TELECOM_ Vasanta, los mexicanos que venden gigas a peso para Internet móvil sin perder rentabilidad

Manuel Carlos Paz Ojeda es uno de los nuevos empresarios que resultaron de la reforma sectorial de telecomunicaciones. Es concesionario de radio AM/FM, instalador de infraestructura 4G-LTE y recién lanzó un operador móvil virtual bajo la marca “Vasanta Comunicaciones”. Tiene además el plan de hacer negocio con las aplicaciones de Blockchain y de llevar un Internet social a las áreas rurales por vía celular y el satélite; y presume también de contar con una plataforma de nube de categoría Tier III que es de entre de las más adelantadas de México y sólo superada por la que pertenece al BBVA, la más poderosa del país. 

Paz Ojeda, según el negocio y la cobertura, es un operador de red propia que ya roza la frontera con Guatemala y luego es un tercero que se monta sobre la Red Compartida de Altán Redes para vender telefonía e Internet móviles y de banda ancha fija inalámbrica. Después es una suerte de competidor de Telesites y de American Tower, porque también construye torres; de hecho, ganó un contrato para montar tres radiobases en los alrededores de la nueva Refinería de Dos Bocas, suficiente para radiar a toda esa infraestructura critica que es emblema de este gobierno en energéticos, por ejemplo, desde la banda de los 700 MHz. En tierra es el nuevo competidor de CenturyLink con las redes de fibra óptica y por el espacio es un aliado comercial de ViaSat.

Vasanta es la firma con la que quiere llegar al público masivo, con planes de servicio de 5 Gigas de navegación a 99 pesos y de 40 Gigas a 200 pesos, más una cobertura asegurada de Chiapas hasta Montreal. Podría decirse que aquella es una marca más de entre la veintena de operadores móviles virtuales que ya existen en México y muchos de ellos todavía desconocidos por el consumidor a nivel nacional. Vasanta es una compañía que camina sin el respaldo de un mega-corporativo, porque no es como FreedomPop, Izzi Móvil Megamóvil, que no son prioritarias para sus matrices, porque sólo son añadidos para que los paquetes de televisión de DishIzzi Telecom y de Megacable no pierdan valor; lo mismo que Bait lo es para Walmart.

El operador móvil virtual Vasanta Comunicaciones hoy está muy lejos de compararse con Telcel cuando de captación de clientes se trata, pues el preponderante agregó un estimado de 870 nuevos usuarios en cada día del primer trimestre del 2021. Lo interesante de Vasanta está en que ha agregado un promedio de 70 consumidores móviles diariamente en los alrededor de 500 días que lleva de operación efectiva y aparte, otras 15,000 líneas fijas de Internet. Esas cifras, en visión bruta y por volumen, son tres veces más consumidores que los atendidos hoy por Maxcom en su propio nicho de negocio y Manuel Carlos Paz Ojeda cree que Vasanta puede llegar a 100,000 usuarios móviles al terminar este año. Si lo logra, habrá superado a Weex, el otro operador netamente mexicano que nació hace cinco años y que ya ronda esa cuota.

Manuel Paz afirma haber invertido 100 millones de pesos en el año de la pandemia sólo en los despliegues de redes de telecomunicaciones y ahora está buscando la manera de financiar mini-laptops para comunidades desprotegidas. Es posible que muy pronto Vasanta Comunicaciones dé la sorpresa en un país de Sudamérica, adelanta el empresario en esta entrevista.

Paz Ojeda, antes de ser concesionario de telecomunicaciones y de radiodifusión —y de haber vencido también a Telmex en la puja por un millonario contrato de la UNAM—, fue administrador de empresas, escritor, político y funcionario público por muchos años en México y Tabasco, una data que a la grilla de esta industria hace pensar que es un empresario apadrinado por Andrés Manuel López Obrador.

—Más de uno en esta industria piensa que usted está relacionado de alguna manera con el presidente. ¿Es así o la palabra Tabasco es mera casualidad?

—Para nada. Él ha de pensar que soy un fifí, porque estudié en el ITAM y en Inglaterra. Si el presidente estuviera en esta empresa, hace mucho que Vasanta hubiera despegado a nivel nacional con los comerciales que él nos haría en sus Mañaneras (risas). Sí quiero y sí me gustaría que el presidente López Obrador esté todavía más comprometido de lo que ya está con la conectividad social, y con respecto al proyecto público-privado de la Red Compartida, que no lo desproteja. Necesitamos que esté con ella, porque esa red es hoy por hoy la única red que de verdad puede presionar para bajar las tarifas para los que pocos ingresos tienen. Necesitamos que el presidente esté con la Red Compartida. Eso quiero remarcarlo bien: esta red necesita el respaldo del presidente. Este es un año crítico para la Red Compartida.

—¿Por qué este año es especial para la Red Compartida? ¿Por aquello de que Altán Redes alcanzaría la rentabilidad financiera en 2021 con esta red?

—Eso no me toca decirlo a mí. Citabas lo que se dice sobre Vasanta… La grilla… No es casualidad que en estos últimos meses muchos se hayan unido para atacar a la Red Compartida. Antes era uno, quizá dos; ahora son casi todos y todos ellos del mismo mercado. Son los dueños del mercado y no quieren un cambio. Esta red y nosotros y los que han visto oportunidad de hacer negocio con ella, somos la punta de lanza de todo este cambio.

Yo reconozco que este gobierno retomó bien el proyecto de la Red Compartida y lo retomó para bien, aún con esas adecuaciones que hizo sobre su cobertura. Allí, el gobierno está cumpliendo con ese mandato de la Constitución de garantizar el derecho de los mexicanos a las telecomunicaciones.

—Perdone, a veces soy algo lento en entender. ¿Tiene esto que ver con que primero fue Telefónica y de repente AT&T y Telcel que se fueron todos juntos contra la Red Compartida?

—Cuando esta red nació, sobre la que Vasanta y otras tantas marcas están subidas, no era negocio. Nadie volteaba a verla. Con un 30% de cobertura que tenía que lograr, nadie la ve entre los competidores y el consumidor duda de contratarnos. Cuando llegas, como red, al 50% de cobertura, el consumidor ya lo piensa. Pero cuando la Red Compartida llega al 70% de cobertura nacional, que prácticamente ya es el mismo alcance que tienen otros operadores y además con una red totalmente nueva, los competidores ya te empiezan a ver como algo más serio, como alguien que le puede quitar clientes y por su lado la Red Compartida empieza a ver que la alcanzar la rentabilidad sí es posible.

Si esta red sigue avanzando, el otro operador que ahora la ataca pierde dinero. Por eso este es un año crítico. Es el año en que la Red Compartida hace lo que sea por crecer; que sume más operadores o que busque otras maneras de hacer negocios o nos quedamos con esos dos y pico de millones de usuarios que hoy tiene. Yo veo posible que esta red pueda tener a mediano plazo hasta 15 millones de usuarios; en ser el segundo o tercer operador del país; con que atienda a esos usuarios que los otros no quieren llevar telefonía o Internet, ya es negocio.

La Red Compartida viene creciendo con su cobertura y por eso crecen los ataques de todas partes. Por eso también es que el gobierno tiene que protegerla, para que pueda expandirse como proyecto público-privado y los consumidores, insisto mucho, tengan ofertas con tarifas más bajas y más capacidad. El gobierno debe voltear a ver esta red y protegerla. Protegerla es traer más inversionistas, más empresas, más ofertas y más competencia. Y el consumidor debe ver con las ofertas de aquí que ha tirado su dinero en otras partes.

—Hablando de competencia y de ser posible, de rentabilidad, ¿cómo le hace para vender planes con muchos megas y a precios que en con otros operadores sería prácticamente imposible verlo? ¿Se puede alcanzar rentabilidad así y seguir invirtiendo? ¿De veras no está exagerando Vasanta con esa estrategia?

—Ya tenemos 50,000 usuarios, 35,000 en móvil y 15,000 en fijo. Yo, primero, quiero ser rentable y para eso hay que hacer sacrificios: nos impusimos sueldos máximos de 15,000 pesos, como diez o veinte veces menos en comparación con lo que gana un directivo de los grandes de este sector. Mi hijo dejó de estudiar un año, porque el dinero para pagar su escuela lo agarramos para pagar la nómina varias veces y para montar torres en Tabasco. ¿Qué pasó? Pues que ya tenemos todos esos usuarios y 26 torres propias por todo Tabasco, es nuestra red propia y aparte, para subirnos a la Red Compartida.

Sí, quiero hacer dinero. Pero prefiero ser rentable a hacerme millonario primero. Este país no aguanta más planes caros con pocos megas.

Empezamos con un plan con el que por 200 pesos puedes tener 40 Gigas para navegación. ¿Cuánto es eso o cómo los usas? Pues imagina con 40 Gigas, si tienes seis horas diarias de clases, cinco veces a la semana, por cuatro semanas, te sirven para todo eso en tomar clases y sin desconectarte. Aquí, ve a las tiendas, hay planes que te venden 1 o 2 gigas por 200 pesos; es decir, a cien pesos por un sólo giga. Por poner un ejemplo, traemos nosotros un plan de 100 Gigas a 349 pesos, que sale a casi un peso el Gigabyte de datos. Esto debería ser la portada de algún periódico: “México tiene las tarifas más bajas por Gigas”, pero en cambio están atacando a la Red Compartida. Y esto, a pesar de que nosotros también llevamos Internet con Vasanta y la Red a las líneas 1 y 2 del Mexibús y más que eso, a Oaxaca.

Dicen que la telefonía ya no es negocio. Sí lo es, porque en este país la telefonía hizo a uno de los hombres más ricos del mundo y su empresa, la de este empresario, sigue ganando clientes. ¿Cómo no va a ser negocio entonces? Lo que nosotros estamos haciendo es ofrecer unos planes más accesibles, mientras todavía podamos conseguir un tantito de rentabilidad. Si la pregunta clara es que si ya conseguimos la rentabilidad, sí; ya la alcanzamos. Estamos haciendo un esfuerzo grande para estar frente a los operadores de siempre y las nuevas compañías.

—Usted tiene que reconocer que buena parte de esas tarifas pudieran obedecer a que el espectro de los 700 Megahertz fue entregado a la Red Compartida con ciertos, como lo califican algunos operadores, privilegios en cuanto el pago de derechos…

—Entregaron las señales, sí, con ciertas condiciones, porque así lo pensaron que sería mejor para apurar la conectividad los que pensaron en este proyecto público-privado. Sí, es una ayuda, porque así la Red Compartida camina, tiene el respaldo del gobierno y los otros operadores dicen “no se la den, porque yo pago más por espectro y la Red Compartida no”. Tienen cierto grado de razón, pero también es cierto que esta red va para las zonas sin actividad de ellos, en esos lugares donde ellos no pudieron o no quisieron ir. Entonces, que no nos digan que “les regalaron esos 90 MHz”. Mejor que se respondan esta pregunta: ¿Para qué querían ellos los 90 MHz? ¿Para que siguiera el monopolio o para que después se la regresaran al gobierno?

Hay que entender que gracias a esa red, hoy tenemos tarifas más bajas, como para que más de dos millones de personas puedan usar servicios baratos y con tecnología de calidad, porque hay que recordarles siempre que la Red Compartida tiene una red LTE Advanced y otros no.

Tenemos un país todavía con millones de desconectados. Esa es la misión, todo lo demás son intereses. La única oportunidad de este país para acabar con monopolios y bajar tarifas, es protegiendo a proyectos como este de la Red Compartida, para que otras empresas como Vasanta podamos ofrecer esos servicios con planes muy competitivos.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA