TENDENCIAS_ Lectura digital en tiempos de pandemia

La época de confinamiento y de restricción de actividades generados por la pandemia de covid-19 disparó el consumo lector en formato digital, pasando de 2016 al 2021 de 6.8 a 25.5%, lo anterior, con base en el estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con esta información, los lectores de revistas aumentaron de 2.6 a 21.6% y los de periódicos digitales, de 5.6 a 21.3%, y el promedio de libros que leyó la población adulta lectora en los últimos doce meses fue de 3.7 ejemplares, récord que no se alcanzaba desde 2017.

Por género, las mujeres declararon haber leído 3.9 ejemplares, que en comparación con los hombres fue menor al promediar 3.5 libros; las personas declararon como principal motivador de su lectura el entretenimiento con el 42.6% y las otras razones fueron trabajo, estudio y por cultura general; entre las lecturas favoritas con el 36.1% destacó la literatura y para un uso universitario, el 30.8 por ciento.

También el Inegi ha compartido información de su encuesta denominada Módulo sobre Lectura (MOLEC), misma que se realizó para recabar información estadística sobre el comportamiento lector de la población adulta que reside en ciudades de 100 mil y más habitantes.

De la población alfabeta considerada por el MOLEC, 3 de cada 4 dijeron haber leído libros, revistas, periódicos e historietas, así como páginas de internet, foros o blogs, de cada 100 personas 42 declararon haber leído al menos un libro en los últimos 12 meses y en el comparativo con el 2015, así lo declaraban 50 por cada 100.

Más de tres cuartas partes de la población lectora considera que comprende “todo” o la “mayor parte” de lo que lee, mientras que el 21.3% comprende la mitad o poco del contenido de la lectura, el motivo principal para la lectura de libros y revistas es por entretenimiento, mientras que la lectura de periódicos se asocia más al interés por la cultura general; los temas más buscados en las revistas fueron los de entretenimiento, 31.1 %, seguidos de los de bienestar o salud y cultura general con un 23.9% y las revistas especializadas, técnicas o científicas con un 22.5 por ciento.

No obstante, al incremento en el uso de las tecnologías de información predomina la preferencia de materiales impresos, sobre todo en temas de literatura con el 42.5%, seguido de libros de texto o de uso universitario con un 34.1 y de temas de autoayuda, superación personal o religioso el 26.6% por ciento.

Sin embargo, esta información revela que existe una tendencia clara sobre la reducción de lectores en México cada año, pero los que se quedan leen cada vez más. La mayoría de las personas que declararon no haber leído en último año, señalaron la falta de tiempo como la principal razón para no hacerlo, pese al confinamiento que se ha vivido por motivos pandémicos y, adicionalmente la falta de interés, motivación o gusto por la lectura, esto ha generado según el estudio un decrecimiento de las librerías en México, ya que los mínimos históricos se han disparado con la falta de ventas de impresos.

El fomento a la lectura en la escuela y en la casa es un camino para el desarrollo social y para incrementar las capacidades, fortaleciendo conocimientos y una conciencia crítica sobre el pasado, el presente y el futuro.

CON INFORMACIÓN VÍA EXCÉLSIOR

El ingreso laboral cayó casi 11% durante la pandemia pero afectó más a los grupos de altos ingresos, según datos de Inegi

La pandemia golpeó severamente la economía de los hogares en México, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El ingreso laboral disminuyó casi 11% en 2020, con respecto a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2018. Pero esta caída fue diferente según la clasificación del ingreso.

En la medición se divide a los hogares en diez grupos según sus ingresos, llamados deciles. El decil más alto —aquel con los hogares con más riqueza— reportó la mayor caída en sus ingresos trimestrales con una contracción de poco más de 9% en 2020, con respecto a 2018. En cambio, los hogares en el primer decil —los más pobres— observaron un modesto aumento de 1.3% en el mismo periodo.

Esta tendencia se repite cuando se observan los datos del gasto de los hogares. Durante la pandemia, se implementó un confinamiento sanitario que básicamente colapsó al sector servicios e industrias no esenciales. Esto ocasionó que el decil con más recursos redujera su gasto en casi 22% en 2020, con respecto a la encuesta de 2018.

En tanto, los hogares en el decil más bajo aumentaron su gasto promedio casi 10% en el mismo periodo. La mayoría del gasto de los hogares con menos recursos es en alimentos y medicinas.

El impacto se concentró en la clase media y de altos ingresos

Al observar los datos, el impacto de la pandemia sobre los ingresos de los mexicanos aumenta conforme se sube en la clasificación; por lo tanto, afectó en mayor medida a los hogares con mayor disponibilidad de recursos.

Para Ignacio Martínez, director del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen) de la UNAM este comportamiento se debe al aumento sostenido del salario mínimo de los últimos años.

Por el contrario, la falta de estímulos fiscales a las grandes empresas afectaron en mayor medida los ingresos de los deciles más altos, señaló el economista en entrevista.

El presidente Andrés López Obrador Obrador (AMLO) se negó a otorgar mayores estímulo, debido a que prometió que la ayuda económica se entregaría de «abajo para arriba», en lugar de ayudar primero a los empresarios del país.

Martínez indicó que la política social de AMLO ha tenido efectos en los deciles inferiores. Pero advirtió que sus programas podrían no ser suficientes para reactivar a la economía mexicana.

«Tomemos como ejemplo el programa Sembrando Vida. Estamos observando una transferencia de recursos para sembrar arboles de maderas preciosas. Ahora el reto del gobierno será conectar este esfuerzo con actividades productivas con un mayor agregado tecnológico», señaló el director del Lacen.

¿En qué gastaron los mexicanos durante la pandemia?

De acuerdo con la ENIGH, los hogares mexicanos aumentaron su gasto en salud casi 41% durante la pandemia de Covid-19, la cual cobró más de 201,000 vidas en 2020. También aumentó el gasto sustancialmente en comunicaciones con un repunte de 11% en la medición de 2020. Además, aumentó 21% el gasto en otros alimentos diversos, 5% en carne, y un aumento poco significativo de 0.1 en cereales, así como 2.3% en electricidad y combustibles.

En cambio, el desplome más severo fue de 50% en esparcimiento, seguido de una caída de 45% en alimentos fuera del hogar. También disminuyó 43% el gasto en transporte público; y más preocupante, un desplome de 39% en el gasto destinado a la educación, seguido de –17% en la adquisición de vehículos.

CON INFORMACIÓN VÍA BUSINESS INSIDER MÉXICO

Pensión para el Bienestar llegó a 75% de la población objetivo en el 2020: ENIGH

La Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores, uno de los programas sociales emblemáticos de la administración de Andrés Manuel López Obrador, llegó a 6.3 millones de adultos mayores el año pasado, de acuerdo con la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Lo anterior, señaló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), representa aproximadamente a 75% de la población objetivo de dicho programa.

“La Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores es de carácter universal. La ENIGH 2020 reporta que 6.3 millones de adultos mayores la recibieron, lo que representa, aproximadamente, 75% de la población objetivo (8.2 millones) para el 2020”, señaló el análisis del CIEP.

El análisis también mostró que, por grupos quinquenales, los salarios que recibieron las personas mayores de 65 años aportaron más a sus ingresos que las jubilaciones, una constante que se ve hasta los 90 años y más.

Por ejemplo, la población que se ubicó entre los 65 y 69 años tiene, en promedio, 13,276 pesos trimestrales por concepto de salarios, mientras que por ingresos por jubilación obtiene 9,174 pesos y por la Pensión para el Bienestar, alrededor de 1,150 pesos trimestrales.

En tanto, la población de 90 años aunque percibe menores ingresos por salarios, con un promedio trimestral de 6,023 pesos, estos continuaron siendo su mayor fuente de recursos, seguidos de los ingresos por jubilación, que les dejó 5,637 pesos, y la Pensión para el Bienestar, con 3,991 pesos.

“La Pensión del Bienestar tiene mayor importancia conforme avanza la edad, pues disminuyen los ingresos por salarios y por jubilación”, señaló el CIEP.

Cambios en el 2021

La pensión para adultos mayores es un programa federal que nació en la actual administración y está dirigido a aquellas personas mayores a 65 años para que puedan recibir recursos, por parte del gobierno, para su bienestar.

No obstante, aún en el 2020 el programa era para los adultos de 68 años o más de todo el país, así como para aquellos de 65 años que viven en los municipios integrantes de pueblos indígenas.

La disminución de edad se dio considerando que “las personas adultas mayores enfrentan condiciones de escasos ingresos económicos y limitado acceso a los sistemas de protección social y de salud”, de acuerdo con el gobierno.

De esta manera, el gobierno espera llegar a poco más de 10.3 millones de personas que cumplen con la edad mínima requerida para ser beneficiarias de este programa. Además, se espera que para en el último año del sexenio, en el 2024, se incremente la pensión a 6,000 pesos bimestrales.

Gastan más en salud

El análisis que realizó el CIEP sobre la ENIGH también mostró las tendencias de gasto entre los adultos mayores, en donde al igual que con el gasto general de la población, éste tuvo una reconfiguración ante la pandemia del Covid-19.

“Durante el 2020, el principal destino del gasto de los adultos mayores de 65 años fue en alimentos, seguidos de transporte y vivienda. Sin embargo, el gasto en salud aumentó 70.2% y el gasto en alimentos 33.2% respecto al 2018”, detalló el CIEP.

De esta manera, el gasto en salud de los adultos mayores superó el año pasado, en una coyuntura donde se limitó la movilidad en las calles y se priorizó el distanciamiento social, al que destinaron a educación y esparcimiento.

En total, de acuerdo con la encuesta de gasto e ingreso, los hogares mexicanos tuvieron que reconfigurar su gasto ante las prioridades que trajo consigo la pandemia.

Si bien los alimentos, bebidas y tabaco continúan siendo el gasto más fuerte de los hogares, representando 38% del total, el gasto en salud tomó relevancia en el último año y pasó de representar 2.6 a 4.2 por ciento.

De los 29,910 pesos trimestrales de gasto monetario de los mexicanos el año pasado, 1,266 pesos trimestrales lo destinaron al rubro de salud, lo que representó un incremento de 40.5% respecto a los resultados de la ENIGH 2018, cuando se reportó un gasto de 901 pesos.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

El trabajo y las horas

Es verdad: los usos y costumbres laborales son distintos en cada sector, hablando de horarios.

En muchas empresas e instituciones, la gerencia cree que hay que trabajar de sol a sol. Hasta hay competencia: yo llego más temprano, yo soy el que apaga la luz, yo no salgo ni a comer.

Las horas trabajadas no reflejan productividad. Es lo contrario, sobre todo si ese número de horas trabajadas no se traduce en ingresos, ventas, más y mejores productos. Si las ventas de un negocio permanecen constantes cuando la gente de esa empresa trabaja menos horas, entonces el trabajo no es muy productivo.

Por eso, entre los países de la OCDE, la mayoría más productivos, la gente trabaja menos horas que nosotros. Normalmente fraccionan el trabajo en horas, no en días. De esa forma, la seguridad social cara para una persona de bajos ingresos no sería la excusa para que esté condenada a una jornada larga. Una persona de altos ingresos, que cuesta mucho, podría reducir las horas que vende a una empresa de manera exclusiva. Así, un mayor número de empresas pueden aprovechar su experiencia, y ella tendría menos dificultades para encontrar un empleo en la edad madura.

Carlos Slim sugirió que los mexicanos trabajáramos menos horas. Tiene razón. Muchas horas de un trabajador subordinado antes de la pandemia, se iban en hacerse visible, no tanto en trabajar. La pandemia cambió esto, y hay un problema de supervisión del uso del tiempo. Por ello, las empresas en el mundo buscan medir los resultados de la gente, y no sus hábitos de asistencia a un lugar de trabajo.

Si trabajas en el gobierno, el promedio de horas que le dedicas a eso son 41.3 semanales (IMCO, con datos de ENOEN 2021, 1T). Ah. Pero la variabilidad es casi el 65%. En la semana que levantaron la encuesta, algún abnegado burócrata dijo haber trabajado 68 horas. En el sector privado formal, se trabajan en promedio 45.5 horas semanales. El error estándar es de 14.5%. Es decir, el trabajador que menos trabaja lo hace casi 39 horas a la semana, el que más, 52. En rango con lo que dice la Ley Federal del Trabajo.

Si tu empleo está en el sector informal, el promedio de horas dedicadas a la semana es 37.9. La volatilidad es de apenas un 22%. Cuando se puso intensa la jornada, le entraste con 46 horas.

Si tienes más educación, tus horas estarán mejor pagadas. Por ello, especulamos que las empresas formales y el gobierno están llenos de gente con nivel educativo alto, que tienen un costo de oportunidad elevado de sus horas de ocio, y que sacrifican esparcimiento y tiempo familiar por trabajo. Del otro lado, en la economía informal, el valor agregado es bajo, los grupos de producción pueden remunerar menos al capital y al trabajo, entonces el precio del ocio baja. No es sorpresa que mucha gente quiera ser informal, ya que son menos horas y el nivel educativo requerido es bajo.

En el trabajo doméstico, la variabilidad de las horas es del 51%. El promedio de horas trabajadas es 34.7, pero es posible que una semana haya que dedicarle 53 horas, y a la siguiente no haya más que 15 horas para trabajar. Algo muy parecido ocurre en la agricultura de subsistencia. Las horas trabajadas semanalmente son casi 19, pero el error estándar es 135%. Hay semanas en que hay que más que duplicar el esfuerzo, y otras en las que de plano no hay nada. Eso es ser pobre: no saber cuántas horas de trabajo puedes vender en el día, y que tu existencia dependa de ello.

Todos deberíamos tener los estándares de los empleados privados formales. La universalización de la seguridad social puede ser una manera de lograr esto. También, fraccionando el trabajo en horas, no en bimestres cotizados al IMSS, o en días trabajados en la fábrica o el rastro. De esa manera, cada uno de nosotros cuidará la productividad de cada hora, y nadie tendrá que obligarnos a trabajar más.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO

TENDENCIAS_ El gran ejemplo de las Nenis

Son emprendedoras entusiastas, con deseos de ganar dinero para salir adelante, y ya benefician directa o indirectamente a 13 millones de hogares en el país; se les conoce con el término de “Nenis”, y representan un segmento de la economía al que hay que ponerle mucha atención.

Las Nuevas Emprendedoras de Negocios por Internet (Nenis) son, según datos tanto del Laboratorio de análisis en Comercio, Economía y Negocios, así como del IMCO e INEGI, un segmento que ya tiene relevancia en la economía, ya que suman más de 5.2 millones de microemprendedoras que se estima generan 9.5 millones de pesos de ingresos diarios.

Sus ventas son realizadas principalmente a través de redes sociales como Facebook o Whatsapp y han logrado en uno de los peores años de la economía no sólo vender más, según han revelado en diversas encuestas, sino ganar espacios y merecida atención sobre la importante labor que realizan para apoyar a sus familias y a las economías locales.

Por eso es muy interesante el análisis de las conversaciones en redes y medios sociales sobre las Nenis realizado por Metrics, en donde solo en unos meses hay más de 20 millones de personas que reconocen el término y en Baja California Sur, Morelos, Querétaro, San Luis Potosí y Nayarit hay un mayor interés por ellas, además de tener un 84 por ciento de comentarios positivos.

Con una diversidad de datos analizados en redes sociales, usando inteligencia artificial, Metrics tiene detectado ya un mejor perfil y definición de quiénes son las Nenis, y uno de los datos que muchas instituciones financieras deben voltear a ver, es que son como hemos dicho, pagadoras puntuales, por el hecho de ser mujeres.

La carrera por ganarse a este segmento de negocio ya inició formalmente y habrá que ver cómo lo hacen en los siguientes meses Tala y Estafeta. David Lask, director General de Tala Mobile, una plataforma de servicios financieros digitales con más de 6 millones de clientes en cuatro países, y Griselda Hernández, CMO de Estafeta, trabajan ya en conjunto para otorgar servicios personalizados a este segmento.

Tala hace la evaluación crediticia con base en la información conductual contenida en los teléfonos inteligentes de cada persona, usan algoritmos e inteligencia artificial y hacen una valoración predictiva de la capacidad y disposición de pago. Pese a la pandemia, la mayoría ha estado al corriente de sus pagos, no evalúan el historial crediticio porque muchas carecen de él, tampoco otros datos porque al no estar en la economía formal, no están registradas ante el SAT.

Pero a diferencia del promedio de clientes, que buscan financiamientos para enfrentar emergencias o imprevistos, el segmento Neni planea los financiamientos de manera ordenada y progresiva para poder realizar compras de inventario o pagos a proveedores, pero lo malo es rara vez consideran la logística y las entregas al lanzar su microemprendimiento.

Por ello, Estafeta considera que pueden ser aliados de este segmento, y evitar que al hacer sus entregas solas se expongan y dediquen ese tiempo a crear y promover sus mercancías y servicios; esta alianza de crédito y logística seguro será un modelo que otras empresas buscarán replicar, ya que es un hecho que con los datos a la mano, es un segmento de negocio en el que buscarán participar. Ya veremos. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Hay 84.1 millones de usuarios de internet en México: Inegi

Se calcula que durante 2020 en México hubo 84.1 millones de usuarios de internet, que representan 72% de la población de 6 años o más. La cifra de usuarios representa 1.9% más que la registrada en 2019, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), del Inegi.

Los usuarios de telefonía móvil fueron 88.2 millones, con un total de 126 millones de líneas activas en México. Según esta cifra, los usuarios de telefonía móvil representan 75.5% de la población de 6 o más años. La encuesta del Inegi también destaca que en 2020 hubo 44.4 millones de usuarios de computadoras, 38% del total de la población de 6 años o más.

Garantizar la igualdad sustantiva

Esta semana, 36 senadoras y senadores de distintos grupos parlamentarios, presentaron una iniciativa para reformar siete artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de paridad de género en los órganos jurisdiccionales federales y locales. Con esta reforma, se busca que la paridad sea una realidad en el Poder Judicial.

Si bien hace unos días, se publicó el paquete de reformas a las leyes secundarias en materia judicial, quedó pendiente reforzar desde la Constitución el principio de paridad de género.

Es una realidad que la situación laboral de las mujeres en los órganos jurisdiccionales de nuestro país es preocupante. El Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2020 del INEGI señala que en la distribución porcentual de las 4,828 magistraturas y juzgados según instancia y sexo, en los órganos jurisdiccionales de primera instancia, el 57.4% son hombres y el 42.6% son mujeres. En cuanto a los órganos jurisdiccionales de segunda instancia predomina el 66.5% de hombres, en contraste con el 33.5% de mujeres.

No puede decirse que no existen mujeres preparadas para acceder a puestos de Magistradas o Juezas, ya que dicho Censo señala que existen 68,624 servidoras y servidores públicos adscritos a los Poderes Judiciales Estatales, donde el 59.3% son mujeres y el 40.7% son hombres.

Sin duda, no puede pasar desapercibido que, por primera vez en la historia de nuestro país, tres mujeres –de manera simultánea– ocupan los cargos más altos en el Poder Judicial de la Federación con las ministras Norma Lucía Piña Hernández, Yasmin Esquivel Mossa y Ana Margarita Ríos Farjat quienes representan el 27.3% de los integrantes del Máximo Tribunal de la Nación y han llegado a cambiar los paradigmas en la impartición de justicia. Incluso, gracias a sus aportes, se ha emitido el nuevo Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género.

A pesar de que los tiempos han cambiado y son más favorables para las mujeres, la exclusión en los asuntos públicos sigue siendo una realidad lastimosa. Por ello, se debe continuar trabajando para eliminar los obstáculos que impiden que las mujeres accedan a los cargos más altos del Poder Judicial.

La inclusión de mujeres y hombres en el quehacer diario de la vida pública en igualdad de condiciones y sin obstáculos, genera mejores condiciones de vida en el país. Ese debe ser el compromiso de todas las instituciones.

No se trata de si una iniciativa proviene de la oposición o de la bancada oficial, se trata de que las mujeres han pasado por una larga y tortuosa lucha por el reconocimiento de sus derechos y se debe tener la altura de miras para acompañar las propuestas que busquen la protección más amplia de los derechos de las mujeres. La lucha feminista no tiene ideología política, su estandarte es garantizar la igualdad sustantiva.

CON INFORMACIÓN VÍA LA LISTA/THE GUARDIAN

MÉXICO TIENE 84.1 MILLONES DE CONECTADOS A INTERNET

En México, 84.1 millones de personas con seis años de edad o más tuvieron acceso a internet en 2020, es decir, 72% de la población total, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Al presentar la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), el presidente del Inegi, Julio Santaella, dijo que la pandemia impactó la experiencia de los mexicanos con la tecnología, debido a que se puso en el centro de las actividades de la población.

Sobre la penetración de internet en los hogares, destacó que aumentó el acceso a la red, de 63% que había en 2019, a 67.6% el año pasado.

El presidente del Inegi comentó que hay una brecha importante en el uso de internet por grupos de edad, porque mientras 90% de las personas entre 18 y 24 años son usuarias de la red, la proporción se desinfla a 37.5% entre quienes tienen 55 años o más.

En cuanto a entidades federativas, detalló que Nuevo León, Ciudad de México, Baja California y Sonora son las que tienen mayor penetración de internet, donde más de 80% de la población utiliza el servicio.

En contraste, las entidades con menor participación son Chiapas, con 46%; Oaxaca, con 55%, y Veracruz, con 59%.

Arturo Blancas, director General de Estadísticas Económicas del Inegi, detalló que en las cifras de zonas urbanas respecto a las rurales también hay una brecha, puesto que mientras en las primeras 78.3% tienen internet, en las segundas sólo 50.4%, lo que significa una brecha de casi 30 puntos porcentuales.

Blancas indicó que el uso de internet para realizar compra de productos o servicios creció, al pasar de 22.1% a 27.7% en un año, mientras que el empleo para operaciones bancarias se incrementó de 16.8% a 21.7%.

El directivo del Inegi mencionó que se incrementó 6.61% la contratación de paquetes de servicios de telecomunicaciones que ofrecen internet.

En cuanto al uso de telefonía celular, el director del Inegi señaló que hay 88.2 millones de usuarios con este dispositivo, es decir, 75.5% de la población de seis años o más y nueve de cada 10 usuarios de teléfono celular cuentan con un smartphone.

Sobre el uso de computadoras, apuntó que va disminuyendo, pues 38% sí la utiliza contra 62% de la población que no la usa.

TRANSICIÓN A LA ECONOMÍA DIGITAL

Adolfo Cuevas Teja, presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), aseguró que existe una enorme oportunidad para que México transite hacia una economía digital.

“Una política asistencialista, por noble que parezca, no es una solución estructural ni de largo plazo”, subrayó Cuevas Teja.

Mencionó que —por primera vez— hay una nación que es completamente digital.

“Esta sociedad digital que ya somos nos coloca en la posibilidad de reorientar nuestra estrategia de desarrollo hacia la economía digital, puesto que las personas utilizan masivamente internet, lo tienen a su disposición en los aparatos móviles o en los hogares y el valor que tiene ahora el aumento del uso del smartphone”, dijo.

Carlos Morán Moguel, subsecretario de Transportes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), comentó que se debe trabajar en políticas públicas para incrementar la cobertura y penetración de las redes de telecomunicaciones.

CON INFORMACIÓN VÍA EL UNIVERSAL

TENDENCIAS_ Aumenta la brecha laboral; mujeres, las más afectadas

La brecha laboral se mantiene en aumento en tiempos de pandemia y, actualmente, 45 por ciento de las mujeres en edad de trabajar se encuentran fuera de la vida económica; mientras que 76 por ciento de los hombres están participando en diferentes actividades laborales.

Durante el webinar “La igualdad entre mujeres y hombres como estrategia empresarial”, organizado por la Universidad de las Américas Puebla (Udlap) y la Udlap Jenkins Graduate School, Aída Cerda Cristerna, consultora especialista en género, economía e igualdad laboral, explicó que las acciones por la igualdad laboral entre mujeres y hombres es un pendiente en las empresas, las sociedades, el gobierno y la academia.

A pesar de que en México la matrícula universitaria es paritaria, es decir, es 50 por ciento de los estudiantes en las instituciones de educación superior son mujeres y 50 por ciento son hombres, en el mercado laboral todavía no se reflejan los mismos porcentajes, explicó.

La realidad de México está lejos de ser igualitaria como lo reflejan los datos otorgados por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2020 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), que revelan que se mantiene la desigualdad y una brecha del 30 por ciento de participación en la economía.

“Solamente, 45 por ciento de las mujeres en edad de trabajar están en la vida económica del país; mientras que en el caso de los hombres la participación es de 76 por ciento; es decir, hay todavía una brecha de 30 por ciento en la participación entre mujeres y hombres”, destacó la especialista.

Las mujeres que logran entrar al mercado laboral lo hacen por los salarios más bajos y la tercera parte de ellas trabajan por un salario mínimo en comparación con una quinta parte de los hombres, expresó la especialista.

“El problema es mayor en el momento de la jubilación, solo 12 por ciento de las mujeres tendrán una pensión respecto a 29 por ciento de los hombres, situación que revela los retos que enfrenta la sociedad en general”, apuntó.

En el ámbito empresarial, aunque las mujeres pongan su propio negocio o trabajen en el mundo corporativo enfrentan desigualdad: del total de personas empleadoras en México, sólo dos de cada 10 son mujeres, es decir, ocho de cada 10 son hombres.

Las mujeres empresarias enfrentan retos mayores en cuanto a la inserción, los negocios exitosos y un crecimiento que les permita desarrollarse: en el mundo corporativo, se registra una presencia de 37 por ciento de mujeres contra un 63 por ciento de los hombres.

“¿Qué es lo que pasa si la mitad de la matrícula universitaria son mujeres, porqué después no están en los puestos jerárquicos? ¿Por qué a la hora de llegar al nivel más alto de la empresa? Hay sólo un ocho por ciento de mujeres CEO contra un 92 por ciento de los hombres”, apuntó.

Para Cerda Cristerna, una primera barrera que enfrentan las mujeres para acceder al trabajo remunerado es entrar al mercado laboral porque hay estereotipos y sesgos desde el reclutamiento.

“Hoy en día en las entrevista de trabajo todavía se hacen preguntas distintas a mujeres y hombres, una de ellas por ejemplo, son: tiene hijos o hijas, tienes quién te ayude a cuidarles, piensas tener hijos o hijas, piensas casarte pronto, planeas dejar de trabajar al casarte, entre otras”, expresó.

Los retos que enfrenta la sociedad para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres son tan grandes que se necesita abordarlos desde las políticas públicas, la educación, los sindicatos, los hogares y desde las empresas, explicó.

“Tenemos que trabajar desde muchos ejes para que cambiemos esta sociedad a una donde de verdad mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades y el mismo ejercicio de derechos”, afirmó la consultora.

CON INFORMACIÓN VÍA MILENIO

La pandemia expulsó a 1.3 millones de mujeres del mercado laboral y eliminó a 26,300 empresarias y emprendedoras

La llegada de la Covid-19 profundizó problemáticas importantes en el mercado laboral mexicano, especialmente las relacionadas con brechas de desigualdad. Aunque el impacto alcanzó a toda la población, las mujeres han representado uno de los grupos que más resienten la crisis económica, la precariedad laboral y la pobreza de ingresos y de tiempo en relación con sus pares hombres. 

Antes de la pandemia las brechas de género ya eran significativas, las mujeres estudian más, pero ganan menos, ocupan puestos de menor calificación y están casi ausentes en los comités de liderazgo o en las sillas directivas. Las mujeres tienen también más obstáculos para emprender negocios que den empleo a más personas. Adicionalmente, la sobrecarga laboral por las actividades del hogar ha sido uno de los factores más persistentes durante el 2020. 

Después de un año conviviendo con el virus, el mercado laboral muestra una recuperación, también desigual. Al corte del primer trimestre del 2021 se expulsaron 1.8 millones de trabajadores del mercado laboral, de los cuales 1.3 millones son mujeres y apenas 266,547 son hombres, de acuerdo con cifras desestacionalizadas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi

¿Y qué implica ser expulsado del mercado?

La población económicamente activa muestra a toda la población en condición de trabajar que o tiene un trabajo o está buscándolo. Al inicio de la pandemia observamos la expulsión de cerca de 12 millones de mexicanos del mercado laboral, que se fueron recuperando poco a poco. Esto se explica porque durante el confinamiento más estricto muchos trabajadores no fueron despedidos definitivamente, sino que se estaban “en paro temporal”. 

De modo que, si no estás buscando activamente un empleo y tampoco tienes uno, estás fuera de la población económicamente activa. 

Adicionalmente, 2.1 millones de mexicanos se encuentran en situación de desocupación y cerca del 70% son mujeres. Lo que implica que cerca de 1.5 millones de mujeres estaban trabajando antes de la pandemia y al corte del primer trimestre del 2021 dejaron de hacerlo, mientras que para los hombres esta cifra es sólo de 604,422. 

¿Y por qué más mujeres dejaron sus ocupaciones?

Durante el 2020 los proyectos estadísticos eventuales del Inegi, la ECOVID-ML y la ECOVID-IE, que miden el impacto económico y laboral de la crisis sanitaria en México, mostraron que las mujeres estaban enfrentando mayores retos para abordar la crisis debido a que con el trabajo en casa tienen jornadas laborales más largas, se incrementaron sus tareas dentro del hogar y se encargan de más del 70% del cuidado de niños pequeños y adultos mayores, así como del acompañamiento educativo.

Durante los meses de abril a julio entre el 34 y 38% de las mujeres que tienen un trabajo aseguraron también que además de sus jornadas dedicaron más tiempo al cuidado de terceros, para los hombres sólo fue del 19 al 26 por ciento. 

Estas disparidades se intensifican en el rubro de quehaceres domésticos, donde entre el 92 y 94% de las mujeres dijo realizar estas tareas mientras que sólo el 69 al 78% de los hombres. 

Adicionalmente en el ámbito educativo se documentó que cerca de 2.5 millones de niñas y adolescentes pausaron sus estudios por alguna problemática relacionada con la pandemia o la crisis económica. 

Estos indicadores reflejan que muchas mujeres que trabajaban tuvieron la necesidad de pausar indefinidamente sus ocupaciones remuneradas, lo que se puede explicar en gran medida por una mayor demanda de tiempo en el hogar con las clases en línea y las tareas del hogar y adicionalmente por patrones de discriminación estructural en los puestos de trabajo y las empresas. 

Desaparecieron 26,300 empresarias 

Si se analizan a detalle los indicadores laborales también se pueden observar importantes retrocesos en el liderazgo laboral femenino. El nivel de mujeres encabezando empresas que dan empleo a otras personas ya era bajo antes de la pandemia, con ella es aún más. 

En el primer trimestre del 2020, la ENOE del Inegi registraba 571,258 mujeres con negocios que dan empleo a terceros, esta cifra se recortó a 544,967 en el mismo lapso del 2021, lo que significa una pérdida de 26,300. 

Adicionalmente, se registró una precarización importante del empleo femenino, el total de mujeres que gana más de cinco salarios mínimos mensuales cayó de 419,256 a 433,439. Esta situación implica que 74,817 mujeres que percibían las remuneraciones más altas de la clasificación redujeron sus ingresos o simplemente forman parte de las mujeres que salieron del mercado laboral. 

La pandemia Covid-19 ha expuesto de manera importante las desigualdades laborales entre mujeres y sus pares hombres en México, y las interseccionalidades con otros grupos vulnerables. A la espera del avance de la campaña nacional de vacunación las expectativas sobre el trabajo comienzan a recuperarse, pero corregir la estructura de desigualdad todavía es una tarea pendiente. 

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA