STRM_ ASAMBLEA GENERAL NACIONAL PERMANENTE (21.07.2022)

En el marco de la Asamblea Nacional General de Representantes convocada de manera extraordinaria el día de hoy (21.07.2022), el Secretario General del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) Co. Francisco Hernández Juárez, expuso las alternativas de posibles solución a la huelga estallada a las 12 del día de este mismo jueves.

En el contexto y preocupación de posibles alternativas que por su naturaleza conllevan a mecanismos de resolución relativamente extensos en cuanto al tiempo, además de depender de autoridades y procesos externos, el Co. Francisco Hernández Juárez planteó además una alternativa en donde el STRM pudiera argumentar y determinar en el corto tiempo una solución completa considerando las condiciones financieras y económicas de la empresa Telmex.

De tal manera y a través de la creación de una Mesa Técnica conformada por dos representantes del STRM además del Secretario General, dos representantes de la Empresa y su Director General y bajo la mediación de dos representantes de la STPS además de la Secretaria de Trabajo, dicha Mesa buscará que se generen las condiciones de solución de las problemáticas relacionadas al pasivo laboral, al esquema de jubilaciones de los trabajadores de nuevo ingreso, además de la contratación de las 1,942 vacantes.

Lo anterior a través de un diagnóstico de las finanzas de la Empresa y que en la práctica del análisis actuarial se logre valorar en sentido objetivo y técnico las condiciones reales de la empresa (Telmex) y la la viabilidad de la propuesta de solución resultante del trabajo de la Mesa Técnica.

Lo anterior se establece en una ruta crítica a partir del día 25 de julio y con un tiempo de resolución no mayor a 20 días después del inicio de la primera reunión, para posteriormente someter a consulta dicha propuesta a la totalidad de los agremiados al STRM.

La anterior propuesta fue sometida a la votación de la Asamblea y aprobada por la misma y será ratificada en las próximas horas a través del voto libre, directo y secreto de las y los compañeros en los diferentes centros y localidades de trabajo de todas las secciones en el país. Mientras tanto el movimiento de huelga continua en activo.

CON INFORMACIÓN VÍA STRMNOTICAS (Redacción)

OPINIÓN_ La inseguridad y la falta de inversión como obstáculos para la conectividad

Por Israel Quiñones

La inseguridad en nuestro país se ha convertido en uno de los grandes males cotidianos. Los tres niveles de gobierno no han logrado garantizar la seguridad pública que la sociedad demanda y en cierto modo, esto es resultado de diversos motivos que van desde la corrupción en las fuerzas de seguridad pública, hasta el incremento de actividades delincuenciales derivado de la falta de oportunidades para una gran parte de la sociedad.

Es inevitable que estos efectos permeen a distintos sectores y, en definitiva, la seguridad se ha convertido en uno de los grandes pendientes del gobierno de la 4T. Sin embargo, el desarrollo nacional se ve truncado por la falta de atención al incremento de las actividades delictivas, tal es el caso en el sector de las telecomunicaciones, pues el aumento en el robo y vandalismo de la infraestructura provoca desconexiones frecuentes de los usuarios, además de que los trabajadores de las distintas compañías se ven afectados y en peligro para poder desempeñar sus labores.

En algunos estados del país, el trabajar en un corte de fibra óptica después de una hora en específico, significa arriesgar la propia seguridad, sin embargo, es imperativo restablecer los servicios y ese es solamente un ejemplo. En el caso de Telmex, según datos de la propia empresa, se han realizado 30,456 denuncias en los últimos dos años por vandalismo a las vías generales de comunicación y robo de cable y en este rubro, el cableado de cobre es lo más apetitoso para aquellos que realizan la sustracción de este material que se traduce en más de 5 millones de metros, lo que representa 2,481 toneladas de este preciado metal, mismo que es fundido en “chatarreras” para su venta en el mercado negro.

Si estos datos plasmados en el párrafo anterior son conocidos por las compañías y trabajadores, ¿por qué la autoridad no los conoce? Aunado a lo anterior, es necesario señalar que el sabotaje a la red realizado por trabajadores de la competencia se ha incrementado y camuflado con los actos de grupos delincuenciales, en este rubro el operador más afectado sigue siendo Telmex.

Según una nota del periódico El Financiero, representantes de operadores como Telmex, Megacable y AT&T han solicitado la intervención activa de las autoridades, pues comentan que el desarrollo y crecimiento de la infraestructura se ha visto afectado por el tema de la delincuencia, sobre todo por la falta de garantías para los trabajadores que realizan labores en las zonas alejadas de las manchas urbanas del país, al punto de verse amenazados por miembros de grupos del crimen organizado, ya que existen redes de telecomunicaciones paralelas propiedad de estas organizaciones delincuenciales, de manera que la interconexión con la red troncal de los grandes operadores se convierte en una prioridad para mantener sus redes.

Si bien es cierto que la inseguridad se ha convertido en un obstáculo para el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones, no podemos dejar de lado la falta de inversión y la falta de incentivos regulatorios, debido a que el uso de la red de Telmex como red troncal de los competidores, ha promovido que los operadores perezosos no continúen con el crecimiento de la red, al igual que Telmex ha reducido sus niveles de inversión por la misma regulación.

Aunado a lo anterior, el conflicto obrero patronal entre Telmex y el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, se ha convertido en un tema que afecta la calidad en el servicio, puesto que la falta de personal es causante de ineficiencia en la atención, ya que la empresa se ha recostado en una actitud de necedad y sin mostrar argumentos claros al no reconocer 1,942 vacantes ya negociadas con anterioridad, asunto que demuestra y subraya la política antisindical con la que se rige América Móvil en todo el continente.

Es una realidad que la inseguridad se ha convertido en un gran obstáculo para el desarrollo y despliegue de nueva infraestructura de telecomunicaciones, pero tampoco se trata de negar razones de fondo que han sido las mayores causales de la falta de conectividad, además de que los operadores perezosos no cuentan en sus concesiones ningún compromiso u obligación para generar mayor conectividad, tal y como sucede en el caso de Telmex en su concesión, además de que el Agente Económico Preponderante no cuenta con una concesión convergente que sea un incentivo para impulsar la inversión y pueda competir en igualdad de circunstancias, además de bajar los precios en el mercado de Televisión de paga.

Definitivamente el ramo de la seguridad pública es una exigencia social justa y necesaria, por lo que en el caso del sector de las telecomunicaciones es necesario, indudablemente, sobre todo para mantener la integridad personal de los trabajadores que realizan los trabajos necesarios para conectar al país, pero sin la inversión suficiente y con una regulación que trunca el desarrollo va a seguir siendo muy complicado.

STRM en Redes_ Movilización Virtual 24.03.2022

OPINIÓN_ Si se puede en electricidad, también se puede en conectividad

Por Israel Quiñones

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador tiene tres años proponiéndole al gobierno de los Estados Unidos que se lleven a cabo inversiones en Centroamérica y obviamente en nuestro país, esto con el fin de impulsar una reactivación económica regional, aspecto que definitivamente detendría fenómenos como lo es el migratorio.

En este orden de ideas, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar publicó un Tuit en el que básicamente acepta la propuesta hecha por el mandatario mexicano en el ramo energético. El embajador estadounidense menciona que Estados Unidos y México han sido dotados de grandes recursos naturales y propone construir una gran central eléctrica que alimente a toda Norteamérica de energías limpias.

En el marco de una reforma eléctrica, las declaraciones emitidas por Ken Salazar muestran un acuerdo implícito entre los gobiernos de ambas naciones, de manera en que se abre una ventana para unificar un sector estratégico tal y como lo es el energético, de manera que se pudiera proteger la inversión privada que se abrió durante la administración federal mexicana anterior, sin embargo, se le da un espacio enorme a la propuesta de reforma del Presidente López Obrador sin generar un enfrentamiento de mayor encono con los actores europeos como Iberdrola.

El beneplácito emitido por el representante del gobierno estadounidense en nuestro país es un autentico balde de agua congelada para aquellos que defienden el modelo energético privatizado y que en países como en España, han demostrado su ineficiencia, pero, sobre todo, el daño social tan profundo, de forma que conceptos como “pobreza energética” han sido usados derivado de los descontrolados aumentos en los costos de insumos eléctricos y de hidrocarburos en la península Ibérica.

El modelo neoliberal eléctrico emanado del paquete de reformas implementadas por el gobierno anterior ha sido una muestra clara de que el capital privado ha roto con cualquier rasgo de sensibilidad social. Este modelo ha definido que el mercado es el único ente que puede definir el costo de la vida. Sin embargo, este modelo basado en subsidios para los privados deja de lado cualquier posibilidad de bienestar social y, por ende, el desarrollo es condicionado al mismo mercado, el cual es definido por los mismos privados… no hay manera de crecimiento, ni permite el bienestar de la mayor parte de la población.

En este sentido, el Gobierno de México ha definido entre sus prioridades la aprobación e implementación de la Reforma en materia eléctrica. Al tomar esta determinación, el Gobierno ha dejado de lado otros temas que debieran estar en su lista de prioridades, asuntos que son de gran calado para poder generar procesos sociales igualatorios, tal y como lo es el sector de las telecomunicaciones.

En el sector de las telecomunicaciones se debe tomar en cuenta que también es una economía de redes, igual que lo relacionado con el sector eléctrico. Si tomamos en cuenta que uno de los operadores que ha mostrado mayor crecimiento como lo es Megacable, empresa que en su último informe del cuarto trimestre de 2021 reporta más de 6 mil millones de pesos en ingresos, esto representa el presupuesto que se le otorgó a CFE telecomunicaciones e internet para todos. Si tomamos en cuenta que Megacable también informa que cuenta con 4 millones de usuarios y que, CFE Telecom quiere conectar a aproximadamente 30 millones de mexicanos, de entrada, notamos que la tarea es poco menos que imposible.

Lo que realmente necesita el sector de las telecomunicaciones, es una Reforma completa, tal y como se ha propuesto en el tema eléctrico. Si se diera una Reforma Telecom con una visión social y con una verdadera misión de conectividad universal, el concepto de preponderancia desaparecería de la carta magna, dando paso a un sector convergente y que más allá de competencia se abordará la inversión en infraestructura y la responsabilidad social de los operadores en impulsar la conectividad fuera elevada a rango constitucional, otra sería la historia en materia de bienestar digital de nuestro país, además de impulsar una verdadera política pública digital.

Todo lo anterior puede ser posible, tan posible como la propuesta de Reformar el mercado eléctrico en pro del bienestar social de las y los mexicanos.

OPINIÓN_ Los retos del sindicalismo y la conciencia de clase en la era digital

POR: CHRISTIAN ISRAEL QUIÑONES GONZÁLEZ

Las condiciones de lucha se han ido modificando conforme a la llegada de nuevas tecnologías que se van implementando en la cotidianidad. No son las mismas condiciones que imperaban en la década de los años setenta, que la realidad que actualmente se vive en todos los sectores productivos, por ello, es sumamente necesario contemplar un camino evolutivo de las acciones que el sindicalismo deba de adoptar ante las nuevas condiciones que se han estado implementando por parte del capital.

¿Cómo debemos afrontar procesos de negociación colectiva en la era digital? La automatización de procesos de trabajo, el internet de las cosas, la conectividad y otras tantas iniciativas tecnológicas que han sido incrustadas en las empresas, han generado que el trabajo evolucione en distintas características que cada día dependen más del conocimiento y capacidad de adaptación del trabajador, al mismo tiempo en que se necesita una mayor capacitación académica del mismo. Esto no necesariamente es un beneficio laboral que impulse el crecimiento personal del trabajador, pero si se convierte en un factor de aislamiento que atomiza a la clase trabajadora.

No es que estemos en contra de la preparación o en su defecto, de la acumulación de conocimiento, sino que se debe de impulsar una aportación que inspire la colectividad y no solamente beneficie la hiperindividualización de los trabajadores, ya que siguiendo la senda del individuo laboral, el capital se verá beneficiado ante la desfragmentación de la conciencia de clase, de manera que el control por parte del capitalista sobre el sujeto se convertirá en un proceso de sometimiento sistemático, convenciendo al trabajador de que él debe autoexplotarse, competir con él mismo y de esta forma, aumentar su productividad ante un modelo neoliberal que le ofrece una “libertad laboral y económica”; sin embargo, solamente lo somete a un modelo de explotación continuo y sin el resguardo laboral que la colectividad de una organización sindical le puede aportar a su realidad.

Lo anterior puede ser un complejo sistema de producción postfordista, la entrada a la modernidad, el acoplamiento con la era digital, sin embargo, es mucho más simple, pues visto desde otra perspectiva, la autoexplotación es el modelo más simple para convertir al trabajador en un objeto del modelo productivo actual, sin que se resista a entregarse y además, que no exija lo que realmente le corresponde, ya que pasamos de la “fast food” al “low cost”, este último, es la máxima aspiración del neoliberalismo salvaje que impera en el modelo económico y político empresarial actual.

Los métodos de control han evolucionado de distintas maneras con el pasar de los años, aunque siempre han pretendido lo mismo que hoy. El sometimiento, la precarización, los amaños ya sean leguleyos o apegados a derecho siempre han sido herramientas efectivas para el capital. El problema principal para la clase trabajadora radica en la desunión de esta y durante la primera parte del siglo XXI se ha venido intensificando. La metodología ha variado; sin embargo, la más efectiva ha sido la utilización de medios de comunicación, así como la promesa de incrustarse en una clase aspiracionista.

Es indudable que la lucha de clases mantiene una vigencia, pero los esfuerzos del capital por aminorar el impacto del conocimiento se han agazapado en eliminar conceptos filosóficos, económicos y políticos al sustituirlos por la técnica. No es que la técnica sea contradictoria al conocimiento o para la educación, más bien se trata de la utilización que se le da. El desprecio del capitalismo por las ciencias sociales, tales como la política, la filosofía o la economía se basa en despojar a la clase trabajadora del acceso a una conciencia política-sindical, de modo que, la capacidad de organización se vea sustituida por la meta de la eficiencia neoliberal, es decir que, el trabajador no aspire más allá de mantener su fuente de empleo, su productividad y técnica para la solución de las problemáticas que enfrenta el capitalista y no para satisfacer sus necesidades económicas, políticas o legales, de modo que el control de los procesos de trabajo quede de lado del capital y no exista intervención del trabajador para disminuir el sometimiento laboral de clase.

Ante estas condiciones, la clase trabajadora solamente cuenta con la organización sindical para poder defender sus derechos de manera efectiva. Lamentablemente, durante la pandemia se han dado procesos de aislamiento laboral, ya que las herramientas digitales han dado a los capitalistas métodos eficientes para que los trabajadores no logren organizarse adecuadamente y basados en el hiperindividualismo digital, el control de los procesos productivos y de trabajo quedan de lado patronal.

Es innegable que el acercamiento a la digitalización es necesario, ya que, al eliminar la brecha digital, se elimina la brecha de desigualdad, pero esto quedará simplemente en una utopía digital sino se implementan políticas públicas adecuadas a la realidad actual del país, además de que se requieren programas de alfabetización digital para el total de la población. Mientras tanto, el neoliberalismo continua avanzando y con ello ensancha la brecha de desigualdad, promoviendo procesos de programas educativos precarios e incompletos, creando ejércitos de desempleados proclives a aceptar cualquier tipo de trabajo en condiciones deficientes para la realización del mismo y esto ocurre, porque así esta planeado, por ello la responsabilidad social del modelo sindicalista se debe asumir desde la injerencia política y conceptual de un verdadero modelo de desarrollo y en el caso de los telefonistas, se be impulsar un nuevo modelo de política digital que corresponda a las demandas sociales actuales, tal y como lo es un verdadero cumplimiento a la conectividad universal, requerimiento infranqueable para que el país verdaderamente cuente con un modelo de inclusión digital económico, político, educativo y social.

Las condiciones que actualmente enfrentamos como Sindicato de Telefonistas, son el resultado de políticas neoliberales de exclusión, se han implementado leyes que apoyadas en la creación de un Órgano Constitucional Autónomo como es el Instituto Federal de Telecomunicaciones, se le dieron a los principales accionistas de América Móvil las excusas institucionales para desmantelar legalmente a Teléfonos de México y esto no significa que la empresa sea inviable, pero las condiciones de separación y desmembramiento económico pretenden cambiar el modelo laboral a modo de que los accionistas vean incrementadas sus ganancias y culpar a los trabajadores por una ineficiencia en el modelo de negocios, para luego, someter a los trabajadores de modo que su razón prevalezca sobre el Contrato Colectivo de Trabajo de los telefonistas, de modo que el IFT no queda más que un guiñapo institucional consentidor del modelo neoliberal empresarial.

La podredumbre del sistema ha pretendido descalificar a los trabajadores a modo de que, la empresa logre victimizarse ante las condiciones desiguales del mercado. La envoltura en la bandera de la competencia ha sido la causante de una regulación intrusiva, confiscatoria y con una dudosa justificación jurídica basada en la asimetría, de modo que el mercado debe encargarse de satisfacer las necesidades de los usuarios del sector de las telecomunicaciones; sin embargo es una tarea impúdica afirmar que el mercado puede satisfacer necesidades sociales, para ello, la implementación de políticas públicas que se adecuen a la realidad social serían la verdadera solución, además de adecuar una estrategia digital nacional con una regulación equitativa que fuerce a los operadores a cumplir con inversión y desarrollo, además de dar empleos de calidad en un sector de alto dinamismo económico y dejar atrás un modelo laboral precarizado con una actitud patronal abusiva.

La lucha por los derechos laborales y digitales tiene que ser una lucha irrenunciable. Es primordial que los trabajadores y la sociedad retomen banderas como la justicia social y con esto, implementar una lucha de clases en la era digital. Es posible detonar una concientización por medio del sindicalismo, pero se necesita una postura firme y convencida de que la manera más adecuada es la unidad y no dejarse vencer ante los ofrecimientos impúdicos del mercado efímero y descarnado. Por lo anterior, la tarea de los trabajadores vuelve a ser la misma que hace más de un siglo: Luchar por sus derechos y contagiar al pueblo de estas ganas de mejorar sin someterse al capital.