TRANSVERSALIDAD Y ACONTECER DE LAS TELECOMUNICACIONES

las infraestructuras y las redes de telecomunicaciones se han convertido, como lo pronosticamos hace ya varios años, en eje transversal de las economías, son el motor de la transición hacia las economías digitales, ya que impulsan el crecimiento económico y el desarrollo social en el presente y lo harán sin duda hacia el futuro, lo anterior lo fundamento en el hecho de que el entorno de las telecomunicaciones se encuentra desde hace aproximadamente 20 años bajo un vertiginoso proceso de cambio continuo que es consecuencia de los adelantos tecnológicos, la desreglamentación, la desregulación, la privatización, los procesos de fusión y el aumento de la competencia en el ámbito mundial, sin dejar de lado que estos cambios han sido y serán tanto de carácter político como tecnológico.

En lo que a política corresponde, se ha transitado de un esquema basado fundamentalmente en monopolios controlados por los Estados a modelos prioritariamente privados y abiertos a la competencia, en el que los órganos reguladores nacionales se deben encargar de supervisar algunas de las actividades de las empresas, sin caer en la intromisión que sobre regula.

En cuanto a la tecnología, ésta ha evolucionado desde un medio en el que la mayor parte de los ingresos provenían de inversiones a largo plazo en servicios de voz, a otro en el que los ingresos se obtienen de los servicios y aplicaciones de telecomunicaciones que cambian rápidamente y que utilizan tecnologías  basadas en Protocolo de Internet (IP).

Dentro de las contribuciones del sector de las telecomunicaciones y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC´s), en el entorno actual, se encuentra el trabajo a distancia en sus modalidades de teletrabajo y Home Office, la educación a distancia, el comercio electrónico y la telemedicina; teniendo todas ellas como soporte fundamental las redes fijas y móviles.

En relación con la economía digital es importante considerar el surgimiento de nuevos canales de atención y comercialización, en su conjunto conocidos bajo el concepto de omnicanalidad, como lo son las búsquedas por bots, soluciones con capacidades de inteligencia artificial, entre otros, mismos que están cambiando en su totalidad el comercio, la atención a los clientes y en general las formas de trabajo de las empresas, siendo la nube la base de todo lo anterior.

Como parte del ecosistema digital, ligado a las redes de telecomunicaciones y las TIC´s. se encuentra en pleno auge el trabajo de plataformas y aplicaciones tecnológicas, mismo que permite que éstas se beneficien altamente de ello, pero representando grandes desventajas para los trabajadores, a quienes denominan socios o colaboradores, con menoscabo en sus derechos laborales, al no asumir las plataformas las responsabilidades patronales, como es la seguridad social,  presentándoles como beneficios la elección del tiempo y lugar de trabajo.

Hoy las empresas de telecomunicaciones (TELCOS) viven situaciones sumamente complejas al enfrentar desde hace ya varios años la disminución de márgenes de ganancias y de ingresos, propiciado por factores como: la gran competencia, la excesiva regulación o aplicación de regulación ex ante, el recambio tecnológico que amerita fuertes inversiones en nuevas tecnologías para poder ser competitivos, el alto costo del mantenimiento de su infraestructura ocasionado en parte por la volatilidad financiera y el aspecto cambiario, pero sobre todo, la aparición disruptiva de las empresas tecnológicas y plataformas digitales, tales como: Google, Amazon, Facebook, Netflix, por nombrar sólo algunas de ellas, mismas que sin invertir en infraestructura y mantenimiento son las que actualmente se llevan la mayor parte de las ganancias  de la provisión de los servicios y aplicaciones ya mencionados; no es casualidad que debido a ello, son éstas las que han alcanzado el mayor valor en el ámbito financiero y hoy se les conoce como “LAS EMPRESAS DEL BILLÓN DE DÓLARES.”

En medio de la adversidad ya descrita y como si no fuese suficiente, desde fines del año pasado como seres humanos enfrentamos uno de los peores episodios a través de la pandemia provocada por  COVID-19, que nos ha mantenido en confinamiento a la mayor parte de la población, con el objetivo de evitar la propagación de los contagios y fallecimientos, pero que como consecuencia de ello ha paralizado en muy buen porcentaje las economías de los países, provocando cierre de empresas y pérdida de empleos, entre otros impactos, es decir la crisis económica apenas comienza y se avizora llevará un tiempo considerable para volver a los niveles anteriores a la pandemia.

Es de apuntar que un aspecto que ha permitido palear la situación de forma correcta en muy buena medida es debido a que es la primera ocasión en que enfrentamos una situación de contingencia bajo un escenario de HIPERCONEXIÓN, es decir utilizando los avances tecnológicos para que de esta manera continuáramos con nuestras actividades a distancia, posibilitando desde la rápida difusión de la información, hasta la utilización e implementación de dispositivos para la detección y atención de la emergencia sanitaria,  de tal manera que las telecomunicaciones y las Tecnologías de la Información  y las Comunicaciones (TIC´s),  están siendo un factor decisivo en la atención de la pandemia, lo que debe llenar de satisfacción al sector pero además deberemos impulsar que todo desarrollo y avance tecnológico deberá estar enfocado en la utilidad para las personas.

Es en este escenario, en donde destaca de manera fundamental la existencia de las redes de telecomunicaciones fijas y móviles, sobre todo las primeras, que han demostrado su resiliencia y robustez para soportar el alto volumen de tráfico de miles de millones de usuarios en el mundo.

Si bien es cierto,  esto ha permitido que el sector de telecomunicaciones sea de los pocos que ha logrado mantener cifras de crecimiento en los productos brutos internos de los países, como ha sido característico de él, también lo es, que el sector deberá enfrentar el entorno postpandémico que seguramente se distinguirá por altos niveles de inflación, desempleo, aumento de desigualdad y pérdida de poder adquisitivo, entre otros.

Ante el panorama anteriormente expuesto, será necesario  deberá desplegar una estrategia basada en los siguientes ejes:

  • El impulso a la inversión en tecnologías de nueva generación, construcción y ampliación de redes densas, infraestructura de fibra óptica, lo que permitirá que éstas soporten el alto volumen de tráfico.
  • Plantear y posicionar al sector telecomunicaciones como punta de lanza para la recuperación económica de los países y la transición hacia las economías digitales.
  • Promover la investigación en ciencia y tecnología como uno de los medios principales para el bienestar económico, social y cultural de las naciones.
  • Fomentar la regulación de las empresas tecnológicas, con el objetivo de que la competencia sea equitativa y todos los involucrados asuman la responsabilidad en el aumento de la cobertura y la inclusión digital.
  • Creación de política pública y leyes que regulen el teletrabajo y Home Office, en la búsqueda del incremento de la productividad y competitividad y la mejora de las condiciones laborales y económicas.
  • Dialogar y acordar con las empresas la participación de los trabajadores en todos los procesos de trabajo derivados de los cambios tecnológicos, que impactan en la atención de los clientes.

En términos generales, es fundamental que se trabaje arduamente en el diseño de Planes Nacionales de Desarrollo, que esto se traduzca en política pública y legislaciones en la materia acordes, para que los Estados, en conjunto con las empresas de telecomunicaciones y TIC´s. posibiliten la continuidad de los planes para la ampliación de la cobertura, la conectividad y la inclusión universal de la población, se continúe el impulso a la implementación de los estándares de Quinta Generación (5G), que abonarán indudablemente al desarrollo de las economías y convertirlas en digitales.

@LUISESCOBARRAM6

lescobarramos67@gmail.com

Política pro homine

Durante los últimos 10 meses lo seres humanos hemos sido testigos de una serie de acontecimientos que son producto de la pandemia ocasionada por el Covid-19, misma que ha venido a cambiar nuestra vida, acelerar procesos, visibilizar deficiencias y pensar en posibles cambios, entre otros.

En el ámbito económico se ha pretendido culpar a la pandemia de los decrecimientos del producto interno bruto de los países, cuando es muy claro que, siendo objetivos, en el mundo ya se hacía notar desde hace dos años que la economía mundial estaba pasando por un proceso, en principio de desaceleración y con el riesgo latente de caer en recesión, es decir signos inequívocos del agotamiento del modelo neoliberal y globalizador que ha provocado a través de su ola privatizadora: aumento de la desigualdad, pobreza, desempleo, mala distribución de la riqueza, sistemas de salud precarios, aumento de la brecha educativa y digital y la precariedad de las personas de la tercera edad, entre otras consecuencias.

Adicionalmente esto se ha agudizado con la caída de los precios del petróleo, el Brexit del Reino Unido y un tema central y fundamental que es, la disfrazada guerra arancelaria entre los Estados Unidos y China, cuyo verdadero fondo es la pugna entre estos países por el control y supremacía del estándar 5G, que significará para quien salga avante el control del mundo vía la tecnología.

Lo ya comentado hace evidente que en el ámbito económico ya transitábamos un largo camino recesivo y que el COVID 19 solamente ha venido a acelerar dichos procesos.

En cuanto al entorno político, pero sobre todo en lo que concierne a los gobernantes de los diferentes países y niveles de gobierno, estos serán uno de los damnificados del Covid-19 al verse, en la mayoría de los casos, evidenciada su incapacidad para hacer frente a este tipo de eventos mediante acciones coordinadas entre países, lo que permitiría, por supuesto, resultados relevantes para todos. De tal manera que estamos por vivir en el corto y mediano plazo procesos de cambio de gobernantes en los que seguramente los electores cobrarán la factura a quienes no están mostrando su capacidad. Es a todas luces claro que, en el contexto político se requieren profundos cambios, debido a que el asunto no es coyuntural y se hace necesaria una solución de carácter estructural en razón del entramado jurídico–político, estructuras de partido, participación ciudadana y responsabilidad de electores.

En lo relativo al aspecto social, la pandemia nos ha llevado de manera obligada a permanecer en el encierro, situación inusual para la mayoría de los humanos; con las implicaciones y afectaciones propias de la escasa convivencia familiar, las económicas para un gran porcentaje de la clase trabajadora que no cuenta con un empleo formal que le posibilite palear la situación y las de salud al mantenernos estáticos, lo que es fuente propicia de enfermedades; en términos generales la pandemia nos ha sacado de la cotidianidad en que vivíamos.

Culturalmente, cada país ha hecho valer sus identidades y arraigos para efecto de enfrentar y superar esta adversidad en las mejores condiciones, aunque vale la pena destacar que desde mi punto de vista el aspecto cultural aunado a una buena estrategia sanitaria está haciendo la diferencia entre los países en cuanto al número de contagios, recuperación e infortunadamente los fallecimientos.

Ante el panorama anteriormente expuesto y que muchos están llamando “La nueva normalidad” y a la que yo denomino “Realidad obligada”  espero que las sociedades trabajemos arduamente y en lo inmediato en los siguientes tareas:

  1. Es necesario el rediseño o construcción de un nuevo contrato social sobre la base de un modelo económico que fomente el desarrollo de los pueblos y una justa distribución de la riqueza.
  1. La humanidad deberá realizar una profunda reflexión sobre los acontecimientos que estamos viviendo para ubicar en su justa dimensión nuestras debilidades y fortalezas, para lo cual sugiero una retrospección que nos lleve a ubicar nuestra esencia, necesidades, alcances, pero sobre todo nos permita discernir cual es el rol que jugamos en este planeta, mismo que debe ser el de colaboración, construcción y preservación del mismo. Ello nos llevará en consecuencia a situar los aspectos humanos como los bienes más preciados del hombre y dentro de ello como pilar fundamental la salud, en lo individual y colectivo, visto esto como punto de partida para el desarrollo de los pueblos.
  2. Los organismos internacionales, gobiernos y sociedad deberemos trabajar arduamente invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en la realización de un diagnóstico sobre el estatus que guardan los sistemas de salud, para en consecuente refundarlos bajo una óptica que es coincidente con lo mencionado recientemente por el presidente francés Emmanuel Macron, que dijo: “La salud es el bien fundamental y más preciado del ser humano y por lo tanto debemos reencauzar los sistemas de salud, poniendo en el centro al ser humano y no el negocio que han encontrado los privados en él”.
  1. Aunado a lo anterior, es de justa y vital importancia que los organismos sanitarios mundiales y continentales, en conjunto con los gobiernos lleven a cabo un minucioso proceso de revalorización de las profesiones ligadas a la salud, se contemple de manera seria la perspectiva humana de estos profesionales, pero también la mejora de sus condiciones económicas, sociales y laborales en beneficio de la sociedad en su conjunto.
  • La pandemia nos ha permitido a la sociedad darnos cuenta que muchos de los artículos y servicios que comúnmente adquiríamos no son en realidad necesarios, lo que provocará que muchas empresas se vean obligadas a reconfigurarse o cambiar de giro en la búsqueda de su subsistencia, lo que hará necesario un trabajo conjunto de gobiernos, iniciativa privada y organizaciones de trabajadores en la búsqueda de viabilidad no sólo de las empresas, sino de las economías mismas.
  • Como efecto tecnológico ya encaminado, y acelerado por la pandemia, seguramente se modificarán procesos de trabajo, con la posibilidad de desaparecer algunos puestos cuyas funciones ya no son primordiales, pero también se crearán nuevas actividades; ante lo cual las empresas y sindicatos deberán negociar y acordar la recualificación y desarrollo de nuevas habilidades en los trabajadores.
  • La contingencia sanitaria vino a mostrar a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto la importancia de contar con empleos dignos, que, por supuesto brinden la seguridad social, aspecto que ha sido fundamental para los trabajadores y sus familias que gozan de ella, pero en contra parte ha dejado de manifiesto el grado de indefensión para quienes no cuentan con estos beneficios, lo que obliga a diseñar e implementar política pública al respecto.
  • Así mismo, es básico destacar que es la primera ocasión que la humanidad enfrenta una pandemia con grandes avances tecnológicos, lo que ha permitido desde la rápida difusión de la información, hasta la utilización e implementación de dispositivos para la detección y atención de la emergencia sanitaria; con base en lo anterior, todo desarrollo y avance tecnológico deberá estar ubicado en la utilidad para las personas y no las personas utilizadas por la tecnología.

Al tiempo………….

Luis Escobar Ramos

@LUISESCOBARRAM6

Big Tech y regulación necesaria

Durante muchos años los países invirtieron en la construcción de redes telefónicas, siendo uno de los distintivos de las empresas de este sector, el que fuesen propiedad de los estados; uno de los casos emblemáticos es British Telecom en el Reino Unido, sin pasar por alto, que algunos países, mediante procesos de fusión o nacionalización se hicieron de empresas de este ramo, llevando los servicios a sus habitantes.


Fue al inicio de la década de los ochentas del siglo pasado, bajo el impulso del neoliberalismo, que se desencadenó una oleada de privatizaciones de empresas telefónicas, esto, bajo el argumento de que los gobiernos no tendrían los recursos suficientes y necesarios para hacer frente a las fuertes inversiones que se requerirían para los procesos de modernización y digitalización de dichas empresas.


La infraestructura de telecomunicaciones es el principal activo para la provisión de los servicios, y por tanto lo que amerita la mayor inversión para mantener a una empresa en niveles competitivos y de satisfacción a sus clientes, sin embargo, el acelerado avance tecnológico con su principal disruptor que es el Internet ha traído consigo una diversidad de servicios, mismos que desde hace algunos años son montados y transitan por las
infraestructuras de telecomunicaciones (TELCOS) sin que las empresas que los proveen, conocidas con el acrónimo GAFA´s (Google, Amazon, Facebook, Apple) paguen centavo alguno, aumentando sus márgenes de ganancias y significando ello, un fuerte deterioro económico para las dueñas de la red.

Estos gigantes tecnológicos llamados BIG TECH, tienen presencia mundial y son actualmente las empresas con el mayor valor en el ámbito financiero, en buena medida derivado de que no pagan impuestos en la mayoría de los lugares en los que ofrecen sus servicios.


Algunos países pretenden establecerles una tasa impositiva que iguale condiciones entre las empresas originarias del ramo, que sí cumplen con sus obligaciones tributarias y las BIG TECH; así como captar recursos que podrían tener como destino la implementación de programas de impulso a la ciencia y tecnología, la innovación tecnológica y desarrollo de habilidades digitales de la Población, insumos éstos para la inserción en los trabajos del futuro.


En enero de 2019, durante los trabajos del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza (WEF), el tema central fue “Globalización 4.0: Delineando la arquitectura global de la Cuarta Revolución Industrial” y dentro de ello se debatió sobre las pretensiones de fijar un impuesto digital a las BIG TECH y se concluyó que es necesario, por lo que se debe trabajar en ello.


De igual forma, Chile evalúa que este sea por aproximadamente un 19% a los servicios digitales de empresas que operan fuera del país.


El gobierno francés ante la falta de un pacto global, ha emitido una normativa que prevé una tasa de 3% a los ingresos de servicios digitales para todas las tecnológicas que tengan un volumen de negocios de más de 750 millones de euros en todo el mundo y de 25 millones en Francia, lo que ha motivado la inconformidad del Presidente Trump, ya que no está de acuerdo en la tasación de estas empresas, en buena medida Norteméricanas.


Establecen que el impuesto es motivado por la trasnacionalización de la economía; de igual forma se comprometen a reembolsar a las empresas involucradas la diferencia entre su tasa y el nuevo esquema de tasación internacional que se gesta.


En esa tesitura, pero con aplicación en el ámbito internacional y obligada al igual que el WEF, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) por mandato del G7 trabaja en un esquema fiscal internacional y como resultado publicó en de octubre de 2019 un documento en el que propone introducir nuevas reglas para
gestionar el aspecto fiscal de las grandes multinacionales, que actualmente pagan impuestos sobre sus ganancias comerciales sólo si tienen presencia física en el territorio.


El trabajo plantea la construcción de un enfoque conjunto, que aborde los retos de la digitalización de la economía, buscando dar un giro a este modelo y propone que grandes empresas como Google o Apple paguen impuestos allí donde estén sus usuarios, sin considerar donde estén situados sus establecimientos.

La OCDE generó una hoja de ruta para este tema, considerando someter a consulta pública su propuesta en noviembre de 2019, para lograr un enfoque conjunto en enero pasado y una solución consensuada a finales de 2021, sin embargo estos tiempos no sean podido cumplir por diferentes circunstancias y actualmente la pandemia por COVID-19 ha venido a representar un obstáculo más.


Estos acontecimientos motivan dos preguntas: ¿sin la presión internacional ejercida sobre el tema, el G7, el WEF y la OCDE estarían trabajando en esta propuesta? ¿Las tecnológicas en contubernio con el G7 se están curando en salud para evitar tasas impositivas diferentes o más altas?


Luis Escobar Ramos
Twitter @luisesc67