Dos millones de niños, en tareas peligrosas o de alto riesgo: Inegi

El impacto de la crisis sanitaria sobre los menores de 5 a 17 años impelidos al mundo del trabajo todavía no se cuantifica, pero sin duda será enorme por aquellos que se sumarán a los 2 millones registrados en 2019 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) como mano de obra infantil en México, alerta la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En la Encuesta nacional de trabajo infantil 2019, cuyos resultados ofreció el instituto en diciembre pasado, se concluye: “del trabajo infantil total, 2 millones de niños y niñas trabajan en ocupaciones no permitidas dentro de la frontera de producción del sistema de cuentas nacionales (SCN), es decir, participan en labores peligrosas o prohibidos por debajo de la edad mínima, de acuerdo con los convenios y recomendaciones internacionales y la legislación nacional”.

Según el Inegi, esta cifra representaba, en el año que se efectuó la encuesta, 7.1 por ciento de la población de 5 a 17 años y se puede descomponer en 6.2 por ciento (1.8 millones) que sólo realizan alguna ocupación no permitida y 0.9 (262 mil) que la combinan con los quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.

La OIT decretó 2021 como Año internacional para la erradicación del trabajo infantil, ante un fenómeno que, si bien ha disminuido 38 por ciento en la pasada década, aún afecta a 152 millones de niños en el mundo y “donde la pandemia por Covid-19 ha empeorado considerablemente la situación”, y ante lo cual apela a realizar una “acción conjunta y decisiva” a fin de revertirla.

La crisis sanitaria puede ser un detonante

Pedro Américo Furtado de Oliveira, representante para México de la OIT, consideró en entrevista con La Jornada que en el país existe un subregistro del trabajo infantil y no descarta un agravamiento del fenómeno a partir de la crisis sanitaria del año pasado.

“Si vemos el cierre de algunas actividades por el coronavirus en sectores como los servicios, el turismo, los alimentos, podemos considerar que ya se tenía un alto nivel de trabajo infantil, y además un crecimiento considerable de la informalidad por la pérdida de empleos. La probabilidad del aumento en el trabajo de menores de edad es enorme, pues el empleo no formal es una condición para su existencia.”

Hay temas del trabajo infantil ocultos, invisibles y no identificables a través del levantamiento de datos, y por eso puede afirmarse que hay una subcuantificación en los datos del Inegi y seguramente serán más elevados a partir del Covid-19, estima Furtado.

Originario de Brasil, el especialista llama a distinguir entre el trabajo infantil propiamente dicho, y aquel ubicado por él como “trabajo de chicos”, los que separa por una “línea tenue”. El primero se encuentra prohibido por los convenios internacionales y suscritos por México, mientras el segundo puede ser, por ejemplo, contribuir en las tareas familiares.

Así, para separar ambos, usa tres parámetros: “es trabajo infantil si la actividad afecta o pone en riesgo la salud e integridad física y moral del menor, si le impide estudiar o perjudica su rendimiento en clases y si le limita o lo aleja de la convivencia con sus pares”.

Para detectar, corregir y prevenir el fenómeno, admite que la red alrededor del trabajo infantil puede ser muy compleja, pues el Estado no puede exponer a los menores a una situación aún más vulnerable de la que ya viven.

“A veces acciones de buena voluntad, comprometidas y articuladas, pueden colocarlos en condición de mayor riesgo frente a la mínima, pero existente protección de su comunidad ante el rechazo o la discriminación.”

Indica que tales situaciones complican el diseño de políticas públicas sobre este tema. Primero debe identificarse dónde está el problema y armar programas donde se involucren los sectores sociales, públicos y hasta empresariales. “Esto, para coordinar una acción con la sociedad y las familias que piensan muchas veces que sus hijos los están ayudando, cuando en realidad están comprometiendo su desarrollo y perpetuando la pobreza”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

“Un hito”, la igualdad salarial en México: OIT

Luego de que el Senado aprobara la reforma que establece la igualdad salarial entre hombres y mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calificó este hecho como un “importante hito” que alineará a la legislación laboral con el espíritu del Convenio 100 de dicho organismo, relativo a la igualdad de remuneración.

El pasado miércoles, el Senado aprobó por unanimidad una reforma a 13 ordenamientos de la Ley Federal del Trabajo (LFT) y la Ley General para la Igualdad de Género entre Hombres y Mujeres, a fin de establecer la igualdad salarial y prohibir la discriminación por género en las remuneraciones de trabajadores del sector público y privado, además de obligar a los patrones a brindar las mismas oportunidades de ascender de puesto al personal femenino y masculino.

La oficina de la OIT en México señaló que, una vez que la Cámara de Diputados ratifique la reforma, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) deberá crear el Sistema Público de Monitoreo de Prácticas Salariales y Normas del Trabajo, que de manera activa monitoreará la brecha salarial.

El organismo ofreció a la STPS y al gobierno mexicano asistencia técnica “en la conducción de las acciones destinadas a convertir este avance legislativo en un avance real en la vida de todas las mujeres trabajadoras en México”.

La OIT consideró que esto contribuye al llamado a la construcción de una “agenda transformadora y mensurable” para la igualdad de género, como se establece en el informe “Comisión mundial sobre el futuro del trabajo”.

Según la OIT, en México 58 por ciento de las personas en situación de vulnerabilidad laboral son mujeres, al igual que 64 por ciento de las personas trabajadoras con bajos salarios, por lo que para generar paridad en el salario las mujeres tendrían que laborar meses de 35 días.

Con información vía La Jornada

Sindicatos de Ciencia y Tecnología acuden a la Suprema Corte a inconformarse por cambio de jurisprudencia

Veinticinco sindicatos de centros de investigación dedicados al sector de Ciencia y Tecnología pidieron audiencia a la Suprema Corte de Justicia de La Nación (SCJN) por el cambio de jurisprudencia que afecta su régimen laboral. 

Con una carta dirigida al magistrado Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, presidente de La SCJN señalan que la pretensión de incorporarlos a la regulación de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado (apartado B del Artículo 123 Constitucional) generaría graves daños a su vida laboral y académica, entre otros puntos enfatizan que es esencial que el personal académico sea reconocido como trabajador de base y no como personal de confianza, como se señala en el artículo 5 fracción II inciso g de la Ley. “Esta carece de estabilidad en el empleo y obedece su designación a criterios burocráticos, distintos de los de la evaluación y la calidad académica”, se lee en el documento. 

Esto además destruiría la estructura académica que soporta estas instituciones de excelencia y la normatividad laboral de ingreso, promoción y permanencia, que se ha construido sobre la base de la autonomía de las instituciones y del régimen del apartado A, similar al de las universidades autónomas por Ley. 

Por otro lado, se atentaría en contra del derecho de asociación del personal académico, ya que el régimen burocrático excluye al personal de confianza de la sindicalización; en consecuencia, como organizaciones sindicales que agrupan académicos, estarían condenados a la extinción. 

También aseguran que se afectarían sus derechos de libertad sindical y negociación colectiva, toda vez que sustentados en el régimen general del apartado A tienen celebrados contratos colectivos de trabajo que han sido fuente de entendimiento en beneficio de la estabilidad de las instituciones y de los derechos de los trabajadores, tanto académicos como administrativos. Por ello, sería un contrasentido que, en esta época de expansión de los derechos laborales colectivos, reflejados en la nueva reforma laboral y los Convenios 87 y 98 de la OIT, se les traslade a un régimen de derechos colectivos restringidos. 

Por último, el documento presentado por la Federación Nacional de Sindicatos del Sector de Ciencia y Tecnología (FNSSCYT) explica que el cambio de jurisprudencia traería como consecuencia desahogar los conflictos laborales ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, que por ser nacional se encuentra totalmente rebasado por la carga de trabajo y todos los asuntos se tramitan en la Ciudad de México, ya que solamente cuenta con instalaciones en la capital del país, por lo que deja en desventaja a los trabajadores que laboran en los centros de investigación de otras entidades del país. Además, existen diferencias marcadas en el procedimiento y en el tema de salarios caídos. 

Con información vía El Economista

Pandemia arrasa con 255 millones de empleos: OIT

La pandemia de coronavirus hizo perder el equivalente a 255 millones de empleos en el mundo, cuatro veces más que durante la crisis financiera de 2009, cuando quebraron varios bancos de inversión en Estados Unidos, informó ayer la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el conjunto de 2020 “se perdieron 8.8 por ciento de las horas de trabajo en todo el mundo, respecto del cuarto trimestre de 2019, lo que equivale a 255 millones de puestos de tiempo completo”, subrayó.

Si no se consideran los recientes planes de apoyo económico, estas pérdidas masivas provocaron una caída de 8.3 por ciento de los ingresos laborales mundiales, es decir, 3.7 billones de dólares o 4.4 por ciento del producto interno bruto mundial, precisó la OIT en su séptimo informe dedicado al impacto de la pandemia en el mundo laboral.

Para el organismo, sin embargo, el impacto de la pandemia en el desempleo se subestima, pues 71 por ciento de estas pérdidas de puestos laborales (81 millones de personas) fue a consecuencia de “una salida de la fuerza de trabajo, más que del desempleo propiamente dicho; es decir, se produjo una salida del mercado por no poder emplearse, debido tal vez a las restricciones de la pandemia o porque las personas afectadas dejaron de buscar un trabajo”, consideró.

Desde que se detectó el Covid-19 en China, a finales de 2019, la pandemia ha sumido al mundo en una grave crisis económica, además de provocar más de 2.1 millones de muertes y 100 millones de contagios.

Escenarios de recuperación

Para 2021, la OIT pronosticó que en la mayoría de los países “habrá una recuperación relativamente sólida en el segundo semestre, luego de que los programas de vacunación comiencen a surtir efecto”; pero advirtió que esa será “lenta, desigual y aleatoria” si los responsables políticos no toman las medidas correctas.

La OIT planteó tres posibles escenarios. El caso de referencia vaticina una pérdida de 3 por ciento de las horas de trabajo en el mundo, siempre y cuando la pandemia esté bajo control y aumente la confianza de los consumidores y de las empresas.

Las regiones más afectadas serían América, Europa y Asia central. y señala también “una recuperación dispar y no sostenible, con desigualdad e inestabilidad al alza que agravarían la crisis”.

Con información vía La Jornada

OIT: Pandemia costó a los trabajadores 3.7 billones de dólares en ingresos en 2020

A nivel global, la pandemia le costó a los trabajadores en el 2020, la pérdida de 3.7 billones de dólares en sus ingresos y la destrucción del equivalente a 255 millones de empleos; este impacto es cuatro veces mayor al que provocó la crisis financiera global del 2009, informó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con la séptima edición del “Observatorio de la OIT: La covid-19 y el mundo del trabajo”, si bien en la última parte del 2020 comenzaron a vislumbrarse signos de recuperación en el mercado del trabajo mundial, la incertidumbre que prevalece permite proyectar una mejoría “relativamente sólida” en el segundo semestre de este año.

“Los indicios de recuperación que vemos son alentadores, pero son frágiles y muy inciertos, y cabe recordar que ningún país o grupo puede recuperarse por sus propios medios”, expresó Guy Ryder, director general de la OIT.

El mayor impacto laboral de la pandemia se registró en el segundo trimestre del 2020, momento en el que se perdió el equivalente a 525 millones de empleos en el mundo. La merma se moderó en el tercer trimestre con una baja estimada de 205 millones de plazas y cerró el cuarto trimestre con la reducción de 130 millones. Estas cifras, destacó la OIT, reflejan un rebote más fuerte del esperado en la recuperación de horas de trabajo.

El continente americano, en particular la región de América Latina, es el más afectado, con una pérdida de 13.7% de las horas de trabajo, seguido de Europa (-9.2%), los Estados Árabes (-9.0%) y la región Asia-Pacífico (-7.9 por ciento).

Esta factura de la pandemia, reflejada en el despido de trabajadores, reducción de jornadas y suspensión temporal, provocó una disminución de 8.3% de los ingresos laborales, equivalente a 3.7 billones de dólares, o una reducción de 4.4% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Para el 2021, el organismo proyecta que en el escenario más pesimista podrían perderse hasta 130 millones de empleos en horas de trabajo, con un mayor impacto en América, Europa y Asia.

“Pese a que hay expectativas de una recuperación económica sólida en la segunda mitad del 2021 debido a los programas de vacunación contra el Covid-19, la economía global sigue enfrentando un elevado grado de incertidumbre y existe el riesgo de que la recuperación sea dispar. Las últimas proyecciones señalan un déficit de trabajo persistente en 2021”, se advierte en el documento.

Desempleo vs. inactividad

Tal como en anteriores ediciones del Observatorio, el organismo destacó que medir el efecto de la crisis sólo con las cifras de desempleo “subestima drásticamente el impacto del Covid-19 en el mercado laboral”, ya que la gran mayoría de quienes perdieron su trabajo pasaron a la inactividad, desalentados para buscar un nuevo empleo.

“Cabe destacar que la disminución de la ocupación constituyó, en 71% de los casos, una salida de la fuerza de trabajo, más que del poder trabajar, probablemente debido a las restricciones de la pandemia, o porque las personas afectadas dejaron de buscar trabajo”, detalló la OIT.

En el caso de México, los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revelan que mientras en la desocupación se encontraban 2.1 millones de personas en diciembre, un aumento anual de 24.4%, en las filas de la inactividad laboral disponible estaban 9.4 millones de personas, 57.1% más que al cierre del 2019.

“Crisis anteriores han puesto de manifiesto que la ‘activación’ de la situación de personas que se encontraban previamente inactivas es más difícil que volver a emplear a personas que han perdido su trabajo, de ahí que la existencia de índices elevados de inactividad pueda dificultar aún más la recuperación del empleo”, alertó el organismo hace unos meses.

Las mujeres son las que más se han visto afectadas por el impacto laboral de la pandemia. A nivel global su tasa de ocupación se redujo en 5%, mientras la de los hombres en 3.9 por ciento. Evidenciando que ellas tienen muchas más probabilidades que ellos de salir del mercado laboral.

En tanto, por grupos de edad, los jóvenes entre 15 y 24 años de edad han sido los que han tenido el mayor impacto, pues su tasa de ocupación disminuyó en 8.7%, frente a 3.7% de la población adulta.

Esto, advirtió la OIT, “pone de relieve un riesgo muy elevado de una generación perdida”.

Por sectores, los más afectados en el 2020 fueron la hotelería y la industria restaurantera, seguidos por el comercio minorista y la producción industrial.

Por su parte, los sectores que mayor recuperación mostraron en la segunda mitad del año fueron el de las comunicaciones, finanzas y seguros, minería y servicios públicos.

Política de incentivos, la clave

Frente a la incertidumbre que impera sobre la recuperación de la economía y el avance de los programas de vacunación, el organismo multilateral recomienda poner en práctica acciones de política pública para apoyar la reactivación del mercado laboral.

Con información vía El Economista

Certidumbre laboral, crucial para el trabajo a distancia: experto

En medio de un contexto en el que millones de trabajadores alrededor del mundo han cambiado su forma de laborar, el especialista en branding personal, Humberto Herrera, compartió la idea de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre garantizar certidumbre laboral al trabajo a distancia.

La OIT informó que antes de la pandemia habían 260 millones de personas dedicadas al trabajo desde casa, y en el que 90% se movía dentro del sector informal.

En un informe, la agencia perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) detalló que con la crisis sanitaria el número de empleados en este ámbito “aumentó considerablemente”, lo cual representa “visibilizar” la importancia del trabajo remoto que llevan a cabo.

Incluso, con las profesiones que requieren un mayor grado de calificación, la OIT comprobó que la remuneración es menor a la de otras personas que realizan las mismas labores desde un centro de trabajo.

Como ejemplo, el estudio señala a países como Reino Unido, donde el pago a estas personas es 13% menor; Estados Unidos, 22%; Sudáfrica, 25%, y Argentina, India y México, hasta 50%.

Se espera que la cantidad de trabajadores a distancia o en home office se incremente en los próximos años, por lo que la OIT urgió a brindar protección social a los empleados que se encuentran en esa situación laboral.

Ante esto, la agencia de la ONU emitió una serie de recomendaciones que incluyen facilitar la transición a la economía formal; supervisar las condiciones laborales y los instrumentos aplicados para establecer salarios justos; establecer medidas para disminuir los riesgos sicosociales, así como respetar el “derecho del trabajador a desconectarse”, a fin de delimitar claramente los ámbitos profesional y personal.

Aunado a ello y relacionado a este último punto, Humberto Herrera destacó que, para generar una mayor protección formal a los trabajadores, “es necesario incrementar sus oportunidades en el mercado laboral, a razón de mantener un equilibrio entre ambos aspectos”.

En diversas ocasiones, Humberto Herrera —quien es uno de los mayores exponentes del branding personal en América Latina— ha hecho un llamado al sector laboral para encontrar su valor diferencial, es decir, “alejarse de 97% de la oferta de trabajo”, como él lo llama.

Esto, de acuerdo con el experto, representa brindar un servicio de una manera diferente a como se espera que sea, es decir, proyectar confianza y seguridad de que, al elegir un trabajador, sea garantía de un buen trabajo.

Lo anterior sólo será posible si la persona se siente satisfecha con su labor, ya que Humberto Herrera considera que “encontrar un trabajo que motive es un incentivo para mejorar tus oportunidades”.

Con información vía El Universal

Prioritario, consolidar los derechos establecidos en la reforma laboral: OIT

Como parte del cierre de año de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba, el organismo respaldó la reforma laboral como uno de los avances más relevantes del país en la materia.

Pedro Américo Furtado de Oliveira, titular de la oficina de la OIT para México, destacó que las autoridades mexicanas se comprometieron en cuatro ejes principales: garantizar la efectiva negociación colectiva, afianzar la libertad sindical, erradicar el trabajo infantil y combatir la discriminación en el ámbito laboral.

Tras explicar los alcances de la reforma de 2019, en los que la OIT colaboró con recomendaciones, indicó que para esta organización es prioritaria la consolidación de dichos derechos.

Por su parte, Alejandro Encinas Nájera, titular de Política Laboral y Relaciones Institucionales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), llamó a intensificar los procesos de legitimación de contratos que forman parte de la reforma, ya que a pesar de tener de plazo hasta 2023 apuntó que sería una buena señal avanzar en el tema de manera anticipada.

Al referir algunos de los programas en los que trabaja México con la OIT rumbo a 2021, como el programa para la atención laboral de personas desplazadas de otros países o Visión Cero Accidentes, el cual tiene el objetivo de prevenir y evitar contagios de Covid-19, Encinas Nájera señaló que para el próximo año uno de los principales desafíos es la implementación de la reforma laboral.

Explicó que, en la actual pandemia, cuatro de cada diez puestos que se perdieron eran ocupados por personas menores a 30 años, lo que obliga intensificar la atención a jóvenes.

A su vez, Alejandro Salafranca, titular de la Unidad de Trabajo Digno de la STPS, detalló que hasta el momento la dependencia ha realizado 21 mil inspecciones como parte de los operativos para resguardar la salud de los trabajadores.

Como balance, expuso que nueve de cada diez empresas revisadas cumplieron con las normas y del 10 por ciento que no lo hizo, la mayoría acató las indicaciones en una segunda inspección. Sólo se cerró 0.6 por ciento de empresas inspeccionadas “por el compromiso mayúsculo como sociedad” y recordó que la supervisión no ha terminado.

Integrantes de la organización tripartita presentaron una serie de proyectos para el próximo año enfocados al sector agrícola, de trabajo en el hogar y medidas de protección en los centros laborales.

Con información vía La Jornada

Teletrabajo afecta al no separar lo personal de lo laboral, advierte la OIT

De acuerdo con un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) elaborado en el marco de la actual emergencia sanitaria, uno de los principales retos del teletrabajo es la separación del horario laboral y el personal, lo cual afecta tanto a directivos como a empleados.

Por lo mismo, la organización convoca a renovar la visión de metas para enfocarse más en resultados y no en el número de horas laboradas, así como asegurarse que empleados y directivos estén capacitados en esta modalidad.

En comparación con el teletrabajo ocasional en circunstancias normales, durante la pandemia su característica es que se volvió obligatorio en lugar de voluntario y de tiempo completo, lo cual puede desdibujar la frontera entre las obligaciones laborales y el horario personal.

En el informe El teletrabajo durante la pandemia de Covid-19 y después de ella, la organización dependiente de Naciones Unidas subraya que para ejecutar las actividades laborales las empresas deben asegurarse no sólo de que los trabajadores cuenten con las herramientas necesarias, sino también que estén capacitados para hacerlas desde casa, a lo cual no escapan los directivos, quienes también deben prepararse y puedan encabezar equipos a distancia.

Las personas con hijos encuentran particularmente difícil la combinación del cierre de escuelas y guarderías con el teletrabajo prolongado y de tiempo completo. En una encuesta reciente, más de una de cada cinco personas (22 por ciento) que viven con niños pequeños (menores de 12 años) informaron que tienen dificultades para concentrarse en su trabajo todo el tiempo o la mayor parte del mismo, se advierte en el documento.

La Asociación Internet MX reveló que con base en una encuesta aplicada este año, las madres trabajadoras son quienes reportan mayor carga con el home office.

Más de 70 por ciento de los encuestados por la asociación y la empresa OCC Mundial afirmaron ser más productivos en casa, vivir una reducción en los niveles de estrés y mejorar sus horas de sueño diario. Pero las estadísticas se revierten en el caso de las mujeres de 30 a 39 años, pues 62 por ciento dijeron sentir mucha y muchísima carga de trabajo con esta modalidad.

La OIT recalcó que pese a la reapertura de empresas, el avance incierto de los procesos de vacunación y los rebrotes el teletrabajo se mantendrá con altos índices. En otro documento elaborado por la organización, disponible en su página de Internet, también se ofrecen mecanismos para que las empresas aprendan a medir la productividad de los trabajadores fuera de las oficinas.

Con información vía La Jornada

Pandemia de coronavirus hace caer los salarios en el mundo: OIT

La pandemia de coronavirus hizo caer los salarios en el mundo durante el primer semestre de 2020 y se espera que “una muy fuerte presión a la baja” adicional en un futuro cercano, aseguró este miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El informe mundial de sueldos de la OIT revela, durante el primer semestre de 2020, “una presión a la baja por encima del nivel o tasa de crecimiento de los salarios medios en dos tercios de países” de los que se dispone de datos recientes.

Además, precisa que “en otros países, el sueldo medio ha aumentado de manera artificial por las supresiones de empleo sufridas los trabajadores con bajos ingresos“.

“En un futuro cercano, las consecuencias de la crisis de covid-19 sobre la economía y el empleo generarían una enorme presión a la baja sobre los salarios“, afirma la OIT, que insta a “un diálogo social profundo e inclusivo”, para “frenar los efectos de la crisis y estimular la recuperación económica”.

Sobre la base de una selección de 28 países europeos, el estudio considera que, sin el pago de subsidios, la masa salarial total habría disminuido 6.5 por ciento entre el primer y segundo trimestre de 2020: 8.1 por ciento para las mujeres, y 5.4 por ciento para los hombres, una brecha “ante todo consecuencia de la reducción de las horas trabajadas”.

La crisis ha damnificado en forma desproporcionada a los trabajadores con remuneraciones más bajas, aumentando las desigualdades salariales, señala la OIT. En algunos países europeos, “sin subsidios salariales, la mitad de los trabajadores menos pagados habrían perdido alrededor de 17.3 por ciento de sus sueldos”, contra 6.5 por ciento del conjunto de la población activa.

Con información vía Milenio

Gómez Urrutia urge al gobierno a ratificar convenio de la OIT sobre seguridad minera

El presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, Napoleón Gómez Urrutia, manifestó que es necesaria la ratificación del Convenio 176 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y advirtió que las medidas de seguridad e higiene en las minas del país son insuficientes, pues prevalece un alto riesgo de tragedias, y lamentó que hasta la fecha se ha registrado la muerte de 3 mil 703 trabajadores en diversos accidentes, entre ellos el de Pasta de Conchos, en 2006.

Insistió en que el gobierno federal debe avanzar en el proceso de revisión del Convenio 176 de la OIT, sobre Seguridad e Higiene en las Minas, y determinar la viabilidad de que sea ratificado por el Senado.

El senador recordó que desde hace dos años presentó una propuesta –que fue aprobada por la mayoría de los senadores– para solicitar la ratificación de dicho convenio, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta.

Subrayó que “en muchos empresarios mineros –con sus honrosas excepciones– predomina una visión mercantil de la salud laboral. Se evalúa el problema por el costo, no por los valores humanos. Los muertos y heridos siguen ocurriendo día a día en las minas”.

Gómez Urrutia explicó que en el mundo se reconoce a la minería como una de las actividades más peligrosas y de alto riesgo, porque los obreros exponen la salud, la seguridad y la propia vida constantemente, sobre todo en las minas de carbón, en las que se exponen tanto a gas metano, grisú o bolsas de gas, como por los desprendimientos y explosiones.

Incluso, cuando ocurre un siniestro, subrayó el senador, los patrones intentan seguir la jornada sin suspender labores para evitar la respectiva investigación.

Con información vía La Jornada