La pobreza laboral volverá al nivel prepandemia a finales de año: Coneval

De continuar la tendencia actual, para el último trimestre de este año el país podría volver al nivel de pobreza laboral que se registró antes de la pandemia de covid-19, considera José Nabor Cruz, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). No es que ese rango sea bueno, pero es mejor al que tenemos ahora.

En el primer trimestre de 2020, el 35.6% de la población se encontraba en pobreza laboral. Es decir, que los ingresos que recibían por su trabajo o actividad no les alcanzaba para comprar el equivalente a una canasta básica. Ese porcentaje se traduce en más de 44.8 millones de personas.

Según la última medición del Coneval, para el segundo trimestre de este 2021, de abril a junio, la tasa de pobreza laboral se ubicó en 38.5%, un poco más de tres puntos porcentuales por encima de lo reportado a inicios del año pasado. Es decir, que había más de 49 millones de personas en esas condiciones, más de 4 millones de personas más que antes de la crisis económica.

Sin embargo, al comparar el horizonte actual con el de principios de 2021 o, peor, con el segundo trimestre del año pasado, la tendencia es de recuperación, subraya en entrevista el titular del Coneval. “Afortunadamente, cuatro trimestres después del punto más álgido de los niveles de pobreza laboral”, ha disminuido la población en esos problemas.

Con base en la información de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), en el segundo trimestre de 2020 —de abril a junio—la pobreza laboral “rondó el 50% de la población”. Y el punto más álgido ocurrió en mayo, precisa, momento en el que se estima que había más de 60 millones de personas en esa situación.

La política gubernamental de aumento al salario mínimo, el incremento en la masa salarial —o sea, la suma de lo que ganan todas las personas trabajadoras—e incluso reformas como la de subcontratación permitirán reducir el número de personas en pobreza laboral, estima.

Si la covid lo permite

Otra señal que el funcionario encuentra para calcular que para el periodo octubre-diciembre de 2021 la pobreza laboral estará más cercana al 35% es el número de empleos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó para julio.

En el reporte que Coneval dio a conocer la semana pasada no incluyen estos datos, pero de junio a julio de este año más de 1.3 millones de personas se sumaron a una ocupación o regresaron a las actividades que les permiten generar ingresos.

No obstante, el también investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es cauteloso. “También dependerá de las condiciones sanitarias de la tercera ola de esta pandemia”. Si logramos mantener la reapertura de las actividades económicas, como se ha hecho la mayoría de las entidades federativas, podríamos realmente asegurar la mejora, pondera.

Pero, “aun con el golpe tan fuerte en el mercado laboral entre abril, mayo y junio del año pasado, ya vemos signos de recuperación a más de un año”, insiste. Se ha alcanzado “en un periodo relativamente corto a lo esperado. Pensábamos que la recuperación podría tardar un par de años, al menos”.

Una muestra clara, dice, es lo que ocurrió en Quintana Roo y Baja California, “que habían tenido incrementos fuertes en la pobreza laboral y ya están retornando a niveles cercanos a los que tenían antes de la pandemia”.

Con 3.7 y 3.5 puntos porcentuales, respectivamente, fueron la segunda y tercera entidad que más redujeron sus tasas en comparación con la que tenían a principios de este año. Hidalgo fue la primera, con una disminución de 6.8 puntos.

Pero lo que el economista resalta es que esos dos estados tienen como una de sus principales actividades económicas el turismo, una de las industrias más afectadas por las medidas de confinamiento. Por lo tanto, el avance que tuvieron “significa que la actividad turística se está recuperando. Ha sido de los sectores más retrasados en su recuperación”.

Factor salario mínimo y reforma de outsourcing

En esa pandemia, algunos negocios optaron por reducir el salario a su personal, muchos lo hicieron para sobrevivir y no hacer despidos. Este fenómeno “se puede observar indirectamente” en el reporte del Coneval, comenta el funcionario.

El número de personas trabajadoras que le declararon al Inegi ganar menos de 1 salario mínimo “se apuntaló desde el tercer y cuarto trimestre de 2020 y esto continuó al segundo trimestre de 2021. También hay un incremento de quienes ganan un salario mínimo, representan casi 40% de la población económicamente activa.

En el primer trimestre de 2020 más de 12.3 millones de personas percibían menos de un salario mínimo; para el segundo trimestre de 2021 suman más de 14.2 millones de personas.

Es necesario, considera el titular de Coneval, mejorar las políticas públicas para reducir la población cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir lo más básico. Hay algunas que ya están dando resultados, como el aumento del salario mínimo para 2019, 2020 y 2021.

En la mayoría de los estados de la frontera norte estos incrementos de salario mínimo, que han llegado a 213 pesos diarios, son un factor para que sus niveles de pobreza sean menores al 30% de la población, sostiene José Nabor Cruz.

“En un contexto de la inflación generalizada, que ronda el 6%, es una nota a destacar que el poder adquisitivo de los trabajadores se ha podido sostener por el incremento de los ingresos laborales reales (2.9%), así como de la masa salarial” de 3.1 por ciento.

Y si la inflación es de 6%, el aumento al salario mínimo para 2022 deberá ser superior, pues este año el Congreso aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo para asegurar que cada incremento esté por encima del promedio anual del alza de precios al consumidor.

El funcionario dice también que en la siguiente ENOE, el Inegi “reportará un mayor incremento de empleos formales derivado de la reforma en materia de subcontratación. Lo que estamos esperando es que incida positivamente en reducir los niveles de pobreza laboral, aunque eso lo veremos más en pobreza multidimensional”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

La pandemia ha golpeado a más de la mitad de los hogares mexicanos, reporta el BM

En el país, más de la mitad de los hogares resintió una pérdida de ingresos laborales debido a la pandemia, pero sólo una de cada 10 personas que vieron reducido su salario o perdieron su trabajo recibió alguna ayuda estatal, reportó el Banco Mundial (BM). Con esta brecha, el país destaca en América Latina por ser el que menos destinó a paliar los efectos de la caída de recursos que llegaban a las familias por alguna ocupación.

Al analizar los efectos de las crisis en América Latina sobre las tendencias de los mercados laborales, señala que la merma en los empleos formales es plurianual. Por ejemplo, después de la crisis financiera mundial, el país volvió a crecer durante el primer trimestre de 2010, pero el desempleo se situó por encima de la tendencia hasta el final de 2011.

En México, agregó, la reducción de un punto porcentual en el crecimiento del producto interno bruto se asocia con un aumento de 7.9 por ciento en la tasa de desempleo, lo que conlleva bajas significativas en los ingresos de los hogares y acentúa la vulnerabilidad; también aumenta y profundiza la pobreza, sobre todo porque en 55 por ciento de los hogares que no se clasifican como pobres, perder un empleo los lleva a esa condición.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

PERSPECTIVAS_ No puede esperar la lucha contra la pobreza laboral y alimentaria

La pandemia ha puesto a la humanidad en medio de una de sus peores crisis contemporáneas, pues lo que comenzó como una cuestión de salud hoy en día ha cobrado un impacto importante en materia de economía, empleo y pobreza.

Desafortunadamente, además de las consecuencias en términos sanitarios y de pérdida de vidas humanas, los mercados emergentes y las economías en desarrollo se han vuelto más vulnerables a los efectos económicos que ha generado la pandemia.

Cabe recordar que, apenas transcurridos unos meses de la emergencia, el Banco Mundial refirió que ésta repercutiría en la oferta y en la demanda de productos básicos como resultado del estancamiento del crecimiento económico. La situación que se ha presentado en cada país ha dado fe de ello y, como era de esperarse, las naciones menos desarrolladas han sido las más golpeadas en ese sentido, pues los efectos se han dado en la medida en que cada país ha podido responder a la crisis.

El comercio minorista, el sector del esparcimiento, las actividades recreativas y los servicios de transporte han sido de los más afectados en México, debido a las medidas de confinamiento obligatorio y a las restricciones, pero la situación ha golpeado de manera generalizada a la mayoría de los sectores productivos y, en consecuencia, a la economía del país y de miles de familias.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza laboral pasó de 35.6 a 39.4% entre el primer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2021. Esto quiere decir que el porcentaje de personas que no pueden cubrir una canasta básica alimentaria con sus ingresos aumentó casi un cuatro por ciento. Entre las entidades más afectadas está la Ciudad de México, donde se registró la mayor pérdida de empleos entre marzo de 2020 y el mes de abril de este año.

En ese sentido, resulta fundamental el diseño y la puesta en marcha de medidas para garantizar un ingreso para los desempleados, a través de un seguro de desempleo o ingreso básico temporal, como ya lo han implementado otros países. Asimismo, resulta necesaria la formulación de un esquema para garantizar el acceso a una canasta básica alimentaria a las familias afectadas, a fin de evitar que el costo en términos económicos agudice el problema de nutrición y pobreza alimentaria en nuestro país.

Como siempre, los más pobres son los más vulnerables y, en ese sentido, es necesario respaldar a las familias de escasos recursos que han perdido su fuente de recursos y que necesitan contar con herramientas para solventar sus necesidades básicas de alimentación.

Debemos ser empáticos y emprender el apoyo en favor de quienes más lo necesitan, pues se trata de sacar adelante el país y ver más allá de la emergencia sanitaria. Es momento de analizar las oportunidades que en este contexto se presentan para mejorar los derechos sociales de la población, con atención primordial a las personas de bajos recursos y contribuir a que la economía se recupere de manera más rápida y sostenida.

CON NINFORMACIÓN VÍA EXCELSIOR

PERSPECTIVAS_ El costo a futuro de la pobreza laboral

El incremento de la pobreza laboral en el país se suma a otros efectos ocasionados por la crisis: la caída en producción, la pérdida de empleos y la caída en los ingresos de la población, por nombrar algunos. Sin embargo, a diferencia de otras consecuencias de la crisis, el problema de la pobreza es mucho más complicado de resolver.

Mientras que en términos de producción y número de empleos la recuperación se puede alcanzar conforme la economía reabre y se repone gradualmente, reducir los niveles de pobreza laboral presenta un reto mayor. Para hacerlo, no sólo es necesario recuperar los empleos, también se debe lograr una recuperación de los ingresos que los trabajadores percibían como producto de sus ocupaciones, y generar recursos suficientes para compensar el crecimiento de la población del país.

Históricamente, esto ha representado un desafío para México: después de la crisis financiera global de 2008, la pobreza laboral tuvo un incremento notable y, a más de 10 años del suceso, la pobreza laboral en el país no ha logrado regresar a los niveles que tenía antes de aquella crisis.

Además de presentar un problema en términos inmediatos para la población del país (que 4 de cada 10 mexicanos no hayan tenido recursos suficientes para cubrir sus necesidades alimenticias representa una incapacidad del país y su sector público para garantizar un buen nivel de vida a todos los ciudadanos), altos niveles de pobreza generan otros problemas para los habitantes más marginados.

Vivir en una situación de pobreza laboral no sólo implica una incapacidad económica para adquirir alimentos y bebidas para una familia, sino que supone también un menor acceso a derechos y peores condiciones de vida, con menor acceso a educación, a servicios de salud y a espacios adecuados de vivienda.

Los rezagos generados por la pobreza en el acceso a educación para la población son preocupantes: como resultado de ingresos bajos e infraestructura insuficiente, entre otros factores, los estados con mayores niveles de pobreza laboral (Chiapas, Oaxaca y Guerrero) también tienen rezagos educativos más notorios, y entre 20% y 30% de la población de esas regiones no cuenta con una educación básica.

CON INFORMACIÓN VÍA EXPANSIÓN

Pobreza laboral alcanza a 40% de mexicanos: Coneval

Comprar leche, huevo, pollo, pescado, frutas, verduras y otros productos de la canasta básica es cada vez más difícil para los mexicanos, pues 40.7 por ciento de la población no tiene un salario que le permita comprar lo indispensable para vivir.  

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reveló que la situación se agravó desde el cuarto trimestre de 2019 cuando 37.7 por ciento de los mexicanos no tenían suficiente para comer. Las cosas empeoraron con la pandemia y en el cuarto trimestre de 2020 el porcentaje subió a 40.7. 

El aumento en el porcentaje de mexicanos que con su trabajo no le alcanza para comer a escala nacional fue de 3.4 puntos porcentuales, lo cual se vio reflejado en un incremento de la pobreza laboral en 24 de las 32 entidades, destacando Quintana Roo, con un incremento de 14.7; Tabasco y Ciudad de México, con 10.4, y Baja California Sur, con 9.1 puntos porcentuales.

También detectó que entre el cuarto trimestre de 2019 y su similar de 2020 disminuyó la población ocupada con acceso a los servicios de salud por prestación laboral; por sector económico, en restaurantes y servicios de alojamiento hay una reducción anual de 22.9 por ciento; en servicios diversos, 9.9 por ciento, y en el de la construcción, de 8.8 por ciento. 

Entre los factores que explican el incremento de la pobreza laboral están la disminución anual del ingreso real de los trabajadores, es decir, que por cada 100 pesos que ganaban, su salario se redujo 2.5 pesos. Esto sumado al aumento en los precios de la canasta básica que alcanzó 6.1 por ciento en las zonas urbanas y 7.6 por ciento en las rurales, lo que resultó en el empobrecimiento de los mexicanos.m{1248087}

A esta precarización de los salarios hay que sumar que la inflación anual fue de 3.5 por ciento, que encareció los productos, es decir, la gente gana menos y los productos cuestan más.

El Coneval reportó que entre el tercer y cuarto trimestre de 2020 hay una recuperación en el poder adquisitivo del ingreso laboral per cápita al aumentar de mil 675.21 pesos a mil 773.43, lo cual se traduce en una disminución del porcentaje de la población en pobreza laboral de 44.5 por ciento a 40.7.

Coneval refirió que el aumento del ingreso laboral se da principalmente en el primer quintil de ingresos laborales, es decir, 20 por ciento de la población con menores ingresos laborales per cápita pasó de 31.60 pesos a 94.36 entre el tercer y cuarto trimestre de 2020.

Con información vía MILENIO

La pobreza laboral sube por falta de planes: CEEF

Sin una política articulada se revertirá cualquier avance en materia de pobreza laboral, subocupación e informalidad, advirtió Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios del Empleo Formal (CEEF).

Existe una desarticulación entre los objetivos planteados por el gobierno, las poblaciones y los apoyos que se entregan, alertó.

“No se trata de que exista un programa específico que atienda por sí solo las problemáticas, sino que exista una organización efectiva de programas y estrategias, para responder a la emergencia que se presenta como producto de la pandemia”, explicó.

Por ejemplo, los jóvenes, además de enfrentarse a un mercado laboral con dificultades para contratarlos, están sufriendo problemas ocasionados por el tránsito al modelo de enseñanza virtual, que debe considerar el acceso desigual a las tecnologías de la información, lo que implica graves consecuencias para la calidad educativa.

“Esto genera un impacto negativo en lo que pudiera considerarse un avance en el rezago educativo; además, daña la permanencia de los jóvenes en su formación académica”, agregó Leñero.

Así, continuó, al salir a buscar un empleo enfrentan serios problemas para cumplir con las habilidades demandadas por los empleadores y para acceder a puestos mejor remunerados, pero que requieren un mayor nivel de formación en destreza.

El porcentaje de pobreza laboral es de 44.5%, cifra que supera el nivel de 35.7% registrado en abril de 2020, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

La institución también dio a conocer que, aunque la tasa de informalidad se redujo entre abril y diciembre de 2020 (de 56.1% a 54.2%), la tasa de subocupación tuvo un aumento considerable, pasando de 8.5 a 17 puntos porcentuales. Además, entre marzo y diciembre de 2020 se registró la pérdida de 709 mil 211 empleos inscritos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Al incremento de la población en pobreza laboral se suma que más de 57% de la población en el país no tiene acceso a la seguridad social, incrementándose la informalidad y una mayor situación de vulnerabilidad ante el impacto generado por la crisis.

De acuerdo con los datos del Coneval, las afectaciones por la reducción de actividades económicas podrían generar un aumento de entre 8.9 y 9.8 millones de personas con ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos, y de entre 6.1 y 10.7 millones de personas con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos .

Con información vía El Universal