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Carta de @uniamericas a @Telmex manifestando todo su apoyo y solidaridad al Sindicato de @Telefonistas (STRM), junto al respeto por su convenio colectivo.

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PERSPECTIVAS_Teletrabajo, ‘zoom’ y depresión: el filósofo Byung-Chul Han dice que nos autoexplotamos más que nunca

El virus SARS-CoV-2 es un espejo que refleja las crisis de nuestra sociedad. Hace que resalten aun con más fuerza los síntomas de las enfermedades que nuestra sociedad padecía ya antes de la pandemia. Uno de estos síntomas es el cansancio. De un modo u otro, todos nos sentimos hoy muy fatigados y extenuados. Se trata de un cansancio fundamental, que permanentemente y en todas partes acompaña nuestra vida como si fuera nuestra propia sombra. Durante la pandemia nos sentimos incluso más agotados que de costumbre. Hasta la inactividad a la que fuerza el confinamiento nos fatiga. No es la ociosidad, sino el cansancio, lo que impera en tiempos de pandemia.

En mi ensayoLa sociedad del cansancio, publicado por primera vez hace 10 años, describí la fatiga como una enfermedad de la sociedad neoliberal del rendimiento. Nos explotamos voluntaria y apasionadamente creyendo que nos estamos realizando. Lo que nos agota no es una coerción externa, sino el imperativo interior de tener que rendir cada vez más. Nos matamos a realizarnos y a optimizarnos, nos machacamos a base de rendir bien y de dar buena imagen.

En la sociedad neoliberal del rendimiento se lleva a cabo una explotación sin autoridad. El sujeto forzado a rendir, a explotarse a sí mismo, es a la vez amo y esclavo. Por así decirlo, cada uno lleva consigo su propio campo de trabajos forzados. Lo peculiar de este campo de trabajos forzados es que uno es al mismo tiempo prisionero y vigilante, víctima y criminal. En eso se diferencia del sujeto obediente de la sociedad disciplinaria, que Foucault describe en su libro Vigilar y castigar. Pero Foucault no se dio cuenta del surgimiento de la sociedad neoliberal del rendimiento, en la que nos explotamos voluntariamente.

Lo que caracteriza al sujeto de esta sociedad, que al verse forzado a rendir se explota a sí mismo, es la sensación de libertad. Explotarse a sí mismo es más eficaz que ser explotado por otros, porque conlleva la sensación de libertad. Ya Kafka expresó muy certeramente esta paradójica libertad del siervo que se cree amo. Uno de sus aforismos dice: “El animal le arrebata el látigo al amo y se azota a sí mismo para ser amo, sin saber que eso no es más que una fantasía que se genera cuando en la correa del látigo del amo se ha formado un nuevo nudo”. Este animal que se azota a sí mismo encarna aquel sujeto obligado a rendir que, explotándose a sí mismo, se figura que es libre.

Lo siniestro del SARS-CoV-2 es que los contagiados padecen de agotamiento y de abatimiento extremos. Además, cada vez se oyen más casos de enfermos que incluso después de haber sanado siguen padeciendo graves secuelas. Una de ellas es el síndrome de fatiga, que se puede describir muy bien con la frase cuando la batería ya no se recarga. Los afectados ya no son capaces de rendir ni de trabajar. Les cuesta incluso llenar un vaso de agua. Ya solo al caminar tienen que detenerse constantemente porque se sofocan. Se sienten cadáveres vivientes. Una paciente explica: “Es como cuando al móvil le queda solo el 4% de batería y con ese 4% tienes que aguantar todo el día, sin poder recargarlo”.

Pero entre tanto el virus no agota únicamente a los contagiados, sino también a los sanos. En su ensayo Pandemia: la covid-19 estremece al mundo, Slavoj Žižek dedica todo un capítulo a la pregunta “¿Por qué estamos siempre cansados?”. En ese capítulo, Žižek analiza en detalle mi ensayo La sociedad del cansancio, que muy aduladoramente califica de “obra maestra”, y objeta que la explotación a cargo de otros no es que haya dado paso a la autoexplotación, sino que se ha externalizado a los países del Tercer Mundo. Estoy de acuerdo con Žižek. Es eso lo que sucede. La sociedad del cansancio describe la sociedad neoliberal de Occidente y no a los trabajadores de las fábricas chinas. A estos yo no les diagnosticaría autoexplotación. Pero, por otro lado, lo que yo llamaría mentalidad neoliberal se propaga también en el Tercer Mundo a través de los medios sociales. También ahí los hombres se aíslan y se vuelven narcisistas. Como todos los demás, asimilan el mantra neoliberal: quien fracasa lo hace por su culpa. Se acusan a sí mismos y no a la sociedad. En mayor o menor medida, los medios sociales convierten a cada uno de nosotros en productor, en empresario de sí mismo. Globalizan el estilo de vida neoliberal.

Žižek no analiza ese cansancio fundamental, que ya no afecta solo a la sociedad occidental, sino que parece representar un fenómeno global. Desde luego no solo fatiga la presión interior, sino también la presión externa; no solo agota la autoexplotación, sino también la explotación a cargo de otros. Las condiciones globales de producción, la propia presión por crecer y por producir nos extenúa a todos. Hay sin embargo un pasaje en el que Žižek parece entusiasmarse con mi tesis de la autoexplotación, cuando escribe: “[Las personas que teletrabajan] parecen sacar aún más tiempo para ‘explotarse a sí mismas”. Así pues, en época de pandemia el campo neoliberal de trabajos forzados se llama teletrabajo.

También el teletrabajo cansa, incluso más que el trabajo en la oficina. Causa tanta fatiga, sobre todo, porque carece de rituales y de estructuras temporales fijas. Es agotador el teletrabajo en solitario, pasarse el día sentado en pijama delante de la pantalla del ordenador. También nos agota la falta de contactos sociales, la falta de abrazos y de contacto corporal con los demás. Mi libro La desaparición de los rituales salió publicado en Alemania antes de la pandemia (en España se publicó durante la pandemia, en mayo de 2020). En él describo nuestro presente partiendo de la tesis de la desaparición de los rituales. Hoy estamos perdiendo las estructuras temporales fijas, incluso las arquitecturas temporales, que dan estabilidad a la vida. Además, los rituales generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que hoy predomina es una comunicación sin comunidad. Los medios sociales y la permanente escenificación del ego nos agotan porque destruyen el tejido social y la comunidad. También aquí se confirma de nuevo la tesis de que el virus es el espejo de la sociedad y agudiza sus crisis. El virus acelera la desaparición de los rituales y la erosión de la comunidad. Se eliminan incluso esos rituales que aún quedaban, como ir al fútbol o a un concierto, ir a comer a un restaurante, ir al teatro o al cine. La distancia social destruye lo social. El otro se ha convertido en un potencial portador del virus con el que tengo que mantener la distancia. El virus radicaliza esa expulsión de lo distinto que ya antes de la pandemia diagnostiqué muchas veces. En verdad, el virus actúa como un amplificador de las crisis de nuestra sociedad. Todas las crisis sociales que yo ya había detectado se han visto ahora agravadas.

También nos agotan las permanentes videoconferencias, que nos convierten en videozombis. Sobre todo nos obligan a mirarnos todo el tiempo en el espejo. Cansa contemplar el propio rostro en la pantalla, estamos todo el rato frente a nuestro propio rostro. No deja de ser una ironía que el virus haya aparecido justamente en la época de los selfis, que se explican sobre todo por ese narcisismo que se va propagando por nuestra sociedad. El virus potencia el narcisismo. Durante la pandemia todo el mundo se confronta sobre todo con su propio rostro. Ante la pantalla nos hacemos una especie de selfi permanente.

El videonarcisismo tiene unos efectos secundarios absurdos: ha provocado un auge de las operaciones estéticas. Ver en la pantalla una imagen distorsionada o borrosa hace que las personas empiecen a dudar de su propio aspecto. Cuando la pantalla tiene buena definición percibimos de pronto arrugas, caída progresiva del cabello, manchas cutáneas, bolsas lagrimales u otras alteraciones cutáneas poco estéticas. Durante la pandemia se multiplicaron en Google las búsquedas relacionadas con operaciones estéticas. En época de confinamiento los cirujanos plásticos se ven desbordados por la demanda de intervenciones para eliminar las muestras de fatiga. Entre tanto, se habla ya de videodismorfia. El espejo digital hace que la gente caiga en una dismorfia, es decir, que preste una atención exagerada a posibles defectos en su aspecto corporal. El virus radicaliza el delirio de optimización, que ya antes de la pandemia nos ponía frenéticos. También en esto el virus es el espejo de nuestra sociedad, y en el caso de la videodismorfia no solo en sentido metafórico, sino en el sentido más literal: un espejo que hace que nos desesperemos aún más por el propio aspecto. También la videodismorfia nos fatiga mucho. Es un fenómeno derivado de la distopía digital.

El Gobierno alemán ha recalcado reiteradamente que la pandemia le ha dado por fin a la digitalización el impulso necesario, que ha librado al país de su vergonzoso retraso digital. En lo que respecta a digitalización, Alemania es de hecho un país líder del Tercer Mundo, lo cual, personalmente, no me molesta. Me encantaría vivir en una zona sin cobertura y dedicarme a la jardinería. Para mí sería una maravilla. En mi libro Loa a la tierra. Un viaje al jardín cuento lo feliz que me siento pasando el tiempo en el jardín, ajeno al paroxismo de la comunicación digital. Ahora, gracias a la pandemia, Alemania está entrando finalmente en el primer mundo. Cualquiera diría que la digitalización es hoy un fin en sí mismo. Después de todo, ya sabemos que a los políticos no les gusta pensar. Tampoco les interesa saber qué es una buena vida. Al parecer, su máxima suprema es el crecimiento. En realidad debería preocuparles mucho que la digitalización socave las bases de la democracia con las noticias falsas, los bots en redes sociales o los ejércitos de troles.

En el delirio del crecimiento se olvida siempre que los efectos secundarios de la digitalización que la pandemia pone de relieve son, precisamente, los negativos. La comunicación digital es una comunicación bastante unilateral, que no se transmite con el cuerpo ni a través de miradas y que, por tanto, es bastante reducida. La pandemia provoca que se establezca como estándar este tipo de comunicación, que en sí misma resulta tan inhumana. La comunicación digital nos extenúa muchísimo. Es una comunicación sin resonancia, una comunicación que no nos da la felicidad. En una videoconferencia, por motivos puramente técnicos, no podemos mirarnos a los ojos. Clavamos la vista en la pantalla. Nos resulta agotador que falte la mirada del otro. Ojalá la pandemia nos haga darnos cuenta de que ya la mera presencia corporal del otro tiene algo que nos hace sentir felices, de que el lenguaje implica una experiencia corporal, de que un diálogo logrado presupone un cuerpo, de que somos seres corpóreos. En La desaparición de los rituales señalé sobre todo la dimensión corporal de los rituales:

“Los rituales son procesos de incorporación y escenificaciones corpóreas. Los órdenes y los valores vigentes en una comunidad se experimentan y se consolidan corporalmente. Quedan consignados en el cuerpo, se incorporan, es decir, se asimilan corporalmente. De este modo, los rituales generan un saber corporizado y una memoria corpórea, una identidad corporizada, una compenetración corporal. La comunidad ritual es una corporación. A la comunidad en cuanto tal le es inherente una dimensión corporal. La digitalización debilita el vínculo comunitario por cuanto que tiene un efecto descorporizante. La comunicación digital es una comunicación descorporizada”.

Ya antes de la pandemia se propagaba la histeria por la salud. Lo que más nos preocupa hoy es sobrevivir, como si nos halláramos en permanente estado de guerra. En la lucha por la supervivencia no se plantea la cuestión de la calidad de vida. Todas las fuerzas vitales se aplican para prolongar la vida a cualquier precio. En el libro La sociedad paliativa, que saldrá publicado en España el 20 de abril (Herder Editorial), describo nuestra sociedad actual como una sociedad de la supervivencia. En vista de la pandemia, la enconada lucha por sobrevivir experimenta una radicalización viral. La guerra contra el virus hace que se recrudezca la lucha por sobrevivir. El virus convierte el mundo en una cuarentena en la que la vida se anquilosa por completo, convertida en supervivencia. La salud es elevada a objetivo supremo de la humanidad.

La sociedad de la supervivencia pierde por completo la capacidad de valorar la calidad de vida. Incluso el disfrute es sacrificado en el altar de una salud entronizada como objetivo en sí mismo, a la que ya Nietzsche llamaba la “nueva diosa”. También la rigurosa prohibición de fumar remite a la histeria por sobrevivir. La supervivencia debe sustituir al disfrute. No puede disfrutar quien únicamente se preocupa de sobrevivir. La prolongación de la vida se acaba convirtiendo en el valor supremo. De buen grado sacrificamos a la supervivencia todo lo que hace que la vida sea digna de ser vivida. En vista de la pandemia también se acata sin discusión la radical restricción de derechos fundamentales. Aceptamos sin rechistar el estado de excepción, que reduce la vida a pura supervivencia. Bajo el estado de excepción viral nos confinamos voluntariamente y nos ponemos en cuarentena.

Los coreanos denominan corona blues al estado depresivo que se ha ido propagando durante la pandemia. Durante la cuarentena, sin contacto social, se agudiza la depresión, que es la auténtica pandemia del presente. La sociedad del cansancio comienza con el siguiente diagnóstico:

“Toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, existe una época bacterial que, sin embargo, toca a su fin con el descubrimiento de los antibióticos. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia gripal, actualmente no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. Las enfermedades neuronales como la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome de desgaste profesional (SDP) definen el panorama patológico de comienzos de este siglo”.

Pronto tendremos vacunas suficientes contra el virus. Pero no habrá vacunas contra la pandemia global de la depresión. En Corea del Sur se suicidan todos los años muchos miles de personas. La causa principal es la depresión. En 2018 se trataron de suicidar unos 700 escolares. Los medios hablan entre tanto de una “masacre silenciosa”. Por el contrario, en Corea del Sur han muerto hasta ahora de covid unas 1.700 personas. La pandemia agrava también el problema del suicidio. Desde que estalló la pandemia, el índice de suicidios ha aumentado en Corea vertiginosamente. Parece ser que el virus es un catalizador de la depresión. Sin embargo, a nivel global aún se sigue prestando demasiada poca atención a las consecuencias psíquicas de la pandemia.

La depresión es un síntoma de la sociedad del cansancio. El sujeto forzado a rendir sufre de síndrome del desgaste profesional (en inglés, burnout) desde el momento en que siente que ya no puede más. Fracasa por culpa de las exigencias de rendimiento que se impone a sí mismo. La posibilidad de no poder más le lleva a hacerse autorreproches destructivos y a autoagredirse. El sujeto forzado a rendir pelea contra sí mismo y sucumbe por ello. En esta guerra librada contra sí mismo, la victoria se la lleva el desgaste laboral.

El virus SARS-CoV-2 sobrecarga nuestra sociedad del cansancio radicalizando sus distorsiones patológicas. Nos sume en un agotamiento colectivo y, por eso, se podría llamar también el virus del cansancio. Pero el virus es asimismo una crisis en el sentido etimológico de krisis, que significa “punto de inflexión”: al hacernos un apremiante llamamiento a cambiar nuestra forma de vida, también podría causar la reversión de esta precariedad. Solo podremos conseguirlo, eso sí, si sometemos nuestra sociedad a una revisión radical, si logramos hallar una nueva forma de vida que nos haga inmunes al virus del cansancio.

Byung-Chul Han, filósofo y ensayista surcoreano, imparte clases en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor, entre otros libros, de ‘La sociedad del cansancio’ y ‘Caras de la muerte’ (Herder, 2020).

CON INFORMACIÓN VÍA EL PAÍS

Consejo sindical estadunidense pide al presidente López Obrador apoyo para trabajadores agrícolas

El Consejo Sindical para el Progreso de los Latinoamericanos (Labor Council for Latin American Advancement, en inglés) de la AFL-CIO, con sede en Estados Unidos, solicitó al presidente Andrés Manuel López Obrador que su administración apoye a los trabajadores agrícolas de San Quintín en su empeño de contar con un sindicato democrático, que remplace a los de protección existentes en la zona.

En una carta, Desirée Rojas, hija de Albert Al Rojas, luchador por los derechos de la fuerza laboral del sector en ambos lados de la frontera, recientemente fallecido, refiere que “nuestra familia le pide a usted y a su administración que extiendan su más completo apoyo a estos trabajadores agrícolas en San Quintin”.

También, que “insistan, con el pleno respaldo de la nueva Ley Federal del Trabajo de México, en que Driscoll’s y Andrew & Williamson deben permitir a los trabajadores formar el sindicato de su elección, con un contrato que contenga un salario digno y todas las demás pretaciones, poniendo fin así a los contratos de protección con los sindicatos de empresa. Esto es lo que nuestro padre quería más que nada y lo que organizó hasta el final de su vida”.

Resalta: “Creemos firmemente que una de las mejores maneras de honrar su memoria es que su administración” respalde a dichos trabajadores.

Albert Rojas falleció el 20 de marzo en Sacramento, California. “Le escribo esta carta porque nuestro padre fue también un viejo amigo suyo”, detalla Desirée, y agrega que la historia de su padre es la “de millones de familias migrantes de México”.

Fue uno de los fundadores del Sindicato Independiente de Trabajadores Agrícolas Unidos-Sindicato Internacional de Camioneros (UFW-IBT), el que a mediados de los años 60 se fusionó con la Asociación Nacional de Campesinos, dirigida por César Chávez, y con el Comité Organizador de Trabajadores Agrícolas, AFL-CIO. El fruto fue la United Farm Workers of America (UFW), AFL-CIO.

En México “luchó férreamente” por el derecho a no verse obligados a emigrar a Estados Unidos y “se le rompió el corazón” al ver cómo las comunidades indígenas eran “desmanteladas bajo los efectos del TLCAN”.

Defendió con “fervor la lucha” que comenzó el 17 de marzo de 2015 en San Quintín, Baja California, cuando unos 80 mil trabajadores agrícolas se alzaron en demanda de un “sindicato independiente y un contrato colectivo justo con las gigantescas empresas Driscoll’s y Andrew & Williamson”

Con información vía La Jornada

PERSPECTIVAS_ Martín Becerra: “Facebook descubre los derechos humanos”

Recientemente Facebook anunció su “política corporativa de derechos humanos”, por la cual se compromete a garantizar los principios consagrados por Naciones Unidas sobre este tema. Además, la empresa anuncia la creación de un fondo para apoyar el trabajo de los defensores de los derechos humanos,

En efecto, “En virtud de esta nueva política, tomaremos medidas para respetar los derechos humanos según se definen en las leyes internacionales de derechos humanos y se describen en los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (PRNU)”, aseguró Miranda Sissons, directora de Derechos Humanos de Facebook, a través de un comunicado de prensa.

El investigador argentino Martín Becerra explicó el alcance de estos anuncios en su nota de opinión “Facebook descubre los DDHH”. “Facebook acepta que su carácter privado no la exime de la obligación de garantizar el respeto por los derechos básicos consagrados por las Naciones Unidas… Quienes argumentan que no es importante que una plataforma como Facebook produzca este giro omiten, entre otras cuestiones, que para muchas personas y en varias regiones los servicios de Facebook son sinónimo de Internet”, señaló Becerra.

A continuación compartimos la nota completa de Martín Becerra, publicada en el portal LetraP.

Facebook descubre los derechos humanos

En un giro tardío pero imprescindible, la compañía de Zuckerberg lanzó su política de compromiso con los derechos humanos.

La noticia es relevante, ya que involucra a la compañía dueña de las plataformas de redes sociales digitales y de los servicios de mensajería más masivos y globales, con más de 2.400 millones de usuarios en el planeta. Facebook acaba de inaugurar su política de “compromiso con los derechos humanos”. Dado que Mark Zuckerberg creó la empresa en 2004 y protagonizó escándalos relacionados con la libertad de expresión, la no discriminación, la protección a personas y grupos vulnerables y el tratamiento de datos personales, sobre todo en la última década, el anuncio es tardío aunque imprescindible para subsanar un desempeño que hasta ahora –como mínimo- fue esquivo a la tutela de los derechos humanos.

A través de una carta pública difundida por Miranda Sissons, directora de Derechos Humanos de Facebook Inc., la nueva política corporativa promete que “nos esforzaremos por respetar” los estándares de derechos humanos según se definen en el derecho internacional, incluidos los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos. Además de una serie de acciones incluidas en el compromiso, Facebook lanza también un fondo “para apoyar a los defensores de derechos humanos”.

Según Peter Micek, consejero general de Access Now, Facebook se convierte así en la última de las bigtechen en articular públicamente sus compromisos para defender los derechos humanos. “Si el ceo de Facebook, Mark Zuckerberg, aprobó esta política, debe garantizar su implementación, respetando las llamadas de la sociedad civil y cumpliendo con la regulación que respeta los derechos, para trazar una dirección completamente nueva en Facebook», señaló Micek en un comunicado de la organización defensora de derechos digitales.

Con este anuncio, Facebook acepta que su carácter privado no la exime de la obligación de garantizar el respeto por los derechos básicos consagrados por las Naciones Unidas. Parece una ironía, pero es el propio conglomerado de Zuckerberg el que elige adscribir sus reglas, que condicionan la conversación e información pública de miles de millones de personas, a los principios de derechos humanos que organizan las constituciones y leyes de los países democráticos. Quienes argumentan que no es importante que una plataforma como Facebook produzca este giro omiten, entre otras cuestiones, que para muchas personas y en varias regiones los servicios de Facebook son sinónimo de Internet.

La nueva política corporativa comprende la elaboración de un informe anual, público, “sobre cómo estamos abordando los problemas de derechos humanos derivados de nuestros productos, políticas o prácticas comerciales”. En tanto, el fondo que ahora promueve Facebook dirigido a defensores de derechos humanos brindará asistencia sobre todo en casos de amenazas críticas. Sissons también subraya que “aprovecharemos nuestro trabajo existente para proteger las cuentas de los defensores, esfuerzos que incluyen combatir a los actores maliciosos que los atacan, protegerlos de la eliminación de contenido incorrecto, ofrecer opciones de seguridad avanzadas, tomar medidas para frustrar el acceso no autorizado a las cuentas de los defensores que son arrestados o detenidos y la asociación con organizaciones de derechos humanos en actividades de divulgación y capacitación”. Facebook reconoce los conflictos y descuidos en relación a sus reglas de “moderación de contenidos”, remoción de cuentas y desprotección de personas hostigadas violentamente en la gestión de sus plataformas.

Para la compañía, el anuncio se inscribe en una línea reciente de acciones que pasarán a agruparse dentro del compromiso con los derechos humanos. Entre ellas, destaca la conformación de la “Junta de Supervisión” interna, la disposición de estrategias para eliminar la información errónea verificada y los rumores no verificables que “pueden poner a las personas en riesgo de sufrir daños físicos inminentes”, la creación de herramientas para abordar contenido dañino en países críticos donde Facebook fue vehículo de ataques de odio, amenazas e incitación a la violencia, como Myanmar; el sostenimiento del cifrado de extremo a extremo en mensajería y la protección para periodistas.

El reciente apagón noticioso en Australia, la cancelación de un presidente en ejercicio sin previa orden judicial y la pasividad con la que consintió el acoso organizado contra minorías en situaciones dramáticas dan cuenta del poder inédito de Facebook. Su adaptación a los estándares de derechos humanos y el compromiso real se evaluará en acciones concretas más que en anuncios, pero la noticia supone un giro trascendente no sólo de la propia corporación, sino, también, del discurso radical que justifica atropellos en las plataformas digitales con el pretexto de que, al ser privadas, están por encima del respeto a los derechos humanos.

Con información vía OBSERVACOM

Ante la CIDH, organizaciones de sociedad civil advierten sobre riesgos para la moderación de contenido y presentan soluciones

En histórica audiencia temática de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre Moderación de Contenidos en Internet y Libertad de Expresión con representación multisectorial, representantes de asociaciones de derechos digitales destacaron la oportunidad que la Comisión plantee parámetros para que la moderación de contenido en línea sea compatible con estándares de derechos humanos.

Aunque no todos los participantes comparten cómo debería ser la solución -regulación pública, autorregulación o corregulación- hubo consenso que la situación que nos encontramos, con gran poder de agentes privados en definir qué circula en las redes, no es sostenible y que son necesarios cambios en el ecosistema a partir, incluso, de la acción de la CIDH.

La presidenta de la Comisión, la chilena Antonia Urrejola dijo, en la apertura de la audiencia de oficio, que «el hemisferio se encuentra en un punto de inflexión caracterizado por el deterioro generalizado del debate público», a que el Oficial Senior de Derechos Humanos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Scott Campbell, añadió que vivimos un proceso, sin vuelta ,de migración de las plazas públicas para el medio digital. Para ello, en este escenario, las empresas no pueden estar solas para definir las reglas, afirmó, aunque las regulaciones estatales deben ser hechas con mucho cuidado para que no impacten negativamente la libertad de expresión.

Campbell presentó seis puntos que deben orientar el proceso regulatorio, entre los cuales la necesidad de enfocarse en los procesos de plataformas, y no en los contenidos, y exigir que la revisión de moderaciones se haga por personas, una vez que  es necesario tomar en cuenta los contextos en que los contenidos son creados.

El representante de Naciones Unidas  también defendió mayor transparencia de plataformas acerca de la moderación de contenidos y llamó a los Estados a ampliar las informaciones disponibles a la población acerca de los pedidos de remoción de contenido. Además, señaló que las plataformas deben ofrecer instrumentos de apelación, pero que la palabra final debe ser de una Corte independiente.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por su parte, defendió «la autorregulación de las empresas informativas privadas y, por extensión, también de las plataformas digitales» sin embargo, indicó que estas «deben crear mecanismos más eficientes de rendición de cuentas sobre moderación de contenidos, cancelaciones y buenas prácticas» y frisó que las regla de moderación sean sometidas a controles previos de cumplimiento de estándares de derechos humanos.

Partidario de que las empresas no pueden ser agentes de censura o de violación al derecho a la libertad de expresión, Eduardo Bertoni, Representante de la Oficina Regional para América del Sur del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), consideró que es necesario cambiar la llave de discusión de “más moderación” para “más información y educación mediática”. El ex Relator para la Libertad de Expresión de la CIDH sugirió que la Comisión haga un esfuerzo de formulación de parámetros para la moderación de contenido de acuerdo con los principios de derechos ya establecidos en la región.

Gustavo Gomez, Director Ejecutivo de OBSERVACOM, destacó el escenario distinto que tenemos hoy, en que las acciones de empresas privadas pueden afectar a la libertad de expresión como nunca antes, lo que trae nuevos desafíos a los defensores de derechos humanos. “Algunas empresas, además de intermediarios, se convirtieron en gatekeepers. Algunas empresas controlan el acceso a la conexión Internet, a despecho de la neutralidad de red, por ejemplo, y lo mismo pasa en la capa de plataformas de contenidos”. Según Gómez, la humanidad nunca tuvo un problema como éste. Así que no basta la  autorregulación. Para un control democratico y garante de derechos de las personas, es necesario también una regulación pública. “Elaboramos una propuesta que no obliga a las plataformas a moderar contenidos. No queremos que los Estados obliguen a las plataformas a ser policías, pero tampoco que ellas sean policías privadas por decisión propia. Así que proponemos una regulación centrada en procesos”, dijo, haciendo referencia al documento “Estándares para una regulación democrática de las grandes plataformas que garantice la libertad de expresión en línea y una Internet libre y abierta”.

Desde México, Luis Fernando García, de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), destacó que la CIDH está en condiciones de crear estándares que puedan superar la dicotomía entre una posición de Estados autoritarios y la negación del impacto que las empresas con poder dominante en Internet tienen sobre los derechos humanos. Para que podamos avanzar en un escenario de control a estas plataformas con mucho poder es necesario tener medidas obligatorias de interoperabilidad y tener el cuidado de que una regulación no consolide posiciones de dominancia de algunos actores privados, agregó.

A pesar que el centro de la audiencia de moderación se enfocó en los intermediarios de la capa de contenidos, Agustina del Campo, recordó que, además de redes sociales, proveedores de infraestructura para telecomunicaciones también son considerados intermediarios y pueden moderar lo que se ve en la red. “Debemos recordar que la Sección 230 se aplica ampliamente a los intermediarios”, dijo. La Directora del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información (CELE) también señaló que “los estándares internacionales de derechos humanos están pensados ​​desde la perspectiva estatal, por lo que la traducción a prácticas privadas no es sencilla”. Y, por fin, destacó que la CIDH tiene la oportunidad de ofrecer estándares para abordar la cuestión de la moderación de contenido en línea.

Para añadir informaciones acerca de las experiencias en curso con objetivo de desarrollar modelos de moderación que estén en harmonía con la legislación internacional de derechos humanos, Catalina Botero presentó el funcionamiento del Consejo Asesor de Contenidos de Facebook, del cual es integrante, e hizo un llamado para aproximación de interlocutores externos como OBSERVACOM, la CIDH y la Relatoría de Libertad de Expresión de ONU y -si son creadas iniciativas semejantes de otras empresas – también con ellas. “Con este diálogo vamos a poder transitar por el camino adecuado para tener un buen modelo”.

También participaron de la audiencia los representantes de las empresas Google, Facebook y Twitter, que presentaron algunas de sus iniciativas para mejorar la respuesta a las presión por una moderación de contenido adherente a los principios de derechos humanos.

Al cierre, el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, Pedro Vaca, retomó el tema del debate público y agregó la alfabetización digital y moderación de contenidos en el internet, como parte de la agenda a futuro. Vaca será quien conducirá el proceso de consulta que la Comisión ha iniciado con esta audiencia convocada de oficio.

Con información vía Observacom

T-MEC impide abuso de mecanismo sobre quejas laborales

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permite evitar el abuso del mecanismo de respuesta rápida relacionado con las quejas laborales.

El Anexo 23 A del T-MEC dispone que México deberá incluir en su legislación disposiciones respecto al derecho de los trabajadores a participar en la negociación colectiva y a organizar, formar y unirse al sindicato de su elección sin la interferencia de los patrones en las actividades sindicales. Uno de los riesgos de la inclusión de este mecanismo en el T-MEC es que las partes abusen de éste.

Por ello, el acuerdo incluye una cláusula sobre el uso de “buena fe del mecanismo”, la cual determina que si alguna de las partes considera que la otra parte no ha actuado de buena fe “con respecto a una invocación del mecanismo en sí mismo”, esta última parte puede recurrir al capítulo de solución de controversias del acuerdo.

Lo mismo es cierto en caso de que alguna de las partes considere que la otra parte ha impuesto medidas de reparación “que sean excesivas a la luz” de la denegación de derechos encontradas por un panel.

En cualquiera de estos casos, si el panel determina que una parte no actuó de buena fe en el uso del mecanismo, las partes “se esforzarán” por acordar una resolución de la controversia.

En caso de que esto no sea posible, la parte reclamante puede “optar por evitar” que la parte demandada use el mecanismo “por un periodo de dos años” o recurrir a algún otro recurso conforme al capítulo de solución de controversias. Desde el punto de vista de Gustavo Vega Cánovas y Francisco Campos Ortiz, investigadores del Colegio de México, la inclusión de la cláusula sobre buena fe es bienvenida, pero México recibirá “un amplio número” de solicitudes de revisión bajo este mecanismo.

La Federación Americana del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés) ya ha dicho que está preparando las primeras solicitudes de revisión.

El Departamento del Trabajo de Estados Unidos ha confirmado que ya ha recibido una solicitud de revisión bajo el mecanismo de acción rápida; pero a la fecha no se ha levantado ningún caso.

En un análisis tanto para el Senado como para la Secretaría de Economía de México, ambos investigadores concluyen que la implementación del acuerdo será compleja lo mismo para las autoridades gubernamentales que para las instalaciones productivas que en su momento puedan ser sujetas de una revisión.

“Pese a ello, el T-MEC ofrece una oportunidad para acelerar la implementación de la reforma laboral y asegurar su cumplimiento con mayor transparencia, lo que tiene el potencial de mejorar las condiciones laborales en el país”, dijeron. Este mecanismo es una respuesta a las preocupaciones en Estados Unidos sobre las condiciones laborales en México.

Asimismo, es un reflejo del acercamiento que la administración del presidente Donald Trump tuvo sobre el comercio, con mayor disposición de incluir medidas sin precedentes y dirigidas a asegurar que las prescripciones en el acuerdo sean ejecutables, incluyendo la posibilidad de la imposición de sanciones.

El mecanismo de respuesta rápida se aplicará en sectores prioritarios, que se definieron como aquellos que producen bienes manufacturados, suministran servicios o involucran a la minería.

Con información vía El Economista

OMS: Es “inaceptablemente lento” el ritmo de la vacunación en Europa; nuevas medidas son necesarias

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó este jueves de “necesarias” las nuevas restricciones en Europa por el repunte de casos, el avance de la variante británica y el aumento de la movilidad por Semana Santa.

En un comunicado de su oficina europea, la OMS tachó asimismo de “inaceptablemente lento” el ritmo de la campaña de vacunación en el continente.

“La situación de la región es ahora más preocupante de lo que hemos visto en varios meses”, dijo la directora regional de Emergencias de la OMS en Europa, Dorit Nitzan. En su opinión, hay además “riesgos asociados” al “aumento de la movilidad” y las reuniones en estos festivos.

Según las cifras de la OMS la semana pasada se registraron en el continente 1.6 millones de nuevos casos y casi 24 mil muertes, cuando hace cinco semanas eran menos de un millón.

“Muchos países están introduciendo nuevas medidas que son necesarias y todo el mundo debería seguirlas tanto como sea posible”, agregó Nitzan.

Mujeres disfrutan de un picnic bajo el cerezo en Regents Park en Londres, Gran Bretaña. Foto: Neil Hall, EFE.

Según el director regional para Europa de la OMS, Hans Henri Kluge, “ahora no es el momento para relajar las medidas”.

“No nos podemos permitir ignorar el peligro. Todos tenemos que hacer sacrificios, no podemos dejar que nos venza el agotamiento. Debemos seguir frenando el virus”, afirmó Kluge.

En su opinión, en la actual situación es precisa la “acción rápida” y la implementación de “medidas sociales y de salud pública” hasta que la campaña de vacunación avance.Cita con la cultura en Europa

La OMS consideró que los cierres de la vida pública y actividad económica deben emplearse “cuando la enfermedad supera la capacidad de los servicios sanitarios para atender adecuadamente a los pacientes y para acelerar la disposición de los sistemas sanitarios locales y nacionales”.

EL IMPACTO DE LA VACUNACIÓN

La OMS agregó que los casos aumentan en todos los tramos de edad, salvo en los mayores de 80 años, lo que a su juicio demuestra “los primeros signos del impacto de la vacunación”.

“Debemos acelerar el proceso aumentando la producción (de vacunas), reduciendo barreras a su administración y usando todos los viales a disposición”, aseguró Kluge.

Europa es la segunda región con más casos de coronavirus. El número total de positivos ronda los 45 millones y la cifra de fallecidos se acerca al millón, según cifras de la OMS.

Un total de cincuenta países de la región han indicado ya que la variante B.1.1.7, detectada inicialmente en el Reino Unido, es la predominante en sus territorios.

Con información vía Sin Embargo MX

TENDENCIAS_Inicia el recuento de votos sobre creación de primer sindicato de Amazon en EU

El escrutinio de los votos emitidos por los trabajadores de una instalación de Amazon en Alabama comenzó este martes y de su resultado dependerá la creación del primer sindicato de esa empresa en Estados Unidos.

Se espera que el recuento demore varios días a causa de posibles impugnaciones de hojas de votación y Amazon advirtió que buscaría evitar que la formación de sindicatos se afiance en sus operaciones.

“Hemos invitado a todos nuestros empleados a votar y que sus voces sean oídas en los próximos días”, dijo a la AFP una vocera del gigante mundial de comercio electrónico.

“Nuestros empleados saben la verdad: salarios iniciales de 15 dólares por hora o más, seguro de salud desde el primer día y un lugar de trabajo seguro e inclusivo”, añadió.

El recuento de los votos, que comenzaron a ser enviados por correo el 8 de febrero, se realizará a puerta cerrada y bajo supervisión de la agencia de relaciones laborales de Estados Unidos.

Los votos pueden ser impugnados por las más diversas razones como firmas en el lugar equivocado o descripción equivocada de la función en la empresa.

Si la mayoría lo aprueba, el sindicato representaría a los 5,800 empleados del local de clasificación y empaque de Bessemer, Alabama.

En caso de formarse el sindicato, se abriría el camino para formar otros en otras instalaciones de Amazon así como en otras compañías.

Líderes sindicales y políticos alegan que los empleados de Amazon trabajan bajo constante presión, mínima protección laboral y subrayan que precisan negociar colectivamente.

Amazon, que con 800,000 trabajadores es el segundo mayor empleador de Estados Unidos, sostiene que sus empleados no necesitan un sindicato y que ya les paga más que muchas otras compañías.

Con información vía El Economista

TENDENCIAS_Facebook y Google quieren unir EE.UU. y Asia-Pacífico con sus cables submarinos

Facebook y Google, más otros socios regionales y globales, planean la construcción de dos nuevos cables submarinos, Echo y Bifrost, que proporcionarán nuevas conexiones vitales entre la región de Asia–Pacífico y América del Norte. La red social tiene planeado invertir en ambos cables, mientras que Google sólo lo hará en Echo.

Serán los primeros cables transpacíficos que atravesarán el mar de Java. Además, aumentarán la capacidad general en un 70 por ciento al conectar Singapur, Indonesia y América del Norte. El objetivo es que Echo se complete a finales de 2023, mientras que Bifrost se completará a finales de 2024.

El motivo de la ruta se debe a que en la región Asia–Pacífico, la demanda de acceso 4G y 5G y la banda ancha está aumentando rápidamente, más aún debido a la pandemia de la Covid-19. Echo y Bifrost respaldarán un mayor crecimiento para cientos de millones de personas y millones de empresas, explicó Facebook en un comunicado.

Si bien estos proyectos aún están sujetos a aprobaciones regulatorias, cuando se completen, estos cables brindarán la capacidad, redundancia y confiabilidad de Internet que tanto se necesitan.

Echo y Bifrost complementan los cables submarinos que sirven a Indonesia en la actualidad, aumentando la calidad del servicio y respaldando las demandas de conectividad del país. El proyecto contempla la asociación con las empresas indonesias Telin y XL Axiata y Keppel.

“La región de Asia y el Pacífico es muy importante para nosotros. Como parte de nuestro trabajo para llevar a más personas en línea a una Internet más rápida, estos nuevos proyectos se suman a nuestras inversiones regionales fundamentales en infraestructura y asociaciones para mejorar la conectividad, para ayudar a cerrar la brecha digital y fortalecer las economías”, explicó Facebook.

Con información vía DPL News

Se reanuda tránsito de barcos tras desbloqueo del Canal de Suez

Los convoyes de barcos que habitualmente transitan en ambas direcciones del canal de Suez retomaron su actividad, después que la vía marítima quedara finalmente desbloqueada el lunes (29.03.2021) por la tarde cuando fue reflotado el portacontenedores “Ever Given”, que estuvo encallado desde el día 23 de marzo creando una gran congestión.

La compañía Gulf Agency Company (GAC), que cuenta con una oficina de coordinación en Suez, informó que un convoy de 22 barcos entró en el canal desde el mar Rojo, en dirección norte, a las 06:30 de la mañana, mientras que otro de 14 embarcaciones empezó su trayecto del Mediterráneo rumbo al sur media hora más tarde.

Al mismo tiempo, 37 barcos de los que estaban parados en el punto intermedio del canal, en el Gran Lago, ya salieron del paso artificial de agua, y otros seis todavía tienen que hacerlo. El Gran Lago es donde las naves que proceden de ambas direcciones pueden maniobrar y esperar, porque el tramo sur del canal de Suez sólo tiene un carril, mientras que el norte fue ampliado en 2015 y tiene dos canales paralelos.

GAC explicó que los convoyes están siendo organizados por la Autoridad del Canal de Suez sin horarios preestablecidos, como es habitual, y “están funcionando en ambas direcciones sin pausa hasta que el atasco de barcos se despeje”. Por su parte, la firma de servicios logísticos Leth Agencies dijo que está previsto que 76 barcos transiten hoy (30.03.2021) por el canal.

La cola de barcos fue aumentando en los pasados días, desde que el “Ever Given” quedó encallado en una orilla del canal y atravesado en el paso de agua artificial, bloqueando así el tráfico y causando graves pérdidas al comercio marítimo mundial, el 10 % del cual pasa por Suez.

Con información vía DW Español