MUNDO LABORAL_ La OIT publicará un informe sobre los salarios y el impacto de la inflación

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicará la última edición del Informe mundial sobre salarios el miércoles 30 de noviembre de 2022.

El Informe Mundial sobre Salarios 2022-2023: El impacto de la inflación y de la COVID-19 en los salarios y el poder adquisitivo, ofrece una visión general de cómo una severa crisis inflacionaria, combinada con una desaceleración global del crecimiento económico, ha afectado los salarios mensuales reales en muchos países.

El informe y todo el material asociado estarán bajo estricta EMBARGO hasta el miércoles 30 de noviembre a las 16:00 CET (15:00 GMT).

Para los corresponsales acreditados por la ONUG, se celebrará una rueda de prensa virtual embargada el miércoles 30 de noviembre a partir de las 14:30 CET (13:30 GMT).Manuela Tomei, Subdirectora General de Gobernanza, Derechos y Diálogo, y Rosalía Vázquez-Alvarez, economista y especialista en salarios de la OIT, presentarán los resultados en la rueda de prensa. Los datos de acceso se enviarán a los periodistas antes de la sesión informativa. Los periodistas regionales reconocidos podrán seguir la sesión informativa virtual a través de YouTube. El enlace se enviará con antelación.

Los medios de comunicación reconocidos podrán disponer de copias embargadas del informe y del comunicado de prensa si así lo solicitan.El audio de la sesión informativa estará disponible para el cuerpo de prensa de la ONUG y los periodistas registrados después de la conferencia de prensa.

CON INFORMACIÓN VÍA OIT/ILO

LABORAL_ Sistema de cuidados permitiría la creación de 6.5 millones de nuevos empleos en México: OIT

La OIT realizó una simulación en siete países de América Latina, incluido México, para calcular el impacto que tendría en el mercado laboral la implementación de licencias y políticas integrales de cuidado, lo que impulsaría la participación de muchas mujeres.

Si el gobierno y las empresas de México tuvieran políticas y programas integrales de cuidado para la población, se podrían crear cerca de 6.5 millones de nuevos empleos en el país, según una estimación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De estos puestos, 82% los ocuparían mujeres.

De acuerdo con una simulación realizada por el organismo en América Latina, si México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú destinan recursos para universalizar las licencias y servicios de cuidado de la infancia y personas adultas, generarían cerca de 25.8 millones de empleos directos e indirectos, nueve de cada 10 serían formales y el 80% los ocuparían las mujeres.

Esta semana el organismo publicó el reporte Los cuidados en el trabajo: Invertir en licencias y servicios de cuidados para una mayor igualdad en el mundo del trabajo, en el cual presenta la situación para la región. México no aparece muy bien evaluado, pues los permisos de maternidad son aún cortos y los de paternidad son raquíticos. Además, las trabajadoras del hogar, personas que laboran de manera independiente o en la informalidad, carecen de este piso mínimo de derechos.

En este país, sólo el 10% de mujeres que dan a luz cuenta con prestaciones monetarias de maternidad. Con ese porcentaje, México ocupa el quinto lugar de los que menos cobertura le otorgan a las madres trabajadoras. Ecuador (6.8%), Jamaica (7%), Paraguay (8%) y Perú (9%) son los primeros cuatro.

Del otro lado de la balanza, el 100% de las mamás trabajadoras en Uruguay cuenta con licencias pagadas. San Cristóbal y Nieves, el país más pequeño del continente, es el segundo con mayor cobertura (78%). Le siguen Bolivia (59%), Brasil (48%) y Chile (47%).

Licencias maternas y paternas a medias

La inolvidable pandemia de covid-19 dejó más claro que lo cuidados son centrales “para la vida y para el funcionamiento de las economías y las sociedades”, señala el reporte. Sin embargo, al mismo tiempo esta crisis profundizó las brechas en la distribución de ese trabajo no remunerado recargándolo más sobre las mujeres.

Y entre todas las regiones del mundo, las mujeres de América Latina y el Caribe fueron “las más afectadas por la crisis en los mercados laborales”. La pandemia afectó su economía “por dos vías: el incremento en la carga de trabajo no remunerado, que reduce su participación laboral, y la enorme contracción del empleo”.

En México, las mujeres realizan el 73% del trabajo del hogar y de cuidados no remunerado y los hombres se hacen cargo del 27%, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Además de que en este sector de la población recae esa inmensidad de tareas, las condiciones en las que las lleva a cabo les implican todavía más esfuerzo, tiempo y pérdida de oportunidades laborales.

Por ejemplo, todos los países latinoamericanos que analizó la investigadora de la OIT Larraitz Lexartza reconocen el derecho a la licencia de maternidad, el problema es cuántos días les otorgan. El organismo internacional recomienda que lo mínimo deben ser 18 semanas pagadas.

En 17 países la duración de las licencias es de menos de 14 semanas, México entre ellos. De hecho, este país está en el grupo menos avanzado, con apenas 12 semanas de permiso de maternidad, así como Bahamas, Barbados, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica y Nicaragua.

Ahora, sobre las licencias de paternidad, 12 países aún no reconocen ese derecho. Entre los que sí cuentan con dicho permiso pagado, en 10 éste tiene una duración de cinco días o menos, que es el caso de nuestro país. Las Islas Vírgenes Británicas otorga 30 días, pero sin remuneración.

El país que tiene la mejor política en este tipo de permisos es Venezuela, que otorga 14 días y el financiamiento corre a cargo de la seguridad social. En México, los cinco días de permiso con goce de sueldo son con cargo a la empresa.

Estamos cerca, pero estamos varados

Uruguay es un referente para diferentes políticas públicas en la materia, en este caso fue el primero en la región en crear un sistema nacional de cuidados. Éste fue aprobado en 2015, bajo la presidencia de Tabaré Vázquez, pero fue diseñado e impulsado en el periodo del presidente José Mujica.

En su primera etapa priorizó la cobertura de los servicios de cuidado infantil de 0 a 3 años. “Para 2021 se proyectaba una cobertura cercana al 52%, siendo el país de la región con un mayor alcance para este grupo de edad”, dice el informe de la OIT.

México está a un paso de tener un sistema nacional de cuidados, pero no lo ha dado. Desde 2020 la Cámara de Diputados aprobó una reforma que pone las bases para su creación, pero la legislación sigue atorada en el Senado.

Si bien el país cuenta con diferentes instancias de cuidado infantil, “las jornadas de atención van desde las 8 hasta las 12 horas, en función del programa y centro”. Esto es un problema, dichos horarios no responden a las necesidades de las familias pues no se ajustan a la jornada laboral.

El reporte señala que 18 países de la región cuentan, por ley, con servicios de cuidados de larga duración para personas adultas. México no está entre ellos. Acá también está pendiente una reforma para crear casas de día para esta población, lo cual ayudaría a que muchas personas pudieran buscar un empleo mientras su familiar recibe cuidado.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

PERSPECTIVAS_ El mundo necesita un nuevo contrato social, dice el Director General de la OIT

«El mundo necesita un nuevo contrato social», dijo el nuevo Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo, a los miembros del Consejo de Administración de la OIT  en la sesión de apertura de su última reunión de 2022.

En su primer discurso ante el Consejo de Administración desde que asumió el cargo, el Director General dijo que «los valores fundacionales de la OIT en 1919 siguen siendo relevantes», y añadió: «Me comprometo a hacer todo lo posible para defender estos valores fundacionales de la OIT: nuestros valores comunes de paz, justicia social, crecimiento económico equitativo y solidaridad, respetando y protegiendo el medio ambiente».

Houngbo hizo un llamamiento a la creación de una «Coalición Mundial por la Justicia Social » para hacer frente a los retos que actualmente perturban el mundo del trabajo. La Coalición contará con la participación de un amplio abanico de partes interesadas y trabajará para «facilitar y reforzar la colaboración y la acción colectiva… [y] servir de marco para la coherencia política en materia de justicia social a nivel multilateral más amplio y más allá», dijo a los delegados.

Durante su reunión, el Consejo de Administración también debatirá las cuestiones derivadas de la 110ª reunión (2022) de la Conferencia Internacional del Trabajo  relativas al trabajo decente y la economía social y solidaria, así como la inclusión de un entorno de trabajo seguro y saludable en el marco de los principios y derechos fundamentales en el trabajo de la OIT. Además, se ocupará de garantizar el trabajo decente en las cadenas de suministro y de promover sistemas de productividad para el trabajo decente, entre otros muchos puntos de su agenda de 47 puntos.

El Consejo de Administración es el consejo ejecutivo de la OIT. Se reúne tres veces al año en Ginebra para tomar decisiones sobre la política de la OIT y establecer el programa y el presupuesto. La 346ª reunión se celebra del 31 de octubre al 10 de noviembre de 2022.

CONN INFORMACIÓN VÍA OIT/ILO

ACTUALIDAD_ La desaceleración del mercado laboral ya comenzó… y es profunda: OIT

El organismo multilateral presentó este lunes la décima edición del Observatorio de la OIT sobre el mundo del trabajo en el que destaca que la recuperación del empleo por el impacto inicial de la pandemia se desaceleró debido al surgimiento de varias crisis simultáneas.

El panorama para el mundo laboral en el corto plazo no es alentador y pese al fuerte repunte que se observó en la primera mitad del año, se estima que la desaceleración de la economía llevará a la baja la oferta de empleo en los próximos meses, dificultando el avance del mercado, advirtió este lunes la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Las perspectivas para el mercado de trabajo son muy inciertas, y el riesgo de que su situación empeore es cada vez mayor, en particular debido a los efectos de la elevada inflación, las restricciones en materia de política monetaria, el aumento de la carga de la deuda y la disminución de la confianza de los consumidores”, destacó la institución.

Al presentar la décima edición del Observatorio de la OIT sobre el mundo del trabajo, el organismo detalló que si bien es necesario cierto tiempo para medir el impacto de una desaceleración o recesión económica en el comportamiento de los niveles de empleo, “los datos de que se dispone ponen de manifiesto que ya ha comenzado a producirse una profunda desaceleración del mercado de trabajo”, por lo que se prevé una disminución importante en los empleos en el cuarto trimestre de este año.

“La desaceleración del crecimiento económico y de la demanda agregada conllevará asimismo una disminución de la demanda de empleo, ya que la incertidumbre y las expectativas menos halagüeñas inciden adversamente en el nivel de contratación”, puntualizó.

A nivel global, el mundo del trabajo registró en el arranque de este año un fuerte repunte en los niveles de empleo, principalmente en la economía informal, sin embargo, el ritmo de avance comenzó a desacelerarse en los últimos meses y se estima que durante el tercer trimestre el déficit laboral respecto a lo observado antes de la pandemia fue de 40.3 millones de plazas de tiempo completo.

El menor optimismo para el mercado de trabajo en el corto plazo, expuso la OIT, se debe a una combinación de al menos tres elementos:

  1. La inflación y su impacto en el salario real de los trabajadores y los niveles de desigualdad.
  2. La reducción del margen político y el aumento de la carga de la deuda en los países de desarrollo.
  3. La disminución del ritmo de desarrollo económico en 2022 y 2023 y de la demanda agregada.

En este escenario de choque de crisis, destacó el organismo, la inflación es una de las que más impacto tiene entre las personas trabajadoras, pues ha provocado una disminución del salario real en muchos países, “crisis de carestía de vida” que se suma a las pérdidas a nivel de ingresos laborales que dejó el impacto inicial de la pandemia.

“Habida cuenta de los efectos más amplios en los mercados de trabajo, es fundamental no abordar la inflación únicamente de forma aislada, sino también su repercusión más amplia en las empresas, la creación de empleo y la calidad del mismo, así como en el grado de pobreza”, expresó la OIT en el documento.

Entre las acciones propuestas para enfrentar el impacto de las diversas crisis en el empleo en la actualidad, la institución recomendó:

  • Implementar políticas de intervención para fijar el precio de bienes públicos.
  • Reorientar beneficios para fomentar el empleo y garantizar los ingresos.
  • Aumentar los programas de protección social para fortalecer los ingresos, en particular las pensiones.
  • Poner en marcha medidas de apoyo para mantener el poder adquisitivo de los ingresos laborales mediante ajustes salariales sólidos.
  • Dirigir apoyos a las personas y empresas más vulnerables con medidas para fomentar la creación de empleo y promover el desarrollo de competencias para una mejor transición dentro del mercado laboral.

“Con objeto de hacer frente a esta situación tan adversa del empleo a escala mundial, y evitar una gran recesión del mercado de trabajo en todo el mundo, será necesario aplicar políticas exhaustivas, integradas y equilibradas a escalas nacional e internacional», manifestó Gilbert F. Houngbo, director general de la OIT.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

TENDENCIAS_ La OIT publicará un nuevo informe sobre el impacto de las crisis económicas y geopolíticas en el mundo del trabajo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicará la 10ª edición de su serie de Observatorios, que hace un seguimiento del impacto de las múltiples crisis sobre los trabajadores y las empresas en todo el mundo.

El Observatorio de la OIT sobre el mundo del trabajo. Décima edición se publicará el lunes 31 de octubre.El informe ofrece una visión global de cómo las crisis económicas y geopolíticas superpuestas están amenazando la recuperación del mercado laboral, en todo el mundo, y cómo estas crisis están alimentando la divergencia entre los países desarrollados y en desarrollo. También analiza el impacto de la alta inflación, el endurecimiento de la política monetaria, el aumento de la carga de la deuda y la disminución de la confianza de los consumidores en las perspectivas del mercado laboral. El informe también incluye los últimos datos sobre el impacto de la guerra en Ucrania en su mercado laboral.

El informe y todo el material asociado estarán bajo estricto EMBARGO hasta el lunes 31 de octubre a las 12:00 CET (11:00 GMT).

Para los corresponsales acreditados ante la ONU en Ginebra, el lunes 31 de octubre, de 10:00 a 11:00 CET (09:00 a 10:00 GMT), tendrá lugar una sesión informativa virtual embargada. Los datos de acceso se enviarán a los periodistas antes de la sesión informativa.Los periodistas regionales reconocidos podrán seguir la sesión informativa virtual a través de YouTube. El enlace se enviará con antelación. Gilbert Houngbo, Director General de la OIT, y Sangheon Lee, Director del Departamento de Políticas de Empleo de la OIT y líder del equipo que recopila el Observatorio de la OIT, presentarán las conclusiones en la rueda de prensa.

Los medios de comunicación reconocidos podrán disponer de copias embargadas del informe y del comunicado de prensa si así lo solicitan.

El audio de la sesión informativa estará disponible para el cuerpo de prensa de la ONU y los periodistas acreditados después de la conferencia de prensa.

CON INFORMACIÓN VÍA OIT/ILO

OIT_ Los sindicatos adoptan una conclusión para una economía justa y un trabajo decente en el Sudeste Asiático

Más de 30 representantes de sindicatos y organizaciones de trabajadores de 10 países del Sudeste Asiático se han comprometido a colaborar para crear una economía justa, sostenible y equitativa, que permita el trabajo decente para todos los trabajadores. En una conferencia subregional, trazaron e identificaron políticas comunes y concretas de colaboración en una conclusión conjunta.

La conclusión conjunta se adoptó en Filipinas el 11 de octubre de 2022. Fue la primera reunión presencial desde la pandemia que reunió a representantes de los trabajadores de Camboya, Indonesia, RDP de Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia, Timor-Leste y Vietnam. La conferencia subregional de los sindicatos del sudeste asiático, celebrada los días 10 y 11 de octubre de 2022, se centró en las estrategias de resiliencia y recuperación tras la COVID-19.

«Las tensiones geopolíticas existentes, los conflictos armados, el cambio climático y las catástrofes naturales, las crisis energéticas, alimentarias y financieras siguen exacerbando las desigualdades y las violaciones de los derechos sindicales y de los trabajadores en todo el mundo», dijo la Directora Maria Helena André de la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la Organización Internacional del Trabajo (OIT ACTRAV). «Seguimos comprometidos a apoyar a los sindicatos de la región en cada paso, para promover un desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible que permita avanzar en el Programa de Trabajo Decente y salvaguardar los derechos de todos los trabajadores de la región.» En la conclusión conjunta, los sindicatos se comprometieron a responder y abordar los retos sistémicos del mundo del trabajo, así como a ser la voz de los trabajadores marginados, centrándose en un crecimiento inclusivo y rico en empleo y en el pleno reconocimiento y protección de los derechos de todos los trabajadores de la subregión.

También han reafirmado su compromiso de trabajar juntos para construir la coordinación, la colaboración y la solidaridad a nivel nacional, regional y mundial para promover la agenda de trabajo decente para el desarrollo sostenible e inclusivo, con un enfoque en la promoción de las normas internacionales del trabajo, en particular los principios fundamentales como los derechos fundamentales recientemente adoptados a la seguridad y la salud en el trabajo para todos los trabajadores. En la última década, las plataformas laborales digitales también se han quintuplicado a nivel mundial. Con la aparición de la economía gig o de plataforma, los sindicatos se han comprometido a organizar a los trabajadores con nuevas formas de trabajo, como los trabajadores de plataforma, utilizando enfoques innovadores para representar mejor las voces de los trabajadores en el diálogo social y más allá. 

«A medida que el planeta se calienta, los trabajadores y sus familias deben hacer frente a los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos. Las organizaciones de trabajadores de la región deben mantenerse siempre firmes y firmes a la hora de afrontar los riesgos conocidos y responder a las crisis. A pesar de la adversidad, los sindicatos deben demostrar solidaridad, fuerza y resistencia, seguir apoyando a los trabajadores y ser realmente organizaciones en las que puedan confiar», dijo el Sr. Khalid Hassan, Director de la Oficina de País de la OIT para Filipinas.

En respuesta al cambio climático, los sindicatos de la subregión acordaron trabajar colectivamente en los empleos verdes y las transiciones justas para abordar los problemas del empleo y el mercado laboral en relación con el cambio climático, la cuarta revolución industrial y las nuevas formas de producción El futuro del trabajo es incierto debido al avance tecnológico, el cambio climático, la globalización desigual y los cambios demográficos. La COVID-19 ha intensificado las tensiones mundiales y los conflictos armados, que han agravado estas realidades. Además, los sindicatos trabajarán por la adopción de medidas de protección social inclusivas en la subregión para mitigar los impactos negativos sobre los trabajadores y sus familias, en caso de pandemia, evento climático u otros desastres naturales o inducidos por el hombre. 

«El Informe de la OIT sobre la COVID-19 y el mundo del trabajo muestra que los sindicatos desempeñaron un importante papel como interlocutores sociales para responder a los desafíos de la pandemia y lograr una recuperación centrada en las personas. Reforzar la solidaridad y la acción conjunta es la opción correcta para la recuperación en esta época», como destacó el Sr. Jiang Guanping, Vicepresidente de la Federación de Sindicatos de China (ACFTU). Los sindicatos también se han comprometido a participar conjuntamente en campañas y programas de promoción para la restauración de la democracia en Myanmar y el respeto de la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva, que son fundamentales para el diálogo social, en países donde los trabajadores no disfrutan de los derechos humanos y laborales básicos, como Filipinas, sobre la erradicación de la discriminación y la opresión contra los líderes y miembros de los sindicatos, y la eliminación de la violencia de género. 

«La conferencia fue una excelente oportunidad para intercambiar experiencias, aprender unos de otros y adoptar estrategias. No hay una solución única. Debemos trabajar de forma muy colaborativa. Colaborar a nivel nacional, regional y más allá del movimiento laboral y responder a los cambios», dijo el Sr. Rubén Torres, Secretario General del Consejo Sindical de la ASEAN (ATUC) . La conferencia subregional ofreció a los sindicatos la oportunidad de comprender la importancia y la urgencia de avanzar y renovar el movimiento obrero a escala nacional y subregional. La pandemia aceleró los cambios en el mundo del trabajo y el crecimiento de los sectores emergentes. Por lo tanto, los sindicatos se enfrentan a retos para seguir siendo resistentes, relevantes y representativos de todos los trabajadores, y han acordado trabajar colectivamente para garantizar un Consejo Sindical de la ASEAN fuerte y activo como interlocutor del diálogo social por parte de la ASEAN para participar e influir en las políticas laborales de la subregión.

CON INFORMACIÓN VÍA OIT/ILO

Igualdad en el centro del mundo del trabajo, la carta fuerte del nuevo director general de la OIT

El nuevo director de la OIT, Gilbert F. Houngbo, dijo que a través del enfoque tripartito es la manera en la que se tendrá que impulsar una mayor justicia social.

Gilbert F. Houngbo es el onceavo director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e inició sus funciones a partir del primero de octubre centrando sus esfuerzos en la desigualdad; por lo que será fundamental “la elaboración de políticas, ya sean nacionales, internacionales o multilaterales, en los acuerdos comerciales, en la inversión extranjera directa o en toda la cadena de suministro, para garantizar que la justicia social siga siendo el núcleo, y por tanto contribuya a la lucha contra la desigualdad”.

En una primera entrevista, el director de la OIT dijo que a través del enfoque tripartito es la manera en la que se tendrá que impulsar una mayor justicia social. “Me refiero no sólo a la división entre países pobres y países ricos, sino también dentro de los países”.

Asimismo, se refirió a un tema que ha causado gran preocupación: el cambio climático, en donde es necesario que haya una “transición justa” con la crisis energética, y todo el objetivo de cero gases contaminantes.

En ese sentido, expuso que “tenemos que asegurarnos de que damos más importancia a la productividad, al desarrollo de las capacidades, a la formación permanente, de modo que ofrezcamos oportunidades a los trabajadores que salen de las industrias más antiguas hacia las renovables”.

En segundo lugar, la importancia de estar mejor preparados para reaccionar ante situaciones de crisis, “lo que vimos en Pakistán o lo que estamos viendo en otros lugares en términos de inundaciones o sequías tiene un impacto directo no sólo en los trabajadores, sino un impacto directo en la desigualdad. Y la mayoría de las veces son los ciudadanos de las partes más bajas de la pirámide los que pagan el precio. Así que tenemos que asegurarnos de que nuestra capacidad de reacción y de respuesta ante un país en crisis sea mayor”.

Después del impacto que ha traído la pandemia de Covid-19, y de los esfuerzos que se han hecho desde las Naciones Unidas, Houngbo sostuvo que “la protección social universal, que garantice que en todos los países cada ciudadano tenga acceso a un paquete mínimo de protección, va a ser crucial. Es una tarea muy grande y desalentadora que realmente tenemos que estudiar. Y ese va a ser un elemento central de mi tiempo en la OIT”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

PERSPECTIVAS_ Expectativas de OIT: economías verde y naranja impulsarán el empleo juvenil

Al igual que las economías verde y azul, la economía digital tiene un considerable potencial de creación de empleo para los jóvenes. La creciente digitalización de la economía y la sociedad está afectando profundamente al mundo del trabajo, y se espera que la tendencia continúe e incluso se acelere en los próximos años, así lo consideró la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el documento Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2022.

Los especialistas insisten en que se requieren políticas adecuadas para abordar los retos y transformar el potencial en oportunidades reales de trabajo decente. La economía digital se considera junto con la economía creativa, o naranja, un potencial debido a que muchos sectores dependen cada vez más de las tecnologías digitales para la producción y difusión de contenidos creativos.

Las actividades apoyadas por estas tecnologías de la información y la comunicación en el lugar de trabajo como parte de una progresión de empleo digital.

Mencionaron que el empleo juvenil en la economía digital se caracteriza por la proporción relativamente grande de trabajadores cualificados con altos niveles de educación concomitantes.

Los modelos sugieren que la consecución de la cobertura universal de banda ancha para 2030 podría suponer un aumento neto del empleo de 24 millones de nuevos puestos de trabajo en todo el mundo, de los cuales 6.4 millones serían ocupados por jóvenes.

“La crisis de la Covid-19 ha reforzado esta tendencia, presumiblemente porque los trabajadores menos cualificados (jóvenes) tenían más probabilidades de perder su empleo. A nivel macroeconómico, la economía digital proporciona un buen rendimiento de la inversión y la calidad de los puestos de trabajo es relativamente alta. Al mismo tiempo, siguen existiendo importantes retos, sobre todo a la hora de garantizar que todos los jóvenes tengan las mismas oportunidades de acceder al empleo digital”, dijo la OIT.

CON INFORMACIÓN VIA EL ECONOMISTA

Aplicación del Convenio 190 de la OIT requiere ajustes a la Ley Federal del Trabajo

La ratificación que hizo México del Convenio 190 de la OIT, sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo el pasado 15 de marzo, obliga a reformar la Ley Federal del Trabajo y hacer varios ajustes que permitan su mejor aplicación; ya que dicho Convenio entrará en vigor el 15 de marzo de 2023 y en marzo de 2024 nuestro país estará obligado a presentar el primer informe con los avances de su aplicación.

En ese sentido, se presentó la propuesta y análisis con aspectos que encamina los cambios a la legislación laboral en materia de discriminación y no violencia contra las mujeres trabajadoras, a través de la Red de Mujeres Sindicalistas y la Fundación Friedrich Ebert, quienes hicieron entrega del informa Alejandro Encinas Nájera, titular de la Unidad de Política Laboral y Relaciones Institucionales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Con la iniciativa se busca eliminar la discriminación en razón de género y la atención a la violencia y el acoso contra las mujeres en los centros de trabajo. “Se trata de una ruta que ayudará a garantizar la materialización de los derechos de las mujeres. Además de que se busca que se regule la distribución de responsabilidades y obligaciones de todos los actores del ámbito laboral, mediante mecanismos de seguimiento y evaluación, para generar condiciones laborales libres de violencia”, comentó Aleida Hernández, autora de la iniciativa.

Así, parte del contenido que debe armonizarse en la legislación tiene como eje los conceptos de violencia y acoso, en los términos que están reconocidos en el Convenio 190 de la OIT; define cómo y en dónde se configura un acto o varios actos de violencia laboral de género contra las mujeres; establece que la obligación de eliminar la violencia y la discriminación es de las autoridades laborales, las personas empleadoras, las personas trabajadoras y los sindicatos; la obligación de crear programas y procedimientos adecuados por parte de estos, en sus respectivas competencias; además de establecer los procedimientos internos e instancias específicas para prevenir, sancionar y reparar la discriminación y la violencia contra las mujeres en los centros de trabajo.

En su momento, Alejandro Encinas Nájera dijo que hay claroscuros en la inclusión de la mujer en el mercado laboral; si bien la tendencia es positiva, “hoy en México hay 22 millones de mujeres que trabajan, lo que representa cerca del 40% de la población activa; de ellas, 66% están en edad reproductiva”, la desigualdad salarial se dispara cuando ellas deciden ser madres, porque algunas ya no regresan a laborar y otras recortan sus turnos laborales. Agregó que “uno de los factores que más afecta la permanencia en los espacios laborales, es la violencia a la que se enfrentan las mujeres, es inadmisible que 1 de cada 4 mujeres, haya reportado un caso de violencia”, comentó.

Destacó que ahora corresponde ir por la implementación que representa un desafío, pero hay que tener claro que no recae responsabilidad en un sólo actor; “todos somos corresponsables. No se trata de cargarle la mano al patrón, pero tampoco la STPS no puede ir de manera unilateral, o los sindicatos quienes tengan que impulsarlo; sino de trabajar con todos los involucrados”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

TENDENCIAS_ Predilección por el teletrabajo

El teletrabajo ya era una práctica habitual en ciertos sectores de la economía como las empresas tecnológicas o la educación a distancia mucho antes de la pandemia, pero este fenómeno de salud global evidenció la necesidad, pertinencia, comodidad, predilección y desafíos del teletrabajo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calculaba que antes de la pandemia existían 260 millones de teletrabajadores, los cuales representaban 7.9% del empleo global.

Sin embargo, entre 20 y 30% de las personas que trabajó durante el confinamiento en América Latina lo hizo desde sus hogares. En los primeros meses de 2020, uno de cada cinco trabajadores hizo su labor desde casa. La OIT reconoce que en el contexto de la Covid-19, “el teletrabajo ha demostrado ser una herramienta importante para garantizar la continuidad operativa”.

En Estados Unidos los empleados quieren trabajar desde casa 2.5 días a la semana en promedio, según una encuesta de Harvard Business Review. El sondeo señala que 40% de los trabajadores estadounidenses buscarían otro trabajo o renunciarían de inmediato si se les ordenara regresar a la oficina a tiempo completo.

El Pew Research Center es más enfático al señalar que más trabajadores dicen que laboran desde casa por elección. El 61% elige no ir a su lugar de trabajo.

En México, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social calcula en 13 millones el número de personas teletrabajadoras.

Un estudio de la Asociación de Internet sobre estrés laboral en México revela que existe inconformidad en 40% de quienes laboran de manera presencial, pues les genera estrés el desplazarse y tienen desconfianza de acudir al centro de trabajo.

En 2021 se reformó el artículo 311 y se incluyó un capítulo en la Ley Federal del Trabajo para reconocer de manera explícita el teletrabajo como una forma de organización laboral subordinada y habilitada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) fuera de las instalaciones del empleador, como resultado del confinamiento pandémico.

A la par que México, muchos otros países modificaron sus legislaciones. El Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD) identificó que 21 países de la región (91%) habían implementado reformas para regular el teletrabajo como una modalidad necesaria para continuar con las actividades productivas. Once fueron decretos presidenciales motivados por la contingencia sanitaria y los demás países adicionaron sus leyes para contemplar el teletrabajo.

En México la ley obliga a los patrones a proporcionar equipos de cómputo y sillas ergonómicas, así como asumir el pago de servicios de telecomunicación (Internet) y una parte proporcional de electricidad que no se detalla.

El patrón también está obligado a implementar mecanismos que preserven la seguridad de la información y los datos utilizados, es decir, medidas en materia de ciberseguridad.

La ley prevé la creación de una Norma Oficial Mexicana (NOM) con condiciones especiales de seguridad y salud con factores ergonómicos, psicosociales y otros riesgos derivados del teletrabajo, la cual recién se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 15 de julio.

Esta NOM-037 es de observancia en todo el país y para todos los patrones, quienes deberán tener una política de teletrabajo, proporcionar capacitación y realizar visitas de inspección para realizar comprobaciones físicas de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo.

La ley obliga a los patrones a respetar el derecho a la desconexión al término de la jornada laboral. Esta medida es problemática porque la ley y las autoridades piensan que todos los trabajadores son operarios con un horario determinado de trabajo, cuando la peculiaridad del teletrabajo es su flexibilidad en todos sentidos. Sin mencionar que ciertos sectores y actividades de la economía como los de información, requieren de horarios diferenciados.

La política de teletrabajo que menciona la NOM-037 debe evitar el aislamiento social del teletrabajador y conciliar la vida personal, lo cual es un reconocimiento de que teletrabajo y vida doméstica se imbrican necesariamente. Todos hemos visto escenas de mascotas, niños, sonidos e incidentes domésticos por videollamada.

La política de teletrabajo también debe incluir mecanismos de atención para casos de violencia familiar y el retorno a la modalidad presencial de manera temporal o permanente en esos casos.

Se sabe que durante la pandemia se incrementó la violencia doméstica. En México, durante los primeros 100 días de confinamiento las llamadas al 911 por violencia contra las mujeres aumentaron 20% y la atención en las instancias estatales y municipales creció entre 20 y 30% (ONU Mujeres).

El estudio de la Asociación de Internet mencionado revela que las mujeres entre 30 y 49 años han experimentado en mayor medida el estrés laboral en los últimos 2 años.

En general, la pandemia incrementó el estrés laboral en la mitad de los profesionistas, principalmente por temor a perder el empleo y por contagiarse al acudir a la oficina. Incluso, ??28% de los trabajadores que han incrementado sus horas de trabajo tienen miedo a recibir represalias al ejercer su derecho a la desconexión digital, una medida que contempla la ley y la NOM-37.

Lo cierto es que trabajar desde casa llegó para quedarse. Según Harvard Business Review, menos de 20% de las empresas planea que regresen a la oficina a tiempo completo después de la pandemia. Las encuestas señalan que 77% de los trabajadores en México prefieren la modalidad híbrida por los hábitos de teletrabajo, domésticos y familiares que se han desarrollado durante la pandemia.

Bajo un modelo híbrido, los empleados acuden a la oficina hasta tres días a la semana, como en Apple, y trabajan dos días desde casa. Los días de oficina son para reuniones, eventos, capacitación y socialización. Las jornadas de home office son para el trabajo tranquilo sin tantas interrupciones, el análisis de datos, la lectura, la planeación, el seguimiento y las sesiones por video.

El teletrabajo no es otra cosa que hacer lo mismo pero organizarlo y hacerlo de manera diferente, con el uso de las TIC.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS