Aumenta trabajo infantil por primera vez después de dos décadas

El número de menores en situación de trabajo infantil se elevó en los últimos cuatro años, pasando de 151.6 a 160 millones en todo el mundo, lo que representa un aumento de 8.4 millones.

Aunque la pandemia por COVID-19 es en parte responsable de este incremento, la realidad es que la batalla contra esta problemática se estancó desde el 2016.

“Estamos perdiendo terreno en la lucha contra el trabajo infantil, y el último año no ha facilitado nuestra labor”, advirtió Henrietta Fore, directora Ejecutiva de UNICEF, el pasado 10 de junio.

En el informe “Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir”, creado por la OIT y la UNICEF, se pone en evidencia que los esfuerzos realizados para erradicar el trabajo infantil fueron insuficientes por primera vez desde hace 20 años, revirtiendo la tendencia a la baja que existía previamente cuando este fenómeno disminuyó en 94 millones de casos entre el año 2000 y el 2016.


De no tomar medidas cuanto antes para atender esta problemática a nivel mundial, la cual se agravó con la pandemia, el número de afectados podría aumentar a 206 millones para finales del 2022

El documento destaca principalmente un aumento sustancial de la cantidad de niños de 5 a 11 años en esta situación, los cuales, hoy en día representan poco más de la mitad de todos los casos a escala mundial.

Por su parte, el número de menores de 5 a 17 años que realizan trabajos peligrosos, es decir, toda labor que es susceptible de dañar su salud, seguridad o moral, ha aumentado en 6.5 millones desde hace cuatro años, hasta alcanzar los 79 millones al día de hoy.

Al mismo tiempo la mayor parte del trabajo infantil –tanto para los niños como para las niñas– sigue teniendo lugar en la agricultura.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, un 70 por ciento de los menores en situación de trabajo infantil (112 millones) se dedican a la agricultura.

Esto tiene una explicación clara, pues datos de la misma organización muestran que el trabajo infantil es mucho más frecuente en las zonas rurales, donde hay 122.7 millones de niños en esta situación en comparación con los 37.3 millones en las zonas urbanas.

“La prevalencia del trabajo infantil en las zonas rurales es casi tres veces superior a la de las zonas urbanas”, señala el informe de la Naciones Unidas, por lo que indica que “es primordial aumentar las inversiones para facilitar el desarrollo en estas áreas y promover el trabajo decente en el sector agrícola”.

Le siguen el sector de los servicios con un 20 por ciento (31.4 millones) y el sector de la industria con 10 por ciento (16.5 millones).

La mayor parte del trabajo infantil tiene lugar en la agricultura con 112 millones de menores, le siguen el sector de los servicios con 31.4 millones y el sector de la industria con 16.5 millones

Por su parte, Guy Ryder, Director general de la OIT, advirtió que hay que tomar en cuenta las señales y actuar al instante, pues los niños que enfrentan esta realidad corren el riesgo de padecer daños físicos y mentales, ya que ven afectada su acceso a la educación, se restringen sus derechos y se limitan sus oportunidades en el futuro, además da lugar a círculos viciosos de pobreza y trabajo infantil.


“Las nuevas estimaciones constituyen una llamada de atención. No podemos quedarnos impasibles mientras se pone en riesgo una nueva generación de niños”

Guy Ryder

Director general de la OIT

De no tomar medidas urgentes para atender esta situación a nivel mundial, la pandemia, aunada con los diversos factores que se han visto mermados por su llegada como la pérdida de empleos o de escolaridad, podrían provocar que el número de niños en esta problemática aumente a 206 millones para finales de 2022.

Al respecto, Tania Ramírez, directora de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), dice en entrevista que “la forma, hablando en un sentido preventivo, de evitar que los menores trabajen, tiene que ver con cambiar las condiciones de desigualdad así como las estructurales, que dependiendo del contexto, características, zona geográfica, etcétera, ponen a los niños y niñas en una situación de vulnerabilidad”.

Panorama local del trabajo infantil

México, a pesar de ser una de las principales 15 economías a nivel mundial, sufre de graves problemas de desigualdad, pobreza y falta de escolaridad, por lo que el trabajo infantil no es un tema ajeno para el país.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran que a nivel nacional, 3.26 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años de edad estaban en situación de trabajo infantil en 2019, lo que representa 11.5 por ciento de la población en dicho rango de edad.

De acuerdo con Tania Ramírez, en México existen diversos factores estructurales asociados al trabajo infantil como la precarización del empleo, la carencia de oportunidades laborales para las familias, las disparidades salariales, así como los obstáculos para el acceso a la salud, alimentación y vivienda digna que deben tomarse en cuenta en materia de trabajo infantil, al igual que la migración laboral, el desplazamiento forzado y ahora los efectos del COVID-19 que han provocado una recesión global, la disminución del PIB y la pérdida de empleos.

“Esto ha conllevado a que la existencia del trabajo de niñas, niños y adolescentes en México responda a múltiples aspectos estructurales que son necesarios atender a través de políticas públicas que prioricen el derecho a la educación, la salud, la alimentación y la vivienda con base en el interés superior de la niñez”.

CON INFORMACIÓN VÍA REPORTE ÍNDIGO

STPS con gobiernos locales y la OIT refrendan su compromiso con la erradicación del trabajo infantil

El gobierno de México refrendó su compromiso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para erradicar el trabajo infantil, particularmente en un contexto que demanda mayores esfuerzos y sinergias para atenuar los impactos de la pandemia por la Covid-19.

En un comunicado conjunto la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) informó que ha redoblado sus esfuerzos con miras a lograr la Meta 8.7 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que consiste en adoptar medidas inmediatas para asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil y, conforme a los objetivos de dicha agenda, para el año 2025 poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

Mediante transferencias directas a familias, becas para que los niños, y especialmente, las niñas asistan a la escuela y no tengan que trabajar, así como la generación de empleos y la promoción del trabajo decente para en sus hogares se disponga de ingresos suficientes para que ellos y ellas disfruten de una vida digna, el gobierno de México atiende las causas principales que inciden en el trabajo infantil.

Asimismo, México es un país fundador de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil, una alianza intergubernamental tripartita integrada por 30 países de la región, con la asistencia de la OIT, cuyo objetivo es acelerar la erradicación del trabajo infantil. En este marco de cooperación, México ha sido un fuerte impulsor de iniciativas de cooperación Sur-Sur con países de la región, para intercambiar y replicar buenas prácticas enfocadas en la erradicación de este fenómeno, tales como el fortalecimiento de la inspección laboral en los sectores donde se concentra el trabajo infantil.

Cabe resaltar el importante rol que tiene a nivel nacional la Comisión Intersecretarial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de Adolescentes Trabajadores en Edad Permitida (CITI), la cual articula acciones prioritarias de los sectores público, privado y social orientadas a proteger los derechos de la niñez, así como prevenir y erradicar el trabajo infantil en nuestro país.

Como parte de las acciones dentro de la Alianza 8.7 en conjunto con la OIT, México ha sido pionero en el establecimiento de la Red Nacional de Comisiones Locales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de Adolescentes Trabajadores en Edad Permitida dentro de la CITI, como mecanismo para articular y coordinar los esfuerzos entre el gobierno federal y los gobiernos locales. Abriendo un espacio de diálogo sobre experiencias sobre acciones concretas para la prevención y erradicación en el país, recordando que es una responsabilidad compartida entre los diferentes niveles de gobierno.

Destaca también la elaboración de un Modelo de protocolo para prevenir, atender y erradicar el trabajo forzoso y el trabajo infantil, herramienta que ayudará a los centros de trabajo a participar en la erradicación del trabajo infantil. Este instrumento será enriquecido con las aportaciones de los integrantes de la CITI, así como de organizaciones de la sociedad civil, previo a su presentación en las próximas semanas.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

11.5% de menores trabajaban en México en 2019: Redim

En México, 11.5 por ciento de la población infantil (3.26 millones) de entre 5 y 17 años de edad realizaba actividades laborales en 2019. Aunque se estima que debido a la pandemia de Covid-19, la cifra se habría elevado a 3.5 millones.

Así se informó este lunes durante la presentación del informe Compromisos y dilemas del T-MEC: políticas laborales, familias y trabajos de niños, niñas y adolescentes en México, elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), el marco de la conmemoración del Año y Mes Internacionales para la Eliminación del Trabajo Infantil en el mundo.

El documento, que incluye un análisis del Capítulo 23 del T-MEC donde se pone en relieve la erradicación del trabajo forzoso u obligatorio, muestra la preocupación de la Redim y de miembros de la sociedad civil de que la regulación e interpretación legal del acuerdo criminalice a las familias en condiciones de pobreza, en un escenario que agrave más la vulnerabilidad de las niñas, los niños y los adolescentes (NNA) ante la presencia del crimen organizado, el deterioro económico y la deserción escolar que se agudizó con la pandemia.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (con datos a 2019), el rango de edad con mayores índices de ocupación infantil es de 15 a 17 años, pues la cuarta parte de esa población se encuentra empleada o realizando actividades laborales; además, 38.9 por ciento de los menores que trabajan es mujer.

Tania Ramírez, directora ejecutiva de Redim, detalló que 93.8 por ciento de los niños, niñas y adolescentes (NNA) que trabajan están en una ocupación no permitida; más de la mitad, 52.5 por ciento (1.13 millones) enfrentaba condiciones laborales que resultan peligrosas para su integridad (la construcción, el sector agropecuario o en bares) y 1.51 millones realizaban quehaceres en el hogar peligrosos o no adecuados; además 889 mil personas de 5 a 14 años tenían una ocupación bajo la edad mínima.

Agregó que 4.4 por ciento de los adolescentes de entre 16 y 18 años y uno por ciento de los de 13 a 15, no se inscribió al ciclo escolar 2020-2021 debido a que tenían que trabajar debido a las precarias condiciones de su familia.

En la presentación se informó que las causales del trabajo infantil son diversas, pero en 44.4 por ciento de los casos se dan por las condiciones de precariedad y pobreza de algunas familias en el país y necesitan su incorporación laboral, para pagar sus estudios y para cubrir deudas.

Agregó que también se da por la carencia de oportunidades laborales para las familias y disparidades salariales; obstáculos para el acceso a salud, alimentación y vivienda digna; la migración laboral y el desplazamiento forzado, y hoy en día por los efectos del Covid-19, que han provocado una recesión global, la disminución del PIB y pérdida de empleos.

“Esto ha conllevado a que la existencia del trabajo de NNA en México responda a múltiples aspectos estructurales que son necesarios atender, a través de políticas públicas que prioricen el derecho a la educación, salud, alimentación, vivienda con base en el interés superior de la niñez”.

Consideró primordial que en el marco del T-MEC se establezca la distinción clara entre el trabajo infantil, trabajo forzado o explotado.

Los especialistas convocados a la presentación del reporte llamaron a no criminalizar a las familias que permiten el trabajo de sus niños, pues la gran mayoría lo requiere y no se debe confundir con explotación; y advirtieron que a casi dos años de su entrada e vigor, el T-MEC no ha impactado aún en la erradicación del trabajo infantil, pese a que establece penalizaciones contra éste.

Jennifer Haza, directora ejecutiva de la organización Melel Xojobal, lamentó que los verdaderos beneficiarios de los tratados internacionales sean los grandes capitales,externos e internos, y no los menores de edad.

Insistió que en diversos acuerdos internacionales persisten miradas de criminalización y estigmatizacón hacia las familias que requieren que sus miembros menores de edad laboren, y la presencia de esos NNA “es una acción transformadora cuando se realiza de forma protegida”.

Enfatizó que en las acciones gubernamentales y, en ocasiones civiles, para proteger a esta población, regularmente no se toma en cuenta su voz ni se permite su participación.

En el acto se dio a conocer que la lista de productos enviados a Estados Unidos donde se ha detectado trabajo infantil forzoso destaca la exportación de cebollas, pepinos, tabaco, frijoles, melones, pimientos, caña de azúcar, berenjenas, tomates, café, vacas, vestidos y artículos de cuero.

Sin embargo, este listado no tiene un impacto real ya que las autoridades estadundienses se limitan presentarlo como un mecanismo de información a loc consumidores para que no adquieran los productos, pero no hay sanciones ni consecuencias arancelarias a las empresas.

A su vez, se dan actividades delictivas, ligadas al crimen organizado, como la pornografía infantil y la producción de amapola, donde se evidencia el trabajo forzado de NNA.

La agregada de asuntos laborales de la embajada de Estados Unidos, Mary Ellison, refirió que el T-MEC incluye un reconocimiento a los más importantes derechos laborales: a la libertad de asociación, la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso, abolición del trabajo infantil, así como eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.

Sin embargo, expresó, que hay mucho que hacer para proteger los derechos de este grupo ante el alarmante aumento en el número de NNA forzados a trabajar por la pandemia.

Estados Unidos ha identificado que 77 países producen y exportan 155 productos que se encuentran en la lista de materiales e insumos realizados mediante trabajo infantil forzoso y que son evaluados por un grupo de trabajo presidido por el departamento de Seguridad Nacional para asegurar sus prohibición.

“Se han otorgaron 180 millones dólares para apoyar la implementación de la reforma laboral en México y enfrentar los temas de trabajo infantil forzoso o explotado y la trata. Entre ellos, 90 millones de dólares en actividades de asistencia técnica, de los cuales 50 millones han sido fondos para el T-MEC”, apuntó.

Estos recursos han sido puestos en marcha en proyectos desarrollados en 28 estados del país, entre los que se incluyen Ciudad de México, Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Oaxaca, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa y Veracruz sobre siete sectores como son: acero espacial, agricultura, automotriz, call center, electrónica minería y acero, reveló.

Pedro Américo Furtado, director de la oficina en México y Cuba la Organización Internacional del Trabajo, resaltó la importancia de atender las causas del empleo infantil, especialmente la miseria, pues subrayó que “no hay evidencia de que el trabajo infantil rompa los ciclos de pobreza”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Trabajo infantil aumenta en el mundo por primera vez en 20 años —México todavía tiene 3.3 millones de niñas y niños trabajando

Este 12 de junio se conmemoró el Día mundial contra el trabajo infantil, instituido desde 2002 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta es una iniciativa que busca exponer los riesgos en los que se encuentran las niñas, niños y adolescentes que realizan algún tipo de trabajo y avanzar en su eliminación, una meta establecida para 2025. 

Sin embargo, un reporte de la OIT y Unicef advirtió que la pandemia podría estar provocando que esa meta se vea más lejana, pues de acuerdo con sus cifras el trabajo infantil en el mundo aumentó en 8.4 millones durante los últimos cuatro años, estancando los avances para erradicarlo por primera vez en 20 años. 

En México, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) del Inegi, también queda mucho camino por recorrer en este rubro, ya que actualmente todavía hay 3.3 millones de niñas y niños de entre 5 a 17 años que realizan alguna actividad económica. 

La pandemia agravó el panorama

La crisis sanitaria por Covid-19 provocó que la meta de erradicar el Trabajo Infantil para 2025 se vea cada vez más lejana. Según la ONU, el mundo no está en vías de eliminar el trabajo infantil para 2025, como lo plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Para cumplir esa meta, el progreso global tendría que ser casi 18 veces más rápido que el ritmo alcanzado en las dos últimas décadas. Por su parte, la OIT también calcula que como consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia, para finales de 2022 otros 9 millones de niños podrían adherirse al trabajo infantil, cifra que podría aumentar a 46 millones si no se ofrece la protección social necesaria.

En nuestro país muchos menores podrían estar incorporándose al mundo laboral debido a la crisis económica. Datos de la Encuesta para la Medición del Impacto de Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 apuntan al mismo escenario. 

Según el estudio 5.2 millones de estudiantes con edades de 3 a 29 años no se inscribieron en el ciclo escolar vigente 2020-2021 como consecuencia de la pandemia, de los cuales la mayoría lo atribuyó a falta de dinero o de recursos (2.9 millones).

El trabajo infantil en México 

Trabajo infantil en México | Reuters

La inclusión al mercado laboral a edades tempranas puede traer consecuencias que afectan el desarrollo de las niñas, niños y adolescentes. 

De acuerdo con la UNICEF, un menor de edad que trabaja puede, por un lado, disminuir el tiempo y calidad invertido en el estudio u otras actividades que favorecen su crecimiento y, por otro, exponerse a sufrir algún problema físico o psicológico por realizar actividades no adecuadas para su edad. 

En México, según el Inegi, del total de niñas, niños y adolescentes en condición de trabajo infantil, 1.8 millones se desempeñan en una ocupación no permitida, 262,000 realizan alguna actividad no permitida y quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas y 1.3 millones realizan exclusivamente quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.

Además, la problemática del trabajo infantil en el país sigue teniendo tintes de género. La encuesta reveló que de los 3.3 millones de menores de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil, 61% (2 millones) son niños y 39% (1.3 millones) son niñas. 

Oaxaca es el estado con mayor tasa de trabajo infantil

Con respecto a la edad, el Inegi descubrió que el 52.1% de los menores trabajando entran en grupo de edad de entre 15 a 17 años, que aunque están en edad legal para trabajar, se contemplan en este conteo porque realizan actividades peligrosas en condiciones de riesgo.

El otro porcentaje se divide en menores de entre 10 a 14 años (37.2%) y el 10.7%, son niños y niñas que van de los 5 a los 9 años de edad.

Las tasas de trabajo infantil más altas se observaron en Oaxaca, con 21.5%, y en Puebla y Chiapas, con 18.3% en cada uno de estos estados. En tanto que las cifras más bajas las tiene Baja California y Ciudad de México, con 5.3% y 5.4%, respectivamente.

CON INFORMACIÓN DE BUSINESS INSIDER MÉXICO

El trabajo infantil aumenta en el mundo por primera vez en dos décadas, reporta la OIT

El número de niños en situación de trabajo infantil supera los 160 millones, tras aumentar en 8.4 millones los menores que trabajan en los últimos cuatro años, la primera subida en dos décadas, según un informe presentado hoy por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef.

El informe también calcula que como consecuencia de la pandemia para finales de 2022 otros 9 millones de niños corren peligro de ser víctimas de esta práctica, cifra que podría aumentar a 46 millones si no se ofrece la protección social necesaria.

“La protección social inclusiva permite a las familias proseguir la escolarización de sus hijos aun en una coyuntura económica adversa”, aseguró el director general de la OIT, Guy Ryder.

La OIT y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtieron, en vísperas del Día Mundial contra el Trabajo Infantil el próximo 12 de junio, de que la crisis sanitaria y sus consecuencias económicas pueden ocasionar que los niños que se encuentran en esta situación trabajen más horas y en peores condiciones.

Además, muchos de ellos pueden caer en las peores formas de trabajo infantil debido a la pérdida de empleo e ingresos de sus familias y el cierre de los centros educativos como consecuencia.

Todo esto influyó en que la tendencia a la baja en los casos de trabajo infantil, que disminuyeron en 94 millones de niños entre los años 2000 y 2016, se invirtiera en los últimos cuatro años.

“Las nuevas estimaciones constituyen una llamada de atención. No podemos quedarnos impasibles mientras se pone en riesgo una nueva generación de niños”, denunció Ryder en una rueda de prensa.

Por regiones, en África Subsahariana 16.6 millones de niños más han tenido que trabajar en los últimos cuatro años debido al crecimiento demográfico, las crisis frecuentes, la pobreza extrema y las medidas inadecuadas de protección social.

Aunque otras regiones como Asia y el Pacífico, Latinoamérica y el Caribe registraron avances desde 2016, la OIT y Unicef alertaron de que podrían revertirse por la pandemia.

“Estamos perdiendo terreno en la lucha contra el trabajo infantil, y el último año no ha facilitado nuestra labor”, expresó la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore.

El trabajo infantil en cifras

El 70% de los niños en esta situación (112 millones) trabajan en el sector agrícola y el trabajo infantil en zonas rurales es casi tres veces más frecuente que en zonas urbanas.

Tras el sector agrícola, el 20% de los niños que deben trabajar lo hacen en servicios (31.4 millones) y el 10% en la industria (16.5 millones).

El informe destacó un gran aumento en la cantidad de niños entre 5 y 11 años en situación de trabajo infantil, que constituyen la mitad de todos los casos a nivel mundial.

Además, el número de niños que realizan trabajos peligrosos que pueden dañar su salud o su seguridad se incrementó en 6.5 millones desde 2016, lo que hace un total de 79 millones de menores en peligro, según el informe.

Según la OIT y Unicef, el trabajo infantil es más frecuente entre los niños que entre las niñas, pero si se tienen en cuenta las tareas domésticas de más de 21 horas por semana, esta brecha se reduce.

“Instamos a los gobiernos y a los bancos internacionales de desarrollo a que den prioridad a las inversiones en programas que permitan a los niños salir de la fuerza de trabajo y regresar a la escuela, así como a los programas de protección social que faciliten esa labor a las familias”, concluyó Fore.

CON INFORMACIÓN VÍA LA LISTA/THE GUARDIAN

Dos millones de niños, en tareas peligrosas o de alto riesgo: Inegi

El impacto de la crisis sanitaria sobre los menores de 5 a 17 años impelidos al mundo del trabajo todavía no se cuantifica, pero sin duda será enorme por aquellos que se sumarán a los 2 millones registrados en 2019 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) como mano de obra infantil en México, alerta la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En la Encuesta nacional de trabajo infantil 2019, cuyos resultados ofreció el instituto en diciembre pasado, se concluye: “del trabajo infantil total, 2 millones de niños y niñas trabajan en ocupaciones no permitidas dentro de la frontera de producción del sistema de cuentas nacionales (SCN), es decir, participan en labores peligrosas o prohibidos por debajo de la edad mínima, de acuerdo con los convenios y recomendaciones internacionales y la legislación nacional”.

Según el Inegi, esta cifra representaba, en el año que se efectuó la encuesta, 7.1 por ciento de la población de 5 a 17 años y se puede descomponer en 6.2 por ciento (1.8 millones) que sólo realizan alguna ocupación no permitida y 0.9 (262 mil) que la combinan con los quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.

La OIT decretó 2021 como Año internacional para la erradicación del trabajo infantil, ante un fenómeno que, si bien ha disminuido 38 por ciento en la pasada década, aún afecta a 152 millones de niños en el mundo y “donde la pandemia por Covid-19 ha empeorado considerablemente la situación”, y ante lo cual apela a realizar una “acción conjunta y decisiva” a fin de revertirla.

La crisis sanitaria puede ser un detonante

Pedro Américo Furtado de Oliveira, representante para México de la OIT, consideró en entrevista con La Jornada que en el país existe un subregistro del trabajo infantil y no descarta un agravamiento del fenómeno a partir de la crisis sanitaria del año pasado.

“Si vemos el cierre de algunas actividades por el coronavirus en sectores como los servicios, el turismo, los alimentos, podemos considerar que ya se tenía un alto nivel de trabajo infantil, y además un crecimiento considerable de la informalidad por la pérdida de empleos. La probabilidad del aumento en el trabajo de menores de edad es enorme, pues el empleo no formal es una condición para su existencia.”

Hay temas del trabajo infantil ocultos, invisibles y no identificables a través del levantamiento de datos, y por eso puede afirmarse que hay una subcuantificación en los datos del Inegi y seguramente serán más elevados a partir del Covid-19, estima Furtado.

Originario de Brasil, el especialista llama a distinguir entre el trabajo infantil propiamente dicho, y aquel ubicado por él como “trabajo de chicos”, los que separa por una “línea tenue”. El primero se encuentra prohibido por los convenios internacionales y suscritos por México, mientras el segundo puede ser, por ejemplo, contribuir en las tareas familiares.

Así, para separar ambos, usa tres parámetros: “es trabajo infantil si la actividad afecta o pone en riesgo la salud e integridad física y moral del menor, si le impide estudiar o perjudica su rendimiento en clases y si le limita o lo aleja de la convivencia con sus pares”.

Para detectar, corregir y prevenir el fenómeno, admite que la red alrededor del trabajo infantil puede ser muy compleja, pues el Estado no puede exponer a los menores a una situación aún más vulnerable de la que ya viven.

“A veces acciones de buena voluntad, comprometidas y articuladas, pueden colocarlos en condición de mayor riesgo frente a la mínima, pero existente protección de su comunidad ante el rechazo o la discriminación.”

Indica que tales situaciones complican el diseño de políticas públicas sobre este tema. Primero debe identificarse dónde está el problema y armar programas donde se involucren los sectores sociales, públicos y hasta empresariales. “Esto, para coordinar una acción con la sociedad y las familias que piensan muchas veces que sus hijos los están ayudando, cuando en realidad están comprometiendo su desarrollo y perpetuando la pobreza”.

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

Gobierno de México ratifica compromiso para erradicar el trabajo infantil

Con el objetivo de dar cumplimiento a uno de los lineamientos del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el gobierno de México ratificó su compromiso con la Alianza 8.7 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para erradicar el trabajo infantil. 

En este sentido, el titular de Política Laboral y Relaciones Institucionales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Alejandro Encinas Nájera hizo un llamado a redoblar esfuerzos en el sector agrícola para extender la vocación a favor del cumplimiento de la ley en toda la cadena de suministro y hacer autoevaluaciones en los centros de trabajo, durante su participación en el foro virtual “Implicaciones del T-MEC en el Sector Agrícola. Reglamentaciones y procesos para las empresas exportadoras”. 

Encinas Nájera reiteró que para Estados Unidos el tema del trabajo forzoso o trabajo infantil representa un importante foco de atención en México, particularmente en el campo, por lo que el gobierno Federal entrega más de 11 millones de becas para garantizar que los niños puedan tener accesos a la educación.

“La situación de las niñas y los niños que trabajan es debido a la pobreza y por eso los programas del bienestar atacan las causas. Para que los infantes puedan estudiar y garantizan el acceso a la educación, el Gobierno de México entrega más de 11 millones de becas”. 

Además, dijo, para las zonas rurales hay dos programas: Sembrando vida y Producción para el Bienestar, que apoyan directamente a las familias campesinas. Así, ningún niño o niña tiene que trabajar para ayudar en el sustento de su familia, ese ha sido el reto y eso es lo que estamos logrando hasta ahora.

Agregó que las controversias que se susciten deberán resolverse a través de los mecanismos contemplados en los capítulos 23 y 31 del T-MEC, los cuales pueden ir desde el diálogo y consultas entre las partes, hasta la posibilidad de instalar paneles arbitrales.

“Debemos establecer una estrategia, no esperar a lamentar consecuencias, sino anticiparnos y la mejor forma de inhibir estos mecanismos es identificar los focos rojos que existen en los centros de trabajo y ponernos al día, porque cumplir con la normatividad laboral que como país nos hemos dado, nos garantiza que estaremos cumpliendo con los compromisos internacionales en el T-MEC”, dijo.

Con información vía El Universal