Los trabajadores salen a enfrentar la inflación y la precarización laboral

Nos llegan noticias de todo el mundo sobre la crisis, la guerra, la inflación… pero lo importante es que la clase trabajadora de Estados Unidos, Europa y América Latina, empieza a dar pelea para ganarle a la inflación y a la precarización del trabajo. Acá te lo contamos.

En el Reino Unido empezó la mayor huelga de los últimos 30 años. 50.000 ferroviarios arrancaron un paro de 3 días por salarios, y se sumaron los trabajadores del subte de Londres. Recibieron el apoyo de grupos ecologistas y varios aeroportuarios ya votaron ir a huelga.

Bélgica tuvo su cuarta huelga general y más de 70.000 manifestantes y trabajadores del subte, aeronáuticos, portuarios, postales, de comercio y recolectores de residuos hicieron sentir su fuerza en las calles al grito de “Bloqueen los precios, no los salarios”.

En Francia, trabajadores del aeropuerto efectivos y tercerizados de 800 empresas hicieron una huelga histórica que unificó a más de 90.000 trabajadores en este sector clave.

En Italia, los pilotos y tripulantes de avión hicieron paro por mejoras salariales y condiciones de trabajo.

En Estados Unidos, donde es muy difícil tener sindicatos, la juventud precarizada está peleando para organizarse en empresas como Starbucks, Apple y Amazon. En algunos lugares ya lo lograron.
Esta ola de sindicalización se suma a las luchas que las trabajadoras de la salud y la educación vienen dando desde la pandemia.

En Ecuador, estudiantes confluyen en las calles con el movimiento de indígenas campesinos contra las políticas de ajuste impulsadas por el FMI. Están movilizados hace más de 10 días resistiendo la represión del gobierno.

Los empresarios, con la complicidad de los Gobiernos, aumentan sus ganancias con las crisis y la guerra a costa del pueblo trabajador. Estas luchas pueden ser una inspiración para trabajadoras y trabajadores de todo el mundo.

CON INFORMACIÓN VÍA LA IZQUIERDA DIARIO

Renuencia de Teksid a cumplir la ley laboral puede llegar a panel del T-MEC

El Sindicato Minero y otras organizaciones gremiales independientes denunciaron, en la 29 Convención de la mayor central estadunidense AFL-CIO, la renuencia de Teksid Hierro, ubicada en Frontera, Coahuila, a cumplir la legislación laboral mexicana.

Imelda Jiménez, secretaria de Asuntos Políticos del Sindicato Minero, señaló que aunque ya ganaron el recuento por la titularidad del contrato colectivo (CCT), la empresa, junto con la Confederación de Trabajadores de México (CTM), insiste en obligar a los empleados a afiliarse.

Recalcó que en 2020 se emitió el laudo que reconoció la titularidad del contrato al sindicato que encabeza Napoleón Gómez Urrutia y que ratificó la Suprema Corte de Justicia de la Nación un año después.

“La CTM obligó a los trabajadores a entregarles la identificación del INE y llenar hojas en blanco para afiliarlos, a pesar de que ya estaba en marcha la queja laboral de Estados Unidos, interpuesta por la presunta denegación de derechos a la libertad de asociación y negociación colectiva, y que México aceptó revisar”, comentó la líder minera.

Esta lucha, que lleva ocho años, “y en la que no se respetan las decisiones incluso de los tribunales, porque Teksid sigue sin aceptar al Sindicato Minero”, fue expuesta ante varios gremios, como United SteelWorkers, el United Automobile, Aerospace and Agricultural Implement Workers of America, el Centro de Solidaridad y la Federación de Sindicatos Independientes de las Industrias Automotriz, Autopartes, Aeroespacial y del Neumático (Fesiiaaan), indicó Héctor de la Cueva, asesor de los obreros en General Motors Silao.

Apuntó que corresponde a las autoridades mexicanas presentar un plan de remediación que atienda la queja; de lo contrario –advirtió, “conduciría al primer panel de controversias del T-MEC, lo que podría derivar en determinadas penalizaciones”.

Jiménez lamentó que mientras el mecanismo laboral establece sanciones que obligan a los patrones a respetar la decisión de los obreros, la reforma laboral mexicana no. Sostuvo que además de la AFL-CIO, estos sindicatos “siguen de cerca la reforma laboral” y respaldan la lucha en Teksid.

Relató que los líderes sindicales se mostraron sorprendidos al identificar que en todos los casos en los que se ha activado el apartado laboral del T-MEC “aparece la CTM, ellos tienen la perspectiva de que no apoya a los trabajadores y es un sindicato patronal”.

Por su parte, Víctor Martínez, representante de la Fesiiaaan, señaló que acudieron al Departamento del Trabajo estadunidense, donde abogaron por que el mecanismo laboral dé respuesta rápida y “siga siendo un instrumento para que los trabajadores consigan una representación auténtica y democrática”, y no sea aprovechado por “sindicatos charros para simular consultas”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

SINDICALISMO_ Apple y los sindicatos: en un audio filtrado, una vicepresidenta de la empresa disuade a empleados de unirse a un sindicato

Para nadie es un secreto que algunas tecnológicas están enfrentando corrientes internas a favor de crear o unirse a sindicatos, en busca de mejores condiciones laborales. Apple ha visto esa tendencia en algunas de sus tiendas y ahora, en un audio filtrado, se escucha a la vicepresidenta de retail, Deirdre O’Brien, disuadir a los empleados de sindicalizarse.

El audio proviene de un video que circula entre empleados en Estados Unidos y que fue filtrado a The Verge y a Motherboard, este último incluso subió una porción del audio a YouTube.

En el audio se escucha a O’Brien decir: «me preocupa lo que significaría poner a otra organización en medio de nuestra relación, una organización que no tiene profundo conocimiento de Apple o de nuestro negocio«.

Tres tiendas de Apple han buscado sindicalizarse, una en New York, una en Georgia y otra en Maryland

Una lluvia de argumentos contra la sindicalización

la ejecutiva de Apple dijo a sus empleados que la relación de la empresa con sus empleados «está basada en una participación abierta, colaborativa y directa, que creo que podría cambiar fundamentalmente si una tienda está representada por un sindicato bajo un acuerdo de negociación colectiva«, según se escucha en el audio filtrado. En el video de duración aproximada de seis minutos, O’Brien insinuó que los esfuerzos de sindicalización podrían retrasar mejoras laborales que Apple podría implementar por su propia cuenta.

«Apple se mueve increíblemente rápido» nuevamente se escucha decir a la ejecutiva, en referencia a que Apple podría mejorar condiciones laborales sin necesidad de uno o varios sindicatos de por medio.

«Estoy comprometido y orgulloso de nuestra capacidad de actuar rápido para apoyar a nuestros equipos, para apoyarlos a ustedes. Pero no sé si podríamos habernos movido tan rápido bajo un acuerdo de negociación colectiva, eso podría limitar nuestra capacidad de hacer cambios generalizados inmediatos para mejorar su experiencia, y creo que eso es lo que realmente está en juego aquí»

Deirdre O’Brien

Los empleados de Apple que han buscado sindicalizarse han coincidido en que las tareas que realizan en las tiendas se han visto aumentadas a raíz de la pandemia, pero no así sus sueldos. Los trabajadores enumeran entre sus razones para sindicalizarse la búsqueda de mayores beneficios y la normalización de horas de trabajo, pues aseguran que con cada lanzamiento las jornadas laborales suelen incrementarse, lo que no sucede con las compensaciones.

En el audio se escucha decir a O’Brien que es derecho de los trabajadores formar un sindicato, así como es igualmente su derecho no unirse a uno. «Quiero animarles a consultar a una amplia variedad de personas y fuentes para asegurarles de que entiendan qué significa trabajar en Apple bajo un convenio colectivo«, detalla.

Amazon es otra empresa que ha sido muy vocal respecto a que sus trabajadores «están mejor sin un sindicato«, según ha dicho su CEO, Andy Jassy. El tema escaló cuando The New York Times reportó en marzo pasado que Amazon habría despedido a un empleado en la organización en pro de un sindicato, lo que resultó en que la Junta Nacional de Relaciones Laborales demandara a Amazon y el empleado tuviera que ser restituido.

Hasta ahora, el caso de Apple había sido mucho menos ríspido, debido en parte a que la empresa ha tenido un perfil mucho más bajo al emitir postura en torno a los intentos de sindicalización.

CON INFORMACIÓN VÍA XATAKA MÉXICO

Día del trabajo: Sindicatos independientes llaman a la unidad y piden diálogo con el gobierno

“Vamos a unirnos todos los sindicatos, sino no lo hacemos, no vamos a lograr nada en materia laboral con este gobierno”, alertaron organizaciones independientes que salieron a marchar este 1 de mayo, Día Internacional de Trabajo.

Mientras que los sindicatos tradicionales se ausentaron un año más de las concentraciones masivas para conmemorar el Día del Trabajo, en el zócalo, rechazaron los enconos que dividen al país.

El Secretario de Gobierno, Martí Batres Guadarrama dio a conocer que este 1 de Mayo, Día del Trabajo participaron 30 mil personas a través de ocho movilizaciones.

El desfile obrero que encabezaron sindicatos de la Unión Nacional de Trabajadores estuvo muy festiva; los telefonistas estuvieron acompañados por 5 bandas sinaloenses que deleitaron a los marchistas con los acordes de la trompeta, trombón, saxofón, tambora, platillos y tuba de pecho al ritmo de “Juan Colorado”, “El Sinaloense”, así también con grandes mojingas, figuras gigantescas del diablo, muertes y calaveras que mostraban la inanición de los trabajadores ante los salarios y falta de empleo.

En sus demandas más sentidas, los sindicatos piden diálogo con el gobierno federal, las autoridades del trabajo, ya que no atiende al sector laboral ni voltea los ojos para atender sus requerimientos.

Lamentaron que hayan colocado la réplica de la capilla Sixtina, lo que le quitó un gran espacio al mitin de los sindicalistas.

Foto: Sergio Vázquez | La Prensa

En el mitin obrero, los oradores de la UNT resaltaron que los trabajadores mexicanos conmemoran este primero de Mayo con más trabajo que antes de la pandemia, pero sin una recuperación plena del empleo, lo que mantiene a millones en la pobreza laboral. Por ello exigieron mejores condiciones laborales y que se escuche la voz de las y los trabajadores gritando ¡Ya basta de ignorarlos!

Por tercer año consecutivo que las confederaciones integradas al Congreso del Trabajo – CTM, Ferrocarrileros, COR, CROC, CROM– cancelaron su movilización, por no haber condiciones sanitarias. El dirigente del Congreso del Trabajo, Reyes Soberanis, convocó a la Unidad Nacional y demandó mayor participación en la toma de decisiones.

Desde temprana, hora, el Eje Central, Avenida Juárez, se comenzó a llenar de trabajadores vestidos de blanco, azul, rojo, naranja, entre otros colores con las siglas de sus sindicatos afiliados a la UNT.

Los contingentes más numerosos fueron los telefonistas, universitarios, de parte de la UNT; en tanto que del lado de la Nueva Central de Trabajadores que marchó desde el Monumento a la Revolución fue el Sindicato Mexicano de Electricistas.

En su participación, Francisco Hernández Juárez, dirigente de los telefonistas, demandó el respeto a los contratos colectivos de trabajo, atención a las huelgas de Notimex, Sutin, a conflictos laborales que no les dan solución. Se quejó de la presencia de la réplica de la capilla Sixtina a la cual llamó “esas palapas”, el 1 de mayo, pues es una plaza que ocupan los trabajadores.

En su opinión, “es una falta de respeto para los trabajadores, para los mexicanos que creen en el mundo del trabajo en México”. Fustigó que el cambio que presume la 4T no ha llegado a los asalariados, no entiende que sin la participación de la sociedad, de los sindicatos, ese cambio se va a ver frustrado.

Reyes Soberanis señaló que el Movimiento Obrero refirió que ante los momentos delicados que vive la clase trabajadora a nivel mundial, hace vigente a la organización sindical como herramienta de empoderamiento y unidad necesaria para proteger y mejorar las conquistas sociales en búsqueda mejores condiciones de vida, que

En el mitin, los oradores resaltaron que la pandemia provoca dolorosos estragos con la pérdida de millones de empleos y del poder adquisitivo de los salarios.

“Las y los trabajadores del mundo no podemos seguir igual, contemplando el desastre, divididos, desmovilizados y ajenos a lo que nos depare el futuro.

Tenemos que construir un proyecto alternativo de vida para las personas y nuestro hábitat, el planeta tierra. Tenemos que dotarnos de un programa de acción que permita una amplia convergencia de todas las luchas de resistencia, que posibilite la unidad de todas y todos y perfile el nuevo mundo que con nuestro esfuerzo conjunto es posible, indicó la Nueva Central de Trabajadores.

Agregó que se debe escuchar la voz de los de abajo, de pueblos originarios, campesinos sin tierra, por las mujeres que a diario son hostigadas y asesinadas sin ser escuchadas, por las y los jóvenes sin escuela y sin futuro, por todos lo que se autoemplean porque no encuentran trabajo, por todos los oprimidos que habitan en el planeta sumidos en la miseria, el despojo y la desesperanza.

Los maestros democráticos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que reivindican la defensa de la educación pública; hoy, no solo no se ven resueltas sus peticiones sino que los maestros democráticos son víctimas de una campaña de linchamiento mediático que, desde los gobiernos más represivos del país, los acusan de conservadores.

Los electricistas en resistencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que lucharon frontalmente en contra de la privatización de la industria eléctrica y pese a ello no han sido reintegrados a la empresa pública Comisión Federal de Electricidad y, peor aún, hoy los electricistas en resistencia son víctimas de constantes ataques de algunos funcionarios del gobierno federal en contra de su autonomía.

La Huelga de Notimex que después de dos años no encuentra una solución a sus demandas a pesar de que las autoridades del trabajo les han dado la razón jurídica.

Es el caso del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), cuya empresa, TELMEX, pretende modificar su régimen de jubilación en detrimento de sus trabajadores y trabajadoras.

Entre los distintos contingentes que marcharon se encontraron: el Sindicato Independiente de Trabajadores del Colegio de Postgraduados (SINTCOP), el Sindicato de Trabajadores del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (SitIMTA), o el Sindicato Independiente de los Trabajadores en Investigación de Ciencias de la Salud, el CNTE, UPREZ, el SUTIN y organizaciones campesinas como la UNTA, además, de agrupaciones sociales y populares.

CON INFORMACIÓN VÍA LA PRENSA

México tiene hoy un terreno fértil para la sindicalización: Alcalde

No sólo porque el 90% de los contratos colectivos de trabajo podrían desaparecer en un año, si no porque la tasa de sindicalización en el país es apenas de 13%; la secretaria de Trabajo y Previsión Social (STPS) Luisa María Alcalde Luján, afirmó que las organizaciones sindicales tienen “un gran terreno fértil” para crecer, pero deben convertirse en organizaciones que estén cerca de los trabajadores y que convenzan sobre las ventajas de formar parte de ellos.

En entrevista, destacó que “nuestro país estaba con una altísima presencia de contratos de protección, que no es otra cosa que contratos que no se revisaban”; por eso estiman en el gobierno federal que en el último año, para realizar las legitimaciones de contratos vigentes, sólo se llegue a 10,000 o 15,000, de un universo de 550,000 que se tenían detectados.

“Muy probablemente se habrán de legitimar, entre 10,000 y 15,000 contratos; yo creo que esa es más o menos la previsión que se tiene, aunque ha venido aumentando en estos meses, se han legitimado un poquito más de 4,000; pero muchos se esperan al final; y la lectura de ello es que era mucha la simulación; el propio sistema apostó por los contratos de protección”, destacó.

En ese sentido agregó que lo que sucedía “es que estos contratos se iban prorrogando año con año, y no significaba ninguna mejora para los trabajadores y si no hay mejoras, qué sentido tiene que se paguen cuotas sindicales”, de ahí que aquellas organizaciones que no sometan a votación sus contratos, dejarán de existir.

Asimismo, a pesar del llamado que hicieron la Confederación de Trabajadores de México (CTM), en voz de Fernando Salgado; de la Unión Nacional de México (UNT), con Francisco Hernández Juárez, o de la Confederación de Regional Obrera Mexicana (CROM), Tayde Alejandra; para que se acordara una prórroga o ampliación para las legitimaciones de contrato, que concluye en mayo de 2023, la titular del Trabajo sostuvo que se debe cumplir con el plazo marcado en la Ley Federal del Trabajo.

Inmejorables tiempos para el sindicalismo

En los últimos días la secretaria de Trabajo ha sostenido encuentros con los sindicatos de todas las corrientes, por lo que afirma que “lo interesante y lo que se planteó con las organizaciones, es que estos son tiempos inmejorables para demostrar que la organización es mejor que la defensa individual, que la defensa colectiva va a significar resultados y mejoras en un corto plazo, más que si se le apuesta a la defensa individual, donde difícilmente se tiene resultados; pero los sindicatos y trabajadores, deben hacer suya la reforma laboral”.

Luisa María Alcalde explicó que “si los sindicatos siguen pensando que es una reforma excluyente, entonces van a quedar excluidos de la enorme posibilidad de fortalecerse. Hay un universo, la tasa de sindicalización es arriba del 10%, falta 90% para que haya esta posibilidad, una vía de negociación y respeto a los derechos de los trabajadores”.

Destacó como los grandes retos que vienen en los próximos meses son tanto la implementación de la reforma laboral en su tercera y última etapa; así como el cambio de la justicia laboral, “estamos vigilantes”, para que los Estados con mayor conflictividad entren sin ninguna dificultad a atender los temas laborales bajo el nuevo modelo.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Sindicalismo en México, una realidad sólo para 14% de las personas trabajadoras

El 86% de la población asalariada en México no está afiliada a un sindicato, según el Observatorio de Trabajo Digno (OTD). El resto, 14%, está en medio de una lucha para democratizar la organización sindical a la que pertenece, o para soltarse de ella y crear una nueva e independiente. También habrá una parte que simplemente esté ratificando su apoyo a la agrupación a la que está adherida.

La reforma laboral de 2019 estableció nuevas condiciones para los sindicatos, requisitos que podrían parecer ahora obvios, pero con los que no se contaba. Uno de ellos es la prohibición a las dirigencias de eternizarse en el poder. Pero también incorporó el impedimento expreso a la parte patronal de obstaculizar o coaccionar la vida sindical en sus centros laborales, lo cual quedó plasmado en el artículo 133 de la Ley Federal del Trabajo (LFT).

La expulsión de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) de la planta General Motors (GM) en Silao, Guanajuato, es quizá uno de los principales ejemplos del funcionamiento de las reglas actuales. Pero no es el único centro de trabajo que ha ido perdiendo, recientemente Panasonic rechazó su pertenencia a esta agrupación mediante el voto libre, directo y secreto, una medida nueva para el sindicalismo mexicano. A lo largo del país, otras organizaciones obreras enfrentan problemas para transitar a la democratización y los obstáculos no sólo vienen del charrismo obrero.

En la planta ZF Suspension Technology Guadalajara “la empresa intervino en las elecciones para renovar la dirigencia del sindicato independiente” y asumió funciones sindicales, dice Enrique Valdez Florez, quien contendió para la secretaría general en noviembre de 2021. Luego de ese proceso fue despedido.

“Nosotros somos el contraejemplo de lo que está pasando en otros centros, la CTM tiene sindicatos que están a la altura”, sostiene Alejandro Martínez Araiza, dirigente del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC). Esa organización, que agrupa a más de 25,000 trabajadoras y trabajadores de Grupo Bimbo, Ricolino, Barcel, El Globo, Hershey’s, o Comex, entre muchas otras empresas, legitimó su contrato colectivo de trabajo (CCT) en 2020 “sin ninguna contrariedad”, asegura.

Muchos líderes “se alejaron de las bases y de la razón de ser de los sindicatos. Están cosechando lo que sembraron”, apunta en entrevista.

Intervención en la vida sindical

El conflicto con el Sindicato Independiente de Trabajadores de ZF Suspension Technology Guadalajara  “empezó entre Recursos Humanos y el líder sindical, Erick Reyes”, cuenta Enrique Valdez. Es que antes, “el fundador del sindicato, Jorge Reyes, no quiso aplicar la reforma laboral y dejó a su hijo Erick, eso desató todo”.

ZF es una planta de amortiguadores que le provee insumos a GM, Honda, Nissan, Volkswagen, Audi y Toyota. “Después de que la empresa sacó a Erick Reyes, tomó las funciones sindicales y organizó nuevas elecciones para la dirigencia, a las que nos presentamos dos trabajadores afiliados y una candidata que renunció al sindicato hace varios años. A ella la puso Recursos Humanos”.

El día de las elecciones hubo enfrentamientos entre el personal y, al final, la compañía no ha reconocido a nadie como titular de la dirigencia, apunta. Erick Reyes sigue asumiéndose como secretario general, pero está fuera de la empresa.

“El local sindical está cerrado. Desde diciembre de 2021 nos siguen descontando las cuotas sindicales y una más por defunción, pero no las entregan al sindicato”. Cada mes se acumulan entre 45,000 y 50,000 pesos, dice.

Pronto, Valdez también fue cesado bajo el argumento de recorte de personal. “Pero eso no ha podido ser demostrado ante las autoridades conciliadoras porque la empresa y el puesto que ocupaba subsisten.”. De 40 capturistas, sólo él fue despedido.

Tal como sucedió en GM, éste también es un caso en el que se debe hacer el valer el Tratado entre México Estados Unidos y Canada (T-MEC), exige, pues ZF Suspension Technology Guadalajara “exporta a esos países”. Y subraya: “no queremos quitar al sindicato, queremos libertad sindical”.

“El contraejemplo”

Más de 29.5 millones de personas asalariadas no están integradas a un sindicato, lo que representa el 86% de este grupo de la población ocupada, según el Observatorio de Trabajo Digno (OTD). Eso significaría que sólo poco más 4 millones sí pertenecen a uno y contarían con un contrato colectivo de trabajo (CCT) con mayores beneficios. Pero la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) calcula que el 85% de esos CCT son de protección a las empresas.

El porcentaje de personas sin afiliación sindical se eleva en la población joven, renglón en el que llega al 93 porciento. “En México, la experiencia del sindicalismo ha sido muy negativa por organizaciones corruptas que no defienden a las y los trabajadores. La corrupción sindical y el bajo nivel de organización y afiliación explican en parte el deterioro del sistema laboral”, señala el OTD.

“La CTM es la central más histórica. No fue este movimiento el que alejó a los jóvenes del sindicalismo”, dice Alejandro Martínez, dirigente del SNAC. Hace unas semanas, “acudimos a una empresa de call center y de casi 2,000 trabajadores sólo 30 no se quisieron afiliar”, el 85% de ese personal es de la generación centennial, explica.

“Lo que vimos es que los jóvenes tienen hambre de justicia laboral. Esa generación regresará al sindicalismo, un movimiento que acogió grandes cambios en el mundo, como la Revolución Rusa, para bien o mal”, agrega.

La CTM “tiene los contratos más ricos del país, es la central que por décadas le ha dado estabilidad a los mexicanos. Pero como es muy grande, siempre habrá gente que no hace bien las cosas”. 

El también líder de la sección 11 de la CTM reconoce que los sindicatos tienen “una deuda histórica con los trabajadores”, por ello, “cerca del 98% está a la deriva de la voluntad de las empresas”.

Muchos empresarios “no han entendido que el viejo modelo se acabó. Lo disfrutaron y lo exprimieron, pero se acabó”. Si no quieren comprenderlo, “van a poner en riesgo la estabilidad de la compañía, como pasa en GM y en maquiladoras. Una cosa es cambiar de sindicato, pero cuando explotas una huelga, la empresa no llega a acuerdos y se cierran sucursales, perdemos todos. No se trata de hacer una guerra sindical”, sino de reconciliar y dialogar, opina.

Los procesos que mandata la reforma laboral “no han sido difíciles para el SNAC, nosotros acostumbramos a las empresas a la democracia sindical”. En agosto de 2020, con una participación del 93% del padrón, y con más del 90% de los votos a favor, legitimaron su CCT, afirma Alejandro Martínez.

Es necesario, dice, que los sindicatos “vuelvan a ser el actor relevante de las decisiones del país”. Y recuerda: fueron las organizaciones sindicales las que impulsaron el artículo 123 de la Constitución, dedicado a los derechos laborales, así como la LFT, el salario mínimo y la creación de organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

El declive de los sindicatos de clase

Con información de El Independiente

Los sindicatos mayoritarios de este país, CCOO y UGT, solo consiguieron reunir a 500 personas en su (única) manifestación contra la subida de los precios del pasado miércoles en Madrid. Vox congregó a 3.000 el sábado, en ambos casos según datos de la Delegación del Gobierno. Ninguna de las dos organizaciones sindicales llevaron la voz cantante en las últimas protestas que han paralizado el país, como la huelga de estibadores y la de controladores aéreos. Desde que Pedro Sánchez es presidente, no han convocado ninguna huelga general. Y los datos de afiliación están en mínimos de los últimos 30 años, pese a la precariedad laboral.

¿Está agotándose el modelo de los sindicatos tradicionales?

La caída de la afiliación no es un fenómeno exclusivo de España, resaltan los siete expertos consultados para este artículo, sino que la tendencia es la misma en Europa. Tiene que ver con la deslocalización de las grandes compañías, con que los trabajadores cambian más frecuentemente de empresa y con la alta tasa de temporalidad y de empleo a tiempo parcial.

Huelgas en España

«Los sindicatos son de la época industrial, cuando los intereses de los trabajadores eran más homologables y las condiciones eran más precarias: los trabajadores industriales tenían trabajo indefinido, pasaban toda la vida en la misma empresa, mejoraban su salario con la antigüedad… ahora los centros productivos están más fragmentados, hay mucha pyme que solo consiste en un dueño y dos empleados», explica el sociólogo del Trabajo David Luque, profesor en la Universidad de Oviedo. La deslocalización y el teletrabajo tampoco ayudan, ya que organizarse en muchos casos es más complicado que colgar un cartel de anuncios en el comedor de la fábrica.

También influyen características propias de la era actual: «Antes lo central eran los valores del trabajo, la gente se identificaba mucho con su trabajo, pero ya no te centras tanto en tu ocupación y salario como en tu identidad sexual, de género, en el ecologismo, en la crítica al sistema político… y somos más individualistas», señala el profesor.

Y del modelo español: independientemente de que el trabajador esté afiliado o no, lo que negocien los sindicatos le beneficia. Es a lo que se llama «el gorrón». En Reino Unido, en cambio, lo negociado por las organizaciones sindicales solo repercute en los afiliados, lo que incentiva la participación. Aun así, que los sindicatos españoles tengan pocos afiliados no quiere decir que no tengan poder, recalcan todas las fuentes. «No solo hay que fijarse en las tasas de afiliación, sino en las de cobertura por una negociación colectiva, y en esa variable España se encuentra casi al nivel de los países del norte de Europa», remarca César Rodríguez Gutiérrez, Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico.

En España el Estatuto de los Trabajadores establece que las relaciones laborales se basan en las elecciones sindicales, en las que se eligen a los delegados sindicales, y en ellas puede participar cualquier trabajador. Eso lleva a que el 55% de los asalariados cuenten con representantes sindicales, aun con la baja tasa afiliación. Pero tampoco hay que despreciar estas cifras: «Los sindicatos son las organizaciones sociales con más afiliados del país, por encima de los partidos políticos y solo superados por los clubes de fútbol en conjunto», apunta el profesor de Sociología del Trabajo de la Universidad de Valencia Pere J. Beneyto.

Los datos

En España alrededor del 16% de la población está afiliada a un sindicato, según la Comisión Europea. En Europa la media está en el 27%, 23% tras el Brexit. Sobresalen los países escandinavos, con el 70% de su población afiliada, o Bélgica, con el 55%.

En cuanto a las cifras de los sindicatos, en el país hay 3 millones de personas afiliadas a estas organizaciones. CCOO cuenta con unos 980.000; UGT, con unos 950.000; ELA-STV (Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de los Trabajadores Vascos), alrededor de 130.000; LAB (Langile Abertzaleen Batzordeak), 30.000; CIG (Confederación Intersindical Galega), 85.000 y CSIF, 150.000. De los 300.000 delegados electos, el 35,4% son de CCOO y el 32% de UGT, según el Ministerio de Trabajo.

Sin embargo, al mismo tiempo se ha producido un repunte de la afiliación a sindicatos profesionales. Analizar el fenómeno resulta complejo por la falta de datos oficiales. Muchas de las estadísticas que elaboraba el Ministerio de Trabajo dejaron de publicarse, apunta Miguel Ángel Malo, profesor de economía en la Universidad de Salamanca, por lo que la mayoría de las cifras proceden de encuestas. Sí hay consenso en los datos de afiliación, y en la primacía de CCOO y UGT, que siguen ostentando dos tercios del total de afiliados y también de representantes sindicales. El tercio restante estaría ocupado por los sindicatos nacionalistas, vascos (ELA-STV y LAB) y gallegos (CIG) y por los sindicatos profesionales, corporativos e independientes.

¿Es el momento del resto de sindicatos, pues? Los expertos no han percibido un movimiento especialmente fuerte a favor de las organizaciones que no son CCOO ni UGT, pero sí consta que son más representativos que hace unos años: ahora es del 29,6% mientras que en el 2000 era de un 21%, recalca J. Beneyto. En total, son alrededor de 1.200 los inscritos en el registro oficial del Estatuto.

El éxito de los sindicatos profesionales podría estar detrás de estos datos. Los maquinistas del metro, los médicos, los estibadores, los controladores aéreos… son muchos los sectores donde los sindicatos tradicionales no son predominantes, sobre todo, en las profesiones con alta capacidad de negociación, donde les interesa más ir por su cuenta. En el sector público, destaca el poder del CSIF -con menos representatividad que CCOO-, pero sobre todo llama la atención de J. Beneyto el crecimiento de los sindicatos corporativos o de subsector, como de maestros, enfermeros o pilotos.

«En 2010, la asociación profesional de controladores aéreos, que eran unos 1.000, estos pararon el país y enlaces internacionales provocando unos días de caos y pérdidas millonarios, el Gobierno tuvo que declarar el estado de alarma o alerta. No todo es así, pero las organizaciones que logran situarse en nichos concretos y muy potentes eso les da un peso muy superior, pueden tener menos afiliación pero más poder, y eso les hace atractivos para los trabajadores de ese subsector. Eso explica unas dinámicas de crecimiento de estas opciones más corporativistas», expone el sociólogo.

«Tienen más paciencia con el PSOE, porque la alternativa es muy negra»

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, pidió en la manifestación del pasado miércoles al Gobierno que presionase a la UE para controlar los precios de la energía. Pero los sindicatos no han ido a más mientras los transportistas paran, el campo se manifiesta, los precios de la gasolina, el diésel y la electricidad escalan a máximos históricos y la cesta de la compra alcanza su precio más alto en 20 años. La última huelga general a la que UGT y CCOO se sumaron fue la feminista del 8 de marzo de 2018, aunque solo contribuyeron, finalmente, con un llamamiento a la huelga de dos horas por turno, frente al parón de 24 horas que promovieron CGT y CNT. La última de 24 horas que convocaron estos dos sindicatos fue la de 2012 contra las políticas de ajuste del Gobierno.

Número de huelgas

«CCOO y UGT tienen mucha más paciencia con el PSOE que con el PP, tienen más sintonía y es lógico. Pero es que la alternativa para los sindicatos a este Gobierno es muy negra. Dirán: ‘¿si ayudamos a hundir este Gobierno, qué nos viene?’. Un Gobierno del PP con Vox sería complicado para los sindicatos», reflexiona Luque. Llama la atención también sobre cómo el Gobierno puede estar eclipsando a los sindicatos, al contar con por primera vez un partido más a la izquierda que el PSOE y estar aprobando medidas sociales como el ingreso mínimo vital, los ERTE, el plan ‘me cuida’…

Sin embargo, las dos mayores huelgas generales que han tenido lugar en el país se llevaron a cabo con el PSOE en el poder, gobernando Felipe González y Zapatero, señala Juan José Dolado, economista y catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, que también opina que los sindicatos «siempre han sido más duros con gobiernos progresistas». «(En la de 1988) Madrid era como el primer día del confinamiento, no había nadie por la calle», recuerda.

No es posible saber si los sindicatos mayoritarios habrían organizado una huelga general de haberse dado la situación actual con un Gobierno del PP, pero la aparente paciencia de los UGT y CCOO con el Ejecutivo de Sánchez está sirviendo de combustible a la extrema derecha, que critica asimismo la buena relación de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con CCOO, ya que su padre Suso fue secretario general del sindicato en Galicia durante 12 años.

El diagnóstico de Vox incluye que los sindicatos de clase permanecen callados por el aumento de las subvenciones públicas, y ha pedido suprimirlas. CCOO y UGT recibirán este año 17 millones de euros del Gobierno, un 18% más que el año anterior.

Preguntado al respecto en una entrevista con este medio, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, aseguró que la financiación de recursos pública para los sindicatos es ínfima y que su sindicato se financia por recursos propios en torno al 85%. «Es un mito urbano comparable a decir que los niños vienen de París decir que los sindicatos en España se financian por subvenciones cuantiosas», afirmó. Los expertos coinciden en que las subvenciones a las organizaciones sindicales más representativas tienen sentido porque tienen el deber de negociar los convenios colectivos para todos los trabajadores, no solo para sus afiliados.

«En España, lo que negocian los sindicatos y los representantes de las empresas afecta a casi la totalidad de los trabajadores, estamos hablando que el 90% de los trabajadores están cubiertos por algún tipo de convenio según la EPA. Solo hay algunos sectores que no tienen negociación colectiva, más los directivos de las empresas, o quienes cobran el salario mínimo», explica Marta Martínez Matute, profesora del departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid.

«La gente dice: ¡no son representativos! Pero se podría hacer la misma comparación con los partidos políticos, son representativos en tanto en cuanto la gente les vota», incide Malo. «La alternativa a no tener sindicatos es mucho más negra para el 99% de los trabajadores», reflexiona, por su parte, Luque. «¿Podríamos tener mejores sindicatos? Posiblemente, pero sin sindicatos nos iría muchísimo peor».

Sindicato rosa: trabajadoras organizadas para romper el techo de cristal

Un grupo de mujeres oculta sus sonrisas detrás de un cubrebocas pero se notan contentas. Algunas se conocen de hace tiempo, otras acaban de integrarse al que nombran como el primer y único sindicato de mujeres de México. Se reunieron en el Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México (CONCAEM) para tomar protesta y comprometerse a proteger los derechos laborales de las mujeres.

Desde hace 15 años Eloísa Mancera buscó espacios donde crecer y poder representar a las mujeres trabajadoras, se encontró con techos invisibles que le impedían avanzar en su anhelo de apoyar a sus compañeras.

“Mucha gente te dice sí, está bien, lo vemos después o ¿por qué no mejor participas conmigo en la secretaría de acción femenil? Siempre fue esta idea de que no nos releguen a una secretaría de acción femenil cuando tenemos la capacidad de ser secretarias generales, de organización, de finanzas. Habemos muchas mujeres ya preparadas para participar y tener la voz en el congreso laboral, en el congreso de trabajo, en la representación de todas las trabajadoras. Esa idea la fui platicando con varias compañeras que también habían tocado puertas, trabajado para otras organizaciones y no habían sido escuchadas. Dijimos: creo que a una no nos escuchan, varias haremos más eco, vamos a organizarnos, vamos juntas”, cuenta la hoy secretaria general del Sindicato Rosa, Eloísa Mancera.


El Sindicato Rosa busca erradicar la violencia y la desigualdad en materia laboral, buscar que las mujeres tengan participación en la toma de decisiones. Lo conforman mujeres de Guerrero, Ciudad de México y en su mayoría del Estado de México, donde comenzarán a trabajar de inicio porque  su plan es expandirse al resto del país:

“Vamos a buscar a las mujeres trabajadoras, que sepan que no están solas y que las vamos a apoyar para que sean valoradas igual que nuestros compañeros”

La creación del Sindicato Rosa, al ser conformado únicamente por mujeres, es un paso histórico en un contexto en el que sólo el 20% de líderes sindicales son mujeres, según datos de la propia Eloísa Mancera.
La socióloga y fundadora de la Red de Mujeres Sindicalistas Inés González Nicolás cuenta en el documento Participación sindical de las trabajadoras en México que “el movimiento sindical mexicano todavía no está a la altura de los cambios producidos en el mundo del trabajo a partir de los años 80”.

A las mujeres se les sigue ubicando en espacios laborales y sectores productivos “tradicionalmente femeninos” u ocupaciones de sobrevivencia como el comercio en la vía pública o empresas familiares sin remuneración, ni seguridad social, especifica en su texto.

Además, durante la pandemia, 84% de quienes perdieron el empleo fueron mujeres, lo cual está relacionado con las labores de cuidado en casa. Al cerrar las escuelas el cuidado de sus hijas e hijos recayó en ellas, obligándolas a dejar sus trabajos.  
En este contexto un sindicato de mujeres para mujeres es una necesidad. Su ausencia en la toma de decisiones de los sindicatos ocasiona que en los pliegos petitorios no se considere la agenda femenina. Además de que “el sindicalismo mexicano sigue sin preocuparse por la organización familiar como factor de opresión y en cambio la refuerza sin ver la doble lucha que hacen: una de clase con el patrón y otra de género con sus iguales y su empleador” explica la socióloga y sindicalista en su escrito.

Este sindicato tiene relación con áreas de transporte, materiales y productos perecederos. En el Sindicato Rosa, destacaron, hay amas de casa, empresarias, trabajadoras y políticas.

¿Qué sigue?

El primer trabajo del sindicato es consolidar una estructura nacional y empezar a llegar a empresas y a mujeres. Que las trabajadoras se sientan representadas; hablar de las violencias en los sindicatos: el acoso, la falta de reconocimiento del trabajo y la desigualdad de sueldos.

“Nuestro trabajo es doble, aparte de las horas laborando en una empresa (se suman) las horas trabajando en casa, todas estas tareas de cuidados más las laborales”, explica Eloisa Mancera.

Algunas de las propuestas que tienen a futuro son convenios de seguridad para que las mujeres regresen bien a casa, guarderías, transporte seguro; incluir a las mujeres del sector informal:

“Estamos abriendo un esquema con nuestro dirigente nacional de la Confederación de Empleados y Trabajadores de México (CETM), donde si no hay una empresa que las respalde las podemos afiliar al sindicato para que tengan su seguridad social, sus cajas de ahorro. Ir armando organizaciones de mujeres comerciantes, trabajadoras domésticas, taxistas para que tengan sus beneficios” compartió la líder sindical.

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PERSPECTIVAS_ Despedido por sindicalista: un motivo que no reconocen las empresas

Un despido antes las elecciones sindicales en la empresa. Un patrón que infunde temor a la plantilla que desee organizarse. Subcontratas como correa de transmisión del capitalismo más depredador. Indefensión laboral continua. Todos y cada uno de los miembros de la recién nacida Plataforma de Represaliadxos Sindicales aseguran conocer bien estas prácticas. En torno a esta organización se aglutinan personas con diferentes siglas detrás pero unidas por un denominador común: los despidieron por exigir sus derechos en su centro de trabajo.

Álex León solo es un nombre propio como el de tantos que conforman la plataforma. Su historia, también la de sus compañeros y compañeras, ilustra quiénes son y lo que han venido a hacer: «En mi empresa, el año pasado dos chicas preguntaron sobre el paro de dos horas por la huelga del 8 de marzo y al mes siguiente las despidieron. España tiene que saber que aquí se reprime al trabajador organizado». León, de la CGT, es secretario general de la sección sindical de Marktel.

La compañía, que se dedica al telemarketing, tiene unos 1.600 trabajadores en su centro de operaciones en Madrid. «Después de pensar una estrategia, creamos la sección sindical sabiendo lo que podía ocurrir. Pusimos muchas denuncias por incumplimiento del convenio, como horas de trabajo que no nos pagan, y también acudimos a Inspección de Trabajo. En diciembre de 2021 me echaron, y eso que mi nombre consta en el envío de la constitución de la sección como secretario general», narra este canario de 32 años afincado en la capital. Según denuncia, le despidieron porque la empresa a la que en última instancia prestaba sus servicios, CaixaBank, supuestamente los presionó. Es decir, que «externalizaron el despido», tal y como él lo denomina.

El pasado sindical de la empresa tampoco propicia que un trabajador pueda defender sus derechos sin miedo al despido. Según dice León, en 2011 la empresa despidió a 15 de los 21 delegados sindicales. En la actualidad son cuatro los representantes sindicales en el centro de trabajo, que tal y como denuncia el ahora despedido, «no dan ningún tipo de información a la plantilla y continúan con la opacidad generalizada de la empresa». Hasta cuatro decenas de trabajadores conforman las filas de CGT en la corporación. León asegura que no lo tienen nada fácil: «Cuando saben que estás afiliado, la empresa intenta reprimirte cambiando tus condiciones laborales, lo que produce mucha incomodidad y no deja de ser una forma de acoso».

Motivos del despido sin justificar

Los despidos se suceden en Marktel, compañía que, al estar el caso judicializado, prefiere “esperar al resultado del procedimiento judicial correspondiente para emitir una opinión al respecto”. Con contratos generalizados por obra y servicio a todos aquellos que lleven menos de tres años en la entidad, las salidas forzosas, según León, son constantes. «Alegan bajo rendimiento, pero no lo prueban en ningún momento. Saben que si se denuncia, lo que el trabajador conseguirá será un despido improcedente, pero en ese lapso de tiempo en el que se llevan a cabo los trámites judiciales, la empresa intenta negociar pagando menos de lo que finalmente podría salir en la sentencia pero asegurando que lo abonará en el momento, por lo que en ocasiones llegan a un acuerdo», narra el cegetista.

Sara ni siquiera quiere dar sus apellidos. A sus 33 años, trabajaba desde 2018 en un tanatorio de Huelva como recepcionista. Servisa es otra de las empresas que ilustran esta historia. De baja por ansiedad, la trabajadora interpuso una demanda declarativa de derecho exigiendo que la empresa le dejara vestir igual que sus compañeros varones, es decir, sin la obligación de portar falda y tacones. Cansada de que la compañía no atendiera sus reclamaciones, en la demanda también solicitó el calendario laboral y una reclamación económica, ya que no les abonaban el plus de nocturnidad. Sara, igual que León en su empresa, sabía lo que podía ocurrir: «Me incorporé a mi trabajo el 1 de febrero de 2021, y ese mismo día envié un burofax a la empresa declarando un preaviso de elecciones sindicales. Ellos ya tenían mis datos como candidata», explica la ahora despedida.

Paralizar la actividad sindical a toda costa

Exactamente 25 días después, Sara se quedó sin trabajo. Tan solo quedaban cinco días para la celebración de las elecciones: «Está claro que querían que no me presentara, ni que saliera elegida. Yo era la única candidata», apostilla. Al final, fue UGT quien se hizo con la representación de los trabajadores. La batalla judicial tan solo había comenzado: «Ahora luchamos por el despido nulo por garantía de indemnidad [derecho del trabajador a no sufrir represalias sindicales] y hemos impugnado las elecciones judicialmente», explicita la antigua recepcionista de Servisa, que asegura que tuvo que llamar a la Policía local el día de los comicios para poder impugnarlos, pues desde la empresa no le dejaban acceder al interior de las instalaciones.

«Después de mi despido, Servisa envió dos burofaxes al sindicato diciendo que yo no podía ejercer mi actividad sindical porque no soy una sección legalmente constituida», relata esta mujer. Es ella misma quien concreta que «la jurisprudencia recoge que hasta que ese despido no sea declarado procedente o nulo, la actividad sindical no debe paralizarse». Así llegó la tercera demanda que interpuso por vulneración de derechos fundamentales, entre los que está la libertad de sindicación.

Algo más de 30 trabajadores desempeñan sus funciones para Servisa en Huelva. A nivel nacional, la entidad puede tener a más de tres millares en sus filas, calcula Sara. «Un compañero al que vieron hablando conmigo le suspendieron de empleo y sueldo, y otros que se han negado a hacer las horas extras que no les pagaban también han sido sancionados. Están con el látigo», denuncia Sara. Por el momento, las denuncias interpuestas ante la Inspección de Trabajo le dan la razón a la trabajadora, tal y como ella misma afirma.

Pero la historia no termina ahí: «Yo salí en muchos medios contando mi experiencia. Salía anonimizada, solo con mi nombre de pila. La empresa, como represalia, mandó burofaxes a los medios de comunicación exponiendo todos los datos personales», relata la afectada. De nuevo, otra denuncia hacia Servisa por cesión indebida de datos. Ahora, Sara espera la resolución de la Agencia Española de Protección de Datos para iniciar la vía civil. Afirma que este combate que está librando le provoca cierta ansiedad, pero confiesa que su única meta es recuperar su puesto de trabajo. «Yo voy a ir hasta el final», expresa esta afiliada a CGT.

Servisa, por su parte, afirma que “todas las trabajadoras pueden optar por falda o pantalón así como zapato de tacón o plano”. Pese a que desde la empresa en ningún momento aclara los motivos del despido disciplinario, sí añaden que este “tampoco guarda ninguna relación ni con la demanda declarativa de derechos interpuesta ni con la convocatoria de elecciones sindicales”.

El imperio de las subcontratas

Miquel Domínguez también conforma la Plataforma de Represaliadxs Sindicales. Él procede de Comisiones Obreras y trabajaba realizando repartos por parte de una subcontrata de Amazon en Barcelona. Se muestra claro: «Esta multinacional subcontrata de forma ilegal a las empresas, y no lo digo yo, sino Inspección de Trabajo. Así consiguen dividir a la plantilla, que las demás empresas compitan entre sí y suban y bajen rutas, lo que implica potenciar el trabajo temporal y mayores dificultades para que los operarios nos sindiquemos. En última instancia, si a Amazon le incomoda alguna organización sindical en la subcontrata, les rescinde el contrato y se acabó el problema».

Además de la Plataforma, Domínguez forma parte de la Asociación de Drivers Amazon España (ADAE). Asturias, Cantabria, Valladolid y Catalunya son algunas de las zonas en las que ya tienen implantación, y desde las que luchan «para hacer frente a la cesión ilegal de trabajadores y abusos que perpetra Amazon», dice este repartidor. Y así resume la forma de actuar por parte de las empresas subcontratadas por la multinacional ante el mínimo atisbo de organización laboral: «Cuando intentamos realizar una asamblea o convocar elecciones al comité, lo primero que hacen es despedir a toda la candidatura. Después llega la reducción de rutas, despidos de la plantilla y, en algunos casos, difamaciones y amenazas».

Esto último lo vivió él mismo en primera persona, una situación que terminó agravándose por el ERE que acometió Varzea Logistic. «Montamos una candidatura clandestina para evitar las represalias. Salimos a la luz al convocar elecciones sindicales, es decir, que ya estábamos protegidos legalmente. Aun así, al día siguiente despidieron a todos los candidatos bajo el pretexto de que habían bajado las rutas y se trataba de un despido objetivo». Pasados cuatro días, fueron readmitidos, pero ya habían trasladado un mensaje: «El de que cualquiera que se juntara con nosotros sería señalado». Algo de lo que se dieron cuenta con el tiempo. A partir de entonces, empezaron «las amenazas y las difamaciones». «Incluso un alto cargo de la empresa envió por el grupo de WhatsApp un vídeo de neonazis en el que deseaban la muerte a los rojos», sostiene Domínguez. Tras escribir al correo electrónico facilitado en sus datos fiscales, desde La Marea no hemos logrado una respuesta por parte de Varzea Logistic.

Cerrar la empresa antes que pagar según convenio

Con todo, decidieron seguir con la candidatura. Las presiones de la empresa de reparto consiguieron que uno de ellos se cayera de la lista. «La mesa, formada por compañeros proempresa, no nos dejó presentarnos, aunque manteníamos a más del 60% de los candidatos. Lo recurrimos y un juez nos dio la razón. Al final conseguimos sacar dos delegados de los cinco posibles», cuenta este barcelonés. Poco después, los 35 operarios de la plantilla se enfrentaron a un ERE que la empresa justificó al afirmar que tenía pérdidas. Domínguez lo aclara: «A nosotros nos presentaron unos beneficios en abril de 2021 de 70.000 euros y en mayo de 50.000. Las cuentas que expusieron en el ERE ni siquiera estaban auditadas, pero con el visto bueno de Amazon cerraron la empresa».

Este repartidor subraya como una de las irregularidades el hecho de que a «todas las subcontratas de Amazon se les aplica el convenio de mensajería, cuando en realidad debería ser el de transporte, lo que implicaría una subida media del salario al mes de 600 euros». «Entiendo que el empresario que se quedaba con ese dinero de cada trabajador al mes prefirió cerrar antes que mejorar las condiciones de la plantilla», conjetura. Las elecciones sindicales se celebraron el 6 de mayo y la empresa cerró el 28 de agosto. Ahora, el ERE se debate en los tribunales. «Pedimos que se declare nulo y que Amazon nos incorpore directamente a su plantilla por la cesión ilegal que realiza», completa Domínguez.

La Plataforma de Represaliadxs Sindicales aglutina este tipo de casos, en los que la maraña judicial, en ocasiones, no deja ver el trasfondo del asunto. Plantillas organizadas para defender y mejorar sus condiciones laborales terminan sufriendo acoso y, en último término, el despido. «Son casos continuos en diferentes partes del Estado, pero en luchas deslocalizadas», agrega Álex León, quien también tiene palabras para la modificación de la ley laboral: «Aunque se haya aprobado, la reforma mantiene estos mecanismos en los que las patronales quieren volver al siglo XIX, echando a los trabajadores a la calle si tratan de organizarse en un sindicato. Y cada vez lo vemos más».

CON INFORMACIÓN VÍA LAMAREA.COM

 Pese a la reforma laboral, persisten los contratos y sindicatos de protección: CIT

A pesar de la nueva reforma laboral, en México persisten los sindicatos y contratos de protección, que se estima constituyen 80 por ciento de los que existen en el país, advirtió la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) en el contexto de las reuniones de la Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su informe 2022, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones (CEACR) del organismo, analiza casos relativos a la libertad sindical, negociación colectiva y la reforma constitucional en materia de justicia laboral.

La CIT –central que aglutina a más de un millón de trabajadores de organizaciones minero-metalúrgicas– destacó las dificultades de poner en práctica las reformas, en un contexto en el que “el sindicalismo independiente es minoritario, y la mayoría de los contratos colectivos no han sido legitimados”.

También advirtió que las juntas de Conciliación y Arbitraje “tardarán mucho” en ser sustituidas y continúan siendo un “obstáculo” para la libertad sindical.

Uno de los propósitos de la legitimación de los contratos colectivos de trabajo es que los obreros conozcan el contenido de los mismos y la depuración de “contratos de protección”, que son los que se firmaron entre un sindicato y una empresa sin el consentimiento de los trabajadores.

De acuerdo con datos oficiales, a la fecha 3 mil 225 contratos colectivos han sido avalados por los trabajadores, de un universo de 500 mil documentos que se estima existen a escala nacional.

En el documento de la Comisión de Expertos, la IndustriALL Global Union –federación sindical mundial que representa a más de 50 millones de trabajadores el sector minero, energético e industrial en 140 países–, señaló que las “prácticas limitadoras de la libertad sindical se perpetúan”, particularmente en los estados fuera de la capital federal, y denunció que “las empresas y sindicatos corporativos siguen controlando las juntas”.

Además, añadió, existe la proliferación y firma por autoridades públicas de contratos de protección; aludió a casos concretos que ilustran su operación (por ejemplo, en una empresa trasnacional de automóviles o en el sector de las gasolineras); denunció la represión a la acción sindical reivindicativa (con algunos casos en la industria electrónica en Jalisco), y destacó los importantes retos en la práctica para garantizar que los procesos de legitimación respeten la libertad sindical (citando ejemplos de incumplimiento de resultados que no favorecieron al sindicato de protección o trabas al registro de organizaciones independientes).

Por ello, la CEACR “alienta al gobierno de México a tomar las medidas adicionales necesarias para asegurar que los procesos de legitimación de contratos colectivos, tanto en sus normas como en su aplicación práctica, aseguren el pleno y oportuno respeto de la libertad sindical”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA