PERSPECTIVA: Economía y situación sanitaria se ponen peor, dice BBVA

La situación sanitaria y económica en México y el mundo a partir de la evolución de la pandemia no mejora, sino al contrario, “cada vez se pone peor”, afirmó BBVA México. Esto, debido al repunte de casos de Covid-19 y las nuevas medidas de cierre en algunas partes del país.

“La situación sanitaria se está poniendo peor, antes que mejorar, y eso significa que la economía se pone peor antes de mejorar”, dijo Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México.

El banco dio a conocer que ante este entorno, redujo su expectativa para el crecimiento económico este año, y pasó de 3.7 a 3.2 por ciento.

Al presentar el informe Situación México, detalló que el alza en los contagios de Covid-19, el lento proceso de vacunación y los cierres que se tienen en el centro del país afectan el ritmo de la recuperación económica tras la crisis.

La Ciudad de México y el estado de México aportan 25 por ciento del PIB nacional y concentran poco más de 20 por ciento de la población total del país.

Lenta vacunación

Según Serrano, la recuperación económica depende, principalmente, del manejo de la pandemia y el proceso de vacunación.

Si bien, México es uno de los países que ya inició esta última etapa, es de los países que más lento la aplica.

Así, externó el economista, mayores retrasos en el programa de vacunación podrían lastrar el ritmo de crecimiento económico del país.

“La recuperación de la economía es muy incompleta, estaremos lejos de los niveles de crecimiento previos a la pandemia, será hasta 2023 o 2024 cuando el PIB se recupere. Incluso, la pandemia llegó en un momento de debilidad, porque en 2019 la actividad retrocedió”, recordó el economista de BBVA.

Enfatizó que el año pasado hubo un fuerte deterioro en el mercado laboral. Se anticipa que el empleo se recupere hasta 2023 y el PIB per cápita hasta 2026.

A raíz de los cierres y las restricciones que se volvieron a dar a la movilidad, Serrano refirió que es de esperar que la actividad económica, en el primer trimestre de este año, tenga una caída de 0.8 por ciento.

“Hay algunos sectores que poco a poco han comenzado a recuperarse, por ejemplo las manufacturas y la demanda externa.”

Mencionó que aún es posible que la administración pueda dar apoyos a las familias que se han quedado sin empleo, al sector salud y aplicar programas para evitar el cierre de empresas, esto, con el fin de acelerar el ritmo de la recuperación.

Con información vía La Jornada

ACTUALIDAD: ¿Cómo ha afectado la pandemia del Covid-19 a la salud mental en el mundo?

Un nuevo estudio liderado por científicos de la Universidad de Basilea (Suiza) ha recopilado datos sobre el impacto del confinamiento por la Covid-19 en 78 países, estableciendo una comparación de los niveles de bienestar entre todos ellos, y ha desvelado los factores más comunes que ayudaron a sobrellevar el encierro, así como los que lo dificultaron.

Al principio de la pandemia, se sabía poco sobre el impacto de un encierro en toda población, pues solo se conocían casos de cuarentenas restringidas en pequeños grupos de personas. “Por un lado, cambios tan drásticos en las rutinas diarias pueden ser perjudiciales para la salud mental”, explica co-líder del estudio, el profesor Andrew Gloster. “Por otro lado, debido a que toda la población se vio más o menos igualmente afectada durante el cierre, no quedó claro si este impacto ocurriría realmente”.

Para abordar esta cuestión, Gloster y sus colegas internacionales realizaron una encuesta ‘online’ en 18 idiomas. En ella, participaron alrededor de 10,000 personas de 78 países, que dieron información sobre su salud mental y la situación general durante el encierro del Covid-19.

Uno de cada diez encuestados reportó bajos niveles de salud mental, que incluía afecto negativo, estrés, conductas depresivas y una visión pesimista de la sociedad. Otro 50 por ciento tenía solo una salud mental moderada, que previamente se ha encontrado como un factor de riesgo para complicaciones adicionales. Estas cifras son coherentes con respecto a otros estudios que abordan el impacto de la pandemia en la salud mental.

Los niveles más bajos de bienestar, en Hong Kong e Italia

En general, las respuestas de los diferentes países encuestados fueron, en gran medida, similares. Sin embargo, aunque ningún país resultó ser ni mejor ni peor en los resultados, hubo algunas diferencias. Por ejemplo, Hong Kong y Turquía informaron de más estrés que otros países; Estados Unidos informó de más síntomas depresivos; y el bienestar fue menor en Hong Kong e Italia. Por otra parte, los participantes de Austria, Alemania y Suiza informaron de un número significativamente menor de emociones negativas (afecto negativo) que el nivel medio en todos los países.

Estas diferencias probablemente se deben a una combinación de casualidad, respuestas específicas de cada país a la pandemia, diferencias culturales y factores como el descontento político. Así, factores como la pérdida de ingresos financieros en comparación con los niveles anteriores al cierre y el no tener acceso a suministros básicos se asociaron sistemáticamente con peores resultados. Por otro lado, las circunstancias que mejoraron consistentemente los resultados fueron tener apoyo social, niveles de educación más altos y poder responder y adaptarse de manera flexible a la situación.

“Las iniciativas de salud pública deben dirigirse a las personas que carecen de apoyo social y a aquellas cuyas finanzas empeoran como resultado del bloqueo”, defiende Gloster. Sobre la base de esos resultados, las intervenciones que promueven la flexibilidad psicológica, como la terapia de aceptación y compromiso, resultan prometedoras cuando se trata de mitigar el impacto de la pandemia y los cierres”, afirma Gloster. Dado el continuo desarrollo gradual de la pandemia y sus consecuencias económicas, la atención a la salud mental de las personas sigue siendo importante

Con información vía El Economista

PERSPECTIVAS: Efecto de la pandemia en la educación

De los tres principales efectos negativos de la pandemia actual, el más agudo es el que sufre la educación, ante su perspectiva a largo plazo.

Diversas empresas se han visto precisadas a restringir drásticamente su actividad y, en el peor de los casos, cesar su función.

El primer efecto negativo en lo social ha sido el deceso de miles de personas, más del doble de la perspectiva oficial antes del final del año que termina este mes, adicionando los contagios.

Otro es la situación económica, la pérdida del empleo con nulas posibilidades de recuperarlo a mediano plazo y, por consiguiente, la disminución de los ingresos. A estas alturas del problema, poco se ha especulado sobre los efectos en la educación a largo plazo, especialmente entre las familias de pocos recursos que están llegando al mínimo o de plano, a la pobreza extrema.

Los estudiantes de este último sector y aun de la clase media están disminuyendo su aprendizaje acotados por las limitaciones tecnológicas y la falta de socialización escolar.

Así como la autoridad ha referenciado las luces del semáforo para medir el avance de la pandemia en cada región, también el campo de la educación debe tener su propio semáforo que, sin la atención que merece el problema, puede llegar en el primer semestre de 2021 al rojo, ahora no advertido por la autoridad educativa afectada por el cambio del titular, en un momento totalmente inoportuno. En la Secretaría de Educación no deben prevalecer decisiones políticas, oportunistas y mucho menos improvisaciones.

Mientras no se atiende con esmero el evitar una catástrofe educativa con reforzamientos en infraestructura y presupuesto, el foco rojo no tardará en aparecer.

Otros países conscientes del problema están aplicando sólidas campañas de reajuste en los planes educativos, como Japón, el cual en principio impuso regulaciones más exigentes en el plano sanitario, superando a las de países europeos y, paralelamente, inyectado alrededor de 100 millones de dólares adicionales para mejorar la enseñanza y el estímulo a sus profesores. Además, se concedió un apoyo financiero para apoyar a sus más de 400 mil estudiantes.

El éxito de Japón se debe a que, en primer lugar, reconoció a tiempo la amenaza a la salud del total del país y sus repercusiones en la empresa y en la educación.

Si la crisis económica en México se está midiendo día con día, ¿por qué no la de la educación? En este sector no debe operar ni la austeridad ni el ahorro. El compromiso es apoyar la labor docente, la infraestructura escolar y a los estudiantes.

Con información vía Milenio