienes perdieron el control del parlamento en las elecciones legislativas que se llevaron a cabo el mes pasado.

Varias personalidades, que abarcan desde la izquierda hasta la extrema derecha, así como el líder del sindicato izquierdista CGT, solicitaron que se realizara una investigación parlamentaria.

Los archivos sugieren que el partidario de las empresas, Macron, quien fue reelegido presidente de Francia en abril, era lo suficientemente cercano a los gerentes de Uber durante sus dos años al frente del Ministerio de Economía, de 2014 a 2016, como para que ellos no lo pensaran dos veces antes de contactarlo para pedirle una posible ayuda cuando sus instalaciones fueron objeto de una redada por parte de las autoridades fiscales y de otros organismos.

Macron, quien prometió en su primera campaña presidencial exitosa hacer de Francia una “nación de empresas emergentes”, omitió documentar al menos tres de las cuatro reuniones mantenidas con el director ejecutivo y fundador de Uber, Travis Kalanick, que aparecen detalladas en los archivos.

Cuando ocupaba el cargo de ministro de Economía, el exbanquero comentó a la empresa tecnológica que había negociado un “acuerdo” secreto con un gabinete socialista amargamente dividido, que en ese momento estaba en el poder.

Aurélien Taché, un miembro del parlamento que fue elegido por el partido de Macron en 2017, pero reelegido este año como parte de la coalición de oposición de izquierda, NUPES, comentó a la estación de radio France Info: “Es casi como un thriller malo, reuniones y encuentros que fueron ocultados…” Señaló que el hecho de que la empresa le pidiera asesoría a Macron durante la redada que realizaron los inspectores del gobierno en sus oficinas debe ser investigado. “Es un escándalo de Estado”, indicó.

Alain Vidalies, que fue secretario socialista de Transporte en la época en la que Uber intentaba establecerse en Francia, explicó a France Info que se encontraba “estupefacto” por el alcance del apoyo de Macron hacia los grupos de presión de Uber, en particular por el hecho de que Macron hubiera participado en reuniones “casi secretas” con la empresa, hecho que calificó como una especie de “complicidad”. Dijo que el pueblo francés tenía derecho a “una respuesta y aclaraciones” por parte del ejecutivo.

Mathilde Panot, la líder parlamentaria del partido de la oposición de extrema izquierda France Unbowed, denunció lo que describió como el “saqueo del país” durante la época en que Macron fue ministro de Economía. Calificó a Macron como un “cabildero” de una “multinacional estadounidense que pretende liberalizar de forma permanente el derecho laboral”.

En una reunión parlamentaria realizada en la tarde del lunes, Panot se refirió a los Archivos de Uber cuando presentó el voto de no confianza de su partido contra la primera ministra, Élisabeth Borne. Panot finalizó preguntando a los legisladores si coincidían con Macron, al que calificó como “el presidente de los grupos de presión” por su apoyo a Uber.

Fabien Roussel, líder del Partido Comunista Francés, describió como devastadoras las revelaciones, las cuales fueron detalladas en el periódico Le Monde: “Contra todas nuestras reglas, todas nuestras leyes sociales y contra los derechos de los trabajadores”.

Los miembros de la cámara baja del parlamento francés admitieron que no existía ningún mecanismo constitucional para que pudieran interrogar directamente a Macron sobre el contenido de los Archivos de Uber, no obstante, los partidos de la oposición plantearon que era importante que los comités del parlamento establecieran una forma para realizar la investigación.

El jefe del sindicato de izquierda CGT, Philippe Martínez, comentó: “Lo mínimo es que (Macron) explique lo que hizo y de qué manera contribuyó no solo a que Uber se estableciera en Francia, sino que, gracias a una ley llamada ‘ley Macron’, también contribuyó a deshacer una parte del código laboral a favor de este tipo de actividad económica que tiene consecuencias sociales sobre los trabajadores”.

Sin embargo, Laurent Berger, dirigente del sindicato moderado CFDT, comentó que no era una sorpresa escuchar hasta qué punto Uber tenía una “mentalidad de grupo de presión” para “liberalizar, para ganar dinero sin tomar en cuenta lo que existe en términos de ley en diferentes países, y sobre todo en términos de derechos de los trabajadores”.

Jordan Bardella, perteneciente al partido de extrema derecha Agrupación Nacional, señaló que las revelaciones mostraban que la carrera de Macron tenía “un punto en común: servir a los intereses privados, muchas veces extranjeros, antes que a los intereses nacionales”.

La oficina del presidente comentó a la agencia de noticias AFP que en ese momento Macron, como ministro de Economía, estuvo “naturalmente” en contacto con “muchas empresas implicadas en el profundo cambio en los servicios que se ha producido a lo largo de los años mencionados, el cual debería ser facilitado mediante el desbloqueo de ciertos candados administrativos o regulatorios”.

No era un secreto que Macron se mostraba entusiasmado con las empresas tecnológicas estadounidenses, a las que consideraba como extranjeras e innovadoras. En una ocasión comentó a Mediapart que el hecho de prohibir la empresa Uber habría sido equivalente a enviar a los jóvenes desempleados de los barrios bajos “de vuelta ahí para vender drogas”.

No obstante, su cercanía a la empresa de taxis nunca fue revelada en su totalidad. Macron mostró un “claro deseo de trabajar en torno a la (nueva) legislación Thévenoud”, según consta en la nota de Uber sobre una reunión con el joven ministro de Economía acerca de una ley que restringía radicalmente el papel de los servicios de taxis.

El apoyo de Macron fue crucial para Uber, ya que la empresa se topó con las protestas en las calles de los taxistas franceses, quienes deben cursar 300 horas de capacitación y se enfrentan a una cantidad limitada de costosas licencias de taxi.

Aurore Bergé, líder parlamentaria del partido centrista de Macron, señaló que Macron simplemente estuvo haciendo su trabajo y que lo hizo bien. Dijo a la cadena CNews que Uber había creado un servicio que los franceses querían y que Macron facilitó acertadamente la llegada de empresas que crearon empleos. Respecto a las acusaciones de un acuerdo secreto, comentó: “No hubo ningún acuerdo, no hubo quid pro quo.

CON INFORMACIÓN VÍA LA LISTA/THE GUARDIAN