PERSPECTIVAS_ México I Moneda digital explicada

El Banco de México (Banxico) anunció que en 2024 podría emitir una moneda digital. Qué significa.

Lo primero que hay que saber es que existe la Moneda Digital de un Banco Central, como la propuesta de Banxico, y las criptomonedas privadas como Bitcoin, Ether o Dogecoin.

Estas últimas surgieron como una forma de eludir los gobiernos. La entidad fundadora de Bitcoin en 2008 tras la crisis financiera, denominada Satoshi Nakamoto, explicaba que la criptomoneda era “un nuevo sistema de efectivo electrónico”, “completamente descentralizado sin servidor ni autoridad central”.

Las monedas digitales de los bancos centrales son dinero electrónico oficial. Es la versión virtual de los billetes y monedas de banco y tienen exactamente el mismo valor. Una moneda física de un peso equivale y tiene el mismo valor que un peso digital y puede comprar lo mismo que una moneda o billete físicos, a diferencia de un bitcoin que hoy 7 de enero tiene un precio de 863 mil 771.61 pesos. 

Para más claridad, una moneda digital de un banco central es dinero fiduciario, es decir, emitido y regulado por el gobierno, legal y confiable (fiducia significa confianza), sin riesgos, intercambiable en el mercado, depositable en bancos privados a través de medios electrónicos y reconocido en acuerdos internacionales.  

Hay que recordar que históricamente el Estado tiene la función exclusiva de acuñar monedas y emitir billetes a través del banco central. En México las entidades de la República no pueden hacerlo en ningún caso. Los salarios deben pagarse en moneda de curso legal y no puede sustituirse por mercancías, vales o fichas. Pagar un salario con bitcoin es ilegal.  

Cuando surgieron las criptomonedas, los gobiernos se alarmaron porque perdieron el monopolio de la emisión de divisas y recordó tiempos en los cuales entes privados emitían su propia moneda. Esta “pérdida” de la función exclusiva de acuñar monedas y emitir billetes -ahora en Internet- ha propiciado la aceptación y el interés de los bancos centrales por emitir su propia moneda digital. 

Mientras los billetes y las monedas se resguardan en las cajas fuertes de los bancos (o debajo del colchón), las monedas digitales son software y se preservan en libros de contabilidad electrónicos dentro del banco central, distribuidos de forma electrónica para que los bancos privados tengan acceso de forma remota, utilizando tecnología de blockchain bajo principios de interoperabilidad por protocolo y programación por diseño.

Las monedas digitales tienen varias ventajas: es una nueva tecnología, es una infraestructura de pagos de última generación y permite avanzar en la inclusión financiera, además de que “recuperaría” esa función exclusiva del Estado de emitir moneda legal. 

En efecto, se requiere una plataforma de Internet oficial de intermediación para hacer y recibir depósitos y uno de sus mayores beneficios es que contribuye a la inclusión financiera en poblaciones sin o con acceso insuficiente a servicios bancarios. Las transacciones locales y transfronterizas son rápidas, inmediatas y baratas. Al ser dinero electrónico, también es fácilmente rastreable, por lo que la moneda virtual contribuye a combatir la evasión fiscal, el lavado de dinero, el financiamiento ilegal y la corrupción.

Las monedas digitales de los bancos centrales también tienen su lado oscuro: las preocupaciones sobre la privacidad de los usuarios, la intromisión a sus datos personales, el rastreo de compras de bienes o servicios legales o ilegales, conocer el ahorro acumulado, la oportunidad de mercadotecnia para los publicistas y los problemas que pudiera ocasionar en términos de reputación e imagen de las personas por las transacciones que realicen, por lo que el “seudonimato” debería estar garantizado. 

¿Por qué hasta 2024 y no antes? Porque se requiere abrir el debate; preparar el entramado jurídico; el reconocimiento legal de la moneda digital; la preparación y adaptación financieras; definir la logística; desarrollar la plataforma tecnológica, incluida la billetera digital y la aplicación móvil oficiales a disposición de la población; las campañas de información y la alfabetización de los usuarios, sin mencionar la aceptación de la población a la moneda digital. 

También se requiere un periodo de adaptación, porque las monedas y los billetes físicos no desaparecerán de la noche a la mañana. Aunque es cierto que cada vez más personas usan menos efectivo y recurren cada vez más a tarjetas y pagos móviles a través de apps y plataformas digitales. 

Una encuesta del Banxico sobre medios de pago antes y durante la pandemia reveló que 86% de la población utilizó el efectivo, cuando antes de la pandemia el porcentaje fue de 93%. El uso de tarjetas de crédito y débito fue de 11 y 26%, respectivamente, pero antes del confinamiento fue de 14 y 28% en cada caso. El medio de pago con mayor crecimiento durante la pandemia fue transferencias por SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios), el cual creció a 4% de la población cuando antes de la Covid-19 era de apenas 0.5%. 

La moneda digital podría significar la transformación disruptiva del propio Banxico, porque al emitir el peso digital, poner a disposición del público la plataforma tecnológica, permitir que el dinero circule, se intercambie y se transfiera electrónicamente e interactúe con los consumidores, Banxico se estaría convirtiendo en un banquero competidor de los bancos privados, en lugar de sólo regular y supervisar el sistema monetario y bancario como hasta ahora. 

Otro desafío es que el uso y cambio de monedas y billetes físicos no requiere de interfaces como un dispositivo terminal (teléfono inteligente o computadora), conexión a Internet y una plataforma digital. Eso significa que implementar seriamente una moneda digital de banco central requiere una robusta infraestructura de telecomunicaciones, garantizar el servicio universal a Internet, el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y ciberseguridad, situaciones no resueltas en el país.

La moneda digital del Banxico es un paso irreversible en el proceso de digitalización de México. Su planeación requiere múltiples etapas, garantizar condiciones, mucha colaboración y alcanzar acuerdos intersectoriales e internacionales. Como todo en Internet, la moneda digital también será disruptiva: destruirá muchas cosas como la forma de tener y usar dinero y construirá nuevas como aceptar un control total del gobierno sobre lo que se compra, se vende, se ahorra, se intercambia… 

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

La transición monetaria digital para el 2024: el peso del futuro

El pasado 8 de marzo del 2021 escribí sobre este tema, aquí mismo, y me preguntaba cuando veremos a la FED y al Banco de México emitiendo sus monedas electrónicas. El Gobierno Federal mexicano anunció la semana pasada que en el 2024 el Banco de México pondrá en circulación su moneda digital. Esta noticia ha generado diversos comentarios:

1. Que esta iniciativa va a fracasar al igual que el petro de Venezuela.

2. Otro proyecto como el del aeropuerto o Dos Bocas.

3. Que el Gobierno quiere competir con su criptopeso con el bitcoin.

4. Con esto el fisco pretende tener un mucho mayor control de nuestras transacciones.

5. ¿Por qué lo anuncia el Gobierno Federal y no el Banco de México? No se está respetando la autonomía del Banco Central.

Es conveniente explicar la gran diferencia que existe entre una moneda digital nacional y una criptomoneda independiente.

Las criptomonedas las emiten primordialmente entes privadas independientes, muchas veces de manera anónima. Algunos gobiernos y entidades privadas han emitido algunas, ligadas o respaldadas por algún activo. Se han utilizado como fuente de fondeo de proyectos, y están ligadas al valor de mercado de alguna materia prima o mercancía. Pero muchas de ellas, como el bitcoin, no tienen ningún respaldo o referencia a ningún otro activo o mercancía.

La tecnología preponderante que se utiliza en su emisión es el blockchain, pero existen diversas tecnologías alternativas aplicadas a las criptomonedas.

El principal argumento de la existencia y éxito de estas criptomonedas es que las sociedades pudieran preferir una moneda que no tenga que ver con un gobierno. También se cree que los flujos de criptomonedas serán más difíciles de rastrear por las autoridades fiscales de los distintos países.

Facebook anunció hace algunos años un megaproyecto de una moneda digital que sería lanzada por un consorcio de las grandes empresas tecnológicas globales, encabezadas por Facebook, la “Libra”, con varios elementos que hoy no tienen las criptomonedas, como una entidad que fungiría como prestamista de última instancia privada, pero los gobiernos se opusieron tajantemente a su lanzamiento. Meta Platforms como se llama ahora Facebook tuvo que cambiar radicalmente su proyecto que ahora se denominará “Diem”. La asociación detrás de Diem, con sede en Suiza, tiene planeado lanzar un programa Diem a pequeña escala. Se tiene contemplado fungir como una red de pagos entre usuarios y empresas donde el valor de la moneda digital será el mismo que el de la moneda del país en que se opere la transacción. Por ejemplo, un diem en Estados Unidos tendrá el mismo valor que el dólar estadounidense, un diem en Reino Unido tendrá el valor de la libra inglesa. Por eso se define al dime como una “stablecoin”. Su valor no fluctuará según la oferta y la demanda, sino que estará ligado al valor de una moneda fiduciaria respaldada por el Estado en donde se opere.

En contra de estas criptomonedas independientes, los bancos centrales están preparándose para emitir sus monedas electrónicas digitales (CBDCs por sus siglas en inglés). China ha puesto en marcha desde hace varios años. Existen algunas islas y países que han incursionado exitosamente con sus monedas digitales.

En el caso de México, Banxico tiene un programa de trabajo para lanzar su CBDC para finales del 2024. Me parece que esta ruta crítica puede adelantarse. Por una parte, la pandemia del Covid-19 ha potencializado el uso de las plataformas de pagos digitales y el comercio electrónico. Por otra parte, el sistema del SPEI ha evolucionado también de una manera contundente después de varios ataques cibernéticos. Su regulación se ha perfeccionado y su uso se ha extendido al ámbito de las Pymes y los individuos.

Le va a tocar seguramente a la nueva gobernadora del Banco, Victoria Rodríguez Ceja, implementar el peso digital. Pero esto no significa que nuestros billetes, impresos por cierto con excelente calidad y diseño de clase mundial de tradición de hace siglos, por la Casa de Moneda, vayan a desaparecer de la circulación. Es tan amplia y profunda la economía informal en nuestro país, que podríamos tener una fase de transición monetaria digital muy larga.

Al peso digital lo van a respaldar los mismos ingredientes que respaldan ahora al peso rupestre: La economía mexicana, el manejo ortodoxo de las finanzas públicas, el prestigio del Banco de México como organismo autónomo, las reservas internacionales, el T-MEC, y sobre todo la confianza de los agentes económicos nacionales e internacionales en la moneda mexicana. Hay que recordar que gozamos de una divisa que es la moneda emergente de mayor volumen de transacciones globales. Muy feliz Año Nuevo colmado de salud y bendiciones.

Con información Ernesto O’Farrill Santoscoy El Financiero

México I Banxico perfila poner en circulación su moneda digital en 2024

La adopción de monedas digitales de bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés) también es parte de la agenda de Banco de México (Banxico) que espera poner en circulación la suya a finales de 2024.

A casi dos años de la irrupción de la pandemia por el COVID-19 surgieron elementos para potencializar los pagos digitales,  dando lugar a las CBDC. Y a partir de este fenómeno los bancos centrales han puesto en marcha sus planes para diversificar el modo de pago entre las personas y empresas.Una CBDC es la forma digital de la moneda fiduciaria de un país que también es un derecho al banco central.

En lugar de imprimir dinero, el banco central emite monedas o cuentas electrónicas respaldadas por la plena fe y el crédito del gobierno, de acuerdo con Atlantic Council.En el caso de México, Banxico ha tomado el tema con mesura a diferencia de otros bancos centrales, pero el subgobernador Jonathan Heath estima que al cierre de 2024 pueda entrar en operaciones la CBDC de México.

“Estamos trabajando en un proyecto, hasta tenemos un timeline donde pensamos que quizá para finales de 2024 a más tardar ya la deberíamos tener operando perfectamente bien (la CBDC),” dijo Heath en una videoconferencia organizada por S&P Dow Jones Indices

Papel y moneda seguirán siendo los preponderantes

Heath refirió el impacto que ha tenido el SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios), una plataforma que “muchos países no tienen y funciona bien” y que sobre esta misma considera que ya tienen un acercamiento a lo que puede ser una moneda digital.No obstante, la llegada de una moneda digital no desplazará automáticamente a los billetes y monedas, pues en México hay un alto índice de informalidad y una baja inclusión financiera, agregó Heath.

“Vamos a tener el uso del papel moneda como el pago preponderante a nivel nacional por mucho tiempo, entonces no queremos estar ausentes de estos avances tecnológicos; estamos ahí, lo vamos a hacer y vamos a estar trabajando,” planteó el subgobernador

Previamente, el gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León dijo que las instituciones financieras y el desarrollo tecnológico pueden ser la ‘piedra fundamental’ para la adopción de las CBDC.

“Las instituciones financieras tradicionales pueden tener un papel crucial promoviendo la infraestructura financiera de última generación. Nuevas tecnologías e infraestructura de pagos son opciones de gran valor para avanzar en la inclusión financiera y pueden ser la piedra fundamental de las mejores formas de dinero digital y monedas digitales en bancos centrales,”dijo Díaz de León hace unos meses en un foro del FMI

Situación mundial

Los proyectos sobre las CBDC han visto la luz en algunas economías y en otras están en pruebas piloto, según revela un estudio que contempla más de 85 países realizado por Atlantic Council.En total, en nueve economías circulan CBDC, en Bahamas se lanzó en 2020 el Sand Dollar.Por su parte, el Banco Central del Caribe Oriental (ECCB, por sus siglas en inglés) puso en circulación en marzo de este año el DCash en economías como Antigua y Barbuda, San Cristobal y Nieves, Santa Lucía y Granada.En agosto de este año el DCash aprobada para circular en San Vicente y las Granadinas; y en diciembre empezó a ser usada en Dominica y Montserrat.A esta lista de países del Caribe se suma Nigeria, que en octubre de 2021 lanzó su CBDC bajo el nombre e-Naira.

Según el reporte, en 14 economías se están haciendo pruebas piloto de las CBDC; en 16 están en fase de desarrollo; 40 en estudios; 7 están en pausa, 2 proyectos fueron cancelados.De las 14 en prueba piloto, China y Corea del Sur se perfilan a ser las siguientes economías en lanzar por completo su moneda digital.Las cifras contrastan con lo que se percibía hace unos meses, pues en mayo del 2020 solo 35 países consideraban la opción de implementar una CBDC y actualmente son 87 países —que representan más del 90% del PIB mundial— que ya pusieron en marcha sus proyectos.Además, de los cuatro bancos centrales más grandes como el Banco Central Europeo, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, en este último se ve un mayor rezago.

“Sin nuevos estándares y coordinación internacional, el sistema financiero puede enfrentar un problema de interoperabilidad significativo en el futuro,” detalla el reporte

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS