Mexico encabeza niveles de violencia laboral en la industria del entretenimiento

En los últimos años más personas han denunciado abusos en la industria audiovisual ante una mayoría que los encubre, justifica o evade. Movimientos como #MeToo o #TimesUp lograron que muchas le pusieran nombre a lo que les ocurría: acosohostigamientoviolación. Pero falta afincarlo más el ámbito laboral, pues las evidencias señalan que es un asunto sistémico y no entre particulares, como muchas instancias responsables han señalado.

Si no fuera así, el 90% de las trabajadoras y los trabajadoresdel cine, televisión y artes escénicas en América Latina no reconocería que ha sido víctima de una o más situaciones de acoso y violencia laboral. O que alrededor del 30% ha sentido miedo o “mala predisposición” para ir al ensayo, la grabación o la presentación debido a las agresiones que está sufriendo.

Esto señala un reporte de la Federación Internacional de Actores (FIA-LA). La investigación se basó en una encuesta realizada en 16 países de la región, entre ellos, México. En la elaboración del estudio participó también el área de Medios de Comunicación, Entretenimiento y Artes de la UNI Global Union, un sindicato con más 20 millones de personas afiliadas del sector servicios en 150 países.

El informe Análisis de la Encuesta regional sobre violencia y acoso en los espacios de trabajo en la industria audiovisual y de las artes escénicas en Latinoamérica indica que el objetivo del estudio fue “arrojar algo de luz sobre esta situación”, pues hay pocos datos al respecto. De esa manera, buscaron “identificar la existencia de comportamientos inaceptables y tóxicos en los lugares de trabajo del sector a nivel regional”.

Los datos hallados “son realmente alarmantes”, destaca. Las violencias que mencionan las y los trabajadores “van desde el maltrato y el micromachismo hasta el acoso sexual, la intimidación y la discriminación en materia de prestaciones laborales. Además, 4 de cada 10 personas creen haber sufrido acoso sexual en el trabajo”.

Pero es México el que “reporta una cifra bastante impactante”, pues 54% de las personas encuestadas dijeron haber sido acosadas sexualmente en su espacio laboral, es decir 1 de cada 2.

Además de las víctimas, el estudio habla de quienes han atestiguado algún tipo de violencia contra alguien más, sobre las denuncias y el impacto en sus trayectorias laborales.

La realidad para mujeres y disidencias sexuales

De 2015 a 2021, la economía creativa en América Latina pasó de aportar del 2.2 al 3% del Producto Interno Bruto (PIB), señala el documento. La inversión en el sector es pública y privada, por ello ambos entes deben responsabilizarse de lo que les ocurra a las trabajadoras y trabajadores en el espacio laboral.

La mayoría de las personas que participaron en la encuesta laboran en el cine (53%), el teatro (39%) y la televisión (37%). El resto trabaja en la publicidad de estos sectores, en radio, danza, circo y títeres.

Las situaciones consultadas fueron:

  • Maltrato en el entorno de trabajo
  • Gritos
  • Hostigamiento o mobbing
  • Discriminación respecto de beneficios de trabajo
  • Ser ignorada/o o subestimada/o
  • Acoso sexual
  • Micromachismo
  • Sensación de vulneración

De acuerdo con los resultados, el 46% ha pasado maltrato. También a cuatro de cada 10 les han gritado, al 42% le han hostigado. “Y un preocupante 57% se ha sentido ignorad@ (sic) o subestimad@ (sic) por alguna jefatura o alguien de su equipo”, principalmente las personas más jóvenes, entre 18 y 29 años de edad.

El testimonio de una mujer señala: “Todos mis subordinados son hombres y no les gusta que los mande. Cuestionan mis órdenes, si un hombre da la misma orden la cumplen”.

En todo tipo de violencia, incluida la sexual, las personas que pertenecen a la población LGBTQI+ son las más afectadas. El 95% de las disidencias sexuales han vivido alguna de esas situaciones en su trabajo, el 87% de las mujeres y el 70% de los hombres.

Chile es donde más personas mencionaron algún episodio de violencia, el 87% lo pudo reconocer. En segundo lugar está México, con el 86% y el tercer sitio lo comparten Uruguay y Perú con 85 por ciento. Por sectores, quienes se desarrollan en la danza, el circo y los títeres han sufrido más incidentes.

El reporte indica que el 74% de los hombres han sido testigos de una agresión, mientras que el 86% de las mujeres lo mencionan y 89% de las disidencias sexuales. Las poblaciones más oprimidas suelen estar más informadas y sensibilizadas acerca de las agresiones.

Freno a sus carreras

El acoso o la violencia en el trabajo impactan en la salud física y mental de las víctimas, por lo que sus trayectorias laborales “se pueden ver trastocadas, perjudicadas o limitadas”.

De nuevo, la población LGBTQI+ y las mujeres son las más afectadas, el miedo o el deseo de no asistir al trabajo lo sienten el 86% y 62% respectivamente. Pese a ello, seguramente se presentan, pero esos sentimientos pueden repercutir en su desempeño.

En México, 57% de las personas encuestadas indicó que el desarrollo de su carrera se vio limitado por vivir agresiones. Es el segundo país donde más ocurrió, después de Perú (63%) y por encima de Uruguay (42%).

El reporte también indica que las mujeres son quienes más han visto limitada su trayectoria laboral por maternidad, con un 37% de afirmaciones, versus el 19% de los hombres respecto de la paternidad.

En todos los países hay más certeza de que si denuncian, sufrirán una represalia. En México el 77% cree que tendrán una consecuencia negativa y sólo el 23% confía en que la empresa o la persona empleadora hará algo para ayudarle.

En el informe, la UNI Global Union y la Federación Internacional de Actores incluyen varias recomendaciones para cambiar este panorama. En primer lugar, capacitación a sindicatos, profesionales de la industria y también a estudiantes sobre derechos humanos, derechos laborales, violencia de género, legislación vigente y procedimientos de denuncia.

Pero no basta con la información, es necesario crear instancias de formación, apoyo, mediación y acompañamiento a víctimas y a quienes presencian estas situaciones. La protección de los derechos de testigos y acusados/as también debe estar garantizada.

Además, a las personas empleadoras “se les debe exigir formarse y formar en torno a mediación, contención y derechos” para evitar toda posible discriminación. Promover una regulación del acoso y la violencia a nivel regional y fortalecer el trabajo colaborativo con sindicatos, entre otras.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA