TENDENCIAS_ Predilección por el teletrabajo

El teletrabajo ya era una práctica habitual en ciertos sectores de la economía como las empresas tecnológicas o la educación a distancia mucho antes de la pandemia, pero este fenómeno de salud global evidenció la necesidad, pertinencia, comodidad, predilección y desafíos del teletrabajo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calculaba que antes de la pandemia existían 260 millones de teletrabajadores, los cuales representaban 7.9% del empleo global.

Sin embargo, entre 20 y 30% de las personas que trabajó durante el confinamiento en América Latina lo hizo desde sus hogares. En los primeros meses de 2020, uno de cada cinco trabajadores hizo su labor desde casa. La OIT reconoce que en el contexto de la Covid-19, “el teletrabajo ha demostrado ser una herramienta importante para garantizar la continuidad operativa”.

En Estados Unidos los empleados quieren trabajar desde casa 2.5 días a la semana en promedio, según una encuesta de Harvard Business Review. El sondeo señala que 40% de los trabajadores estadounidenses buscarían otro trabajo o renunciarían de inmediato si se les ordenara regresar a la oficina a tiempo completo.

El Pew Research Center es más enfático al señalar que más trabajadores dicen que laboran desde casa por elección. El 61% elige no ir a su lugar de trabajo.

En México, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social calcula en 13 millones el número de personas teletrabajadoras.

Un estudio de la Asociación de Internet sobre estrés laboral en México revela que existe inconformidad en 40% de quienes laboran de manera presencial, pues les genera estrés el desplazarse y tienen desconfianza de acudir al centro de trabajo.

En 2021 se reformó el artículo 311 y se incluyó un capítulo en la Ley Federal del Trabajo para reconocer de manera explícita el teletrabajo como una forma de organización laboral subordinada y habilitada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) fuera de las instalaciones del empleador, como resultado del confinamiento pandémico.

A la par que México, muchos otros países modificaron sus legislaciones. El Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD) identificó que 21 países de la región (91%) habían implementado reformas para regular el teletrabajo como una modalidad necesaria para continuar con las actividades productivas. Once fueron decretos presidenciales motivados por la contingencia sanitaria y los demás países adicionaron sus leyes para contemplar el teletrabajo.

En México la ley obliga a los patrones a proporcionar equipos de cómputo y sillas ergonómicas, así como asumir el pago de servicios de telecomunicación (Internet) y una parte proporcional de electricidad que no se detalla.

El patrón también está obligado a implementar mecanismos que preserven la seguridad de la información y los datos utilizados, es decir, medidas en materia de ciberseguridad.

La ley prevé la creación de una Norma Oficial Mexicana (NOM) con condiciones especiales de seguridad y salud con factores ergonómicos, psicosociales y otros riesgos derivados del teletrabajo, la cual recién se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 15 de julio.

Esta NOM-037 es de observancia en todo el país y para todos los patrones, quienes deberán tener una política de teletrabajo, proporcionar capacitación y realizar visitas de inspección para realizar comprobaciones físicas de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo.

La ley obliga a los patrones a respetar el derecho a la desconexión al término de la jornada laboral. Esta medida es problemática porque la ley y las autoridades piensan que todos los trabajadores son operarios con un horario determinado de trabajo, cuando la peculiaridad del teletrabajo es su flexibilidad en todos sentidos. Sin mencionar que ciertos sectores y actividades de la economía como los de información, requieren de horarios diferenciados.

La política de teletrabajo que menciona la NOM-037 debe evitar el aislamiento social del teletrabajador y conciliar la vida personal, lo cual es un reconocimiento de que teletrabajo y vida doméstica se imbrican necesariamente. Todos hemos visto escenas de mascotas, niños, sonidos e incidentes domésticos por videollamada.

La política de teletrabajo también debe incluir mecanismos de atención para casos de violencia familiar y el retorno a la modalidad presencial de manera temporal o permanente en esos casos.

Se sabe que durante la pandemia se incrementó la violencia doméstica. En México, durante los primeros 100 días de confinamiento las llamadas al 911 por violencia contra las mujeres aumentaron 20% y la atención en las instancias estatales y municipales creció entre 20 y 30% (ONU Mujeres).

El estudio de la Asociación de Internet mencionado revela que las mujeres entre 30 y 49 años han experimentado en mayor medida el estrés laboral en los últimos 2 años.

En general, la pandemia incrementó el estrés laboral en la mitad de los profesionistas, principalmente por temor a perder el empleo y por contagiarse al acudir a la oficina. Incluso, ??28% de los trabajadores que han incrementado sus horas de trabajo tienen miedo a recibir represalias al ejercer su derecho a la desconexión digital, una medida que contempla la ley y la NOM-37.

Lo cierto es que trabajar desde casa llegó para quedarse. Según Harvard Business Review, menos de 20% de las empresas planea que regresen a la oficina a tiempo completo después de la pandemia. Las encuestas señalan que 77% de los trabajadores en México prefieren la modalidad híbrida por los hábitos de teletrabajo, domésticos y familiares que se han desarrollado durante la pandemia.

Bajo un modelo híbrido, los empleados acuden a la oficina hasta tres días a la semana, como en Apple, y trabajan dos días desde casa. Los días de oficina son para reuniones, eventos, capacitación y socialización. Las jornadas de home office son para el trabajo tranquilo sin tantas interrupciones, el análisis de datos, la lectura, la planeación, el seguimiento y las sesiones por video.

El teletrabajo no es otra cosa que hacer lo mismo pero organizarlo y hacerlo de manera diferente, con el uso de las TIC.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

OIT: cambió el rostro del marco laboral en México

Durante décadas las recomendaciones que hacía la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a México no tuvieron eco. Las críticas sobre los contratos de protección o su sistema de justicia laboral hacían evidente la problemática que había en el país y que, sin embargo, no eran prioritarios. Pero el 2017 y el 2019 marcaron una nueva era para el mundo del trabajo, una reforma “histórica” como respuesta clara y adecuada a los comentarios de la OIT.

De visita en nuestro país, con la que cerró la semana pasada su gira de trabajo en América Latina como el décimo director general de la OIT, Guy Ryder platicó con El Economista sobre los retos que enfrenta el mundo de trabajo a nivel global; sobre la desigualdad que se ha intensificado tras la pandemia y de el arduo trabajo que viene para México en el afán de materializar la más importante reforma hecha en el ámbito del trabajo.

Su primera visita en el 2019 le permitió conocer el andamiaje de la reforma; y tres años después reconoce que no sólo “han quedado en el papel” los cambios fundamentales “veo dentro de la Secretaría de Trabajo y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que no es una reforma en papel, es una reforma de acción”.

Añade: “por mucho tiempo los comentarios, las críticas (de la OIT), simplemente no encontraron respuesta activa de parte de los gobiernos mexicanos, aunque tendría otros motivos para nosotros, la reforma aquí es una respuesta clara y adecuada a los comentarios de la OIT y visto desde esta perspectiva, quiere decir que México está respetando sus obligaciones internacionales”.

Para Guy Ryder un momento clave fue cuando México ratificó en 2018 el Convenio 98 relacionado con la negociación colectiva, fue entonces cuando se asumió un fuerte compromiso como nación para erradicar los contratos de protección; adecuándose también a las normas internacionales.

Si bien aprecia que aún hay resistencia de los sectores patronal y obrero, también advierte que los dirigentes sindicales de todas las corrientes han hablado bien de la reforma laboral; ahí dice, “hay dos posibilidades, o no les gusta la reforma pero saben que está aquí y no va a desaparecer y o no pueden inhibirla. Los sindicatos también entienden que ese es el futuro y tienen interés de ser parte del proceso que garantice los derechos y la libertad de asociación de los trabajadores y ese es el futuro”.

El director General de la OIT visitó las instalaciones del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y constató la nueva base de datos que “con todo lujo de detalle” se ha elaborado sobre los registros de los sindicatos; así como el hecho de que se privilegie la conciliación para resolver conflictos.

Pandemia, inflexión

A nivel global, si bien en el centenario de la OIT que se celebró en 2019 se profundizó en conceptos y se buscó un nuevo enfoque al mundo del trabajo futuro, poniendo en el centro al ser humano, la pandemia obligó a una nueva transformación.

La experiencia de la pandemia, detalla Guy Ryder, “ha hecho cada vez más relevante estas depuraciones y este enfoque por el futuro del trabajo. Esta pandemia ha tenido un impacto cuatro veces más importante en los mercados de trabajo que la crisis financiera del 2008-2009”.

Para Guy Ryder, otro desafío es determinar cómo queremos el futuro del trabajo. Con toda claridad, afirma que “el futuro del trabajo no está decidido, será lo que nosotros hacemos del futuro del trabajo. No es estar en contra del término tecnológico, es decir, que la tecnología me hará trabajar de una manera u otra, pues ello dependerá de cómo nosotros nos organizamos para utilizar la tecnología”.

De la misma manera, afirma, aplica en términos climáticos o de globalización. “A veces los pronósticos sobre el futuro del trabajo yo creo que se equivocan, no es cuestión de sentarse y pensar cómo van a ser las cosas en 20 años, depende lo que nosotros queremos y somos capaces de hacer”.

Y en este escenario también está la desigualdad, uno de los temas que más preocupación le causan al momento de marcharse en octubre de 2022 de la OIT “siempre digo que las desigualdades no son cosas que impactan al mundo de trabajo, es el mundo de trabajo que genera las desigualdades. Hay que dar toda la importancia a este tema, si seguimos en la misma línea, vamos a llegar a sociedades que no van a funcionar”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

México y la OIT firman convenio para capacitar a impartidores del nuevo sistema de justicia laboral

México y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) firmaron un memorándum de entendimiento para establecer las bases de colaboración para capacitar a los servidores públicos que operan el nuevo sistema de justicia laboral, además de realizar acciones tripartitas con los sindicatos y empleadores del país.

Dicho acuerdo fue firmado por el Consejo de Coordinación para la Implementación de la Reforma al Sistema de Justicia Laboral, representado por su presidenta, Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo y Guy Ryder, director general de la OIT.

Luisa María destacó que dicho memorándum “nos va a ayudar a ir logrando que ningún trabajador, que ninguna trabajadora se quede atrás, y que todos puedan acceder como fruto de su trabajo a una vida mejor”.

“La OIT es un faro, y sus convenios son referente para todos los que queremos andar hacia horizontes laborales más justos y decentes”, recalcó.

Dijo que a partir de la puesta en marcha del proyecto de la Cuarta Transformación, el estado mexicano ha adoptado tres Convenios de la OIT.

Un convenio, explicó, responde a las luchas históricas del sindicalismo democrático, y los dos restantes, a una de las demandas más sentidas por parte de las mujeres mexicanas y del movimiento feminista; la de contar con entornos laborales seguros, libres de violencia, y equitativos.

“El primero que ratificamos fue el Convenio 98, sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, tuvieron que pasar 67 años, y ser precedidos por 165 países para que esto ocurriera; fuimos prácticamente de los últimos países del mundo en adoptarlo, porque a pesar que durante años se insistió sobre la importancia de la ratificación de este Convenio, chocaba con la negativa del gobierno, el cual sabía muy bien, que ratificarlo, sería obligarse a modificar su modelo de control corporativo”, precisó.

Posteriormente, se suscribió el Convenio 189, instrumento que dio pie a una reforma a la Ley Federal del Trabajo, y recientemente, a cambios en la Ley del Seguro Social, con el fin de reconocer a los derechos de las trabajadoras del hogar y establecer el carácter obligatorio de su afiliación al seguro social.

“El tercero, y me da mucho gusto dar a conocer que apenas la semana pasada se depositó en Ginebra es el 190, que combate la violencia y el acoso, los suscribimos con la plena convicción de que resulta inadmisible que el 26 por ciento de las mujeres mexicanas, reportan que alguna vez han padecido de violencia en sus actividades laborales”, recalcó Alcalde Luján.

Comentó que la adopción de este Convenio obliga a acelerar las modificaciones legales, a adoptar protocolos en los diferentes centros de trabajo, y a la puesta en marcha de políticas públicas para erradicar este fenómeno en las fábricas, en las empresas, y en todo aquel espacio, donde se constituya una relación laboral.

CON INFORMACIÓN VÍA EL FINANCIERO

México ratifica ante la OIT convenio contra acoso y violencia laboral

El gobierno de México depositó formalmente hoy ante la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) el instrumento de ratificación del Convenio 190 contra la violencia y el acoso laboral.

El país se convirtió de este modo en el decimonoveno Estado miembro de la OIT y séptimo en la región de las Américas en ratificar este tratado internacional, el cual fue aprobado en marzo pasado por el Senado de la República.

Junto con la Recomendación 206, el Convenio proporciona un marco común para la acción y constituye “una oportunidad única para forjar un futuro del trabajo basado en la dignidad y el respeto, y pone de manifiesto el derecho de todas las personas a un mundo sin violencia y acoso”, destacó la OIT.

Ambos instrumentos, resaltó, serán clave para alcanzar los objetivos establecidos por la Declaración del Centenario sobre el Futuro del Trabajo –adoptada en 2019–, especialmente la aspiración a construir un mundo del trabajo libre de violencia y acoso.

La entrega formal del Convenio 190 fue realizada esta mañana por la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería mexicana, Martha Delgado. En la ceremonia realizada en Ginebra, Suiza, reconoció que la ratificación del Convenio por parte de México constituye el reconocimiento de que la violencia y el acoso tienen un profundo impacto en la integridad física y mental de las personas, deterioran el ambiente de trabajo y la productividad, y tienen serias consecuencias para la familia y la comunidad.

“La violencia es una clara violación de los derechos humanos y no puede ser tolerada o permitida en ninguna circunstancia. Reconocemos que la violencia y la discriminación, incluida la violencia por razón de género, son retos en mi propio país y en todo el mundo. Nuestra presencia aquí hoy es una llamada a todos para la eliminación de dichas prácticas”, indicó.

La funcionaria enfatizó que el Convenio 190 tiene “un marco global sin precedentes que ofrece una perspectiva interseccional y transversal, así como herramientas para reducir y eliminar la violencia que afecta a tantos trabajadores”.

En representación del Director General de la OIT, Martha Elizabeth Newton, directora General Adjunta de Políticas de la OIT, recordó al momento de recibir los instrumentos de ratificación que el Convenio 190, junto con la Recomendación núm. 206, ofrecen protección para todos en el mundo del trabajo, e incluyen, pero no se limitan, a la erradicación de la violencia y el acoso por razón de género.

Resaltó la aprobación unánime por el Senado de la República en marzo pasado, lo cual “refleja la sólida voluntad del para respetar, promover y asegurar el disfrute del derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, así como para promover el trabajo decente para todos”.

Es de esperar –añadió– que la ratificación de dicho instrumento impulse y contribuya a “los amplios esfuerzos que el país ya está realizando para erradicar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, incluida la violencia y el acoso por razón de género.”

Una vez que el Convenio fue depositado ante la OIT por las autoridades mexicanas, entrará en vigor un año después, tras lo cual adquirirá carácter de ley en el país. Hasta la fecha, México ha ratificado 81 Convenios, de los cuales 64 están en vigor.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Transición digital, uno de los muchos retos en productividad de las empresas latinoamericanas

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca la importancia del incremento de la productividad como parte esencial del proceso de creación de nuevos y  mejores empleos. Entre los diversos retos identificados por la organización,como la falta de estrategias a nivel nacional o la falta de capacitación, se encuentra también la transición digital y absorción tecnológica.

“El incremento sostenido (y sostenible) de la productividad es un motor clave para el crecimiento económico, la generación de más y mejores empleos y el desarrollo de empresas sostenibles”, señala el organismo en el informe Transición digital, cambio tecnológico y políticas de desarrollo productivo en ALC: desafíos y oportunidades.

El organismo considera que es “urgente comprender de manera sistémica los factores que concurren al incremento sostenido de la productividad, y sobre esa base animar instancias de diálogo social necesarias para acompañar y regular las inevitables transiciones que este proceso conlleva”.

Entre uno de los factores que han incidido en el estancamiento de la productividad de la región, se encuentran la falta de disponibilidad de nuevas tecnologías, su poca integración a los procesos productivos, y carencia de políticas de innovación local.

El informe destaca que, de acuerdo con la evidencia acumulada, “la gran mayoría de los países de América Latina y el Caribe (ALC), ya desde antes de la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia de Covid-19, ha evidenciado un estancamiento tanto de la productividad laboral como de la productividad total de factores (PTF)”.

Explica que la PTF mide la parte del nivel de actividad que no es explicada directamente por cuánto trabajo o capital (físico o humano) se utiliza en el proceso productivo, sino por cómo se utilizan dichos factores productivos. Así, una de las principales fuentes de crecimiento de la productividad que tiene una economía es el uso de nuevas tecnologías ya disponibles que potencien la capacidad productiva del trabajo y del capital, así como su capacidad de innovar.

“La agenda de la región en lo que hace a la transformación digital y productividad necesita políticas públicas que ayuden a remover los obstáculos que aparecen en el camino de dicha transformación y que asegure que esta transición propicie la creación de más y mejores empleos”, indicó la Directora Regional a.i. de la OIT para América Latina y el Caribe, Claudia Coenjaerts, durante la presentación del informe.

Según el informe, la región debe reconocer las oportunidades y desafíos que surgen de la transformación digital en curso a nivel global, la cual tiene una gran incidencia en actividades y procesos productivos a lo largo de múltiples cadenas de valor asociadas a bienes y servicios.

En cuanto a las oportunidades, la OIT indica que se debe aprovechar la masificación de soluciones digitales para favorecer, por una parte, procesos de integración y actualización de empresas locales como proveedoras a lo largo de cadenas de suministro ligadas a los sectores exportadores y productivos más dinámicos; y por otra parte, la irrupción masiva de nuevos emprendimientos orientados preferentemente a la entrega de bienes y servicios especializados, intensivos en tecnología y conocimientos.

En ese sentido, el informe señala que para masificar el acceso a tales oportunidades entre el sector de pequeñas y medianas empresas de la región, serequiere redoblar esfuerzos en materia de inversiones en infraestructura habilitante y políticas públicas activas para mejorar el acceso y adopción de herramientas digitales, conexión a plataformas Web de soporte y capacitación en el uso de tecnologías digitales por parte de las mipymes locales.

El organismo reconoce que durante la crisis de la Covid-19, se pudo registrar un punto de inflexión en el segmento empresarial, al considerar la creciente adopción de soluciones y plataformas digitales, canales de e-commerce, sistemas de entrega, teletrabajo y otras prácticas catalizadas y masificadas durante este periodo.

“El acceso y adopción masiva de las tecnologías digitales puede generar un impulso decisivo hacia una mayor inclusión económica y bienestar general. Por el contrario, la mayor amenaza para la región al respecto es que las insuficiencias y rezagos formativos y de inversión profundicen las actuales brechas de acceso y uso de estas tecnologías”, indica el informe.

Entre las recomendaciones contenidas en el informe respecto a cómo debe ser planteada una política pública para la adopción de tecnologías digitales, se encuentran:

  • Políticas que aceleren procesos de transformación ya existentes entre las empresas para que sean más profundas y sostenibles.
  • Promover el desarrollo de capacidades de adopción tecnológica entre empresas de menor tamaño o poco dinámicas, como condición previa a una modernización de sus procesos productivos y productos.
  • Considerar los riesgos existentes de la transformación digital, por lo que la política pública debe absorber parte de ese riesgo con políticas horizontales activas como subsidios a la I+D o créditos preferenciales; así como políticas selectivas, como pueden ser compras públicas con objetivo de innovación.
  • En cuanto al acceso a soluciones digitales que favorezcan la inclusión financiera y de mercados, la política pública debe incentivar una mayor conexión e intercambio de información entre la oferta y la demanda de tecnología, mediante redes institucionales de transferencia y extensionismo tecnológico.
  • Estar enfocadas en el desarrollo de habilidades digitales.

Entre otros factores que han incidido en el rezago de productividad en la región se encuentran factores externos (estabilidad macroeconómica, entorno empresarial propicio, estructura del sector, mercados externos), la mejora de la cooperación en el lugar de trabajo, la representación efectiva de los trabajadores, la gestión de la calidad, la producción no contaminante, la gestión de los recursos humanos, formación profesional, y la seguridad y salud en el trabajo.

Para solventar estos retos, la OIT resaltó la importancia de formular estrategias efectivas de aumento de la productividad laboral en América Latina, ante la evidencia de un persistente rezago regional que compromete las posibilidades de encontrar el rumbo de un futuro del trabajo con crecimiento sostenible y más y mejores empleos.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

Solo 6% de los trabajadores del hogar tienen acceso a seguridad social en el mundo: OIT

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó el informe, “Haciendo realidad el derecho a la seguridad social para los trabajadores del hogar: Una revisión global de las tendencias políticas, estadísticas y estrategias de extensión”, del que reveló que sólo 6% de los trabajadores en todo el mundo tienen acceso a una protección social integral. 

Así, más del 94% de los trabajadores del hogar no tienen acceso a la gama completa de protecciones, que abarca atención médica, enfermedad, desempleo, vejez, accidentes de trabajo, familia, maternidad, invalidez y prestaciones de supervivencia.

Incluso donde están legalmente cubiertos, solo uno de cada cinco trabajadores domésticos está realmente cubierto, pues la gran mayoría están empleados de manera informal.

La OIT destacó que a pesar de su vital contribución a la sociedad, apoyando a los hogares con sus necesidades más personales y de cuidado, la mayoría  de los 75.6 millones de trabajadores del hogar del mundo enfrentan múltiples barreras para disfrutar de cobertura legal y acceso efectivo a la seguridad social y a menudo están excluidos de la legislación nacional de seguridad social. 

Asimismo, reveló el 76.2% de los trabajadores del hogar (57,7 millones de personas) son mujeres, estas brechas en la protección social dejan a las mujeres particularmente vulnerables.

En el caso de México existe un programa que cuenta con más de 49,000 personas registradas como trabajadores del hogar activos, desde que inició la prueba piloto en marzo de 2019.

No obstante, solo 8,000 de quienes se han incorporado al programa han logrado juntar y reactivar sus periodos cotizados para alcanzar las semanas necesarias a fin de tener derecho a una pensión, según informó el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Cabe la prensa resaltar que en las próximas semanas se espera que se anuncie el esquema de seguridad social como parte de una ley. 

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Insta la STPS a adoptar el protocolo contra violencia laboral hacia las mujeres

Aproximadamente tres de cada diez mujeres trabajadoras han sido víctimas de violencia en sus espacios laborales, señaló la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Por ello, la dependencia exhortó a las empresas a adoptar un protocolo para que sepan cómo proceder en caso de que surjan situaciones de violencia y discriminación contra las mujeres, como parte de las acciones para cumplir con el objetivo del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por el Senado en marzo pasado.

“Al día de hoy todos los centros de trabajo de nuestro país están obligados a contar con un protocolo de atención” y para facilitar su adopción –indicó la STPS–, junto con el Inmujeres, se desarrolló un modelo que puede ser replicado y adaptado por las empresas, incluso las más pequeñas, independientemente de su actividad productiva.

En un evento de ratificación del Convenio 190 organizado por Tribunal Federal de la Justicia Administrativa, la dependencia aseguró que en semanas próximas el gobierno mexicano depositará ante la OIT dicho instrumento.

Ello implicará, anotó, que “a partir de esa fecha en un año entrará en vigor y a los dos años se deberán entregar los primeros informes” por parte de México respecto al cumplimiento de esta ratificación.

Al citar datos del Inegi de 2016, pero que siguen vigentes, la autoridad laboral señaló que la encuesta reveló que 27 por ciento de las mujeres que alguna vez han trabajado declaran haber sido víctimas de violencia en sus espacios laborales.

En su oportunidad, el senador Rafael Espino de la Peña refirió que, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, a nivel nacional casi 32 por ciento de las mujeres señalaron su lugar de trabajo como el sitio donde se sienten más inseguras.

“La violencia y el acoso son totalmente incompatibles con el trabajo decente y la justicia social, y además constituyen una inaceptable violación de los derechos humanos”, subrayó Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la OIT en México.

Para el organismo internacional, el impacto del acoso y la violencia de género en el mundo del trabajo es “indudablemente severo y conlleva graves consecuencias”.

“Además del impacto directo físico y mental en quienes son objeto de esta forma de violencia, el acoso en el trabajo también amenaza la igualdad de trato y oportunidades, la seguridad, salud y ambientes laborales productivos”, añadió el titular de la OIT.

CONN INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Brecha laboral en México: Al menos 14.7 millones de personas necesitan empleo

Dos años y un mes han pasado desde que se registrara el mayor impacto en el mercado laboral a causa de la suspensión de actividades económicas no esenciales debido a la pandemia de Covid-19, y que llevó a 12.7 millones de personas a dejar su empleo, y la brecha laboral no ha logrado recuperarse del todo.

Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación Empleo (ENEO) revelan que el 21.9% de la fuerza laboral potencial del país necesita un empleo, todavía por arriba del nivel de 19.8% reportado en marzo de 2020. Esto implica que en la actualidad hay 2.3 millones de personas más en esta situación, para llegar a un universo de 14.7 millones de personas.

La brecha laboral mide la necesidad más amplia de empleo en el mercado, ya que considera a las personas desocupadas, a las inactivas disponibles para trabajar y a las subocupadas, es decir, quienes tienen jornadas reducidas y la necesidad de laborar más tiempo.

Este indicador de déficit de empleo llegó a un nivel máximo histórico de 52.9% de la fuerza laboral potencial en mayo de 2020 y se ha reducido gradualmente; en abril de este año tuvo un repunte respecto a marzo, cuando fue de 21.5 por ciento. Sin embargo, los niveles reportados todavía se encuentran por arriba de lo observado antes de la pandemia.

El máximo histórico anterior para este indicador, el cual el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) denomina “tasa de subutilización de la fuerza de trabajo”, se registró durante la crisis financiera global de 2009, en el mes de mayo, cuando se ubicó en un nivel de 26.4 por ciento.

Todos los componentes que conforman la medición de la brecha laboral tuvieron un aumento en abril, lo que llevó a que medio millón de personas se sumaran a la necesidad de empleo. La población desocupada aumentó en 71,046 personas; la inactiva disponible para trabajar, en 69,396 personas, y, la subocupada, que reportó el mayor incremento, en 433,537 personas.

A pesar de los avances del mercado laboral en general durante el cuarto mes del año, los indicadores complementarios, destacó Marcos Daniel Arias Novelo, analista económico de Monex, “no tuvieron la misma mejora, lo que derivó en un crecimiento de la brecha laboral de 574,000 personas. El indicador se ubicó en 21.94% de la PEA extendida y subió gracias al crecimiento de subempleo desde 4.77% hasta 5.20% y del desempleo encubierto desde 7.67% hasta 7.74%”.

Uno de los efectos principales de la pandemia en el mercado laboral ha sido el aumento de la inactividad laboral, en especial del renglón que abarca a quienes se encuentran desalentados para encontrar un empleo. Este grupo abarcó en abril a 7.7 millones de personas, un aumento de 33.6% respecto a lo reportado en marzo de 2020.

En sus reportes sobre el impacto de la Covid-19 en el mercado laboral, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha reiterado que “el aumento del nivel de inactividad es una de las principales consecuencias de la actual crisis laboral, en la que es necesario hacer hincapié en el plano político”.

En economías como la mexicana, destacó el organismo, la brecha laboral sigue siendo superior respecto a lo reportado antes de la emergencia sanitaria, en niveles de hasta cinco puntos porcentuales, lo que complicará más la recuperación plena del empleo.

“Estas cifras indican que la recuperación de las horas trabajadas ha ido acompañada de un fuerte repunte del empleo en las economías avanzadas, ya con el regreso de la población al mercado laboral, mientras que en los países de ingreso mediano persiste el déficit de ocupación. Estas tendencias se reflejan en las variaciones de las tasas de inactividad en estos mercados laborales”, detalló la OIT.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

TENDENCIAS_ A dos años de pandemia, inactividad laboral duplica avance del empleo

Por cada persona adicional que se ha sumado al mercado laboral tras el impacto de la pandemia, dos más han salido de una ocupación, están inactivas y se encuentran desalentadas para encontrar empleo, revelan datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Mientras que para el primer trimestre del año el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporta 733,000 personas ocupadas más que antes del impacto de la emergencia sanitaria por Covid-19, en el mismo tiempo, la población inactiva laboralmente aumentó en 1.8 millones de personas.

De esta manera, la Población No Económicamente Activa (PNEA) clasificada como “disponible” abarca ya 7.5 millones de personas, lo que implica un aumento de 32.4% en dos años. En este renglón se encuentran quienes no tienen empleo, pero tampoco lo están buscando porque consideran que no hay condiciones óptimas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que el “aumento de la inactividad laboral es una de las principales consecuencias en la actual crisis laboral”, un aspecto que puede dificultar aún más la recuperación del empleo.  En ese sentido, el organismo internacional ha subrayado que impulsar el retorno al mercado del trabajo desde la inactividad es más complejo que hacerlo desde la desocupación.

El crecimiento de la inactividad en el mercado de trabajo mexicano explica el por qué la tasa de participación laboral, que en el arranque de este año se ubicó en 58%, se mantiene 1.7 puntos porcentuales por debajo de su nivel prepandemia, es decir, no ha logrado recuperarse a pesar de que la población ocupada reporta puestos de trabajo adicionales a los que tenía en el cuarto trimestre de 2019, período previo a las afectaciones de la emergencia sanitaria por la Covid-19.

Entre otros efectos, el aumento de los “disponibles” de la PNEA también incide en que el desempleo extendido (15%), el cual contempla a los desempleados y a los inactivos, esté 2.4 puntos porcentuales por arriba de su dimensión previa al impacto de la pandemia, a pesar de que la tasa de desocupación (3.4%) está cercana a su nivel observado antes de la emergencia sanitaria.

A decir de especialistas consultados, la inactividad refleja que a pesar de que la ocupación ya reporta ganancias adicionales a lo observado antes de la pandemia, hay pendientes para que más personas se incorporen a una actividad económica.

“Aunque estamos creciendo en ocupación, no estamos siendo exitosos para lograr que todas las personas se incorporen al mercado laboral, como estudiantes que se gradúan de la universidad o de estudios de nivel medio superior. Creo que esa es la principal llamada de atención que nos hace el seguimiento de esta tendencia”, señaló Katia Guzmán, coordinadora de Datos de la organización México ¿Cómo Vamos?

De acuerdo con la OIT, en economías como la mexicana, el crecimiento de la inactividad laboral tiene un impacto en las políticas públicas, ya que se requiere un mayor esfuerzo para que las personas retornen a la fuerza laboral.

Desde la óptica de Carlos Ramírez, director de Desarrollo de Negocios de Integralia Consultores, el incremento de los también denominados “desalentados” puede explicarse por dos factores: el primero puede estar sujeto al incremento en la demanda de cuidados que impactó en mayor medida a las mujeres; la segunda, por el deterioro de las condiciones de trabajo.

Inactividad, una respuesta a la precariedad 

Durante el 2009, año de la crisis financiera global, los disponibles de la PNEA crecieron en 231,556 personas, pero a partir del 2010 se observó un descenso paulatino con un repunte a finales de ese mismo año, para alcanzar las 6.2 millones de personas en esa condición, una cifra que, aunque tuvo niveles cercanos en los años posteriores, nunca rebasó ese umbral sino hasta el tercer trimestre de 2020, cuando anotó el máximo histórico de 10.7 millones de personas.

Carlos Ramírez opinó que esto es muestra de que a diferencia de dicha crisis financiera global, con la actual pandemia la inactividad laboral ha tenido una recuperación más lenta. “Aunque hemos visto una mejoría en general en los indicadores del mercado laboral, estos datos confirman que no se ha alcanzado una plena recuperación. Como que hay una herida que quedó ahí y no ha terminado de cerrar”.

En ese sentido, el especialista consideró que el nivel de inactividad laboral responde en buena medida a la precarización del empleo, lo que se refleja en el desaliento para buscar una oportunidad laboral ante las dificultades de encontrar ofertas atractivas. 

Como muestra de este deterioro, la población subocupada que concentra a quienes tienen un trabajo con jornadas reducidas y la necesidad de ofrecer más tiempo en el mercado laboral, abarcó a 5 millones de personas en el primer trimestre de 2022, aunque este renglón se ha venido reduciendo en los últimos meses, se mantiene en un nivel de 801,481 personas más de las observadas previo a la emergencia sanitaria.

Para Katia Guzmán, el crecimiento de la población desalentada está relacionado con “las condiciones de entrada del mercado laboral”. Este fenómeno, apuntó la especialista, era más sencillo de explicar durante los meses más críticos de la pandemia porque las mujeres son las más propensas a salir de la fuerza laboral en emergencias por la falta de infraestructura de cuidados.

“Lo que sucede en períodos posteriores, como ahora que estamos a dos años de ese gran golpe económico, es que nos cuesta más trabajo reincorporarnos al mercado laboral”, expuso la especialista.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

En la 110ª reunión de la OIT, se ponen en el centro de la discusión las condiciones de trabajo seguras y saludables

En la 110ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) que se desarrollará en Ginebra, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha puesto en el centro de la discusión las condiciones de trabajo seguras y saludables, por lo que buscará modificar la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998.

La Conferencia se celebrará en formato híbrido, con delegados que asistirán en persona en Ginebra y también de forma virtual a partir del 27 de mayo y el 11 de junio de 2022. 

La Cumbre de alto nivel sobre el Mundo del Trabajo tendrá lugar el 10 de junio, también se celebrará un primer debate sobre el aprendizaje, con vistas a la posible creación de una nueva norma laboral internacional enfocada a las condiciones del trabajo.

La OIT informó que los comités también debatirán el trabajo decente y la economía social y solidaria, así como el objetivo estratégico del empleo como parte del mecanismo de seguimiento de la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa.

La CIT, a veces conocida como el parlamento mundial del trabajo, es la mayor reunión internacional dedicada al mundo del trabajo, a la que asisten representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores de los 187 Estados Miembros de la OIT. 

Los delegados discuten cuestiones clave del mundo del trabajo, addoptan y supervisan la aplicación de las Normas Internacionales del Trabajo y establecen las prioridades y el presupuesto global de la OIT.

Escenario actual 

El encuentro entre tripartita que se realiza en la Conferencia, se encuentra en un escenario en el que se ha planteado buscar una estrategia integral para garantizar la protección social -incluidas las medidas relacionadas con la salud- y promover la creación de empleos de calidad para fomentar transiciones justas puede ser muy determinante.

En este sentido, el Acelerador Mundial del Empleo y la Protección Social para una Transición Justa, ha establecido como objetivo crear al menos 400 millones de puestos de trabajo para 2030, principalmente en la economía verde, digital y de los cuidados, y de hacer extensivo un nivel mínimo de protección social a más de 4,000 millones de personas que actualmente no están cubiertas, es una iniciativa importante.

Entre otros muchos objetivos, debe promover un entorno propicio para las empresas, desarrollar las capacidades humanas que puedan ampliar las capacidades productivas, proteger a las personas y crear más empleos de calidad en un contexto de revitalización del diálogo social y de la plena aplicación de las normas del trabajo.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA