Baja productividad y alta pobreza, principales problemas de México: FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que México está sobrellevando un muy elevado costo humano, social y económico, pues se ha registrado un exceso de mortalidad de más de medio millón de fallecimientos probablemente vinculados con el covid-19, en un contexto en el que os principales problemas siguen siendo el escaso crecimiento de la productividad y los elevados niveles de pobreza.

De acuerdo con el resultado al término de la misión del Artículo IV correspondiente a 2021, el personal técnico del FMI refirió que el subempleo permanece por encima del máximo alcanzado durante la crisis financiera mundial, pues 4.5 millones de personas más están desempleadas, subempleadas o dispuestas a trabajar (la categoría amplia de desempleo) que antes de la pandemia y si de por sí os niveles de pobreza ya eran altos, han aumentado más; además, los jóvenes enfrentan importantes pérdidas en términos de aprendizaje, con efectos potencialmente perjudiciales a largo plazo.

Acciones

Ante este contexto, el organismo internacional aseguró que las prioridades en México consisten en salvaguardar la recuperación, preservar la estabilidad económica y promover un crecimiento inclusivo y sostenible y para esto será necesario vacunar lo más pronto posible a la población apta para recibir la vacuna.

Añadió que dada la holgura en la economía, una posición fiscal acomodaticia a corto plazo ayudaría a mitigar las secuelas a más largo plazo y a afianzar la recuperación, al tiempo que la focalización de este apoyo fiscal en programas bien diseñados de asistencia social, educación, salud y gasto en inversión pública aliviaría las cargas que sobrellevan los miembros más vulnerables de la sociedad y fomentaría un crecimiento más inclusivo.

Reforma fiscal

El FMI apuntó que este mayor gasto por adelantado tendría que combinarse con una reforma fiscal que se adopte gradualmente a mediano plazo, a medida que se afiance la economía, al tiempo que aplicar reformas en el lado de la oferta para mejorar la productividad y enfrentar la informalidad aumentarían la inversión y el crecimiento potencial.

Entre las recomendaciones para una reforma fiscal destacan: ampliar la base impositiva, eliminando una serie de exclusiones y gastos tributarios y ampliar el tramo impositivo superior; actualizar el catastro, mejorar la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y simplificar y mejorar el cobro del impuesto vehicular; y reformar el régimen a fin de recaudar más ingresos cuando aumenten las utilidades, minimizando al mismo tiempo las repercusiones en la competitividad.

Asimismo, eliminar la tasa cero excepto para unos pocos alimentos básicos, racionalizar las exenciones, implantar una estrategia integral de cumplimiento de la gestión de riesgos y eliminar las tasas reducidas en la frontera; y adoptar un sistema más de mercado para los precios de la gasolina (dado que la actual fórmula de cálculo del impuesto favorece desproporcionadamente a los ricos).

Pensiones

El organismo resaltó que sobre la base de la reforma del año pasado, se podría considerar en rediseñar la pensión mínima para mitigar los riesgos de la jubilación anticipada (reforzando el vínculo entre la edad de jubilación y las pensiones), armonizar los regímenes especiales de pensiones con el sistema a nivel más general, completar sin demora la transición para dejar atrás el costoso plan de pensiones previo a 1997 y elevar la edad en la que los trabajadores del sector público adquieren derecho a una pensión completa.

También se debería considerar mantener en los próximos años el nivel actual de pensiones sociales (no contributivas), ajustándolas en función de la inflación.

Política monetaria

En materia de política monetaria, el organismo aseveró que una trayectoria gradual de normalización de tal política equilibraría la necesidad de respaldar la economía, a medida que se recupera de la pandemia con la necesidad de garantizar un anclaje firme de las expectativas de inflación a mediano plazo.

Además, una mayor claridad de la evaluación del banco central sobre las perspectivas ayudaría a sortear mejor los retos actuales.

El FMI abundó en que el marco de política monetaria ha resultado eficaz para México; sin embargo, la inflación y las expectativas inflacionarias se han situado históricamente en el extremo superior del rango de variación de la meta de inflación del banco central.

Por tanto, en la revisión podrían evaluarse el desempeño del marco y posibles modificaciones del conjunto de herramientas de política monetaria o de la estrategia de comunicaciones del banco central. La revisión asimismo podría considerar las funciones que cumplen la estabilidad financiera, la inclusión, el empleo y enverdecer el sistema financiero dentro del actual marco jurídico del banco.

CON INFORMACIÓN VÍA MILENIO

México mejora en combate al trabajo infantil, pero sigue siendo de los peores de AL

México tuvo “un avance considerable” en la lucha para que niñas, niños y adolescentes no trabajen, señala el informe Hallazgos de 2020 sobre las peores formas de trabajo infantil, del Departamento del Trabajo de Estados Unidos. Pero todavía una gran parte de esa población es sometida a explotación sexual con fines comerciales, a veces como consecuencia de la trata de personas, la producción y tráfico de drogas y actividades peligrosas en la agricultura.

Con al menos 3.1 millones de niñas y niños trabajando, el país sigue siendo el segundo con mayor número de menores de edad en esta condición en América Latina y el Caribe. Y, según especialistas, se espera que esa cifra haya aumentado por la pandemia de covid-19, señaló la agregada laboral del gobierno estadounidense Mary Ellison.

La funcionaria dio a conocer el documento durante la conferencia virtual Obligaciones Laborales de T-MEC, organizada por el Consulado General de Estados Unidos en Guadalajara.

Explicó que llevaron a cabo esta evaluación en diferentes países del mundo, los avances en la erradicación de las peores formas de trabajo infantil las clasificaron en mínimos, moderados y significativos. México se encuentra en este último rubro.

Durante el período que abarca el informe, el gobierno mexicano publicó la Encuesta Nacional sobre Trabajo Infantil (ENTI) —financiada por Estados Unidos— ratificó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajadoras del hogar, reformó la Ley de Migración y la Ley de Asistencia y Asilo para Refugiados para prohibir la detención de niñas y niños en centros para migrantes y garantizarles educación en su estancia. Eso le valió ser evaluado de esa forma.

No obstante, “el 52% de los niños trabajadores realiza trabajos peligrosos y el 25% no asiste a la escuela. Por otra parte, la ENTI 2019 muestra que el trabajo infantil ocurre principalmente en los estados centrales de Puebla y Michoacán, y los estados sureños de Oaxaca y Chiapas, y el 61% de los niños trabajadores son varones”, dice el informe.

Pandemia, otro factor en contra

Como ha publicado El Economista, la pandemia habría provocado que la población menor de edad laborando aumente a 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes. La OIT estima que por cada punto porcentual de incremento en la pobreza, el trabajo infantil sube 0.7 por ciento.

La pobreza en México aumentó 9.1 puntos en 2020, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y pasó de 41.5 a 50.6% de la población. Eso significaría que al menos 210,000 niñas y niños más comenzaron a trabajar a lo largo del año.

Según el informe de Estados Unidos, “el número de niños que realizan trabajo infantil crecerá 5.5%”. También indica que “los niños de poblaciones indígenas tienen más probabilidades de trabajar en todos los sectores, como en la agricultura, que los niños no indígenas”.

En otro informe, el Departamento de Estados Unidos incluye la lista de los productos elaborados o cultivados por niñas, niños y adolescentes en México, éstos son:

  • Pornografía
  • Prendas de vestir
  • Artículos y accesorios de cuero
  • Ejotes
  • Ganado
  • Café
  • Pepinos
  • Berenjenas
  • Melones
  • Cebollas
  • Amapola
  • Caña de azúcar
  • Tabaco
  • Chiles
  • Tomates

Recomendaciones de políticas públicas

Otro de los avances del gobierno mexicano, según el informe, es la creación de una red nacional de Comités Locales para Prevenir y Erradicar el Trabajo Infantil y Proteger a los Trabajadores Adolescentes en Edad Permitida. “Además, publicó el Programa Nacional de Derechos Humanos 2020-2024 y el Programa Nacional de la Secretaría de Trabajo y Bienestar Social para 2020-2024”.

Sin embargo, las inspecciones a centros de trabajo que usan la fuerza de trabajo infantil se hicieron “sólo después de recibir quejas formales” y las autoridades laborales y penales carecen de recursos humanos y financieros. Otro fallo es que “los programas sociales para combatir el trabajo infantil no abordan todos los sectores relevantes en los que se encuentra el trabajo infantil en México”.

Por ello el gobierno estadounidense sugiere, indicó Mary Ellinson, llevar a cabo inspecciones laborales específicas y sin previo aviso en todos los sectores, incluso en el informal y en las zonas rurales, “donde es más probable que ocurra”.

“Recomendamos también que amplíe el acceso a una educación de calidad, aumentando la infraestructura escolar”. Para este punto es necesario que capacite y procure las mejores condiciones laborales del personal docente, que proporcione materiales educativos en sus lenguas maternas y garantice el acceso a la educación a la niñez migrantes o indígena.

CON INFORMACIÓN VÍA EL ECONOMISTA

Programas sociales moderaron el aumento de la pobreza: Coneval

Aunque la pobreza moderada y la extrema aumentaron en México –en gran medida por el efecto de la pandemia de Covid-19–, los programas sociales ayudaron a atenuar el fenómeno y a evitar que el nivel de rezago aumentara más, explicó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Al dar a conocer los resultados de la medición mutidimensional de la pobreza para el periodo 2018-2020, el secretario ejecutivo del organismo, José Nabor Cruz Marcelo, reportó que el porcentaje de población en general que se encuentra en situación de pobreza aumentó de 41.9 por ciento (51.9 millones de personas) a 43.9 por ciento (55.7 millones). Por otro lado, la cifra de mexicanos que se encuentran en un escenario de precariedad extrema se elevó de 7 por ciento (8.7 millones de personas) a 8.5 (10.8 millones).

En conferencia de prensa virtual, el especialista indicó que lo anterior pudo ser más grave sin las transferencias económicas que significaron los programas sociales.

El número de ciudadanos en pobreza moderada (con ingresos insuficientes para adquirir la canasta básica alimentaria y carecen de alguno de los seis indicadores de derechos sociales básicos) hubiera llegado a 45.9 por ciento de la población; es decir, a 58.2 millones de habitantes, sin los esquemas de ayuda.

En tanto, la precariedad extrema (recursos insuficientes para comprar la canasta básica alimentaria, sumado a tener tres o más carencias sociales), hubiera afectado a 2 millones de personas más para llegar a 12.8 millones de mexicanos. Pese a lo anterior, los consejeros del Coneval advirtieron que los subsidios sociales no alcanzaron a cubrir las pérdidas por ingresos salariales que generó la pandemia, y aludieron que debe revisarse el funcionamiento de dichos esquemas de ayuda con el propósito de que se enfoquen verdaderamente en quienes más los requieren.

Por lo que se refiere a porcentajes de la sociedad privados de determinados servicios sociales, el mayor nivel de rezago es en atención a la salud que pasó de afectar a 16.2 por ciento en 2018 a 28.2 por ciento en 2020, lo que representó un alza de 12 puntos porcentuales.

La insuficiencia en el acceso o rezago educativo también subió (0.25 por ciento de 2018 a 2020) y por acceso a alimentación nutritiva y de calidad (0.31 por ciento más en el mismo lapso).

En contraposición, algunas carencias sociales disminuyeron en el periodo referido, como el de calidad y espacios de la vivienda y servicios básicos en la vivienda (1.7 por ciento menos en ambos casos), así como el acceso a la seguridad social (1.4 por ciento menos). La baja en este último rubro se relaciona, en buena medida, con los programas sociales de ayuda a las personas adultas mayores. No obstante, dicho aspecto sigue siendo el que tiene la incidencia más alta en 2020, con 52 por ciento de la población que adolece de seguridad social.

Quintana Roo, el más afectado

Al desglosar los resultados por entidad federativa, el organismo documentó que Quintana Roo fue uno de los estados en donde más aumentó la pobreza en sus diversos aspectos, al pasar de 30.2 por ciento de su población en 2018 a 47.5 por ciento en 2020. También es la entidad donde más aumentaron la pobreza extrema (6.8 por ciento) y las carencias por acceso a seguridad social y alimentación nutritiva, así como la cantidad de población con ingresos económicos insuficientes.

Otras entidades en donde las carencias aumentaron de forma sensible fueron Baja California Sur (de 18.6 a 27.6 por ciento) y Tlaxcala (de 51 a 59.3 por ciento).

CON INFORMACIÓN VÍA LA JORNADA

La cifra de pobres en México aumentó 9 millones en dos años

En los dos años anteriores el número de personas en pobreza aumentó 9 millones y 6.5 millones se sumaron a quienes no pueden adquirir una canasta básica de alimentos con sus ingresos. El alza se dio sobre todo en los primeros meses de confinamiento por la pandemia, durante abril y mayo y, aunque a finales de 2020 se había revertido parcialmente esta tendencia, “la crisis no sólo aumentó la pobreza, sino que la profundizó”, documenta el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED).

En todo el país, tipo de localidad y actividad se registraron aumentos de pobreza. La crisis contiene acentos y matices, hubo una mayor pérdida de ingresos en los hogares con trabajadores dedicados al sector servicios, en los habitados por personas menores de 18 años y en aquellos ubicados en las ciudades. La realidad general es que “los pobres ahora son más pobres que en 2018”, expuso el grupo de académicos perteneciente a la UNAM.

Al menos una de cada cinco personas se encontraba en pobreza extrema y más de la mitad en pobreza general por ingresos al cierre del año pasado, muestra el estudio La pandemia y la pobreza en México en 2020, realizado por los investigadores Héctor Nájera y Curtis Huffman. Se tomaron como base las encuestas de ocupación y empleo y la más reciente de ingreso y gasto en los hogares, todas levantadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para calcular estos incrementos en la vulnerabilidad por ingresos, los cuales cayeron hasta 9 por ciento con la crisis sanitaria, se usaron dos escenarios, uno con base en la inflación general y otro en la canasta de alimentos que registra el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social; esta última medición exhibe que antes de la pandemia ya se había dado un deterioro en los niveles de pobreza extrema, dada la velocidad a la que se ha encarecido la comida frente a otros bienes básicos.

En el escenario que considera la inflación general se observa que la pobreza extrema estaba en 16.8 por ciento en 2018 –y en el mismo nivel previo a los confinamientos en México–, llegó hasta 22.6 por ciento en mayo y luego descendió a 21.5 por ciento en el último trimestre de 2020.

La pobreza extrema implica que el ingreso es tan bajo que, aun si se dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no es suficiente para garantizar la salud de las personas; eso destaca porque al tomar como base la canasta de alimentos de Coneval se observa que en esta circunstancia estaba 16.8 por ciento de población hace dos años, en febrero de 2020 ya había incrementado a 20 por ciento y al cierre del año pasado se ubicó en 27.2 por ciento, casi uno en tres habitantes en México.

A su vez la pobreza general –medido el ingreso con la inflación– pasó de 48.8 por ciento en que se encontraba hace más de dos años a 55.7 por ciento al cierre de 2020; pero al tomar como parámetro únicamente el encarecimiento de alimentos básicos, brincó de 48.8 por ciento a 64.7 por ciento, es decir que seis de cada 10 mexicanos (incluso un poco más) no pueden cubrir alguna de sus necesidades básicas, como salud, educación, alimento, vivienda.

Con la pandemia estos indicadores vieron un mayor incremento en los hogares que tienen población menor a 18 años y en los estados con más población o donde la actividad económica se basa en servicios; destacan Baja California, Ciudad de México, estado de México y Quintana Roo, con un alza de alrededor de 10 puntos porcentuales.

Con información vía La Jornada

PERSPECTIVAS: Por cada nuevo pobre en el mundo en 2020, magnates ganaron 18 mil dólares

Los hombres y mujeres más acaudalados del mundo aumentaron su riqueza 18 mil dólares durante el año pasado por cada nuevo pobre que, según estimados del Banco Mundial (BM), ha dejado la crisis por el Covid-19. El organismo financiero estima que 100 millones de personas se sumaron a la pobreza el año pasado. Es la primera vez que esta tendencia crece desde 1998 y, como secuela, la desigualdad aumentará en 78 de las 91 economías de las que se disponen datos.

La búsqueda para acabar con la pobreza ha sufrido su peor revés y “con toda seguridad, los efectos de la actual crisis se mantendrán en la mayoría de los países hasta 2030; (…) a largo plazo, es probable que la crisis aumente la desigualdad dentro de los países por primera vez en una generación”, proyecta el Banco Mundial.

Mientras la economía tuvo su mayor caída en 90 años y millones de personas perdieron sus empleos, las 500 personas más ricas del mundo –que equivalen a 0.001 por ciento de la población mundial– vieron el mayor crecimiento de sus fortunas en ocho años, muestra el Índice de Multimillonarios que realiza Bloomberg. Ganaron un billón 800 mil millones de dólares el año pasado, 31 por ciento más que al cierre de 2019.

Como resultado, cinco personas –cuatro de ellos estadunidenses y dueños de los principales negocios de tecnología cuya regulación tributaria sigue en vilo a nivel mundial– ahora poseen una riqueza que supera 100 mil millones de dólares. Son Elon R. Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft), Bernard Arnault (Louis Vuitton-Moët Hennessy) y Mark Zuckerberg (Facebook).

También seis mexicanos se encuentran en el listado: Carlos Slim con una fortuna de 57 mil 600 millones de dólares, al sábado pasado; la familia Larrea, Sara Mota y Germán, con una riqueza conjunta de 26 mil 140 millones de dólares; Ricardo Salinas, con 13 mil 200 millones; Alberto Bailleres, con 10 mil 600 y Juan Beckmann, con 8 mil 470 millones de dólares.

Mientras los multimillonarios de la tecnología abultaron su riqueza en medio de la crisis, el Banco Mundial expuso que, aun sin la pandemia, reducir la pobreza extrema a menos de 3 por ciento para 2030 –que nadie sobreviva con menos 1.90 dólares al día (alrededor de 38 pesos)– ya daba visos de ser una meta irrealizable. Ahora, dada la crisis, es más difícil de alcanzar que nunca, reconoció.

En el informe Un cambio de suerte, explicó que antes del Covid-19, millones de personas habían conseguido eludir la pobreza extrema por escaso margen, pero la recesión de 2020 se recargó en los más pobres y vulnerables; y abrió el perfil de la pobreza.

Además de los que el Banco Mundial llama pobres crónicos –población rural dedicada al agricultura y la ganadería–, la pandemia evidenció nuevos pobres en las ciudades, entre personas con mayores grados educativos, dedicada a los servicios, la construcción y la manufactura, y sobre todo entre la población más joven (hasta hace dos años la mitad de los pobres en el mundo eran niños menores de 15 años).

El Banco Mundial estima que con una contracción de hasta 8 por ciento en el producto interno bruto (PIB) per cápita el año pasado, la pobreza extrema habría aumentado hasta 1.5 puntos porcentuales en 2020 y 1.9 puntos porcentuales en 2021. Eso significa una tasa de pobreza extrema de 9.4 por ciento para ambos años, similar a los niveles que se tenían en 2017.

En adelante, aún con escenarios optimistas los efectos empobrecedores de la pandemia serán colosales, advirtió. Para 2030, las proyecciones más positivas muestran que 6.7 por ciento de la población mundial vivirá con menos de 1.9 dólares al día, prácticamente el doble de la meta del organismo. Pero esta podría llegar hasta 8.6 por ciento si siguen avanzando los indicadores de desigualdad.

El Banco Mundial subrayó que la pandemia, los conflictos armados y el cambio climático son los tres factores cuya confluencia está impulsando la crisis actual y extenderá su impacto hacia el futuro. Así que sin intervenciones enérgicas, la crisis puede desencadenar ciclos de mayor desigualdad de ingresos, menor movilidad social entre los grupos vulnerables y menor resiliencia frente a futuras conmociones, manifestó.

Con información vía La Jornada