¿Cómo es que Pegasus se infla en los teléfonos de sus víctimas?

El programa Pegasus de la empresa israelí NSO, que supuestamente sirvió para espiar a activistas, periodistas y opositores del mundo entero, es un sistema muy sofisticado que explota constantemente las vulnerabilidades de los smartphones.

¿Cómo funciona el programa de espionaje de NSO?

Una vez se introduce en el teléfono móvil, Pegasus exporta los datos del usuario (correos electrónicos, mensajería, fotografías, etc) hacia páginas de internet creadas por NSO, que se renuevan constantemente para evitar ser detectadas.

Es “como si dejarais vuestro teléfono en manos de otra persona”, advierte Alan Woodward, profesor en ciberseguridad de la Universidad de Surrey.

Esta transmisión de información pasa completamente desapercibida para el usuario y es muy difícil encontrar cualquier prueba de este espionaje en los teléfonos Android. Por este motivo, la investigación de Amnistía Internacional, revelada el domingo, se basó en móviles Apple.

¿Cómo se piratea el teléfono de la víctima?

En su controvertido pasado, muy bien documentado por Amnistía, NSO utilizó SMS trampa, bugs en Whatsapp, en iMessage, Apple Music…

Hace unos años, se requería una acción del usuario, como clicar en un enlace, para que se produjera el pirateo del teléfono.

Pero ahora ya ni siquiera se necesita este gesto del propietario para que Pegasus pueda introducirse en su smartphone.

¿Cómo NSO encuentra fallos en los teléfonos para introducirse en ellos?

Con más de 1,000 empleados, NSO es una gran empresa que tiene contratados a piratas informáticos de élite y esto le permite encontrar constantemente fallos en los teléfonos para introducirse en ellos.

Según expertos, también suele recurrir al “mercado negro” en el que investigadores en ciberseguridad, con muy poca moral, suelen comercializar las fallas que sirven como puerta de entrada.

Las fallas más apreciadas se conocen como “zero days” y se trata de errores que nadie antes había detectado y que resultan difíciles de solucionar.

Según Bastien Bobe, director técnico en el sur de Europa de Lookout, editora de un programa de protección de smartphones, los “zero days” más valioso pueden comercializarse por hasta 2 millones de dólares en iOS (sistema operativo de Apple) y 2.5 millones en Android.

¿Se puede evitar este tipo de espionaje?

Sí y no. Algunas precauciones sencillas pueden dificultar el pirateo, como actualizar su teléfono o apagarlo una vez al día, dado que este tipo de acciones dificultan el funcionamiento de estos programas de espionaje.

También pueden comprarse algunos programas para mejorar la seguridad del móvil, pero estos cuentan con pocos usuarios, “ya que la gente se siente más segura con su teléfono que con el ordenador”, lamenta Bobe.

Según reconoce este especialista, ninguna acción garantiza una protección total.

“Si alguien quiere hacerse con el control de un smartphone y dispone de medios importantes para ello (…), como varios millones o decenas de millones, lo conseguirá”, afirma.

Por este motivo, recomienda que aquellas personas que disponen de informaciones sensibles o codiciadas sea mejor que utilicen viejos teléfonos móviles no inteligentes.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Telmex, Izzi y Megacable son los operadores con más quejas por 100,000 usuarios en México, en lo que va de 2021: IFT

Hay nuevo reporte de quejas presentadas ante Profeco vía la plataforma de Soy Usuario hecha en colaboración con el Instituto Federal de Telecomunicaciones. Entre los hallazgos está que Telmex es el operador de internet fijo con más quejas en proporción a base de usuarios, Megacable es el operador de televisión más reportado, y la portabilidad no consentida no ha desaparecido, y en el primer trimestre del 2021 Movistar fue el más afectado.

Los números de Soy Usuario siempre dan un panorama de qué tan inconformes están los mexicanos con sus servicios de telecomunicaciones. Ahora, en los primeros tres meses del año, se recibieron un total de 7,204 quejas a través de este mecanismo, un 3% menos respecto al trimestre anterior a decir del informe. La gran mayoría de los reportes provienen de Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Jalisco y Puebla.

El operador con más quejas por alguno de los servicios que ofrece es Megacable, en cuanto a telefonía móvil. En suma acumula 13.17 quejas por cada 100,000 usuarios. Le siguen Telmex con 11.42 quejas por cada 100,000 usuarios solo por servicio de internet fijo y el tercer lugar lo tiene Izzi con 8.9 quejas por cada 100,000 usuarios también de internet fijo.

De hecho, las quejas para operadores móviles son bastante bajas respecto al segmento de internet en casa. El primer lugar de quejas lo tiene Megacable de nuevo pues tiene 13.17 quejas por cada 100,000 usuarios, aunque en números absolutos solo tiene ocho inconformidades recibidas. No obstante su base total de usuarios se estima en 60,739.

Más allá de Megacable, el segundo lugar lo tiene AT&T, pues acumuló 2.66 quejas por cada 100,000 usuarios en el primer trimestre de 2021.

El análisis por problemática refleja que cerca de dos de cada tres quejas tienen que ver con fallas en el servicio. En el resto de razones para levantar una queja están, en orden descendente por número de quejas, cargos saldos y bonificaciones, portabilidad, contrataciones, desbloqueo de celulares, cambios de plan o paquete, publicidad, promociones, accesibilidad, garantía y cambio de modalidad.

Caso interesante es el de portabilidad no consentida, cuyos reportes no han cesado (aunque sí disminuido) a pesar de que se dijo que ajustes hechos a las reglas de portabilidad debieron haber acabado con el fraude desde 2019.

Un fraude que no termina

En el primer trimestre del año se contabilizaron 47 quejas de portabilidad no consentida a Movistar, 41 a AT&T y 19 a Telcel. No obstante, las quejas aquí se redirigen al operador con que el usuario desea permanecer, luego de que se le haya sido portado. Los operadores deberían ofrecer entonces iniciar un proceso de “reversión de portabilidad”, aunque no todos lo hacen. Esa es la razón por la que las quejas apuntan a que Movistar fue en el primer trimestre el más afectado en torno a portabilidad no consentida.

El menos afectado de los tres grandes operadores por portabilidad no consentida fue Telcel.

El tiempo promedio de atención en cuanto a quejas de servicios móviles fue de 14.6 días hábiles. Telcel atendió las quejas en un promedio de 4.9 días hábiles y Movistar en 5.2, al igual que AT&T. El más lento en atender quejas fueron Weex con 28 días hábiles y Virgin Mobile con 28.6.

En servicios fijos el promedio de atención fue menor, con 9.3 días hábiles. Los más rápidos fueron Nueva Red Internet de México con dos días, Totalplay con 2.2 y Telnor con 2.9. Los más lentos fueron Maya Telecom con 17 días, Lantointernet con 21 y Riagatech con 26.

CON INFORMACIÓN VÍA XATACA

Claro TV de Carlos Slim consigue una autorización para vender capacidad satelital en México

Claro TV, la división sudamericana de América Móvil en telecomunicaciones fijas, móviles y de reciente constitución como empresa en México, consiguió una autorización para proveer capacidad de servicios satelitales en territorio nacional, a través de la banda KU con el satélite Star One D1 que brinda cobertura a toda América del Norte.

La autorización perteneció originalmente a Claro Sat, otra de las subsidiarias de América Móvil, que tras una serie de solicitudes de modificación a su título de autorización y el establecimiento de su marca comercial ocurrido entre 2018 y 2020, cedió la licencia a Claro TV, también después de que esta compañía formalizara en 2019 una petición para comercializar servicios de televisión de paga en el país, solicitud que aún es analizada por la autoridad reguladora.

Claro TV está facultada entonces desde febrero de 2021 para proveer capacidad satelital para la prestación de servicios de telefonía o Internet, y cuenta con la tecnología para facilitar la oferta de video restringido, pero no está claro todavía si Claro TV puede vender capacidad satelital que signifique una prestación indirecta de productos de video, al que el resto de empresas relacionadas con el grupo América Móvil están impedidas por un mandato regulatorio del 2014 o por título de concesión desde 1990. 

En esa materia, Claro TV también vive en un limbo, porque hoy no le es aplicable la regulación asimétrica que sí cae sobre Telmex y Telcel, y porque tampoco cuenta con un título de concesión debido a que el regulador IFT no ha negado ni avalado todavía su petición para vender video aquí; sólo le entregó una autorización para vender capacidad satelital.

Lo que sí está claro, es que Claro TV está imposibilitada hoy para proveer esos servicios de forma directa y el tercer operador que le contrate insumos, debe contar también con un título habilitante, una concesión única, por ejemplo, para comercializar cualesquiera de esos productos o una combinación empaquetada de ellos.

América Móvil, propiedad del empresario Carlos Slim, ya estudiaba desde el año 2016 la manera de comercializar productos satelitales en México, pues entonces alistaba el lanzamiento del satélite Star One D1 y pensó en ofrecer algún tipo de producto masivo de la mano de Telmex.

En Brasil, desde donde América Móvil maneja su flota satelital, los Star One prestan servicios de televisión, Internet, telefonía, servicios de comunicación empresarial y productos de educación a distancia, a través de la banda KU.

Más allá de que Claro TV estaría allanando su camino al negocio del video en México con esta maniobra que involucró a Claro Sat, la compañía se convierte ahora en un nuevo actor que proveerá insumos para que terceras empresas vendan, entre otros, productos de Internet inalámbrico fijo vía satélite, un segmento de mercado en el que ya participan marcas como HughesNet, Viasat, Star Go, Dish de MVS Comunicaciones y Sky de Grupo Televisa como operadores directos.

El 3 de abril de 2019, El Economista desveló que Claro TV S.A. de C.V. era la subsidiaria América Móvil que había presentado una solicitud de ingreso al negocio de la televisión restringida ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) a fines del 2018. Este medio también adelantó entonces que Claro TV prometió al Estado mexicano una inversión cercana a 6,000 millones de pesos, si conseguía la concesión para vender productos de video en territorio nacional. 

En septiembre de ese mismo año, se confirmó que América Móvil garantizó una inversión inicial de 6,028 millones 678,884 pesos para los primeros despliegues de servicios de Claro TV que llegarían a los consumidores a través de la señal del satélite Star One D-1 como primera etapa y después, a través de redes de fibra óptica desde las que enviaría un producto de televisión IP.

Claro TV anunció que, de conseguir la concesión solicitada, su servicio sería de alcance nacional, a través de redes satelitales y fijas de fibra óptica, un insumo que sería contratado a proveedores mayoristas, como Telmex y otras empresas de terceros agentes económicos, para llegar más rápidamente a los 1,408 municipios de mayor relevancia para el mercado.

La empresa descartó, por ese entonces, comprar espectro para sus despliegues de servicios, pues dijo que buscaría la manera de contratar capacidad espectral a empresas hermanas como Telcel o la Red Compartida de Altán Redes, para completar sus ofertas allí donde fuese necesario.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones no se ha manifestado aún sobre la petición de Claro TV para vender televisión de paga y otros productos de video en México. 

El regulador se encuentra hoy con la actualización de la regulación asimétrica para Telmex-Telnor/Telcel, derivada ésta de las revisiones bienales y estudia también qué tipo de medidas serán aplicables para Grupo Televisa, luego que esa empresa resultó un agente con poder sustancial de mercado en televisión de paga en 35 plazas de la República. 

Y en el camino, el IFT resolverá si la política de preponderancia alcanza a Claro TV, pues los accionistas Sercotel S.A. de C.V. y Amov IV S.A. de C.V., que también controlan Telcel, sí hacen parte del grupo de interés económico calificado como agente económico preponderante de las telecomunicaciones mexicanas.

Con información vía El Economista