Con trabajo, solo 45% de mexicanas en etapa laboral: Banco Mundial

La ya baja participación femenina en la fuerza laboral en México es considerablemente menor si se compara con países de desarrollo similar y con aquellos que comenzaron con las mismas tasas de participación hace ya más de 30 años, lo cual conlleva tiene costos económicos importantes, aseguró el Banco Mundial (BM).

El reporte “La Participación Laboral de la Mujer en México 2020”, indica que solo 45 por ciento de las mujeres mexicanas con edad para trabajar lo hacen, nivel que está por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y América Latina.

Entre los países de la OCDE, Irlanda, México y España iniciaron con tasas similares de participación en 1990; sin embargo, para 2017, Irlanda y España tenían una participación 8 puntos porcentuales más alta que las de México.

Este escenario no cambia mucho si se compara con sus pares en América Latina, donde en ese mismo año México tenía una tasa de participación laboral femenina ligeramente más alta que la de Chile, Colombia y Costa Rica, pero en 2017 la brecha entre Colombia y México fue de alrededor de 14 puntos porcentuales y, entre Chile y México, de 6 puntos porcentuales.

Aseguró que la desigualdad en la participación laboral tiene un alto costo ya que hay las mujeres no están en un trabajo, pero si lo hicieran en la misma proporción que sus contrapartes masculinas, habría una ganancia equivalente a 22 por ciento del producto per cápita de México. Esta es una de las mayores pérdidas entre países de la OCDE.

“La mayor parte de la pérdida de ingresos en México se debe a la brecha extremadamente grande en la participación en la fuerza laboral, la cual alcanzó 32 puntos porcentuales en el último trimestre de 2019”, señaló el BM.

Además indicó que hay diferencias territoriales importantes donde la tasa de participación es mayor en zonas urbanas del Norte, en Ciudad de México y en las regiones de alto turismo en línea con los salarios relativamente más altos, que en el resto del país.

Por lo que el BM urgió a México implementar medidas tanto de política como sociales que incentiven a las mujeres a incluirse en ámbitos laborales, que no les reduzcan las oportunidades durante los años de maternidad, otorguen una mejor educación y generen igualdad.

Pandemias exaltan el malestar social

La historia muestra que en los meses y años posteriores a las pandemias, los países más afectados experimentaron un aumento del malestar social; con base en esta experiencia, la pandemia del covid-19 puede representar una amenaza para el tejido social en muchas naciones, advirtió el Fondo Monetario Internacional.

Con información vía Milenio

Covid-19 afecta más a mujeres en campo laboral

La pandemia de coronavirus acentúa la brecha salarial. El tercer trimestre del año mantuvo condiciones desventajosas para el género femenino, afirma un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad.

Indica que entre marzo y abril, más de 5 millones de trabajadoras perdieron su empleo. Durante julio, agosto y septiembre, el número de mujeres que ganaban más de tres salarios mínimos representó casi la mitad de los hombres que percibieron este nivel de ingresos.

En contraste, la mayor proporción de mujeres ocupadas ganaban menos de dos salarios mínimos. Desde enero hasta septiembre, hay más mujeres con menores ingresos en comparación con aquellas que ganan más de este rango, detalla el reporte.

En el tercer trimestre de 2020, las mujeres en la informalidad ganaron 19% menos que los hombres. Por su parte, los ingresos de las trabajadoras en el sector formal fueron 13% menos que los trabajadores.

Los beneficios de la formalidad no solo son salariales, es la puerta de entrada para la seguridad social, que va desde atención médica, guarderías, ahorro para el retiro y prestaciones en caso de invalidez o fallecimiento.

Durante el primer trimestre, el porcentaje de mujeres formales (43 por ciento) fue menor al de mujeres informales (57%). En el segundo trimestre la distribución cambió. Las mujeres en la informalidad disminuyeron (50%) y las formales aumentaron (50 por ciento), encontrándose en proporciones iguales.

Esto pudo ser ocasionado por un mayor número de mujeres informales que salieron de la economía tras la reestructuración a causa de la pandemia.

En el tercer trimestre, la población regresó a la “normalidad”. Ahora, la proporción de mujeres en el sector informal (53%) es mayor al del formal (47%).

“Si bien, esta distribución no es óptima, es importante cuestionar por qué ocurrió. A pesar de que el sector informal carece de acceso a seguridad social, es posible que en un contexto cambiante como el de la pandemia, la falta de oportunidades para las mujeres las obliga a buscar otras opciones de empleo dada la falta de creación de trabajos formales”. El Imco concluye que las diferencias de ingresos son uno de los principales desafíos en la implementación de políticas para revertir las desigualdades. 

Con información vía Milenio

Inegi: mujeres realizan tres cuartas partes del trabajo no remunerado

El trabajo no remunerado en el país representa 5.6 billones de pesos, poco más de una quinta parte de la actividad económica de México del año pasado y está recargado en las mujeres, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Aunque hay discusión sobre el trabajo doméstico y de cuidados, con el componente de género que lo define, no ha dejado de crecer en el país. Su valor como proporción del producto interno bruto (PIB) aumentó entre 2008 y 2019, al pasar de 19.3 a 22.8 por ciento. Es el más alto en 11 años.

Tres cuartas partes del trabajo no remunerado lo realizan las mujeres, en suma los ingresos que no llegan a ellas por este tipo de actividades alcanzan los 4.1 billones de pesos, dado que aportaron valor por 16.8 por ciento del PIB y los hombres el restante 6 por ciento.

Inegi explicó que en 2019 cada persona que realizó trabajo no remunerado doméstico y de cuidados generó el equivalente a 44 mil 507 pesos anuales, alrededor de 3 mil 708 pesos por mes.

Sin embargo, cuando este valor se desagrega según el género de quien lo realiza, las mujeres aportaron el equivalente a 62 mil 288 pesos, alrededor de 5 mil 190 pesos por mes; mientras la contribución realizada por los hombres fue de 24 mil 289 pesos anuales, sólo 2 mil 24 pesos por mes. Esta situación varía dependiendo de las condiciones socioeconómicas y demográficas de la población, es decir, dependiendo de sus ingresos, de su estatus marital o de su nivel de estudios. En todos los escenarios destaca la brecha de género.

Por ejemplo, las mujeres de la población con menores ingresos, las que se encuentran en el decil uno, hicieron una contribución promedio de 68 mil 41 pesos al año con el trabajo no remunerado; en el extremo del decil 10 –el de mayor ingreso– las mujeres generaron el equivalente a 56 mil 507 pesos.

En los mismos grupos de población por ingresos la contribución de los hombres al trabajo doméstico y de cuidados fue de 25 mil 607 y 26 mil 132 pesos, respectivamente.

Los datos son anteriores a la crisis laboral que desató el confinamiento para combatir la pandemia de Covid-19 y que –como lo han exhibido diversos estudios del Inegi– ha tenido una mayor repercusión en la mujeres, al ser éstas en su mayoría quienes han tomado la carga doméstica y de cuidado ante el cierre de servicios debido a la emergencia sanitaria.

Recargar el trabajo doméstico y de cuidados en las mujeres implica que tienen menos tiempo para tener un trabajo con ingresos monetarios, muestra la Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares de México 2019.

En ese año, las mujeres tuvieron la mayor carga del trabajo no remunerado, con 3 mil 266 millones de horas a la semana frente a 2 mil 758 millones de horas de los hombres; es decir, por cada 10 horas de trabajo de las mujeres, los hombres realizan 8.4 horas.

Con la responsabilidad de las labores domésticas y de cuidados cargados en ellas, las mujeres mexicanas destinaron 64 horas de cada 100 a esas actividades y 33.6 al trabajo de mercado.

Con información vía La Jornada

El coronavirus “puede hacernos retroceder 25 años en igualdad para las mujeres”

“Todo por lo que trabajamos, que ha tomado 25 años, podría perderse en un año“.

Así resume la directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, Anita Bhatia, el hecho de que las mujeres están realizando significativamente más tareas domésticas y labores de cuidados en la familia debido al impacto de la pandemia.

Se podrían perder oportunidades de empleo y educación, y la salud mental y física de las mujeres podría empeorar.

La carga de las tareas de cuidados plantea un “riesgo real de volver a los estereotipos de género de los años 50“, dice Bhatia.

Incluso antes de la pandemia, se estimaba que las mujeres realizaban alrededor de tres cuartas partes de las 16.000 millones de horas de trabajo no remunerado que se realizan cada día en todo el mundo.

En otras palabras, antes del coronavirus, por cada hora de trabajo no remunerado que realizaban los hombres, las mujeres realizaban tres horas. La pandemia de coronavirus podría acabar con 25 años de una creciente igualdad de género, sugieren nuevos datos globales de ONU Mujeres.

Ahora esa cifra es mayor.

“Si era más de tres veces más que los hombres antes de la pandemia, les aseguro que ese número al menos se ha duplicado”, dice Bhatia.

Aunque las 38 encuestas realizadas por ONU Mujeres se centraron principalmente en países de ingresos bajos y medianos, los datos de los países más industrializados muestran un panorama similar.

“Más alarmante es el hecho de que muchas mujeres no están regresando al trabajo”, explica Bhatia.

“Solo en el mes de septiembre, en Estados Unidos, algo así como 865.000 mujeres abandonaron la fuerza laboral en comparación con 200.000 hombres, y la mayor parte de eso puede explicarse por el hecho de que había una carga de cuidados y no había nadie más para realizarlos”.

ONU Mujeres advierte que el efecto dominó de tener menos mujeres trabajadoras será nefasto, no solo para el bienestar de las mujeres, sino también para su progreso económico e independencia.

BBC 100 Mujeres habló con tres mujeres para ver cómo la pandemia ha afectado la cantidad de trabajo que realizan.

Se les pidió que llevaran un diario de tiempo, anotando cómo usaban las horas en un día típico, cubriendo un período de 24 horas.

“Llego a mi límite casi todos los días”

Incluso antes de la pandemia, las mujeres en Japón pasaban en promedio casi cinco veces más que los hombres en tareas y labores de cuidado no remuneradas.

Teni Wada es consultora de marca basada en Tokio y trabajaba como maestra de guardería de tiempo parcial antes de que comenzara el confinamiento.

“Son las 5 de la mañana y estoy tratando desesperadamente de completar este artículo sobre el sake. Faltan unos días para la fecha límite, pero me gusta ir un paso adelante. La ‘vida de mamá’ es impredecible, y no quiero que esta impredecibilidad me cueste un salario”, escribe en su diario.

Durante el confinamiento, Teni y su esposo han estado trabajando desde casa, pero sus días se ven muy diferentes.

“Trabaja de 9:30 am a 5-6:30 pm. Y siento que tiene el lujo de entrar en una habitación y poder concentrarse en su trabajo, pero yo no tengo ese lujo”, cuenta. “Siento que es un poco injusto”.

En su hogar, Teni dice que ella realiza alrededor del 80% del trabajo no remunerado, que incluye educar en casa a su hija de tres años.

“Los primeros dos o tres meses fueron horribles, mentalmente alcanzaba mi límite casi todos los días, mi hija lloraba y luego yo lloraba”, recuerda.

“Estamos viendo impactos preocupantes, incluidos altos niveles de estrés y problemas de salud mental, especialmente para las mujeres, en parte como resultado del aumento de la carga de trabajo”, dice Papa Seck, jefe de estadística de ONU Mujeres.

“Tenía que hacer todo sola”

Por lo general, sus días comienzan alrededor de las 5 de la mañana y divide la mayor parte de su tiempo entre el trabajo en el invernadero y las tareas del hogar.

Pero cada dos meses viaja al mercado de agricultores de la ciudad para vender las verduras que ha estado cultivando.

“Los días son muy agotadores en el campo, al menos para mí, porque tengo otras tareas en la casa, pero por ahora mi hija me ayuda, ella es mi mano derecha. Ella me ayuda en la casa, en el campo, en el vivero”, afirma.

Las normas tradicionales de género refuerzan la idea de que los hombres son el sostén de la familia, mientras que las mujeres son las amas de casa, y a menudo se espera que las niñas asuman las tareas del hogar.

“Cuando se trata de la ayuda de los niños (en el trabajo no remunerado), es más probable que los padres mencionen la ayuda de las hijas que de los hijos”, dice Seck.

Pero Delina está feliz de poder pasar más tiempo con su familia durante la pandemia.

“Antes tenía que hacer todo sola en el vivero, comprar semillas, almacenar, propagar, regar, cocinar, limpiar”, señala.

“Pero ahora que ha cerrado el año escolar, mi hija me ayuda a limpiar, cocinar, lavar la ropa; mi pequeño me ayuda en el vivero, mi marido pasa más tiempo con nosotros y nos ayuda en todo lo que puede. Es más relajante para mí”.

“Las mujeres pueden tenerlo todo”

La doctora Ijeoma Kola es nigeriana estadounidense y vive en Nairobi, Kenia.

Explica que parte de la razón por la que ha podido hacer malabarismos convirtiéndose en mamá y siguiendo con su trabajo, es porque su esposo la apoya y pueden permitirse contratar a alguien para que los ayude en casa.

“No todas las mujeres pueden tener eso, ni tienen una posición económica con la que pueden pagar ayuda. Pero aún así me despierto todos los días a las 6 o 7 para amamantar a nuestro hijo”, señala.

Ijeoma dice que la sociedad no está económicamente configurada a favor de las mujeres e implanta normas de género que hacen imposible que las mujeres promedio puedan tenerlo todo.

“Las mujeres pueden tenerlo todo, pero no todo al mismo tiempo y no sin grandes sacrificios”, explica.

“Creo que probablemente somos muy pocas de nosotras y me considero muy afortunada de poder tener la mayoría de las cosas, si no todas”.

Poder contratar a alguien para ayudar, hizo que el confinamiento fuera un poco más fácil para Ijeoma y su familia.

“Hubo alrededor de un mes en el que solo estábamos nosotros y me sentí miserable”, cuenta.

“Sentí que tenía mucho trabajo que hacer y no podía realizar ningún trabajo profesional porque estaba haciendo muchas tareas domésticas”.

Aunque su esposo es una buena pareja en lo que respecta a la crianza de los hijos y toma la iniciativa en cosas como la limpieza, los platos y la ropa, ella dice que a menudo siente que la responsabilidad de administrar el hogar recae en ella.

“Mi mente siempre está pensando en cosas en las que él no piensa, como la lista de la compra, el primer cumpleaños de nuestro hijo, si deberíamos tomar fotos familiares para las vacaciones o programar una reunión de Zoom con amigos”, afirma.

La carga mental, tener que hacer malabares con cosas como citas médicas, planes de comidas y reparaciones en la casa, también puede afectar la salud física y mental de las mujeres.

No remunerado y subvalorado

El trabajo no remunerado de las mujeres a menudo incluye el costo del cuidado que sostiene a las familias, respalda las economías y cubre la falta de servicios sociales, pero rara vez se reconoce oficialmente como trabajo.

“El punto clave aquí es que esto siempre se ha subestimado y siempre se ha tratado como algo de lo que no tienes que preocuparte porque no hay compensación involucrada”, dice Bhatia.

“La pandemia ha puesto de relieve el hecho de que el trabajo no remunerado ha sido realmente una red de protección social para el mundo y ha hecho posible que otros salgan y obtengan un ingreso productivo, al tiempo que obstaculiza las oportunidades de crecimiento y las oportunidades de empleo de aquellas mujeres que llevan la carga del cuidado”, agrega.

Las mujeres que realizan la mayor parte del trabajo no remunerado tendrán menos tiempo para llevar a cabo trabajos remunerados o trabajarán más horas y, a menudo, de cualquier forma se enfrentan a inseguridad financiera.

“No se puede enfatizar lo suficiente la magnitud del problema y el impacto que tendrá si los gobiernos y las empresas no hacen algo”, expresa Bhatia.

La ONU está pidiendo a los gobiernos y las empresas que reconozcan que existe trabajo no remunerado y que implementen medidas como una licencia familiar adicional o licencia remunerada adicional, y que mantengan abiertos los centros de cuidado infantil.

“Esto no es solo una cuestión de derechos, también es una cuestión de qué es lo que tiene sentido económico”, expresa Bhatia.

“Y tiene sentido económico que las mujeres participen plenamente en la economía”, agrega.

Con información vía BBC Mundo

Diez meses, con 81,919 mujeres víctimas de delito

En los 10 primeros meses del 2020, 81,919 mujeres han sido víctimas de algún delito en México. De ellas, 3,185 han sido asesinadas, cifra ligeramente arriba (+0.8%) que el mismo periodo del 2019, cuando 3,158 mujeres habían perdido la vida a causa de homicidio doloso o feminicidio; este último ilícito, que se encuentra al alza en el país.

Según las más recientes cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de enero a octubre del 2020, 801 mujeres perdieron la vida de forma violenta, es decir, por feminicidio; 12 casos más que el año pasado.

De las víctimas de feminicidio entre enero y octubre pasado, 93 (11.6%) eran niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años de edad; cifra 17.7% más que en el 2019, cuando para el mismo periodo se registraron 79 menores víctimas.

Por entidad, el Estado de México se mantiene como la de mayor número de feminicidios, con 119 víctimas, seguido de Veracruz (73), Ciudad de México (64), Nuevo León (57) y Jalisco (48).

Mientras que Colima encabeza la tasa por este ilícito, al registrar 3.04 feminicidios por cada 100,000 mujeres; seguido de Morelos con una tasa de 2.76; y Nuevo León, con 2.03. A nivel nacional, la tasa de feminicidios es de 1.19 casos por cada 100,000 mexicanas.

Son los municipios de Juárez, Chihuahua (19 víctimas); Tijuana, Baja California (17); Monterrey, Nuevo León (15); Culiacán, Sinaloa (12); Cuauhtémoc, Ciudad de México (11); Iztapalapa, Ciudad de México (11); Zapopan, Jalisco (10); Tlalpan, Ciudad de México (9); Chihuahua, Chihuahua (8); y Manzanillo, Colima (8), donde más feminicidios se han cometido en México.

Los datos de este año muestran también un incremento de la violencia ejercida contra las mujeres a través de armas de fuego, ya que de enero a octubre pasado, los asesinatos a través de esta modalidad llegaron a los 1,867 casos; 9.3% más que las cifras del 2019 (1,707); y también 10.8% más en el caso específico de niñas y adolescentes. Es decir, de enero a octubre de este año, 174 menores han perdido la vida por arma de fuego contra los 157 casos registrados el año pasado.

Las mujeres y niñas no sólo son víctimas de delitos graves como el homicidio en estos 10 meses. De las 81,919 mujeres que han sido víctimas de algún delito, 58.9% (48,279) están relacionadas con lesiones dolosas.

Asimismo, se registraron 2,384 víctimas de extorsión; 1,255 casos de corrupción de menores; y 382 mujeres víctimas de trata.

Además de contabilizarse en los primeros 10 meses del año 184,462 mujeres que sufrieron violencia familiar, cifra 3.4% por arriba que la del mismo periodo del año pasado (178,400); y 2.5% más de septiembre (20,088) a octubre (20,590) del 2020.

Llamadas de emergencia

También se registraron en 10 meses, 3,335 mujeres víctimas de violencia de género en todas sus modalidades, lo cual también va al alza, al incrementarse 26% en comparación con el 2019.

En el caso de los delitos de violación, de enero a octubre del 2020 hubo 13,867 mujeres víctimas y si bien representa una baja de 5.9% con lo registrado el año pasado (a 10 meses), no fue así con los datos de septiembre a octubre, al pasar de 1,539 casos para el primer mes a 1,629 para el segundo, un aumento de 5.8 por ciento.

Finalmente, en México se han registrado 221,323 llamadas de emergencia al 911, relacionadas con incidentes de violencia contra la mujer, además de otras 4,325 por abuso sexual; 7,122 por acoso; 3,071 por violación; 200,967 por violencia de pareja; y más de 586,834 por violencia familiar.

avalan órdenes de protección por violencia

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en materia de órdenes de protección y para que la SEP implemente el Modelo de Protocolo para la prevención, atención y sanción del hostigamiento sexual. “Durante la solicitud de medidas cautelares y órdenes de protección, el MP deberá manifestar el o los hechos de violencia por los que la vida, la integridad corporal o la libertad de las víctimas pudiera encontrarse en riesgo”, cita la reforma remitida al Senado. (Con información de Rolando Ramos)

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En diferentes ciudades del país, mujeres salieron a las calles con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; en la Ciudad de México (fotos), las manifestantes marcharon del Monumento a la Revolución al Zócalo capitalino.

Familiares de desaparecidas y de víctimas de feminicidio,así como colectivos feministas, entre otras asistentes, llegaron a la Plaza de la Constitución donde se reportaron enfrentamientos. Las participantes fueron encapsuladas por policías locales que intentaban resguardar el Palacio Nacional. (Redacción)

Con información vía El Economista

25 de noviembre y nos siguen asesinando

En una reciente entrevista con InSightCrime, María Salguero, directora del Mapa Nacional de los Feminicidios, señaló que el 63% de estos crímenes fueron perpetuados por el crimen organizado. Como en un contexto de guerra, el cuerpo de la mujer en México también se ha convertido en una mercancía muy lucrativa: arma de venganza y de control territorial. La disputa por los territorios se escribe también en el cuerpo de las mujeres.

Mientras que entre el 16 de marzo y el 30 de abril, el Mapa reportó 405 casos de feminicidio —basados en las notas de prensa, en ausencia de información oficial completa— las cifras de la Secretaría de Seguridad Pública hablan de 144 casos. No realizar investigaciones adecuadas ni llevar a los responsables ante la justicia envía un mensaje de que asesinar o violentar mujeres está permitido en la práctica.

Además de la violencia feminicida, subsisten otras formas de violencia contra las mujeres expresadas en múltiples desigualdades que, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, vale la pena reiterar:

Las mujeres en México dedican 2.5 veces más a las tareas domésticas y al trabajo de cuidado que los hombres, lo que representa un promedio de 40 días destinados para tal fin, sin ninguna remuneración; mientras que la media para los hombres es de 16 días, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los hombres en México tienen un ingreso medio anual 54.5% más alto que sus pares mujeres, situando al país en la brecha salarial más pronunciada entre sus miembros.

La Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) advierte que, únicamente, el 15% de las mujeres recibirá una pensión contributiva, es decir, 8 de cada 10 no lo hará.

Por su parte, la ONG Reinserta denuncia que las mujeres cumplen de media hasta 5 años más de condena que los hombres por el mismo delito.

Y así podría seguir enlistando, largamente.

La violencia no es casual ni coyuntural; en una sociedad cimentada en la desigualdad, la violencia contra las mujeres es legitimada y reproducida por todas las instituciones, incluidas las del Estado. No se equivoca el presidente López Obrador cuando apunta al capitalismo como responsable y a una estrategia general de atención a los sectores más vulnerables con miras a la reducción de la desigualdad. Pero sí se equivocan él y su gobierno en la desestimación de la gravedad de esta emergencia nacional que imposibilita tomar acciones concretas y eficaces en el corto y mediano plazos.

Los machos siguen protegidos por la impunidad, mientras sin resultados, desde las instituciones del Estado intentan frenar con punitivismo penal esta cacería de brujas. El sistema encuentra todos los días nuevas maneras de humillarnos y asesinarnos. Ojalá el “gabinete más feminista de México” encuentre y defienda otras tantas más para protegernos.

Con información vía Milenio

Demandan a la UNAM efectiva política contra las agresiones

Colectivos estudiantiles y alumnas de distintas escuelas y facultades sostienen que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no hace efectivo su discurso de cero tolerancia a la violencia de género.

En el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se conmemora hoy, alumnas y activistas organizaron anoche el mitin virtual #UNAMResuelveYa para exigir una efectiva política contra estas agresiones.

Antes del mitin, grupos de mujeres organizados en las escuelas de la UNAM, que han encabezado paros y protestas contra la violencia de género, demandaron en varios mensajes atención y sanción efectiva a las agresiones machistas.

Las Mujeres Organizadas de la Facultad de Ingeniería señalaron que en la práctica no se han cumplido las demandas hechas hace un año en el pliego petitorio de la asamblea de la facultad, que establecían puntos claves de atención inmediata con personal capacitado en los casos de violencia de género, atención sicológica adecuada y resolución de denuncias.

En un pronunciamiento suscrito por colectivos de otras escuelas, como las Mujeres Organizadas de la Facultad de Sicología, añadieron que en la universidad hay un discurso vacío, de cero tolerancia al hostigamiento y al acoso sexual dentro de los espacios universitarios, mismo que no está respaldado por los hechos.

En tanto, la UNAM iluminó anoche de naranja la biblioteca central, en Ciudad Universitaria. Anunció que celebrará este miércoles más de 150 actividades orientadas a eliminar la violencia contra las mujeres, entre talleres, conversatorios, webinarios, acciones colectivas en entornos digitales, presentaciones artísticas, programas de radio, convocatorias y recursos informativos. El programa de actividades se puede consultar en https://coordinaciongenero.unam.mx/.

La institución indicó que en los pasados cuatro años ha recibido mil 350 quejas por violencia de género. En el año anterior se recibieron casi el doble que en 2016, cuando se puso en marcha el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género.

Con información vía La Jornada

Violencia contra ellas, pandemia en la sombra

En busca de descanso, la anestesióloga costarricense María Cedeño Quesada viajó sola un fin de semana de julio pasado en su vehículo a una playa del sector central del litoral de Costa Rica en el océano Pacífico y se hospedó en un hotel que, por efecto del Covid-19, quedó casi vacío en esos días. El paseo terminó en la fatalidad: la mujer, de 43 años, murió tras sufrir agresiones sexuales y los tres presuntos feminicidas, ligados al hotel, están presos.

El caso sacudió a Costa Rica —con datos oficiales de 366 feminicidios de 2007 a 2020— y recordó el sombrío panorama que viven las mujeres en este 2020 en América Latina y el Caribe: asesinato, tortura, suicidio, violación sexual, aborto inseguro, explotación sexual comercial, agresión doméstica, embarazo infantil, juvenil y no deseado, marginación socioeconómica y migración forzada.

El escenario surgió al recordarse hoy, por primera vez en una pandemia, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La fecha, creada en 1999 por la ONU, remite a los asesinatos en 1960 de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal en República Dominicana por repudiar al dictador Rafael Trujillo, quien gobernó en ese país de 1930 a 1961.

Las voces coinciden: la emergencia sanitaria aumentó los casos de agresiones en contra de ellas. “No hay nada que celebrar”, adujo la italiana Annalisa Melandri, de la (no estatal) Comisión de Derechos Humanos de República Dominicana. “La violencia contra las mujeres tampoco disminuye. El mal que hay que combatir de raíz es el machismo”, dijo Melandri a EL UNIVERSAL.

Una “tortura” es que, ante embarazos indeseados por violación, centenares de miles de mujeres se exponen al aborto inseguro, recalcó. El Fondo de Naciones Unidas para la Población reveló que, en 2020, la tasa de natalidad por cada mil niñas de 15 a 19 años llegó a 95 en Venezuela; 92 en Nicaragua; 89 en Honduras; 79 en Guatemala; 76 en Panamá; 74 en Guyana y El Salvador; 72 en Paraguay y 71 en Bolivia, Ecuador y México. Chile, con 26; Uruguay, con 36, y Trinidad y Tobago, con 38, ocuparon puestos inferiores. Belice con 64; Surinam con 57; Haití con 55; Argentina con 54; Brasil con 53; Cuba y Jamaica con 52; República Dominicana con 51; Costa Rica con 59 y Perú con 44 estuvieron en los intermedios.

Es sólo uno de los tipos de violencia contra la mujer que proliferó este año. La pandemia dio a muchos hombres una ventaja: ya no tenían que esforzarse para ais- lar a sus víctimas; el virus lo hizo por ellos. “El tapabocas no nos calla, vivas nos queremos”, rezaba la pancarta de argentinas que, en medio de la pandemia, protestaron este año por la violencia de la que son víctimas. La violencia contra la mujer en Latinoamérica no ha parado de crecer en los últimos años. Los asesinatos de mujeres en México pasaron de 3 mil 752 en 2018 a 3 mil 893 en 2019, según el (estatal) Instituto de Estadística y Geografía.

Colombia reportó 6 mil 770 mujeres víctimas de asesinatos, suicidios, accidentes de tránsito y otros en 2018 y 2019, según cifras oficiales. De enero a septiembre de 2020 y por esas causas, murieron mil 907 y, sin saldo fatal, 57 mil 382 sufrieron violencia interpersonal e intrafamiliar, delito sexual o percances viales, aseguraron.

Guatemala, El Salvador y Honduras registraron 7 mil 993 feminicidios de 2015 a 2019 y Perú con 600 de 2013 a 2018, de acuerdo con documentos oficiales. Sólo en los primeros meses de confinamiento se registraron 12 feminicidios y 226 violaciones, de las cuales 132 eran menores de edad. Todas ellas en aislamiento, confinadas y desprotegidas ante sus asesinos o violadores, de acuerdo con datos de Naciones Unidas.

Informes estatales puntualizaron que Chile superó los 20 feminicidios de enero al 15 de junio de 2020 y que, de las 44 de 2019, la menor tenía 17 años y la mayor 85. Estudios independientes precisaron que Argentina alcanzó 255 de enero a octubre de este año, con 275 en 2018 y 327 en 2019, y que Nicaragua, con 59 en 2018, sumó 69 de enero al 12 de noviembre de 2020. A consulta de este diario, la argentina Elena Reynaga, presidenta de la (no estatal) Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, destacó que por la crisis sanitaria “la gente estuvo encerrada y hubo mucha violencia familiar contra las mujeres”.

En su declaración con motivo del Día de Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres, se refirió a las formas de violencia que han sufrido ellas en estos meses como “la pandemia en la sombra”. Subrayó: “Hemos visto cómo el mundo entero respondió ante la pandemia por coronavirus, poniendo manos a la obra… La violencia que los hombres ejercen contra las mujeres es también una pandemia; precede y sobrevivirá al virus. También necesita de una respuesta global y coordinada que cuente con protocolos de aplicación”.

Con información vía El Universal

Feministas convocan a marcha; reprochan impunidad

Diversas organizaciones feministas convocaron a una movilización para este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En conferencia digital, expusieron que en la Ciudad de México la marcha saldrá del monumento a la Revolución al Zócalo y demandaron que no se criminalice la protesta.

La Coordinación 8M, Terremoto Feminista, Pan y Rosas, Libres y Combativas, Red de Feministas Peninsulares, entre varias más, indicaron que en esta jornada de lucha, en la que se esperan protestas en diferentes estados del país, las mujeres manifestaremos nuestro hartazgo contra la impunidad, la violencia y la desigualdad.

Por otra parte, La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) exhortaron a todas las fuerzas de seguridad pública –federales, estatales y municipales– a que en lo cotidiano garanticen la seguridad de las mujeres y las niñas, así como a brindar la protección necesaria en cualquier manifestación por sus derechos. El comunicado conjunto se emite tras las demandas de organizaciones feministas y las protestas que se alistan en vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Con información vía La Jornada

En México 26 millones de mujeres carecen de un ingreso propio, afirma investigadora

En México hay cerca de 26 millones de mujeres sin ingreso propio, lo que contribuye a la vulnerabilidad de violencia en su contra, señaló María Ayala, responsable de investigación y datos de la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, quien indicó que sólo cuatro de cada 10 féminas tienen acceso al mercado de trabajo en el país. La alarmante situación del género femenino en el mercado laboral, víctimas de la violencia que caracteriza esta época, se ha agravado con la presencia de la pandemia.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, presentó por videoconferencia un reporte especial, en el cual indicó que sólo 6 por ciento de las que trabajan ganan más de 12 mil pesos mensuales, mientras que siete de cada 10 no pueden comprar lo básico con el ingreso producto de su trabajo. Los estados donde hay más mujeres sin ingreso laboral suficiente para mantener a una familia son Chiapas, Puebla, Guerrero, Morelos y Oaxaca.

Pero no sólo eso, casi 17 millones de mujeres no pueden trabajar por asumir un rol de género impuesto histórica y socialmente. Se trata, en su mayoría, de menores de 45 años que han cursado al menos la secundaria o la educación media superior.

Las entidades con menor participación laboral de mujeres son Chiapas, Veracruz, Zacatecas, Tabasco y Querétaro.

El informe muestra que la asignación social del cuidado del hogar y la familia ha condenado a la mujer a ser dependiente por no tener ingresos y quedarse en el hogar a ejecutar tareas domésticas, cuidar niños, enfermos, personas con discapacidad o adultos mayores, labores que no son remuneradas ni socialmente reconocidas.

Propone modelo de igualdad

Además de la exclusión del mercado laboral, detalla, las mujeres que sí logran emplearse, en su mayoría lo hacen en condiciones de precariedad; con bajos salarios, sin seguridad social ni contrato estable, en horarios rígidos, y sin defensa ni representación sindical.

Frente a la pobreza propone un modelo de igualdad sustantiva que posibilite nuevas relaciones sociales, económicas y políticas, y que contribuya a una economía incluyente, con menor pobreza y desigualdad, partiendo desde el mundo del trabajo. La propuesta incluye el diseño de un sistema nacional de cuidados que propicie que las mujeres ejerzan sus derechos, dispongan de su tiempo y avancen al logro de conseguir su autonomía económica.

Con información vía La Jornada