Hubo un retroceso en el bienestar de la población de América Latina desde antes de la pandemia: OCDE

Desde antes de la pandemia del Covid-19, que llevó a una crisis económica y sanitaria en el 2020, los países de América Latina registraron un retroceso en ciertos aspectos del bienestar, como desempleo, subempleo, suicidio, entre otros temas, indicó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“El fin del boom de los precios de las materias primas coincidió con un periodo de estancamiento o retroceso en muchos aspectos de las condiciones materiales, la calidad de vida y los recursos de sostenibilidad”, dijo en videoconferencia Katherine Scrivens, del Centro de Bienestar, Inclusión, Sostenibilidad e Igualdad de Oportunidades de la OCDE.

En este sentido, los aspectos que se vieron afectados fueron la pobreza, los homicidios, la cobertura sanitaria universal, así como la proporción de jóvenes empleados en el sector informal.  

“No sólo hay diferencias entre países, sino que también dentro de ellos existen grandes disparidades”, agregó antes de exponer que una de las desigualdades son de género ya que, aunque existen avances de los resultados del bienestar de las mujeres en las últimas dos décadas, las brechas continúan.

La situación podría empeorar con la invasión de Rusia a Ucrania, en un contexto en donde la pandemia del Covid-19 continúa siendo una de las principales incertidumbres para las economías a nivel global.

En este sentido, expuso que la crisis sanitaria y económica ha afectado, como en varias ocasiones se ha señalado, a las poblaciones más vulnerables, como a las mujeres, población en situación de calle, familias de menores ingresos, infantes y jóvenes, así como aquellos que viven en zonas rurales o con un bajo nivel educativo. 

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Nuevo entorno digital exige marco regulatorio estable y predecible

En América Latina, donde 33 por ciento de los hogares urbanos y 77 por ciento de los rurales no están conectados, garantizar marcos regulatorios estables y predecibles, favorecer la competencia, incentivar la inversión de largo plazo e impulsar la innovación, son algunas de las tareas que los gobiernos deben realizar para enfrentar de mejor manera los desafíos que plantea el nuevo y demandante entorno digital.

“Un punto fundamental es tener un marco regulatorio estable y predecible, es decir, tener las reglas del juego claras para permitir inversiones de largo plazo”, sostuvo Sebastián Nieto, jefe para América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Al participar en el foro “Futuro Digital Política y Regulación 2022”, organizado por DPL Group, destacó que es necesario insistir en que favorecer la competencia y la inversión son puntos fundamentales cuando se habla de un marco regulatorio robusto, pues es un punto de partida clave para enfrentar la diferentes brechas digitales, sociales y económicas que aquejan a la región.

“Otro punto que vemos fundamental es la protección a los consumidores, si tenemos en el centro de la ecuación de la política pública el bienestar, sin duda alguna se debe saber qué políticas y acciones favorecen a los consumidores, por supuesto manteniendo la competencia, y sabiendo de qué forma garantizar esto”.

Desde la perspectiva del especialista, otro elemento en el que los gobiernos de la región deben poner especial atención es la innovación y cómo los nuevos sectores se pueden desarrollar, lo que también implica una adaptación del marco regulatorio para favorecer la investigación y el desarrollo.

La coordinación entre diferentes entidades es otra de las acciones que los gobiernos deben observar y atender de cara al mundo digital, pues el nuevo escenario presenta retos que van más allá del ministerio encargado de las telecomunicaciones.

“Tenemos que ver cómo se coordina con diferentes entidades y por lo tanto, un marco regulatorio que al interior del Estado defina bien las responsabilidades de cada uno de los actores, tanto a nivel nacional, como en la coordinación entre diferentes instituciones, pero también a nivel vertical con entes fundamentales”.

Cuando se habla de marcos regulatorios acordes a la nueva realidad se deben abordar aristas relacionadas con la tributación en la economía digital, lo que exige una visión holística que en todo momento busca beneficiar a la ciudadanía.

En opinión del especialista, los planes nacionales de desarrollo son valiosos instrumentos en los que cada vez más países incorporan agendas digitales; sin embargo, se tiene que avanzar hacia la implementación y la ejecución de los objetivos.

“Si vemos las agendas digitales en América Latina, casi todos los países las han diseñado de una forma coherente, con diálogo interactivo con el sector privado, pero necesitamos ahora la implementación, la ejecución es ahora un punto en el cual tenemos que avanzar”.

Por su parte, Alvaro Calderón Hoffmann, Jefe de la Unidad de Innovación y Nuevas Tecnologías de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Cepal, coincidió en que a pesar de los avances observados en conectividad y acceso en América Latina, la pandemia mostró una amplia gama de brechas en el ámbito digital.

El rezago se puede identificar desde diversos ámbitos como el nivel de ingresos, lugar de residencia, ocupación y nivel educativo de la población, problema que debe ser enfrentado de manera “holística e integral” mediante políticas públicas más eficientes.

“Un tercio de la población tiene acceso limitado o nulo debido a sus condiciones económicas, 33 por ciento de los hogares urbanos, y 77 por ciento de los hogares rurales no están conectados en América Latina”, refirió.

Añadió que 79 por ciento de las personas ocupadas en la región se dedican a labores que no pueden ser cubiertas a través del trabajo remoto, 42 por ciento de los menores de 25 años y 54 por ciento de los mayores de 66 años, no tienen conexión, lo que muestra que la problemática no se puede abordar desde un sólo frente, sino de manera holística e integral.

La brecha de capital humano, es otro de los grandes desafíos por resolver a través de eficientes políticas públicas, al representar un factor clave en la transformación digital y un insumo esencial para impulsar la innovación, elemento relevante para aprovechar de la mejor manera los beneficios que aporta el uso y aplicación de las nuevas tecnologías.

Y es que, subrayó, un capital humano carente de la capacitación y manejo de habilidades digitales contribuye a ampliar aún más las brechas preexistentes e impide aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, así como el acceso a diferentes bienes y servicios que ofrecen las plataformas digitales y las instituciones públicas.

El emprendimiento y la transformación digital es clave para construir la resiliencia empresarial y el proceso de recuperación económica tan necesario en América Latina, además de modificar el actuar del sector productivo que ha incursionado a la web, pues hoy casi 75 por ciento de las empresas con presencia en internet sólo actúa de manera pasiva, “solo entregan información sobre su negocio sin posibilidad transaccional”.

En la actualidad las telecomunicaciones y las tecnologías digitales se han convertido en un factor crítico de la economía y la sociedad, incluso convirtiéndose en fundamentales para la provisión de servicios básicos.

CON INFORMACIÓN VÍA CONSUMO TIC

Países de la OCDE, con inflaciones máximas de 20 años

La inflación entre los 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) registró una variación anual de 6.6% en el 2021, el registro más alto observado en 20 años.

El incremento fue impulsado por los precios de energéticos que registraron una fluctuación anual de 25.6% en promedio, que fue también la tasa más alta desde 1981.

En tanto, los precios de los alimentos arrojaron un repunte promedio anual de 6.8% entre los integrantes de la organización.

La presión al alza en la inflación durante el 2021 se presentó en todos los países miembros, pero con variantes

En tres de los integrantes de la OCDE se observaron fluctuaciones de doble dígito en la inflación general, donde el líder fue Turquía, con una variación de 36.1% anual.

Cerca de ellos se ubicó Estonia que se anotó una escalada de 12.1% en su registro de precios así como Lituania, que lidió con un incremento generalizado de 10.6 por ciento.

Cerca de ellos, se ubicaron Polonia, con un registro general de los precios de 8.6%; Latvia que alcanzó una fluctuación de 7.9% en su indicador general y México junto con Hungría, compartió el sexto lugar de las inflaciones más altas de la OCDE, al coincidir en una variación de 7.4 por ciento.

El secretario General de la Organización, Mathias Cormann, dijo esta misma semana que los economistas de la entidad anticipan que el proceso de desaceleración de la inflación mundial tomará de 12 a 18 meses.

Este lapso es estimado en función del tiempo que tomará el control de la pandemia y el alivio en el flujo normal de las cadenas de suministro, detalló en videoconferencia.

También incorpora el tiempo que puede tomar a los bancos centrales llevar sus políticas monetarias de una fase expansiva a una normalización.

Al desagregar la información, se observa que la inflación de alimentos de México es una de las tres más altas de los miembros, al ubicarse en 10.8% anual, debajo del líder turco que alcanzó variación de 27.3% en el mismo rubro y Colombia, que registró una variación de 15.3 por ciento anual.

Entre las economías del G7, la inflación general fue de 5.6% en el 2021, y la variación para los precios de alimentos en general ascendió a 5.3% anual, mientras la de energéticos a 25.7 por ciento.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Reforma de pensiones podría salir cara en México, advierte la OCDE

La reforma de pensiones realizada en México en el último año fue la más integral entre los países de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica (OCDE), con un aumento en las contribuciones relacionadas con los ingresos, así como los beneficios de actuales y futuros para los trabajadores de la base de la pirámide.

Sin embargo, estas medidas podrían implicar mayor gasto público al motivar un retiro anticipado, alertó el organismo.

“Los incrementos en los beneficios de primer piso implican un mayor gasto público y debilitarán significativamente la relación entre beneficios y contribuciones”, señala en su informe Pensions at a glance, publicado este miércoles, en el que considera que los cambios en los requisitos de cotización para merecer la pensión pueden fomentar la salida anticipada del mercado laboral “y crear un costo neto para las finanzas públicas”.

Concretamente, para una persona de 65 años que devengaba el salario promedio y cotizó durante al menos 24 años, el monto de la pensión mínima mexicana se ha duplicado del 30 al 63 por ciento del salario promedio bruto, mientras que la pensión mínima no supera el 40 por ciento del salario promedio en ningún otro país de la OCDE. Un nivel tan alto de pensión mínima implica que para muchos pensionistas el nivel de pensión ya no dependerá de los activos acumulados financiados con contribuciones pasadas, y que el presupuesto estatal proporcionará un suplemento.

“Cuanto menor sea el rendimiento financiero futuro, mayor será el costo fiscal, que será visible solo con el tiempo porque los subsidios estatales financian las pensiones mínimas una vez que se agotan los activos”, expone.

A implementarse de manera gradual entre 2023 y 2030, el acceso a la pensión mínima antes de la edad legal de jubilación sin sanción o con una sanción limitada es inusual entre los países de la OCDE.

La tasa de contribución del empleador en el esquema obligatorio comenzará a aumentar en 2023 de 5.15 por ciento a 13.87 por ciento en 2030, al nivel del salario promedio, lo que llevará a un aumento de la tasa de contribución total de 6.5 a 15 por ciento, aumento que va en línea con las recomendaciones del organismo internacional a México.

México, entre los países con la tasa más alta de muertes por COVID

México estuvo entre los países de la OCDE con las tasas más altas de mortalidad excesiva en lo que va de la pandemia del COVID-19, con un porcentaje de 35 por ciento entre enero de 2020 y agosto de 2021, más del doble de la tasa promedio de 12 por ciento en la región, lo que significa que un 12 por ciento más de personas murieron en este período de lo esperado.

En Australia, Dinamarca, Islandia, Irlanda, Nueva Zelanda y Noruega, el exceso de muertes no superó el 3 por ciento, según el informe de la OCDE.

Como resultado de la mortalidad excesiva, la esperanza de vida (al nacer) disminuyó en 24 de los 30 países de la OCDE en 2020.  La población ha envejecido en todos los países de la OCDE. La edad promedio fue de 41 años en 2020, ocho años más que en 1990 y se espera que aumente aún más en seis años para 2050 lo que significa que la mitad de la población será menor de 47 años y la mitad más viejo.

Este rápido aumento se debe a que las personas viven más tiempo en promedio y tienen menos bebés. Se espera que la edad media aumente en más de 10 años en Chile, Colombia, Corea, México y Turquía y en menos de tres años en Dinamarca y Suecia.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO

Inflación y pandemia amenazan el crecimiento de México; recuperará su ritmo hasta el 2023: OCDE

A partir del 2023, México regresará a sus niveles históricos de crecimiento de 2.5 por ciento, proyecta la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), luego de que el rebote estimado para este 2021 lo acortó a 5.9 por ciento desde 6.3 por ciento previsto tres meses antes y para 2022 anticipa un repunte de 3.3 por ciento en lugar de 3.4 por ciento, debido a incertidumbres sobre la inflación y el resurgimiento de contagios de COVID-19 que podrán impactar la evolución de la recuperación.

“Si las infecciones aumentan significativamente, sería necesario restablecer las medidas de contención, lo que obstaculizaría la actividad económica”, alertó el organismo en sus Perspectivas Económicas publicadas este miércoles desde París.

La sombra de la inflación permanece sobre el escenario económico, si bien se anticipa un retroceso luego de alcanzar su pico máximo en 2021, las perspectivas aún son inciertas y en caso de persistir las presiones sobre los precios al consumidor final, el banco central deberá de seguir elevando sus tasas de interés lo que sería un obstáculo para la recuperación del consumo doméstico, advirtió el organismo en su reporte sobre México.

“Las perspectivas de inflación siguen siendo muy inciertas y están sujetas a riesgos. La inflación puede ser más alta durante más tiempo de lo previsto, erosionando el poder adquisitivo, en particular de los hogares vulnerables, y requiriendo un endurecimiento de la política monetaria mayor de lo proyectado lo que debilitaría la recuperación”, advirtió

La inflación terminará 2021 en 5.6 por ciento, bajará a 4.4 por ciento en 2022 y regresará a niveles de 3 por ciento en 2023 con una tasa de 3.3 por ciento, según las proyecciones de la OCDE y ante ese escenario, la política monetaria debería endurecerse más gradualmente si la inflación no converge hacia la meta oficial del 3 por ciento.

La alta integración de México en las cadenas de valor globales, hacen que la inflación global y las interrupciones en los costos de la cadena de suministro ejerzan una presión significativa tanto sobre la inflación general como sobre la subyacente, además de que, a nivel interno, la recuperación de la demanda de algunos servicios y presiones al alza sobre algunos precios de alimentos y energía, están alimentando la inflación.

“Si la recuperación se tambalea o la pandemia resurge, el gasto en protección social y la inversión pública debería aumentar aún más y retrasar la reducción gradual planificada del déficit fiscal”, consideró el organismo al estimar que el déficit presupuestario aumente al 3.4 por ciento del PIB en 2021 desde el 2.9 por ciento en 2020, permanezca prácticamente sin cambios en 2022 y disminuya a partir de entonces.

Las tasas de interés de Banco de México se han incrementado en el año y se estima cierren 2021 en 5.25 por ciento.

“Si continúan las presiones sobre los precios y la inflación no converge gradualmente hacia la meta del 3 por ciento se justificarían aumentos adicionales de las tasas de interés”, señala.

Reiniciar la inversión y aumentar la productividad son prioridades clave

Ampliar el acceso a los servicios financieros, fomentando la competencia en los mercados financieros y acelerando la ejecución legal de los contratos, permitiría a las pequeñas y medianas empresas invertir más, crecer y aumentar la productividad, factor clave para la recuperación sostenida de México, señaló la OCDE.

“Mejorar las regulaciones comerciales a nivel subnacional, al reducir las cargas administrativas y los costos monetarios para iniciar y formalizar empresas, ayudaría a aumentar la inversión privada y la creación de empleo formal”, recomendó en su informe, así como mejorar el acceso y la calidad del cuidado infantil aumentaría la participación femenina en el mercado laboral y reduciría las desigualdades educativas y la asignación de más recursos a la educación primaria mitigaría los efectos adversos de la pandemia en los resultados educativos y el crecimiento a largo plazo.

Con el compromiso del gobierno de mantener la sostenibilidad de la deuda, se espera que la proporción de deuda pública sobre PIB se estabilice en torno al 51 por ciento y ante la baja participación de los ingresos tributarios en la economía mexicana, habrá que mejorar esa fuente de ingresos para responder a las crecientes necesidades de gasto en educación, salud o protección social, mientras se mantiene el compromiso con la sostenibilidad de la deuda.

“Esto podría lograrse ampliando las bases impositivas, eliminando gradualmente las exenciones ineficientes y regresivas y fortaleciendo el impuesto a la propiedad, una vez que la recuperación esté bien establecida”, señaló.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO

OCDE acuerda impuesto global a multinacionales

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) anunció el viernes pasado que alcanzó un acuerdo sobre un impuesto mínimo a empresas multinacionales de 15% a nivel mundial.

El acuerdo recibió el respaldo de 136 países y debería estar implementado a partir del 2023.

“El histórico acuerdo (…) redistribuirá a países de todo el mundo más de 125,000 millones de dólares provenientes de alrededor de 100 multinacionales, las más grandes y rentables del mundo, que pagarán una tasa justa de impuestos”, de acuerdo con un comunicado de la OCDE.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo el domingo que confía en que el Congreso adopte este acuerdo “histórico”.

“Espero (…que este texto) sea adoptado y que podamos asegurar al mundo que Estados Unidos hará su parte”, dijo Yellen a la cadena de noticias ABC.

Los congresos de cada país deben ahora ratificar el acuerdo global y adaptarlo a su propia legislación.

Se espera que los 136 países que firmaron el acuerdo y que representan 90% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial recauden alrededor de 125,000 millones de dólares en ingresos adicionales al año gracias a este impuesto mínimo.

Sin embargo, quedan algunas interrogantes que se despejarán próximamente, por ejemplo, si el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, logrará que la reforma sea adoptada por el Senado y la Cámara de Representantes.

“Estoy convencida de que lo que tenemos que hacer para cumplir con el impuesto mínimo se incluirá en el proceso de reconciliación”, dijo Janet Yellen, refiriéndose a una técnica parlamentaria que permite adoptar una legislación presupuestaria por mayoría simple.

Los demócratas pueden utilizar el mecanismo legislativo llamado “reconciliación” para aprobar el financiamiento de un paquete de proyectos de infraestructura y programas sociales por un monto de 3.5 billones de dólares.

Este paquete ya incluye aumentos de impuestos para las empresas más grandes y los estadounidenses más ricos.

De manera que los ingresos adicionales generados por el impuesto a las multinacionales deberían permitir financiar parcialmente este plan.

¿Qué es la “reconciliación”?

Se trata de una maniobra legislativa que permitiría a los demócratas prescindir de los votos de la oposición republicana y aprobar los proyectos del presidente Biden usando exclusivamente los votos de su propio partido.

El problema es que dos senadores demócratas no apoyan 100% el paquete del Presidente pues consideran muy alto el monto de estos gastos. Para la aprobación de este paquete, cada voto cuenta, por lo que, con divisiones internas, la aprobación no está asegurada.

El gobierno de Biden tiene en carpeta otras modificaciones en el plano fiscal.

La tasa impositiva para los hogares con mayores ingresos pasaría de 37 a 39.6% y la de las empresas que obtienen más de 5 millones de dólares en ganancias anuales subiría de 21 a 26.5 por ciento. Esta última había bajado de 35 al 21% durante la reforma fiscal del presidente republicano Donald Trump.

¿Cómo funcionará el acuerdo?

De acuerdo con Reuters, la tasa impositiva mínima global se aplicaría a las ganancias en el extranjero de las empresas multinacionales con ventas desde 868 millones de dólares en todo el mundo.

Los gobiernos podrían fijar el impuesto local que deseen, pero si las empresas pagan tasas más bajas en un país, los gobiernos en sus países de origen podrían “completar” sus impuestos hasta el mínimo de 15%, eliminando la ventaja de trasladar las ganancias.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

TENDENCIAS_ Productividad crece pese a escasez de mano de obra

La pandemia devastó las economías de los países ricos, pero hay señales de que desde el páramo puede estar surgiendo un auge de productividad.

Los economistas de The Conference Board, un centro de reflexión estadunidense, sugieren que este es el caso. Ataman Ozyildirim y Klaas de Vries pronostican que después de la recesión en 2020, la economía de Estados Unidos registrará un crecimiento total de la productividad de los factores (PTF) de más de 2 por ciento en 2021. La PTF se mide por el crecimiento de la producción más allá de lo que se puede atribuir solo por poner a trabajar a más mano de obra y capital en la recuperación posterior a los confinamientos.

Una tasa de 2 por ciento, si se realiza, compensará por mucho la ligera pérdida de la PFT en 2020 —una consecuencia natural de dejar ocioso el capital como la maquinaria— y constituirá una gran mejora respecto a la tasa aproximadamente cero del crecimiento anual de la PFT de EU en la década anterior a la pandemia. 

EU no es el único con señales de un desempeño saludable de productividad. De acuerdo con los pronósticos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la pandemia aceleró el crecimiento de la productividad laboral en la mayoría de los países de altos ingresos.

En EU, esta medida —el producto interno bruto por hora trabajada— tendrá un crecimiento de 6.7 por ciento en los tres años que abarque la pandemia, a partir del cuarto trimestre de 2019 hasta el cuarto trimestre de 2022, de acuerdo con las cifras de la OCDE. Eso es más del doble de la tasa de 3.3 por ciento acumulada en el periodo de los tres años anteriores. 

Se proyecta esa misma aceleración en todos los países del G7. Japón prevé aumentar la productividad laboral en 2 por ciento en los tres años que terminan en 2022, después de registrar una caída en los tres años anteriores. Alemania se dirige a una tasa de crecimiento en el mismo periodo de 1.1 a 2.6 por ciento; Francia, de 1.8 a 2.5 por ciento; Reino Unido, de 0.6 a 3.7 por ciento, e Italia, de cero a 1.4 por ciento. En las nueve economías más ricas, solo Corea del Sur registra una desaceleración en el crecimiento de la productividad en ese lapso, y esa tasa aún es la cifra respetable de 4 por ciento. 

Estas previsiones pueden ser erróneas, pero dado el vigor de la recuperación, parece que son posibles. Esto será una sorpresa agradable. Recordemos que en 2019, los economistas estaban preocupados porque la expansión posterior a la crisis financiera perdía impulso rápidamente y con eso empeoraba el crecimiento de la productividad que ya era mediocre.

¿Por qué está ocurriendo este aparente auge de la productividad? No se puede explicar como un artefacto aritmético. La productividad medida puede aumentar si la producción cae más que las horas de trabajo y si los trabajadores de menor productividad pierden sus trabajos de manera desproporcionada. Si bien esto sí impulsó la productividad medida en EU, que redujo drásticamente la mano de obra en la primavera de 2020, otros países ricos vieron cómo caía la producción por hora trabajada antes de recuperarse cuando se reabrieron las economías.

En cualquier caso, para finales de 2022, el empleo debe haber vuelto tan cerca de los niveles anteriores a la pandemia como para que la mera aritmética no pueda explicar los aumentos de productividad. Parte de la mejora  debe reflejar un cambio real en la productividad de la mano de obra.

Si es así, hay dos preguntas. ¿Por qué se acelera la productividad? ¿Y qué se debe hacer para estabilizarla a un ritmo más alto?

Una mayor productividad se trata de hacer más con menos, y hay dos formas obvias en las que las economías de altos ingresos lo están haciendo desde el año pasado. Como dicen Ozyildirim y de Vries: “Una mayor adopción de tecnologías digitales puede conducir a un resurgimiento de la productividad… el lento crecimiento de la oferta de mano de obra y la escasez de mano de obra pueden impulsar a las empresas a centrarse más en la innovación mediante la aceleración de la automatización y la transformación digital”.

Es fácil ver cómo la tecnología aumenta la productividad, desde el tiempo que se ahorra en viajes y desplazamiento al trabajo gracias al trabajo remoto hasta el aumento de las ventas en línea y los pagos digitales en el comercio minorista. Los gobiernos pueden alentar a las empresas a mantener sus avances, sin presionar para que regresen al statu quo anterior en términos de ocupación de oficinas, por ejemplo.

Es más contradictorio que la escasez de mano de obra pueda ser algo bueno para la economía. Casi no pasa un día sin titulares sobre gerentes que se quejan de que no pueden encontrar más personal y tienen que reemplazar a los meseros o personal de limpieza que se perdieron. En otras palabras, tener que hacer más con menos o ser más productivo.

La historia económica y el sentido común sugieren que cuando la demanda supera a la oferta, las empresas mejoran su juego al aumentar la productividad. Si los salarios suben, no tienen alternativa, o perderán a sus trabajadores ante competidores más productivos.

Es probable que el crecimiento de la productividad se beneficie de una combinación de tres cosas: una demanda que se espera que se mantenga fuerte, capital y tecnología asequibles, y capacitación que mejore constantemente las aptitudes de los trabajadores. Lograr esta combinación de manera constante significa mantener a los empleadores alerta para competir por los trabajadores.

La palabra escasez oculta este hecho detrás de las quejas de los empleadores. Pero una economía en la que existe una demanda más que suficiente para la contribución de todos es una economía que prospera: una en la que los trabajadores disfrutan de oportunidades, en la que los mercados recompensan las mejoras de productividad y en la que las perspectivas justifican la inversión en expansión.

Mantener un grado permanente de fuerte presión de la demanda, de modo que la mano de obra siempre sea un poco difícil de conseguir, no debe considerarse como un peligro, sino como una señal de éxito económico. Mientras esperamos derrotar al virus, debemos aprender a vivir con escasez de mano de obra. 

CON INFORMACIÓN VÍA MILENIO

El trabajo y las horas

Es verdad: los usos y costumbres laborales son distintos en cada sector, hablando de horarios.

En muchas empresas e instituciones, la gerencia cree que hay que trabajar de sol a sol. Hasta hay competencia: yo llego más temprano, yo soy el que apaga la luz, yo no salgo ni a comer.

Las horas trabajadas no reflejan productividad. Es lo contrario, sobre todo si ese número de horas trabajadas no se traduce en ingresos, ventas, más y mejores productos. Si las ventas de un negocio permanecen constantes cuando la gente de esa empresa trabaja menos horas, entonces el trabajo no es muy productivo.

Por eso, entre los países de la OCDE, la mayoría más productivos, la gente trabaja menos horas que nosotros. Normalmente fraccionan el trabajo en horas, no en días. De esa forma, la seguridad social cara para una persona de bajos ingresos no sería la excusa para que esté condenada a una jornada larga. Una persona de altos ingresos, que cuesta mucho, podría reducir las horas que vende a una empresa de manera exclusiva. Así, un mayor número de empresas pueden aprovechar su experiencia, y ella tendría menos dificultades para encontrar un empleo en la edad madura.

Carlos Slim sugirió que los mexicanos trabajáramos menos horas. Tiene razón. Muchas horas de un trabajador subordinado antes de la pandemia, se iban en hacerse visible, no tanto en trabajar. La pandemia cambió esto, y hay un problema de supervisión del uso del tiempo. Por ello, las empresas en el mundo buscan medir los resultados de la gente, y no sus hábitos de asistencia a un lugar de trabajo.

Si trabajas en el gobierno, el promedio de horas que le dedicas a eso son 41.3 semanales (IMCO, con datos de ENOEN 2021, 1T). Ah. Pero la variabilidad es casi el 65%. En la semana que levantaron la encuesta, algún abnegado burócrata dijo haber trabajado 68 horas. En el sector privado formal, se trabajan en promedio 45.5 horas semanales. El error estándar es de 14.5%. Es decir, el trabajador que menos trabaja lo hace casi 39 horas a la semana, el que más, 52. En rango con lo que dice la Ley Federal del Trabajo.

Si tu empleo está en el sector informal, el promedio de horas dedicadas a la semana es 37.9. La volatilidad es de apenas un 22%. Cuando se puso intensa la jornada, le entraste con 46 horas.

Si tienes más educación, tus horas estarán mejor pagadas. Por ello, especulamos que las empresas formales y el gobierno están llenos de gente con nivel educativo alto, que tienen un costo de oportunidad elevado de sus horas de ocio, y que sacrifican esparcimiento y tiempo familiar por trabajo. Del otro lado, en la economía informal, el valor agregado es bajo, los grupos de producción pueden remunerar menos al capital y al trabajo, entonces el precio del ocio baja. No es sorpresa que mucha gente quiera ser informal, ya que son menos horas y el nivel educativo requerido es bajo.

En el trabajo doméstico, la variabilidad de las horas es del 51%. El promedio de horas trabajadas es 34.7, pero es posible que una semana haya que dedicarle 53 horas, y a la siguiente no haya más que 15 horas para trabajar. Algo muy parecido ocurre en la agricultura de subsistencia. Las horas trabajadas semanalmente son casi 19, pero el error estándar es 135%. Hay semanas en que hay que más que duplicar el esfuerzo, y otras en las que de plano no hay nada. Eso es ser pobre: no saber cuántas horas de trabajo puedes vender en el día, y que tu existencia dependa de ello.

Todos deberíamos tener los estándares de los empleados privados formales. La universalización de la seguridad social puede ser una manera de lograr esto. También, fraccionando el trabajo en horas, no en bimestres cotizados al IMSS, o en días trabajados en la fábrica o el rastro. De esa manera, cada uno de nosotros cuidará la productividad de cada hora, y nadie tendrá que obligarnos a trabajar más.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO

Unión Europea desiste de impuesto digital; se enfocará en acuerdo global

La Unión Europea (UE) anunció que desistirá de su plan para imponer una tasa impositiva digital en la región, luego de que Estados Unidos presionara para obtener su apoyo en el plan más amplio con el objetivo de una tasa mínima común a nivel global.

El sábado pasado, los países del G20 respaldaron la creación de un acuerdo de impuestos corporativos a nivel global que pretende evitar la evasión en el pago de impuestos de algunas corporaciones multinacionales y reducir la competencia entre países mediante la baja de tasas impositivas.

El plan, que fue presentado por la OCDE en junio pasado, incluye el establecimiento de una tasa impositiva mínima, que hasta el momento se estableció en 15 por ciento; también incluye cambios en la forma cómo se gravan las ganancias de compañías multinacionales, que las obligue a pagar impuestos donde venden sus productos y servicios, en lugar de donde están constituidas.

La UE informó el lunes la decisión de “suspender el trabajo en nuestro nuevo impuesto digital”, señaló un vocero de la Comisión Europea, aunque indicó que el tema se reevaluará nuevamente en otoño.

El anuncio coincidió con la visita de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de Estados Unidos, a la sede de la UE donde se reunió con los ministros de finanzas europeos, según reportan diversos medios. Durante la reunión del G20, Yellen también habría buscado retrasar el avance del plan europeo a favor del acuerdo a nivel global.

“Necesitamos poner fin a que las corporaciones transfieran ingresos de capital a jurisdicciones de impuestos bajos y a trucos contables que les permitan evitar pagar su parte justa”, dijo a los ministros de finanzas durante la reunión.

La aplicación de un nuevo plan impositivo europeo habría afectado principalmente a compañías estadounidenses como Facebook, Apple o Google, lo que hubiera retrasado la aprobación del plan global de impuestos en el Congreso de Estados Unidos.

“El G-20 avaló un duro acuerdo para crear un sistema fiscal internacional más estable, más justo, que aborde los desafíos fiscales que surgen de la digitalización de la economía”, señaló el vocero de la Comisión.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

Impuestos digitales en el ojo internacional

La OCDE, el G7 y el G20 trabajan proyectos para establecer un impuesto a empresas internacionales que ofrecen servicios digitales, a fin de evitar que acudan a paraísos fiscales para no pagar impuestos en los países donde no tienen presencia física.

Con el uso del Internet y las nuevas tecnologías, todos los días se realizan transacciones bancarias y financieras en línea, se llevan a cabo millones de interacciones sociales, ventas, estudios escolares a distancia, trabajo desde casa, entretenimiento e intercambio de información.

Es por ello que muchas empresas han tenido amplias ganancias que les han permitido crecer de manera exponencial, aprovechando las bondades de la economía digital y del comercio electrónico. Entre los beneficios se encuentran la facilidad de compra y venta de productos o servicios, la realización de operaciones las 24 horas del día en todo el año, sin desplazamientos a los lugares físicos.

Sin embargo, a pesar de los beneficios mencionados, algunas empresas a nivel internacional han aprovechado la falta de legislación regulatoria en la materia, para establecerse en países en donde las leyes fiscales tienden a ser menos rígidas, a los que en ocasiones se les llama “paraísos fiscales”.

La finalidad de usar estos paraísos es la de efectuar ahí sus operaciones financieras como pagos, cobros, facturaciones y transacciones, para no pagar impuestos en los países en donde ofrecen sus servicios o productos por no tener una presencia física. En este sentido, gran parte de los ingresos de estas empresas, se obtienen de mercados en donde no tienen presencia física, rebasando las disposiciones en materia de impuestos.

Es por ello, que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), durante varios años ha estado coordinando con 140 países negociaciones fiscales, a fin de acordar un impuesto mínimo corporativo global y emitir reglas para gravar servicios digitales.

El aprovechamiento de vacíos y discordancias en las normas fiscales, ha dado lugar al pago de cantidades pequeñas o nulas en concepto de impuesto de sociedades, además de pérdidas en la recaudación de los gobiernos, que la OCDE calcula que es de 100 a 240 mil millones de dólares.

En la misma línea, el Grupo de los 7 (G7) y el Grupo de los 20 (G20), se han sumado a este tema, por lo que han llevado reuniones para llegar a acuerdos que permitan concretar una nueva tasa mínima que se aplicaría a las ganancias corporativas de las compañías en el extranjero que ofrezcan servicios en naciones sin domicilio fiscal, evitando la ventaja de trasladar las ganancias sin pagar impuestos, poniendo en desventaja a las demás empresas que sí cumplen con sus obligaciones fiscales. En caso de llevarse a cabo los acuerdos, cada país ajustaría su legislación.

En México, durante las reformas fiscales de 2020 y 2021, se aprobaron medidas para que las empresas digitales pagaran impuestos como el IVA y el ISR, logrando un gran avance en el tema. Es importante mencionar, que incrementar la recaudación será fundamental para la reactivación económica posterior a la pandemia de Covid-19, pues los ingresos obtenidos podrían destinarse a los sectores de salud, seguridad y bienestar social en favor de las y los mexicanos.

Es por ello que, en el Grupo Parlamentario de Morena en el Senado bajo la coordinación del senador Ricardo Monreal, estaremos pendientes a los ajustes necesarios, con la convicción de escuchar las opiniones de todos los sectores.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO