Un final y comienzo de año significativo para los Telefonistas

Por Israel Quiñones

El Sindicato de Telefonistas ha realizado un anuncio formal que hace de conocimiento de los trabajadores que en enero de 2023 citará a una asamblea nacional para tomar una importante decisión sobre la propuesta que estaría realizando la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, esto como resultado de la negociación entre Sindicato, empresa y la autoridad laboral después de haber levantado la huelga el pasado 22 de julio de 2022.

A partir de que la empresa Telmex recibió la denominación de Agente Económico Preponderante y con ello, una regulación asimétrica y la baja en sus ingresos, esta también decidió emprender una embestida en contra del Contrato Colectivo de los trabajadores afiliados al STRM, con la única visión de disminuir los derechos plasmados en dicho Contrato, de modo que los ingresos económicos se han ido concentrando en su mayoría en empresas filiales de América Móvil, mismas que dependen completamente de la red de Telmex y no tienen empleados directos.

Telmex siendo la principal empresa del sector de las telecomunicaciones en México, ha sido desmantelada, sobre todo para no cumplir con los trabajadores y su sindicato, todo esto con una visión empresarial neoliberal y deshumanizada. Por ello, el STRM emprendió varias jornadas de lucha que impulsarían una negociación equitativa, además de defender la fuente de trabajo y el acceso de los ciudadanos a un internet digno, que diera la posibilidad de un proceso igualitario de acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, mismo que está consagrado en nuestra Constitución en el artículo sexto.

Después de varios intentos de negociación, se decidió por la Asamblea Nacional de Representantes del Sindicato estallar la huelga el 21 de julio de 2022, una acción histórica que no se realizaba desde hace 37 años y que llamó la atención de propios y extraños, a tal punto que el propio Presidente López Obrador realizó un llamado a la conciliación entre empresa y Sindicato desde la tribuna de la conferencia matutina. Este llamado fue importante para que ese mismo 22 de julio, en la sede de la STPS se estableciera un acuerdo de negociación por medio de una Mesa Técnica, misma que tuvo una temporalidad para exponer datos fríos por las partes y abrir la puerta a una negociación que daría como resultado que la Secretaria realizará un arbitraje, mismo que podría ser expuesto en enero de 2023 para ponerlo a decisión de los trabajadores en una Asamblea Nacional y una consulta por medio del voto personal, libre, directo y secreto de todos los afiliados al STRM.

Han sido meses muy complicados, sobre todo por la lentitud en que se han resulto las negociaciones con intermediación de la STPS, sin embargo, este 26 de diciembre el STRM ha dado a conocer una circular informativa y un citatorio para la consulta que se llevará a cabo los próximos 12 y 13 de enero de 2023, de esta forma la propuesta de la STPS se daría a conocer por medio de una Asamblea Nacional en los primeros días del mes de enero, con la intención de que la información fuese difundida con prontitud a los trabajadores en todos los Centros de Trabajo del país, al mismo tiempo en que se combate una infodemia malintencionada y elaborada por grupos que pretenden realizar un proceso de desunión en la organización, con la única intención de acarrear beneficios políticos y económicos a su causa, pues la unidad es la mayor fortaleza para los trabajadores, ya que la desinformación solamente beneficia al capital, el cual no descansa.

Los momentos que se viven en el STRM son definitorios y tendrán importantes resultados para los trabajadores de nuevo ingreso. Por esto es importante impulsar la continuidad de nuestro Sindicato, de modo que el mantener un Contrato Colectivo como el que ostenta actualmente la organización se convierte en un ejemplo vivo para otros Sindicatos que se encuentran en condiciones de lucha, tal y como ocurre con nuestros compañeros del Monte de Piedad, donde la empresa con artimañas dignas de mitad del siglo XX ha querido debilitar la unidad de su organización con despidos injustificados y amedrentando a los trabajadores con amenazas, pero la unidad del movimiento obrero y la capacidad de lucha, como la que ha demostrado el STRM deben ser promovidas en todo el país para la dignificación del trabajo y el mejoramiento democrático de las organizaciones y sus agremiados.

SINDICALISMO_ Starbucks y el nuevo movimiento sindical

Alrededor de mil empleados en unos 100 locales de la cadena de cafeterías Starbucks en Estados Unidos efectuaron una huelga del viernes al domingo como parte de su campaña para formar un sindicado que vele por los derechos de todos los trabajadores de la mayor empresa del sector. Se trata del segundo paro en un mes y del más prolongado en el año que lleva el esfuerzo de sindicalización.

Se trata de un movimiento incipiente, en el que apenas 260 de las 9 mil sucursales con que cuenta Starbucks en territorio estadunidense votaron a favor de agremiarse. Sin embargo, reviste importancia tanto histórica como simbólica por representar la irrupción de la lucha por los derechos laborales en una compañía que encarna el denominado american way of life.

Para entender la significación del fenómeno, es necesario echar la vista atrás. El ascenso de la ideología neoliberal en los 70 trajo consigo el violento desmantelamiento de los logros obtenidos por los trabajadores en siglo y medio de batallas por sus derechos, así como la promoción de un sentido común, según el cual el empleo es una gracia concedida por los empresarios que los empleados deben recibir con gratitud, sin exigir otra cosa que el menguante salario que se les entrega. Una de las principales características del neoliberalismo en los países avanzados, el traslado de la industria a regiones con bajos salarios con el consiguiente desplazamiento de la clase obrera tradicional por los empleados de servicios, tuvo como correlato una embestida frontal contra los sindicatos y la desarticulación del trabajo organizado. Insertos los trabajadores en la lógica individualista y despojados de los instrumentos de protección de sus derechos, fue fácil imponer condiciones laborales cada vez más precarias, disfrazadas con eufemismos como la “flexibilización” o el “trabajo independiente ( freelance)”.

Ante esta historia, el todavía modesto movimiento de los trabajadores de Starbucks muestra la recuperación de una conciencia obrera que muchos observadores daban por extinta debido a la lejanía de los jóvenes con respecto a las luchas colectivas de los siglos XIX y XX. Comienza a verse cómo, enfrentadas a ingresos insuficientes y a abusos patronales, las jóvenes generaciones rescatan el saber de que sólo unidos pueden plantar cara a los grandes problemas de su propia época.

Los desafíos que enfrentan los trabajadores son formidables. Starbucks, como otras compañías que han visto crecer la exigencia de reconocimiento de derechos laborales en los años recientes (entre ellas, McDonald’s, Amazon o Uber), dispone de un enorme poder para influir en las decisiones judiciales, la clase política y la opinión pública, gran parte de la cual muestra absoluta fidelidad a las marcas sin discernir los daños sociales, ambientales y económicos de la concentración de la riqueza y de las formas extremas de explotación en que basan su éxito dichas empresas.

La respuesta de la cadena de cafeterías a las justas exigencias de sus empleados ha ido desde sabotear las negociaciones del contrato colectivo hasta despedir a los organizadores sindicales y cerrar las tiendas que optaron por agremiarse, por lo que el futuro de la iniciativa resulta incierto. En este escenario, cabe desear que la sociedad estadunidense cobre cuenta de lo que está en juego: nada menos que la esperanza de revertir la precarización laboral y poner los cimientos de un modelo económico en el cual no se sacrifique a la inmensa mayoría para que unos cuantos amasen riquezas fabulosas.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

La unidad sindical como palanca de conquistas laborales

Por Israel Quiñones

Casi llegamos al final de este 2022 y hemos tenido un año vertiginoso, donde los acontecimientos han tenido una importante trascendencia histórica. Por un lado, los temas nacionales se han acotado a una fuerte confrontación por la transición electoral del próximo 2024. Por otro lado, tenemos la lucha de los trabajadores, las conquistas se han dado con movilizaciones y un proceso de unidad, a pesar de los intereses que rodeaban varias de estas mejoras para las y los trabajadores.

La vida política nacional es un área que el presidente en cada mañanera ha querido popularizar, puesto que la apatía social hacia los trabajos políticos ha sido cooptada por los medios de comunicación masiva, esto derivado de querer desasociar la participación ciudadana en las decisiones cruciales para la vida pública y ciertamente el actual gobierno se ha empeñado en generar procesos que sean contrarios a los que mediáticamente la élite ha querido mantener solamente para ellos.

En este contexto, las organizaciones sindicales han tomado la palabra al ejecutivo federal y se ha producido un proceso de unidad sindical, lo que queda demostrado en las movilizaciones que se han dado tanto en la Cámara de Senadores, como en la de Diputados en defensa de la iniciativa de “Vacaciones Dignas” y que han dejado ver que los intereses de los trabajadores van más allá de los deseos o cabildeos de los empresarios en las cámaras legislativas.

Queda asentado que el sindicalismo es la opción más viable para que los trabajadores puedan defender y acrecentar sus derechos laborales. Por este motivo, las elites empresariales y económicas han tenido que entender que su dinero no alcanza para comprar conciencias y que la unidad del movimiento obrero es una realidad que se viene construyendo para beneficios de la clase trabajadora que ha tenido que enfrentar distintas disparidades, pero que al final queda el precedente de la capacidad con la que cuentan los trabajadores al momento de generar unidad en diversidad.

Este año la transformación digital ha sufrido una serie de conflictos de carácter económico y laboral, de tal manera que los trabajadores del sector han decidido su destino por medio de la organización. El caso de Twitter es una muestra clara de esto que estamos abordando, ya que las políticas laborales que ha planteado el magnate Elon Musk han llevado a los trabajadores de esta plataforma a unirse a sindicatos en los distintos países donde hay sedes de esta compañía. ¿Si los sindicatos son tan malos, por qué siguen siendo la mejor opción para trabajadores de distintos países y de un sector como lo es el tecnológico?

A pesar de la modernidad y el inclemente proceso económico neoliberal, los trabajadores deben mantener una postura firme que les permita defender sus derechos y libertades. La democracia y la organización son las principales herramientas que pueden ser usadas por la clase trabajadora para lograr posicionar sus intereses en un marco de confrontación entre las principales fuerzas políticas e ideológicas, con ello, el sindicalismo tiene la posibilidad de establecer un proceso de mejoramiento productivo, laboral y estructural en la transformación tecnológica, industrial y laboral.

Los Telefonistas somos un ejemplo para la lucha sindical en México. Este 2022, después de 37 años se estalló una huelga y según notas periodísticas como la del diario Reforma del 23 de julio de este año, hubo preocupación en el sector empresarial por la movilización y el posterior estallamiento a huelga de los telefonistas, pues se podrían dar una serie de movilizaciones de trabajadores a nivel nacional por la exigencia de mejores condiciones laborales y este motivo de preocupación se extiende cuando entidades como la Mesa de Diálogo Sindical, la cual es conformada por centrales y sindicatos de muy diversos orígenes se hacen presentes para luchar por iniciativas como las vacaciones dignas.

Se ve una luz al final del túnel e invariablemente este tramo será el más complicado de una lucha que los trabajadores Telefonistas tendrán que enfrentar. La ventaja es que, los tiempos que estamos viviendo, en medio de una transformación política y de lucha podemos comprender que la unidad será básica para concretar la defensa de un Contrato Colectivo de Trabajo que debe convertirse en un ejemplo para los trabajadores de este país y que la única forma de conseguirlo y mantenerlo es la organización y conformación de un sindicalismo democrático y real.

SINDICATOS_ Europeos se manifiestan contra los altos precios

Sindicatos de Europa convocaron a huelga en reclamo de mejores salarios para enfrentar la caída del poder adquisitivo ante la fuerte inflación.

Sindicatos de Europa convocaron a huelga en reclamo de mejores salarios para enfrentar la caída del poder adquisitivo ante la fuerte inflación.

Las actividades sufrieron ayer diversas paralizaciones en Bélgica y Grecia, mientras que hoy se prevén fuertes trastornos en Francia y Reino Unido donde además los enfermeros votaron por primera vez en más de un siglo para ir a una huelga aún sin fecha.

Toda la región enfrenta un aumento exponencial en los costos de la energía en momentos en que se aproxima el invierno, provocando un alza global de precios de 10% que genera impaciencia y preocupación en la población.

Los sindicatos belgas convocaron ayer a una huelga nacional, con suspensión del servicio de trenes y supermercados cerrados.

En el principal aeropuerto de la capital, Bruselas-Zaventem, 60% de los vuelos previstos fueron cancelados por la falta de personal en las plataformas operacionales.

François Reman, portavoz de la Confederación de Sindicatos Cristianos, declaró que exigen negociar aumentos salariales. En Bruselas apenas estuvo en funcionamiento una cuarta parte del servicio ferroviario.

Atenas, Londres y Francia

En tanto, Grecia también se movilizó y Atenas parecía una lugar abandonado, ante la suspensión total del servicio de autobuses, tranvías, trenes subterráneos y suburbanos, así como taxis.

Convocadas por la Confederación General de los Trabajadores Griegos, principal impulsor de la huelga, unas 20,000 personas protestaron en la capital.

En Londres se convocó para este jueves una huelga de transportes y el Royal College of Nursing, que representa a casi medio millón de enfermeras y enfermeros, votó por ir a huelga por primera vez en 106 años de existencia.

En Francia, diversas centrales sindicales convocaron una huelga nacional de un día que paralizará los transportes en París.

Esta huelga, planificada desde hace mucho tiempo, se combina con un llamado a la movilización por parte del más influyente de los sindicatos, la Confederación General del Trabajo.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

SINDICALISMO_ Los sindicatos salen a las calles en Madrid para exigir subidas salariales por la inflación

Este jueves los sindicatos más importantes de España, CC.OO. y UGT, han convocado una manifestación en Madrid para exigir subidas salariales, tanto de convenio como del salario mínimo interprofesional (SMI).

En el centro de la problemática se encuentra la inflación, que en el mes de octubre superó el 7 % interanual. A pesar de que se trata de una de las más bajas de la zona euro, que de media sobrepasa el 10 %, esta cifra está lejos de la revalorización de las remuneraciones de los trabajadores.

Entre las exigencias de los sindicatos se encuentra el desbloqueo de la negociación colectiva, que está paralizada desde hace meses por la patronal CEOE.

Desde las 10:30 de la mañana tres manifestaciones recorren las calles de Madrid para confluir en la céntrica Plaza Mayor. Han partido de la Plaza de Atocha, de la Plaza de España y de Puerta de Toledo y esperan encontrarse a las 12:00, cuando los secretarios generales de CC.OO. y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, atenderán a los medios de comunicación y leerán sus manifiestos.

Balo el lema ‘Salario o conflicto. Esta crisis no la paga la gente trabajadora‘, esta será una de las primeras acciones de un otoño que se prevé caliente, según el calendario de movilizaciones que anunciaron en septiembre los sindicatos.

De momento, las relaciones entre los sindicatos y la patronal siguen estancadas, sin avances sobre el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). Sin embargo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya ha advertido en reiteradas ocasiones de que el Gobierno subirá el SMI incluyendo el impacto de la inflación.

Díaz aboga por una subida salarial general y, en declaraciones a los medios este miércoles, sostenía que hay que acabar con «una enorme deficiencia» que arrastra España: «Tiene salarios demasiado bajos».

Actualmente en el país el salario mínimo es de 1.000 euros al mes en 14 pagas y se especula con que la próxima subida lo sitúe en los 1.100 euros.

Por su parte, el salario medio en España es de 25.165 euros anuales, aunque el más frecuente es de 18.490 euros (algo más de 1.300 euros al mes en 14 pagas). El compromiso del Gobierno era acabar la legislatura, que se prevé que concluya en noviembre de 2023, con un SMI que suponga al menos el 60 % del salario medio.

CON INFORMACIÓN VÍA RT NOVOSTI

PERSPECTIVAS_ Primera línea de autodefensa: el sindicato

En la constante confrontación contra la patronal cada grupo sindical que haya sido registrado a través de su toma de nota se puede decir que ga-nó una batalla al capitalismo. Es, también, un episodio a favor de la clase obrera y una derrota para el dueño de los excedentes de producción de su empresa. De todas formas, la existencia de los síndicos organizados no perjudica al patrón ni deja de multiplicar su riqueza. Sin embargo, mientras las necesidades del personal obrero crecen, el sueldo, en la mayoría de los casos, no sube a la velocidad de los precios de los artículos básicos para la manutención de las familias.

La historia nos dice que la Revolución Industrial en el siglo XVIII da origen al sindicalismo. Y que los obreros pasaron a un segundo plano debido a que las máquinas iban sustituyéndolos poco a poco. De esa forma, la economía se transforma de artesanal a industrializada, conforme fue aumentando la demanda y la oferta de los productos que se convirtieron en mercancía. Por tanto, la clase obrera buscó la defensa a su derecho al trabajo y mejores condiciones para realizarlo.

Conforme fue consolidándose el sindicalismo en México, su desarrollo y justificación se han basado en el artículo 123 de nuestra Carta Magna, en cuya fracción XVI dice que toda persona tiene el derecho de un trabajo digno y útil para la sociedad.

En cuanto a la formación de un frente de defensa, la militancia sindical fue un extraordinario logro para la clase obrera y un reto para las patronales.

La fracción XVI del artículo 123 señala que “tanto los obreros como los empresarios tendrán derecho para coaligarse en defensa de sus respectivos intereses, formando sindicatos, asociaciones profesionales, etcétera”.

Los antecedentes del sindicalismo los encontramos en todo el mundo y casi en todas las áreas sociales. Los vemos en diversos momentos del desarrollo comercial mundial en diversas formas de organizaciones altruistas, solidarias con el trabajo manual de obreros y obreras, excepto en algunos grupos especiales, como los religiosos. Por ejemplo, las monjas que realizan varias tareas como cocineras, artesanas, asistentes de enfermería, trabajo doméstico y otras actividades, no tienen una institución que las defienda de los abusos. Las aspirantes que hacen votos de pobreza no reciben ningún sueldo, viven, prácticamente, en una situación de esclavitud.

Por otro lado, existen sindicatos que no se dan por vencidos y mantienen las huelgas hasta por varios años. De éstos, tenemos diversos ejemplos.

Este es el caso del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, dirigido hoy por el senador Napoleón Gómez Urrutia, quien fue perseguido político y obligado al exilio, por grupos y líderes empresariales del gremio, de cuestionada honestidad.

Una vez recuperada su actividad como líder sindical, las tareas pendientes continuaron con mayor fuerza.

Recordemos que en 2018, el Sindicato Minero obtuvo con amplio margen, la mayoría de votos en el recuento por la titularidad del contrato colectivo de trabajo (CCT) del sindicato de Teksid Hierro de México SA de CV, empresa que lidera a escala mundial el vaciado en hierro gris para la fabricación de maquinaria pesada y motores para camiones de uso industrial. El triunfo no fue reconocido por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), encabezada en ese momento por Alfonso Navarrete Prida y al final del sexenio por Roberto Campa Cifrián.

En el presente gobierno, la nueva revisión del CCT del sindicato de la misma empresa automotriz vuelve a triunfar sobre la CTM, en esta ocasión participó el personal de los tres turnos. Las cifras obtenidas fueron: 642 a favor y 172 en contra. La diferencia de 470 fue suficiente para otorgarle el triunfo al Sindicato Minero.

Pero la lucha no queda aquí, es un triunfo importante, sí, pero la lentitud y obstáculos por parte de la directiva empresarial y la propia STPS generaron costos económicos, sociales y de salud entre el personal, en ocasiones difíciles de resarcir, los cuales en general no son considerados como efectos secundarios de una obligada huelga. Nos falta ahondar en el estudio de las secuelas de las violaciones a los derechos laborales, además de redoblar los esfuerzos para una educación sindical más organizada, pues es un derecho inalienable de la clase trabajadora.

La capacitación o educación sindical es la actividad que le dará sentido a la lucha obrera actual y del futuro. Las circunstancias laborales, además de ser diversas, están cambiando. Las nuevas condiciones del trabajo también podrían modificarse debido a la tecnología cambiante. Los nuevos retos industriales nos obligan a visualizar y a diseñar nuevas y mejores leyes de calidad que no permitan ningún resquicio de injusticia.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

TENDENCIAS_ Repartidores de Rappi en Colombia buscan mejor trato laboral

La organización de empleados UNIDAPP, reconocida por Rappi a mediados de este año, busca mejores pagos para los llamados «rappitenderos» e intercede cuando son vetados por la aplicación, una sanción habitual para quienes se rehúsan a tomar pedidos.

Bajo un fuerte aguacero, Luz Miryam Fique maniobra como puede con su motoneta para entregar dos bolsas de comida.Como ella, miles de repartidores en Colombia se enfrentan a la intemperie por una modesta paga.

En el país hay unos 50,000 «rapitenderos», llamados así por la multinacional colombiana que los emplea, Rappi.

A veces reciben menos de un dólar por trayectos de varios kilómetros, denuncia el sindicato que formaron recientemente.

No hay ningún contrato entre estos repartidores -que en su gran mayoría se mueven en bicicleta- y el líder del mercado de reparto a domicilio en Colombia, que se fundó en 2015 y está valorado en 5,250 millones de dólares.

Con el pelo morado bajo el casco, Luz Miryam dejó su trabajo como asistente en una oficina para dedicarse únicamente a Rappi. Cuatro años después preside la organización de empleados UNIDAPP.

Al principio «tenía uno 130 o 140,000 pesos al día (51 dólares), sin fregarse (agotarse)», explica la mujer de 57 años, con una trajinada caja plástica naranja neón colgada a la espalda.

Hoy, para ganar eso, «toca trabajar por lo menos 16 horas (…) ¡y dándole duro, duro!», expresa a la AFP.

«Cuando yo empecé a trabajar con Rappi me dijeron: «tu prendes la aplicación cuando quieras, coges el pedido que quieras, te vas a la hora que quieras». Hoy en día no podemos hacer eso», dice la repartidora, atenta a su teléfono para tomar un nuevo pedido.

Informalidad

Rappi, que a mediados de este año reconoció al sindicato, sostiene que sus repartidores «independientes (…) pueden generar el doble de ganancias por hora» que un empleado con el salario mínimo legal (unos 212 dólares al mes).

«Ganan más de lo que gana el 70% de la población colombiana por hora», enfatiza la compañía en un comunicado dirigido a la AFP.

La llegada de más de dos millones de migrantes venezolanos a Colombia ha jugado a favor de la plataforma, que ofrece entregas a precios bajos gracias a la abundante mano de obra.

También la pandemia «le cayó como anillo al dedo» a la aplicación. «De ahí en adelante Rappi hizo y está haciendo todo lo que se le antoja», se lamenta Luz Myriam.

La valoración de la empresa creció un 420% entre septiembre de 2018 y julio de 2021. Hoy hacen entregas en Argentina, Brasil, México, Chile y otros cinco países latinoamericanos.

Los confinamientos, además de disparar la demanda, han dejado sin empleo a muchos colombianos, que han recurrido a Rappi para sobrevivir. A ellos se unieron los emigrantes venezolanos que ahora constituyen una gran parte de la plantilla de la empresa.

«Hay un aprovechamiento: para un trabajador migrante es muy difícil o imposible ubicarse en la economía formal, dado que en Colombia los empleos formales son escasos», explica Natalia Ramírez, profesora de derecho laboral de la Universidad de los Andes.

Seis de cada diez colombianos trabajan en la informalidad.

Según la multinacional, «tan sólo el 14% de los repartidores tendría un empleo formal si no existieran las plataformas digitales».

«El 44% estaría desempleado», agrega Rappi, citando un estudio del centro de pensamiento Fedesarrollo.

Sindicalizados 

Madre de dos hijos, Luz Miryam atiende en las mañanas un negocio familiar de abarrotes y en las tardes se ocupa con Rappi. La inseguridad y los accidentes de tránsito son sus principales enemigos.

Su moto derrapó una vez bajo la lluvia y cayó al suelo. «Casi no me puedo parar. Duré como ocho días que no pude trabajar», recuerda.

La compañía no cubre gastos médicos ni las incapacidades de los repartidores que se accidentan en el trabajo.

La organización busca mejores pagos para los «rappitenderos» e intercede cuando son vetados por la aplicación, una sanción habitual para quienes se rehúsan a tomar pedidos.

Sobre el final de la tarde, Luz toma un pedido de una pastelería en un barrio rico.

«Los rappitenderos tienen que ir por atrás de la tienda (…) para que los clientes no se den cuenta (de) que nos están tratando mal», reclama mientras busca el ascensor de carga del establecimiento.

«Si nos subimos al de los clientes, el vigilante nos hace bajar. Siempre hay discriminación por el hecho de ser domiciliario», denuncia.

El parlamentario liberal Mauricio Gómez Amín prepara un proyecto de ley para «regular no sólo a Rappi, sino a todas las plataformas digitales (…) para que no abusen de sus empleados».

Los repartidores «no tienen derechos laborales, y Rappi no les reconoce sus derechos (…) no cotizan pensión, no les pagan sus riesgos laborales», denunció Gómez en Semana TV.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Agencia laboral de EU denuncia que Starbucks amenazó a sus empleados por organizarse en sindicatos

La empresa de cafeterías envió una carta a los empleados para advertirles que si se unían a un sindicato, las negociaciones de su contrato colectivo podrían prolongare hasta un año y mientras tanto sus salarios quedarían «congelados».

La Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés), una agencia independiente del Gobierno de Estados Unidos, denunció que la empresa Starbucks amenazó a los empleados de diez de sus tiendas en los estados de Washington y Oregón por el hecho de estar sindicalizados.

La dirección de la NLRB explicó que las cartas que recibieron los empleados de esta cadena de cafeterías presionándoles para que renunciaran a la posibilidad de sindicarse violan las leyes federales.

En ellas, se les advertía que si se unían al sindicato, las negociaciones con la empresa, si es que llegaban prosperar, podrían prolongare hasta un año y mientras tanto sus salarios quedarían “congelados”.

La empresa “ha estado interfiriendo, restringiendo y coaccionando a los empleados en el ejercicio de sus derechos, garantizados en las leyes laborales”, señala la denuncia de la NLRB, según cuenta la agencia de noticias Bloomberg.

La congelación de los beneficios durante las negociaciones contractuales ha sido un punto importante en la lucha entre la empresa y los sindicatos. En mayo, Starbucks anunció un paquete de nuevos aumentos salariales y beneficios que entran en vigor en agosto salvo para aquellas cafeterías que dispusieran de un sindicato, lo que supone una medida intimidación según estas organizaciones de trabajadores.

No obstante, los establecimientos en los estados de Washington y Oregón no son los únicos afectados, según denunciaron empleados de otras cafeterías en varias partes del país. Es el caso de Michelle Hejduk, una trabajadora de Arizona, que a través del Starbucks Workers United señaló que este tipo de cartas han sido enviadas a otras partes del país.

No es la primera vez que la NLRB pone el punto de mira sobre Starbucks por sus prácticas contra los sindicatos y el derecho de sus trabajadores a organizarse. A falta de acuerdos, las quejas pueden ser apeladas ante un juez federal. La empresa, que puede ordenar cambios en las políticas de la empresa, no puede hacer que los empresarios compensen los daños anteriores causados.

Por su parte, la empresa, que siempre ha negado estas prácticas, ha acusado esta semana también a la NLRB de confabularse en secreto con uno de los grupos que organiza a los trabajadores, el Starbucks Workers United, sindicato elegido en más de 220 de las 9 mil cafeterías que administra la empresa en Estados Unidos.

Starbucks Workers United, que ha ganado cerca del 80 por ciento de las elecciones en las que se ha presentado, calificó estas acusaciones de “absurdas” y como una forma de distraer la atención de las campañas antisindicales de la empresa.

CON INFORMACIÓN VÍA ARISTEGUI NOTICIAS

SINDICATOS_ EU experimenta el auge de los sindicatos

Tras años de declive, el movimiento obrero estadounidense está experimentando un resurgimiento, con el aumento de la popularidad de los sindicatos y de la organización de los trabajadores.

No obstante, la oposición de las empresas en Estados Unidos ha sido intensa y se ha producido en medio de acusaciones de destrucción de sindicatos y de brutales campañas para intentar disuadir a los trabajadores de sindicalizarse.

Una encuesta realizada por Gallup en agosto de 2021 reveló que el apoyo a los sindicatos se situaba en su punto más alto en Estados Unidos desde 1965, con un 68% de apoyo en este país. Los sindicatos fueron la única institución cuya aprobación por parte de los estadounidenses no disminuyó en el último año, en una encuesta realizada en junio sobre la confianza en 16 importantes instituciones estadounidenses.

Durante los primeros trimestres del año fiscal, la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) informó sobre el aumento de las peticiones de elecciones sindicales en un 58%, aumentando de mil 197 a mil 892.

La NLRB actualmente está ejerciendo presión para que se aumenten los fondos para hacer frente al aumento de la actividad laboral. Sin embargo, la reforma de la legislación laboral no ha podido ser aprobada por el Senado de Estados Unidos, a pesar de haber sido aprobada en la Cámara de Representantes.

Algunas de las principales empresas y marcas estadounidenses han visto cómo los trabajadores se sindicalizan por primera vez.

Después de que la primera tienda de Starbucks en Estados Unidos ganara las elecciones sindicales en Búfalo en diciembre, alrededor de 200 tiendas han votado desde entonces a favor de la sindicalización, liderando el resurgimiento de las presentaciones de peticiones de elecciones sindicales.

Estas victorias han ocurrido a pesar de la agresiva oposición de Starbucks.

A principios de junio, Austin Locke, barista de Starbucks desde hace aproximadamente seis años, tres de ellos en el establecimiento de Ditmars, en Queens, Nueva York, denunció que un gerente lo golpeó para que completara un registro de Covid-19 antes de empezar su turno. Reportó el incidente a recursos humanos, quienes, afirmó él, se mostraron despectivos y a la defensiva.

Unas semanas después, poco después de que su establecimiento votara a favor de la sindicalización, le informaron sobre su despido, alegando que no había completado el registro de Covid-19 y que la denuncia del incidente que hizo ante recursos humanos en relación con el gerente era falsa.

Locke está tramitando un expediente de prácticas laborales injustas ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales. Es uno de las varias docenas de trabajadores que lo han hecho en medio del aumento de la organización sindical en las sucursales de Starbucks.

El despido de Locke ha incitado a varios grupos locales, trabajadores y miembros de la comunidad a protestar contra su despido y a conseguir apoyo público a favor de los esfuerzos de organización sindical en Starbucks.

“Básicamente salimos a la calle todos los días para repartir folletos, para que todos los miembros de la comunidad y los clientes que entran en la tienda –los habituales que solía ver todos los días– sepan que fui despedido de forma ilegal”, añadió Locke.

Starbucks ha negado todas las acusaciones sobre el empleo de represalias contra los trabajadores implicados en la organización sindical, e indicó que no se produjo ningún altercado físico entre Locke y el gerente.

El primer almacén de Amazon ganó sus elecciones sindicales en Staten Island, Nueva York, en abril de este año, y las campañas de organización sindical se volvieron públicas en otros almacenes de Amazon en Carolina del Norte, Kentucky y el norte del estado de Nueva York.

Heather Goodall, comenzó a trabajar en un almacén de Amazon cerca de Albany, Nueva York, en febrero. “Al cabo de una semana, me sorprendió lo que encontré. No había suficientes arneses para las personas, no se podían ajustar, había lesiones, y simplemente era abrumador”, explicó Goodall.

Comenzó a preguntar a sus compañeros de trabajo qué opinaban sobre la formación de un sindicato, y descubrió que existía un gran interés, pero también miedo. Sin embargo, ese miedo comenzó a disiparse después del triunfo en el almacén de Staten Island y de que otros trabajadores vieran su éxito al defender a sus compañeros de trabajo respecto a sus problemas en Amazon.

Después de unirse al Amazon Labor Union, el sindicato independiente que ganó las elecciones sindicales en Staten Island, Goodall está ejerciendo presión para reunir suficientes firmas que permitan la celebración de elecciones sindicales ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales en las próximas semanas. Amazon se opone a que los trabajadores hagan esto.

Por otra parte, la primera tienda minorista de Apple en Estados Unidos ganó sus elecciones sindicales en junio. Los trabajadores de dos tiendas Trader Joe’s, dos establecimientos de Chipotle y una tienda minorista de Lululemon recientemente presentaron solicitudes para realizar elecciones sindicales, en las que, si tienen éxito, serían los primeros establecimientos de estas empresas en sindicalizarse.

La primera tienda minorista de REI se sindicalizó con éxito en la ciudad de Nueva York en marzo, y una segunda tienda ubicada en Berkeley, California, llevará a cabo sus elecciones sindicales el 27 de julio.

Jules Gerlitz, empleada de la tienda que se encuentra en Berkeley, comentó que los clientes con frecuencia se sorprenden por la falta de representación sindical en REI, ya que la empresa es una cooperativa y se autodenomina progresista.

Gerlitz comentó que un argumento antisindical habitual de los directivos de REI consiste en afirmar que un contrato sindical no garantiza nada y que podría reducir el salario y las prestaciones de los trabajadores, lo cual, según indicó Gerlitz, era un argumento ilógico porque los trabajadores nunca aceptarían que eso formara parte de las negociaciones.

REI publicó información que pretende partir de una postura neutral. Pero su intención es evidentemente antisindical, en términos de generar este miedo o incertidumbre sobre todas estas cuestiones”, señaló Gerlitz.

Poco después de que la sucursal de Nueva York ganara las elecciones sindicales, la empresa REI anunció una serie de nuevos sueldos y prestaciones en toda la empresa, aunque REI ha negado que esta medida sea una respuesta a la victoria en las elecciones sindicales.

Los trabajadores también aseguran que los gerentes de otras tiendas trasladados a la tienda de Berkeley han estado proporcionando desinformación a los empleados respecto a los sindicatos.

REI ha negado las afirmaciones relativas a su oposición al sindicato. La empresa indicó que los gerentes de las tiendas externas fueron incorporados para apoyar en las funciones de la tienda y cubrir el tiempo libre de los gerentes. REI también afirmó que se habían resuelto los problemas de falta de personal de recursos humanos y que no tienen registro de quejas no atendidas procedentes de la tienda de Berkeley.

“Apoyaremos por completo el proceso de petición en Berkeley, incluyendo el derecho de cada empleado de votar a favor o en contra de la representación sindical”, indicó un vocero de REI en un correo electrónico.

El almacén de Amazon en Staten Island, Nueva York, ganó sus elecciones sindicales en abril de este año, no el año pasado como se indicaba en una versión anterior.

CON INFORMACIÓN VÍA LA LISTA/THE GUARDIAN

Sindicatos, tema de otro planeta para los jóvenes

Graciela Bensusán conversó alguna vez con un gerente de la automotriz Volkswagen, quien antes de llegar a México había tenido trato con sindicatos españoles. El ejecutivo alemán fue claridoso: “Me dijo que en este país nadie habla por los trabajadores, que los mexicanos tienen ‘lo que nosotros queremos que tengan’, porque su sindicato no tiene poder de negociación”.

Con esta anécdota, la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco aborda una de las aristas de la reforma laboral en curso, un proceso muy complejo del que se esperan resultados de manera inmediata, aunque se trata, dice, de desmontar una maquinaria construida durante largas décadas de control corporativo.

Autora de varios libros y de decenas de artículos sobre el mundo del trabajo, Bensusán es además integrante del panel del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida previsto en el tratado comercial de América del Norte (T-MEC). Según la Secretaría de Economía, dicho panel está integrado por expertos en derecho y práctica laboral, y en la aplicación de normas internacionales del trabajo, que cuentan con una trayectoria profesional caracterizada por su objetividad, confiabilidad e independencia.

En entrevista, Bensusán se remonta a la historia del sindicalismo mexicano, a partir de la consolidación del corporativismo durante el régimen de Miguel Alemán, cuando los sindicatos cumplían su papel de control, pero conseguían algunas ventajas para sus agremiados.

La adopción por México del modelo exportador dio un vuelco. Los sindicatos dejaron de conseguir ventajas y se concentraron en ser útiles a los intereses del Estado (paz laboral) y de las empresas (mano de obra barata).

El cambio desde arriba

Las condiciones para el cambio en el mundo del trabajo vinieron con la renovación del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

Vencimos finalmente las resistencias, dice la investigadora. Y en seguida se pregunta: “Pero ¿dónde las vencimos? Arriba. No fue que tuviésemos un millón de personas en la calle cuestionando el arreglo corporativo. Esto (el nuevo modelo laboral) fue un diseño de arriba, un cambio de arriba hacia abajo. Y hubo un cambio a nivel del Congreso, con la reforma, etcétera, pero los actores involucrados, los dirigentes del sindicalismo tradicional, se resistieron, hicieron de todo –incluyendo muchos amparos– para que esto no funcionara”.

La reforma laboral se ha traducido en la creación de instituciones como el Centro Federal de Registro y Conciliación Laboral y los tribunales del ramo. Pero no es sólo eso, cambian las estructuras, los procesos, los incentivos, es un proceso complejísimo de cambio social.

En 2019 una reforma a la ley incorporó los cambios constitucionales aprobados dos años antes.

Para enfrentar un mundo de corrupción y simulación se crearon cinco procesos de democracia sindical: elección de representantes, constancia de representación para el sindicato negociador (cuando hay dos o más), aprobación del resultado de la negociación, aprobación de las revisiones contractuales y legitimación de contratos colectivos.

Estos procesos, en conjunto, se proponen, sostiene la investigadora, revertir gradualmente la más injusta distribución funcional del ingreso entre trabajo y capital (que actualmente es de 30 por ciento para las personas trabajadoras y de 70 por ciento para el capital).

La democratización de los sindicatos debe acompañarse de una restructuración de las organizaciones y de un camino que apunte a negociaciones sectoriales, centralizadas, que den mayor fuerza a las personas trabajadoras y sus organizaciones. La democracia es el mecanismo sine qua non para dejar atrás el viejo modelo totalmente autoritario, oscuro, de cero transparencia, sin rendición de cuentas, con una distancia enorme en la identidad entre líderes y bases.

Bensusán sostiene que las luchas sindicales de las décadas pasadas costaron mucho y dejaron una lección amarga: No se puede, no podemos con las amenazas, con las listas negras. Esas derrotas se tradujeron en cultura de la pasividad entre los trabajadores.

“Ese modelo terrible, precarizador, de salarios de hambre, tuvo un éxito tremendo, no sólo porque nos volvimos exportadores, sino porque quitó a los trabajadores, a los jóvenes, la idea de que los sindicatos sirven para algo. Hoy que tenemos un nuevo andamiaje institucional, positivo, dime cómo hacer para que los trabajadores realmente se apropien…”.

–¿Hubo una suerte de victoria cultural del neoliberalismo?

–No sólo. El modelo neoliberal supone la ausencia de poder colectivo, y en ese sentido coincidiría, pero aquí va más allá. Es el triunfo de un modelo exclusivamente basado en los bajos salarios de los trabajadores. Hay países con filosofía muy neoliberal, pero que pagan salarios dignos. Teníamos éxito como modelo exportador, un sector automotriz muy poderoso que logra sobresalir a nivel mundial, pero trabajadores empobrecidos. (Lograron) quitar del imaginario social el papel del sindicato como un instrumento igualador.

Fetichismo institucional y fe en el poder presidencial

El arribo a un nuevo modelo laboral requirió de muchas reformas y muchos años. “No es que soplo y ya. Pero hay mucho pensamiento mágico en este mundo del trabajo, que hace que se vea lo que ocurre como muy lento. Es una especie de fetichismo institucional, porque le ponen a la ley un valor que no tiene, ‘ya cambió la ley y ya se cambió la realidad’, y no. Es mucho más fácil cambiar la ley que la realidad”.

Frente a las críticas que apuntan a un cambio demasiado lento con la reforma laboral, Bensusán plantea una pregunta: ¿Se puede desarmar en tres años algo que se anudó en las últimas ocho décadas?.

–¿El fetichismo institucional se combina con la fe en las decisiones del poder?

–Los líderes se molestan porque el presidente no va a tal o cual reunión. Pero es lo peor que puede suceder. Los representantes del gobierno no tienen nada que hacer con el movimiento sindical, en la vida de los sindicatos.

Bensusán sostiene que es preciso ver el conjunto, a riesgo de no entender nada. “Vemos el caso de Pemex y algunos dicen: ‘ya fracasó la reforma’. Hay líderes que se quejan: ‘es que el presidente no nos recibe’. Hay muchos que tienen esa expectativa (frente al poder presidencial), líderes que se vuelven aparentemente héroes y que quieren ser el sustituto de Fidel Velázquez”.

Los riesgos

No es en la legitimación de contratos o en el remplazo de las juntas de conciliación donde Bensusán ve los mayores riesgos para el nuevo modelo laboral, sino en la intención empresarial de instaurar aquí un modelo importado.

Hay un riesgo fuerte de que lo que predomine sea un modelo como el de Estados Unidos, donde las empresas se van a dedicar a impedir que se formen sindicatos.

El riesgo es que con relaciones individuales no podremos corregir el desbalance entre empleadores y trabajadores, y no podremos vincular salarios con productividad, que es lo importante. Para no depender debemos desarrollar un mercado interno, y para eso tienes que pagar mejores salarios.

Desde hace más de diez años, recuerda la investigadora, ella alertó sobre la posibilidad de que la reforma laboral llegara demasiado tarde, que la cultura de la pasividad se impusiera. Hoy que tiene contacto con trabajadores por aplicación se ha topado con una dura realidad: Para los jóvenes, el tema de los sindicatos es de otro planeta.

La cultura de la pasividad, sostiene, debe combatirse con una difusión mucho más amplia del nuevo modelo laboral. Es algo totalmente nuevo. Los trabajadores ni sabían para qué servía el contrato colectivo, menos van a saber para qué sirve un proceso de legitimación.

En esa línea, el riesgo es que los empleadores vuelvan a ganar. Ya ganaron corrompiendo completamente al sindicalismo, que se dejó corromper, y ahora quieren ganar convenciendo a los trabajadores de que no se organicen. En eso estamos.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA