PERSPECTIVAS_ La revelación del feudalismo digital: ¡Trabajen la tierra que les doy!

La pandemia ha dado pie a una serie de procesos que, o se habían retrasado o, en su defecto, no se tenían contemplados para el año pasado, dejándonos vacunas contra un virus desconocido. Dichos procesos han traído consigo cambios en sectores como el laboral y el de las telecomunicaciones, el aprovechamiento de herramientas antes exclusivas (como las videoconferencias) y el crecimiento de medios digitales mediante la conectividad; de forma que la libre expresión en los medios digitales ha sido una materia fundamental para mantenernos informados más allá de lo dicho por los medios tradicionales.

 

Lo remarcado anteriormente nos indica que la digitalización ha tenido un papel protagónico durante estos meses. Las herramientas digitales y la conectividad han permitido la continuidad del trabajo de millones de personas. Gracias al sector de las telecomunicaciones,hemos podido mantener en movimiento a ciertas industrias y si bien es cierto que no todos los empleos se pudieron salvar por este medio, la realidad nos dice que este momento se iba a dar con o sin pandemia; además, el capitalismo buscaría tarde o temprano la manera de reducir las nóminas empresariales con procesos automatizados para aligerar la renta de inmuebles con el trabajo a distancia.

 

La innovación de productos digitales como aplicaciones que, por ejemplo, permiten medir de mejor forma la productividad de los trabajadores o que se mantenga la conexión constante entre los equipos de trabajo, ha impulsado el incremento de utilidades de las grandes tecnológicas que, de por sí, no sufrían de bajas en sus ingresos, sino todo lo contrario. Sin embargo, este proceso se ha sometido a una discusión sobre el poder que las llamadas “Big Tech” han adquirido en distintos sectores sociales, políticos y laborales.

 

El poderío que han absorbido las grandes tecnológicas ha sido un tema que ha puesto a girar al mundo, literalmente. Desde que en enero de 2020 el entonces Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, emitió un mensaje desde su cuenta haciendo un llamado a sus seguidores a realizar actos contra la toma del poder del hoy Presidente Biden y las redes socio-digitales, como Twitter o Facebook,decidieron suspender sus cuentas (que habían sido el pilar de su discurso y por ende, de sus campañas políticas), líderes políticos de todas las latitudes emitieron su opinión acerca de la decisión tomada por los dueños de las plataformas digitales, pues se dieron cuenta del poder que estas tenían en términos de comunicación, ya que si el mensaje no comulgaba con sus políticas empresariales, cualquiera podría ser silenciado sin importar su posición política.

 

Más allá de preguntarnos, ¿Por qué Twitter o Facebook no habían censurado a Trump anteriormente, si el mensaje era el mismo? ¿Por qué estas compañías definen cuál mensaje o cuál no es dañino para la sociedad? ¿Se debe o no regular a las redes y plataformas digitales? Es necesario comprender que las grandes compañías tecnológicas han comenzado a jugar un papel importantísimo en el ámbito social y político, y no es que realmente les interese que los procesos democráticos mundiales tengan un verdadero y profundo efecto sobre las sociedades, sino que el fin real es la acumulación de capital ante cualquier circunstancia.

 

El capitalismo salvaje ha sabido migrar al mundo digital de forma eficiente. Los intereses creados por medio de la digitalización han adquirido una relevancia primordial; por ello, las grandes tecnológicas han sabido apoderarse del mercado digital en sectores que habrían sido impensables de no ser por la conectividad que las empresas de telecomunicaciones han impulsado, ya sea por necesidad de modernizar sus propias redes o por el impulso del consumo de los usuarios. Sin embargo, la falta de participación de los gobiernos ha sido factor para el crecimiento desmesurado de las grandes empresas de internet.

 

La idea de regulación de los mercados ha sido un modelo fracasado, sobre todo en nuestro país. Derivado de la intrusión de distintos actores económicos, la regulación se ha convertido en un activo que ha expulsado al Estado de su participación en los mercados y, tal vez sería necesario que los reguladores regresaran a leer a Adam Smith, quien hablaba de un libre mercado de rentas, no libre de Estado.

 

La regulación mexicana sólo se ha dedicado a verificar el comportamiento del mercado de los proveedores de servicios de internet y la radiodifusión mientras el mercado digital ha quedado fuera de toda observación en competencia económica, aunque en este caso hay que reconocer que México no ha sido el único en pecar de esta distracción. Regresando a estas latitudes, debemos recordar que el Presidente López Obrador propuso en algún momento que los Organismos Constitucionales Autónomos (OCA) desaparecieran de la estructura del Estado mexicano, ya que no estaban dando resultados convenientes, sobre todo en lo referente a la regulación, y esta propuesta podría mantenerse coherente si tomáramos en cuenta que las grandes tecnológicas, así como las empresas de telecomunicaciones y radiodifusión, dependen de insumos que son mantenidos o fueron creados gracias al dinero de los contribuyentes; es decir, que fue proporcionado por el Estado, y esto daría pie a que en lugar de mantener un Estado regulador, se debería tomar un modelo de “cocreación”, ya que los gobiernos deben y pueden dar forma a los mercados para garantizar el valor creado conjuntamente y que este sirva para el bienestar colectivo de la sociedad, no solamente a los intereses empresariales particulares.

 

Del mismo modo, las políticas regulatorias no pueden guiarse solamente por el tamaño de las empresas. No se puede estar dividiendo empresas, ya que esto no resuelve el problema. Es tonto pensar que muchos Google o Facebook más pequeños dejarán de crear o usar algoritmos intrusivos y que estos funcionarían de manera distinta; lo mismo en el sector de las telecomunicaciones sipensáramos que si divides Telmex este le dejará de dar posibilidades de modelos de negocios a América Móvil, solo les estarías dando mayor posibilidad de modelos de negocios que dejan fuera de la jugada a la fuerza laboral, tal y como ocurre hoy en día.Dicho de otra manera, el neoliberalismo no se frena ante una política regulatoria obsoleta que se acoge a una autonomía del Estado, pero que al mismo tiempo se refugia en un libre mercado privatizado que vive de recursos públicos, una paradoja regulatoria infame.

 

Un reto de los modelos económicos y de las políticas públicas de nueva generación es crear un ambiente que genere valor y no solamente lo extraiga, de manera que el resultado de la innovación tecnológica y la conectividad produzca realmente un bienestar social colectivo, ya quede otra manera continuaremos inmersos en un círculo vicioso en donde aparezcan mayor número de actores que no generan inversión ni empleo, pero sí generan productos que se consumen. Tal es el caso en la web, donde entregamos de forma voluntaria nuestra información, misma que hoy representa un valor fundamental para las Big Tech. De hecho, los datos de cada usuario son su materia prima y estos datos entregados de manera voluntaria se retribuyen con aplicaciones gratuitas, pero solo para los que tienen capacidad de tener conectividad.

 

La innovación debiera tener como objetivo el bienestar social, ya que los algoritmos y la Big Data pudieran ser utilizados para mejorar los servicios públicos o las condiciones de trabajo, pero hoy solo se usan para el mejoramiento del rendimiento de la utilidad de las grandes tecnológicas privadas.

 

Un modelo de cocreación daría un rendimiento distinto a la innovación tecnológica, además de incentivarla de forma pública, reactivando el motor económico y social, dándole un giro de 180 grados a la economía digital en la que no sólo se podría participar como consumidor, sino como un activo, como promotores del proceso progresivo del crecimiento económico colectivo debido a que el esquema neoliberal que promueve la proliferación del libre mercado únicamente busca incentivos selectivos y utilidades privadas. Sin embargo, los proveedores de materia prima, tal y como es el caso de los que somos usuarios de la web y las redes, no somos incluidos en los beneficios totales como usos de teleducación, teletrabajo, telemedicina y demás condiciones que hoy en día son fáciles de brindar; pero como ya existe un mercado fructífero, estos servicios se cobran aparte.

 

El feudalismo digital es una realidad: convive día a día con los usuarios, con los Estados y con incipientes compañías que quisieran entrar al mercado, pero que son conquistadas a punta del algoritmo que las elimina de los grandes buscadores; las grandes tecnológicas no creen en la competencia, creen en la conquista, creen en que son el señor feudal que nos brinda la tierra y nos dice: “¡Ahora siembren y produzcan!”. Así son benefactores de los frutos que se dan en esa tierra digital que los demás trabajamos; a cambio, tenemos acceso a Facebook y Twitter para expresarnos, siempre y cuando no violemos sus divinas y digitalizadas leyes de comportamiento.

 

La digitalización puede ser una herramienta preciosa para el desarrollo de la democracia, el trabajo y la innovación; no obstante, si no buscamos una participación más activa del Estado en su conjunto, las Big Tech seguirán fortaleciendo el monopolio digital y nadie podrá hacerles frente después.

Autor: ISRAEL QUIÑONES.. Comisionado en STRMnoticias

PERSPECTIVAS_ ¿Y el internet para todos? Red Compartida en México enfrenta un ‘problema’

Los problemas financieros que atraviesa Altán Redes, empresa mexicana encargada del despliegue y operación de la concesión de la Red Compartida, han comenzado a poner en riesgo el proyecto de conectividad de internet en zonas remotas, además de que podrían afectar los planes de cobertura de varios operadores móviles virtuales ‘colgados’ a este sistema, advirtieron especialistas.

Recientemente, Altán Redes, la empresa, que preside Salvador Álvarez, anunció que extendería cuatro años más, hacia 2028, el cumplimiento de su meta de cobertura de 92.2 por ciento en territorio nacional.

Actualmente la empresa asegura estar cerca de alcanzar el 75 por ciento de cobertura, aunque los expertos advierten que es necesario analizar la viabilidad económica del proyecto.

“Creo que más que autorizar y extender (plazos de cobertura) tendría que analizarse la viabilidad del proyecto en su totalidad” aseguró Jorge Bravo, analista de Digital Policy and Law.

Agregó que la situación financiera de Altán Redes, de la cual la empresa no ha abundado, pone en riesgo a la banda 700 MHz, que fue concesionada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto a la firma que dirige Salvador Álvarez, cuyo espectro es idóneo para ampliar cobertura, por lo que debería ponerse a disposición del mercado.

Metas de OMVs podrían afectarse

La decisión de ampliar cuatro años la meta de cobertura de Altán Redes afectará los objetivos de cobertura de Operadores Móviles Virtuales (OMV) como Izzi Móvil, Bait, Oxxo Cel, YoTeleco+ entre otros, que están alojados y son clientes de la Red Compartida.

Actualmente 83 OMV están en Altán Redes, los cuales tendrían que modificar su plan de inversión, así como su expansión de servicios, ya que su modelo de negocio e incremento de servicios se ciñen a la cobertura de la Red Compartida.

“El riesgo es a futuro y sin duda lo hay porque se subieron (los OMV) pensando en los compromisos que tiene Altán de despliegue y estos compromisos se van a ver retrasados y eso afecta tanto al modelo de negocio de la propia Red Compartida como la de los modelos de negocio de los OMV”.

Por ejemplo, YoTelco+ anunció que tenía el objetivo llegar a 1.5 millones de usuarios activos mensuales y 400 mil suscriptores, al operar bajo la Red Compartida de Altán, para proporcionar una red de alta velocidad de 4.5G en 47 ciudades y 66 localidades en todo el país.

Localidades no conectadas tendrán que esperar

Michel Hernández Tafoya, director general de Observatel, aseveró que el aplazamiento de cobertura de la red de banda ancha móvil mayorista del país afectará a las localidades desconectadas actualmente, en un momento en donde la integración a las TICs es prioritaria.

Además, podría afectar a CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, ya que el presidente, Andrés Manuel López Obrador se apoya de la Red Compartida para lograr su objetivo de cerrar la brecha digital.

“CFE Telecom no tiene las condiciones para cubrir zonas en las que Altán no está, y si Altán no las está cubriendo, mucho menos lo va a hacer CFE con las condiciones que tenemos hoy. Me parece que se va a retrasar muchísimo cualquier objetivo de CFE Telecom”, aseguró el directivo de Observatel.

La empresa, que dirige Salvador Álvarez, tiene la concesión del espectro de 700 MHZ por 20 años, y su despliegue requeriría de inversiones millonarias, que, tan sólo en 2016, la firma anunció que serían de 7 mil 200 millones de dólares.

Sin embargo, ante los problemas financieros que enfrenta la empresa informó que la Asamblea de accionistas acordó un aumento de capital para fortalecer sus finanzas a fin de lograr su compromiso de desplegar infraestructura para cerrar la brecha digital en México.

“Ahora habrá que ver o esperar si con el aumento de capital (a Altán Redes) por parte de los accionistas es viable que siga avanzando el proyecto”, dijo Michel Hernández.

Un proyecto que nació con dificultades

Para Bravo el proyecto de Altán Redes, nacido en 2016, desde sus inicios fue complicado, ya que tenía como objetivo llevar conectividad a localidades de menos 5 mil habitantes, cuyos sitios son poco rentables, lo que provocó que la compañía se encuentre en problemas financieros, por el alto nivel de inversión que requiere el despliegue de la conectividad y los pocos ingresos que obtiene.

“La ampliación de capital puede interpretarse como un signo de confianza a la empresa por parte de los inversionistas, pero a su vez se debe a que no ha generado los ingresos y el retorno del capital invertido. Se complican sus finanzas y la operación y no sólo tiene que continuar, sino que debe seguir expandiendo la red para cumplir con su objetivo social al que se comprometió en su contrato”, dijo el especialista de Digital Policy and Law.

Michel Hernández sostuvo que los problemas de administración en la empresa, así como el abandono en políticas de digitalización y conectividad del país, y la falta de certidumbre para las inversiones en el país, aunado a la crisis sanitaria, son las causantes de los problemas de la firma.

“Creo que si le hubieran puesto más atención a los proyectos que eran viables (del sexenio anterior) y los que se tuvieron que impulsar desde el inicio, probablemente no estaríamos en un situación de retraso de 4 años que es lo que se plantea ahora Altán Redes”, dijo.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

PERSPECTIVAS_ “Es posible construir otra América Latina”: Cristina Kirchner y Lula da Silva comparten un acto virtual y renuevan “esperanzas”

La vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, compartieron este viernes un acto virtual por la firma de un convenio entre el Instituto Patria y el Instituto Lula, organismos de formación política respectivamente fundados por ambos líderes.  

Durante el encuentro, el máximo dirigente del Partido de los Trabajadores de Brasil reivindicó el proceso de integración regional logrado en la primera década de los años 2000, con el “fortalecimiento” del Mercado Común del Sur (Mercosur) y la creación de la hoy extinta Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

“Fue un momento maravilloso, esperanzador, de luz”, dijo Lula sobre el significado de que la región fuera gobernada en su mayoría por líderes progresistas, que hicieron de América Latina un “bloque político, económico y cultural fuerte” como nunca antes en la historia, dijo el exmandatario, que recuperó su libertad después de un año y siete meses encarcelado por una acusación de presunta corrupción que fue finalmente anulada.

“Nuestras economías comenzaban a crecer, nuestros trabajadores comenzaban a participar y América Latina estaba en un proceso de construcción de su orgullo“, recordó. 

A ello sumó Lula, al detallar los últimos cambios geopolíticos de la región, un mensaje “esperanzador” para el futuro: “Alberto Fernández recuperó la Argentina, [el presidente Luis] Arce recuperó Bolivia. Son tiempos importantes para recuperar la esperanza de que es posible construir otra América Latina”, sostuvo. Y agregó: “Estoy seguro de que vendrán tiempos mejores. Y finalmente construiremos la gran patria, la gran Suramérica”.  

A su turno, la dirigente peronista volvió a referirse a la ‘lawfare’ (guerra judicial) que, reiteró, adelanta la derecha latinoamericana como herramienta para deteriorar el proceso anterior. 

“Se utilizó el Poder Judicial para destruir la memoria de los pueblos”, señaló. Y agregó que así como antes se “utilizaba a las Fuerzas Armadas para desalojar a los gobiernos nacionales y populares”, ahora se utiliza a “sectores del Poder Judicial en el armado de causas que destruyan, fundamentalmente, a los dirigentes nacionales, pero sobre todo la memoria en el pueblo de lo que esos gobiernos habían logrado en materia de progreso social, de conquista de derechos”. 

Por último, Fernández dijo estar “muy feliz” de firmar el “primer convenio entre el Instituto Lula y el Instituto Patria” que, afirmó, ayudará a la formación de “futuros dirigentes” políticos y sindicales de ambos países.

CON INFORMACIÓN VÍA RT NOVOSTI

PERSPECTIVAS_La ley, la pandemia y la tecnología cambiaron la forma de trabajar en México

En un mismo año quedaron aprobadas la reforma que regula el teletrabajo y la NOM 035 relativa a los factores psicosociales del entorno laboral. También, llegó la pandemia de Covid-19, por la que muchos trabajadores fueron despedidos, sus sueldos fueron rebajados o pasaron a trabajar desde casa; y la tecnología ayudó a salvar muchos de los obstáculos que, antes de la pandemia y el confinamiento, parecían todavía salvables para los trabajadores y sus empleadores.

Birth, una compañía de Inside Out Branding, que busca motivar la comunicación de las compañías desde sus entrañas, es decir sus miembros y equipos, solía llevar a cabo una feria de empleo llamada Meet & Birth, que hasta 2019 fue presencial y que en la mayoría de las ocasiones recibía unos cuantos postulantes sobre todo de Puebla y la Ciudad de México, a partir de 2021, en su segunda edición virtual, recibió más de 280 propuestas de toda la República Mexicana y del extranjero.   

Hasta antes de la pandemia, muchas personas provenientes del sureste mexicano trabajaban en las oficinas de Birth en Puebla, pero desde que comenzó a extenderse el virus, todos regresaron a sus ciudades y el trabajo remoto ha funcionado bien tanto para la empresa como para los trabajadores.  

“Ahora estamos contratando a gente de todos lados, inclusive fuera de México y nos ha ido bastante bien. Creo que cambiar la mentalidad a buscar objetivos y buscar el mejor talento más allá del cumplimiento de horas creo que ha sido nuestro éxito”, dijo Arturo Ortiz, director general de Birth Group.

Otra de las contribuciones de la descentralización, en palabras de Ortiz, es el acceso a empresas proveedoras fuera de las fronteras urbanas, estatales y nacionales, lo que amplía de forma importante la base de empresas con las que cualquiera puede colaborar.

“Esto nos ha abierto la puerta a clientes de Monterrey, el sureste, Aguascalientes, la Ciudad de México y fuera del país”, dijo y añadió que la reducción de costos que ha provocado esta descentralización les ha permitido contratar a más personas, que continuarán trabajando en un formato híbrido entre las oficinas y el hogar.       

NOM 035

Para Fernanda Zenizo, directora de Intelab, la tecnología ha ayudado a humanizar las estrategias de contratación y atracción de talento de las empresas a través de la adopción de una metodología basada en riesgos, que elimina la descalificación de las personas por cuestiones ajenas a sus capacidades o sus riesgos.

Intelab es una empresa mexicana de tecnología dedicada a la selección, gestión y prevención de riesgos alrededor del factor humano. A través de una plataforma tecnológica y de una metodología basada en riesgos, la compañía ayuda a otras empresas a hacer una selección inteligente de su personal. 

“La clasificación de las personas ya no viene por descalificación, ya no es que sea apto o no apto o bueno o malo; ni contratable o no contratable, porque quién soy yo para decidir eso, sino en base a riesgos que puedan presentar la persona y a que todas las personas tenemos riesgos. La mayoría de nuestros clientes contratan personas con riesgo y mitigan ese riesgo a través de la educación”, dijo . 

Gracias a la tecnología, Intelab también pudo automatizar la aplicación del cuestionario de la NOM 035, cuya segunda parte entró en vigor en octubre de 2020 y que tiene como objetivo identificar los factores de riesgo psicosocial en el entorno laboral. Esto permitió a la compañía, según su directora, hacer un cruce de datos entre los resultados del cuestionario de la nueva norma e información como indicadores de productividad, de estrés o sobre el trabajo en equipo o el liderazgo de la compañía. 

“Cuando puedes hacer el cruce de datos, te das cuenta de que la aplicación de la NOM 035 en el contexto en el que estamos viviendo, acaba siendo muy relevante; porque puedes ver no solamente lo que te dicen tus empleados, si están estresados o no, sino que vemos ahorita un tema de estrés por incertidumbre muy importante gracias a la automatización de esta norma”, dijo.

A partir de estos análisis, Intelab llegó a la conclusión de que si bien durante los tres primeros meses de la pandemia, la productividad en las empresas que comenzaron a operar de forma remota aumentó de forma considerable, después de ese tiempo los niveles de productividad se han ido normalizando y, en algunas empresas, han bajado. 

Automatización

Igual que Intelab automatiza los procesos de reclutamiento y la gestión del riesgo del factor humano dentro de las empresas, Rocketbot es una empresa de tecnología de origen chileno que se dedica al Robot Process Automation (RPA) o automatización robótica de procesos, una tecnología con la cual cualquier compañía puede automatizar aquellos procesos que son repetitivos, digitales y que están estructurados o semiestructurados.   

Rocketbot opera en ColombiaChilePerú y México. Éste último representa hasta 15% de la operación de la compañía, pero Juan Jorge Herrera, su director ejecutivo, está convencido de que el mercado mexicano será su mayor operación en América Latina. La mayoría de los procesos que se automatizan, según Herrera, conllevan un ahorro en su costo de hasta 70% respecto a la operación anterior.  

De acuerdo con el directivo, las actividades financieras y contables eran de las más rezagadas en México en lo que a automatización se refiere; no obstante, las posibilidades de automatización de operación, de atención al cliente, de logística, análisis de precios suponen que muchos de los procesos de una compañía pueden estar automatizados y podría implicar también que se desplazará a buena parte de la plantilla laboral. 

“Lo que hemos visto en la práctica y lo hemos visto en los cientos de proyectos que tenemos, no se despide a la gente. Se libera un porcentaje del trabajo de la persona y se coloca en otro proyecto”, dijo. 

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

PERSPECTIVAS_Teletrabajo, ‘zoom’ y depresión: el filósofo Byung-Chul Han dice que nos autoexplotamos más que nunca

El virus SARS-CoV-2 es un espejo que refleja las crisis de nuestra sociedad. Hace que resalten aun con más fuerza los síntomas de las enfermedades que nuestra sociedad padecía ya antes de la pandemia. Uno de estos síntomas es el cansancio. De un modo u otro, todos nos sentimos hoy muy fatigados y extenuados. Se trata de un cansancio fundamental, que permanentemente y en todas partes acompaña nuestra vida como si fuera nuestra propia sombra. Durante la pandemia nos sentimos incluso más agotados que de costumbre. Hasta la inactividad a la que fuerza el confinamiento nos fatiga. No es la ociosidad, sino el cansancio, lo que impera en tiempos de pandemia.

En mi ensayoLa sociedad del cansancio, publicado por primera vez hace 10 años, describí la fatiga como una enfermedad de la sociedad neoliberal del rendimiento. Nos explotamos voluntaria y apasionadamente creyendo que nos estamos realizando. Lo que nos agota no es una coerción externa, sino el imperativo interior de tener que rendir cada vez más. Nos matamos a realizarnos y a optimizarnos, nos machacamos a base de rendir bien y de dar buena imagen.

En la sociedad neoliberal del rendimiento se lleva a cabo una explotación sin autoridad. El sujeto forzado a rendir, a explotarse a sí mismo, es a la vez amo y esclavo. Por así decirlo, cada uno lleva consigo su propio campo de trabajos forzados. Lo peculiar de este campo de trabajos forzados es que uno es al mismo tiempo prisionero y vigilante, víctima y criminal. En eso se diferencia del sujeto obediente de la sociedad disciplinaria, que Foucault describe en su libro Vigilar y castigar. Pero Foucault no se dio cuenta del surgimiento de la sociedad neoliberal del rendimiento, en la que nos explotamos voluntariamente.

Lo que caracteriza al sujeto de esta sociedad, que al verse forzado a rendir se explota a sí mismo, es la sensación de libertad. Explotarse a sí mismo es más eficaz que ser explotado por otros, porque conlleva la sensación de libertad. Ya Kafka expresó muy certeramente esta paradójica libertad del siervo que se cree amo. Uno de sus aforismos dice: “El animal le arrebata el látigo al amo y se azota a sí mismo para ser amo, sin saber que eso no es más que una fantasía que se genera cuando en la correa del látigo del amo se ha formado un nuevo nudo”. Este animal que se azota a sí mismo encarna aquel sujeto obligado a rendir que, explotándose a sí mismo, se figura que es libre.

Lo siniestro del SARS-CoV-2 es que los contagiados padecen de agotamiento y de abatimiento extremos. Además, cada vez se oyen más casos de enfermos que incluso después de haber sanado siguen padeciendo graves secuelas. Una de ellas es el síndrome de fatiga, que se puede describir muy bien con la frase cuando la batería ya no se recarga. Los afectados ya no son capaces de rendir ni de trabajar. Les cuesta incluso llenar un vaso de agua. Ya solo al caminar tienen que detenerse constantemente porque se sofocan. Se sienten cadáveres vivientes. Una paciente explica: “Es como cuando al móvil le queda solo el 4% de batería y con ese 4% tienes que aguantar todo el día, sin poder recargarlo”.

Pero entre tanto el virus no agota únicamente a los contagiados, sino también a los sanos. En su ensayo Pandemia: la covid-19 estremece al mundo, Slavoj Žižek dedica todo un capítulo a la pregunta “¿Por qué estamos siempre cansados?”. En ese capítulo, Žižek analiza en detalle mi ensayo La sociedad del cansancio, que muy aduladoramente califica de “obra maestra”, y objeta que la explotación a cargo de otros no es que haya dado paso a la autoexplotación, sino que se ha externalizado a los países del Tercer Mundo. Estoy de acuerdo con Žižek. Es eso lo que sucede. La sociedad del cansancio describe la sociedad neoliberal de Occidente y no a los trabajadores de las fábricas chinas. A estos yo no les diagnosticaría autoexplotación. Pero, por otro lado, lo que yo llamaría mentalidad neoliberal se propaga también en el Tercer Mundo a través de los medios sociales. También ahí los hombres se aíslan y se vuelven narcisistas. Como todos los demás, asimilan el mantra neoliberal: quien fracasa lo hace por su culpa. Se acusan a sí mismos y no a la sociedad. En mayor o menor medida, los medios sociales convierten a cada uno de nosotros en productor, en empresario de sí mismo. Globalizan el estilo de vida neoliberal.

Žižek no analiza ese cansancio fundamental, que ya no afecta solo a la sociedad occidental, sino que parece representar un fenómeno global. Desde luego no solo fatiga la presión interior, sino también la presión externa; no solo agota la autoexplotación, sino también la explotación a cargo de otros. Las condiciones globales de producción, la propia presión por crecer y por producir nos extenúa a todos. Hay sin embargo un pasaje en el que Žižek parece entusiasmarse con mi tesis de la autoexplotación, cuando escribe: “[Las personas que teletrabajan] parecen sacar aún más tiempo para ‘explotarse a sí mismas”. Así pues, en época de pandemia el campo neoliberal de trabajos forzados se llama teletrabajo.

También el teletrabajo cansa, incluso más que el trabajo en la oficina. Causa tanta fatiga, sobre todo, porque carece de rituales y de estructuras temporales fijas. Es agotador el teletrabajo en solitario, pasarse el día sentado en pijama delante de la pantalla del ordenador. También nos agota la falta de contactos sociales, la falta de abrazos y de contacto corporal con los demás. Mi libro La desaparición de los rituales salió publicado en Alemania antes de la pandemia (en España se publicó durante la pandemia, en mayo de 2020). En él describo nuestro presente partiendo de la tesis de la desaparición de los rituales. Hoy estamos perdiendo las estructuras temporales fijas, incluso las arquitecturas temporales, que dan estabilidad a la vida. Además, los rituales generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que hoy predomina es una comunicación sin comunidad. Los medios sociales y la permanente escenificación del ego nos agotan porque destruyen el tejido social y la comunidad. También aquí se confirma de nuevo la tesis de que el virus es el espejo de la sociedad y agudiza sus crisis. El virus acelera la desaparición de los rituales y la erosión de la comunidad. Se eliminan incluso esos rituales que aún quedaban, como ir al fútbol o a un concierto, ir a comer a un restaurante, ir al teatro o al cine. La distancia social destruye lo social. El otro se ha convertido en un potencial portador del virus con el que tengo que mantener la distancia. El virus radicaliza esa expulsión de lo distinto que ya antes de la pandemia diagnostiqué muchas veces. En verdad, el virus actúa como un amplificador de las crisis de nuestra sociedad. Todas las crisis sociales que yo ya había detectado se han visto ahora agravadas.

También nos agotan las permanentes videoconferencias, que nos convierten en videozombis. Sobre todo nos obligan a mirarnos todo el tiempo en el espejo. Cansa contemplar el propio rostro en la pantalla, estamos todo el rato frente a nuestro propio rostro. No deja de ser una ironía que el virus haya aparecido justamente en la época de los selfis, que se explican sobre todo por ese narcisismo que se va propagando por nuestra sociedad. El virus potencia el narcisismo. Durante la pandemia todo el mundo se confronta sobre todo con su propio rostro. Ante la pantalla nos hacemos una especie de selfi permanente.

El videonarcisismo tiene unos efectos secundarios absurdos: ha provocado un auge de las operaciones estéticas. Ver en la pantalla una imagen distorsionada o borrosa hace que las personas empiecen a dudar de su propio aspecto. Cuando la pantalla tiene buena definición percibimos de pronto arrugas, caída progresiva del cabello, manchas cutáneas, bolsas lagrimales u otras alteraciones cutáneas poco estéticas. Durante la pandemia se multiplicaron en Google las búsquedas relacionadas con operaciones estéticas. En época de confinamiento los cirujanos plásticos se ven desbordados por la demanda de intervenciones para eliminar las muestras de fatiga. Entre tanto, se habla ya de videodismorfia. El espejo digital hace que la gente caiga en una dismorfia, es decir, que preste una atención exagerada a posibles defectos en su aspecto corporal. El virus radicaliza el delirio de optimización, que ya antes de la pandemia nos ponía frenéticos. También en esto el virus es el espejo de nuestra sociedad, y en el caso de la videodismorfia no solo en sentido metafórico, sino en el sentido más literal: un espejo que hace que nos desesperemos aún más por el propio aspecto. También la videodismorfia nos fatiga mucho. Es un fenómeno derivado de la distopía digital.

El Gobierno alemán ha recalcado reiteradamente que la pandemia le ha dado por fin a la digitalización el impulso necesario, que ha librado al país de su vergonzoso retraso digital. En lo que respecta a digitalización, Alemania es de hecho un país líder del Tercer Mundo, lo cual, personalmente, no me molesta. Me encantaría vivir en una zona sin cobertura y dedicarme a la jardinería. Para mí sería una maravilla. En mi libro Loa a la tierra. Un viaje al jardín cuento lo feliz que me siento pasando el tiempo en el jardín, ajeno al paroxismo de la comunicación digital. Ahora, gracias a la pandemia, Alemania está entrando finalmente en el primer mundo. Cualquiera diría que la digitalización es hoy un fin en sí mismo. Después de todo, ya sabemos que a los políticos no les gusta pensar. Tampoco les interesa saber qué es una buena vida. Al parecer, su máxima suprema es el crecimiento. En realidad debería preocuparles mucho que la digitalización socave las bases de la democracia con las noticias falsas, los bots en redes sociales o los ejércitos de troles.

En el delirio del crecimiento se olvida siempre que los efectos secundarios de la digitalización que la pandemia pone de relieve son, precisamente, los negativos. La comunicación digital es una comunicación bastante unilateral, que no se transmite con el cuerpo ni a través de miradas y que, por tanto, es bastante reducida. La pandemia provoca que se establezca como estándar este tipo de comunicación, que en sí misma resulta tan inhumana. La comunicación digital nos extenúa muchísimo. Es una comunicación sin resonancia, una comunicación que no nos da la felicidad. En una videoconferencia, por motivos puramente técnicos, no podemos mirarnos a los ojos. Clavamos la vista en la pantalla. Nos resulta agotador que falte la mirada del otro. Ojalá la pandemia nos haga darnos cuenta de que ya la mera presencia corporal del otro tiene algo que nos hace sentir felices, de que el lenguaje implica una experiencia corporal, de que un diálogo logrado presupone un cuerpo, de que somos seres corpóreos. En La desaparición de los rituales señalé sobre todo la dimensión corporal de los rituales:

“Los rituales son procesos de incorporación y escenificaciones corpóreas. Los órdenes y los valores vigentes en una comunidad se experimentan y se consolidan corporalmente. Quedan consignados en el cuerpo, se incorporan, es decir, se asimilan corporalmente. De este modo, los rituales generan un saber corporizado y una memoria corpórea, una identidad corporizada, una compenetración corporal. La comunidad ritual es una corporación. A la comunidad en cuanto tal le es inherente una dimensión corporal. La digitalización debilita el vínculo comunitario por cuanto que tiene un efecto descorporizante. La comunicación digital es una comunicación descorporizada”.

Ya antes de la pandemia se propagaba la histeria por la salud. Lo que más nos preocupa hoy es sobrevivir, como si nos halláramos en permanente estado de guerra. En la lucha por la supervivencia no se plantea la cuestión de la calidad de vida. Todas las fuerzas vitales se aplican para prolongar la vida a cualquier precio. En el libro La sociedad paliativa, que saldrá publicado en España el 20 de abril (Herder Editorial), describo nuestra sociedad actual como una sociedad de la supervivencia. En vista de la pandemia, la enconada lucha por sobrevivir experimenta una radicalización viral. La guerra contra el virus hace que se recrudezca la lucha por sobrevivir. El virus convierte el mundo en una cuarentena en la que la vida se anquilosa por completo, convertida en supervivencia. La salud es elevada a objetivo supremo de la humanidad.

La sociedad de la supervivencia pierde por completo la capacidad de valorar la calidad de vida. Incluso el disfrute es sacrificado en el altar de una salud entronizada como objetivo en sí mismo, a la que ya Nietzsche llamaba la “nueva diosa”. También la rigurosa prohibición de fumar remite a la histeria por sobrevivir. La supervivencia debe sustituir al disfrute. No puede disfrutar quien únicamente se preocupa de sobrevivir. La prolongación de la vida se acaba convirtiendo en el valor supremo. De buen grado sacrificamos a la supervivencia todo lo que hace que la vida sea digna de ser vivida. En vista de la pandemia también se acata sin discusión la radical restricción de derechos fundamentales. Aceptamos sin rechistar el estado de excepción, que reduce la vida a pura supervivencia. Bajo el estado de excepción viral nos confinamos voluntariamente y nos ponemos en cuarentena.

Los coreanos denominan corona blues al estado depresivo que se ha ido propagando durante la pandemia. Durante la cuarentena, sin contacto social, se agudiza la depresión, que es la auténtica pandemia del presente. La sociedad del cansancio comienza con el siguiente diagnóstico:

“Toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, existe una época bacterial que, sin embargo, toca a su fin con el descubrimiento de los antibióticos. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia gripal, actualmente no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. Las enfermedades neuronales como la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome de desgaste profesional (SDP) definen el panorama patológico de comienzos de este siglo”.

Pronto tendremos vacunas suficientes contra el virus. Pero no habrá vacunas contra la pandemia global de la depresión. En Corea del Sur se suicidan todos los años muchos miles de personas. La causa principal es la depresión. En 2018 se trataron de suicidar unos 700 escolares. Los medios hablan entre tanto de una “masacre silenciosa”. Por el contrario, en Corea del Sur han muerto hasta ahora de covid unas 1.700 personas. La pandemia agrava también el problema del suicidio. Desde que estalló la pandemia, el índice de suicidios ha aumentado en Corea vertiginosamente. Parece ser que el virus es un catalizador de la depresión. Sin embargo, a nivel global aún se sigue prestando demasiada poca atención a las consecuencias psíquicas de la pandemia.

La depresión es un síntoma de la sociedad del cansancio. El sujeto forzado a rendir sufre de síndrome del desgaste profesional (en inglés, burnout) desde el momento en que siente que ya no puede más. Fracasa por culpa de las exigencias de rendimiento que se impone a sí mismo. La posibilidad de no poder más le lleva a hacerse autorreproches destructivos y a autoagredirse. El sujeto forzado a rendir pelea contra sí mismo y sucumbe por ello. En esta guerra librada contra sí mismo, la victoria se la lleva el desgaste laboral.

El virus SARS-CoV-2 sobrecarga nuestra sociedad del cansancio radicalizando sus distorsiones patológicas. Nos sume en un agotamiento colectivo y, por eso, se podría llamar también el virus del cansancio. Pero el virus es asimismo una crisis en el sentido etimológico de krisis, que significa “punto de inflexión”: al hacernos un apremiante llamamiento a cambiar nuestra forma de vida, también podría causar la reversión de esta precariedad. Solo podremos conseguirlo, eso sí, si sometemos nuestra sociedad a una revisión radical, si logramos hallar una nueva forma de vida que nos haga inmunes al virus del cansancio.

Byung-Chul Han, filósofo y ensayista surcoreano, imparte clases en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor, entre otros libros, de ‘La sociedad del cansancio’ y ‘Caras de la muerte’ (Herder, 2020).

CON INFORMACIÓN VÍA EL PAÍS

PERSPECTIVAS_Libertad tarifaria para Telmex y Telnor en 63 municipios, ¿es posible?

Teléfonos de México y Teléfonos del Noroeste están cerca de ofertar servicios mayoristas con tarifas que compensen sus costos operativos y le permitan reinvertir ingresos en el mantenimiento y ampliación de infraestructuras. 

Esta posibilidad  deriva de la intención del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de dejar de lado, por un tiempo, la metodología de costos en la que todavía se basa para establecer las tarifas que Telmex y Telnor deben aplicar a lo largo de un año, cuando terceras empresas les contratan capacidad mayorista.

El IFT estima que en 63 municipios de la República —mercados— existen las condiciones de competencia y cobertura para permitir que sólo allí Telmex y Telnor cuenten con la libertad de establecer las tarifas que consideren más apagadas a la realidad del mercado, y por eso lanzó una consulta pública para que toda la industria se manifieste respecto a esta posibilidad de libertad tarifaria en servicios mayoristas para Telmex y Telnor, por primera vez desde el año 2014 en que fueron señaladas como agentes económicos preponderantes. 

La consulta del IFT —con vigencia entre el 16 de marzo y el 3 de mayo, pero con posibilidad de que se amplíe en tiempo— plantea la posibilidad de establecer zonas geográficas en las que Telmex y Telnor puedan establecer de manera propia las tarifas para el “servicio de acceso indirecto al bucle local”.

En palabras más comunes, esto significa que las empresas puedan fijar tarifas para la conexión de un cable que realicen terceras empresas desde una central de Telmex o Telnor, que luego llevan hasta empresas u hogares. Por ello, esto no significa cabios en la política regulatoria del IFT relacionada con la llamada “última milla”, ni cambios en otras tarifas mayoristas o de interconexión fijas y/o móviles, o de originación y terminación o de tránsito. No significa además que la libertad tarifaria sería aplicada para siempre, pues el IFT puede regresar al siguiente año el modelo de costos para tarifas mayoristas.

Tampoco empata con la posibilidad de que Telmex y Telnor entren al negocio del video y menos tiene que ver con una modificación de tarifas de alcance nacional para esas compañías. Y no significa que desaparece para Telmex y Telnor la obligación de abrir sus redes a terceros operadores de manera no discriminatoria. 

El regulador IFT tuvo esta intención después de hacer un segundo análisis de la política regulatoria que ha impuesto a las empresas del grupo América Móvil para tratar de equilibrar la competencia en el sector de telecomunicaciones. En resumen, la intención del IFT deriva de la medida trigésima novena del anexo tres de la resolución bienal.

Los 63 mercados estudiados por el IFT para que allí Telmex y Telnor ofrezcan servicios mayoristas con libertad tarifaria, están repartidos por toda la República mexicana, y en el caso de la Ciudad de México, la posibilidad de las tarifas libres aplicaría en diez alcaldías. 

Estos son los 63 mercados donde Telmex y Telnor podrían tener libertad tarifaria el servicio de acceso indirecto al bucle local:

  • Aguascalientes.- Aguascalientes.
  • Baja California.- Mexicali, Tecate, Tijuana, Playas de Rosarito.
  • Coahuila.- Saltillo, Torreón.
  • Colima.- Colima.
  • Chiapas.- Tuxtla Gutiérrez.
  • Chihuahua.- Chihuahua.
  • Ciudad de México.- Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Tlalpan, Benito Juárez, Venustiano Carranza.
  • Hidalgo.- Pachuca.
  • Jalisco.- Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan.
  • México.- Coacalco, Cuautitlán, Ixtapaluca, Melchor Ocampo, Tianguistenco, Tlalnepantla, Toluca, Tultitlán.
  • Michoacán.- La Piedad, Zamora.
  • Morelos.- Cuautla, Cuernavaca, Puente de Ixtla.
  • Nayarit.- Tepic. 
  • Nuevo León.- Apodaca, Guadalupe, Monterrey, San Nicolás de los Garza, Santa Catarina.
  • Oaxaca.- Oaxaca. 
  • Puebla.- Cholula, Puebla. 
  • Querétaro.- Querétaro.
  • SLP.- San Luis Potosí.
  • Sinaloa.- Culiacán, Mazatlán.
  • Sonora.- Agua Prieta, Hermosillo, Nogales, San Luis Río Colorado. 
  • Tlaxcala.- Tlaxcala.
  • Veracruz.- La Antigua, Banderilla, Xalapa, Orizaba, Poza Rica, Veracruz.
  • Yucatán.- Mérida.
  • Zacatecas.- Zacatecas.

Allí, el Instituto Federal de Telecomunicaciones halló que existe competencia en el negocio de la banda ancha fija, pues tanto Telmex como Telnor cuentan con una participación de mercado inferior al 50% de todo el segmento de banda ancha fija y que incluso existen otras compañías con participaciones superiores a las de esas dos compañías.

El IFT también determinó que esos 63 mercados existen más de tres operadores que ofertan al público servicios a través de infraestructura de fibra óptica, insumo con el que mejor pueden ofrecer servicios de Internet, telefonía y televisión restringida de manera fija.

Todos esos 63 mercados aglutinan en conjunto al 28.5% de los hogares en México y al 27.4% de la población, alrededor de 34 millones de mexicanos. 

En esos 63 municipios existen 9.5 millones de accesos de banda ancha fija, de los que 41.9% son atendidos por las empresas de América Móvil; 28% por marcas de Grupo Televisa; 15.9% pretensen a Megacable y 14.2% son de Totalplay.

De acuerdo con el IFT, América Móvil, controlante de Telmex y Telnor, concentra en esos 63 municipios el 40.3% de todos sus accesos a banda ancha fija que al arranque 2021 tenía en México. Grupo Televisa, dueña de Izzi Telecom, tiene en esas plazas, al 52.6% de todas sus conexiones de ese tipo. Megacable, por su parte, tiene el 46.8% de sus accesos allí y Totalplay, el 68.9% de sus accesos.

El 12 de marzo del 2020, Teléfonos de México y Teléfonos del Noroeste solicitaron al IFT el establecimiento de una política regulatoria de libertad tarifaria para las empresas Red Nacional Última Milla, S.A.P.I. de C.V. y Red Última Milla del Noroeste, S.A.P.I. de C.V., las dos nuevas compañías que resultaron de la escisión del brazo mayorista tanto de Telmex como de Telnor y tras la separación funcional ordenada por el regulador en febrero de 2018.

La solicitud de América Móvil se fincó en que una autorización de libertad tarifaria permitiría que Red Nacional Última Milla y Red Última Milla del Noroeste puedan negociar libremente sus convenios de prestación de capacidad mayorista con terceras empresas, a precios apegados a la realidad del mercado y que ello repercuta después en que estas empresas estén en posibilidad de generar ingresos suficientes para cumplir con sus obligaciones regulatorias, con sus plantillas de empleados y también para asegurar en el tiempo un plan inversiones en infraestructura.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones cree que otorgar libertad tarifaria a Telmex en esos 63 municipios, permitirá que la cobertura de fibra óptica, por ejemplo, se incremente de manera notable y que se cree otra dinámica de precios. Para esto, sustenta sus previsiones en experiencias de los reguladores de España y Reino Unido, el CNMC y la Ofcom.

La industria, por su parte, ya ha deslizado que la intención del regulador significa una relajación de las medidas de preponderancia para Telmex y Telnor, y por ello es posible que la polémica por regular servicios específicos, más que todo un sector como es telecomunicaciones, vuelva al centro del debate para el resto de operadores. También teme que Telmex, por su poder de mercado y flujo operativo, pueda con esta libertad tarifaria crear precios artificiales y dañar así el mercado de telecomunicaciones fijas.

Con información vía El Economista

PERSPECTIVAS_Comuna de París: qué significó la toma de la capital de Francia hace 150 años y cómo cambió la historia del movimiento obrero de América Latina

Las noticias llegaban con más de un mes de retraso a América Latina y contenían distorsiones tan grandes que sugerían que lo que pasaba en la capital de Francia era una especie de orgía siniestra.

Pese a ello, hace 150 años, la Comuna de París terminaría convirtiéndose en uno de los hitos casi fundacionales del movimiento obrero en la región.

Y, como señalan los investigadores, fue la inspiración de numerosos intentos comunistas y proletarios que a lo largo del siglo XX intentaron “tomar el cielo por asalto” como lo hicieron los comuneros parisinos entre marzo y mayo de 1871.

Además de una de las principales cartas de presentación de las ideas de un alemán obstinado, vilipendiado y venerado como Karl Marx.

Solo para mencionar algunos de los efectos que tuvo la toma del ayuntamiento parisino que constituyó el primer gobierno obrero en la historia.

El comunismo despegó en París

La Comuna surge como efecto de la crisis social y económica posterior a la guerra entre el Imperio francés y el Reino Prusiano que precipita el fin del gobierno de Napoleón III.

Como colofón de aquel choque bélico, Prusia llegó a ocupar París durante cuatro meses, exaltando los ánimos de los rebeldes locales que tomarían el ayuntamiento de la ciudad pocos meses después.

Mientras fue controlada por los sublevados, se emitieron decretos de autogestión en fábricas y diferentes políticas sociales consideradas muy avanzadas para su tiempo.

Sin embargo, la aventura revolucionaria no resistió más de 61 días y concluyó con la famosa “semana sangrienta” a manos del gobierno francés.

Pese a su breve duración, captó atención a nivel mundial e impulsó a las ideas comunistas en diferentes regiones.

Así lo explica Horacio Tarcus, historiador y director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas, con sede en Buenos Aires.

“Si bien el término ‘comunismo’ aparece a fines del siglo XVIII, su uso no se expande rápidamente. El Manifiesto del Partido Comunista (de Karl Marx y Friedrich Engels en 1848) refuerza su manejo, pero recién se convierte en una referencia medio siglo después. Cuando se produce la Comuna ya hay corrientes que siguen estas ideas, como también existían otras que se declaraban socialistas, pero fue sin lugar a dudas lo que sucede en París lo que pone en circulación global al término ‘comunismo'”, señala.

El investigador indica que esto tiene que ver con que la prensa que surgía desde la capital francesa hizo énfasis en el “carácter comunista” de aquel intento de gobierno obrero.

“Existía una vinculación fuerte en los términos y por ello se asociaba a los comuneros parisinos con el comunismo”, explica.

Entre los líderes del movimiento que toma París no se encontraban solo proletarios, también hubo periodistas, profesores y artesanos venidos de las grandes revueltas francesas a lo largo del siglo XIX.

Sin embargo, al contrario de lo que muchos creen, las corrientes de izquierda no eran predominantes en la Comuna.

“Existía una conciencia de tradición revolucionaria y una identidad de luchas, aunque los comunistas y socialistas no eran la mayoría de los movilizados. Estamos hablando más de un proletariado autogestionado como un ejército popular con pluralidad de sentimientos, muchos de ellos patrióticos o nacionalistas”, relata Tarcus.

Los 61 días

La “semana sangrienta” no fue de siete días. En realidad fueron al menos dos o tres semanas de muertes en la represión y las posteriores ejecuciones.

Las estimaciones sostienen que entre 20.000 y 50.000 comuneros murieron por ser parte de la toma de París.

Uno de los libros emblemáticos de aquella época fue “La historia de la Comuna de París”, publicado por el periodista Prosper-Olivier Lissagaray.

En él relata la magnitud de la gesta de hace siglo y medio.

Fuente de la imagen, Getty ImagesPie de foto,

La bandera roja fue un símbolo de la Comuna.

“El que ha respirado tu vida, que es fiebre para los otros, el que ha palpitado en tus bulevares y llorado en tus suburbios, el que ha cantado en las auroras de tus revoluciones y algunas semanas después ha lavado de pólvora sus manos detrás de las barricadas; el que puede oír bajo tus piedras la voz de los mártires de la idea y saludar tus calles con una fecha humana; aquel para quien cada una de tus arterias es un nervio, aún no te hace justicia, gran París de la rebelión”, escribió Lissagaray.

Y añade: “La atracción del París rebelde fue tan poderosa que hubo quien vino desde América para contemplar este espectáculo desconocido en la historia: la mayor ciudad del continente europeo en manos de los proletarios”.

“Vísperas de la muerte”, fue como títuló el autor al capítulo final de la historia de la Comuna, cuya derrota sería decretada el 28 de mayo de 1871.

La herencia para América Latina

En París se amalgaman sentimientos “patrióticos y nacionalistas” con el internacionalismo proletario y se refleja en la participación de “militantes revolucionarios” griegos, italianos o polacos que van a luchar y morir por la Comuna, explica Tarcus.

Un fenómeno similar, indica el historiador, sucede a la distancia en Latinoamérica, con algo de retraso por la lentitud de las comunicaciones de la época.

“En América Latina, se hace posible el conocimiento de la existencia de una internacional obrera y de un señor llamado Karl Marx a través de la Comuna“.

El historiador señala que revisando la “gran prensa” de Buenos aires, Bogotá, Montevideo o Ciudad de México se puede constatar que las primeras informaciones que llegaban de Europa en 1871 se centraban en “una plebe librada a sus bajos instintos que incendiaba París”.

Pero añade que tras las noticias truculentas comenzaron a llegar reportes sobre la asociación de trabajadores conocida como La Internacional que tiene los fines de “derrocar el orden establecido” y, también, los primeros documentos de la pluma de Marx sobre la Comuna.

“Aparece un perfil de Marx, a quien llamaban con desdén ‘el prusiano’, con la imagen barbada de él. Y los latinoamericanos, al menos sus élites letradas, conocieron de este pensador y sus ideas”

La Comuna empezó con la toma del ayuntamiento de París.

Esa es, según sostiene el investigador, la primera etapa de expansión de las ideas obreristas reforzada con la llegada a América Latina de los exiliados de la Comuna y otros revolucionarios que intentaron emular a París en otras ciudades.

Así Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Lima, Montevideo y Santiago de Chile se vuelven centros de producción de las primeras ideas comunistas y socialistas previas a la Revolución Soviética.

“Fue un acontecimiento global. Además de ser el primero en ser fotografiado”, apunta.

Tarcus destaca que el legado de los comuneros parisinos no solo se extiende entre los últimos años del siglo XIX y a lo largo del XX, también alcanza a la actualidad.

Pone como ejemplo el grupo de pensamiento boliviano que adoptó el nombre de Comuna y llegó, en su momento, a ser uno de los núcleos intelectuales que apuntaló a Evo Morales al gobierno y aportó a las tesis políticas indigenistas en ese país.

Para muchos expertos, el pensamiento y la obra de Karl Marx sigue siendo muy relevante en pleno siglo XXI.

También resalta la influencia notoria en los pensadores de izquierda argentinos durante y después de las experiencias de insurrección armada que se desarrollaron en ese país desde la década del 60 y que tienen vigencia en la actualidad.

“Hay permanentes referencias al mundo de la Comuna y el término aparece en periódicos, revistas y sitios web. Ya con una visión distinta a la que tenía Lenin, que la leía como una dictadura del proletariado, sino como la experiencia de una ciudad que se organiza y en la que el poder circula de manera horizontal con diversas tendencias”, afirma.

Por ello, Tarcus indica que al menos existen dos modos de leer aquella experiencia parisina que dejó una huella profunda en el mundo, a partir los comunismos del siglo XX y desde de los movimientos contemporáneos.

Y, desde luego, América Latina no fue ni es indiferente a ese legado.

Con información vía BBC Mundo

PERSPECTIVAS. Digitalización ya no es una opción, es una realidad: expertos

Mónica Flores, presidenta para Latinoamérica de ManpowerGroup, señaló que “la pandemia reseteó al mundo. De un día para otro, 93 por ciento de las personas cambiaron drásticamente la forma en que trabajaban, consumían, convivían y aprendían”.

Sostuvo que la digitalización dejó de ser opcional y está ocurriendo a un ritmo sin precedentes, por ello, se necesita cada vez más habilidades humanas y diversidad en los equipos de trabajo.

“La inclusión no es un programa social, es cuestión de negocio. Debemos dejar de hablar de edad y género, porque lo importante es el talento”, añadió durante su participación en el foro “El talento más allá del género: la tecnología como elemento transformador”.

En el mismo foro, Emilio Cadena, CEO de Prodensa, mencionó que esta pandemia nos puso de frente a que la tecnología y la transformación digital ya no son una opción, sino el modelo de continuidad.

“Si una empresa no tenía sus datos en la nube, es posible que ya no exista hoy. El sentido de urgencia de la transformación digital no es de competitividad, es de justicia social, pues esta pandemia ha hecho evidente que la desigualdad tecnológica es el factor de riesgo más importante que enfrenta el mundo”, indicó.

Además, comentó que la combinación pandemia con tecnología ha derribado los paradigmas para las mujeres, permitiéndoles desarrollarse en cualquier puesto y desmasculinizar el modelo de trabajo y de éxito que se había manejado hasta ahora.

“Más nos vale no regresar al modelo de antes” recalcó Emilio Cadena.

Consideró que hay muchos esfuerzos para cambiar las cosas, “las cosas cambian con ejecución; escuchemos otros puntos de vista, asegurémonos de hablar con personas que piensan diferente e incluirlos para llegar a acuerdos y avanzar hacia a un bienestar colectivo”.

Para Graciela Rojas, presidenta y fundadora del Movimiento STEAM, se requieren estrategias de reclutamiento que aseguren que el talento no tiene género, generar o desarrollar redes de mujeres, así como talleres de sensibilización sobre los sesgos inconscientes, un plan de visibilidad y reconocimiento con acciones que permitan fomentar la conciliación laboral y familiar.

“Nosotros hemos venido apoyando a las empresas líderes de nuestro país para ir logrando avances en este sentido. Generamos un diagnóstico basado en los 7 principios de empoderamiento femenino que propone ONU Mujeres, y a partir de ahí desarrollamos acciones tangibles e intencionadas para demostrar que el talento no tiene género”, enfatizó.

Con información vía MILENIO

PERSPECTIVAS. La segunda era espacial de la humanidad

La primera era espacial de la humanidad comprendió de 1955 a 1975, también conocida como la Carrera Espacial entre Estados Unidos de América y la Unión Soviética. Del lado de Estados Unidos, liderada por el ingeniero alemán Wernher Von Braun, un hombre brillante y ex colaborador Nazi, encargado del desarrollo de los cohetes V-2 que eran lanzados a Londres y el artífice de la llegada a la Luna en 1969.

Del lado Soviético, liderada por Sergei Pavovlich Korolev, ingeniero ucraniano excepcional, padre de la astronáutica/cosmonáutica práctica. Fue el artífice de los grandes logros soviéticos en el espacio como la puesta en órbita del primer satélite artificial, el Sputnik, el primer ser vivo en el espacio, la perrita Laika, el primer hombre en el espacio Yuri Gagarin y la primera mujer en el espacio, Valentina Tereshkova. Aún hoy en día se usa una variante de su cohete para enviar al espacio carga y astronautas a la estación espacial internacional.

Los nuevos exploradores. Emiratos Árabes Unidos participa desde el 9 de febrero con la misión “Al-Amal”, en español esperanza, que estudiará los ciclos climáticos de Marte, un gran esfuerzo de los 7 emiratos que componen a la monarquía federal, quienes están apostando muchísimo recurso al desarrollo científico, pues saben que su petróleo no durará por siempre.

China participa con su misión Tianwen-1, en español, preguntas al cielo, desde el 10 de febrero está en su etapa orbital, pero en mayo o junio, después de estudiar el terreno, lanzará un rover con 13 instrumentos científicos para estudiar Marte, principalmente estudios geológicos y de búsqueda de agua. Tiene un georadar de 100 metros de penetración para conocer las entrañas del planeta. Dato curioso, Argentina con su Comisión Nacional de Actividades Espaciales participa en este proyecto.

El Perseverance de la NASA tuvo que recorrer 470 millones de kilómetros para llegar a Marte el pasado 18 de febrero. El objetivo de la misión es buscar signos de vida en el planeta rojo y preparar un futuro viaje tripulado. El Perseverance descendió en el crater Jezero, se cree que una vez estuvo inundado con agua, es por eso que se eligió ese lugar para amartizar. El regreso del hombre al cosmos.

Con información vía MILENIO

PERSPECTIVAS. Cómo la pandemia puede afectar la inteligencia social de los niños

¿Recuerdas la emoción y la anticipación de tu primer día en la escuela? Quizás anhelabas hacer nuevos amigos. O quizás eras tímido y te sentías ansioso.

Las investigaciones muestran que tal entusiasmo y estrés son las dos reacciones más comunes al comenzar la escuela. Y es muy revelador que gran parte de esta respuesta emocional sea social.

Los niños son aprendices sociales entusiastas y desarrollan habilidades como compartir, resolver conflictos y empatía a un ritmo rápido.

Actualmente muchos niños ya han asistido a grupos de padres y niños pequeños o a la guardería antes de comenzar la escuela.

Entonces, incluso si no tienen hermanos, su cognición emocional y social ya ha comenzado a desarrollarse.

Pero durante los confinamientos por covid-19 se han perdido muchas oportunidades de aprendizaje social.

¿Cómo afectará esto al desarrollo de los niños y qué podemos hacer al respecto?

Desarrollo social cognitivo

El desarrollo del cerebro comienza poco después de la concepción y continúa al menos hasta la edad adulta.

Está formado por una interacción compleja entre los genes y el medio ambiente.

En lo que respecta a la cognición social, existe evidencia de períodos críticos en el desarrollo del cerebro, como la adolescencia.

El desarrollo social cognitivo, sin embargo, se inicia en el primer año de vida, cuando los niños comienzan a desarrollar la “teoría de la mente”, es decir, comprender lo que piensan los demás, que continúa hasta los cinco años.

El juego es una parte importante de este proceso ya que implica mucho contacto físico y el desarrollo de amistades, lo que ayuda a los niños a afrontar las emociones y mantenerse mentalmente fuertes.

Los investigadores todavía no comprenden totalmente las formas en que los confinamientos afectarán a los niños debido a interacciones sociales reducidas o retrasadas.

Pero un estudio reciente proporciona evidencia de que la cognición social de algunos adultos se ha visto afectada por los confinamientos de covid-19.

El estudio mostró que las personas experimentaron una reducción en los sentimientos positivos, lo que los inclinó a pensar negativamente, lo cual se relacionó significativamente con su conexión social.

Los que estaban menos conectados socialmente se vieron más afectados.

Es probable que los niños sean aún más vulnerables en lo que se se trata de los efectos a largo plazo de un retraso o ausencia en la interacción entre pares.

Sabemos que el desarrollo del cerebro social es una calle de dos sentidos: el entorno, en este caso la interacción social entre compañeros, afecta al cerebro y el cerebro afecta a la respuesta emocional y conductual a los compañeros.

La cognición social no solo es necesaria para el éxito en los entornos escolares y laborales y las relaciones personales, sino también en la “cognición caliente” en general, que es esencialmente un razonamiento emocional tomado como un todo.

Y sabemos que dicha cognición es un componente básico de la “cognición fría”, que implica habilidades como la atención, la planificación y la resolución de problemas.

Por ejemplo, si los niños no pueden tener juegos creativos con otros niños, es probable que también se vean afectados el aprender a empatizar, comprometer y manejar sus emociones y el desarrollo del lenguaje y la comunicación social.

De hecho, se ha demostrado que los niños con mayor cognición social obtienen mejores resultados en la escuela secundaria.

Pasos a seguir

Para los niños pequeños confinados, los Zooms y las reuniones remotas simplemente no son suficientes.

Una madre, que tuvo que lidiar con confinamientos perpetuos, nos expuso el problema muy claramente.

“Mi hijo de seis años de repente se pone muy tímido cuando habla con sus compañeros de clase en Zoom”, dijo.

“Y los niños no solo se pierden de ver a sus compañeros, sino que los modelos a seguir adultos, como los abuelos y los maestros, también desaparecen de repente”, agregó.

“A la mayoría de los niños pequeños que conozco no les gustan las videollamadas, por lo que estas no sustituyen la interacción social como pueden hacerlo con los adultos”.

Algunos niños, incluidos aquellos que son tímidos o ansiosos y aquellos con trastornos del desarrollo neurológico como el trastorno del espectro autista (TEA), pueden verse especialmente afectados.

Respecto a este último grupo, es importante que los tratamientos psicológicos y farmacológicos se inicien a una edad temprana, lo que implica interacción social.

Un estudio reciente mostró que es posible mejorar los síntomas del TEA en niños pequeños de tres a seis años con TEA grave.

Por lo tanto, lo mejor que pueden hacer los padres en este momento es asegurarse de que sus hijos pequeños tengan oportunidades de jugar e interactuar socialmente con otros niños tan pronto como termine el confinamiento y sea seguro hacerlo.

Los gobiernos también deben desarrollar programas especiales para niños pequeños que les ayuden a recuperar el período crítico de desarrollo social del cerebro que han perdido.

Existe evidencia de que los niños pueden beneficiarse del entrenamiento cognitivo social, como leer y hablar sobre historias emocionales.

La soledad afecta a todas las edades y es perjudicial para la salud y el bienestar físico y mental.

Afortunadamente, ahora sabemos que nuestros cerebros todavía están en desarrollo hasta la edad adulta temprana y, por lo tanto, la posibilidad de volver a aprender las habilidades perdidas aún puede ser posible.

Con información vía BBC MUNDO

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.