México | Altán puede rentar espectro a Telcel y AT&T, si AMLO e IFT modifican el contrato APP: Fernando Borjón

Altán Redes, concesionario de la Red Compartida de servicios mayoristas, se encuentra en concurso mercantil por impagos a proveedores e ingresos bajos. Una posibilidad para atraer recursos es fraccionar en bloques nacionales la banda de los 700 MHz que explota y rentarlos a compañías celulares como AT&T o Telcel, necesitadas de ese espectro por su poder de cobertura y capacidad, y porque Altán ya tiene montadas antenas con tecnología 5G en dicha banda radioeléctrica.

Fernando Borjón Figueroa, ingeniero con especialidad en temas de espectro radioeléctrico, fue durante dos años comisionado en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en la primera generación de esa autoridad reguladora. En ese periodo, Borjón participó en las regulación de complicados asuntos como la portabilidad numérica, la transición de la televisión analógica a la digital; la construcción de la primera licitación de cadenas de televisión que se dio en el país y la denominación a Televisa como agente con poder sustancial.

Su conocimiento fue aprovechado después por el gobierno de Enrique Peña Nieto en el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel), allí como director general de esa entidad a la que se le entregó la concesión de los 90 Megahertz de frecuencias que componen la banda de los 700 MHz y que hoy utiliza Altán Redes para comercializar sus servicios mayoristas de telefonía e Internet en la llamada Red Compartida; por ello es que Fernando Borjón conoce, como muy pocos exfuncionarios en México, a la Red Compartida desde que se pensó como posibilidad un día del año 2007 y cómo es que ahora dicho proyecto no halla la viabilidad financiera.

Borjón Figueroa, adusto de rostro, pero animado en sus respuestas —su cuenta de Twitter lo desvela—, es recordado en el IFT y Promtel por ser un personaje dispuesto siempre a la conciliación y al convencimiento con argumentos; y lo habrán visto varias veces con papel y lapicero en mano para escribir ideas; estudiarlas y para proponer después. Por eso este ingeniero que estudió en la Universidad de Brunel del Reino Unido y Universidad Iberoamericana propone en esta entrevista una alternativa para que Altán Redes y la Red Compartida generen ingresos sin faltar a los preceptos de la Constitución y la reforma sectorial de telecomunicaciones del año 2013-2014.

El ingreso del Estado como accionista en Altán Redes es visto como una vulneración de la neutralidad competitiva, pero también como certidumbre y menor riesgo para los acreedores… ¿Hay un punto medio para usted?

—La entrada del Estado en Altán es muy lógica. No es que ahorita el gobierno quiera estar. La banca de desarrollo financiaba aproximadamente una tercera parte del proyecto desde su inicio, pero entraba en términos de capital puro. Es decir, con un financiamiento sin injerencia ni control de la empresa. Desde ese punto de vista, Altán era absolutamente una empresa privada.

La banca de desarrollo no dio dinero a fondo perdido. No es un proyecto en que la Secretaría de Hacienda llegó y dio dinero a fondo perdido. La banca de desarrollo tiene la misión de recuperar esos préstamos.

La Red Compartida nunca estuvo bajo el control del Estado, más que lo que tocaba a la banca de desarrollo con lo prestado. El que la banca de desarrollo haya entrado ahora con una medida de inyección de capital, es también para intentar recuperar en el tiempo una inversión que fue del Estado y que me parece una acción lógica en cuanto la parte financiera.

La Red Compartida siempre se calificó como un proyecto riesgoso y hubo, incluso, quien lo calificó como el “Fobaproa de las telecomunicaciones”… ¿Cree que se pueda hacer algo todavía?

Cuando en 2019 se hicieron algunas nuevas proyecciones, éstas eran muy bajas. Eso nos estaba hablando ya desde entonces que la Red Compartida no estaba teniendo el impacto financiero, ni consiguiendo el beneficio para encontrar su punto de equilibrio. Este siempre fue un proyecto de riesgo como otros que pudieran tener su propia novedad, donde además lo que se esperaba era que el mercado fuera resolviendo las cosas y pues como vemos, no fue así. El mercado mismo habló: los dos mayores operadores, Telcel y AT&T, tampoco entraron a comprar capacidad a la Red Compartida de Altán.

Ante ese escenario y ante la falta de financiamiento de los propios inversionistas y la falta de financiamiento recurrente por los ingresos que no se estaban teniendo, se estaba buscando una nueva manera de poder sacar adelante el proyecto, hasta que los alcanzó el concurso mercantil. Pero todo ello no quiere decir que la Red Compartida no puede tener una segunda oportunidad, aunque signifique también cambios o impactos a la operación.

Como otra oportunidad, el nuevo director general de Altán Redes ha advertido que es posible el ingreso de ese operador mayorista al mercado minorista celular, al menos allí donde ningún operador ha llegado con cobertura…


—El servicio concesionado que tiene autorizado Altán Redes es claramente mayorista, entonces no hay mucha discusión. Si no lo permite la ley y no lo permite la Constitución, no puede. Si el Estado quiere ir a más zonas rurales, tiene otras posiciones con otras empresas.

Tras fracasar con su iniciativa de reforma al sector eléctrico, difícilmente el Ejecutivo federal irá otra vez al Congreso para buscar una mini-reforma para la Red Compartida de Altán, ¿no lo cree?

—Si Altán quiere dar el servicio al usuario final, sí necesita pasar por una reforma constitucional. Pero, ¿el Estado buscaría una reforma para eso? Entendemos que el nuevo director quiera encontrar la manera de generar los ingresos a la mayor velocidad para la Red Compartida y varios lo acompañamos en eso.

La pregunta es si el Estado se lanzaría al intento de una reforma constitucional en esta materia y para esto. A como está conformado el Congreso y para quitar o cambiar exclusivamente eso, ¿cuánto capital político está dispuesto a invertir el Estado? El Estado perdió en el Congreso con la reforma eléctrica; seria mucho desgaste hacer ahora eso. El Estado ya tiene otras formas de poder dar el servicio al menudeo… CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos… Telecomunicaciones de México… Y hasta un WISP podría comprar capacidad a Altán y ofrecer el servicio en las zonas rurales.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

4 preguntas para Altán en su plan de vender Internet y telefonía al usuario final

Altán Redes, dirigida ahora por un alto exfuncionario de la Secretaría de Hacienda, ha planteado su interés en vender servicios a usuarios finales, en mercados desatendidos y a través de una marca apropiada para ese negocio, una especie de “Altán Móvil”.

“Nosotros tenemos una obligación de desplegar la infraestructura en el país. Sin embargo, tenemos la limitación para hacer la comercialización de esta misma. Una flexibilidad en este sentido sería relevante porque en las zonas que no fueran comercialmente viable para muchos de los operadores móviles virtuales, nosotros podríamos hacerlo de forma directa; hacer llegar los servicios y los contenidos”, dijo recientemente Carlos Lerma, nuevo CEO de Altán Redes.

“Y si bien hoy existe una infraestructura desplegada, por cierto, bastante cara, ya está desplegada en esos sitios y bastante funcional (…) Yo sí veo allí algunas áreas de oportunidad en términos del marco regulatorio”, agregó el exjefe de la Oficina de Coordinación de la Oficina del secretario Rogelio Ramírez de la O.

Altán Redes es una empresa privada que tiene la concesión de la Red Compartida, un proyecto de telecomunicaciones público-privado y con 6 millones de usuarios que utilizan sus servicios de telefonía e Internet, y ahora es una empresa que se encuentra en concurso mercantil. Salir al mercado minorista podría ser una alternativa para allegarse de recursos que terminen con su déficit.

El anuncio de Altán y su director Carlos Lerma es polémico en sí, dado que la anterior directiva, surgida de la iniciativa privada, nunca hizo ese tipo de pronunciamientos y porque entrar al mercado minorista podría implicar vulneraciones al T-MEC, incumplimientos a diversos artículos de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que mandata una explotación mayorista para el espectro de los 700 MHz que usa Altán en sus operaciones y porque también sería necesaria una adecuación al título de concesión de la compañía, además de que los competidores solicitarían que a contrapartida se les permita acceder a las frecuencias que explota Altán, si es que no se amparan contra ese plan. Y quizá, sería necesaria hasta una reforma constitucional.

Existen diversas dudas sobre por qué y cómo Altán podría  comenzar a vender telefonía e Internet directo al consumidor, existiendo ahora una nueva empresa, CFE Telecomunicaciones a Internet para Todos, que puede prestar servicios al consumidor final y en la que se podría apoyar; y luego, si esa otra compañía estaría obligada a abandonar los mercados donde ya ofrezca servicio ahora mismo, si en el corto plazo Altán llega allí con sus propias ofertas.

Expertos del sector presentaron cuatro preguntas básicas que la actual directiva de Altán Redes debería responderse a sí misma, si mantiene la intención de vender sus servicios directo a los mexicanos.

  1. ¿Desconoce el nuevo gobierno de Altán Redes que CFE Telecom puede legalmente vender servicios al menudeo donde no existen otros proveedores de servicio?
  2. ¿Prefiere la “nueva” Altán vender directamente servicios y con ello arrojarse a crear puntos de venta, fuerza de venta, personal de servicio al cliente, abogados para revisar sus contratos de prestación de servicio con Profeco, entre otros, y además mantener su inversión al despliegue de cobertura estando todavía en una situación financiera complicada?
  3. ¿Comprendería Altán que su ingreso al negocio celular minorista implicaría reformas constitucionales y vulneraciones al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)?
  4. ¿Fue un comentario apresurado o un desliz el que Altán anunciara que buscará la manera de vender al menudeo a los consumidores finales?

Los analistas comentaron que Altán no ha presentado la evidencia que sustente sus planes de vender al menudeo, por lo que, por ahora, se advierte que habría distorsiones si consigue ir al usuario final.

María Elena Estavillo, directora del Centro-i para la Sociedad del Futuro y excomisionada del IFT

“Altán ya puede ofrecer servicios minoristas en situaciones que se señalan. Así está concebido su modelo de negocios desde un inicio. Llama entonces la atención que lo solicite, como si no lo supiera. Y llama la atención que soliciten cambiar el título de concesión o la ley para dar servicios minoristas, porque la restricción está en la Constitución.

El modelo tan particular que tiene la Red Compartida es único, que recibió una serie de derechos que estaba justificado en que no compite directamente en los servicios minoristas con los concesionarios comerciales. Inclusive, el financiamiento que ha recibido de la banca de desarrollo también es congruente con esas circunstancias particulares.

Plantearse competir directamente con los concesionarios minoristas generaría distorsiones en el proceso de competencia, porque ha recibido apoyos y tiene condiciones distintas de competencia. En estas circunstancias, obtener la autorización para competir abiertamente con el resto de los concesionarios rompería el principio de neutralidad competitiva.

Este es un tema que está en todas las discusiones y tratados internacionales, relacionados con comercio, competencia e inversión”.

Víctor Medina, analista en la consultora Bee Geek

“Que Altán solicite mayor flexibilidad para comercialización de servicios de forma directa, representa un desconocimiento de las limitaciones que define la propia Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que en su artículo 140 establece que cuando el IFT otorgue concesiones de uso comercial a entes públicos, aun y cuando se encuentren bajo un esquema de asociación público-privada, éstas tendrán carácter de red compartida mayorista de servicios de telecomunicaciones, por lo que no podrá ofrecer servicios a usuarios finales y sólo en el caso de que no existiera cobertura.

Altán se concibió como una compañía que atiende a aquellas compañías que deseaban ofrecer servicios como operadores móviles virtuales, pero pensar en ofrecer servicios directamente a los usuarios requiere de un cambio drástico y de una inversión todavía mayor para poder llegar al consumidor

Y este tipo de esfuerzos comerciales, además de requerir una gran inversión en infraestructura y procesos de atención a clientes como call centers y áreas de marketing, implica también no solo validar; por ejemplo, los dispositivos compatibles, sino también crear modelos de financiamiento de los mismos”.

Víctor Pavón Villamayor, de Oxford Competition Economics

“La nueva dirección de Altán Redes busca integrarse verticalmente para proveer servicios minoristas. Esta idea, sin embargo, parece desconocer la magnitud de la inversión que se requiere para tener presencia efectiva en ese segmento.

Tampoco parece existir un análisis de la capacidad que podría tener este proyecto en cuanto atraer demanda efectiva a su red. La integración vertical de Altán en el segmento minorista, no parece estar sustentada en un análisis económico financiero robusto de su viabilidad financiera».

Alejandro Mayagoitia, consultor en iexpertus y exdirector de Ansitel

“El señor Carlos Lerma desconoce el problema en el que se metió (…) ¿Vender directo? Primero que revele cuáles son esos lugares en donde está Altán y no está ninguno de los otros operadores. De esta manera, el pronunciamiento suena a un desliz y arrogancia de Altán”.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

PERSPECTIVAS_ ¿Qué fue de la Red Troncal y la Red Compartida que el Pacto por México proyectó hace diez años?

Los dos proyectos de conectividad y competencia económica que imaginó el llamado Pacto por México para bajar precios, mejorar servicios y expandir cobertura celular y de banda ancha por todo el país están por cumplir diez años de permanecer en el imaginario de la industria de telecomunicaciones, si bien algunos observadores de este sector apuntan a que los primeros indicios de esas redes conocidas como “Red Troncal” y “Red Compartida” se habían concebido quince años atrás.

Se trata de dos redes mayoristas de telecomunicaciones con la particularidad de explotar espectro radioeléctrico de los 700 Megahertz a nivel nacional, una, y casi 25,000 kilómetros de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la otra, para ofrecer capacidad de servicios de telefonía e Internet, entre otros productos, a terceras empresas que a su vez los revenderían al público masivo de todo el país.

A casi diez años del Pacto por México que prometió esos dos proyectos, en el pensamiento colectivo pesan los comentarios de que ambas obras promovidas por el Estado mexicano desde el 2013 ya han fracasado.

Pero no existe evidencia, por ejemplo, de que la Red Troncal no funcionara, pues ésta nunca salió al mercado debido a que las bases de su concurso de licitación no pudieron empatarse con los tiempos del gobierno que las promovía y el gobierno al que tocó retomar ese proyecto decidió cancelar la subasta para promover su propio plan de conectividad a través de otro proyecto que ahora intenta complementarse con la Red Compartida. De hecho, el actual Gobierno no ha conseguido todavía un hito que pueda recordarse en las telecomunicaciones mexicanas en los siguientes años.

De esa otra red también se acusa que no ha funcionado, aun cuando ya opera en el mercado. La que ha enfrentado los obstáculos financieros es la empresa que administra y encargada de crecer la Red Compartida: Altán Redes, ahora en concurso mercantil y necesitada de inyección de capital.

Y si bien esta red mayorista de servicios móviles no ha conseguido todavía llegar hasta un mercado de diez millones de usuarios masivos, como las autoridades imaginaron en 2013-2014 que ocurriría hacia el año 2022, hoy la Red Compartida tiene 6 millones de usuarios y apenas a cuatro años de que encendió su primera radiobase en el país, una cuota que, por ejemplo, ha sido difícil ganar y retener para otras empresas de larga data en telecomunicaciones móviles como son AT&T o Movistar, según los propios reportes financieros de esas compañías.  

Igualmente debe remarcarse que la Red Compartida también comercializa productos de Internet para el hogar, por lo que sus usuarios serían un poco más amplio en ese segmento y no tan claro, en tanto las marcas revendedoras de esos servicios sigan ralentizando la entrega de información sobre el consumo y los clientes al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

Analistas del sector coinciden en que la Red Troncal y la Red Compartida nacieron o murieron bajo un contexto distinto a cuando fueron siquiera imaginadas, pues, como ejemplo adicional, la Red Troncal fue pensada tras los resultados positivos de las licitaciones de fibra óptica del año 2010 de la CFE que dieron vida al Grupo de Telecomunicaciones de Alta Capacidad (GTAC) que integraban Televisa, Megacable y Telefónica.

El contexto económico y social de México ya no era el mismo en 2013-2014, los años cuando se aprobaron la reforma sectorial de telecomunicaciones con su ley reglamentaria; y muy distinto igualmente a marzo de 2018, cuando se “encendió” la primera torre de la Red Compartida en el Estado de México y diferente ya en agosto de 2019, cuando el actual gobierno federal decidió poner definitivamente fin a la Red Troncal.

Ambas redes, una de infraestructura fija a través de la Red Troncal y la otra con el espectro de 700 MHz como insumo esencial que ahora utiliza la Red Compartida, buscaban apoyar la competencia y concurrencia de operadores en un sector de telecomunicaciones altamente concentrado, en el que sólo la red de fibra óptica de Teléfonos de México (Telmex) tenía un alcance nacional con sus 300,000 kilómetros de tendidos de entonces y el 70% de los usuarios móviles los ganaba su empresa hermana Telcel.

La intención radicaba en que ambas redes pudieran complementarse y potenciar, entre otras acciones, el número de accesos, cobertura y montar sobre sus hombros a demasiadas empresas revendedoras de servicios, conocidas operadoras móviles virtuales u OMVs.

“Las redes Troncal y Compartida tenían más bien un sentido de competencia económica, además de abatir la brecha digital (…) Atendían diversos aspectos de continuar con las reformas económicas que teníamos de los años 90, pero con unos diez años más de experiencia. Teníamos un tema de competencia en el sector móvil y de acceso a la infraestructura. Por ello, ni la Red Troncal ni la Red Compartida eran puramente proyectos de cobertura; eran proyectos de apoyo a la competencia económica”, dijo Jesús Romo, director de Telconomia.

“Tampoco es que naufragaron. Por ejemplo, no tuvimos tiempo de ver a la red troncal licitada y operando. No se licitó y entonces no sabemos para qué lado hubiera tomado; no sabemos si estaba bien ajustado el proyecto y si por tanto hubiera sido exitoso para llevar acceso a localidades”, dijo Jesús Romo de la Cruz.

La Red Troncal presentaba también poca claridad respecto a dónde se ubicaban los tramos de fibra óptica que se licitarían y cuál era su estado de mantenimiento y tecnológico, como para  poder combinarse con fibra de nueva generación y ello fue otro factor que retrasó su lanzamiento a concurso, pues empresas proveedoras de esos insumos comentaron desde el 2016 que la misma CFE desconocía el grado de estado óptimo de esa infraestructura y ello, sumado al contexto económico y de cambio de gobierno, no ayudó a esa red.

«El contexto en América Latina cambió y eso afectó a los proyectos como la Red Troncal en México y de otros países. Las redes de fibra óptica, en muchos casos, establecidas por empresas distintas de telecomunicaciones, como las de generación de energía tienen requerimientos de diseños muy distintos. Incluso las redes de transporte o para conectar ciudades distantes y tratar de aprovecharlas para objetivos diferentes al planteado en un inicio, implica grandes cambios. Y en algunos casos, los puntos de agregación/desagregación de datos están distantes de las localidades que se desean ofrecer servicios de telecomunicaciones, incrementando costos, tiempo de recuperación de inversión y reduciendo la probabilidad de obtener márgenes de beneficios atractivos”, planteó Gerardo Mantilla, analista en Artifex Consulting.

Con la Red Compartida el contexto también cambió rápidamente, pues mientras el Estado diseñaba y promovía sus potenciales beneficios entre posibles interesados en operarla algún día, la empresa AT&T entró a México en 2015 y absorbió a las ahora extintas Iusacell y Nextel, y de inmediato inició el despliegue de una nueva red pública de telecomunicaciones móviles de alcance nacional y para soportar en el tiempo las comunicaciones celulares de hasta cien millones de personas.

AT&T y después la pandemia de coronavirus que afectó negativamente a la economía mexicana en 2020, añadido a la negativa del Estado a permitir que Altán ofrezca directamente servicios al menudeo, le han dificultado avanzar en el mercado y cumplir sus hitos de cobertura, pues los recursos le son escasos y hoy el gobierno se ha convertido en su accionista mayoritario, y al mismo tiempo el Consejo Consultivo del IFT plantea que se analice usar el espectro de la Red Compartida en servicios de operadores privados. Estos son los retos de la Red Compartida, en principio cómo combinarse con CFE Telecomunicaciones y avanzar con sus despliegues de red.

“La Red Compartida y la propuesta del gobierno, CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, ya pueden combinarse y ya son complementarias, pues CFE Telecomunicaciones ya utiliza última milla de Altán en algunas localidades. Pero algo importante es que desde los anuncios de que esta red podía tener una demanda alta, el mercado OMV no está llegando a esos diez o 15 millones de usuarios que decían las proyecciones (…) Y desde que el gobierno federal es el accionista mayoritario de Altán vamos a ver a la Red Compartida y a la banda de los 700 MHz como un activo para ver cómo se cierra la brecha digital. Pero no es lo mismo instalar una antena a como ha dicho el presidente de que no hay fibra. El reto es cómo darle a la Red Compartida el respaldo de una red de transporte”, añadió Jesús Romo, de Telconomia.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA / NICOLAS LUCAS

Conectar a todo México requiere colaboración del sector público y privado: CFE Telecom

Ninguna empresa por sí sola logrará cerrar la brecha digital; se requiere de la colaboración del sector público y privado para conectar a Internet a toda la población del país, especialmente las zonas rurales, reconoció el Director General de CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, David Pantoja Meléndez.

A menos de un mes de haber sido nombrado para dirigir la empresa estatal del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Pantoja afirmó que el Estado mexicano está participando de manera mucho más activa para resolver los desafíos de conectividad que representa llegar a las comunidades más alejadas del país.

En el marco del LATAM ICT Congress 2022, organizado por Huawei, el directivo también consideró que la reciente intervención del gobierno federal en la Red Compartida, operada por Altán Redes, al inyectar recursos para ayudarla a sortear sus problemas financieros, ayudará a “emparejar el piso” y alcanzar el objetivo de cerrar la brecha digital.

Pantoja Martínez identificó dos vertientes en las que se deben enfocar los esfuerzos por expandir la conectividad en México: por un lado, incrementar la cobertura de los servicios de telecomunicaciones como la banda ancha; por otro, reducir las brechas relacionadas con el acceso, pues una parte de la población no se conecta a Internet aunque habita en zonas con redes móviles o fijas.

Algunas de las limitantes que obstaculizan el acceso a Internet son la falta de asequibilidad de los servicios en relación con los ingresos de las familias, o la carencia de habilidades digitales.

Durante el Congreso, Sóstenes Díaz González, comisionado del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), expuso las principales acciones que el órgano regulador está implementando para promover el desarrollo del sector y el acceso a las TIC.

Uno de los ejes en los que el IFT está trabajando es en la reducción de barreras al despliegue de infraestructura, pues a nivel local, en los municipios y estados, los operadores suelen encontrar trabajar para expandir las redes de telecomunicaciones, pese a que es necesaria para entregar más y mejores servicios digitales a la población.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

Control de Altán regresará a manos de la IP cuando pague el crédito: IFT

Altán Redes, la empresa privada que el gobierno mexicano rescata para sostener el despliegue de la Red Compartida, se beneficiará de una extensión automática de su contrato. En lugar de 20 años, con posibilidad de prórroga, tendrá asegurado su negocio por 40 años, en lo que se van saneando sus finanzas y a medida que los accionistas pagan un crédito de la banca de desarrollo para recuperar su participación en la firma.

Contrario a lo dicho por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que ahora “tiene el gobierno, Estado mexicano, el pueblo de México un sistema de comunicación, que no tenía”, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) informó que las acciones de Altán pasarán de nuevo a privados cuando se pague el crédito inyectado por la banca de desarrollo.

Al dar cuenta de un par de resoluciones sobre competencia económica, el IFT avaló que el contrato de APP (asociación público privada) de la Red Compartida –en la que participa Altán Redes como empresa privada y el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promptel) por parte del Estado– sea modificado.

Entre los cambios aprobados se encuentra el tiempo que durará el contrato. En lugar de 20 años con posibilidad de prórroga, quedará en 40 años sin que se pueda renovar. Además, se reiteran los ya extendidos plazos para que la Red Compartida cumpla con los objetivos de cobertura.

Si no se avala una nueva modificación, como ya ha ocurrido, la Red Compartida deberá ofrecer servicio a 70 por ciento de la población mexicana el 30 de noviembre de 2022; a 85 por ciento el 24 de enero de 2027 y a 92.2 por ciento el 24 de enero de 2028. Lejos queda la promesa de la actual administración de llevar Internet a todo el país antes de que concluya el sexenio.

Dado que la banca de desarrollo mexicana inyectará 161 millones de dólares a Altán, en concurso mercantil desde el año pasado, el IFT aprobó que ésta nombre a los miembros del consejo de administración y a otros directivos.

No obstante, el regulador en telecomunicaciones prohibió que los nuevos directivos sean miembros del consejo de administración (u órgano equivalente) gerentes, administrador o equivalente en otra empresa de telecomunicaciones; además deberán contar con experiencia y conocimientos necesarios en redes de telecomunicaciones con una complejidad equivalente a la Red Compartida.

Previamente aprobó la concentración de Altán que consiste en que los accionistas de estas empresas conviertan deuda en acciones; luego que éstos aporten 50.5 millones de dólares a la firma; mientras Banobras, Nafin y Bancomext erogarán aproximadamente 161 millones de dólares.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

López Obrador rescata una empresa para acortar la brecha digital: «Nos comprometemos a que haya internet en todos los pueblos de México»

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, detalló este lunes que su Gobierno había rescatado la empresa de telecomunicaciones Altán Redes, una firma que actualmente opera la Red Compartida que vende servicios como telefonía e Internet a buena parte del país.

Durante su conferencia de prensa matutina, el mandatario precisó que la compañía había sido creada durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) con créditos de la banca de desarrollo otorgados por el Gobierno mexicano, pero la firma experimentó dificultades financieras en los últimos años.

Sin embargo, como la firma cuenta con una red que tiene una penetración de más de 70% en el territorio nacional, el Gobierno de López Obrador optó por adquirir la mayoría accionaria con el propósito de ejecutar un ambicioso plan de conexión que llegue a todos los pueblos del país.

«Nosotros tenemos el compromiso de que haya internet en todos los pueblos de México», resaltó el mandatario, quien había adelantado el anuncio de la compra la semana pasada. Los detalles de la operación se darán a conocer en los próximos días, cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presente un informe completo.

«Si quebraba esta empresa afectaba mucho en el propósito de comunicar a México con internet (…) Es un paso hacia adelante, es todo una revolución que haya internet en todos los pueblos», apuntó el jefe de Estado. Para López Obrador, la pérdida de esa empresa implicaba no solo un golpe para la banca de desarrollo estatal, que la financió en gran medida, sino también a la posibilidad de cerrar la brecha digital en el país, considerada como un «asunto de Estado» para su Gobierno.

«Si lo dejamos en manos de las empresas particulares, como es lógico y no hay ningún delito en ello, ellos lo iban a invertir en que haya internet en donde están los clientes: en las grandes ciudades» y no en los pueblos, apuntó.

Materia pendiente

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicados en 2021, en México hay 84,1 millones de usuarios de internet, para una cobertura de 78,3 % en áreas urbanas y de 50,4 % en las zonas rurales.

Al inicio de su Gobierno, López Obrador prometió acortar las brechas digitales, pero cuatro años después el mandatario mexicano admite que es una tarea difícil «porque no hay la infraestructura suficiente. O la hay, pero está abandonada».

En 2022, el Gobierno mexicano destinó 2.425 millones de pesos (118 millones de dólares) para hacerse con la mayoría accionaria de Altán Redes, a través de instancias como Bancomex, Nacional Financiera y Banobras. 

«Si nosotros invertíamos otra cantidad, nos convertíamos en socios mayoritarios de la empresa; y ya tendríamos una empresa de telecomunicaciones al servicio del pueblo de México. Ya tenemos esa empresa y va a ayudar mucho«, dijo el presidente este lunes.

CON INFORMACIÓN VÍA RT NOVOSTI

“Desnaturalización” de la Red Compartida tendrá impacto negativo

El grado de intervención que tendrá el Estado en Altán Redes, el perfil profesional de la persona que llegará a dirigir la empresa, así como los planes con los que se buscará dar continuidad al despliegue y operación de la Red Compartida, son elementos clave para entender la nueva cara que tendrá un proyecto que nació para elevar la conectividad y la competencia, pero que ya fue desnaturalizado.

“El hecho de que ahora el gobierno tome el control, como se ha dicho, y que con esto vaya a ser una empresa del Estado y será manejada por funcionarios públicos, por supuesto que tiene implicaciones en la conectividad del país”, aseguró Michel Hernández, director General de Observatel.

En entrevista con ConsumoTIC, el especialista aseguró que una vez que el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer el acuerdo al que se llegó para que el gobierno sea socio mayoritario de Altán Redes, es relevante saber quién dirigirá ahora la empresa.

“Si llega gente, como se ha caracterizado este gobierno, que es leal y afín al movimiento, pero sin los conocimientos necesarios del sector, qué tendremos. En teoría, la gente que administraba Altán Redes conocía el sector y no logró tener los resultados. Estamos en una encrucijada y el resultado de estos movimientos los vamos a ver tristemente hasta dentro de unos años”.

Si efectivamente Altán Redes se convierte en una empresa de participación estatal mayoritaria manejada desde el gobierno, es importante no perder de vista que la tentación de favorecer a un jugador o incluso a sí mismo como Estado, estará a la orden del día.

“Ya vimos que el concepto de incrementar la competencia le parece al gobierno algo muy neoliberal, no le gusta. Entonces a pesar de que hay ciertos candados para que no se distorsione la competencia a partir de la posesión o la titularidad pública de cualquier empresa en México, siempre van a estar las tentaciones de favorecer más a uno o a sí mismo, y no tanto un entorno de competencia, ahí tenemos ya ciertos riesgos”.

En un escenario donde la actual administración ha demostrado que no sabe planear, pues hasta la fecha se desconocen los resultados de su primera empresa pública que es CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos (CFE-TEIT), resulta claro que contar con un proyecto real y robusto sobre lo que se espera realizar a través de Altán Redes, no es tema menor.

Por las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, subrayó Michel Hernández, es posible intuir que el mandatario no alcanza a ver la naturaleza de la Red Compartida, es decir, al tener una prohibición para ofrecer servicios al usuario final, su misión es mucho más compleja que sólo asegurar que llevará internet a todo el país.

“La Red Compartida se creó en el texto constitucional para incrementar la competencia y aumentar la cobertura de servicios y con ello, el derecho a la conectividad. Con esto (la decisión del gobierno federal de convertirse en socio mayoritario en Altán Redes), se desnaturaliza el proyecto. Esto podría pegar mucho en el tema de la conectividad y de abrir a la competencia”.

Es así que conocer el real grado de intervención que tendrá el Estado y cómo hará Altán Redes para tener más clientes directos y con quién se va a aliar para materializar el objetivo de dar conectividad en espacios públicos como escuelas y plazas, son temas que deben estar claramente expuestos en un plan de trabajo.

“Siempre regreso al tema central y es la falta de una política digital. Desde el gobierno se tiene la perspectiva de que con Altán se avanzará en conectividad, pero lo mismo nos dijeron con CFE. Se tiene la visión que todo se puede hacer desde el Estado… pero un solo ente, sea cual sea, no va a resolver todos los problemas de conectividad que tiene el país, que además toca muchas áreas porque es transversal”.

En la conferencia mañanera del 13 de junio, el presidente López Obrador dijo que la tarea de llevar internet “a todos los pueblos de México” se ha dificultado porque no hay infraestructura de telecomunicaciones suficiente, por lo que con la participación mayoritaria del Estado en Altán Redes se da un “paso hacia adelante”.

En opinión del director de Observatel, este tipo de declaraciones evidencian la falta de voluntad que prevalece en el gobierno federal, ya que por supuesto que existe tecnología satelital, redes locales y redes comunitarias que se podrían impulsar.

Sólo que para ello, las empresas necesitan incentivos, certidumbre para sus planes de inversión y claridad sobre los objetivos y planes del gobierno para multiplicar y diversificar las soluciones para enfrentar el desafío del cierre de la brecha digital en el país.

“Lo que pasa en este gobierno es que a cada solución le encuentran un problema y así no se puede avanzar. Debemos de tratar de poner las cosas claras y empezar a hablar de las soluciones tecnológicas que ya existen, de las inversiones que hacen falta, que hay que planear, es decir, todo lo que hubiera definido una política digital que claramente hoy no tenemos”.

La actual incertidumbre que padece el sector telecomunicaciones, expuso el especialista, es resultado de un problema estructural gestado en la actual administración: la falta de rumbo y de un plan claro sobre los recursos, objetivos, metas, tecnologías y pasos a seguir para reducir la brecha digital y los diversos desafíos que la digitalización trae consigo.

Y es que, mientras otros países están preocupados por un futuro donde millones de personas enfrentarán una crisis laboral agudizada por la adopción de nuevas tecnologías y procesos productivos cada vez más automatizados, México no se está ocupando de preparar a la ciudadanía en materia digital.

“No veo a la Secretaría del Trabajo con un plan para capacitar a todas las personas que enfrentarán procesos más automatizados y tecnologías más avanzadas. Muchos países ya se están preparando y lo hacen a través de una política digital, de transformación digital o una agenda. En México no tenemos eso y por eso es que van dando tumbos. Si hoy ven la oportunidad de crear una empresa, dicen lo hacemos, que si podemos comprar otra, la compramos y luego vemos qué hacemos con ella”.

CON INFORMACIÓN VÍA CONSUMO TIC

AMLO anuncia que la 4T salió al rescate de la Red Compartida de Altán

El presidente Andrés Manuel López Obrador salió al rescate de la primera empresa en lo que va de sus casi cuatro años de gobierno, y tomó el control de una compañía de telecomunicaciones que es herencia de las reformas estructurales promovidas por Enrique Peña Nieto durante su sexenio.

Desde Oaxaca, donde el 45% de la población no tiene todavía un acceso digno a Internet, el presidente informó que el Estado mexicano se convirtió en el socio mayoritario de Altán Redes, empresa operadora de la llamada Red Compartida que vende servicios como telefonía e Internet fijos y móviles a terceras marcas que a su vez lo revenden al usuario final.

Altán Redes atraviesa por un proceso de concurso mercantil, tras enfrentar pasivos con 119 acreedores por 29,811 millones 819,312.18 pesos, unos 1,521.50 millones de dólares.

La Red Compartida, que utiliza el espectro de los 700 MHz para prestar sus servicios, cerró abril de este año con 6 millones de usuarios entre hogares, empresas y consumidores finales, pero esa cuota no le ha sido suficiente para generar rentabilidad y retorno de inversiones, y ello la llevó en julio del 2021 a acogerse al proceso del concurso mercantil.

Fue por ello que López Obrador decidió hacer a un lado su postura de que su gobierno no saldrá al rescate de ninguna empresa, por ejemplo de compañías como Interjet o incluso el Grupo Radio Centro que solicitaron apoyo de la banca de desarrollo para sanear sus pasivos.

El presidente observó que con la ayuda de la Red Compartida de Altán Redes y combinando las infraestructuras de esas empresa con las de CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, entre otras empresas estatales, puede generarse la posibilidad de acelerar la penetración de Internet en regiones apartadas de México, como Oaxaca.

“(Altán Redes) estaba en quiebra y les entregaron créditos de Nacional Financiera en el sexenio pasado, pero tomamos la decisión de aportar un recurso a esa empresa, que va a permitirnos que haya Internet en todos los pueblos. Ya es de la nación”, dijo AMLO en alusión a una posible estatización de la Red Compartida, aunque es posible todavía que la Secretaría de Hacienda destalle más tarde el ingreso del gobierno a Altán.

“El Estado mexicano ya es socio mayoritario y ya tiene la dirección y la administración de la empresa, así como compramos una refinería en Texas, ahora con los ahorros se logró tener ya la mayoría de la empresa Altán, que va a significar tener Internet en todos los pueblos e Internet en plazas públicas, en escuelas, en hospitales, en todos los sitios de interés colectivo”, aseguró.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

PERSPECTIVAS_ México | : ¿Repetirán el fracaso?

De los males el peor. México no ha sido el único país integrante de la UIT de subrayar el desafío que implica cerrar la brecha digital, pero a menos de 5 años de la entrega de su título de concesión el modelo de Red Compartida hizo crisis, pues, aunque fue retador, el problema fue que no vendieron nada durante los primeros tres años y se dedicaron a construir una red que nunca se coordinó con los despliegues de AT&T, Telefónica, incluso Telcel, para que sus números convencieran (por paquetes) de usarla para extender su huella en lugares urbanos y rurales de escasa cobertura.

Bajar el costo para todos era la solución, pero en vez de coordinar los despliegues con los demás operadores, se arrancaron solos y no iniciaron la labor de venta hasta muy tarde.

Resultado: los dos directores de la RED se pasaron 5 años sumando costos sin tener ingresos y no hay empresa que aguante eso, y cuando vino el cambio de administración de Joaquín Coronado a Salvador Álvarez, de los ingenieros a los comercializadores, tampoco pasó nada. Desde Nextel, el segundo no construyó una buena reputación en el sector.

Altán le apostó al tráfico barato de algunos MVNOs, suma 30, pero los más importantes son Walmart con presencia en varias ciudades, MegaMóvil e IzziMóvil, sin embargo, llenaron la red de internet fijo-móvil de paquetes no rentables. Lo importante era decir que cubrían a 4 millones de usuarios, un número mayor de pueblos mágicos. El asunto es la deuda acumulada: 20 mil millones de pesos en unos 70 operadores.

Le comenté que la intención del gobierno con el rescate de Altán, es darle forma al programa de Internet para Todos, pero no va a funcionar, porque no hay capital que alcance si no se generan condiciones de rentabilidad y, no es que el mercado de bajo ingreso no jale, de hecho es el que paga más por el uso de celulares conectados en México, el problema es que las reglas de preponderancia en México no han funcionado porque se aplicaron ex post en móvil y, esa realidad de negocio con el que tendrán que lidiar la fórmula McCarthy-Lerma, porque la lista de MVNO que tiene entre sus clientes, no genera condiciones de ingreso adecuadas para cubrir la operación de una red que fue concebida para ser mayorista y, en segundo lugar, las propuestas carecen de valor para poblaciones de bajo ingreso porque ofrecen muchos gigas a velocidades superlentas, y son hoy por hoy, la operadora telefónica más ineficiente del país. Y, la verdad, deberían repensarse la política de Telecom, porque vea el mercado: Telcel básicamente sin cambio, Altán (concurso mercantil y rescate), Telefónica (devolución de espectro y de comisionamiento de red) y AT&T (Inversión fuerte para una participación de mercado más pequeña de la prevista y por ende acota su capacidad de crecer) y Telecom-CFE, volviendo a la estrategia de principio de siglo de tender una nueva red de FO y apalancar la espectral mayorista rescatada para además está instalada sobre las torres de American Tower que son urbanas y redundantes y no atienden para nada el tema de brecha digital.

Por eso le digo, antes de echar dinero de los impuestos al malo, tal vez tendrían que repensar no la red mayorista, sino la preponderancia, porque cuando dicen que fueron las metas de cobertura las que le llevaron a Altán al concurso mercantil y el fracaso, sólo les recuerdo que en 2017 fueron ellos los que fijaron las metas de cobertura, pues así se diseñó la subasta. Nadie se las impuso y, eso implica que subestimaron el costo y la complejidad del país y del mercado. El rescate del gobierno de la Red Compartida no asegura que funcione el modelo y menos el objetivo que pretende alcanzar el presidente López Obrador.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS

PERSPECTIVAS_ Inversión y toma de control en telecomunicaciones

El gobierno de la Cuarta Transformación ha comenzado a dar muestras de un interés renovado por las telecomunicaciones en México con dos acciones relevantes: una inversión de 15 mil 569 millones de pesos por parte de la empresa CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos para proveer telefonía móvil y la propuesta de un nuevo director para Altán Redes, la Red Compartida.

En una entrega anterior anotaba que el gobierno había enviado al carajo la conectividad y la digitalización de México. Decía que el programa Internet para todos no era transparente, porque no sabemos cuántos espacios públicos y qué inversión se ha ejercido, ni las metas del programa.

El gobierno escuchó porque el Director General de CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos (CFE TEIT), David Pantoja, integrante del Consejo de Administración de la empresa subsidiaria de la Comisión Federal de Electricidad, anunció una inversión de 8 mil 710 millones de pesos para proveer servicios de telefonía y banda ancha móvil a más de 6 millones de personas ubicadas en zonas de exclusión digital en diferentes puntos del país.

También se anunció una segunda inversión para la Red Nacional de Acceso y Agregación de Internet para Todos por 6 mil 859 mdp. El comunicado de prensa dice que beneficiará a 62 millones de habitantes, más de 3 mil localidades y 15 mil 500 entidades federativas además de hospitales, escuelas, bancos de Bienestar, centros Telecom y oficinas federales.

El dinero se utilizará para adquirir equipo de transmisión de servicio a través de fibra óptica. México tiene apenas una cobertura nacional de fibra óptica de apenas 28.7%.

En total, se trata de una inversión pública de 15 mil 569 millones de pesos (aproximadamente, 795.1 millones de dólares). La inversión privada total realizada por los operadores de telecomunicaciones en 2020 fue de 107.7 mil mdp, por lo que el monto de CFE TEIT es de apenas 14.45% de la inversión privada. Sin embargo, es una cantidad superior a la inversión inicial de mil 095 mdp de CFE TEIT.

El Consejo de Administración de CFE TEIT está presidido por Manuel Bartlet Díaz. David Pantoja fue nombrado Director General de CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos tras el fallecimiento de Raymundo Artís Espriú. Pantoja fue directivo en la Coordinación de Estrategia Digital Nacional de la Presidencia de la República y previamente fue el responsable de la digitalización del Registro Civil en la Ciudad de México.

El segundo suceso relevante es la propuesta de la Secretaría de Hacienda para que Carlos Lerma Cotera asuma como Director General de Altán Redes, el operador de la Red Compartida.

Lerma Cotera es contador público; actualmente es Jefe de la Oficina de Coordinación de la Oficina del secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, y previamente fue funcionario de Banobras por casi dos años y de Bancomext por más de 11 años.

La Red Compartida es una asociación público-privada que tenía la obligación inicial de llevar conectividad de banda ancha a al menos 92.2% de la población en 2024, pero el Instituto Federal de Telecomunicaciones aprobó prorrogar esa obligación a más tardar el 24 de enero de 2028.

Actualmente, Altán Redes se encuentra en concurso mercantil. Según la ley en la materia, consta de dos etapas sucesivas, conciliación y quiebra. La conciliación es conservar la empresa mediante el convenio que suscriba Altán con sus acreedores; la quiebra es la venta de la empresa, unidades productivas o bienes que la integran para pagar a los acreedores.

Altán Redes debe a un total de 119 empresas aproximadamente 250 millones de dólares, según la sentencia de reconocimiento de créditos emitida por el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles.

Entre los acreedores se encuentran empresas como Huawei, Nokia, Axtel, Megacable, AT&T, Hispasat, American Tower, Telcel, Telmex, TotalPlay y Telesites. La Red Compartida también está en deuda con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Bancomext, Banobras, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y Nacional Financiera, entre muchos otros.

De confirmarse la propuesta de Carlos Lerma, sustituiría a Salvador Álvarez, actual CEO de la Red Compartida, cuya especialidad es la reestructuración y liquidación de empresas. El comunicado que lo anunció como Director General de Altán Redes en octubre de 2019 así lo presenta: “Salvador Álvarez posee un sólido conocimiento del sector de las telecomunicaciones en México, ya que fue CEO de Maxcom y, más tarde, de Nextel, empresa esta última que reestructuró y posteriormente vendió a AT&T”.

Los socios de Altán son el Fondo de Infraestructura de Morgan Stanley, International Finance Corporation del Banco Mundial, Fondo China México, CKD Infraestructura México, Caisse de dépôt et placement du Québec, Controladora Veta Grande a través de Hansam, Isla Guadalupe Investements, Megacable y Axtel. Originalmente, invirtieron 32.6% de la financiación para la Red Compartida equivalente a 14 mil 525 millones de pesos.

El otro 29.2% proviene de la banca mexicana de desarrollo (Banobras, Nafin y Bancomex) por 13 mil millones de pesos. Los desarrolladores y socios tecnológicos Huawei y Nokia contribuyeron con 17 mil millones de pesos (38.2% de la financiación total).

Otros acreedores son el BID que prestó 150 millones de dólares y la CAF que aportó 50 mdd. Ya en concurso mercantil, los accionistas otorgaron otro crédito por 50 mdd para mantener la operación.

La toma de control de Altán Redes es una alternativa al concurso mercantil. También significa el inicio de un control gubernamental sobre la empresa, pues la banca de desarrollo aportó más de 29% de la inversión inicial del proyecto. Altán Redes tiene seis millones de usuarios finales provenientes de Operadores Móviles Virtuales a través de 114 clientes.

Ambos proyectos, CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos y la Red Compartida están íntimamente relacionados. En mayo de 2022 se aliaron para conectar 2 mil servicios de Internet en mil Puntos de Atención Prioritaria. La inversión de CFE TEIT para proveer servicios de telefonía y banda ancha móvil, el concurso mercantil de Altán Redes y el nombramiento de Carlos Lerma podrían ser las piezas que embonen a la perfección para configurar la empresa estatal de telecomunicaciones que tanto añora el presidente López Obrador.

CON INFORMACIÓN VÍA DPL NEWS